paisajes de la modernidad en la provincia de buenos aires

Transcription

paisajes de la modernidad en la provincia de buenos aires
PAISAJES DE LA MODERNIDAD EN LA PROVINCIA DE BUENOS
AIRES: LA OBRA DEL ARQUITECTO FRANCISCO SALAMONE
(1936-1940)
LANDSCAPE OF MODERNITY IN THE BUENOS AIRES PROVINCE:
THE WORK OF ARCHITECT FRANCISCO SALAMONE (1936-1940)
María Jimena Cruz*
RESUMEN
El presente trabajo busca entender a la arquitectura como parte de la materialidad
de los paisajes sociales, como un elemento activo producto de una sociedad y que por lo
tanto, está atravesada por determinados discursos surgidos desde el poder. A partir de
esa idea, reflexiono sobre el potencial de los estudios de la arqueología de la arquitectura
como una linea de análisis para abordar diferentes problemáticas. Propongo ilustrar dicha
idea estudiando el proceso de consolidación del capitalismo industrial en la provincia
de Buenos Aires (Argentina) durante la década de 1930 a partir de los cambios que se
produjeron en el paisaje urbano de esa región.
Para abordar dicho objetivo estudio las construcciones proyectadas por el arquitecto
Francisco Salamone y que formaron parte de un plan de edificación ideado por el gobierno
provincial durante los años 1936 a 1940. En este trabajo particular considero como caso
de estudio la ciudad de Azul, localizada al sur de la provincia de Buenos Aires y que
presenta dos edificaciones de dicho arquitecto, el cementerio y el matadero municipal.
Palabras Clave: arqueología de la arquitectura, Francisco Salamone, modernidad
*Universidade Federal de Minas Gerais. [email protected]
Cruz, M. J. 2013. Paisajes de la modernidad en la Provincia de Buenos Aires: la obra del
arquitecto Francisco Salamone (1936-1940). Revista de Arqueología Histórica Argentina
y Latinoamericana 7:67-87. Buenos Aires.
Cruz 2013:67-87
RESUMO
No presente trabalho procuro entender à arquitetura como parte da materialidade
das paisagens sociais, como um elemento ativo produto de uma sociedade e que por
tanto esta atravessada por determinados discursos surgidos desde o poder. A partir
dessa ideia analiso o potencial dos estudos da arqueologia da arquitetura como uma
linha de pesquisa para abordar diferentes questões. Assim, proponho ilustrar dita ideia
estudando o processo de consolidação do capitalismo industrial na província de Buenos
Aires (Argentina) durante a década de 1930 a partir das mudanças que aconteceram na
paisagem urbana de dita região.
Para abordar esse objetivo estudo as construções projetadas pelo arquiteto
Francisco Salamone que fizeram parte de um plano de edificação ideado pelo governo
provincial durante os anos 1936 a 1940. Neste trabalho particular considero como caso de
estudo a cidade de Azul, localizada ao sul da província de Buenos Aires e que apresenta
dois edificações de dito arquiteto, o cemitério e o Matadouro municipal.
Palavras Chave: arqueologia da arquitetura, Francisco Salamone, modernidade
ABSTRACT
This work seeks to understand the architecture as a part of the materiality of a
social landscape and as an active element, produced by a society where he belongs. From
this idea I make some considerations about the potential of the studies of the archaeology
of architecture as a form of understand different problematics. I propose to illustrate this
idea by studying the process of consolidation of the industrial capitalism in the Buenos
Aires Province (Argentina) during the 1930 decade through the changes that occurred
in the urban landscape of that region.
In order to accomplish that, the constructions and buildings designed by the
architect Francisco Salamone were studied. They were part of an edification plan developed
by the provincial government during the years 1936 to 1940. In this particular work, I
consider the city of Azul, localized in the South of the Buenos Aires province where two
buildings made by that architect, the cemetery and the slaughterhouse, are present.
Keyword: archaeology of architecture, Francisco Salamone, modernity
INTRODUCCIÓN
El espacio dentro de la arqueología fue considerado durante mucho tiempo
como un concepto neutro, naturalizado y que no se encuentra influido por el
contexto social. Esto llevo a que fuera pensado como sinónimo de un simple
escenario de la actividad humana en donde se sucedieron los acontecimientos
a lo largo del tiempo (Mañana et. al. 2002:15). En los últimos años, diversos
trabajos han empezado a pensar la dimensión espacial desde otro punto de
vista (Hodder y Orton 1981; Tilley 1994; Nielsen 1995; Zarankin 1997, 2008;
Acuto 1999; Nielsen y Walker 1999; Gordillo 2005; Vaquer 2007; entre otros).
68
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
Se comenzó a tomar al espacio como un medio donde las relaciones sociales
se producen y reproducen a partir de las prácticas sociales que son llevadas
a cabo en él y donde existe una conexión entre ellas y la estructura espacial
(Lefebvre 1974; Gregory y Urry 1985; Giddens 1995). Surge un término que
expresa esta relación: la espacialidad, es decir, el espacio como socialmente
construido y como un producto social que construye y estructura las prácticas
a través de su materialidad y significados y al mismo tiempo es estructurado
por dichas prácticas (Acuto 1999). Este concepto permite entonces ver al
espacio no como algo neutro, sino como un escenario conflictivo donde diversos
discursos e ideologías son puestos en juego. Se puede decir que la espacialidad
es un instrumento de poder que permite producir y reproducir relaciones de
dominación a partir de su materialidad y de los significados en ella impresos
(Lefebvre 1974). Este espacio socialmente construido (o espacialidad) forma
paisajes que pueden tener distintas escalas espaciales pero que sea cual sea
esa escala, tienen un significado y transmiten mensajes no verbales a través de
su materialidad (Acuto 1999).
Lo que importa resaltar acerca de los paisajes sociales es que son
construcciones sociales dinámicas, de carácter material y cognitivo, que
expresan y reformulan en el espacio las relaciones y significados sociales,
por lo que desempeñan un rol activo en la producción y reproducción social
(Gordillo 2005:115). Uno de los elementos que conforman la materialidad de
este paisaje social es la arquitectura. Sostengo que a partir de su análisis y en
particular, de la arquitectura pública, se pueden abordar qué tipo de discursos
están detrás o subyacen a la construcción de un paisaje social, ya que las
diversas construcciones o edificios son el producto de la sociedad y el sistema
al que pertenecen y que por ende, se encuentran atravesadas por determinados
discursos surgidos desde el poder (Zarankin 2008).
Considero importante aclarar que entiendo al discurso como una forma de
comunicación delineada por estructuras de saber-poder que a la vez reproduce
(Foucault 1976). De esta forma, los discursos son socialmente constitutivos
así como están socialmente constituidos y tienen su propia lógica que buscan
modelar las prácticas de las personas, determinando y programando como ellas
deberían ser (Chartier 1988). Puede decirse que los discursos construidos desde
el poder procuran moldear la realidad cotidiana de las personas, creando sus
propias condiciones de dominación (Zarankin 2002). Retomando a Foucault, uno
de los mecanismos para implantar esos discursos es a partir de la capacidad
de controlar el espacio y los objetos dentro de éste (Foucault 1976). En este
sentido, la arquitectura posee la capacidad de estructurar dichos espacios y de
transmitir esos discursos a partir de su materialidad.
Es con esto en mente que se puede definir a la arquitectura en el sentido
de Mañana y coautores, es decir, como “(... ) una tecnología de construcción del
paisaje social que mediante dispositivos artificiales domestica el mundo físico
69
Cruz 2013:67-87
no solo introduciendo hitos arquitectónicos en el espacio natural para ordenarlo
según referencias culturales, sino también controlando e imponiendo la pauta
de percepción del entorno por parte de los individuos que la usan” (Mañana et.
al. 2002:28). Esta visión de la arquitectura permite desprenderla de su carácter
pasivo y permite empezar a pensar a las construcciones como elementos activos y
como formas donde a través de su estructuración se crean y transmiten principios
sociales (Lockock 1994) y donde se representan y expresan ciertos principios de
orden y clasificación (Parker Pearson y Richards 1994). Es importante aclarar
que este carácter de la arquitectura entra en tensión con las prácticas que son
llevadas a cabo por los agentes que hacen uso de esos espacios y que a partir
de ellas se pueden introducir variantes que permitan una reinterpretación o
reformulación del orden establecido. Considero entonces que la arquitectura
es parte y está relacionada con contextos socio históricos específicos y por lo
tanto, a partir de ella pueden abordarse diferentes cuestiones.
A partir de todo lo dicho anteriormente, este trabajo tiene como objetivo
estudiar el proceso de consolidación del capitalismo industrial en la provincia
de Buenos Aires (Argentina) durante la década de 1930 a partir de los cambios
que se produjeron en el paisaje urbano de dicha región. Para esto fueron
analizadas las obras de arquitectura pública que componen dicho paisaje social
y los discursos que las estuvieron estructurando. Más específicamente, en este
trabajo particular fue considerada la obra de Francisco Salamone, el arquitecto
que estuvo a cargo del plan de edificación que se llevó a cabo en varias ciudades
de la provincia de Buenos Aires entre los años 1936 a 1940 y un representante
del movimiento moderno. En esta investigación tomo como caso de estudio la
ciudad de Azul, más específicamente el portal del cementerio y el matadero
municipal (por razones de espacio la plaza y la entrada al parque municipal,
también construidas por el, no serán analizadas) a partir de dos vías de análisis,
por un lado, a través del estudio de los edificios mismos y sus características
estructurales y espaciales y por otro, a través de los estilos arquitectónicos a
los que este arquitecto adscribió.
Analizar los diferentes estilos que adoptan las construcciones puede
ser una forma complementaria de abordar los discursos que estructuraron la
construcción de un paisaje social. Esto es así porque considero a dichos estilos en
el sentido de Foucault (1992), es decir, como un conjunto de normas determinadas
por un sistema de saber-poder que define la utilización de determinados signos
que son la representación gráfica y material de dicho sistema. De esta forma,
procuro alejarme de las nociones de estilo clásicas de la arqueología que lo
consideran desde una perspectiva meramente decorativa o como delimitadora
de diferentes grupos culturales tanto espacial como temporalmente. Así, pienso
al estilo como una forma de comunicación y como un aspecto de las dinámicas
culturales de una sociedad.
70
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
En el caso de los edificios, esos estilos se evidencian a partir de diferentes
detalles que no se vinculan solo con la parte externa y visual de los mismos. Así,
mi atención no solo se centra en las fachadas, las molduras y en los juegos de
sombras, sino también en los materiales usados y en la distribución espacial
de un edificio.
Se puede decir que la elección de un determinado estilo arquitectónico
jugará un rol importante en la construcción y estructuración de un paisaje social.
Sin embargo, hay dos puntos importantes que resta aclarar, en primer lugar, no
niego el carácter conflictivo de los estilos, ya que los mismos también pueden
ser usados de forma contra hegemónica, jugar un rol subversivo y no ser sólo
funcionales al sistema. En segundo lugar, no pienso al estilo como una unidad
estática, rígida o que no se pueda fusionar con otros estilos (que de hecho es lo
más común), tampoco es mi intención afirmar que un estilo arquitectónico define
una época determinada (ya que se pueden dar varios estilos dentro de un mismo
periodo histórico). Considero que cada construcción debe ser analizada dentro
de su contexto temporal-espacial específico y atendiendo a las particularidades
del mismo.
Antes de pasar al análisis de las dos construcciones mencionadas, discuto
el contexto general en el que estas obras fueron llevadas a cabo, luego desarrollo
la metodología que utilicé para abordar dichas estructuras y para estudiar cómo
se pensó el espacio en las mismas. Por último analizo los estilos particulares
que uso Salamone en el diseño de sus proyectos.
LA DÉCADA DE 1930
Considero que es interesante tomar este momento particular de la
historia porque como mencioné anteriormente, fue un momento de grandes
cambios no solo en el país, sino también en el sistema mismo de producción
capitalista. Hay tres hechos importantes que se encuentran interrelacionados y
que llevaron a un cambio socioeconómico en el país durante la década de 1930.
A nivel internacional, se produce la crisis de la bolsa de Nueva York de 1929,
la primer gran crisis del sistema capitalista y que tiene repercusiones a nivel
mundial. En nuestro país, a causa de dicha crisis se produce un grave deterioro
en los términos de intercambio con otros países, se empiezan a limitar las
exportaciones y las importaciones (crisis del modelo agro-ganadero) y esto tiene
como consecuencia el desarrollo de una etapa de industrialización por sustitución
de importaciones. Esto se refleja en que en los primeros años posteriores a la
crisis, los talleres y las máquinas aumentaron sus bienes de producción. El
tercer cambio se relaciona con el primer golpe militar de 1930 que pone fin a la
primera experiencia democrática en la Argentina (Privitellio et. al. 1999).
71
Cruz 2013:67-87
Se puede decir que es en ésta década que en la Argentina se llega a la
consolidación de un sistema de producción que se podría denominar, siguiendo
a Wallerstein (1974) como un momento de capitalismo industrial. Hablo de
consolidación y no de inicio porque el principio de dicho momento, en el caso
de la Argentina comienza a fines del siglo XIX, sobre todo después de 1880
(Dorfman 1970; Zarankin 1997). Es en este momento que se construyen las
bases de la “Argentina moderna” caracterizada por el funcionamiento de un
modelo económico basado en la exportación de productos agrícolas ganaderos
a los mercados europeos (modelo agro-ganadero) y por ende la explotación
del campo, la aparición del ferrocarril y las primeras fábricas, la aplicación de
una economía liberal, una alta tasa de inmigración europea y el crecimiento
poblacional (Romero 1996 [1965]; Privitellio et al. 1999). En la década de 1930,
se continúa con la construcción de una “Argentina moderna” pero cuya base no
es más la de un modelo agro-exportador, sino que es la de una combinación de
dicho modelo con uno industrial. Los centros geográficos de esta modernización
fueron, en primer lugar, la provincia de Buenos aires seguida por Santa Fe,
Entre Ríos y Córdoba.
Es precisamente en este contexto que en la provincia de Buenos Aires,
durante los años 1936 a 1940, el gobierno provincial implementa un plan de
edificación en varias ciudades de la misma (Figura 1). El mismo tenía como
objetivo consolidar las pequeñas ciudades y localidades que hasta la década de
1930 seguían siendo una continuación de los fortines contra los indígenas o
creadas debido a las necesidades ferroviarias para el transporte de la producción
agropecuaria al puerto de la ciudad de Buenos Aires. Para eso se puso en marcha
la construcción de municipios, mataderos, portales de cementerios y plazas.
Dicho proyecto fue encargado al ingeniero y arquitecto Francisco Salamone que
se ocupó del diseño y la construcción de los mismos.
Francisco Salamone y el plan de obras públicas
Entre los años 1936 a 1940, como arquitecto del estado provincial,
Salamone proyectó y construyó más de 72 edificios en 28 ciudades y pueblos en la
mitad sudeste de la provincia de Buenos Aires. Las mismas fueron principalmente
sedes municipales, plazas, mataderos y portales de cementerios (Figura 2).
La arquitectura de Salamone presenta características particulares,
especialmente el uso de nuevos materiales (como por ejemplo el hormigón
armado) y tecnologías, así como también la implementación de un estilo
determinado, el Art deco (Longoni 2001). Otra característica que distingue su
obra es la monumentalidad de los edificios, muchas veces relacionada con una
revalorización del rol del estado en la comunidad.
72
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
En el caso de los cementerios, los cambios se centraron en la entrada de los
mismos mientras que la ubicación no fue modificada. Así, Salamone construyó
portales de grandes dimensiones, incluyendo estatuaria de hormigón armado
de tamaño grande fuertemente geometrizadas y jugando con las concepciones
de la vida y la muerte.
Para los mataderos, ellos fueron los primeros hechos por el estado. Eran
símbolos de la nueva industria y de la creciente mecanización del faenado y la
imposición de mayores medidas sanitarias (Fiorentino 2007). Considerando la
falta de signos visibles exteriores que denotaran la función de esos edificios,
Salamone proyectó fachadas con diferentes ornamentaciones simbólicas.
Los cambios que introdujo Salamone fueron producidos en el marco
del plan de edificación del gobierno provincial. En sólo cuatro años, fueron
construidos estos edificios que en cierta medida tuvieron como objetivo consolidar
las pequeñas ciudades del interior1
Figura 1. Localidades donde se llevó a cabo el plan de edificación.
73
Cruz 2013:67-87
La ciudad de Azul
Una de las ciudades que fue incluida en el plan de edificación mencionado
fue la ciudad de Azul (Figura 1). La misma se encuentra localizada en el centrooeste de la provincia de Buenos Aires y a 300 km de la ciudad de Buenos Aires.
Azul es una ciudad que desde su fundación fue un importante centro dentro
de la economia de la provincía. En sus comienzos, las actividades llevadas a
cabo en ella fueron el cultivo de cereales y la cria de ganado y para el año 1880
ya era un centro agricola-ganadero. Para la misma época la ciudad ya poseía
alumbrado eléctrico a querosene, tendido de cable telegráfico y tren.
Figura 2. Matadero y municipalidad de Guamini.
74
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
Comenzado el siglo XX la ciudad ya tenía varias fábricas e industrias
importantes, especialmente la de cuero, carne, fabricación de cerveza y jabón.
Para el año 1936 ya existía un trazado urbano con parques, avenidas, calles
asfaltadas y edificios. También había una usina y una cooperativa eléctrica, así
como también un banco conformado de capitales locales.
Como mencioné anteriormente voy a centrar mi análisis en el cementerio
y el matadero de dicha ciudad.
METODOLOGÍA Y ANÁLISIS
Para estudiar la materialidad de los edificios mencionados, fueron
consideradas dos formas de análisis. Por un lado, a partir de los edificios mismos,
es decir, en sus características estructurales y espaciales. Por otro, a partir del
estilo arquitectónico de dicho arquitecto, es decir, el Art Deco.
Analizando los edificios
Con respecto al análisis de los edificios, la metodología estuvo dividida en
dos partes. En la primer parte fue medido el potencial simbólico y comunicativo
de estas dos obras. Para esto utilicé en las variables utilizadas por Moore (1996)
y reformadas por Gordillo (2005) para el análisis de la arquitectura pública.
Dichas variables son:
1-Escala: hace referencia al tamaño global y relativo de la estructura.
También se asocia a atributos del espacio que son mensurables para la
arqueología, como magnitud, forma, límites, componentes y características
constructivas.
2-Ubicación: define en términos espaciales la situación de una estructura
dentro del área más general. Pueden considerarse tres clases, central, periférica
y terminal.
3-Perceptibilidad: está vinculado a los efectos de la distancia, las barreras
físicas sobre la percepción de los mensajes verbales y no-verbales. Este concepto
no solamente se refiere a la captación visual sino que involucra la capacidad
perceptual humana completa (Moore 1996).
4-Visibilidad arquitectónica: se refiere al impacto visual de y desde los
espacios construidos.
75
Cruz 2013:67-87
La segunda parte se ocupó de investigar la organización espacial para
discutir cómo se estuvo pensando el espacio dentro de los edificios, se analizó si
el espacio estuvo integrado o compartimentalizado así como también se observó
la circulación y la distribución de la actividades dentro del mismo. Por último
se discutió si el espacio se estuvo pensando de forma distintas e implicó una
ruptura con respecto a épocas anteriores.
En el caso del portal del cementerio me centré especialmente en la relación
entre el adentro/afuera como representante de la metáfora vida/muerte y con
respecto al matadero analicé si la organización de las actividades representó
un cambio con respecto a mataderos anteriores, y en caso de ser así, qué tipo
de cambios se dieron y que implicancias tuvo en la organización del trabajo de
los operarios.
El portal del cementerio
Como mencioné anteriormente, una de la de las cualidades que caracteriza
a la obra en general de Salamone es la monumentalidad de sus edificios. El caso
del cementerio de Azul es uno de sus diseños más paradigmáticos en este sentido
y por eso planteo qué su análisis puede resultar muy útil a la hora de analizar
cómo se construyó esta monumentalidad, en qué consistió y cuáles eran los
mensajes que se buscaron transmitir a través de ella. Hay que tener en cuenta,
sin embargo, que generalmente los portales de los cementerios buscan tener
un impacto en la percepción de las personas, entonces ¿en qué se diferencia
el caso de Azul con respecto a otros? Para contestar esta pregunta recurrí a
las variables antes mencionadas para medir el potencial comunicativo de la
arquitectura pública. Cabe aclarar que para poder analizar de una forma más
eficaz dicha construcción separé a la misma en frente y contra frente.
Tomando en consideración la escala de la construcción en general, se
puede decir que las dimensiones de la estructura son bastante imponentes,
esto se hace evidente en la visibilidad del portal ya que es posible verlo desde
varias cuadras de distancia (hay que tener en cuenta que en Azul no hay
muchas construcciones altas), además hay que agregar que el contexto ayuda
a realzar esta escala ya que por un lado, el portal se encuentra construido en
una esquina lo cual aumenta la fuerza expresiva y la escala del mismo. Por otro
lado, se encuentra ubicado en una zona donde no hay muchas construcciones,
se puede decir que está ubicado en una zona periférica (hay que considerar
que en la época en que fue construido debe haber habido muchas menos). Se
observa entonces como la escala y la ubicación entran en relación y como una
es potenciada a partir de la otra. Esta gran escala se conjuga con los elementos
que componen el portal para aumentar este aspecto monumental, a la vez dichos
elementos se relacionan con la forma en que esta construcción es percibida.
76
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
En el caso del frente, tenemos varios componentes que buscan un impacto no
solo visual sino también sensorial. Como se aprecia en la Figura 3, el frente
presenta un eje centrado en el ángel y en la cruz, detrás del ángel se encuentra
la inscripción R.I.P (Requiescat in pacem) que rompe con la simetría perfecta
de la fachada. Otro aspecto que llama la atención de este frente son las líneas
verticales que lo componen, dichas líneas sugieren una dirección ascensorial
de carácter religioso que le dan al portal el sentido de umbral entre la vida y la
muerte (Acuña 2005).
En el caso del contra frente se aprecian muchas diferencias (Figura 4)
con respecto al frente, se podría decir que el primero es el opuesto del segundo,
esto se evidencia principalmente en la simpleza del mismo. El único elemento
decorativo que se observa es la cruz que se encuentra arriba de la puerta de
acceso, no se percibe ninguna inscripción, el color también es distinto, siendo éste
mucho más claro que el de la fachada. Otra diferencia que resulta interesante es
la simetría perfecta de este contra frente en contraposición al frente, se aprecia
entonces que hay una serie de oposiciones que conforman este portal, claro/
oscuro, simétrico/asimétrico, decorado/no decorado. Esta serie de oposiciones
se relaciona también con la forma en que fue pensado el espacio de dicho portal,
es decir, tratando de enfatizar la diferencia entre el adentro y el afuera, lo cual
se evidencia en la barrera visual que impide mirar hacia adentro del cementerio
desde afuera y viceversa (Figuras 3 y 4).
Todos lo elementos que constituyen este portal (su monumentalidad, sus
oposiciones entre el adentro y el afuera, su forma de organizar la circulación
de la entrada al cementerio) dejan ver que lo que se está tratando de enfatizar
es esta diferencia entre la vida y la muerte, entre la “ciudad de los vivos” y la
“ciudad de los muertos” (Acuña 2005). Teniendo en cuenta esta idea del portal
como un “umbral”, la obra de Salamone asigna un significado a la ciudad de los
vivos y a la de los muertos que se diferencia a la de otros cementerios.
El matadero
El caso del matadero de Azul resulta muy interesante ya que representa
uno de los muchos mataderos “municipales” construidos por el estado como
parte de su plan de edificación mencionado anteriormente. Al momento de su
diseño, Salamone se encontró con el problema de la falta de antecedentes para la
construcción de mataderos por parte del estado, es por esto que su diseño resulta
innovador. Con respecto a su potencial comunicativo, este edificio muestra un
complejo juego de formas que resultan muy interesantes a la hora de su análisis.
La escala del mismo no es tan imponente como la del cementerio antes analizado,
pero esto no quiere decir que esta obra sea menos monumental que la anterior
ya que su impacto sobre el paisaje es bastante notorio. El edificio se encuentra
77
Cruz 2013:67-87
Figura 3. Frente del portal del cementerio.
Figura 4. Contra frente del portal del cementerio.
78
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
ubicado en las afueras de la ciudad y lejos del camino principal, se puede decir
que su ubicación es bastante periférica, pero al estar rodeado solamente de
campos, dicho edificio cobra más importancia y parece más grande de lo que
realmente es. Para aumentar esta sensación de escala, el matadero posee una
torre en forma de cuchilla en su frente que se eleva y que hace más imponente la
entrada a dicho matadero (Figura 5). Hay que resaltar que la presencia de estas
torres es un rasgo que distingue a todos los mataderos diseñados por Salamone,
dichas torres no cumplían un papel a nivel funcional, sino que cada una servía
como “emblema” de cada matadero distinguiendo uno del otro (Sabugo 2003).
Esta fachada se conjuga con la organización del espacio interno de dicho
matadero. Mientras que el exterior denota la función del edificio, el interior se
encarga de organizar esta actividad (es decir el faenamiento de los animales).
En este sentido, la obra de Salamone representa una innovación, la cual está
relacionada a la forma en que fueron concebidas las actividades que se llevan a
cabo en un matadero. Así, fueron pensadas como un proceso conformado por
diversas actividades, las cuales dividió en actividades principales y en actividades
aleatorias o secundarias. Dicha diferenciación llevó a una diferenciación de
los espacios en espacios principales y espacios secundarios, en los primeros
se llevaron a cabo las actividades críticas, mientras que en los segundos se
realizaron las tareas complementarias o secundarias a las críticas. Así, la sala de
faena fue considerada la actividad principal, alrededor de la cual se organizaban
el resto de las tareas (Sabugo 2003).
Figura 5. Matadero municipal.
79
Cruz 2013:67-87
Analizando el estilo
Como mencioné anteriormente, considero que los estilos pueden ser
definidos como un conjunto de normas determinadas por un sistema de saberpoder que define la utilización de determinados signos que son la representación
gráfica y material de dicho sistema.
Para analizar el estilo de los edificios construidos por Salamone retomé
las fachadas, molduras, juegos de sombras, materiales usados y la distribución
espacial. En este caso consideré los dos estilos que más caracterizan la obra de
dicho arquitecto y que forman parte del movimiento moderno: el Art Deco y el
futurismo. Como mencioné antes, no pienso estos estilos como unidades estáticas
o rígidas que no pueden fusionarse con otros estilos. Cada construcción debe
ser analizada dentro de su contexto temporal-espacial específico.
“El futuro es ahora”, Salamone y el movimiento moderno
Si varios estilos se pueden fusionar en una construcción, esto es lo que se
observa en la arquitectura de Francisco Salamone. En sus diseños se pueden
apreciar sobre todo, el predominio de dos estilos en particular: el Art Déco y el
futurismo.
Con respecto al Art Déco, se puede decir que es una corriente estilística
que abarcó a las artes plásticas, el vestido, objetos decorativos y a la arquitectura
que surge durante los períodos de entreguerras en la década de 1920. Dicho
estilo surge como una manifestación de la nueva modernidad que se empezaba
a imponer como una alternativa a los códigos estéticos del pasado, algunos
críticos incluso lo consideran como una respuesta dialéctica al Art Nouveau
y al neoclasicismo ya que es un estilo que busca la sobriedad y un “orden”
a través de la razón y de su capacidad de abstracción o de la ciencia y su
capacidad de geometrización (Gutiérrez 2005). El Art Déco puede ser definido
principalmente por ser un estilo simétrico y sobre todo geométrico. La decoración
exterior de los edificios era principalmente abstracta y las formas geométricas
que más comúnmente se usaban fueron el cuadrado, el circulo y el triangulo,
combinados con líneas simples o paralelas en “zig-zag” (Petit de Iguarán 2005).
Este estilo también representa a esta nueva modernidad porque muchas de las
innovaciones que introdujeron pudieron realizarse gracias a la incorporación
de nuevos materiales de construcción producto de la industrialización, de la
producción en masa y de la nueva tecnología (hormigón armado, acero inoxidable,
ladrillos de vidrio, etc.). Estos nuevos materiales se combinaron a su vez con
los tradicionales (ladrillo, mármol, madera, etc.) buscando un contraste entre
80
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
texturas y colores que realzaran la expresión y puntos de atracción visual de
una construcción (Gutiérrez 2005). Con respecto a la organización del espacio
interno, es un estilo que busca jerarquizar la función de los espacios pero sin
renunciar a la expresividad de las formas decorativas (Gutiérrez 2005). Se puede
decir entonces que el Art Déco, como otros estilos dentro del movimiento moderno
proclamó la pureza de las formas, la valoración de los elementos geométricos, la
funcionalidad en la organización de los espacios, la utilización de la tecnología
más novedosa en la construcción y la fluidez espacial en las relaciones entre
los distintos ambientes (Petit de Iguarán 2005).
En la obra de Salamone se observan muchos elementos de este estilo,
sobre todo en la importancia dada a la decoración geométrica de las fachadas
o el uso de líneas paralelas entre otras cosas. En el caso del cementerio de
Azul, se aprecia precisamente este contraste entre texturas del frente, donde
se conjuga el granito negro de la inscripción “R.I.P” con el hormigón del ángel
y con la piedra de la base buscando cierto impacto visual, también se observa
esta preocupación por la funcionalidad en la organización de los espacios y la
circulación entre ellos, como se puede ver en el caso del matadero.
Otros rasgos de los diseños de Salamone, sin embargo, se explican a partir
de otros estilos, por ejemplo, del futurismo. Es importante aclarar sin embargo,
que el futurismo arquitectónico es un movimiento más que un estilo que surge en
Italia en 1914 cuando se firma el manifiesto de la arquitectura futurista2. Como
la mayoría de las vanguardias, el futurismo busca una renovación completa,
marcar un punto de ruptura con respecto a la tradición, romper con todo lo
anterior y crear un arte nuevo acorde con la mentalidad moderna. Una de las
principales preocupaciones de las arquitectura futurista fue la de pensar una
ciudad para estos nuevos tiempos, la cual debía construirse de cero. La idea
imperante era la de una ciudad-máquina de escalas gigantescas y monumentales,
principalmente artificial que eliminara la escala de lo humano (Mancebo 2004)
en definitiva, una ciudad bajo el paradigma de la máquina, una gran metrópolis
en la cual imperaran la dinámica del cambio y el movimiento (Mele 2005). Para
esto, el futurismo toma como modelo a las máquinas y sus principales atributos:
la fuerza, rapidez, velocidad, energía y sobre todo el movimiento. Con respecto
al estilo de las construcciones futuristas, se puede decir que no hay una forma
sencilla de caracterizarlo, esto se debe principalmente a que las propuestas
futuristas rara vez se llevaron a cabo (Mancebo 2004), la mayoría son proyectos
que nunca se construyeron.
En el caso de Salamone, se puede notar esta influencia no tanto en lo
estilístico, sino más bien en ciertos rasgos de sus diseños, como por ejemplo la
monumentalidad de sus construcciones, al igual que el futurismo, Salamone
buscó el impacto visual y la grandilocuencia. Otro rasgo que se puede relacionar
con el movimiento futurista es cómo sus construcciones marcan una ruptura
81
Cruz 2013:67-87
con el resto del paisaje urbano donde fueron construidas, esto se hace evidente
por ejemplo en la ciudad de Azul, donde además del cementerio y el matadero
Salamone diseñó la plaza principal, incluyendo las luminarias de la misma, los
bancos y el diagrama de los azulejos del piso y la entrada del parque municipal,
se puede decir que cada ciudad donde Salamone construyó buscaba romper con
las tradiciones estilísticas anteriores y a la vez tratar de introducir una nueva.
DISCUSIÓN
A partir del estudio de dos de los edificios construidos por Salamone y sus
tendencias estilísticas, fueron elaboradas algunas conclusiones. Para empezar,
se puede decir que los edificios analizados muestran características propias de
la arquitectura moderna tales como la preocupación por la funcionalidad de
los espacios, el uso de materiales novedosos, el impacto visual y la búsqueda
de un “orden” a través de la razón y la abstracción. Esta tendencia del uso de
estilos modernos por parte de los gobiernos provinciales no es única ya que se
observa algo similar en la provincia de Santa Fe, otro de los centros importantes
de desarrollo durante la década de 1930. Esto podría estar evidenciando una
transformación en cuanto a las estrategias utilizadas para materializar una idea
de modernidad a partir de la arquitectura pública emprendida por los estados
provinciales (Parera 2007). No es casualidad que en el caso de la provincia de
Buenos Aires dichas construcciones se hayan llevado a cabo en varias ciudades
pequeñas de la provincia. El caso de Azul resulta interesante, porque al igual que
muchas ciudades de la provincia, se observa como el estado trató de construir
un paisaje urbano de acuerdo a las nuevas ideas de modernidad que imperaban
y que se vinculaban con el proceso de industrialización en el que se encontraba
el país.
Lo dicho anteriormente permite analizar otro punto interesante, muchos
trabajos explicaron las características materiales de los edificios de Salamone
(estilo, monumentalidad, uso del espacio) a partir de su relación con un plan
de edificación producto de un gobierno totalitario pensado para materializar la
imagen de un estado poderoso en la provincia de Buenos Aires3. El objetivo de
este trabajo y a partir de los dos casos mencionados, es resaltar que este plan
de edificación y los diseños de Salamone fueron mucho más que un plan del
gobierno para aumentar la presencia estatal en la provincia. No niego que una
de las finalidades de estas construcciones se relacione a ese fin, pero también
considero que procuraron establecer una nueva forma de construir el paisaje, de
llevar este nuevo modelo de país a los lugares mas alejados de la provincia. Se
puede decir que las construcciones de Salamone buscaron generar un cambio
en cómo las personas percibieron y vivieron sus espacios cotidianos y por ende
82
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
su vida cotidiana. Esto se evidencia por ejemplo en el caso del matadero, donde
las transformaciones que se llevaron a cabo pudieron haber implicado una forma
distinta de organizar el trabajo en un matadero o como el caso del cementerio,
donde se pusieron en juego las nociones de la vida y la muerte y que implica
cada una.
Considero que esto último podría ser profundizado a partir de un análisis
de las prácticas llevadas a cabo en esos espacios por las personas que hicieron
uso de ellos. De esta forma se podría pensar en una relación dialéctica entre
los discursos que están estructurando esos espacios y la apropiación de esos
espacios por los agentes.
Para finalizar, es preciso aclarar que este análisis de una sola ciudad no
busca agotar la problemática planteada ya que como fue mencionado, el plan de
edificación llevado a cabo por Salamone afectó a varias localidades de la provincia
de Buenos Aires. El caso de Azul ha servido como un punto de partida para
empezar a pensar la relación entre discursos modernos y construcción de los
paisajes sociales. Cada ciudad que formó parte de este plan de estructuración
del paisaje urbano por parte del estado provincial presenta sus particularidades.
El estudio de cada una de ellas ayudará a poder empezar a entender mejor la
relación entre los diversos procesos sociales y la conformación de los paisajes
sociales.
Recibido: marzo 2013
Aceptado: octubre 2013
NOTAS
1 Es interesante resaltar que en los últimos años varios trabajos sobre la obra de dicho
arquitecto han sido publicados, reflejando un renovado interés por su obra. Si bien la
mayoría de los mismos se relacionan con cuestiones arquitectónicas y/o estilísticas
(Acuña 2005; Fiorentino 2007; Walter y Fornari 2007; entre otros), puede observarse un
interés desde otras disciplinas, como la historia y dentro del campo de la preservación
del patrimonio histórico (Longoni y Traversa 2001; Canavery et al. 2005; Traversa et al.
2008, entre otros).
2. Me refiero a futurismo arquitectónico porque el futurismo como movimiento artístico
surge a partir del tratado futurista redactado por Filippo Tommaso Marinetti en 1909
y que abarcaba a una gran variedad de manifestaciones artísticas como la pintura, la
escritura y la fotografía.
3. Esto llevó a que por muchos años, estas construcciones fueran “olvidadas” de forma
premeditada por el hecho de ser supuestamente funcionales a un gobierno dictatorial.
83
Cruz 2013:67-87
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo nació a partir de una idea que fue tomando forma y contenido gracias
a los aportes y sugerencias de diferentes profesionales. Agradezco especialmente los
valiosos comentarios de la Dra. María Ximena Senatore y el Dr. Andrés Zarankin.
Aclaro, sin embargo, que todo lo aquí vertido es de mi responsabilidad.
BIBLIOGRAFÍA
Acuña, V.
2005. Cementerio de Azul. Entre el cielo y la tierra. En B. González Montaner
(comp.), Vanguardias argentinas, obras y movimientos en el siglo XX, pp.144147. Clarín. Buenos Aires.
Acuto, F. A.
1999. Paisajes cambiantes: la dominación inka en el valle Calchaquí norte
(Argentina). Revista do Museu de Arqueologia e Etnologia. Suplemento 3:
143-157.
Canavery, A., A. Novacosky y F. Paris Benito
2005. Portal del Cementerio de Laprida. Proyecto de Restauración. IV Jornada
Técnicas de Restauración y Conservación del Patrimonio. Lemit. La Plata.
CD-ROM.
Chartier, R.
1988. Cultural history. Between practices and representations. Cornell University
Press. Estados Unidos.
Dorfman, A.
1970. Historia de la industria argentina. Ediciones Solar. Buenos Aires.
Fiorentino, R. M.
2007. Aspectos funcionales y normativos en la arquitectura industrial bonaerense.
El caso de los mataderos del ing./Arq. Francisco Salamone. I+A, Facultad
de Arquitectura y urbanismo 10:243-265.
Foucault, M.
1976. La arqueología del saber. Siglo XXI. México.
1992. Microfísica del Poder. Ediciones de La Piqueta. Barcelona. España.
Giddens, A.
1995. La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la estructuración.
Amorrortu editores. Buenos Aires.
84
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
Gordillo, I.
2005. Arquitectos del rito. La construcción del espacio publico en la Rinconada,
Catamarca. Relaciones de la sociedad Argentina de Antropología XXIX: 111137.
Gregory, D. y J. Urry.
1985. Social relations and spatial structures. Macmillan press ltd. Londres.
Inglaterra.
Gutiérrez, R.
2005. Art Déco, primeras imágenes de la modernidad. En B. González Montaner
(comp.), Vanguardias argentinas, obras y movimientos en el siglo XX, pp.116121. Clarín. Buenos Aires.
Hodder, I. y C. Orton
1981. Spatial Analysis in archaeology. Cambridge University Press. Cambridge.
Lefebvre, H.
1974. La production de l´espace. Anthropos. Paris.
Lockock, M.
1994. Meaningful architecture. En M. Lockock (comp.), Meaningful architecture:
social interpretations of buildings, pp. 1-13. Worldwide archaeology series.
Avebury.
Longoni, R. P.
2001. El exilio de “Metropolis”. Francisco Salamone (1897-1959), el constructor del
decó protoperonista, entre la historia y la ficción. Ramona, revista de artes
visuales (17):17-20.
Longoni, R. y L.P. Traversa
2001. Modernity in the Pampa; Francisco Salamone’s 1930s Slaugterhouses.
Docomomo Journal, 24: 38-41.
Mancebo Roca, J.A.
2004. La arquitectura del futurismo. Historiografía, critica y reminiscencias. Congreso
Virtual de Arquitectura.http://www.uclm.es/profesorado/juanmancebo/
descarga/textos/Mancebo2.pdf (Acceso octubre 2013)
Mañana Borrazás, P., R. Blanco Rotea y X. M. Ayán Vila.
2002. Arqueotectura 1: bases teórico metodológicas para una arqueología de la
arquitectura. Tapa 25, Santiago de Compostela. España.
Mele, J. S.
2005. El siglo de las vanguardias. En: B. González Montaner (comp.), Vanguardias
argentinas, obras y movimientos en el siglo XX, pp. 8-13. Clarín. Buenos Aires.
Moore, J. D.
1996. Architecture and power in the Ancient Andes. The archaeology of public
buildings. New Studies in archaeology. Cambridge University Press. Nueva
York. Estados Unidos.
85
Cruz 2013:67-87
Nielsen, A. E.
1995. Architectural performance and the reproduction of social power. En J. Skibo,
W. Walker y A. Nielsen (comps.), Expanding archaeology, pp. 47-65. University
of Utah Press. Salt Lake City. Estados Unidos.
Nielsen, A. E y W.H. Walker.
1999. Conquista ritual y dominación política en el Tawantinsuyu: el caso de Los
Amarillos (Jujuy, Argentina). En A. Zarankin y F. Acuto (comps.), Sed Non
Satiata, teoría en la arqueología latinoamericana contemporánea, pp. 153169. Ediciones del tridente. Buenos Aires.
Parera, C.
2007. El estado y la representación de lo moderno. Dos casos de arquitectura
pública en Santa Fe, Argentina, Primera mitad del siglo XX. Palapa. Revista
de investigación científica en arquitectura 2:5-19.
Parker Pearson, M. y C. Richards.
1994. Architecture and order: spatial representation and archaeology. En M. Parker
Pearson y C. Richards (comps.), Architecture and order. Approaches to social
space, pp. 38-72. Routledge. Londres.
Petit de Iguarán, N.
2005. El Art Déco en la Maracaibo premoderna. Revista Venezolana de Ciencias
Sociales 9:371-387.
Privitellio, L., Luchilo L. y S.Montenegro.
1999. Historia del mundo contemporáneo. Desde la “doble revolución” hasta nuestros
días. Editorial Santillana. Buenos Aires.
Romero, J. L.
1996 [1965]. Breve historia de la Argentina. Fondo de cultura económica. México.
Sabugo, D.
2003. Una arquitectura de los márgenes. Reconsideración de la obra de Francisco
Salamone. Revista Summa 63:104-109.
Tilley, C.
1994. A phenomenology of landscape. Berg. Londres. Inglaterra.
Traversa, L. P., A. Di Maio, V. RosatoV. Y F. Ilorio
2008. Arquitectura moderna en la pampa argentina: diagnóstico y restauración
de portales de cementerios construidos en la década de 1930. Apuntes
21(2):194-205.
Vaquer, J. M.
2007. De vuelta a la casa: algunas consideraciones sobre el espacio domestico
desde la arqueología de la práctica. En A. Nielsen, M. C. Rivolta, V. Seldes,
M. M. Vazquez y P. H. Mercolli (comps.), Procesos sociales prehispánicos en
el sur andino: perspectivas desde la casa, la comunidad y el territorio, pp.
11-37. Editorial Brujas. Córdoba. Argentina.
86
Revista de Arqueología Histórica Argentina y Latinoamericana
Número 7
Wallerstein, I.
1974. El moderno sistema mundial I. Siglo XXI. México DF.
Walter, A. y A. Fornari
2007. Simetria y proporción: ordenadores proyectuales en la obra del arquitecto
Francisco Salamone. Forma y Simetría: Arte y Ciencia. Congreso de Buenos
Aires.
Zarankin, A.
1997. Vivienda familiar y sistema capitalista: una lectura arqueológica. Tesis para
aspirar al título de especialista en Historia y Crítica de la arquitectura y el
urbanismo. Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad de Buenos
Aires. Buenos aires.
2002. Paredes que domesticam: arqueología da arquitetura escolar capitalista. O
caso de Buenos Aires. Centro de Historia da Arte e Arqueologia. Campinas.
Brasil.
2008. Los guardianes del capital. Arqueología de la arquitectura de los bancos
de Buenos Aires. En A. Zarankin y A. Félix (comps.), Sed non satiata II.
Acercamientos sociales en la arqueología latinoamericana, pp. 325-340.
BREVE CURRICULUM DE LA AUTORA
María Jimena Cruz: Es Licenciada en Ciencias Antropológicas (Orientación
Arqueología) de la FFyL-UBA. Actualmente es alumna de la maestría en Antropología
con orientación en arqueología histórica en la Universidad Federal de Minas Gerais
(Brasil). Desde el año 2005 actúa en proyectos de investigación en Arqueología
Histórica y desde el 2007 forma parte del proyecto de Arqueología Histórica Antártica,
dirigido por los Doctores Andrés Zarankin y María Ximena Senatore. Sus temas
de interés incluyen el estudio del proceso de conformación del mundo moderno,
zooarqueología y prácticas alimenticias.
87
Cruz 2013:67-87
88