diccionario - Dirección General de Bibliotecas

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diccionario - Dirección General de Bibliotecas
BIBLIOTECADE MEXICO
ISSN-Ol 8 8 - 4 7 6 Χ · N Ú M E R O S 6 2 Y 6 3 · ? 6 0 . 0 0
- C l o n
4
:
M
i
( 1 . dictiono
j. buena
blar o escribir :
o
c i ó n , d e c l a m a c i ó n . 4 V . fig!
diccionario (1. m e d .
dictionai
d e d e c i r ) ra. C a t á l o g o p o r o í
palabras de u n a lengua c
2 C a t á l o g o a l f a b é t i c o d e las
seguido d e s u corresponde;
u otros. 3 Catálogo alfabe
de u n a ciencia, arte o m a
noticias o información
diccionario
w
de
química,
bib
enación de términos 3
t o d e t e r m i n a d o : ~ tac
nónimos.
Alatorre, Antonio
Barthes,
Bierce,
Borges,
Bufalino,
Burchfield,
Burgess, Anl
Cadenas,
Cue,
Etiemble
García Márquez, Gabriel
ι Λ 3 Léxico; Ifiícon.
i r i 0 . glosario. o p
*
Τ noto,
ti
ιn
Gross, John
Johnson,
Kenner,
Lara,
Littré,
Lizalde,
Martín Zorraquino,
Martínez,
Mencken,
L.
Millán,
Morales,
Moreno de Alba,
Neruda, Pablo
Paredes,
Pruvost,
Reyes,
Romano de Sanf Anna,
Seco,
Torres,
Vargas,
Zaid, Gabriel
SEPARATA: DICCIONARIO DE CONVENCIONALISMOS, DE
UBERT
OCUL
OCTOR
on.: nombro quo ι'β·
MI advenimiento al
nlipapa, que lomo el
111 y in- ii Enea I'll
por el emperador Pe­
de la liara a Alejad­
lo*
j . : lo que completa el
-Cada mi" <Io los c»-lio
;s on que se considera
.—Dici se del hijo «1c
i y de una blanca , o
: una cuarlerona.—El
9, caila una do cuyas
|iarU- de un pliego.
. ni. Zool. (que vive
¡.'enero de insectos coros de la ramilla ile los
puesto Ίο muchas csinnrias de Europa, es¬
e ha encontrado en
1
O C T O E C O : s. m.: libro de rezo de
la Iglesia (ίriega.
O C T O F A S C I A D O : adj. Zool.: se
aplica al insecto que presenta ocho lis­
tas coloreadas.
O C T O F I D O : adj. Bol, : lo que pré­
senla 0000 recorladuras cuya profundi­
dad es igual por lo menos a la mitad de
la lonjitud total.
O C T O F I L L O : adj. Bot,: compuesto
ile ocho hojas u hijuelas.
O C T O F O R O : s. ni. Hist. ant. s lite­
ra usada cutre los Romanos que era con­
ducida por ocho esclavos.
=Zool. a d j . : lo que tiene ocho agu­
jeros
O C T O G A M I A : s. f. : estado del oclogamo.
O C T O G A M O :
adj.:
el
que
so
G Ü T O R E M E :
f. / c o l . (luberculosi
is dípteros braxiócer
os músculos, cuyas e:
ran eu Europa en las
s. f. a n t . : n a v e
an­
tigua con ocho remos u ocho órdenes
de r e m o s , u ocho remeros en cada
banda.
O C T O R I D A T :
s.
f.
ant.:
AUTO­
RIDAD.
O C T O S É P A L O : adj. B o l . : se apli­
ca al cáliz que consta de ocho sépalos.
O C T O S E S D E C Í M A L : adj. .Miner.:
se dice del cristal que tiene la forma de
un prisma de ocho lados, terminado por
dos ángulos de ocho caras.
O C T Q S E S V I G Ε S I ΜA L
:
adj.
Miner.: se dice del cristal que consta de
Ireinla y cuatropearas.
O C T O S E T Á C E O : adj. Hist, nal.:
provisto d« ocho sodas o pelos.
O C T O S I L Á B I C O : adj.: lo que consla de ocho silabas.
O C T O S Í L A B O : adj. : lo que consla
de ocho silabas. Aplicase a los versos
que tienen esta medida.
lia
casado ocho vézcs o con ocho mujeres
a la vez.
O C T O G L
r. Zool.
: s. ni. Zool. (que ha- lenguas): gi'
clos colee
ij : género ile insectos pen lameros ι
le los mi
omeros ile la familia dermos, cuya
compuesto de tres es- zadas por tone,
de España.
das y el labio ii
I Y I O : adj. numeral or•si i los largos y
JÍ:SIMO.
OCUR
O C T O S P O R A :
s. f. B o l . :
PEZIZA.
: adj. Bot.: pro­
visto de ocho eslambres libres.
O C T Ó S T I L O :
adj. Arquit.: que se
compone de ocho columnas.
O C T O S T O M A : s. f. Zool. : ocro0TR1O.
O C T O T I L O : s. m. Zool. : O C T O 10.
Τ Ο Τ Ο Μ Α : s. f. Zool.: género
d o s coleópterossubpenlámerosrl»
a de los cíclicos , complies!'
orijinarias de América.
O C T O S T É M O N O
T O G O Ñ C
•ho lados \
adj. Zool.:
privada de la facultad
'ive en las riberas,
s. f. Zool. (que ama las
ro de insectos dípteros
familia de los alericeule siete espli-
E N O D I T O :
ΌΚΟ
: s.
m. : OCTOECO
T I J E S I M A L : adj. λ
"islal que tiene trei
O : adj. B o l . : proV
T
Aslr.: epile
ilanetas, cu
distancia ¡gu
idiaco.
fVREO: adj
uyo perislomo pre
A L : adj. Miri,
* tiene vcinliot^
ί ο de Bueno:
av. de Salí:
sagua en
: s. m. Bol.
brisceos, cuyas espe^
as, blancuzcas y están
η las rejiones tropicales
el globo.
JO : s. m. Zool.: géncs tremátodos, compuesíecics que viven parás.
} U Í D E O : adj. Zool.cto que tiene la cabeza
o apéndices en forma de
vidido en
>» : adj. a. pl. Zool.:
señalado eon 1
J E O : adj. Zool.: que liel.
Έ Ο : adj. Zool. : que
. silienles.
TILO: adj. Hlst. nal.:
eos): género de pl
las orquídeas, cuy:
orijinarias de la Λ
O C U L A R M E N T E
:
adv.:
peccion material de la vista.
O C U L E O S :
adj. s. pl. Zool
do insectos hemíptoros hclcrúpi
la familia de los geocorisos , c¡
zados principalmente por loner
muy gruesos.
O C U L Í F E R O : adj. Zool.: s
a ciertos crustáceos que tienen
O C U L I N A : s. f. Zool. (ojo)
r o d o poliperos lameüferos, co
de 10 o 12 especie 'encontrada;
lado fósil en los terrenos sccuiu
terciarios.
O C U L I N Q M A N C I A
: s.
f
adivinación que consistía en ti
los ladrones por medio de algut.
raciones supersticiosas hechas
ojos.
O C U L I N O M Á N T X C O :
adj
(oneciente a la oculinomancia
s . : el que ejerce la oculinomanc
O C U L I S T A :
adj.
s. : el
fac
que se dedica particularmente
las enfermedades de los ojos.
O C U L O
M U S C U L A R
: adj
perteneciente a los músculos el
como nervio
oculo-muscular.
O C U L T A C I Ó N :
s.
Γ :
el
poner en lugar reservado una ce
que no sea vista o se ignore su
ro.—El silencio por el cual so c;
cosa quo es cierta y se sabe, d
decirla.
= A s t r . : acción y efeclo de o
\a estrella por la inlcrposicioi
v e t a , aunque mas comunm
\ e a las que lo verifican po
luna.
A L T A M E N T E
: adv.
:
• una manera oculta.—1
sin ser vislo ni oido.
A R ¡ v. a . : esconc
a r , encubrir a la
pósito lo que puede
ESCONOCER; y
uc esto
así
es bueno
& R O
OCTOOTA
O C T O I H E R
ilnlos.
m i A L : adj. Miner, ι se
pie presentí diez y ocho
Ó C T O N A D O
s
de S en ,
planl.i«.
:
adj
como
: adj. Ilisl.
de la octava lejí
O C T O N E M O : adj. Zool.: proi
Γ Α Ο Ο : adj. Zool. : pro. de ocho brazos o tentáculos.
entes.
O C T O N E R V A D O
¡ adj. liot. :
: s. ni. Med.: nombre que tiene ocbo nervaduras.
ι líaleno Ins úlcerai que
O C T O N O C U L A D O : adj. Zool.proallnso* y alnilUilov
visto de ocbo ojos.
imltre que ilatmn bis anO C T O P E N N A D O : adj. Zool. : pro'1 óxidos metálicos tales visto ile oebo pininas en la cola.
calandrar y el verde y
O C T O P E T A L O : a i , li I . : formado
ia.
ile ocho petalos,
I R A : s. f. Dot, : genero
O C T O P O : s. πι Zool. ΡΓΙΙ
c u y a s ttpecjfl - ai
O C T O P O D I O : s ιη.· i
Lie ron­
MÍ en los arroyos de las que se con ...i. ι antiiíuaui o t e una haiixlas.
d-r.
·>' iti.l.ir! • eclesiástico, dividid*
: s. ni. Dot, ι tuberculoso}! en octl · 11 irntil is , . u que s.» solía colo­
it's de la familia I" las car la Imajen ι!.· ntgun s.-miu.
β s..ii yerbas onjniaii.is
O C T Ó P O D O S
adj
pl.
Siria.
ι «h ι pies ι familia .!•· moluscos rofaluT E . s. n i . || ,t. focho ρ · I• « ·
! ι p i r a compren ler bis gene"
o de plañía» de la Camilla ros p u l p o , mg nauta y oíros vario»
«. c u y a s »»s¡
BEMYER« IV . pl : T I . ' , ρ Ι'. ·-e ira.'t-T«'S Consisten *
*'u 11 i i ι rtoa.
t-.'-r .· h · p i e , .
£
O C T O N A R I O
1
D E C I M A L
OCTOPUNTUADO
adj. Zo>
isl.il ruy.i sa;"i Bcie I -ti m iie · •!•· i " i i ··. -ho punl.-p ·!·· color2" . ai ... ,1.· ! •« ,·ιη1.·> ν
O C T O R
.. I
s ,·,ι ..ro».
OCTO R A D I A D O
nij.:pr»
1 ' Ί . Ι Ι Ι Ι . Ι ι Ι . · , ' . Ι Ι .1 Γ
«aκ-iri ,η un Octaedro, y h i o. lio radio*.
aetro.
O C T O R B A : s i. germ.: V
v
,
s. Γ.: cm
asion o coyui
ibra oportuna
la ¡majlnacion.
RREUCIa
DE A
estos tienen
los bienes del
v. o . : prevenir
encuentro.—Ac
cosa.—Recurrir,
es caer juntan
una fiesta con
clase do rito.en una depeí
BIBLIOTECA Ε MÉXICO
ó
PABLO NERUDA
2 ODA AL DICCIONARIO
JEAN PRUVOST
4 "DICCIONARIOS DE PAPEL Y ELECTRÓNICOS
EDUARDO LIZALDE
SPOKEN
1 3 ESPERANTO
l
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
1 5 LAt MUJER QUE ESCRIBIÓ UN DICCIONARIO
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ
1 6 LAl VAINA DE LOS DICCIONARIOS
GABRIEL ZAID
Y PLACER
1 7 ABNEGACIÓN
a
ROLAND BARTHES
AL DICCIONARIO
1 9 INVITACIÓN
l
GESUALDO BUFALINO
DICCIONARIO Y LA MOSCA
2 1 EL
RAFAEL VARGAS
DOS POEMAS
2 3 "ALBERTO
PAREDES
CUÑAS DE BARRO
2 4 JORGE
' LUIS BORGES
2 5 ρPREFACIO AL DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO Cí
JOSÉ G. MORENO DE ALBA
«ACONACULTA
NÚMEROS SESENTA Y DOS-SESENTA Y TRES
NÚMERO DOBLE: MARZO-JUNIO DEL 2 0 0 1 · $ 6 0 . 0 0
PLAZA DE LA CIUDADELA 4 , CENTRO HISTÓRICO DE LA CIUDAD DE MÉXICO
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PORTADA: FOTOGRAFÍA DE JORGE PABLO DE AGUINACO
2A. FORROS: FOTOGRAFÍA DE JORGE PABLO DE AGUINACO
3 4 1 EL DICCIONARIO COMO GENERO LITERARIO
ETIEMBLE
3 6 SAINT-JOHN
'
PERSE
ADOLFO CASTAÑÓN Y MARÍA BORBOLLA
3 8 ALFONSO
:
REYES Y LA ACADEMIA MEXICANA
ALFONSO REYES
EL DICCIONARIO TECNOLÓGICO MEXICANO
ANTONIO ALATORRE Y RAFAEL VARGAS
UNA BREVE CHARLA SOBRE EL DICCIONARIO
AFFONSO ROMANO DE SANT'ANNA
TRES POEMAS
ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO
SEMBLANZA DE MARÍA MOLINER
MANUEL SECO
MARÍA MOLINER: UNA OBRA, NO UN NOMBRE
EMILE LITTRÉ
HISTORIA DE MIS CAJAS
RAFAEL CADENAS
NUNCA
HE SABIDO DE PALABRAS...
ν
RAFAEL VARGAS
SAMUEL JOHNSON, POETA LEXICÓGRAFO
si
SAMUEL JOHNSON
PLAN DEL DICCIONARIO
ANTHONY BURGESS
EL HOMBRE DEL OXFORD
JOHN GROSS
39"
41 *
45 Ϊ
47
4 8 ;
S
51 ϊ
53
55
62
71 "
7 5 EL CASO DEL LEXICÓGRAFO DEMENTE
ROBERT BURCHFIELD
7 9 DICCIONARIOS Y SENSIBILIDADES ÉTNICAS
H. L. MENCKEN
8 4 LA INFLUENCIA DE NOAH WEBSTER
HUGH KENNER
8 7 "
ALBERTO CUE
9 1 ELβ DICCIONARIO ALEMÁN DE LOS HERMANOS GRIMM
S
5
ó
i
EL OXFORD AMERICAN
94:
SEPARATA:
GUSTAVE FLAUBERT
DICCIONARIO DE
CONVENCIONALISMOS
RAFAEL VARGAS
AMBROSE BIERCE Y GUSTAVE FLAUBERT
AMBROSE BIERCE
EL DICCIONARIO DEL DIABLO (ALGUNAS DEFINICIONES)
RODRIGO MARTÍNEZ BARACS
ACERCA DEL ORIGEN DE LA PALABRA GRINGO
MORELOS TORRES
9 7
S
98
:
ENTREVISTA CON LUIS FERNANDO LARA
MIGUEL ÁNGEL MORALES
NOTICIA DE DICCIONARIOS MEXICANOS
JOSÉ ANTONIO MELLAN
EL DICCIONARIO INVERSO
106l
108
DICTIONARY
S
PABLO NERUDA
i
·
A
ü
A L
Lomo de buey, pesado
creció, movió sus hojas
cargador, sislemático
y sus nidos,
libro espeso:
movió la elevación de su follaje:
de joven
árbol
te ignoré, me vistió
era,
la suficiencia
natural,
y me creí repleto,
generoso
y orondo como un
manzano,
melancólico sapo
y las palabras
dictaminé: "Recibo
brillaban en su copa inagotable,
manzanar
o
manzanero,
las palabras
opacas o sonoras,
directamente
fecundas en la fronda del lenguaje,
del Sinaí bramante.
cargadas de verdad y de sonido.
Reduciré
las formas a la alquimia.
Aparto una
Soy mago."
sola de
sus
páginas:
El gran mago callaba.
Caporal
El Diccionario.
Capuchón
viejo y pesado, con su chaquetón
qué maravilla
de pellejo gastado.
pronunciar estas sílabas
se quedó silencioso
con aire.
sin mostrar sus probetas.
y más abajo
Cápsula
Pero un día.
hueca, esperando aceite o
después de haberlo usado
[ambrosía,
y desusado.
y junto a ellas
después
Captura
de declararlo
Capracio
inútil y anacrónico camello,
palabras
cuando por largos meses, sin
que se deslizan c o m o suaves uvas
[protesta,
me sirvió de sillón
A propósito d e Pablo N e r u d a sólo q u e r e m o s
y de almohada,
r e c o r d a r a los l e c t o r e s q u e s e a p r o x i m a el
c e n t e n a r i o d e s u n a c i m i e n t o , q u e se c u m p l i r á
se rebeló y plantándose
e x a c t a m e n t e el 12 d e j u l i o d e 2 0 0 4 .
en mi puerta
Capucete
Capuchino
Captatorio
o que a la luz estallan
como gérmenes ciegos que
[esperaron
C I I Ν A ft I I
en las bodegas del vocabulario
y que de pronto
y viven otra vez y dan la vida:
se hizo sabrosa y lisa en nuestra
una vez más el corazón las
boca
[quema.
como una almendra
o tierna como un higo
Diccionario, no eres
tumba, sepulcro, féretro,
Diccionario, una mano
túmulo, mausoleo,
de tus mil manos, una
sino preservación,
de tus mil esmeraldas.
fuego escondido.
una
plantación de rubíes
sola
perpetuidad viviente
gota
de la esencia,
de tus vertientes virginales.
granero del idioma.
un grano
Y es hermoso
de
recoger en tus filas
tus
la palabra
magnánimos graneros
de estirpe,
en el momento
la severa
justo
y olvidada
a mis labios conduce.
sentencia,
al hilo de mi pluma.
hija de España,
a mi tintero.
endurecida
De tu espesa y sonora
como reja de arado,
profundidad de selva,
fija en su límite
dame,
de anticuada herramienta.
cuando lo necesite.
preservada
un solo trino, el lujo
con su hermosura exacta
de una abeja,
y su dureza de medalla.
un fragmento caído
O la otra
de tu antigua madera perfumada
palabra
por una eternidad de jazmineros.
que allí vimos perdida
una
entre renglones
sílaba.
un temblor, un sonido,
una semilla:
de tierra soy y con palabras canto.
cuencia en soportes electrónicos
—es decir,
se hubiera originado en los repertorios plurilingües, ya sea de la Antigüedad o de la
Edad Media, las palabras son todavía prisioneras de las concepciones metafísicas:
no existe plenamente un interés en el lenguaje por sí mismo sino por su esencia
en discos ópticos compactos,
comúnmen-
divina. Así, las Sommes
te llamados
una
rresponden a resúmenes de los conocimientos de la época - p o r ejemplo la
Summa Theologica de Santo Tomás de
Aquino (1225-1273)— pero no describen
las palabras. Se han transmitido solamente los conceptos y los saberes de la época,
teñidos fuertemente de interpretación metafísica. Las Etymologic
de Isidoro de Sevilla (570-636), una de las obras fundadoras
del pensamiento medieval, permanecen en
realidad totalmente impregnadas de un
pensamiento religioso que no deja casi
ningún sitio a las consideraciones sobre la
lengua.
El camino
que va de los diccionarios
siglo XVII, en su mayoría
sos, olorosos
narios
in folio,
del
volumino-
a papel y cuero, a los
de finales
del siglo XX y
del XXI, presentados
cada vez con más fre-
cd-roms—,
ble evolución
revela
de fondo y de forma
mismo producto,
diccio-
principios
senside un
a la vez fuertemente
bólica y esencialmente
sim-
pragmática.
Si bien es cierto que en muchos
res hoy un diccionario,
forman
parte del mobiliario,
como
Clergy-Pontoise,
norama
en
duda
tanto
por su historia.
escrita por Pruvost, investigador
y Ciencias Humanas
modo
no cabe
que siguen siendo mal conocidos
su diversidad
hoga-
y de algún
de
Letras
de la Universidad
nos brinda
un amplio
de lo que ha sido la
por
Ésta,
de
pa-
lexicografía
Francia.
DÉLOS
du Moyen Age
co-
En verdad, traducir luego explicar agregando
un comentario cuando la traducción se revela insuficiente, es ya forjar las primeras
definiciones. Con el Renacimiento y el gusto
de los viajes formadores en el seno de Europa nacen los diccionarios plurilingües, y de
ellos el más célebre continúa siendo sin duda
alguna el Dictionarum
o Dictionnaire
polyglo-
tte del erudito italiano Ambrogio Caiepino (v.
1440-1510). Esta obra, consagrada al principio en 1502 solamente a las lenguas latina, italiana y francesa, contará en sus últimas
ediciones con más de diez lenguas introducidas paralelamente. Y este tipo de obra se
designaba por el nombre de su autor, el Calepin, como más tarde el Littré, el Larousse,
el Robert. Pero desde el siglo XVII, el "calepin" se asimila a una colección de notas para
llegar a ser muy pronto el "petit carnet", deslizado en una bolsa, singular reducción de
un infolio original. En el siglo XVI la lengua
DICCIONARIOS
L A LOS D I C C I O N A R I O S
ELECTRÓNICOS
JEAN PRUVOST
LA ANTIGÜEDAD Y LA EDAD MEDIA.
LA CÉNESIS DE LOS DICCIONARIOS
DE LA EDAD MEDIA AL
RENACIMIENTO. DE LAS GLOSAS
A LOS DICCIONARIOS BILINGÜES
¿Quién inventó los diccionarios y cuándo?
Seria incongruente ofrecer una sola respuesta a semejante pregunta. ¿Es necesario, por ejemplo, considerar que la piedra
de Rosette, descubierta durante la campaña de Bonaparte en Egipto, constituye el
primer rastro de un diccionario plurilingüe?
Sobre dicha piedra figuraban las mismas
informaciones transcritas en tres códigos
diferentes, los jeroglíficos, el demótico y el
griego. Pero si la confrontación de los jeroglíficos permitió en 1822 a Champollion
penetrar su misterio, no seria muy convincente asimilar esta huella de plurilingüismo a un diccionario trilingüe, ni mencionar
la existencia de diccionarios entre los griegos, si se evocan las compilaciones de
palabras raras pertenecientes a un dialecto o a un escritor, por ejemplo a Homero.
En verdad, las condiciones no se han cumplido para que tenga éxito el género lexicográfico. Aun si el diccionario monolmgüe
francesa es todavía una lengua variable, sigue siendo muy inestable, aun si los poetas
de la Pléiade, encabezados por Du Bellay,
se dedican a valorarla y a darle un estatuto
literario indiscutible, particularmente con la
El diccionario es una herramienta destinada a resolver las cuestiones que uno se plan-
Defense
tea sobre las palabras, representa en cierta
se, publicada en 1549. Diez años antes,
manera nuestra primera herramienta didáctica. No sería del todo falso afirmar que nació de las dificultades con que se toparon
Francois I, mediante el edicto de Villers-Cotteréts, había impuesto la lengua francesa, la
del Norte, como lengua administrativa, el latín
los alumnos. En efecto, las glosas —es de-
ya no era en aquel entonces la lengua escri-
cir, las notas explicativas agregadas brevemente en el margen o entre las líneas,
destinadas a comentar en las obras de gra-
ta preponderante. Y los idiomas de oc perdían por lo mismo toda legitimidad. En la
misma fecha, 1539, aparecería el primer dic-
et illustration
de la langue
francai-
mática latina o de enseñanza del latín los
cionario en el que las palabras francesas
pasajes difíales- son instauradas para ayudar a los clérigos que no dominan perfectamente el latín. Cuando las glosas se
venían primero en la nomenclatura, con su
traducción en latín seguida a veces de algunas explicaciones en francés: el Dictionnai-
reagrupan, desembocan en un glosario,
re francais-latin
siendo el más célebre el de Reichenau (siglo VIII), que reunía un poco más de mil
palabras difíciles de una vulgata, con su tra-
formas de hablar francesas traducidas al latín (1 vol., en folio) de Robert Estienne. En
1531, el erudito impresor había publicado
contenía las palabras y
ducción en un latín más fácil o en lengua
el Dictiononum
romance. El diccionario bilingüe y el diccionario monolingüe están ya ahí, en germen.
rus, diccionario latín-francés, y tuvo la idea
de invertirlo en 1539, presentando primero
seu Linguae
latinae
thesau-
M E N T I 0 E M
Vi/,
tíSsjss
<?c/
s
ef
parnr. xT'
Co
savants d<
- v , Jusguc-Ιά t o u t
, u n e emulation d e dllicatt
d i c t i o n , q u i fut, apri>s If* o u v r
U t i l e á la puret»* tlrr la ΪΛ
d . Preface, p. XVII. lit ot
a n s Iphi.jcnie,
3.
i!.
Mot. ι ι
1
I :
\
ι
d yC^ > ^
K P t
I» I
If.****-.
Fotografía
de Jorge Pablo de
las palabras francesas. El primer diccionario
francés, o más precisamente francés-latín, había nacido, y el proceso que condujo al diccionario monolíngüe francés-francés se había
puesto en marcha. La palabra francesa va
seguida de la palabra latina, a la cual se agregan a veces explicaciones en francés, pero
no bastará con hacer desaparecer el latín,
no guardando más que las palabras en francés, para disfrutar un diccionario con palabras francesas seguidas de definiciones en
la misma lengua. Jean Nicot (1530-1600)
participará en la reedición de este diccionario en 1573. En 1606 se publicará postumamente el Trésor de la longue
francaise
tanto antigua como moderna (1 vol., en
folio), una reedición mejorada del diccionario de Robert Estienne que ofrecía un
espacio más grande a las definiciones. Que
un diccionario nuevo se inspire más o menos ampliamente en los anteriores es una
constante inevitable en este género "literario". Si reflexionamos al respecto, podríamos
preguntarnos qué ventaia hay en transformar una definición perfecta para evitar la
Agninaco
acusación de plagio. La lengua no pertenece a nadie; sin embargo, una definición
de diccionario permanece como propiedad
del editor. Sería bueno poder citar la definición del rival.
EL SIGLO XVII. EL GRAN SIGLO Y
EL NACIMIENTO DE UNA TRINIDAD
LEXICOGRÁFICA
El gran siglo es el de los monarcas absolutos, y con ellos el de la codificación y la
regulación. Enrique IV, Luis XIII y Luis XIV
van a servir, cada uno a su manera, a la
lengua francesa y a instituirla como una
gran lengua internacional. El buen rey Enrique IV, sin quererlo, incitará a los "preciosos" a reunirse en los salones, alejados de
la corte, demasiado grosera para su gusto;
pero al hacerlo, incluso si se ha retenido
sobre todo el ridículo de las perífrasis (las
"bellas movientes", los "queridos sufrientes"... para los píes y las manos), ellos, al
igual que Malherbe, afinan la lengua, la
depuran, tal vez demasiado, pretenderán
Los diccionarios de la lengua, en todos los idiomas, quieren ser instrumentos normativos, registros de
vocabularios y constancia crítica del
cúmulo lexicológico vigente en una
región lingüística determinada.
Pero así como el código civil no es
la sociedad, los diccionarios no son
la lengua, pues ella es un fenómeno
viviente, en permanente proceso de
cambio y desarrollo. Los diccionarios
son materia conclusa, agua estancada, la lengua real es un rio.
En todas las lenguas los diccionarios y vocabularios son simples
brújulas para orientarse en el proceloso mar de los dialectos, los idiomas y las infinitas fonéticas y
dicciones, o construcciones sintácticas variables del habla viva, aunque
también son el registro del torrente
histórico de las formas lingüísticas
propias de todas las eras y todos los
países. La diversidad caótica de los
significados de cada palabra en el
mundo primitivo hubiera impedido
el surgimiento de esa herramienta
de comunicación, la lengua, que hizo
posible lo que se denomina precisamente comunidades, conjuntos
de personas relacionadas no sólo
por una específica forma de convivencia social y laboral, sino por el
uso de un conjunto de expresiones
orales que hacen posible el entendimiento, la integración comunitaria
y racional de un grupo de individuos.
En sociedades más desarrolladas,
y antes de la existencia de lo que
hoy llamamos diccionarios, son los
líderes intelectuales, y los productores de instrumentos literarios, doctrinarios o jurídicos (así no hayan sido
ellos expresados por medios alfabéticos) quienes contribuyen a ordenar la comunicación, a fijar el sentido,
o las distintas acepciones de un conjunto de términos y de expresiones
antes expuestos a mutación semántica de impredecíble anarquía. Como
lo saben bien los estudiosos de la
vida animal, aun los sonidos que
emiten los integrantes de distintas
especies zoológicas, tienen significación bien determinada, que permiten el entendimiento y la convivencia
de esas comunidades no racionales.
Para un lector, un humanista o un
escritor, son un deleite y una vital
compañía los diccionarios de todos
los géneros, lenguas y especialidades.
Don Julio Torri, un bibliómano y un
navegante perpetuo de las encielo-
algunos. Bajo el reinado de Luis XIII, Richelieu fundará en 1635 la Académie Francaise, y Luis XIV reunirá en torno suyo, en
Versalles, a los escritores que bruñirán la
lengua y le darán una tonalidad clásica y
un prestigio literario internacional. Después
del aumento de léxico en el Renacimiento,
el gran siglo representa un periodo de regreso al orden: Malherbe, en nombre de la
pureza, Vaugelas, en nombre del uso, se
encargan de normalizar la lengua con el aval
del público. Confirmemos de pasada que
cuando un país se beneficia de una lengua
y un gobierno fuertes, aparecen generalmente repertorios monolíngües que dan a
las palabras del código lingüístico nacional
su sentido preciso, lo que refuerza la validez de los textos oficiales.
Al público de Corneille, Racine, Moliere,
a los contemporáneos cultos, burgueses y
nobles, corresponden al final del siglo tres
diccionarios de factura diferente que marcan el nacimiento real de la lexicografía de
alta calidad: el diccionario de Richelet en
1680, el de Furetiére en 1690 y el de la
Academia en 1694. En primer lugar, Pierre
Richelet (1631-1694) publica en 1680 el
primer diccionario monolingüe de lengua
francesa, el Dictionnaire frangais, que contiene las palabras y las cosas (2 vols., en
cuarto), diccionario destinado al "hombre
honesto". En él define las palabras como
hombre de gusto y de razón, es un purista.
Se trata de un diccionario descriptivo del
buen uso, con ejemplos escogidos de la
obra de Boileau, Moliere, Pascal, Vaugelas,
sin olvidar a los colaboradores de Richelet,
Patín y Bouhours, que no titubean en citarse a sí mismos, un buen medio de pasar a
la posteridad... Este diccionario anuncia la
obra de Littré y de Paul Robert: el gran lexicón que se apoya en citas de autores ha
nacido.
Después Antoine Furetiére (1620¬
1688), espíritu vivo y burlón, es el autor
del Dictionnaire
Universe!, que contiene ge-
neralmente todas las palabras francesas,
tanto las antiguas como las modernas, y
los términos de todas las ciencias y las artes (2 vols., en folio). Esta vez ya no es
aquí el "buen uso" puesto de relieve, sino,
como se anuncia en el prefacio, "una infinidad de cosas". Los trazos de la historia, las
curiosidades de "la historia natural, de la
física experimental y de la práctica de las
Artes" anteceden a la cita de los buenos
autores. Furetiére prefigura a Pierre Larousse y el diccionario enciclopédico, y este último se centra más en las ideas y las cosas
descritas por las palabras que sobre el uso
de la palabra en la lengua. En fin, aparece
en 1694 la primera edición del Dictionnaire de ÍAcadémie Frangaise (2 vols., en cuarto); se ve así realizada una de las tareas
que se había fijado la Academia desde 1635
bajo el ojo atento de Richelieu. Este último
deseaba vivamente que Francia estuviera
dotada de un diccionario con la imagen de
la Academia della Crusca, fundada en Flo-
rencia, diccionario que ilustraba la lengua
italiana en una primera edición en 1612 y
en una segunda, en 1623. Es cierto que la
publicación del diccionario de la Académie,
tan esperado, era bastante tardía, pero por
lo visto, fue una oportunidad para la lexicografía, en virtud de que el monopolio
del diccionario de la Académie no había
podido ser conservado. En efecto, publicados en Ginebra y en Holanda, pero destinados a todos los usuarios de la lengua
francesa, los diccionarios de Richelet y de
Furetiére habían ya tenido ocasión de complacer al rey. Una sana concurrencia se instalaría desde entonces.
Le Dictionnaire
de l'Académie
había pa-
decido, por un lado, la muerte en 1653
de su talentoso redactor, Vaugelas, y, por
otro lado, un cambio en el estado de la
lengua después de este primer ímpetu,
había hecho necesaria una continuación
al final del siglo XVII. Sin olvidar el conflicto que encaró Furetiére, académico acusado de haber plagiado el diccionario de
la Academia para alimentar su propio diccionario. Si bien es cierto que la fórmula
inicial del diccionario de Furetiére no debía comprender más que palabras científicas, técnicas, y que introducir las palabras
de uso corriente, "imitaba" en cierta manera el trabajo de la Academia, el tenor
mismo de estos artículos era sin embargo
muy diferente. La primera edición del diccionario de la Academia no tuvo el éxito
previsto porque las palabras se hallaban
reagrupadas ahí en función de las raíces,
y el público no apreciaba mucho esta clasificación que colocaba palabras como
"deuda", "vender" y "censo" bajo la entrada "deber". Siendo esto así, se trataba de
una iniciativa pertinente en el plano lingüístico. Tres siglos más tarde Josette ReyDebove sería saludado por elaborar el
Dictionnaire
méthodique
( 1 9 8 2 ) con una
dinámica análoga.
Digámoslo de inmediato, si el primer diccionario de la Academia no era perfecto y
si el orden alfabético se hizo regla desde la
segunda edición, en 1718, la Academia hizo
excelentes diccionarios, y pueden citarse entre otras ediciones la cuarta (1762), la sexta (1835) y sin duda alguna la novena
(1992). El diccionario de la Academia, por
la elección de una descripción del uso contemporáneo y por el rechazo de las citas
en beneficio de la elaboración de ejemplos,
se revelaba en realidad moderno de entrada, casi saussuriano, y prefiguraba el Dictionnaire
o el Micro
francais
contemporain
de 1967
Roben.
En cuanto a la aventura excepcional a
escala internacional de los diccionarios de
la Academia francesa, en 1997 apareció un
obra en las ediciones Champion Slatkine,
dirigida por Bernard Quemada y titulada Les
Prefaces
du Dictionnaire
Frangaise
(1694-1992).
de
/Académie
Ahí se redescubre
lo mucho que la Academia, guardando los
mismos criterios - l a descripción del uso en
sincronía y una nomenclatura que no comprende los vocabularios técnicos-, ha sabido dar cuenta de la evolución de la lengua
y de los debates lingüísticos que han jalonado la historia de la lengua y las prácticas
lexicográficas. A partir de lo anterior no hay
que ceder a la fácil tentación de la crítica
sistemática a un diccionario que, en definitiva, está concebido sin fines comerciales,
de manera desinteresada, por una asamblea elegida, ecléctica y representativa.
¿Hay que señalar que se ha hecho un llamado al voto de los académicos para que
se pronuncien sobre tal o cual elección
lexicográfica o para ver nuevamente la
copia que no satisface plenamente? El procedimiento no carece de adorno y realza
una simbólica muy democrática que inspira respeto. No será de sorprender, pues,
que un proyecto muy grande de informatización de las diferentes ediciones del Dicionnaire
de ÍAcadémie
Frangaise
esté en
curso, y que dirigido por Isabelle LeroyTurcan (Universidad de Lyon II) y Terence
Russon Wooldridge (Universidad de Toronto), ya con un sitio informático, permitirá
estudiar mejor y seguir con mayor exactitud la evolución de la lengua francesa de
edición en edición, para el agrado de los
historiadores, los lingüistas y de todos
aquellos a quienes apasiona la historia de
nuestra lengua.
Con la publicación fundadora del Richelet, del Furetiére y de la primera edición del
Dicionnaire de ÍAcadémie podía de hecho
comenzar la gran aventura lexicográfica y
diccionárica francesa.
EL SIGLO XVIII. EL SIGLO DE LA
ENCICLOPEDIA
La primera tarea de los lexicógrafos del
siglo XVIII fue al principio la de perfeccionar las obras existentes. En particular,
los jesuítas de Trévoux tuvieron el mérito de proseguir la tarea emprendida por
Furetiére; así, desde 1704, los padres
jesuítas de esta pequeña ciudad situada
sobre el Saóne en los Dombes publicaron un diccionario enciclopédico, el Dictionnaire
Universel
frangais
et
latín,
enriqueciendo y corrigiendo ideológicamente la segunda edición del diccionario de Furetiére, que había sido retomada
en 1702 por el protestante Basnage de
Beauval, lo que no era evidentemente
del gusto de los padres jesuítas. Fueron
en primer lugar tres volúmenes in folio
que se ofrecieron en 1904, después cinco en 1732, y ocho en 1771. La finalidad era proporcionar una información
sostenida y combatir un cierto número
de ideas. Y sobre este último punto los
jesuítas tenían mucho qué hacer, puesto que los jansenistas primero, y luego
los filósofos, les asestaban golpes rudos.
Por otra parte, los diferentes diccionarios de la Academia aportaban su lote
de reformas útiles, simplificando la orto-
grafía, en particular en la tercera edición
(1740), con el Abad d'Olivet. En fin hay
que señalar que en vísperas de la Revolución, en 1788, se publicó el Dictionaire
critique
de la langue
Francaise
(3 vols.,
en octavo), con una sola n, del Abad
Féraud, obra que conoció poco éxito
pero que presenta sin duda la imagen
más interesante de la lengua del momento, con puntos de vista críticos y la
mención de la pronunciación. Este diccionario, que influyó a los lexicógrafos
del siglo XIX, merecía en verdad la reedición que hicieron poco después las
prensas de l'École Nórmale Supérieure,
bajo la dirección de Philippe Carón. Y,
es la suerte dichosa de las obras mayores, actualmente es objeto de una informatización para publicarse sin duda
en un CD-ROM. Sin embargo, la obra
¡ndisociable del siglo XVIII, y la más innovadora, sigue siendo la
Encyclopédie
o el Dictionnaire
raisonné
des arts et des metiers
des
sciences,
( 3 5 vols, en fo-
lio, en 1777) de Diderot y D'Alembert.
Cuando el editor Le Breton se dirige a
Diderot para traducir la Cyclopedia
de
Ephra'im Chambers, un éxito completo
más allá de la Mancha, está uno lejos
de imaginar el éxito prodigioso de la empresa que, bajo el impulso de Diderot,
entonces poco conocido, y de D'Alembert,
elegido ya a los 24 años a la Academia
de las Ciencias, tomará rápidamente una
autonomía completa en relación con los
dos volúmenes de Chambers. Que se
juzgue sobre la cantidad: treinta años
más tarde, en 1777, son treinta y cinco
volúmenes, de los que diecisiete son de
textos, cinco de suplementos, dos de
tablas analíticas y once de láminas que
se ofrecen a los lectores. Más allá de la
suma considerable de los informes aportados, la Enciclopedia constituía un apoyo privilegiado para difundir los puntos
de vista de los filósofos, y tuvo, como
todos saben, una influencia muy sensible sobre los contemporáneos. Por sus
largas explicaciones sobre las cuestiones científicas, sobre las máquinas y las
técnicas, la Encyclopédie
se revela plenamente representativa del Siglo de las
Luces. Asimismo fue, antes de 1789, el
negocio más lucrativo de las ediciones.
Si le creemos a Voltaire, permitió vivir
durante más de veinticinco años a más
si la palabra "caracol" es mencionada necesariamente en la nomenclatura de un
lexicón o de un diccionario enciclopédico,
con un artículo después, una enciclopedia
puede muy bien no hacer corresponderle
un artículo, sino remitir a la palabra "gasterópodo", donde se tratará el caracol, entre
otros animales.
LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX.
LOS ACUMULADORES DE PALABRAS
La Revolución Francesa no fue solamente política, también fue lingüística. A la
sociedad nacida de la Revolución correspondió en efecto un léxico más grande.
Más allá de las palabras emanadas de
diversas reformas, por ejemplo la del sistema métrico, empezaron a extenderse
en el comercio. Los anglicismos comenzaron a incrustarse en nuestra lengua,
particularmente en los dominios técnicos
en donde Inglaterra disponía de una revolución industrial más avanzada. Por otra
parte, la ola ascendente de los románticos hizo que reventara en la literatura un
vocabulario abundante y colorido. La
mezcla de las palabras de extracción baja
o noble, arcaicas, clásicas o nuevas, ya
no es un obstáculo: las barreras vuelan
en pedazos bajo el empuje de estos escritores peludos que rompen con la tradición. Y necesariamente, esta sangre
nueva generaría un nuevo movimiento
lexicográfico. De este periodo de creación
lexical, retenemos especialmente algunos
diccionarios reputados por constituir ante
todo "acumuladores" de palabras, es decir que, desdeñando más o menos la
Boiste en 1800, Le Dictionnaire
de la langue
francaise
Y también (en esas líneas detectadas por nuestro cómplice Rafael
Vargas), en la brevísima y aguda obra
del autor de Ensayos y
poemas:
Un hada le había concedido
el don de abrir cualquier diccionario justamente en la página donde se hallaba la
palabra buscada.
Universe!
to), retomado en 1829 con el subtítulo
de Pan-lexique por Charles Nodier, el de
Napoleón Landais en 1834, y en fin el
de Bescherelle en 1845, ilustran cabalmente esta tendencia a abrir las nomenclaturas a cantidades más grandes de
Julio Tom. ν. 1914
palabras, sin ser por lo mismo muy pertinentes en lo que se refiere a las definiciones. Los títulos por otra parte son
reveladores de una competencia que se
sitúa más en la cantidad que en la calidad. Napoleón Landais titula sin titubear
su obra Dictionnnaire
matical
La Encyclopédie,
por su concepción,
está por otra parte en el origen de nues-
N. Bescherelle, elige llamar el suyo sim-
tras enciclopedias modernas. Si el diccionario de lengua privilegia la descripción del
Grand
uso de la palabra en la lengua, y el diccionario enciclopédico la descripción de la
dad de las palabras francesas la univer-
los conocimientos adquiridos. Por ejemplo,
Abrir un diccionario, leer algo,
y dibuiarse en el rostro una
sonrisa de orgullo satisfecho.
El suave placer de ver confirmada una presunción filológica.
(1 vol., en cuar-
encuadernadores y grabadores.
mente palabras, sino temas, siendo su
objetivo ofrecer síntesis pertinentes sobre
pedias y los diccionarios, apunta en
sus «Lucubraciones de medianoche»:
definición y la puntualidad en la información, se caracterizan antes que nada por
nomenclaturas pletórícas. La obra de
de mil obreros, papeleros, impresores,
cosa o la ¡dea representadas por la palabra, la enciclopedia no registra verdadera-
IMENTWER*
general
des dictionnaires;
plemente como Dictionnaire
Dictionnaire
francaise,
critique
et
gram-
en cuanto a L.
national
de la
o
langue
que abarca con la universali-
salidad de los conocimientos humanos,
dando así de un golpe a su obra el estatuto de un verdadero monumento. Completamente diferente es no obstante la
sexta e d i c i ó n d e l Dictionnaire
de
l'Académie,
antecedido por el notable
Una iluminación de Torri son esas
líneas que podrían también inscribirse en la posible antología de los
cuentos más breves de la historia.
Pero hay que decir que para las nuevas generaciones de lectores de diccionarios, ya el hada de don Julio
existe. Y para quienes no hemos
podido vivir sin lograr la posesión física de una verdadera montaña de
diccionarios, que reposan en nuestros libreros junto a las pirámides htstórico-etimológicas del genio Joan
Coraminas, los escuetos y certeros
tomos de María Moliner, Julio Casares, Francisco Rico, etc., etc., aparte
Ilustración
prefacio de A.F. Villemain, en la época la
más alta autoridad universitaria y académica d e Francia. La q u i n t a e d i c i ó n
( 1 7 9 8 ) , en la que D'Alembert y Marmontel habían hecho muchas contribuciones,
no había sido reconocida por la Academia, habiendo sido suprimida en 1793,
y la obra fue pubicada sin su aval con un
"discurso preliminar" de tonalidad revolucionaria, y sobre todo un Suplemento
consagrado a las "palabras de la revolución", alrededor de 3 0 0 , repartidas en
doce páginas. La sexta merece por el
contrario la adhesión, eclipsando incluso
a los ojos de nuestros contemporáneos,
nos parece que m i s t a m e n t e , la séptima
edición, armoniosa y acogedora para las
palabras nuevas, publicada en 1878 bajo
la responsabilidad de Silvestre de Sacy.
LA SECUNDA MITAD DEL SICLO XIX.
LA LINGÜÍSTICA HISTÓRICA: LITTRÉ
(1801-1881) Y LAROUSSE (1817-1875)
Desde 1804, con las publicaciones de
Franz Bopp, entre otras, comenzaba la
aventura de la lingüística histórica que acercaba a las lenguas europeas al sánscrito;
de ahí el descubrimiento progresivo de la
familia de las lenguas indoeuropeas, explicando los parentescos entre lenguas aparentemente tan lejanas como el latín, el
alemán y el griego. Pero es sobre todo en
el transcurso de la segunda mitad del siglo
XIX cuando se instalan en Francia las investigaciones etimológicas con el establecimiento de las reglas de fonética histórica.
Agreguemos a ello la influencia decisiva de
Auguste Comte, que publica entre 1830 y
1842 el Cours de philosophie positive.
Fundado en la observación, el estudio po-
del
Gran diccionario enciclopédico ilustrado,
sitivo de los hechos, y por tanto implícitamente en la investigación de las causas
históricas, esta filosofía se adaptaba perfectamente a las aspiraciones de una nueva generación desde entonces más
sensible a las realidades científicas que a
los ensueños entusiastas. Larousse y Littré
serán fervientes adeptos, y ambos se inscriben sin dudarlo un instante en la corriente de la lingüística histórica y comparativa.
Littré nació en París el 1 ° de febrero de
I92S.
tidad de información hasta entonces no
igualada en lo que respecta a la etimología y a la filiación histórica de los sentidos de una palabra, y todo respaldado
por grandes autores. También se adoptó
rápidamente el hábito de evocar "el Littré" con deferencia, como una autoridad;
se convirtió incluso en el instrumento indispensable de toda investigación seria
en lengua francesa. Su prestigio casi no
dismininuyó con el paso de los años; así,
1801 con Maximiliano como primer nombre, dado por su padre como recuerdo de
Robespierre, el Incorruptible... El hijo pro-
hasta la publicación del Dictionnaire de
Paul Robert, casi un siglo después, Littré
fue considerado más frecuentemente
metedor, entre una madre protestante y
como la única y verdadera referencia de
un padre discípulo de Voltaire, no fue bautizado, lo que hizo correr mucha tinta cuando alcanzó la celebridad. Alumno brillante,
los literatos. Alain Rey, en una obra explícita sobre la lexicografía de su obra, destaca elocuentemente cómo se instaló la
se destina a la medicina, pero el médico
notoriedad de un diccionario que, no
se convierte poco a poco en erudito y publica especialmente una traducción crítica
de las obras de Hipócrates. En 1840 se le
habiendo sido reeditado, llegó a ser a
todo lo largo de la primera mitad del siglo XIX una obra mítica. De hecho, el dic-
propone una cátedra de Historia de la
cionario de Littré se fundaba en la idea
Medicina, que rechaza, pues no deseaba
estar en contacto con la gente. Émile Littré
había proyectado desde 1841 redactar un
darwinista de que la lengua es un organismo que conoce primero una creencia, y q u e , al alcanzar su a p o g e o ,
diccionario etimológico que sería publica-
comienza a declinar. Para Littré como
do en la editorial de su compañero de clase Christophe Hachette, quien ya era un
editor ¡lustrado. De hecho, este primer pro-
para un buen número de lingüistas de
fines del siglo XIX, el apogeo se situaba
en el siglo del XVII. También registra en
yecto no se llevó a cabo, hay que esperar
su diccionario principalmente la lengua
a 1859 para que sean enviados a Hachette los primeros textos del Dictionnarie de
la langue francaise, y a 1872 para que este
francesa comprendida entre el siglo XVII
y el principio del XIX. Las citas presentadas no son nunca posteriores a 1830.
diccionario en cuatro volúmenes, que for-
Émile Zola y la mayor parte de la obra de
ma gran parte de la historia de la palabra,
sea terminado. Un Supplement
publicado
en 1877 corona el conjunto.
Victor Hugo no figuran ahí. Agreguemos
a esta carencia que la concepción de los
artículos, a veces con 4 0 sentidos que'
francai-
se suceden según una filiación que Lit-
se tuvo un franco éxito con el público
tré opta porque sea ante todo histórica,
positivista, está lejos de ser clarificadora.
Le dictionnaire
de la langue
culto que encontró en esta obra una can-
No es menos cierto que la obra permanece hasta la de Paul Robert, de una riqueza abundante, y merece plenamente
su notoriedad.
Pierre Larousse nació en 1817 en el
pueblo de Toucy en Borgoña, donde fue
criado entre la fragua de su padre y el
mesón que su madre regenteaba. Su apetito de saber y su bulimia de lectura le abren
sin tardanza las puertas de la École Nórmale de Versalles. Después de un rápido
retorno al pueblo natal, donde se desempeña como director de la escuela en la que
lo habían educado, parte nuevamente a
París, donde come "la sopa de cebolla",
según su propia confesión, y sobre todo
frecuenta con ardor las bibliotecas y los
anfiteatros. Publica entonces las primeras
obras destinadas a la enseñanza de la lengua, fundando en 1852 la librería, la casa
editorial que sigue llevando su nombre. Hay
que recordar que en 1856 aparece el
Nouveau
dictionnaire
de la langue
frangah
se, un diccionario de tamaño pequeño y
destinado especialmente a un público escolar. La obra conoce un éxito considerable. Será el antepasado lejano del Pequeño
Larousse ilustrado, cuya primera edición
es de 1906 y que se debe a sus sucesores. Pero este pequeño diccionario de 714
páginas, ya con las célebres locuciones latinas, da pronto la idea a Larousse de una
obra de mayor envergadura. Es lo menos
que puede decirse puesto que, de 1865 a
1876, son quince grandes volúmenes en
cuarto, a los que se agregarán a partir de
1878 dos suplementos, que serán publicados bajo el título de Gran
dictionnaire
universe! du XIX siécle. Larousse, admirador de Diderot, discípulo de Proudhon y
de Comte, ambiciona de hecho dar a Francia un nuevo monumento enciclopédico
reuniendo la descripción de la lengua y la
difusión de los saberes. Y son no menos
de 20 mil páginas en pequeños caracteres en cuatro columnas, casi sin ninguna
ilustración, las que harán de este diccionario una obra que jamás se ha hecho de
tales proporciones. Hay que convenir que
si se admira hoy la amplitud extraordinaria
de una obra semejante, en realidad cuando Larousse lanzó su proyecto aparatosamente, fue tomado por más de uno, según
la fórmula de un crítico de la primera hora,
por un "Barnum literario". Hoy se redescubre el carácter riquísimo de la información
y, más allá de la naturaleza enciclopédica
del conjunto, la pertinencia de las informaciones aportadas sobre la lengua. Éstas han
sido por mucho tiempo ocultadas por la
hipertrofia de la segunda parte de cada
artículo, reservada a los aspectos enciclopédicos, donde alternan las informaciones
más serias y las anécdotas más sorprendentes. Larousse tenía un objetivo: difundir el pensamiento republicano propio para
instaurar una sociedad democrática y laica. Su diccionario, del que se podía por
ejemplo ordenar una página, la correspon-
diente al artículo que le interesara a uno,
tuvo por público privilegiado a los institutores y a toda una población modesta que
aspiraba al saber. El Grand
dictionnaire
universel del siglo XIX de Larousse no hizo
competencia al Dictionnaire
de la
langue
fra^aise
de Littré: los públicos diferían y,
lejos de contraponer estas obras, convendría mejor reconocer a cada cual una dimensión fuera de lo común, al punto que
era casi imposible que otros lexicógrafos
se impusieran. Sólo Hatzfeld, profesor de
retórica y lógico notable, y Darmesteter, filólogo reputado, pudieron distinguirse con
el Dictionnaire
general
de la
langue
fra^aise,
de principios del XVII a nuestros
días, en dos volúmenes de dimensión
modesta pero de gran calidad, publicados
respectivamente en 1890 y 1900. Este
diccionario recoge un verdadero éxito entre los estudiantes y los alumnos de clase
preparatoria, por una parte gracias a la clasificación rigurosa de las definiciones, y por
otra a las 300 páginas preliminares dedicadas a un notable Cuadro de la formación de la lengua, el cual fue redactado
por Darmesteter.
EL SICLO XX. LOS TALENTOSOS
SUCESORES DE LAROUSSE
El Grand
Dictionnaire
Universel
del siglo
XIX tuvo como sucesores en 1904 los siete volúmenes en cuarto del Nouveau Larousse lllustré, dirigido por Claude Auge,
que se difundió muy ampliamente, con
láminas ¡lustradas en colores y numerosas
ilustraciones en el centro de los artículos.
Versión singularmente adelgazada de la
predecesora en 17 volúmenes, merecía su
fama gracias a su homogeneidad y a la confiabilidad de las informaciones aportadas.
MENTÜErti
de las antiguas y modernas moles
de la Enciclopedia Británica, es también sorprendente descubrir que el
hada ha hecho su aparición en las
computadoras, los CD Rom y demás
proliferantes ediciones digitales - e n
video y audio- que permitirán pronto, no al abrir el libro en la página,
sino al pulsar una tecla, encontrar la
palabra buscada en el universo de
cuatrocientos o mil libros escritos en
cualquiera lengua viva o muerta.
En este número dedicado a los
diccionarios, hemos consumado
una breve antología de textos clásicos sobre el tema (que es inagotable), entre los que se hallan tanto
las páginas de Samuel Johnson sobre el Plan del Diccionario, como
las de Alfonso Reyes sobre el diccionario tecnológico mexicano, las
de Jorge Luis Borges para el prólogo del diccionario Crijalbo, o las de
Roland Barthes para el diccionario
Hachette; y junto a esos textos otros
de ilustres poetas, filólogos y escritores de nuestra lengua que van de
Neruda y Gabriel García Márquez a
Gabriel Zaid, José G. Moreno de
Alba, Antonio Alatorre (que nos concede una entrevista especial) y
otros más.
en dos volúmenes, que después se llamó
Una novedad en este número
-necesariamente doble- es la separata del famoso Dictionaire des idees
recues, de Gustave Flaubert, que por
primera vez -eso creemos- se edita
íntegramente en español, pues la
primera edición apareció en 1911,
como apéndice de la inconclusa
Larousse
Bouvard
En 1910 aparecería el Larousse
Larousse
Universel
Universel
pour
en 1923, y el
tous
Nouveau
en 1948. Debía dar
nacimiento al Larousse en tres volúmenes,
el "L3". En 1933 fue publicado bajo la dirección de Paul Auge el último de seis volúmenes del Larousse
del siglo XX (6 vol.
y un Suplemento en 1953, en cuarto), obra
particularmente rica en biografías. Pero es
en 1963 cuando, bajo la dirección de Jean
Dubois y con el concurso del gran lingüista Claude Dubois, se terminó el Grand Larousse Encyclopédique en diez volúmenes,
más de 10 mil páginas, 4 5 0 mil acepciones, 22 mil ilustraciones. Sin duda, un diccionario de gran clase: no menos de 700
especialistas participaron, repartidos en trece grandes disciplinas, dirigidas por secretarios de redacción responsables de la
homogeneidad del conjunto. Aquí estamos
de hecho en los albores del trabajo estructurado con ayuda de la computadora; esta
obra representó la última etapa antes de
la aventura informática, la correspondiente a la puesta en fichas más eficaz posible.
En 1985, en la misma dinámica se había
et Pecuchet,
como lo ex-
plica en el prólogo de Editions
Montaigne, París, 1978, el nuevo recopilador J. Aubier, quien descubrió
en la Biblioteca de Rouen una carpeta que le permitió agregar a la
obrita 287 artículos inéditos y una
cincuentena de adiciones o correcciones. Aparte, el señor Aubier consiguió completar el Catalogue des
Idees Chic, que en cierta forma prolonga el Diccionario.
La limpia y minuciosa versión castellana del Dictionaire
se debe a
Natán Warman, sabio economista
pero también bibliómano, lector voraz de todas las literaturas y flaubertiano de la mejor cepa. La traducción
española más frecuente del título ha
sido la de: Diccionario
comunes:
por la de Diccionario
nalismos.
de
lugares
Warman se ha inclinado
de
convencio-
Encyclo-
rio más reciente; la Sociedad que había fun-
bras en su primera edición, el Quillet de la
pédique Larousse en diez volúmenes. Pero
dado se llamaba, por lo demás, la Société
langue
en ese caso se trataba de diccionarios en-
du Nouveau Littré. En lo que respecta al prin-
senta, antes del Lexis de 1979 (Larousse),
publicado el Grand
Dictionnaire
francaise
(3 vol., en octavo) repre-
ciclopédicos, y si la descripción de la len-
cipio analógico que estaba en el origen del
el primer diccionario de lengua que pre-
gua no estaba desatendida, estas obras
proyecto, si no es desatendible, no se de-
senta ilustraciones.
privilegiaban naturalmente la información
berá a él el éxito de la empresa, sino a la
enciclopédica. Las Ediciones Larousse tam-
calidad del traba|o definitorio.
Las ediciones Hachette, a las que debemos el Littré, retomaron tardíamente el camino de la lexicografía en 1980 con el
bién se interesaron en el diccionario de la
Las ediciones Robert iban a instalarse
lengua. Así, en 1978 fue publicado el Grand
en el paisaje lexicográfico ilustrándose por
Dictionnaire
Larousse
diferentes diccionarios de gran calidad. En
con un prefacio de Roland Barthes, un poco
volúmenes, elaborado bap la dirección de
1967 nacería primero el Petit Robert,
más de cien años después de la aparición
Louis Cuilbert, R. Lagane, y G. Niobey. Un
pequeño diccionario de lengua ausente en
del Dictionnaire
diccionario Larousse sin ilustraciones, úni-
el mercado y que podía así constituir la
año desde entonces, al mismo tiempo que
de la langue
francaise,
en siete
el
Hachette
(1 vol., en cuarto),
de la langue francaise.
Cada
camente dedicado a la descripción de las
pareja del Petit Larousse
palabras de nuestra lengua, eso era lo que
rio enciclopédico. Después de un Supple-
tionnaire
rompía con la tradición. De hecho, en 1967,
ment
Dictionnaire
en CD-ROM, el multimedia que representa
se había hecho la primera penetración con
alphabétique
de Paul Ro-
en efecto un sector en plena expansión en
el Dictionnaire
, ela-
bert, suplemento que instalaría a A. Rey y
Hachette. Finalmente, en 1995 será publi-
borado bajo la dirección de Jean Dubois,
J. Rey-Debove entre los grandes lexicógra-
cado, al celebrarse la sexta cumbre de la
obra en un volumen de formato muy re-
fos conocidos, apareció en 1985 le Grand
Francophonie, en Cotonou, el
ducido, destinado ante todo al público
Robert de la langue
Universel
trancáis contemporam
¡Ilustré, dicciona-
( 1 9 7 1 ) agregado al
et analogique,
francaise,
dirigido por
escolar. Este pequeño diccionario, que des-
A. Rey. Al final del siglo, marcado por la
cribía el francés en sincronía y desagrupa-
informática, se difundieron en 1994, el CD-
ba los artículos, en función de la distribución
ROM correspondiente al Grand
de las palabras en la lengua (varios artícu-
dos años después, el correspondiente al
Roben
y,
los para la palabra "classe", en vez de uno
Petit Roben, herramienta preciosa que per-
solo con los numerosos sentidos diferen-
mite numerosos cruzamientos de informa-
tes) había hecho el efecto de una revolu-
ción con palabras sonorizadas por primera
ción lexicográfica. El Grand Larousse de la
vez (cerca de 9 mil). En fin, signo patente
langue
de una casa editorial bien instalada en el
francaise
se inscribía en esta mis-
ma perspectiva modernista, agregando la
paisaje lexicográfico, asistimos en el trans-
nomenclatura de los artículos exclusiva-
curso del último decenio del siglo XX a la
mente consagrados a la lingüística. Ay, esta
diversificación de las obras en uno o dos
bella herramienta elaborada antes de la
volúmenes, ya se trate de diccionarios para
informática no tuvo la carrera que mere-
niños, de diccionarios para colegiales o de
cía, no se volvió a poner al día.
diccionarios de nombres propios, sin olvila langue francaise
Y JOSETTE REY-DEBOVE
Paul Robert nació en 1910 en Argelia, en
una familia acomodada, y emprendió estudios de derecho que lo llevarían a defender
una tesis que sostuvo al final de la guerra,
en 1945. Nada lo predestinaba a la lexicografía, pero su destino durante la guerra
estuvo al servicio del desciframiento, donde participa en la elaboración de un diccio-
en actividad devoradora, al punto de pronpersonal, para terminar en el diccionario con
el que él soñaba. En 1950, se entera de
que el primer fascículo de su diccionario obtiene el premio Samtour de la Académie
Francaise. Desde entonces continúa sin interrupción para terminar la obra comenzada y, en 1952 y 1953 recluta para que le
ayuden a dos colaboradores de excelencia:
Alain Rey y Josette Rey-Debove. El 28 de
junio de 1964, termina el sexto y último
tomo del Dictionnaire
logique de la langue
alphabétique
francaise.
et ana-
Paul Robert
ofrecía a Francia un digno sucesor del Littré
con sus citas extraídas de un corpus litera-
Dictionnaire
editado conjuntamente
con el Aupelf-Uref. Y en 1998, este Diccionario francófono se perpetuó al volverse el
Dictionnaire
universel francophone
que con-
tiene, entre otras unidades lexicales, alrederor de 10 mil palabras del universo
francófono.
EL TIF: PAUL IMBS. BERNARD QUEMADA
La más grande aventura lexicográfica de
este medio siglo es evidentemente la elaboración del Trésor de la langue
francaise
(el TLF): más de 90 mil palabras tratadas
en el marco de 16 volúmenes en cuarto
(2 vol., en cuarto), sín-
tesis de informaciones recogidas por los
como Paul Imbs hasta el séptimo volumen,
investigadores de este medio siglo, y obra
y Bernard Quemada, del octavo al décimo-
que reanuda útilmente un género que ha-
sexto; los adenda estuvieron bajo la direc-
bía intentado imponer la Academia del si-
ción de G. Gorcy. Este grandioso proyecto
glo XIX, sin éxito. A mayor abundamiento,
se había bosquejado durante la celebra-
de su competencia de lexicógrafos y dic-
ción del coloquio, organizado en noviem-
cionaristas, Josette Rey-Debove y Alain Rey
bre de 1957, en Estrasburgo. En él
nos han ofrecido por lo demás importan-
participaría Quemada, pionero de la lexi-
tes obras teóricas sobre la lexicología y lexi-
cografía, que contó con el auxilio de las
cografía. No cabe duda que han marcado
máquinas mecanográficas primero, y de las
la segunda mitad del siglo.
informáticas después. Desde 1977 tomaría la dirección del TLF después de haber
asegurado la programación de la documen-
QUILLET. FLAM MARION Y HACHETTE
tación mformatizada, necesaria en la ela-
Aristide Quillet, al igual que Pierre Larous-
documentación mformatizada sobre la len-
se, era autodidacta, por lo que su produc-
gua francesa que fue la admiración de to-
ción lexicográfica se orientó al diccionario
dos los países, por su amplitud y calidad.
palabras inglesas luego palabras francesas
to reclutar ayudantes, gracias a su fortuna
disponible desde 1995
(25 mil páginas aproximadamente), publi-
lengua inglesa. Sus primeros intentos a títu-
lo llevan poco a poco a transformar su ocio
Afnque,
aparece entonces el Dic-
cados entre 1971 y 1994, con directores
histonque
nario de la cifra; su preciado contacto con la
lo personal de puesta en analogía de las
Hachette,
de
dar en 1992 el Dictionnaire
PAUL ROBERT, ALAIN REY
el Petit Larousse
boración del diccionario en papel; una
enciclopédico. Hay que señalar, especial-
Elaborado en el marco del CNRS, este dic-
mente entre las obras que fueron publica-
cionario de la lengua de los siglos XIX y XX
das de la casa editorial que él creó, el
indudablemente se benefició de directo-
Dictionnaire
de 1950 en
res de talla muy grande, tales como P. Imbs,
cinco volúmenes, al cual se agregarán dos
que lo hizo nacer, y Quemada, que le dio
Suplementos
(1952, 1963). Raoul Mortier,
su dimensión moderna y su brillo interna-
que dirige este diccionario, concebido a
cional. Sostenido desde 1959 por el go-
encyclopédique
partir de un número reducido de colabo-
bierno, que deseaba favorecer los proyectos
radores, de docentes y de técnicos en par-
de envergadura —la adquisión de la com-
ticular, eligió darle una tonalidad didáctica,
con numerosos cuadros sinópticos y un
cuidado muy particular para clarificar las
informaciones enclopédicas. Desde 1940,
y reeditado varias veces, con 40 mil pala-
putadora más grande existente en los años
sesenta, la Gamma Bull 60, es el símbolo
de e l l o - , el proyecto se apoyaba ya en
1969 en cerca de 8 0 millones de unidades-palabras disponibles gracias a un pro-
grama notable de captura de textos en ban­
das perforadas. En 1977, el diccionario se
inserta dentro de un subconjunto del CNRS,
el Instituí National de la Langue Francaise,
el InaLF, creado por Quemada, quien co­
ordina así muchos laboratorios y excelen­
tes lingüistas que se ponen al servicio de
la lengua francesa. Otros diccionarios ins­
talados en esta institución vienen a com­
pletar la descripción de la lengua francesa a
todo lo largo de su historia. Citemos espe­
cialmente el Dictionnaire
du Moyen
Frangais,
dirigido por otro importantísimo lingüista,
Robert Martin, quien dirigió el INaLFde 1992
a 1996. Es importante subrayar que, al igual
que el diccionario de la Académie, en este
caso se trata de un diccionario institucional
que no debe nada en su concepción a la
empresa privada. Pertenece en efecto a la
sola preocupación de la investigación.
EL INaLF Ε INTERNET
El INaLF, creado y dirigido por Quemada,
después por R. Martin y desde 1997 por
B. Cerquiglini, ha sabido administrar el adelanto enorme que tenía el TLF gracias a la
informatización de su documentación. Dos
talleres se abrieron rápidamente: uno para
la informatización del diccionario, y otro
para que pusiera a disposición de los investigadores el banco de datos que irrigó
el diccionario durante su elaboración, que
no deja de enriquecerse. El primer riesgo
consistió en informatizar el TLF para poder
disponer de apoyo electrónico. Pronto será
algo realizado. Es realmente un trabajo inmenso transformar todos los datos presentados en papel y reconvertir las bandas de
composición, cuando ésta existe, pero muy
pronto será posible disponer de este formidable diccionario con tres niveles de consulta: la lectura artículo por artículo,
visualizando tal o cual tipo de información,
la consulta tranversal, por ejemplo todas las
palabras de origen germánico, y la consulta
cruzada, por ejemplo todos los términos de
marina en relación con el manejo de las
velas. En fin, también se ha facilitado la
consulta de la base de datos para todos
los investigadores, y aquí interviene Internet en el momento oportuno para hacer
de ahora en adelante fácil la consulta con
una simple suscripción. Se trata de Frantext, conocido mundialmente, que permite acceder a través de la computadora a
180 millones de palabras, gracias al tratamiento informático de cinco siglos de literatura, que comprenden varios millares de
textos. La información accesible de ese
modo tiene algo de vertiginoso. No hay
duda que las producciones del INaLF ya
están instaladas en el corazón del siglo XXI.
Casi no es posible concluir. La aventura comenzada en los siglos XVI y XVII no se acaba con los apoyos electrónicos que, muy
por el contrario, la vuelven a lanzar a unos
horizontes aparentemente sin límite. Dejemos la última palabra a un maestro de
las palabras, Bernard Cerquiglini, quien, en
1992, declaraba en la carta de la seleción
general a la lengua francesa que "el diccionario resume, concentra y representa, a los
ojos de muchos, la lengua misma, con la
que tiene una relación esencial, sí bien ésta
nunca se acaba. Monolingüe, bilingüe o
plurilingüe, clásico o más moderno, general o especializado, del humilde glosario
terminológico cuya finalidad es precisa a
la fascinante enciclopedia que dice 'todo
sobre todo', es un mundo de diccionarios
el que enmarca y organiza nuestro vocabulario y nuestra reflexión".
II. EL (LOS) DICCIONARIO(S):
SINGULAR O PLURAL
UNA DOBLE EQUIVOCACIÓN
Los diccionarios se asocian generalmente,
en lo que se refiere al consultante, con dos
reflejos concomitantes y deletéreos, dos reflejos que hay que combatir. El primero,
que llamaremos el reflejo de la unicidad,
consiste en evocar "el" diccionario, como
sí se tratara de una obra única, el alfa y
omega. Así, es por lo menos frecuente que
el autor de un manual escolar, que propone un ejercicio que necesite explícitamente el uso de un diccionario, inste a los
alumnos a buscar una definición en "el"
diccionario y no en "un" diccionario, como
si cada diccionario difundiera la misma información, cualquiera que sea la naturaleza, el formato y el objetivo. Es el mismo
reflejo el que se encuentra en la fórmula
casi de encantamiento: "Verifiquemos en
el diccionario". Se impone entonces aquí
la definición de la palabra "diccionario" por
el diccionario de la Academia (al que cada
uno hace referencia tan pronto como busca un arbitro último) para poner de golpe
en relieve el campo semántico muy amplio que recubre. "Compendio metódico
de palabras acomodadas lo más frecuentemente en orden alfabético", tal es en efecto la definición grande que se ofrece en la
novena edición del diccionario de la Académie, edición en curso de elaboración y
cuyo primer volumen apareció en 1992.
El segundo reflejo, corolario del primero, es el que podríamos llamar el reflejo
de la verdad absoluta, con el postulado
tácito siguiente: todo lo que es mencionado en los diccionarios es indiscutible, y la
palabra que no figura ahí no existe. De
donde se desprende este comentario habitual a punto de volverse un cliché: "Esta
palabra no es francesa, no está en el diccionario". Esto es evidentemente olvidar un
poco demasiado rápido que los autores de
diccionarios graban las nomenclaturas de
forma muy diferente, en función del tamaño de la obra, del número de volúmenes y
de las selecciones que ellos se fijan cuando al mirar las palabras tienen que determinar si su elección será, por ejemplo,
descriptiva o normativa. En fin, importa subrayar que el autor de un diccionario es en
primer lugar un intérprete de la lengua, una
lengua que hay que acorralar en su movilidad, tanto en sus trazos escritos como en
sus manifestaciones orales: los sentidos de
las palabras no existen ya preparados, son
el fruto semántico de nuestra actividad con
el lenguaje. No olvidemos jamás que los
autores del gran siglo no tenían el concurso de diccionarios monolingües para definir las palabras, esas que ellos usan no
obstante con eficacia y talento: el primer
diccionario francés-francés no data en efecto sino de 1680.
Por definición, los diccionarios vienen
siempre a posteriori; cuando las palabras
y los sentidos se han instalado ya en la
lengua, el autor del diccionario elige entonces aquello que le parece la mejor definición. Pero su rival puede hacerlo mejor
y percibir nuevos sentidos, nuevas acepciones para la misma palabra. De hecho,
la multiplicidad de los sentidos depende
en parte del carácter más o menos general de las definiciones y de la sensibilidad
lingüística del observador privilegiado, que
es el autor del artículo. Es toda la paradoja
de nuestros diccionarios monolingües que
resultan, por un lado, de una observación
generalmente muy rigurosa de la lengua,
pero, por otra parte, también del uso aleatorio de un margen natural de interpretación. Ahora bien, como están impresas,
toman fuerza de ley a los ojos de los lectores que los consultan.
LEXICOGRAFÍA O DICCIONÁRICA,
UNA DOBLE REFERENCIA
Se imponen dos referencias para evitar la
doble equivocación evocada. Retomando
las distinciones establecidas por Bernard
Quemada, recordemos para comenzar una
primera diferenciación: un diccionario puede poner de relieve una ordenación, y las
palabras son entonces dispuestas a partir
de su forma, en el orden alfabético como
en el Petit Robert, el Petit Larousse,
el Fre-
sar de la langue francaise, etcétera, o bien
el ordenamiento es semántico, y entonces
las palabras son dispuestas en función de
su significación, y sólo después eventualmente reagrupadas en orden alfabético,
como en los diccionarios analógicos, los
diccionarios de sinónimos, etcétera.
Establezcamos a continuación con Bernard Quemada una segunda distinción
pertinente para percibir la doble perspectiva en la que se sitúa todo buen diccionario. Conviene, en efecto, diferenciar al
lexicógrafo del diccionarista, pues el lexicógrafo, se ocupa del análisis científico de
las palabras, y el diccionarista tiene a su
cargo poner en obra un producto. El lexicógrafo se asimila al investigador preocupado solamente por el rigor científico de
su análisis y de su descripción lexical, sin
preocuparse de las dificultades inherentes
a la elaboración y difusión del diccionario
en tanto que producto vendido. Y el die-
Fotografía
de Jorge Pablo
de
Aguinaco
cionarista es aquel que debe tener en
sin embargo como un diccionarista insig-
petu, y el número de volúmenes se multi-
cuenta todas las dificultades propias de la
nificante. O puede, por ejemplo, prever
plica por dos o tres, en perjuicio del editor,
elaboración de un producto definido y ven-
un diccionario de dos volúmenes para re-
ya sea reduciendo la información en cur-
dido en un mercado dado, él debe enton-
dactar en tres años, pero redactar los artí-
so, y entonces se ofrece al público una
ces garantizar su ejecución en función de
culos de las primeras letras de manera
obra desequilibrada en cuanto a la densi-
las dificultades de los precios y de la difu-
tan fina, tan abundante, que se olvida del
dad de información entre los primeros vo-
sión, teniendo en cuenta las demoras en
número de páginas previsto para la obra
lúmenes y los últimos.
la elaboración. Uno puede demostrar que
y el tiempo acordado, de tal modo que
es un lexicógrafo muy bueno y revelarse
se está forzado a proseguir con este ím-
Traducción de Marta Donís
EDUARDO LIZALDE
Para Paula Curiel en Vancouver
The
boats
in Granville Island are quiet
in
the fondeadero...
- N o ! "in the w h a r f ' , en el embarcadero...
- W h a r f , do y o u think? Isn't it better "the pier"?
- A n d w h y not the "fondeadero", or "anchorage"?...
it comes from ancla, anchor,
fondeadero, lugar para anclar, para echar las anclas.
- N o : ése es lugar para fondear, donde las naves tocan fondo,
las grandes naves, I think...
- P o r lo pronto, tu
Spanish
y m y english are really
awful, ¿cómo rayos se escribe eso?
- W e l l . . . are monstrous, like those great ornamental
green old grúas in the border,
h o w do y o u say grúas in english. cranes?
- N o , in this case, probably is derrick...
- Well, then, in this ¿poem?, we are talking monstrosities,
like those enormous cranes or those tyrannosauric
old derricks of the coast. H o w can y o u say crane in Italian,
in french, in german?
- A h . . . gru, en italiano, o g m e de aquilón o de potence, in french.
Y K r a n in german, as in english, but with k.
- M y G o d ! W h a t kind o f jerga, slang, patois, lunfardo,
caló, chilango, parlons nous, m y friend?
- O u i , da, yes, ja, si, m y dear amigou;
we are not talking english. portugués,
tagalo,
Italian,
russian. french, tedesco,
español, ni copto...
- T a k e ' t easy, we are talking a brilliant Esperanto.
Fortunately for the non poliglota people
the Esperanto exists, also the Volapuk! D o y o u see?
- Well. yes. D o y o u have an aspirine?
"Coleccionar y hojear diccionarios es para m i
-
ha escrito E d u a r d o Lizalde— u n vicio tan d e l i c i o s o c o m o e l d e l ajedrez". P r u e b a d e e s a a f i c i ó n
son,
e n t r e otros, los tres escritos d e d i c a d o s a los
diccionarios q u e se recogen e n el p r i m e r t o m o
d e Tablero
de divagaciones,
s u m a d e artículos
p e r i o d í s t i c o s , e n s a y o s , c o n f e r e n c i a s y cartas, p u blicado hace u n par d e a ñ o s p o r el F o n d o d e
Cultura Económica.
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
Gabriel García Márquez
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
más importante de mi
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
explican en buena medida el porqué de
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
mo lo ha llevado a escribir el orólo?o
de Clave. Diccionario de
uso del esoañol actual.
editado en 1997 por la casa española
SM. Agradecemos al eran Gabo su I
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
GENROSA AUTORIZACION PARAS REPROSDUCIR ETAS PAGINAS QUE EN mEXICO SE PUBLICAN
Proceso.
LA MUJER QUE ESCRIBIÓ UN DICCIONARIO
H a c e tres semanas, de paso por Madrid,
diccionario para escritores», dijo María
quise visitar a María Moliner. Encontrarla no
Moliner una vez, hablando del suyo, y lo
ma letra, pero tres meses después les con-
fue tan fácil como yo suponía: algunas per-
dijo con mucha razón. En el diccionario de
tó con las ilusiones perdidas que había
contó que el diccionario iba ya por la últi-
sonas que debían saberlo ignoraban quién
la Real Academia de la Lengua, en cam-
vuelto a la primera. Era natural, porque
era, y no faltó quién la confundiera con una
bio, las palabras son admitidas cuando ya
María Moliner tenía un método infinito:
célebre estrella de cine. Por fin logré un con-
están a punto de morir gastadas por el uso,
pretendía agarrar al vuelo todas las pala-
tacto con su hijo menor, que es ingeniero
y sus definiciones rígidas parecen colga-
bras de la vida. «Sobre todo las que en-
industrial en Barcelona, y él me hizo saber
das de un clavo. Fue contra ese criterio de
cuentro en los periódicos», dijo en una
que no era posible visitar a su madre por
embalsamadores que María Moliner se
entrevista. «Porque allí viene el idioma vivo,
sus quebrantos de salud. Pensé que era una
sentó a escribir su diccionario en 1951.
el que se está usando, las palabra que
crisis momentánea y que tal vez pudiera
Calculó que lo terminaría en dos años, y
tienen que inventarse al momento por ne-
verla en un viaje futuro a Madrid. Pero la
cuando llevaba diez todavía andaba por la
cesidad». Sólo hizo una excepción: las mal
semana pasada, cuando ya me encontraba
mitad. «Siempre le faltaban dos años para
llamadas malas palabras, que son muchas
en Bogotá, me llamaron por teléfono para
terminar», me dijo su hijo menor. Al princi-
y tal vez las más usadas en la España de
darme la mala noticia de que María Moliner
pio le dedicaba dos o tres horas diarias,
todos los tiempos. Es el defecto mayor
había muerto. Yo me sentí como si hubiera
pero a medida que los hijos se casaban y
de su diccionario, y María Moliner vivió
perdido a alguien que sin saberlo había tra-
se iban de la casa le quedaba más tiempo
bastante para comprenderlo pero no lo
bajado para mí durante muchos años.
disponible, hasta que llegó a trabajar diez
suficiente para corregirlo.
María Moliner para decirlo del modo más
corto hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más
útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana. Se llama Diccionario
de Uso
del Español, tiene dos tomos de casi tres mil
páginas en total que pesan tres kilos, y viene
a ser en consecuencia más de dos veces más
largo que el de la Real Academia de la Lengua, y a mi juicio más de dos veces mejor.
horas al día, además de las cinco de la biblioteca. En 1967 presionada sobre todo
por la editorial Gredos que la esperaba
desde hacía cinco años dio el diccionario
por terminado. Pero siguió haciendo fichas,
y en el momento de morir tenía varios
metros de palabras nuevas que esperaba
ver incluidas en las futuras ediciones. En
realidad, lo que esa mujer de fábula había
emprendido era una carrera de velocidad
y resistencia contra la vida.
Pasó sus últimos años en un apartamento del norte de Madrid, con una terraza grande donde tenía muchos tiestos
de flores que regaba con tanto amor como
si fueran palabras cautivas. Le complacían
las noticias de que su diccionario había
vendido más de diez mil copias en dos
ediciones, que cumplía el propósito que
ella se había impuesto, y que algunos académicos de la lengua lo consultaban en
público sin ruborizarse. A veces le llegaba
María Moliner lo escribió en las horas que le
Su hijo Pedro me ha contado cómo
un periodista desperdigado. A uno que le
dejaba libre su empleo de bíbliotecaria, y el
trabajaba. Dice que un día se levantó a
preguntó por qué no contestaba las nume-
que ella consideraba su verdadero oficio: re-
las cinco de la mañana, dividió una cuar-
rosas cartas que recibía, le contestó con
mendar calcetines. Uno de sus hijos, a quien
tilla en cuatro partes ¡guales, y se puso a
más frescura que la de sus flores: «Porque
le preguntaron hace poco cuántos hermanos
escribir fichas de palabras sin más prepa-
soy muy perezosa». En 1972 fue la prime-
tenía, contestó: «Dos varones, una hembra, y
rativos. Sus únicas herramientas de traba-
ra mujer cuya candidatura se presentó en
el diccionario». Hay que saber cómo fue es-
jo eran dos atriles y una máquina de
la Academia, pero no se atrevieron a rom-
crita la obra para entender cuánta verdad
escribir portátil que sobrevivió a la escri-
per su venerable tradición machista. Sólo
implica esa respuesta.
tura del diccionario. Primero trabajó en la
se atrevieron hace dos años, y aceptaron
María Moliner nació en Paniza, un pue-
mesita de centro de la sala. Después,
entonces la primera mujer. Pero no fue
blo de Aragón, en 1900, o como ella decía
cuando se sintió naufragar entre libros y
María Moliner. Ella se alegró cuando lo supo,
con mucha propiedad: «en el año cero». De
notas, se sirvió de un tablero apoyado
porque le aterrorizaba la idea de pronun-
modo que al morir había cumplido los 80
sobre el espaldar de dos sillas. Su marido
ciar el discurso de admisión. «¿Qué podía
fingía una impavidez de sabio, pero a ve-
decir yo, dijo entonces, si en toda mi vida
ces medía a escondidas las gavillas de fi-
no he hecho más que coser calcetines?».
años. Estudió Filosofía y Letras en Zaragoza,
y obtuvo mediante concurso su ingreso al
cuerpo de archiveros y bibliotecarios de España. Se casó con don Fernando Ramón y
chas con una cinta métrica, y les mandaba
noticias a sus hijos. En una ocasión les
9 de febrero de 1981
Ferrando, un prestigioso profesor universitario que enseñaba en Salamanca una ciencia rara: base física de la mente humana.
María Moliner crió a sus hijos como toda
una madre española, con mano firme y dándoles de comer demasiado, aun en los duros años de la guerra civil en que no había
mucho que comer. El mayor se hizo médico investigador, el segundo se hizo arquitecto y la hija se hizo maestra. Sólo cuando
el menor empezó la carrera de ingeniero
industrial, María Moliner sintió que le sobraba demasiado tiempo después de sus cinco horas de bíbliotecaria, y decidió ocuparlo
escribiendo un diccionario.
La idea le vino del Learner's
Dictionary,
con el cual aprendió el inglés. Es un diccionario de uso. Es decir: que no sólo dice lo
que significan las palabras, sino que indica
también cómo se usan, y se incluyen otras
con las que pueden reemplazarse. «Es un
María Moliner
en
1926
L A VAINA DE LOS DICCIONARIOS
U n o de los placeres de la vida es encon-
que aunque sean magnitudes conjugadas,
muy ramoso, se levanta hasta un metro
trar las imbecilidades de los diccionarios.
son dos cosas bien distintas. Pero lo que
de altura, tiene las hojas lanceoladas, algo
Para mí, en especial, constituyen una cier-
ahora me interesa no es eso, sino la barba-
dentadas y de color verde obscuro, las flo-
ta forma de venganza contra el destino,
ridad de que sea el Sol el que da la vuelta
res aglomeradas en racimos laxos y senci-
porque mi abuelo el coronel me enseñó
completa alrededor de la Tierra, y no ésta
llos, y las semillas nítidas y de margen
desde muy niño que los diccionarios no
sobre sí misma, como nos enseñaron en la
obtusa. Toda la planta despide un olor aromático, y se toman en infusión, a manera
sólo sabían todo sino que además no se
escuela. El error al parecer, tiene su origen
equivocaban nunca. El suyo era un mamo-
en el diccionario de la Real Academia Espa-
de té, las flores y las hojas. Oriunda de
treto muy viejo y ya a punto de desencua-
ñola, que define el día de este modo: 'Tiem-
América, se ha extendido mucho por el
dernarse, tenía pintado en el lomo un Atlas
po que el Sol emplea en dar aparentemente
mediodía y el Centro de Europa, donde se
corpulento con la bola del mundo sobre
una vuelta a la Tierra". La precaución del
encuentra como si fuese espontánea entre los escombros de los edificios".
los hombros. «Esto quiere decir que el dic-
"aparentemente" no resuelve el enigma,
cionario tiene que cargar con el mundo
porque no queda claro si los reales acadé-
Hay, por supuesto, una dimensión de
entero», me decía mi abuelo, a quien sin
micos quisieron decir que la cosa parece
las palabras que los diccionarios no pue-
duda no se le ocurrió nunca buscar la nota
así, aunque en realidad no lo sea, o si qui-
den establecer, y es la de su significado
sobre el Atlas en el propio diccionario. De
sieron decir que ellos no lo saben a ciencia
subjetivo. Hace algunos meses, mi amigo
haberlo hecho, se habría dado cuenta de
cierta. De todos modos, el modesto Petit
Argos, en su columna inclemente de El es-
que ese dibujo era un error muy grave.
Larousse, que no se da ínfulas de nada, trae
pectador
Atlas, en efecto, era uno de los titanes de
una definición diáfana: "Tiempo que tarda
ferencia hay entre un barco y un buque. El
la mitología griega que provocó una gue-
la Tierra en dar la vuelta sobre sí misma".
diccionario de la Academia describe el bu-
de Bogotá, se preguntaba qué di-
rra contra los dioses, por lo cual lo conde-
A veces, los diccionarios se dan cuenta
que de este modo: "Barc-cjcon cubierta que
nó Zeus a sostener el firmamento sobre
de que han hecho el ridículo, y lo corrigen
por su tamaño, solidez y fuerza, es ade-
sus espaldas. El firmamento, por supues-
en una edición posterior. Eso le ocurrió al
cuado para navegaciones o empresas ma-
to, y no el mundo, como estaba dibujado
de la Real Academia con la famosa e in-
rítimas de importancia". Esto permite
efable definición de perro: "Mamífero do-
preguntarse, en primer término, qué em-
en el lomo del diccionario, porque ni el
propio Zeus sabía en sus tiempos que la
tierra era redonda como una naranja.
méstico de la familia de los cánidos, de
presas marítimas puede acometer un bu-
tamaño, forma y pelaje muy diversos, se-
que sin tener que navegar, puesto que las
dos funciones las establece el diccionario
En todo caso, el hábito de mi abuelo de
gún las razas, pero siempre con la cola de
consultar para todo el diccionario se me
menor longitud que las patas posteriores,
como diferentes. Y permite pensar, en se-
quedó a mí para siempre, y debieron pasar
una de las cuales levanta el macho para
gundo término, que un buque no sirve para
muchos años antes de que descubriera con
orinar". Se prestó a tantas burlas esta pre-
empresas fluviales, porque sólo se dice que
mi propia alma que no sólo los diccionarios
cisión excesiva y entre ellas una muy feroz
sirve para empresas marítimas. Pero lo im-
no lo saben todo, sino que además come-
e inteligente de Guillermo Cabrera Infante
portante está dicho, y es que un barco es
ten equivocaciones casi siempre muy diver-
en su novela Tres tristes tigres que en las
un buque. Sin embargo, para mí hay una
tidas. Con el tiempo he terminado por
ediciones más recientes del diccionario de
diferencia subjetiva que me obliga a utilizar
confiar más en mi instinto del idioma, tal
la Real Academia ya los perros no levantan
ambas palabras con un sentido diferente.
como se oye en la calle, y en las leyes infa-
la pata posterior para orinar, aunque sigan
En casa de los abuelos, los barcos eran sólo
libles del sentido común. De todos modos
haciéndolo en la vida real.
los de mar, como los que transportaban el
consulto siempre el diccionario, pero no
Otra cosa que me inquietó siempre del
banano desde Santa Marta hasta Nueva
antes de escribir sino después, para com-
diccionario de la Real Academia es la defi-
Orleans. En cambio, los buques eran los del
probar si estamos de acuerdo.
nición de los colores. Amarillo: del color
río Magdalena, con dos chimeneas, alimen-
semejante al del oro, el limón, la flor de la
tados con leña, e impulsados con una rue-
El otro día, después de decidir por mi
cuenta y riesgo que se puede decir pitoniso
retama, etc. A mi modo de ver las cosas
da de madera en la popa. Para ambos, de
cuando el vidente es un hombre, descubrí
desde la América Latina, el oro era dorado,
todos modos, había un nombre genérico:
que ningún diccionario incluye la palabra,
no conocía las flores de la retama y el li-
vapor. Otra cosa que me preguntaba Argos
aunque ninguno la prohibe. El de la Real
món no era amarillo sino verde. Desde
el otro día era el significado exacto del ver-
Academia la define así: sacerdotisa de Apo-
antes me había llamado la atención el ro-
bo perecer, a propósito de un herido a pu-
lo, que daba los oráculos en el templo de
mance de García Lorca: "En la mitad del
ñaladas que, según se dijo, pereció unas
Delfos sentada en el trípode. Una pizca de
camino cortó limones redondos y los fue
horas después en el hospital. A Argos no le
sentido común permitía pensar que la pala-
tirando al agua hasta que la puso de oro".
parecía correcto, pero no sabía por qué, y a
bra no existe en masculino porque eran
Necesité muchos años para viajar a Euro-
mi tampoco me parece, y yo tampoco sé
mujeres quienes hacían en el templo de
pa y darme cuenta de que el diccionario
por qué. Hay un instinto del idioma que in-
Delfos el hermoso oficio de adivinas, pero
tenía razón porque en realidad los limo-
dica sin lugar a dudas que los enfermos de
que nada se oponía a que se les llamara
nes europeos son amarillos.
los hospitales no perecen sino que se mue-
pitonisos si hubieran sido hombres, como
los hay tantos en nuestro tiempo, y sobre
todo en nuestros medios de la prensa.
Sin embargo, me parece justo decir que
ren, cualquiera sea el motivo, a menos que
en medio de tantos tropiezos, hay un gran
les caiga el techo encima. En cambio, una
escritor escondido en la Real Academia, y
persona puede haber perecido en una ca-
En cambio, hay errores imperdonables
es el que ha escrito las definiciones de las
tástrofe aérea, si fue esa la causa de su
en los diccionarios. El más escandaloso de
plantas. Todas son excelentes, de una an-
muerte, aunque esta haya ocurrido en rea-
ellos me parece el de la inolvidable María
dadura elegante, pero en especial la de una
lidad varios días después en el hospital. Casi
Moliner en su Diccionario
planta con la cual tengo un pleito pendiente
me atrevería a decir que el acto de perecer
pañol, cuando define la palabra día: "Es-
desde la infancia, porque me la daban en
puede no ser simultáneo con el de morir,
pacio de tiempo que tarda el Sol en dar
ayunas como vermífugo. Me refiero al paí-
aunque el uno tiene que ser consecuencia-
una vuelta completa alrededor de la Tie-
co, pazote o epazote, que viene definido
del otro. Pero, por fortuna, yo no soy diccio-
rra." En primer término, siempre me ha re-
así en el diccionario de la Real Academia:
nario para atreverme a decir tanto.
sultado incómodo que se diga espacio de
"Planta herbácea anual, de la familia de las
tiempo. No: o es espacio o es tiempo, por-
quenopodiáceas, cuyo tallo, asurcado y
de Uso del Es-
17 de mayo de 1982
GABRIEL ZAID
I
Abnegación
Υ píacer
as grandes lenguas merecen grandes diccionarios, y sería
feliz de las palabras a lo largo de los renglones (en el llamado eje
de esperarse que una gran literatura incluyera entre sus obras
sintagmático) y en la selección feliz de cada palabra frente a
este género. El diccionario de Johnson, el de Webster, el
todas las otras posibles en cada caso (en el llamado eje paradig-
Oxford, parecen dignos compañeros de Shakespeare; y lo mis-
mático). El placer más obvio es el primero. El segundo lo apre-
mo sucede en otras lenguas, pero no en español. Tenemos
cian únicamente los lectores críticos, que disfrutan la riqueza de
una literatura digna de alternar con las mejores, pero no un
posibilidades y la selección perfecta del adjetivo, sustantivo, ver-
conjunto de diccionarios semejante. El Diccionario de Auto-
bo, preposición. Este placer perpendicular, si así pudiéramos lla-
ridades y el Corominas son estrellas de una constelación que
marlo, es el que dan los diccionarios, por el simple hecho de
todavía no existe.
recorrer las palabras que registran. Aunque las definiciones bre-
¿Cómo explicarlo? Quizá porque los diccionarios son un gé-
ves, claras y precisas pueden dar el placer de un aforismo; aun-
nero tardío. Quizá porque no tienen el prestigio de los llamados
que hay definiciones divertidas, como las de Johnson
géneros de creación (su creatividad no es tan visible). Quizá
(Lexicographer: A writer of dictionaries; a harmelss drudge), el
porque, a diferencia de otros géneros, que tienen mucho de afir-
placer léxico primordial está en las simples listas de palabras
mación personal, los diccionarios tienen mucho de abnegación
comunes o insólitas, bien hechas o desgarbadas, milenarias, ad-
personal. Hay que trabajar de manera casi impersonal durante
venedizas, musicales, malsonantes, pintorescas, equívocas, pe-
largos años para crear cosas útiles que pocos aprecian. ¿Dónde
dantes, llamativas o discretas. El placer está en el regodeo de
está el atractivo?
tantas posibilidades. En escucharlas o leerlas, recogerlas, estu-
Está, por supuesto, en el gusto de sumergirse en las palabras.
Un gusto que comparten lectores, escritores y lexicógrafos, aunque de maneras distintas. El placer del texto está en la sucesión
diarlas, clasificarlas, relacionarlas y hacer listas alfabéticas, temáticas, gramaticales, etimológicas, históricas, multilingües,
dialectales.
C o m o b u e n poeta, Gabriel Zaid (Monterrey, N u e v o
L e ó n , 1 9 3 4 ) p r a c t i c a d e s d e h a c e m u c h o s a ñ o s el
a r t e d e bailar e n u n ladrillo d e s p l e g a n d o u n a e n o r m e gracia, c o m o e n e s t e e n s a y o , b r e v e e n e x t e n s i ó n , e n o r m e e n c u a n t o a las c a v i l a c i o n e s q u e suscita.
Z a i d , p o r c i e r t o , es m i e m b r o d e la A c a d e m i a M e x i c a n a d e la L e n g u a .
Roland Barthes
(1915-1980),
sociólo­
go de formación, fue el gran impulsor de los estu
dios semiológicos en Francia durante las décadas
El grado
cero de la escritura o
lo desta­
de 1960 y 70. Su primer libro,
953),
có como apologista y practicante de la «estética de
la escritura», tendencia que refrendará en la que
por un momento fue su obra más influyente en el
mundo hispánico y sajón,
El placer del
texto (1973). Su obra completa, reunida por la
editorial Seuil en tres tomos, constituye una de las
más notables aventuras de la historia intelectual
francesa del siglo XX. Poco antes de morir, escribió
el prefacio al
Diccionario Hachette
(1980) que aquí presentamos.
ι más racional q u e un diccionario? Por poco que se
debate filosófico— toda palabra apela a una cosa, o a una
=a aparte de consultarlo, el diccionario informa, instruye,
nebulosa de cosas, pero de igual m o d o cada cosa no p u e d e
:luso enseña; sin largos discursos, sin retórica vana, distri-
h u m a n a m e n t e existir sin que haya una palabra que dé cuenta
buye sobria, d e m o c r á t i c a m e n t e el saber a quien lo solicite.
de ella, la consagre, la asuma. ¿Las palabras remiten a la
Pues bien, este objeto robusto e incluso simplista —si pensa-
cosas? Sí, pero t a m b i é n , y con el m i s m o impulso, a otras
mos en la maraña de los hechos, las nociones, las sustancias
palabras. La separación entre cosas y palabras, c o m o dos
de que está hecho el m u n d o - , p o n e en juego sin decirlo
órdenes distintos y jerarquizados, es entonces un problema
(nada m e n o s locuaz que un diccionario) los problemas más
ideológico, tal c o m o lo ha mostrado Michel Foucault. Esta
graves, los más candentes, y acaso t a m b i é n los más vertigino-
separación implica q u e u n o se alinea del lado de una filoso-
sos que la m e n t e h u m a n a haya llegado a conocer y debatir.
fía realista q u e postula a la cosa en sí, fuera del sujeto q u e la
El p r i m e r o de ellos atañe a la infinidad de palabras de
enuncia, y hace de la palabra un s i m p l e i n s t r u m e n t o de
una lengua. Nadie sabe cuántas palabras c o n f o r m a n la len-
c o m u n i c a c i ó n : perspectiva a la q u e se oponía, en la Edad
gua francesa. A cada m i n u t o la lengua cambia, d e un lugar
Media, una tradición nominalista q u e f u e vencida, c o m o
a otro, al capricho de hablas i n n u m e r a b l e s q u e se p r o n u n -
sabemos, por el espíritu m o d e r n o . Luego de la victoria del
cian; a veces una palabra nueva ( o algo m e n o s q u e eso:
realismo, c r e e m o s q u e por un lado se habla y por el otro
un s i m p l e «balbuceo») se extiende, se propaga, «prende»,
se fabrica; q u e por u n lado discurrimos, poetizamos, idea-
se le p u e d e capturar y verter en el diccionario (y es posible
lizamos, y por el otro construimos, p r o d u c i m o s , v e n d e m o s ,
t a m b i é n q u e p r o n t o salga d e é l ) . El diccionario lucha sin
nos a p o d e r a m o s de algo: de un lado el arte ( d e las pala-
cesar contra el t i e m p o y el espacio (social, regional, cultu-
bras), del otro la ciencia ( d e los h e c h o s ) . A u n q u e histórica-
ral), pero s i e m p r e es v e n c i d o ; la vida es s i e m p r e m á s a m -
m e n t e el diccionario haya sido p r o d u c t o d e esta razón
plia, m á s rápida, la vida rebasa no el lenguaje sino su
burguesa, si u n o repara e n él, verá q u e la hace vacilar:
codificación. Es por ello q u e se requiere c o n s t a n t e m e n t e
pues para describir la cosa, para pasar d e la palabra a la
de nuevos
diccionarios. Es por ello t a m b i é n q u e , c o n cada
de
ni
cosa, se requiere a u n d e otras palabras, y así al infinito.
ROLAND BARTHES
diccionario, se restablece cierta idea d e lo esencial: puesto
Juzgúese si n o : ¿qué es la «cara»? Un aspecto del cráneo.
q u e el n ú m e r o de palabras es irreductible, d e t e r m i n e m o s
Pero ¿qué es un «aspecto», q u é es un «cráneo»? ¿Y q u é
una pertinencia ( d e especialidad o de p ú b l i c o ) q u e nos
justificaría q u e u n o se detuviese aquí e n vez de allá? ¿Dón-
liberará d e la angustia de infinitud y producirá un dicciona-
de acaban las palabras? ¿Qué hay más allá? El lenguaje no
rio tan acabado cuanto selecto: q u é gran confianza d e p o -
es s o l a m e n t e el privilegio del h o m b r e , es t a m b i é n su pri-
der manejarlo; pero no nos e n g a ñ e m o s : es la m í n i m a parte
sión. Esto es lo q u e nos recuerda el diccionario.
e m e r g i d a del iceberg. Por lo m e n o s , sabiéndolo, habre-
Y por fin, la última sorpresa d e este objeto q u e tiene re-
m o s entrevisto detrás d e ese m o d e s t o objeto, q u e m u c h a
putación de razonable, es q u e el diccionario rebasa su ins-
gente considera c o m o un s i m p l e i n s t r u m e n t o de verifica-
trumentalidad.
ción, el e n i g m a p r o p i o del universo: su infinito o, c o n una
conocimiento, y es verdad; pero es t a m b i é n una máquina
palabra m e n o s metafísica: su
de soñar; al engendrarse a sí m i s m o , por así decirlo, de pa-
sutileza.
Creemos q u e es un indispensable útil de
Y surge aquí un segundo vértigo. Se reúnen palabras, se
labra en palabra, termina por confundirse con la potencia de
les da definición: t e n e m o s u n diccionario. Se reúnen cosas
la imaginación. Una página de diccionario, o varías, si se le
(nombradas, por s u p u e s t o ) , se les da descripción: t e n e m o s
hojea tal c o m o nos tienta incesantemente a hacerlo, hacen
una enciclopedia. A veces, c o m o en este caso, cuando a m -
desfilar en la m e n t e o ante nuestra vista, si es un diccionario
bas operaciones se enlazan, t e n e m o s un diccionario de pa-
ilustrado, los grandes objetos conductores del e n s u e ñ o : los
labras y cosas, un diccionario e n c i c l o p é d i c o . A u n q u e la
continentes, las épocas, los hombres, los instrumentos, t o -
c o m p l e m e n t a r i e d a d d e las dos funciones - u n a normativa
dos los accidentes de la naturaleza y de la sociedad. Parado-
(establecer el uso de las palabras) y otra objetiva (describir
ja preciosa: el diccionario nos familiariza, nos aclimata y
la particularidad de las cosas)— haya q u e d a d o esclarecida
despista, nos hace divagar, t o d o al m i s m o t i e m p o : consolida
entre nosotros desde el siglo XVII, estos diccionarios-enci-
el saber y estremece la imaginación. Cada palabra semeja
clopedias no son, según m e parece, m u y numerosos. Esto
un navio; el diccionario parece por principio cerrado en sí
es paradójico, pues de hecho —y aquí asoma un e n o r m e
m i s m o , bien encerrado en el rigor de su armazón; pero m u y
Roland
Bartkes
en 1970.
Fotografía
de Jerry
Bauer
fácilmente se convierte en un p u n t o d e partida, se evade
la televisión: se nos habla más y más, y nosotros habíame
hacia otras palabras, otras imágenes y otros deseos: helo ahí
cada vez m e n o s bien.
dotado de una función poética. Mallarmé y Francis Ponge
El diccionario nos llama al o r d e n . Nos asegura q u e sóle
atribuyeron al diccionario un poder refinado de creación. La
hay verdadera c o m u n i c a c i ó n , interlocución leal, m e d i a n t e ι
imaginación poética es siempre precisa, y es la precisión del
uso riguroso d e las sutilezas d e la lengua. A veces, oigo
diccionario lo q u e produce el gozo q u e los poetas y a m e n u -
algunos acusar a un autor de poseer una «jerga». Deseo res
d o los niños experimentan al leerlo.
ponderles, c o m o lo hizo Valéry: «¿Qué, son ustedes d e ese
A estas funciones filosóficas y poéticas hay que añadir el
tipo de gente para quienes el diccionario no existe?» El dic-
papel ilustre q u e el diccionario d e s e m p e ñ a en el seno d e
cionario nos recuerda q u e la lengua no está dada d e ur
una sociedad históricamente definida, c o m o la nuestra. Bajo
vez por todas y d e manera innata, q u e nadie constituye pe
formas diversas, el diccionario ha estado implicado, en Fran-
sí m i s m o la n o r m a d e la claridad, q u e la b u e n a comunic
cia, en los grandes combates de ¡deas. Surgido en el siglo
ción no p u e d e ser fruto d e una molicie del habla; en resu
XVI, es decir en la aurora de los t i e m p o s modernos, ha a c o m -
m e n , q u e cada quién d e b e luchar c o n el lenguaje, q u e es
pañado de manera dinámica, y a veces militante, la conquis-
lucha es incesante, q u e se precisa de armas ( c o m o el die
ta de un espíritu de objetividad y, por lo m i s m o , de tolerancia;
cionario), pues el lenguaje es vasto, p o d e r o s o y astuto,
mediador de un saber accesible a todos, participó en la cons-
existencia obstinada y renovada d e los diccionarios, el cuida
titución de una práctica democrática del conocimiento. La
do q u e se invierte e n concebirlos y realizarlos, son indicade
difusión del saber no d e p e n d e ya s o l a m e n t e d e los libros (y,
res de q u e se deposita en ellos algo así c o m o u n v o t o soda
por consiguiente, de los diccionarios), sino t a m b i é n (¿o so-
si los conflictos h u m a n o s son inevitables (esto es lo q u e :
bre todo?) de eso q u e llamamos los mass media.
Como
nos asegura), q u e por lo m e n o s no sea a causa d e male
esa difusión es masiva, lábil y vaporosa ( p u e s está confiada
e n t e n d i d o s d e palabra. Las palabras n o son verdaderas
al habla y no ya a la escritura), el saber a s u m e una especie
falsas pues, por desgracia, el lenguaje no p u e d e probarse i
de falso m o d o de ser: más q u e hablar, escuchamos, nos
si m i s m o ; pero en c a m b i o las palabras p u e d e n ser justas:
d e j a m o s impregnar, nos deslizamos de aproximación en
es a esa música de los vínculos d e lenguaje a la q u e nc
aproximación, sin jamás verificar nada; las palabras se con-
invita u n b u e n diccionario.
vierten en mitos inconscientes, entran al servicio de ese poder
blando (casi a n ó n i m o ) q u e poseen hoy la prensa, el radio y
Traducción de Jaime Moreno Villarrea
María Teresa Meneses,
lianos, tradujo
incansable
y puso en nuestras
joya que el novelista y cuentista
(1920-1996),
do en
difusora
manos
italiano
de autores
ita-
esta
pequeña
Gesualdo
Bufalino
incluyó en el libro Saldos de Otoño,
publica-
1990.
papel, allá ilusionada con un hormigueo de signos q u e simulan, en el candor de la página, un banquete de mosquitos...
Al final se queda inmóvil c h u p a n d o un gran t o m o abierto,
nada m e n o s que el más reciente v o l u m e n , el decimotercero, del Diccionario
Battaglia
del UTET (pero, ¿acaso no sería
Esta mañana, q u e es siete d e febrero, desde un lejano re-
más correcto decir Battaglia-Barberi Squarotti? ¿O bien, si la
cuerdo llegaron juntos a visitarme dos proverbios de m i pue-
retahila cansa, Battaglia-Squarotti?)
blo. Y, c o m o dos trenes, se ¡mpactaron de frente en mi cabeza.
Decido de inmediato rendirle mis respetos a esta mosca
El primero —haya sido el legendario Cola Pesce o a un
(además, durante toda m i vida habré matado una docena
inmigrante de tierra f i r m e a q u i e n se le haya ocurrido—, sue-
de moscas, y todavía las sueño por las noches), no sólo
na en dialecto así: Cu avi linkua passa
Es decir:
porque se m e parece —por ser amiga de los vocabularios,
«Quien tiene lengua, cruza los mares». Y quiere expresar la
porque se detiene a reposar, antes de morir, en su fragante
EN E
'u man.
ICCIONARIO
GESUALDO BUFALINO
fuerza de la palabra al pedir, persuadir, deducir. Una fuerza
cabecera de papel— sino t a m b i é n porque p u e d e servir a mi
que encuentra su único limite en el peligro del exceso, si es
diversión de tarots lingüísticos y de mors trouvés, algo que
verdad lo q u e predica la segunda proposición: Parran picea
tiene, a un m i s m o t i e m p o , algo del collage
e vestiri 7 pannu, nun fia mal dannu. («Hablar poco y vestir
horóscopo h u m a n o ; en resumen, un juguete profético, con
abrigado nunca a nadie le hizo daño»).
el que m e p u e d o divertir durante una hora.
fortuito y del
Pues bien, mientras m e afano e n poner paz entre estos
Me sería suficiente con q u e d a r m e quieto espiando las
dos inconciliables huéspedes, una mosca m e distrae, aquí, en
peripecias de su trompa cada vez que se posa en la página;
el invierno de m i estudio, super-
y, por lo tanto, transcribir en
viviente o rediviva, y vuela a m i
orden la secuencia de las pa-
alrededor con alas perezosas y
labras que toca en cada es-
tercas, a despecho de la escar-
tación. ¡Aunque sería m u c h o
cha que empaña los cristales de
mejor si un puntito expulsa-
la ventana y e n t u m e c e las ye-
do de las magrísimas visce-
mas de los dedos en las teclas
ras del insecto contribuyera
de la Olivetti. Una mosca blan-
a indicarlas!
ca, sería el caso decir, no sólo
Se trata de un pasatiem-
por su rareza extrema en la pre-
po antiguo, i n v e n t a d o , en
sente estación, sino porque, e n
realidad, con el e c o n ó m i c o
efecto, en lo absoluto podría de-
auxilio de un Diccionario M e -
cirse que es negra, porque más
Izi durante el verano anterior
bien es lívida, c o m o si hubiese
a la guerra, cuando el DDT
emergido del subsuelo, y se ve
todavía no llegaba a Italia, y
tan embrujada, tan poco plausi-
cada tarde un ejército de
ble que, m e hace pensar en el
moscas mediterráneas ase-
cuervo de Poe. M e e m b e l e s o
diaba mis rodillas desolladas.
observándola, viéndola ejecutar
No m e q u e d a b a más q u e
evoluciones en este o aquel li-
desviarlas hacia otro lado, ora
bro, aquí atraída por un olor de
ofreciéndoles las viciosas dul-
Forografía
de Giuseppe
Leone
Io<;><;
··;·"· y cabello».
: adj. s pl. ¡ f ¡
. .i!,-lo< incluíanos de l a division de
, s d i s c u l o r e o s , cay) \\$o es el género
•lía.
,
.„
r
v
"
, , m o <··.ι·>
¿CEÁN1DOS
amil
a
ar
vcv
Fotografía
lie Jorge Pablo
Agumaco
zuras de un fruta podrida, ora d e s m o r o n a n d o sobre los li-
les, para ser sinceros, no m e predice a b s o l u t a m e n t e nada y,
bros un terrón d e azúcar. Era el expediente q u e prefería y
sin e m b a r g o , m e seduce igualmente. Es «pirene», en la pagi-
m e ilusionaba pensando q u e la palabra en la q u e yo viera
na 5 4 6 , palabra m u y semejante a un sueño, q u e quiere
dos alas moviéndose con mayor frecuencia (a veces cuatro,
decir (¿alguno d e ustedes lo sabía?) «antigua piedra judai-
en acoplamientos convulsos q u e nunca dejaban de llamar-
ca». No es la única palabra, en esa página, q u e m e gusta.
m e la atención) era, a lo mejor, el sésamo
que contenía, al
igual que el papelito con tu suerte q u e te ofrece el pajarito
en las ferias ambulantes, el secreto de mi destino.
Encuentro «pirausta»,
q u e designa a un pájaro minúsculo y
fabuloso q u e acostumbra habitar en la flama d e los hornos.
M e encuentro «pirazio», q u e es una sidra de peras; «piretto»
Ahora pido m u c h o m e n o s : tan sólo la sugerencia de un
q u e es una garrafa;«piribisso» q u e es un juego de dados...
lema o dos para tomar impulso y elogiar esta obra m o n u -
¿Acaso no es maravilloso q u e así m e sea d a d o imaginar una
mental. Discurriendo un poco a tontas y a locas y por delei-
escena de taberna, en d o n d e jugadores de piribisso
te, pues ¿quién podría —sino un especialista— reseñar un
a sorbos un piretto
vocabulario? Q u e es, además, el primer v o l u m e n de una
pita, incombustible, el vuelo d e una
beben
de pirazio, mientras e n la c h i m e n e a crepirausta?
obra todavía no terminada, cuya conclusión no llegaré a ver;
Meros juegos de palabras, c o m o conviene, precisamen-
o que, sin lugar a dudas, cuando esté lista m e encontrará
te, a los presidiarios o a los náufragos pero que, sin embar-
m u y viejo. Una obra de tal peso (casi cuatro kilos, tan sólo
go, no excluyo q u e a y u d e n a c o m p r e n d e r la naturaleza
este t o m o ) c o m o para echar a pique la mochila de Robin-
monstruosa de la obra. Monstruosa, es decir, portentosa;
son Crusoe, si hubiera decidido llevárselo a su isla c o m o
pero t a m b i é n perversa, por ese tanto de maligno q u e a c o m -
único libro; una obra-biblioteca, e n o r m e m u s e o de todas las
paña a un censo de población q u e no s o l a m e n t e registra a
palabras pronunciadas y escritas en el milenio e n curso, desde
criaturas vivas sino incluso a cadáveres y m o m i a s . C o m o si
Brennero a Capo Passero. ¿Todas? No. ¡Afortunadamente!
nos encontráramos a los pies de una torre de Babel d o n d e ,
Es justo que algunos peces hayan eludido la red: a tal punto
en lugar de muchas, reine una sola lengua, pero compuesta
un idioma insiste en conjugarse hasta el infinito, incluso contra
los más avezados catálogos. Así que, por ejemplo, perdonam o s de buena gana la ausencia, en un anterior v o l u m e n , de
dos hermosas invenciones de Savinio: «fantasmidad» y «holgazaneare, que quedaron sepultadas en un prólogo —que ya
no se p u e d e encontrar— a las litografías de Fabrizio Clerici;
de m u c h a s otras lenguas perdidas, casi incomprensibles, fósiles, cada una d e ellas en su propio estrato geológico, de tal
suerte q u e sólo la sonda de un arqueólogo logra escudriñarlas; una torre de Babel d e silabas extintas, de sonidos-fantasma, a lo largo de cuyas escaleras de caracol se podría
llegar a enloquecer...
un almacigo virtual, en fin, de toda posible y todavía inexistente obra maestra... Ya que si no es lícito esperar - c o m o
decían los antiguos— que desparramando al azar las letras
del alfabeto se pueda sacar de ellas una litada, creo q u e
bastaría con tener t i e m p o y una paciencia infinita. C o m o a
veces ocurre con los presidiarios y los náufragos.
Ayuda entonces a la m e n t e la a d m o n i c i ó n de m i prudente proverbio: Parran picea... Q u e invita a hablar poco y a
conservar bajo la lengua las palabras, p o n i e n d o cuidado en
no encontrarle gusto a las delicadezas homicidas para no
terminar c o m o esta mosca q u e ahora acaba de regresar a
libar - ¡ s a b r á Dios q u é otros p e r f u m e s ! - en la m i s m a pági-
Y mientras m e afano, la mosca desaparece detrás
de una cortina. Sé q u e regresará, la ventana está cerrada y
na de hace rato; q u e no o p o n e m u c h a resistencia.
(Apenas m e alejé dos pasos, o l v i d á n d o m e por un m e
no hay aberturas hacia el exterior. Mientras la espero apro-
m e n t ó de ella y,
vecharé para hacer un balance d e sus elecciones y recapitular
m e n hinchado y las patas tiesas, mi mosca yace muerta sobre
sus aportaciones socapa de palabras. La primera de las cua-
la miel y el v e n e n o de una palabra.)
hela
aquí, tirada boca arriba. Con el abdo-
RAFAEL VARGAS
DETECTIVES
"eres el compañero más extraño que he tenido
para resolver un caso"— le dije al diccionario,
apoltronado en el escritorio bajo la luz mortecina
de la tarde— "y aunque estés acostumbrado a
que se te consulte todo quiero decirte —no
finjas que no me escuchas— que haremos las
cosas a mi manera, apegándonos a lo que nos diga,
por ejemplo, la asociación espontánea
entre asimetría y frecuencia, en lugar de apoyarnos,
como sé que prefieres, en los distintos sentidos,
en las oblicuas acepciones
de contradictorios informantes anónimos
que entregan vagos datos apurados por la luz de
una lámpara y se esfuman luego detrás de un ejemplo,
un paréntesis o una abreviatura"
Dicho esto sentí que
si bien era claro que había reparado en mi discurso
no lo había impresionado mayormente pues
su concentración, su paciencia supersticiosa casi
al evaluar una posible respuesta,
teñían la atmósfera hasta volver evidente
(tal vez obvio sea la palabra exacta)
que, no obstante mi inconexa perorata,
yo era el novicio y él estaba al mando
y así habrían de continuar las cosas.
Dos poemas
DICCIONARIOS CAÍDOS EN DESUSO
Están llenos de corazones solitarios.
Por eso paso tardes enteras escribiendo cartas
que aviven sus esperanzas, arreglándoles citas
a ciegas con las moscas que llegan a mi escritorio,
inventando juegos sencillos para que se entretengan
unas cuantas horas o bien, en casos desesperados,
asegurándoles que son los legisladores secretos
de la humanidad.
Con todo, no son más que soluciones pasajeras.
Es evidente que nadie vendrá, que no figuran
en ningún plan, que hace tiempo han perdido
—si la tuvieron— su calidad de oráculo.
Agotadas las opciones también yo guardo silencio
y me concentro en identificar las constelaciones
que aparecen en el techo conforme la casa se adentra
en la oscuridad.
Ni siquiera entonces dejo de pensar en ellos,
inmóviles e insomnes,
de par en par desiertos, aguardando, como yo,
una palabra de dios que los redima.
ALBERTO PAREDES
CUÑAS DE BARRO
N o rebasará los quince centímetros de
Una evidencia de lo anterior es una
decidieron ser «prácticos» y dieron el úl-
largo por tres de alto; es una tablilla de
de las formas en que el gobierno sirio
timo empujón para que se desbarran-
barro; está en una de las vitrinas de la
mantiene viva entre su población la ta-
casen hacia la Nada las alusiones picto-
primera sala del Museo Nacional del país
blilla de Ugarit: puedo sostenerla en mi
gráficas para sustituirlas con letras que
que en nuestros días se llama Siria y cuya
mano, la papeleta con la reproducción
desde hace treinta siglos cada familia
capital es ciudad desde hace casicuaren-
fotográfica del alfabeto en su ángulo in-
de lenguas (semitas, indoeuropeas,
ta siglos: Esh Sham o Damas o Damas-
ferior derecho y que todos atesoramos
orientales) aprende siguiendo un apa-
co. Según reza la breve leyenda escrita a
para intercambiar: es el billete bancario
rente orden. Entre una tal grafía de rec-
máquina, en un papel muy común, este
de mayor denominación del país vigen-
tas y volutas y otra más de su serie, hay
trozo de barro contiene uno de los ma-
te, «Five Hundred Syrian Pounds» según
una lógica y un Espíritu vigilando. Noé
yores tesoros de la humanidad: el alfa-
se declara en inglés. (Que vendrán sien-
- l a Filología- observa el desfile del re-
beto. El primero, dice con justo escrúpu-
do unos once dólares al cambio actual.)
baño hasta el lugar del reposo sagrado:
lo la Encyclopaedia
Fuera de esta vitrina está Damasco, con
el Diccionario.
Britannica.
Podemos adivinarlo, aunque no lo
su barahúnda de ciudad, es decir mer-
Un diccionario como el aprisco donde
«leamos»: es una serie de inscripciones
cado, zoco, desde tiempos que ya evo-
apacentamos las ovejas que entre todos
custodiamos pues hemos heredado de
inspiradas por la línea recta, con ensan-
ca el Antiguo Testamento en su Penta-
chamientos que forman remates trian-
teuco. Dentro, el régimen del alfabeto:
nosotros mismos: el legado abstracto y vi-
gulares, ora verticales ora horizontales.
la ilusión de que una sucesión cualquie-
goroso del alfabeto. Todo lo sabremos y lo
Son letras. Sólo consonantes. El hebreo
ra de incisiones convencionales, son un
ordenaremos, todo lo capturaremos y lo
y el árabe, lenguas de esta región semita,
orden, que podemos confiar en ello; que
haremos vivir para siempre si lo «traduci-
siguen representando sólo los sonidos
están ahí y ahí permanecerán, cuando
mos» a una clave de nunca más de treinta
consonanticos. A diferencia de los pic-
nuestra vista quiera pasar de la observa-
incisones convencionales. Un botón de la
togramas, jeroglíficos e ideogramas ante-
ción de objetos tridimensionales al juego
sobrevivencia del símbolo sobre el oro de
riores, el paralelo visual con realidades
de equivalencias que llamamos lectura.
los reinos: Ugarit, la «ciudad-estado» de
concretas de nuestro entorno ha des-
El alfabeto: raíz del diccionario.
Asiría, de raíz cananea y con fuerte influen-
aparecido. Los especialistas en quienes
Ningún «alfabeto» de las eras arqueo-
cia fenicia, de donde ésta y otras tablillas
estiman que esta
lógicas que conocemos, desde los pic-
provienen, fue arrasada. Después de ha-
codificación abstracta en forma de cu-
togramas hasta los caracteres que el lec-
ber existido desde el neolítico, prospera-
ñas, repetibles y convencionales, sim-
tor descifra en esta página, guarda un
do cuando era plaza de encuentro entre
plificadas y abstractas, como las líneas
mismo orden. No hay lógica alguna en
asirios, hititas y egipcios, Ugarit, esplendor
de un gran dibujante en su última de-
que A anteceda a Β y ésta a C quien en
de su tiempo, dejó de existir hará unos
cierta lengua tozuda pare a CH. No hay
tres mil doscientos años. Sobrevivieron, en
la posibilidad de una venerable y sólida
el polvo de sus ruinas, unas cuantas piezas
genealogía épica, al estilo de aquellas
de arcilla. Fueron encontradas. Algunas
confia la Britannico,
puración, tendrá 3,400 años de haber
sido creada. Los asirios del occidente de
Mesopotamia fueron quienes dieron el
paso vertiginoso; se debe al contacto
que el país de Elam (sudoeste de lo que
hoyes Irán y en otras épocas Persia) tuvo
con las culturas mesopotámicas. El antecedente inmediato de este primer alfabeto son las cuñas, aún figurativas
-para decirlo con nuestro lenguaje- de
la gran Babilonia acadia, en las que está
escrito el primer libro de leyes, el código
gestas cantadas y escritas por esta mis-
hablan de cuestiones administrativas o
ma Mesopotamia. Una prueba rotunda:
comerciales, otras de obligaciones rituales
los dos alfabetos últimos de la sucesión
y religiosas; una de ellas es una lista de
que nos atañe son totalmente asimétri-
sonidos consonanticos. ((Inscriptions in an
cos en su desfile de vocales y consonan-
unknown simple system of cuneiform were
tes: griego y latín, cuyo tercer carácter
found;the low number of 30 different sig-
abre caminos diferentes: «G g» nada tie-
ns pointed to an alphabetic type.» Reporta
ne que ver con «C c». Es «el orden mile-
la
Britannico.
nario y loco de las letras», que festeja-
Miro con reverencia la humilde tablilla
ba Barthes para enlistar sus cuitas en
que enlista los símbolos, sin decir una sola
Fragmentos
amoroso.
palabra, ¡dea o transacción comercial, sólo
Todas las canciones y rimas de sinsen-
para no olvidarlos, para tenerlos a mano,
mayor espíritu profano o práctico sus
tido de todas las lenguas, «La marcha
como esos diccionarios que llevamos a
grafías: anotaron con ellas, sobre todo,
de las letras» de Cri-Crí y el soneto de
cualquier parte, vademécum de bolsillo.
operaciones de intercambio comercial.
las vocales de Rimbaud son posibles
Pesará -calculo- apenas cincuenta gramos;
de Hammurabi. Al parecer estos hombres del occidente eran menos entregados a lo sagrado o protocolario que
sus maestros babilonios y utilizaron con
de
un discurso
gracias a que estos mercaderes asirios
mucho más ligera que la roseta ChampoIlion. Cualquier explorador inglés o francés
hubiera podido echársela al bolsillo en un
parpadeo para que la contempláramos,
bajo luces de halógeno y con circuitos de
seguridad, en el British Museum o el Musée du Louvre. Pero está aquí, en un país
musulmán, y todos nosotros, escribas y
lectores del mundo, podríamos aceptar
que es nuestra Meca.
Damasco,
primavera
del
2001.
JORGE LUIS BORGES
I
Hll
Ti III
Jorge Luis Borges junio
Fotografía
Paro alguien
diccionario
que se figuraba
no podía
que ésta sea una
mente
tener
el Paraíso
ba/o la especie
sino un valor
de las pocas
sobre él. Sería, quizás,
esencial.
ocasiones
Por lo mismo
que, así como
es
escribió
en las Mil y una noches
de
Groussac.
1968
el
p e n s a m i e n t o s de los mejores. Al sajón y al escandinavo los
curioso
maravillaron tanto las letras q u e les dieron el n o m b r e d e
de una biblioteca,
en que Borges
al escritorio
ríe Sara Fació.
expresano
runas, es decir de misterios, de cuchicheos.
hay
Pese a mis reiterados viajes, soy un m o d e s t o Alonso
camellos,
en sus cuentos
diccionario
mita
ofrecer
para
acusar
esta página
y poemas
su presencia.
a la atención
Borges
no necesitaba
Agradecemos
de nuestros
a Gn/albo
mencionar
el
que nos
per-
lectores.
Quijano q u e no se ha atrevido a ser d o n Quijote y q u e
sigue tejiendo y destejiendo las m i s m a s fábulas antiguas.
No sé si hay otra vida; si hay otra, espero q u e m e esperen
H a y q u i e n e s no p u e d e n imaginar un m u n d o sin pájaros;
en su recinto los libros q u e he leído bajo la luna con las
hay q u i e n e s no p u e d e n imaginar u n m u n d o sin agua; en
m i s m a s cubiertas y las m i s m a s ilustraciones, quizá con las
lo q u e a m í se refiere, soy incapaz de imaginar un m u n d o
m i s m a s erratas, y los q u e m e depara aún el futuro.
sin libros. A lo largo de la historia el h o m b r e ha s o ñ a d o y
Para un h o m b r e ocioso y curioso (yo aspiro a a m b o s epí-
forjado un sin fin de i n s t r u m e n t o s . Ha creado la llave, una
tetos), el diccionario y la enciclopedia son el más deleitable
barrita de metal q u e p e r m i t e q u e alguien p e n e t r e en un
de los géneros literarios. Para los trabajos de la imaginación
vasto palacio. Ha creado la espada y el arado, prolonga-
no hay mejor estímulo. Creo q u e el Occidente, y quizá el
ciones del brazo del h o m b r e q u e los usa. Ha creado el
planeta, será bilingüe; el español y el inglés, q u e se c o m p l e -
telescopio, q u e le ha p e r m i t i d o indagar el alto f i r m a m e n -
m e n t a n , serán el habla c o m ú n de la h u m a n i d a d . En la pe-
to. Ha creado el libro, q u e es una extensión secular de su
nínsula a b u n d a n los i d i o m a s y los d i a l e c t o s ; e n este
i m a g i n a c i ó n y de su m e m o r i a .
continente el idioma es uno, con mínimas diferencias loca-
A partir d e los Vedas y de las Biblias h e m o s acogido la
les. Persisten algunas lenguas indígenas, cuyo destino es el
noción de libros sagrados. En un cierto m o d o , t o d o libro lo
olvido, y que se pierden cuando entran en el gran mar del
es. En las páginas iniciales del Quijote,
castellano. De todos los idiomas latinos, el portugués que se
Cervantes dejó es-
crito q u e solía recoger y leer cualquier pedazo de papel
impreso q u e encontraba en la calle. Cualquier papel q u e
habla en Brasil es el que difiere menos del nuestro.
Este libro, q u e ha sido elaborado por eruditos de todas
encierra una palabra es el mensaje q u e un espíritu h u m a -
las regiones del castellano, quiere examinar y ordenar el
no manda a otro espíritu. Ahora, c o m o siempre, el inestable y
creciente lenguaje q u e abarca los dos hemisferios y q u e se
precioso m u n d o puede perderse. Solo el libro puede salvarlo.
estudia con a m o r en todas las ciudades del m u n d o .
Hugo escribió que toda biblioteca es un acto de f e ; Emerson, q u e es un gabinete d o n d e se guardan los mejores
Buenos Aires, 14 de ¡unió de
1985
B U E N A PARTE D E LOS VALIOSOS TRABAJOS D E FILOLOGÍA y LIN-
GÜISTICA DEL DOCTOR
José G. Moreno de Alba
(ENCARNACIÓN D E DÍAZ, JALISCO,
DOR UNIVERSITARIO Y
1940), DISTINGUIDO
INVESTIGA-
miembro de número de
la Academia Mexicana de la Lengua,
HAN SIDO PUBLICADOS E N LA COLECCIÓN D E L E N G U A
ESTUDIOS LITERARIOS DEL FONDO D E CULTURA ECONÓMICA,
C O M O SUS
Minucias dellenguaje ( 1 9 9 2 ) ,
Q U E CUATRO AÑOS M Á S TARDE C O M P L E M E N T Ó CON UNAS
Nuevas minucias del lenguaje,
D E RECIENTE REIMPRESIÓN. EL E N S A Y O Q U E SIGUE
ES U N A VERSIÓN LIGERAMENTE ABREVIADA DEL TEXTO H O -
M Ó N I M O INCLUIDO E N AQUEL PRIMER V O L U M E N .
autoridades,
Preámbulo de ésta se nos dice que «se
puede calcular que las papeletas de adiciones y enmiendas que la Academia ha
discutido y aprobado desde la anterior edición alcanzan una cifra superior a las 20
mil». La decimonovena vio la luz en 1970,
así que se revisó un promedio de 1500
papeletas por año. Puede pensarse que
en los dos volúmenes de la reciente edición tienen entrada no menos de 100 mil
vocablos.
de 1739, aunque precisamente le falten las
citas de autores consagrados, que justifican
la designación de aquel famoso lexicón, y
que fueron suprimidas, a partir de la segunda edición, para reducir a uno los seis
volúmenes de la primera.
Si se acepta que existen lexicones exhaustivos y selectivos, no hay duda de que
el DRAE no puede considerarse ni en uno
ni en otro tipo, sino que está entre esos
extremos. Piénsese, como mejor ejemplo
de vocabulario selectivo, en el exigentísi-
EL NUEVO DICCIONARIO ACADÉMICO
Bien vista, esta edición (mayo de 1984)
del Diccionario
de la lengua
española
de
la Real Academia Española (DRAE en adelante) no es sino la vigésima puesta al día
del venerable Diccionario
de
cablos como torero o banderilla, según hizo
notar en su tiempo el lexicógrafo Julio Casares. Ciertamente lo exhaustivo del diccionario inglés más estriba en el número
de entradas que en el de acepciones de
cada vocablo, pues mientras éste, para la
voz arco sólo registra la acepción general,
el DRAE distingue más de 30 clases de
arco. Sin embargo no hay duda de que el
DRAE es selectivo en muchos aspectos.
Son muchos los factores que intervienen
para decidir que determinada voz no tenga entrada en ese vocabulario: su carácter
plebeyo, neológico, sumamente especializado o en extremo técnico, por ejemplo.
Sin afán de convertir estas lineas en una
aburrida lección de lexicografía, conviene
EL DICCIONARIO DE LA
A
ACADEMIA
JOSÉ G . MORENO DE ALBA
Las labores de redacción del DRAE jamás se interrumpen, pues en cuanto se
entregan los originales de determinada
edición a la imprenta, se inicia la revisión
de papeletas lexicográficas tanto por las
comisiones especializadas cuanto por el
pleno de la Academia. Mes a mes se envían a las academias hispanoamericanas
boletines que contienen enmiendas y adiciones al Diccionario aprobadas por la corporación, y que, sumadas, vienen a ser las
novedades de la siguiente edición. En el
mo Diccionario
de la Academia
Francesa,
con no más de 60 mil entradas. En el otro
extremo está el celebre Oxford English Dictionary, de tal magnitud que en sus casi
30 volúmenes da cuenta de más de 4 0 0
mil artículos, y cuyo carácter exhaustivo se
advierte al referir como voces inglesas vo-
que me detenga, antes de unos señalamientos críticos, en algunas de las múltiples dificultades que enfrenta la persona o
la corporación encargada de redactar un
diccionario, que quizá desconozca la mayoría de los que consultan obras de esta
naturaleza. Tal vez entre los problemas más
arduos destaque el del carácter polisémico de los signos lingüísticos: existe gran desproporción entre el número de palabras
disponibles y la cantidad de nociones.
Responsabilidad del lexicógrafo es des-
cubrir todas las acepciones de los voca-
dad de casos» y se reconoce públicamen-
Lengua Española); y, por último, tres hojas
blos y determinar cuáles deben dejar de
te por primera vez que, en buena medida,
de advertencias en las cuales, de manera
interpretarse como de empleo ocasional y
esto se debe al trabajo de Joan Corami-
por demás sucinta, se explican los criterios
han sido, por ende, aceptadas por la co-
nas, «tan útil y ejemplar, y realizado con
sobre uso de mayúsculas y minúsculas, so-
gran perfección». En el prólogo del Diccio-
bre variantes formales de una misma pala-
munidad. Son éstas las que el
Diccionario
debe explicar. Aparte está el problema de
nario
ya se recomienda
bra, orden de acepciones, remisión de unos
ordenar adecuadamente las diversas acep-
mucha precaución en un terreno tan res-
artículos a otros, expresiones formadas por
de autoridades
ciones de cada vocablo, anteponiendo las
baladizo: «Habla la Academia de las etimo-
varios vocablos, diminutivos, aumentativos
de uso corriente a las técnicas, anticuadas,
logías con el pulso y moderación que
y superlativos ausentes, voces anticuadas
vulgares, familiares, etc. Criterio éste mejor, a
corresponde al peligro de errar: y tiene por
y desusadas y transcripción de etimologías.
juicio de los lexicógrafos, que aquel que con-
más congruente evitar muchas, antes que
Es sin embargo necesario destacar que,
siderara como fundamento de ordenamien-
exponerse a un error cierto que justamen-
en lo tocante al número de abreviaturas
to la cronología o sucesión de acepciones
te se le impugnase.» Sin embargo hay que
usadas, el DRAE aventaja con mucho al de
en el tiempo, que, en todo caso, podría te-
reconocer que, a pesar de estos escrúpu-
Moliner. En éste no llegan a un centenar,
nerse en cuenta en un diccionario histórico y
los, pocas etimologías de ese respetable
mientras que en aquél son 450. Esto po-
no en uno general como el que comento.
primer diccionario quedan en pie. A pesar
dría juzgarse como cosa de poca monta;
de todo, la Academia siempre se ha guia-
creo empero que puede verse, en la canti-
II
do por el doble principio de no remontar-
dad y tipo de abreviaturas usadas, un índi-
se más allá de la procedencia inmediata y
ce relativamente válido que señala ciertos
no poner más etimologías que las definiti-
criterios seguidos en la redacción del Dic-
vamente comprobadas.
cionario.
Así, por ejemplo, del análisis de
A estas dificultades habría que añadir
abreviaturas usadas en el DRAE deducimos
cográfico son las que se refieren al tipo
la de la transcripción de etimologías, parti-
que, mientras Moliner no anota (con res-
de definición que debe prevalecer en el
cularmente las latinas (con señalamiento
petables justificaciones) sino algunas eti-
diccionario. Podría pensarse que, como
de cantidades en ciertas vocales), las ára-
mologías («aquellas que sirven para agrupar
exige la lógica, toda definición tiene la obli-
bes (cuyas 28 consonantes se transcriben
las familias de la misma raíz, cuyos miem-
gación de contener el genero próximo y
de conformidad con el sistema de la revis-
bros, por causa de la ordenación alfabéti-
la última diferencia (hombre:
ta Al-Andalus),
ca, se hallan dispersos en el diccionario»),
Otras dificultades inherentes al trabajo lexi-
ser anima-
las hebreas (con signos al-
do [género próximo] racional [última dife-
fabéticos latinos provistos de puntos
ni muchos datos referentes a la dialectolo-
rencia]). Ciertamente a algunos conceptos
diacríticos), las de lenguas indígenas ame-
gía o geografía lingüística de los vocablos,
conviene una definición de esta naturale-
ricanas (cuyo complicado sistema de trans-
el DRAE lo hace por principio en un buen
za, pero son los menos.
cripción queda explicado en el apartado IX
numero de sus entradas.
El lexicógrafo tiene necesidad de acudir a otros criterios para sus definiciones.
de las Advertencias, que por primera vez
aparece en esta vigésima edición).
En otras palabras, el grado de detalle al
que muchas veces baja el DRAE en lo to-
Así, por ejemplo, son útiles las conocidas
cante a la determinación del origen de la
como genéticas,
voz, del dialecto geográfico al que pertene-
que explican el concep-
to como el efecto de la acción que lo engendra (huella:
señal que deja el pie del
Ill
ce, etc., se ve compensado, en Moliner, por
ventajas como la riqueza y variedad de en-
hombre o del animal en la tierra por donde ha pasado).
foques que cada entrada tiene (variantes
De un diccionario tan importante como el
Existen también las conocidas como
ortográficas, otras características de uso, si-
académico podría esperarse que contara
nónimos, definición propiamente dicha,
que se usan
con una introducción en que se explicaran
palabras afines y relacionadas, etc.). La vir-
mucho para explicar voces referentes a
criterios y métodos, que haría las veces de
tud del DRAE, en este sentido, estriba en la
plantas y animales y que combinan la des-
un verdadero marco teórico. María Moli-
amplitud de repertorios referentes a la gra-
cripción más o menos pormenorizada de
ner, por ejemplo, en su conocido
mática, las lenguas de origen de cada voz,
la forma con otros caracteres, como la fun-
nario
(reimpreso en
su distribución geográfica, disciplinas o cien-
ción, el origen o la causa de lo que se de-
dos volúmenes en 1983), dedica 45 pági-
cias en que quedan enmarcados los voca-
fine. Quizá sea este el tipo de definición
nas a una presentación que cumple con
blos y otras varias caracterizaciones de uso.
más frecuente en cualquier vocabulario.
ese objeto. En ella explica con pormenor
definiciones descriptivos,
Puede distinguirse asimismo la definición teleológica,
que pone énfasis en el
de uso del español
Diccio-
conceptos como la sinonimia, los catálogos de palabras afines, las expresiones plu-
fin u objeto a que se destina lo que se
riverbales, los nombres científicos, las notas
pretende explicar (barómetro:
instrumen-
gramaticales, la teoría de la definición, las
to que sirve para determinar la presión
diversas formulas definitorias, las etimolo-
atmosférica).
gías, la extensión de ese lexicón en rela-
Las abreviaturas usadas en el DRAE pue-
ción con el DRAE, los neologismos, los
den agruparse en cinco apartados: 1) es-
Sin descender a mayor detalle, se da
IV
también el sistema, frecuentemente ata-
modismos, la ordenación de acepciones,
pecificaciones de carácter gramatical,
cado, de los sinónimos,
que si bien puede
etc. El DRAE, por lo contrario, solo incluye
filológico y lingüístico: 145 rasgos, en los
conducir a tautologías inaceptables, es ne-
un brevísimo preámbulo (donde justifica la
que quedan incluidas, con bastante por-
cesario y preferible en ocasiones a la defi-
aceptación de novedades léxicas, niega que
menor, prácticamente todas las variantes
nición de tipo abstracto. En el DRAE, para
sea purista y agradece la obra de Corami-
de categorías morfosintácticas. 2) Discipli-
ufano, se lee: «arrogante, presuntuoso, engreí-
nas); la relación de académicos españoles
nas, ciencias y artes: el DRAE considera 142
do», cuasi-smónimos, cuya suma de significa-
e hispanoamericanos (acertadamente ha
dos permite conocer mejor el sentido de
posibilidades que comprenden, junto a
suprimido la engorrosa enumeración de
saberes tradicionales como la filosofía o la
ufano, que de otra manera debería ser defini-
méritos y distinciones de los primeros, que
do de forma complicada y menos inteligible.
medicina, campos del conocimiento tan es-
aún aparecía en la anterior edición; en esta
pecializados como la artillería, la bromato-
A muchas de las voces incluidas en el
vigésima edición, también se anotan los
logía (ciencia que trata de los alimentos),
DRAE se les anota su etimología. El Preám-
miembros de la recientemente fundada
la catóptrica (parte de la óptica que trata
bulo dice que «se han revisado en infini-
[1973] Academia Norteamericana de la
de las propiedades de la luz refleja), la fre-
2b
nología (cierto tipo de doctrina psicológi-
das o desusadas, cuando se trata de un
ca), la gnomónica (ciencia que trata y en-
vocabulario general y no histórico. Entién-
bios en -mente
seña el modo de hacer los relojes solares),
dase que de ninguna manera niego la evi-
ca dudas», y por otra parte no es necesaria
Si se van a incluir en el DRAE los adver«cuya existencia no ofrez-
la montería (caza de jabalíes, venados y
dente ventaja que la definición de tales
su documentación en autores de presti-
otras fieras de caza mayor), la relojería, la
vocablos supone, sobre todo si se consi-
gio, no queda otra forma de elección que
tauromaquia o la volatería (caza de aves
dera que la cabal comprensión de textos
la intuición del lexicógrafo. Sin embargo
que se hace con otras enseñadas a este
clásicos y medievales se ve con ello bene-
estamos frente a un caso evidente de su-
efecto). 3) Lugares geográficos: usualmen-
ficiada. Me refiero a lo que podría denomi-
fijo muy productivo. Véanse algunas esta-
te se limitan a provincias españolas y paí-
narse falta de criterios en la determinación
dísticas reveladoras: en el DRAE tienen
ses hispanoamericanos, aunque, entre los
de los vocablos que debe considerar un
cabida unos 30 adjetivos terminados en
67 que aparecen en la lista de abreviatu-
diccionario general, con base en el uso li-
z, que en teoría podrían dar lugar a otros
ras, no faltan topónimos de ciudades y pue-
terario o coloquial de los mismos. A mi
tantos adverbios terminados en
blos, entre ellos algunos que no esperaría
entender, es éste un claro ejemplo de as-
el propio DRAE documenta solo 20. En-
uno encontrar, como Guayaquil (¿por qué
pectos de método que deben ser analiza-
tre estos no faltan algunos que, si no in-
no Quito, Lima o Bogotá?). 4) Lenguas o
dos en una amplia introducción de la que
aceptables, resultan poco usuales en el
dialectos: como parte del dato etimológi-
siempre han carecido las diversas edicio-
español actual (rahezmente)
co, el DRAE proporciona, para muchas vo-
nes del DRAE.
cen formaciones como
ces, su origen, q u e p u e d e estar en
procazmente,
cualquiera de las 52 lenguas y dialectos
ta vigencia.
considerados en la lista de las abreviaturas,
entre los cuales, además de los obvios e
indispensables, como el latín, el griego o el
árabe, puede uno toparse con otros verdaderamente poco conocidos, como el bajo
bretón, el berberisco, el gaélico o el teutónico. 5) Diversas caracterizaciones del vocablo: pueden contarse hasta 25 rasgos
tipificados tales como anticuado,
familiar;
irónico,
vulgar;
coloquial,
etc. Existen ade-
más cerca de 20 abreviaturas con funciones de carácter práctico u operativo: acep.:
acepción,
aprox: aproximadamente,
fr...fra-
se, u.: úsase, etcétera.
-mente;
y no apareperspicazmente,
que parecen gozar de cier-
Conviene entonces replantear nueva-
V
mente la discusión relativa a los adverbios
en -mente.
¿Deben o no aparecer en el
Existen en español no menos de 6 mil
DRAE? Si se decidiera que deben supri-
verbos de primera conjugación (-ar), se-
mirse, aplicando en parte el criterio segui-
gún el DRAE, y no pasan de 500 los adje-
do para la no inclusión de aumentativos y
tivos con sufijo -able documentados en ese
diminutivos, habría necesidad de justificar-
vocabulario. Esto quiere decir que más de
lo ampliamente no sólo en la Gramática
9 0 % de los verbos no tienen derivación
sino en el Preámbulo o en las Adverten-
en -able. No parece aventurado afirmar que
cias del DRAE. Si se mantiene el actual cri-
en el DRAE ni aparecen todos los deriva-
terio de incluirlos, parece necesario
dos en -able de uso habitual en el mundo
completar la lista de adverbios en
hispanohablante, ni tampoco pertenecen
pues no corresponde a la realidad; para
-mente,
a la norma actual varios adjetivos allí con-
ello puede resultar de provecho una mi-
No cabe duda de que este altísimo nú-
tenidos. Valgan unos cuantos ejemplos:
nuciosa revisión de los adjetivos incluidos
en el propio DRAE.
mero de especificaciones contribuye a
¿tendrán mayor vigencia voces como pla-
completar de manera útil las explicacio-
cable, pecable,
nes que el DRAE hace de cada vocablo.
guardable,
No es raro por ello encontrar artículos que
que voces como almacenable,
proporcionan amplísima información, casi
ble u objetable?
siempre útil, como sería el caso de la en-
aparecen en el DRAE y las segundas no.
trada derecho(a)
que, vemos al analizarla
mdiyudicable,
graciable,
ahorcable,
fablable,
tumble,
etc.,
financia-
Pues bien: las primeras
Julio Casares, al referirse a la duda de
En un estudio de José Pedro Roña se ex-
como un simple ejemplo al azar, consta
incluir o no en el Diccionario
de etimología, definición gramatical, siete
en -mente,
acepciones normales, dos anticuadas, una
este problema es favorable a incluir en el
se señala la importancia que para ello tie-
figurada, 16 especializadas y no menos de
Diccionario todos los adverbios en -men-
nen las variables espacio, tiempo y nivel
72 frases de las cuales la voz es núcleo,
te, cuya existencia no ofrezca dudas» (In-
sociocultural de hablantes, así como las que
que también son allí definidas, y que per-
troducción
p.
resultan de las combinaciones entre ellas.
tenecen a diversos campos semánticos,
321) . Sin embargo, líneas arriba había
Aquí me interesa destacar sólo una oposi-
como el derecho, la arquitectura o la tau-
dejado establecido que «la libertad que
ción entre las muchas que dejó estableci-
romaquia, y en cada una de las acepcio-
permite la lengua para la formación de esos
das Roña. Me refiero a la que se da entre
nes que lo amerita se hace ver su carácter
adverbios compuestos es tan amplia que
regionalismos diacrónicos y sincrónicos,
anticuado, figurado, familiar, además de
no cabe imaginar de antemano qué posibi-
que podría quedar ejemplificada en las
otras muchas observaciones que caracte-
lidades se han realizado y cuáles no». No
voces chocolate
rizan los diversos valores semánticos del
parece claro, por tanto, cómo puedan in-
español mexicano, siendo el primer voca-
vocablo o frase.
Quien quiera restar méritos a la obra
alegará que se trata simplemente de la acumulación periódica de datos e informaciones. Debe recordarse empero que toda
obra humana no es otra cosa que suma de
conocimientos anteriores y pequeñas aportaciones. Grave error es pensar lo contrario
y pretender hacer caso omiso de las informaciones, descubrimientos y conquistas del
conocimiento que han ido atesorando los
libros en el transcurso de los siglos. Quizá
pueda, eso sí, considerarse discutible el
los adverbios
escribió: «nuestra opinión ante
a la lexicografía
moderna,
plica lo que debe entenderse por
regiona-
lismo y, en particular, por americanismo
y
y gis, en relación con el
cluirse aquellos adverbios en -mente «cuya
blo un buen ejemplo de mexicanismo dia-
existencia no ofrezca dudas». No menos de
crónico (originado en México y hoy no
2 mil adverbios en -mente
exclusivo de allí) y el segundo, un caso de
están incluidos
en el DRAE. La existencia de algunos de
mexicanismo sincrónico (voz no originada
ellos, empero, puede ofrecer dudas: boni-
en México, pero hoy de uso exclusivo en
camente
esta área geográfica) .
('bonitamente'),
bobáticamente
('bobamente'), giganteamente
o manera de los gigantes'),
('al modo
correchamente
('correctamente'), descolladamente
cabezadamente'), ledamente
avetadamente
('des-
('con alegría'),
('con envilecimiento'), y mu-
chas más. Por otra parte, no tienen cabida
ciertos «neologismos» de uso frecuente: mo-
carácter ecléctico del DRAE, que permite la
netariamente,
inclusión de innumerables voces anticua-
ramente,
financieramente,
supuestamente,
calculado-
etcétera.
Problema diferente es decidir cuáles
mexicanísimos deben aparecer en el Diccionario
de la Academia,
habida cuenta
de su carácter normativo. Es de suponerse
que tendrán allí cabida, en primer lugar,
indigenismos mexicanos que, como chocolate, forman parte del acervo léxico de
la lengua española en general, en cualquiera de sus sistemas o dialectos.
que no son allí definidas, pues en los gru-
voces a un buen numero de sujetos, para
mexicanismos
pos 4, 5 y 6 se hallan las palabras de me-
saber cuáles de esos vocablos eran conoci-
incluidos en la más reciente edición del
nor conocimiento pasivo por parte de los
dos por un alto porcentaje de informantes.
DRAE, y sugerir en concreto cuáles voces
hablantes mexicanos y resulta por ende
Según los resultados, esas 133 palabras pue-
deben suprimirse, así como también algu-
explicable y quizá adecuado que, en su
den clasificarse de la siguiente forma:
nas que, ahora ausentes, deberían figurar.
mayor parte, no se consideren en el DRAE.
Pretendo ahora someter a revisión la
real vitalidad actual de los
En la vigésima edición del DRAE ni apa-
Por lo tanto habría necesidad de añadir
Grupo 1: voces de conocimiento abso-
recen todos los vocablos que merecen el
en el DRAE los siguientes indigenismos
lutamente general (reconocidas por un 99
calificativo de mexicanismos, ni todas las
mexicanos:
o 100% de los informantes): ninguna.
Grupo 2: voces de conocimiento casi gene-
voces que se consideran como mexicanismos lo son, pues muchos de ellos no
Grupo 1: cempasúchil,
los usa ni los conoce la mayoría de los
chiclero,
mexicanos. El procedimiento que sigue la
pango,
Academia para incluir regionalismos es re-
tatena,
correr los vocabularios de chilenismos, ar-
petacón,
gentinismos, cubanismos, mexicanismos,
ro, tambache,
etc., y entresacar los que a juicio del re-
lería,
dactor parecen más importantes. Sobre
enchapopotar,
chicloso, chipote,
escuintle,
itacate, ixtle, jicama,
nixtamal,
pepenar,
petatear(se),
Grupo 2: apipizca,
cocotazo,
cuatachismo,
chipil, henequenero,
citada opinión de Marcos Morínigo: «Los
camero, jiote, jiotoso, enjitomatar,
diccionarios de americanismos actuales
mayóte,
rivalizan en incorporar a su léxico el ma-
piocha, pipilo, guelite, tatemar,
yor número de indigenismos, se usen o
palcate,
lingüística y confundiendo a los estudiosos. De la lectura de los mismos se tiene,
en efecto, la impresión de que la contribución léxica indígena a las hablas regionales es sencillamente enorme. Esta
impresión, sin embargo, no corresponde
a la realidad [...]. Hay en nuestros diccionarios una gran masa de voces indígenas
que constituyen en ellos un peso muerto
tlapa-
tlapalero.
la poca contabilidad de los lexicones
no se usen en el español de América, dis-
pulgue-
teguilera,
americanos es inevitable reproducir la muy
torsionando de esta manera la realidad
ma-
pepenador,
pilmama,
tepachería,
hua-
jitomate,
CUÍCO, chilango,
mezcalero,
tepetate,
tlaconete,
toloache,
la, henequenera,
machincuepa,
milpa,
olotera,
popotillo,
otate,
oyamel,
güi-
huizache,
malinchista,
molote,
naco,
petateada,
pibil,
qumtonil,
Grupo 4: voces poco conocidas (25¬
4 9 % ) : ahuizote,
ayocote,
cual, empetatar,
guangocho,
teponastlachiquero,
ahuehué,
En las listas de Lope Blanch aparece un
acal, acalote,
hual, cacahué,
atopile,
cacalote,
pacle,
calmil, calpixque,
clocóte,
coate,
copina,
copinar,
coyolar,
cu, cuajilote,
cuicacoche,
chiltepe,
popotal,
chinapo,
macuache,
quechol,
total de 313 vocablos. De ellos, sólo 146
tienen cabida y definición en el DRAE. Son
te, tlazol,
169, es decir el 5 4 . 1 % , los indigenismos
(74,55.6%).
tocotin,
ta-
tlaco-
totoposte
Grupo 6: voces prácticamente descono-
crónicos (voces indígenas) y después a los
te que aparezcan o no las voces de los
te, ciguatera,
sincrónicos (voces no indígenas que aquí
grupos 4, 5 y 6 (poco conocidas en el es-
lite, cozolmeca,
pañol de México) aunque, si se tiene que
chalate,
elegir, parece preferible suprimirlas.
te, escaupil, ¡agua, jiguilete,
apaste,
canacuate,
amate,
cacahuey,
cenancle,
chamagua,
cascolo, nambimba,
sonde,
semántica. Estos tres criterios se encuen-
pisca,
tran en un traba|0 coordinado por Juan
cali, tiste, totoloque
tachígual,
cláma-
clazol, cocuiza,
cuajicote, cuanlote,
sión geográfica, productividad y riqueza
de México).
tequio,
tornachile,
camanance,
español
na-
pomol,
sotóle, súchil, tacotal,
DRAE. Sin embargo resulta poco importan-
M. Lope Blanch (El léxico indígena
guasanga,
nacatete,
tepeizcuinte,
Primero me referiré a mexicanismos dia-
talidad de un vocablo destacan tres: difu-
chitóte,
chinguirito,
pipióla,
cidas ( 0 - 1 % ) : amanal,
Entre los factores que inciden en la vi-
chanca-
chuchóte,
payacate,
tapesco,
cuatezón,
chalchihuite,
citada que no son considerados en el
tienen particular significado) .
costomate,
guaca, guanacaste,
neja,
claco-
colonche,
cuatequil,
chiltipiqum,
chochoco!,
camagua,
cocoliste,
chicalote,
cacacacax-
cempoal,
coscomate,
chacha,
ca, chencha,
acatéchili,
ayote,
cacaotal,
caulote, cayote, cazaguate,
layote,
mexicanos registrados en la investigación
sin-
(14,10.5%).
atepocate,
nacate,
en el mejor de los casos.»
chin-
garambullo,
Grupo 5: voces muy poco conocidas (2¬
2 5 % ) : acahual,
izote, macazuchil,
tular.
cencuate,
guajiro, nejayote, pinolillo,
tlero, cacomite,
chacualear,
tle, tinacal, tlacoyo, tlachique,
tompiate,
tezontle,
chuchuluco,
chimolero,
te-
tuza.
huamuchil,
quesquemetl,
tololoche,
pagua,
tejolote,
malinchismo,
mixiote,
jocoque,
esqui-
(5 voces, 3.7% del
total de 133 consideradas).
sonte, sotol, tepoztn
ji-
chiqueador,
timbiriche
guacamote,
tequesquite,
chilpachole,
te, panucho,
Mero,
ocotero, olote,
totopo,
Grupo 3: voces de conocimiento medio ( 5 0 - 8 4 % ) : chilatole,
chilpayate,
huitlacoche,
Grupo 3: cacahuacincle,
chmchayote,
coyotaje,
ral (85-98%): ninguna.
chichilasa,
escajoco-
macuteno,
ocozol, pacana,
tacuacín,
tecol, tempisque,
cojo-
chacote,
talchocote,
tepemechín,
na-
pacho,
tateu-
(40,30%).
en el
Me parece importan-
La vigésima edición del DRAE considera,
En resumen, por lo que a indigenismos
te destacar que todas las voces registra-
entre los indigenismos mexicanos, 133
toca, podría recomendarse a los redacto-
das en esta investigación fueron sometidas
voces genéricas que no aparecieron en la
res del DRAE que añadan las 124 palabras
«a la consideración de cien informantes
investigación dialectal citada antes (El léxi-
de uso común (apuntadas en la sección
seleccionados cuidadosamente, represen-
co indígena
Esto
anterior) que no están consideradas en la
tantes de todas las clases socioculturales
quiere decir que no fueron documentadas
vigésima edición, y que supriman, como
en el español de México).
del país». De conformidad con las respues-
ni una vez siquiera entre las 2 211 0 0 0
mexicanismos vigentes, las 128 voces en-
tas obtenidas, se clasificaron las voces do-
palabras del corpus.
listadas aquí en los grupos 4, 5 y 6.
cumentadas en seis apartados: 1) de
ello es suficiente para afirmar que se trata
conocimiento absolutamente general; 2)
de vocablos desconocidos en el país o, al
Podría pensarse que
casi general; 3) medio; 4 ) poco conoci-
menos, de uso sumamente restringido,
das; 5) muy poco conocidas; 6) entera-
quizá a determinada zona geográfica o a
mente desconocidas.
cierto nivel de hablantes, pero desde lue-
IX
Muchas palabras, con verdadera vigen-
go ausentes de lo que podría denominar-
Me referiré ahora a los mexicanismos sin-
cia en el español mexicano, de acuerdo
se el léxico estándar de la ciudad de México.
crónicos, que no tuvieron en México su ori-
con ese estudio, no aparecen en la vigési-
Sin embargo quise comprobar esta hipóte-
gen, pero que hoy, se supone, sólo aquí
ma edición del DRAE. Parece recomenda-
sis y para ello seguí el sistema de la men-
tienen vigencia y particular significación. Son
ble añadir las voces de los grupos 1, 2 y 3
cionada investigación y sometí la lista de 133
voces hispánicas en su mayoría, o, si se
SO
quiere, no indígenas que, o bien han des-
prácticamente desconocidos en México.
Refiriéndome sólo a hispanismos, pue-
aparecido del español de otras regiones (so-
No creo que sea hiperbólica esta afirma-
den ordenarse los campos semánticos se-
bre todo de España) y que perviven en
ción si se considera que antes de incluir
gún el porcentaje de mexicanismos no
México (y a veces también en otras zonas
una palabra que yo intuía que debería per-
incluidos en el DRAE, en tres grupos: a)
hispanoamericanas) o bien que, usadas en
tenecer a este grupo, debía demostrarse
más de 10% de vocablos registrados en
el español general, tienen particular signifi-
mi intuición al menos por 9 0 % de los in-
la investigación no aparece en el DRAE;
cado en México. Todo ello de acuerdo con
formantes (50, aproximadamente), todos
b) entre 5 y 10%; c) menos de 5%. Pro-
la vigésima edición del DRAE, que vengo
ellos mexicanos, a los que les consulté si
porciono en seguida ejemplos de los gru-
comentando, y con la investigación empren-
tenían idea del significado de la palabra o
pos a y b:
dida por la Academia Mexicana.
si al menos les resultaba de conocimien-
Existen, según ese léxico, más de 600
to pasivo, al proporcionárseles la defini-
voces de origen no indígena que merecen
ción completa del DRAE. A este grupo
piabotas'), pantaletas
el calificativo de mexicanísimos, o en cuya
pertenecen más de 250 vocablos. Véan-
na ('vuelta' o 'dobladillo'). La casa: barda
definición se hace expresa mención de Méxi-
se algunos ejemplos: en México (al me-
('muro'), elevador
co ( c o m o sería el caso del vocablo acorda-
nos en la capital del país) nadie llama
dor ('interruptor de la luz'), burro
da, en su cuarta acepción: «Especie de Santa
centro
Hermandad establecida en México el año
go al fémur del cerdo; ni chagorra
al chaleco (acepción 2 2 ) ; ni con-
de 1710 para aprehender y juzgar a los sal-
mujer de clase baja; ni charque
a la
al tasajo;
El vestuario: china ('rizo') bolero
('bragas'),
('ascensor') ,
('azafata'), cabús
de cola'), armón
ni enfermoso
engreído (acepción 3 ) ; ni féferes
deberían aparecer en el DRAE por la simple
baratijas; ni físico al pedante (acepción 4 ) ;
nicación: bocina
razón de que no son conocidas en México.
ni lapo
caseta o caseta telefónica
Para ello decidí formar tres grupos. El pri-
maritates
al
a la bofetada (acepción 2 ) ; ni
a los trebejos; ni nango
al fo-
cajuela
('maletera'), carro ('vagón'), des-
compostura
('avería'). Medios de comu(auricular del teléfono'),
(cabina telefó-
nica') descomponer(se)
('estropear(se)'),
mero ( 6 0 palabras, aproximadamente),
rastero o al tonto (acepciones 1 y 2) ; ni
timbre
constituido por voces que de alguna mane-
rumbantela
banca ('pupitre'), lapicero
ra pueden definirse como especializadas,
la lavativa, etcétera.
pertenecientes a muy precisos campos semánticos, como la minería (apartado:
«ope-
ración de apartar metales«; arrastre: «molino
donde se pulverizan los minerales de plata
que se benefician por amalgamación «; bajera: «hojas inferiores de la planta del tabaco,
que son de mala calidad»; capitanejo:
«plan-
ta perenne de la familia de las compuestas,
que se emplea en la medicina rural»).
Personalmente dudo que deban incluir-
a la parranda; ni visitadora
a
Muchas de estas voces fueron sin duda
('furgón
('zorra, vagón manual'),
mero el porcentaje de voces que no
a las
apaga('mesa
o tabla para planchar'). Transporte y viajes: aeromoza
teadores de caminos»). Conviene ver pri-
al enfermizo; ni facistol
('lim-
valencia-
('sello de correo'). La enseñanza:
('lápiz automá-
tico'), salón ('aula'), prueba
La salud: gripa
('examen').
('gripe'),
orfanatorio
tomadas de lexicones como los de Icaz-
('orfanato'), chochos
balceta, Ramos y Santamaría —cuya obra
los'). La vida social, las diversiones: cla-
('granulos, glóbu-
incorpora vocablos de diccionarios anterio-
vado
('zambullida'), gallo
res, particularmente el inconcluso de Icaz-
pino
('bolo'), canasta
('serenata'),
('cesta en el ba-
balceta. Trátase por tanto de vocabularios
loncesto'). Prensa, cine, radio, teatro:
que, al decir de Julio Casares, «aspiran a
caricaturas
ser exhaustivos y no a merecer fama de
dos'), comerciales
escrupulosos» y que, como señala Moríni-
y t e l e v i s i ó n ' ) , voceador
go, «rivalizan en incorporar a su léxico el
ambulante de periódicos'). Profesiones
('película de dibujos anima-
se en el DRAE voces que no sólo se limitan
mayor número de indigenismos, se usen
y oficios: bolear
a un área geográfica sino que además, en
o no se usen».
merolico
llejero'), velador
pertos en determinada disciplina u oficio.
aparadorista
cambio
('limpiar el calzado'),
('vigilante nocturno'),
('escaparatista'). Finanzas:
('dinero que se devuelve',), fon-
do de pensión
reúne los mexicanismos cuyo referente no
('vendedor
('cierto tipo de vendedor ca-
ese territorio, sólo son conocidas por los exEl segundo grupo, de más de 50 voces,
('anuncios por radio
('montepío'),
morralla
('dinero suelto').
es actual para los hablantes mexicanos de
hoy, como sería el caso de la octava acep-
Es sabido que muchas voces plenamente
ción del vocablo asistencia:
«Mej. Pieza des-
vigentes en diversas zonas del territorio
He proporcionado solo unos pocos
tinada para recibir las visitas de confianza y
americano no están incorporadas en el
ejemplos de vocablos vigentes en Méxi-
que por lo común está en el piso alto de la
DRAE, debido sobre todo a la insuficiente
co, de origen no indígena, que no son de-
casa.» Quizá para casos como éste sea sufi-
colaboración de las academias hispanoame-
finidos en el DRAE, entresacados de los
ciente el hacer notar el carácter anticuado
ricanas que no sugieren a la de Madrid los
resultados de una sola investigación.
de la voz, como a veces hace el propio
regionalismos que deben ser explicados en
Para concluir: si la Academia decide
DRAE, o baste con cambiar de presente a
el DRAE. En 1978 se publicó en México un
seguir considerando como parte del léxi-
copretérito el tiempo verbal de la conjuga-
libro (Léxico del habla culta de México, Cen-
co oficial y autorizado los regionalismos
ción, como podría hacerse en la cuarta acep-
tro de Lingüística Hispánica de la UNAM),
americanos, cosa que juzgo en todos sen-
ción de la palabra alabado:
que contiene los resultados de una encuesta
tidos plausible, es indispensable que aca-
que en algunas haciendas de México acos-
léxica, inscrita en el amplio proyecto del «Es-
démicos y estudiosos de cada país se
tumbran (acostumbraban)
entonar los tra-
tudio Coordinado de la Norma Lingüística
preocupen por señalar a la Academia de
bajadores al comenzar y al terminar la tarea
Culta de las Principales Ciudades de Ibero-
Madrid tanto las voces que, incluidas en
diaria». Sin embargo es mi opinión que se-
américa». Allí se da ordenada cuenta de las
el DRAE, son desconocidas o muy poco
ría mejor suprimir estas voces del DRAE, si
respuestas de 25 informantes a las 4 452
usadas en cada zona, con objeto de que
se considera que este lexicón es el
preguntas del cuestionario. Sirvan los resul-
sean suprimidas, al menos como regionalismos sincrónicos, así como los voca-
«canto devoto
general
de la lengua española, y en casos como los
tados de esta investigación, de evidente con-
que comento se dan dos peculiaridades:
t a b i l i d a d , para señalar, a manera de
blos que, gozando de absoluta vigencia
una, ser regionalismos, y otra, ser anticua-
ejemplos, algunas omisiones en el DRAE
en el área, no están considerados en ese
dos. No cabe duda, por otra parte, de que
de vocablos que gozan de vigencia en el
lexicón. A esto obviamente deben añadir-
en el gran Diccionario Histórico todas estas
español normal de la ciudad de México.
se las necesarias correcciones en las eti-
voces deben tener cabida.
Las preguntas del cuestionario están
Deseo empero hacer mayor hincapié en
distribuidas en 22 secciones que corres-
el tercer grupo, cuyos vocablos, sin poderse
ponden a campos semánticos más o me-
calificar de especializados o anticuados, son
nos definidos.
mologías y en el cuerpo mismo de las
definiciones. Sólo así se podría contar con
un instrumento verdaderamente útil para
todos los hispanohablantes
A RENE ETIEMBLE (MAYENNE, 2 6 DE ENERO DE 1909), O SIMPLEMENTE
¿tiemble,
CUENTISTA, FILÓLOGO, POLÍGLOTA, ENEMIGO DE CREENCIAS IRRACIONALES, DOGMATISMOS Y MISTIFICACIONES (CONTRA LOS QUE HA ESCRITO, ENTRE OTRAS COSAS, LOS CINCO TOMOS DE
Hygiene des lettres)
LE DEBEMOS LA CORTESÍA DE CONOCERLO MEJOR, ES DECIR, DE TRADUCIRLO Y
PUBLICARLO EN MÉXICO....,
AMIGO DE ALFONSO REYES Y DE OCTAVIO PAZ (SOBRE EL PRIMERO ESCRIBIÓ
EN TRES OCA o i u i ic_>, y a i _>crgui
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ILVJ^,
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BLE VISITÓ NUESTRO PAÍS POR PRIMERA VEZ EN 1938 Y VOLVIÓ VARIAS VECES
maes­
tro en la Universidad de Chicago i.
MÁS, ENTRE 1940 y 1942, CUANDO SUS VACACIONES COMO
SE LO PERMITÍAN. LA ÚLTIMA VEZ QUE ESTUVO EN MÉXICO, MUY BREVEMENTE,
DE VUELTA DE UN VIAJE A LA ARGENTINA, FUE EN JULIO DE 1959, PARA SALUDAR A
REYES, POCOS MESES ANTES DE LA MUERTE DE ÉSTE. PARTE DE ESAS ESTANCIAS
Retours du monde <
Essaís de
Líttérature (vraiment) genérate PoéteS OU /BÍSEFLFS?
SE HALLA NARRADA EN
LOS ENSAYOS QUE PRESENTAMOS PERTENECEN A
YA
POR CIERTO QUE
GLEN GALLARDO, TRADUCTOR DE ÉSTE ÚLTIMO, HA TRADUCIDO TAMBIÉN UN LIBRO DE
FTIEMBLE SOBRE
El amor γ E/ &rotismo QUE
TODAVÍA NO HA ENCONTRADO EDITOR
ΕΤΙ EM Β LE
I I DICCIONARIO COMO GÉNERO LITERARIO
H a s t a la fecha, no disponemos de un trabajo seno y cabal
para quien sabe leer,
sobre los diccionarios c o m o género literario. Sin embargo, el
discreto panfleto.
una antología militante; a veces un
tema daría c o m o para ocupar útil y placenteramente varias
De m o d o que si a un prisionero dotado se le permitiera el
vidas, ya que no nos dejamos engañar por Littré cuando, en
uso del Littré, y sólo del Littré, tendría oportunidad de aprender
su diccionario, supone que las obras de ese género son «co-
a fondo su lengua, de formarse una idea de la mayoría de
lecciones de palabras de una lengua, de términos de una
nuestros grandes escritores, de armar su espíritu contra la su-
ciencia, de un arte, ordenadas por orden alfabético o de otro
perstición y contra aquellos mismos que lo han aprisionado:
tipo, con su correspondiente significado». Que el Littré se
bajo la definición de policía, nuestro «político» leería en efecto
parece a esa «colección de palabras de una lengua» es indu-
un solo ejemplo, pero aislado a propósito: «Para quien conside-
dable; y si no fuera otra cosa que eso, nada lo distinguiría
ra nuestras costumbres licenciosas, nuestro gusto por la calum-
del Dictionnaire
nia, nuestro régimen policial...» (Proudhon, La Justice).
de l'Académie
o del Petit Larousse
/Ilustré.
Pero cuando R. Judrin, t o m a n d o c o m o punto de partida los
Tan histórico c o m o se guste, el Littré continúa toda una
términos elegidos en un diccionario alfabético, nos brinda
serie de diccionarios pensados en tér minos morales, y que
una cascada de saltos graciosos o peligrosos cuya sucesión
por tal razón no sirven para pensar de veras, cuya tradición
termina por conformar un cuadro discreto, pero m u y íntimo
en Francia es vieja; etimológico, esboza el m o n u m e n t a l Fran-
de sí m i s m o (un verdadero Retrato al modo del
zosiches
abeceda-
etymologisches
Wórterbuch
de von Wartburg.
rio) demuestra que la definición de la palabra 'diccionario'
Q u e el más objetivo de los historiadores intente enton-
es, si no la buena o la mejor, al m e n o s aquella de la q u e a
ces ordenar un diccionario, sea el q u e sea, sin caer en inter-
nuestra vez p o d e m o s partir para tratar de iniciar una reflexión
pretaciones, sean dogmáticas o críticas. C o m o le sucedió a
sobre el diccionario c o m o género literario: «Costal de ideas
o caja de colores, hay tanto en él que un diccionario reúne,
dejando a un lado el orden, el c o l m o del desorden. Jamás
las reglas de un juego fueron más rigurosas, ni más libre el
juego m i s m o . El alfabeto cubre el caos. Estos son justamente los saltos que prefiero, y las locuras al amparo de un pretil. C o m o una abeja perdida, m e embriago con el z u m o de
los encuentros».
Pierre Bayle, quien, preocupado por corregir el diccionario
histórico de Moreri ( 1 6 7 4 ) —del q u e Victor Hugo bebió con
largueza— se vio llevado a publicar su Dictionnaire
que et critique de l'esprit humain
histon-
(1 a. edición, 1 6 9 6 - 1 6 9 7 )
en el q u e el rigor de lo «racional» tamiza todos los hechos
sagrados y profanos q u e había q u e exponer y franquea el
c a m i n o al f u t u r o Dictionnaire
philosophique
de Voltaire
( 1 7 6 4 , edición aumentada en 1765, etc.)
Por otro lado, tanto Bayle c o m o Voltaire manifiestan que
DE LA ANTOLOGÍA AL PANFLETO
un diccionario p u e d e no contener más q u e un escaso nú-
Seguramente Littré quería componer, y de hecho lo hizo, un
(Abbé, Abraham,
diccionario histórico de la lengua francesa; pero, imbuido de
mé socratique,
la ¡dea de Voltaire, para quien «un diccionario sin citas es un
tnnitaire, Apis, Apocalypse,
m e r o de palabras. La letra A, reducida a dieciséis términos
Adam, Ame, Amitié, Amour, Amour
Amour-popre,
Ange, Anthropophages,
Anen, Athée, Athéisme),
nomAnti-
adquiere
esqueleto» (carta a Duelos, 11 de agosto de 1760), quiso
una singular virulencia. Esta vez el diccionario no se presen-
conciliario con otra ambición suya: elaborar una obra que ocu-
ta ya c o m o una antología razonada de las letras francesas, o
paría: «en cuanto a la lengua, el papel que llenan las observa-
c o m o fuente de bellezas poéticas, sino c o m o una colección
ciones positivas y, en lo que toca a las ciencias naturales, las
de ensayos o de panfletos de inspiración deísta, violenta-
experiencias». Por consciente que haya sido de los apuros
m e n t e hostiles a la «infame»: la Iglesia católica.
que lo constreñían cuando le fue necesario combinar el buen
uso de las citas y su clasificación sistemática, histórica, a final
DEL «GAZAPO» A LAS OBRAS
He cuentas descubrió que «la intercalación de ejemplos es
una prueba de la que la clasificación de acepciones sale casi
siempre modificada, corregida, ampliada».
Aun hay otras maneras de formar obras sobre distintos aspectos literarios a partir de un diccionario. Con la publicación
«Los ejemplos - p r e c i s a L i t t r é - no carecen de atractivo
de un diccionario francés-francés de palabras raras y precio-
por sí solos.» Estos «jirones de púrpura» transformaron su
sas q u e reúne ocho o nueve mil t é r m i n o s d e excelente cepa
diccionario en una especie de antología razonada de la lite-
pero que la mayor parte de sus conciudadanos casi no e m -
ratura francesa; digamos más bien: razonadora, o mejor: ra-
plea, Pierre Seghers obliga a aquellos q u e creen saber un
cionalista. A u n q u e hubiese querido, ¿habría podido Littré, el
poco de su lengua a enfrentar el doloroso vértigo de su ig-
7
médico, olvidar su filosofía de las ciencias Pero además, no
norancia: cuando uno lee en una página crosseron,
quería. De manera que, aunque nunca traiciona el sentido
te [ i n j e r t o ] , crot, croule
histórico de la lengua, esta antología (de la Edad Media a
[derrumbarse] (con el significado de crier [chillar] al referirse
principios del siglo XIX) está poderosamente orientada.
a la becada), crouliéres,
[caza d e la b e c a d a ] ,
crossetcrouler
y d e b e confesar su incapacidad d e
Trátese de Dios: «nombre del principio, único o m ú l t i -
definir con justeza cada u n o de estos términos, u n o descu-
ple, que en todas las religiones está por encima de la natu-
bre que, contrariamente a la leyenda, el francés no es de
raleza»; del h o m b r e : «animal racional», las citas c o m p o n e n ,
ninguna manera esa lengua pobre q u e pretenden quienes
tienen interés en denigrarla, y que un diccionario francés-
personaje de una tragedia, de una novela, cuyo n o m b r e o
francés de este tipo p u e d e ser más vivificante, más sorpren-
papel se ha olvidado, el Dictionnaire
dente que el más logrado «cadáver exquisito» del surrealismo.
pensable; cuando un colegial o un periodista con prisa los
De la m i s m a manera, el Dictionnaire
e m p l e a n para pergeñar una página sobre una obra que no
des pataqués
de M.
des oeuvres sería indis-
Polac nos brinda mil oportunidades de reírnos a carcajadas y
han leído ni leerán jamás, los diccionarios de este género
otras tantas de afligirnos por la inconsciencia de tantos bien-
constituyen un peligro mortal para la literatura: preludian los
hablantes en lo que a su idioma se refiere .
digests q u e se v e n d e n c o m o el equivalente, pero mejorado,
Bibliografías, citas, proverbios, rimas ¿qué no ha sido pues-
de las obras q u e resumen.
to en forma de diccionario? Un día p o n d r e m o s todo el resto.
Ya estamos en los diccionarios de siglas y no es más que el
LAS ENCICLOPEDIAS
comienzo. C ó m o comprenderá nuestro m u n d o quien no haya
soñado con los Space Age Acronyms
de Reta C. Moser, con
las secuencias E.T.P.D; E.T.P.R., E.T.P.S. (Estimated
rachute Deployment,
neering
Engineering
Test Program
clopédico; prosperan desde hace m u c h o t i e m p o . Isidoro de
Test Part Release y Engi-
Sevilla nos ha dejado el suyo en el siglo VII; en el siglo X, en
respectivamente) o con la
Basorah, los Ikhwan as-Safa expresaron en el suyo las ¡deas
agradable ambigüedad de E.W.O. que, según el caso, significa
subversivas, racionalistas, de su fraternidad clandestina; esos
Emergency
Spares,
No olvidemos mencionar los diccionarios de carácter enci-
Time of Pa-
War Order o bien Engineering
Work Order; un
Hermanos de la pureza, c o m o suele decirse, anunciaban en
m u n d o que prepara una ola de siglas tan satisfactorias para el
espíritu a Diderot, lo q u e no es el caso del Dictionnaire
espíritu c o m o E.W.O. o Z.O.D.I.A.C., q u e de ahora en adelante
Trevoux publicado por los jesuítas. Sea que c o m p r e n d a n dos
significará Zone Defense
t o m o s , c o m o la Cyclopaedia
Integrated
Active
Capability.
Los diccionarios más divertidos son siempre los más tris-
de Chambers, o diecisiete vo-
lúmenes en folio más once de láminas, cinco de s u p l e m e n -
tes: por ejemplo, los de «raíces científicas», d o n d e uno des-
to y dos de índice c o m o la Encyclopedie
cubre que la «raíz científica» mel p u e d e querer decir (y ha de
Alembert, o más de veinte volúmenes, c o m o Der
ser m u y listo el q u e lo s e p a ) : sonde
[sonda], miel [miel],
Brockhaus,
o cuarenta y seis c o m o el Meyers
[ m i e m b r o ] , brebis [oveja], chant
ns-Lexicon,
ochenta c o m o la Enciclopedia
blaireau
[brocha], membre
de
de Diderot y D'
grosse
Konversatioeuropeo-ameri-
[canto], ou noir [negrop. ¿En q u é se convierte entonces un
cana, o más de ochenta, c o m o la Entsiklopeditcheskij
melómano?
slovar
¿Cabe imaginar q u e en un a m a n t e de la miel
publicada a finales del régimen zarista, la mayoría de las
(¿un oso pardo?), de ovejas (¿algún pastorcillo?), de manza-
enciclopedias, simples desvanes, no tienen ningún valor lite-
nas, (¿y q u é ocurre entonces con este verso de Arthur Rim-
rario; excepto la de Diderot, q u e leemos por placer, c o m o a
b a u d : «Plus douce
qu'aux
enfants
la chair des
pommes
Bayle, o a Voltaire. En cuanto a la Bolchaia
sovietskaia
ent-
sures»?), en un a m a n t e de negras? etc. El espíritu literario
siklopedia,
halla, a la par, regocijo y tristeza en tales diccionarios.
del tirano, ¿cómo podría tener, siquiera en algunos aspectos,
Gracias a q u e ha sido prologado por un sabio d o m i n i c o ,
el padre Maurice Lelong, el Dictionnaire
des jurons
permite
c o m p r e n d e r (si es q u e uno se ha puesto a pensar en ello)
que en una blasfemia el significado
de la palabra no tiene
en realidad importancia alguna; c o m o
que excluye a éste o a aquél, según los caprichos
pleno valor literario? La prudencia paraliza el estilo y de las
páginas sobre las que pesa la censura política rezuma el
aburrimiento más desalentador.
Incluida la locura (Petite folie collective),
t o d o cabe en el
bien lo saben esos
diccionario y p u e d e brindar al lector gustos o disgustos de
niños que, obligados a estar de pie o a permanecer en un
orden literario. Nada muestra mejor la variedad del género
rincón, llaman a quien los castiga bouilloire
[hervidor], cas-
serole [cacerola], p o é / e a frire [sartén].
Amistad,
Ateo en Voltaire, quien quería «aplastar a la
Dictionnai-
infame» y en R. Judrin que vive un catolicismo ortodoxo y sin
en el q u e Gustave Flaubert esperaba
embargo personal. Judrin procede a través de máximas, fór-
R e t o m a n d o desde otra perspectiva la idea del
re des idees recues,
que la lectura comparada de los artículos: Alma,
Amor propio,
condensar una «enciclopedia de la tontería humana», G.
mulas picantes, imágenes poéticas que uno p u e d e aceptar
Bechtel y C. Carriére han entregado un Dictionnaire
alpha-
o rechazar; a unas pocas líneas aquí, cada vez corresponden
que proce-
allá páginas de razonamientos, argumentos históricos, iro-
de, c o m o el Littré, m e d i a n t e citas bien ordenadas. En él
nía: Locke, Gassendi, Bayle, los Cafres, los Tupinambos y el
bétique de la bétise et des erreurs de jugement
«Desapruebo
Pentateuco se precipitan al rescate de las Luces. Uno y otro
a t o d o criminal, ya sea un negro linchado o un linchador
escritor se leen con deleite; uno y otro diccionarios son obras
blanco»; o en la de chino: «El más voluptuoso, el más pacífi-
literarias. Así t a m b i é n , los Léxicos de Jean Grenier.
encontramos, en la entrada de linchamiento:
co, el más perezoso y con m e n o s carácter de todos los pue-
Florilegio, ensayo, máximas, panfleto: he aquí las formas
blos de la tierra», y «El chino no es temible. Irresistible en
que, hasta ahora, son más afines al género diccionario; pero
tareas pequeñas, incomparable en la domesticidad, es inca-
detrás de las rimas del diccionario Peí wen yun fu, se ofrece
paz de fundar personalmente nuevos imperios.» Lo cual ter-
ya, virtualmente, toda la poesía china; y he aquí que los
mina por componer, a contrario,
diccionarios rusos inspiran a Paoustovski, en La Rosa de oro,
una nueva forma, no m e n o s
virulenta, de diccionario filosófico.
páginas agudas y sensibles: Los Diccionarios,
Por los riesgos q u e hacen correr a la literatura cuando no
precisamente.
En ellas Paoustovski sueña con un diccionario «razonado»,
se les utiliza con mesura, no hay que omitir los diccionarios
en el q u e la definición estará enriquecida con citas pertinen-
de obras, c o m o el Bompiani
tes. Sueña, pues, con un Littré ruso e imagino que a Paous-
en Italia (adaptado a las cir-
cunstancias francesas bajo el n o m b r e de
Laffont-Bompia-
tovski no le disgustaría ser el Littré ruso.
ni). Miles de obras se r e s u m e n en él en diez líneas o en tres
páginas. Si no se tratara más q u e de verificar la identidad del
Traducción de César Carrillo Trueba
RENE ETIEMBLE
SAINT-JOHN PERSE
EN EXILIO
«Señor t e r r i b l e d e m i risa, p r e s e r v a d m e d e l c o n s e n t i m i e n t o , d e l r e c i -
su juventud»; paralelismo q u e se c o m b i n a f r e c u e n t e m e n t e
b i m i e n t o y d e l c a n t o » , tal e s el d e s e o d e S a i n t - J o h n P e r s e .
c o n la aliteración, o con la rima interior: «oh, guerreras por la
lana y el dardo, oh, bailarinas por la danza y el garbo».
En cuanto a la influencia del Littré, resalta por todas par-
El c e l l e q u i d a n s e c o m m e u n p s y l l e a l ' e n t r é e d e m e s p h r a s e s , l ' l d é e ,
p l u s n u e o u ' u n g l a i v e a u j e u d e s f a c t i o n s , m'enseignero
mesure
contre
/'impatience
du
le rite et
2
tes, y sobre t o d o en m u c h a s hermosuras p r o p i a m e n t e poé-
la
ticas. Tengo la certeza d e q u e Saint-John Perse hace uso
poéme.'
constante del Littré y q u e no desdeña leer varias páginas
C u a n d o , en favor de una e m o c i ó n popular, los poetas se
antes de redactar, a n o t a n d o de paso los sentidos extraños,
extralimitan y hacen chirriar el organillo, no cae m a l leer Exi-
las expresiones aptas, los sonidos afortunados. Sé de la fuerza
lio y Lluvias. Pues, al menos, sus defectos no son vulgares.
lírica c o n la q u e para m í estuvo cargado el Petit
Resulta un poco irritante volver a encontrar en Exilio el mis-
/Ilustré: ¿cómo habría de s o r p r e n d e r m e q u e un auténtico
m o m o v i m i e n t o y los m i s m o s procedimientos de
Larousse
poeta alimente sus dotes en las c o l u m n a s del Littré!
Anabasis;
Sin
uno querría q u e t a m b i é n la composición fuera más acen-
duda los amantes de lo romántico y del p o c o - m á s - o - m e n o s
tuada, el preciosismo m e n o s frecuente, la alusión m e n o s
fingen apreciar a Perse e ignorar q u e psylles significa charla-
erudita. Cansados c o m o estamos de las trivialidades q u e se
tanes q u e domestican serpientes, élymes, gramíneas de raí-
nos ofrecen, un poco más de sencillez no nos cansaría. Hay
ces rastreras, partidarias d e los terrenos arenosos; en cuanto
en Saint-John Perse indudables bellezas, bastante raras c o m o
a mí, prefiero saber q u e el vuelo de los gerifaltes
para anular nuestros reproches.
mármoles
sobre los
es el del falco sacer, y q u e el relámpago salaz,
¿Hemos llegado a tal grado de ignorancia para q u e tres-
del q u e habla el poeta, es de una exactitud científica indis-
cientos ejemplares de Exilio —por lo d e m á s bastante bien
cutible, puesto q u e salaz es aquél q u e gusta de los acerca-
impresos— necesiten de tres años para venderse? M i e n -
mientos sexuales, y q u e Zeus el portarrayos utilizó a veces,
tras esto ocurre en Francia, en Estados Unidos, país al q u e
para acoplarse en la tierra, el f u e g o celeste q u e él manipula-
nada destinaba para esa f u n c i ó n , Saint-John Perse penetra
ba. (Aquí, o allá, el p r o c e d i m i e n t o raya en la b r o m a : m e
en los jóvenes poetas m e d i a n t e la influencia q u e ejerció
parece imposible q u e el plam-chant
en Archibald MacLeish, y mientras en Inglaterra T. S. Eliot
en última instancia a d m i t o lo q u e g e n e r a l m e n t e se entiende
se ha p r e o c u p a d o por transladar Anabasis
por plain-chant^
al admirable in-
glés q u e podía esperarse de él, v e o c ó m o hay ejemplares
de las nieves —del que
— no sea a d e m á s la mariposa de cuya exis-
tencia m e puso al tanto el Littré. La imagen se vuelve e n t o n -
d e Exilio q u e e n m o h e c e n e n las librerías. Al e x t r e m o d e
ces para m í m u c h o más bella en su ingenio pero, ¿cuántos
que, para atraer al parroquiano, un v e n d e d o r al q u e conoz-
d e nosotros leímos el artículo
co escribió con lápiz, abajo de Saint-John
plain-chantV
Perse: Alexis Le-
«Los ritos y la medida» d o m a n por d o q u i e r «la impacien-
ger. A p a r e n t e m e n t e basta c o n q u e Alexis Leger lleve a cabo
cia del poema»; «la albura de las grandes albas», «el olvido
precisamente la política de la q u e desearíamos se eximie-
de las biblias de oro» (l'oubli des bibles d'or)
ra, para incitar al h o m b r e d e hoy a leer, o al m e n o s a p o n e r
nes; con esos versículos q u e «se erizan de irascibles cactá-
en su biblioteca obras q u e abandonará allí, firmadas c o n
ceas» estamos en plena armonía imitativa tradicional; cuántas
un n o m b r e de poeta.
imágenes evidentes y, no obstante nuevas: «la higuera de la
son aliteracio-
«Un gran p o e m a surgido de nada, un gran p o e m a hecho
lluvia se asienta en la ciudad»; pero, disipadas por el viento,
de nada», si se quiere: definiciones que valen para Lluvias y
ved «las altas lluvias en marcha con el látigo c o m o una Or-
para Exilio; pero t a m b i é n para Nieves
Podría
d e n de Flagelantes»; hay t a m b i é n largos desarrollos m e d i a n -
decirse igualmente: un p o e m a surgido de t o d o , un gran
y Anabasis.
te la repetición oratoria: «Aquel q u e marcha sobre la tierra al
p o e m a hecho de todo. C o m o lo decía Roger Caillois en
encuentro de los grandes lugares d e hierba; q u e ofrece en
Hemispheres,
Saint-John Perse se vale «de t o d o lo que, per-
su c a m i n o consultas para el tratamiento d e un m u y antiguo
teneciente a la naturaleza o al h o m b r e , le pareció excelente
árbol; aquel q u e sube a las torres de hierro, tras la tormenta,
y raro». El poeta filtra, decanta.
para orear ese sabor de crepa obscura d e los fuegos de
Me parece que en estos textos convergen dos influencias: la
retórica china y el Diccionario
zarza e n m a r a ñ a d a ; aquel q u e vela, en lugares estériles, el
de Littré. Encuentro, sobre todo
destino de las grandes líneas t e l e g r á f i c a s . . . e t c . . » O bien,
en el paralelismo que ordena tantos versículos, a los estilistas
en Lluvias, ése m u y bello dicterio: «Lavad, o h Lluvias, un
chinos (con las Odas, y Estelas de Segalen, la obra de Perse es
lugar de piedra para los fuertes. Se sentarán a las grandes
una de las pocas de nuestra literatura que da prueba de una
mesas, al socaire de su fuerza, aquéllos a los q u e no ha
comprensión de los textos del Extremo Oriente). Los ejemplos
abundan: «hubo siempre este clamor, hubo siempre este es2
p l e n d o r ; «el viento nos cuenta su senectud, el viento nos cuenta
En nuestra traducción empleamos garbo por onrait, que no significa precisamente eso, sino atractivo, pero el garbo, la gracia, corresponde perfectamente a la
simetría del orgmal [t.J.
Plain-chant significa "Canto-llano" [t.J
Perse le dijo a Roger Caillois que plain-chant no tiene en este caso el sentido de
mariposa; pero si veo volar mariposas de nieve debido al otro sentido de la palabra, ¿me lo prohibirán? [EtiembleJ.
5
Y aquella que danza como una encantadora de serpientes a la entrada de mis frases,
la Idea, más desnuda que una espada en el ejercicio de las guardias
me ensenaré el rito y la medida frente a la impaciencia del poema.
4
Saint-John
Perse, c.
191J
p o d i d o embriagar el vino de los hombres, a los q u e no ha
En otros tiempos, le reprocharíamos a Saint-John Perse
m a n c h a d o el sabor de las lágrimas ni del sueño, aquéllos a
esa altura, esa distancia —¿diré diplomática? (sí y no, pues
los q u e tiene sin cuidado su n o m b r e e n las trompetas de
Paulhan, dentro de veinte años, la llamará más bien épica)—
h u e s o . . . se sentarán a las grandes mesas, al socaire d e su
q u e aleja de sus p o e m a s a la mayor parte de los lectores.
fuerza, en lugar de piedra para los fuertes. Lavad la duda y la
Ahora q u e los poetas tienden a «hacer carrera», nos compla-
prudencia ante el paso de la acción, lavad la duda y la de-
ce leer obras d e las q u e no han desertado ni la inteligencia
cencia en el c a m p o de la visión", etcétera.
ni el pudor, y que, sin rebajar nuestra razón, tocan el punto
(Por otra parte, se ve m u y claro c ó m o en estas e n u m e r a -
sensible de nuestros nervios. Nos complace igualmente de-
ciones la retórica se transmuta en poesía. Basta con q u e
tectar en Les Cahiers de la Liberation,
dentro de la repetición oratoria praderas
sistencia, una reseña que alaba Exilio por un lenguaje «cuya
res de hierba;
sea grandes
luga-
reemplazada por la definición q u e de ella
daría un diccionario ingenuo, cada palabra de prosa vulgar
publicación de la Re-
armonía, fuerza y majestad han sido difícilmente igualadas».
A u n q u e les pese a nuestros Déroulédes.
5
se vuelve semilla poética.)
Nunca t e r m i n a u n o de explicar un p o e m a . Acaso apenas e s b o z a m o s lo q u e podría convertirse en una
Traducción de Glenn Gallardo
explica-
ción de textos: no h e m o s dicho nada acerca d e los ritmos,
por e j e m p l o ; y sin e m b a r g o existen pocas lenguas tan bien
acompasadas c o m o la de Saint-John Perse. Los versos blancos, los ritmos de prosa se f u n d e n en ella a lo largo d e un
versículo cuya dicción jamás fatiga el aliento del lector.
5
Paul Dérouléde, escritor y político francés. Fundador γ presidente de la Liga de los
Patriotas, autor de Cantos del soldado, fue un ferviente boulongiste (partidario del
general Boulanger) y, siendo diputado, intentó poner al e|ército contra el Elíseo (1899).
Fue desterrado de 1900 a 1905.
ALFONS
Y LA ACADEMIA
MEXICANA
DE LA LENGUA:
ENTRE LA TECNOLOGÍA
Y EL MARATÓN
ADOLFO CASTAÑÓN Y MARÍA DE LOURDES BORBOLLA
D u r a n t e su viaje a México en 1924, luego de once años de
búsqueda de la realización del alma nacional no sabría pres-
ausencia, Alfonso Reyes pronuncia ante la Academia Mexi-
cindir de una cuidadosa adaptación y traducción de las vo-
cana de la Lengua su discurso de ingreso c o m o individuo
ces y giros q u e la industrialización y la tecnología i m p o n e n a
correspondiente. En sus breves páginas —luego recogidas
los países c o m o México, q u e f u e r o n y siguen siendo, en
en Reloj de sol ( 1 9 2 6 ) - , el autor de Ifigenia
cruel sale al
algún m o d o , colonias y sucursales. Esa adaptación f o r m a
paso de la critica q u e se le hacía a él y a otros desterrados
parte, a los ojos de Alfonso Reyes, de la misión q u e a cada
de aquella época en el sentido de haberse desinteresado
p u e b l o y c o m u n i d a d le toca realizar en el vasto coro del
de México y su cultura, y declara enfáticamente: «He vivido,
concierto h u m a n o . Sin e m b a r g o , el proceso d e industrializa-
he trabajado y he estudiado siempre con los ojos puestos
ción y modernización sería tan a m p l i o y p r o f u n d o q u e la
en México». Pero el contenido central del discurso es otro,
empresa aquí planteada se vería, en cierto m o d o , rebasada
a u n q u e está Í n t i m a m e n t e asociado a la inquietud proble-
en lo q u e hace a su aspecto normativo. Pasivo o activo, nor-
mática de las relaciones entre lengua y tecnología q u e ya
mativo o m e r a m e n t e histórico, el Diccionario Tecnológico
desde entonces preocupaba a m u c h o s . Siguiendo una ini-
d e la Lengua Española sigue siendo una utopía a pesar de
ciativa del ingeniero e inventor español, d o n Leonardo To-
q u e en los diccionarios enciclopédicos se p u e d e n encontrar
rres Quevedo ( 1 8 5 2 - 1 9 3 6 ) , quien fuera presidente de honor
adelantos de esa empresa.
de la Academia de Ciencias de Madrid y m i e m b r o d e la
Academia de la Lengua, Alfonso Reyes invita a los académicos mexicanos a sumarse a la tarea de configurar un Diccionario Tecnológico Mexicano c o m o paso previo a la edición
de un Diccionario Tecnológico de la Lengua Castellana.
Por lo d e m á s , cabe resaltar un dato curioso. Si nos atenem o s a la lección q u e se d e s p r e n d e de las notas a pie de
página concluiremos que Alfonso Reyes ha sido quizá el único
escritor mexicano que, ¡entró dos veces a la Academia Mexicana correspondiente a la Academia de la Lengua Españo-
El discurso de Alfonso Reyes no es ajeno a las preocupa-
la!, ya q u e casi tres lustros después de leer el discurso q u e
ciones q u e el proceso d e modernización y la m i s m a Revolu-
aquí presentamos leyó en ceremonia publica realizada el 19
ción despiertan en el México de entonces y, p o n e el d e d o
de abril de 1 9 4 0 el texto incluido en Junta de sombras
en la llaga que el t i e m p o irá abriendo cada vez más profun-
pítulo XII) titulado «Fastos de maratón». Quizás esta circuns-
damente.
tancia se deba a q u e la Academia a q u e Alfonso Reyes entró
La iniciativa d e Alfonso Reyes no tuvo hasta d o n d e sabe-
(ca-
en 1 9 2 4 se encontraba por así decir deshabitada, pues no
m o s consecuencias, y el Diccionario Tecnológico Mexicano
pocos de sus m i e m b r o s habían t e n i d o q u e t o m a r el incierto
nunca se realizó, pero el texto deja claro q u e a sus ojos la
c a m i n o del destierro.
Alfonso
Reyes en
1924^
ALFONSO REYES
W
DISCURSO ACADÉMICO
O EL DICCIONARIO TECNOLÓGICO MEXICANO
S e ñ o r director, señores académicos y queridos amigos:
1
gencia popular. Y sois llamados a dar fe (más c o m o observadores amorosos y advertidos que c o m o gendarmes de las
Sólo a vuestra gentileza p u e d o atribuir esta acogida tan
palabras, desde que los f e n ó m e n o s lingüísticos se consideran
amistosa; nuevo favor q u e añado al q u e m e dispensasteis al
ya con criterio biológico y no con afán terapéutico) de c ó m o
elegirme individuo correspondiente de esta Academia. Las
se hablaba y producía el latín vulgar, a principios del siglo XX,
palabras de nuestro director m e obligan y c o n m u e v e n . Nada
entre las márgenes del río Bravo y del río Usumacinta.
me importa tanto, nada m e afecta en mayor grado, ni nada
La lengua es vehículo del alma, y sois centinelas avanza-
puede honrarme tanto c o m o la aprobación de los míos. He
dos en la gran campaña que, entre vicisitudes y azares, ha
vivido, he trabajado y he estudiado siempre con los ojos
e m p r e n d i d o nuestro México en busca del alma nacional. No
puestos en México, y c o m o sucede q u e soy de los q u e creen
sé nada de la Providencia, ni m e ha sido dable a s o m a r m e a
en la necesidad de insistir sobre lo mejor y más alto de las
los gabinetes celestiales en q u e se fragua el destino de los
tradiciones hispánicas, a cuyo estudio he consagrado mis
pueblos; pero un instinto tenaz, una vigilante inquietud, m e
más felices instantes, siento verdaderamente q u e aquí, en
dicen q u e las naciones no p u e d e n ser meras casualidades
vuestra compañía, estoy en m i casa.
geográficas; que urge descubrir para ellas una misión propia
Representáis el vínculo ( n o m e asusta repetir este sagrado
y distinta dentro de la obra h u m a n a total. Y, en último caso,
lugar c o m ú n ) con la única herencia, todavía operante y cierta
cuando se borrara toda huella histórica expresiva, cuando el
en nuestro ser nacional, aunque matizada por ventura con
jeroglifo de sangre de nuestro pasado fuera indescifrable,
novedades étnicas y geográficas. Representáis, en el declive
habría que inventar esta misión. Somos hijos de Adán, el
inevitable y gradual hacia el dialecto, el sentido de la continui-
q u e bautizó las bestias y los árboles e inventó n o m b r e a
dad, el freno contra la exageración pedante o contra la negli-
todas las cosas. Armados de la palabra h e m o s de entrar en
el caos de las realidades exteriores; y armados t a m b i é n de
1
A l f o n s o Reyes, Obras
Completas,
T o m o IV. V Simpatías
y diferencias.
III.
Correo d e América, «Discurso académico», pp. 4 3 7 - 4 4 0 . Publicado p r i m e r a m e n t e e n El Universal,
Mexicano».
2 1 d e j u n i o d e 1 9 2 4 ; «El D i c c i o n a r i o T e c n o l ó g i c o
la palabra t e n e m o s q u e reducir el t u m u l t o de nuestros hechos sociales a una coordinación, a una ley, a una promesa.
De la verdad de nuestros dolores sale una enseñanza: todos
s a b e m o s ya lo q u e d e b e hacer un mexicano, y la parte de
pasando ya de lo popular a lo erudito, ¿no recordáis —com-
providencia q u e nos i n c u m b e . En las palabras —leve signo,
pañeros míos, hijos de la Escuela Preparatoria— las infinitas
ráfaga apenas— está impreso nuestro destino: hablamos,
discusiones para fijar el verdadero n o m b r e del simple q u e el
sentimos, en la lengua castellana. Loados los q u e trabajáis
Diccionario de la Academia, en sus ediciones sucesivas, ha
por la cultura genuina, y sorteando c o n m e t ó d i c a d u d a las
llamado unas veces «flúor», otras «fluoro», y otras «floro»? ¿No
soluciones provisionales de la política, preparáis simientes
recordáis los esfuerzos de algún profesor —que p u d o muchas
de porvenir.
veces andar a ciegas— para saber si finalmente había que
Quiero aprovechar m o m e n t o tan propicio para excitaros
decir «célula» o «celdilla»? La gramática tiene mas amigos de
a la realización de un proyecto q u e sólo en vuestras m a n o s
lo que la gente se figura. Todos dicen abominar de ella, y casi
p u e d e lograrse: Hace pocos años, en Madrid, los represen-
todos tienen, allá en el fondo, cierto a m o r propio de gramáti-
tantes de las naciones hispanoamericanas se reunieron,
cos, y cierta tendencia a calificar las palabras y los giros en
invitados por el sabio español D. Leonardo Torres Q u e v e -
lícitos e ilícitos. Ha de pasar m u c h o t i e m p o antes de que se
do, y bajo el patrocinio de los más altos institutos científi-
propaguen las doctrinas de la serenidad científica; antes de
cos de España, para procurar la f o r m a c i ó n del Diccionario
que la gente sepa q u e la lengua no se gobierna necesaria-
Tecnológico de la Lengua Castellana; la recopilación de las
m e n t e por la lógica (muchas veces la recíproca es cierta), y
voces q u e en las artes, en las ciencias, en las industrias y el
q u e está sometida a las peripecias de t o d o producto social.
comercio, son d e uso corriente en el orbe hispano. O faltó
Esta e n o r m e masa de tecnicismos q u e andan en boca del
en algunos afición a este género de labores, o no s i e m p r e
trabajador mexicano hay q u e redimirla, hay que recogerla con
cayeron en suelo preparado las invitaciones q u e dirigimos
democrática lealtad, hay q u e salvarla de los caprichos y dictá-
a cada una de nuestras Repúblicas. Una fatalidad oscura
menes del aficionado ligero.
persigue de t i e m p o atrás los intentos del hispanoamerica-
Entre vosotros, señores académicos, varios han d a d o ya
n i s m o militante. Los charlatanes —los «hablistanes», c o m o
pruebas de resistencia científica y moral suficiente para an-
decía el autor del Diálogo
dar a caza de mexicanismos. Son c o m o el viejo Terreros y
de la Lengua—
han h e c h o q u e
el público desconfíe de toda obra q u e pretenda estrechar
Pando, autor de una de las primeras recopilaciones tecnoló-
los f a m o s o s «lazos». Nadie sabe d ó n d e acaba la parte d e
gicas en nuestro idioma, y representativo de aquel siglo en
«exhibición» —como hoy decimos— y d ó n d e c o m i e n z a el
propósito serio. Ello es q u e la idea no p u e d a prosperar. Yo
m i s m o recuerdo haber h e c h o una manifestación oficial, al
dar cuenta d e los iniciados trabajos, para insistir en lo v e n tajoso q u e sería recoger y definir los t é r m i n o s usados e n
nuestro laboreo de minas, en nuestras mil p e q u e ñ a s i n dustrias típicas, d o n d e la fuerza plástica de la lengua españ o l a , p e n e t r a n d o c o m o s a n g r e n u e v a la c a r n e d e los
vocablos precortesianos, ha d a d o declinaciones y t e r m i n a ciones castellanas a la raíz indígena, p r o v o c a n d o así u n o
de los casos de hibridismo más singulares, tal vez por ser
el más p r ó x i m o q u e la lingüística conozca. Imaginad, por
e j e m p l o , lo q u e sería el capítulo del petróleo. Imaginad lo
q u e se estará p e r d i e n d o en las artes d e miniatura q u e nos
dan el coco labrado y la nuez calada, las d i m i n u t a s vasijas
de barro vaciadas a punta de alfileres; en el tejido d e fibras
para sombreros, cestas y esteras, y hasta en la f a r m a c o l o gía empírica de los yerberos y saludadores del c a m p o . Y,
q u e España, por primera vez, se enfrenta con su historia
lingüística para revalorarla científicamente, olvidando al fin
las divagaciones sobre la lengua del Paraíso y las quimeras
sobre la confusión de Babel. Al esforzado varón se le e n c o n traba entre marineros o labradores, herreros y albañiles —y
dondequiera q u e el oficio engendra una lengua—, provisto
de papeletas, p l u m a s y un tintero portátil. Le pusieron por
m o t e «el Padrecito de las palabras». A vosotros, padres de
las palabras, s o m e t o la idea d e q u e e m p r e n d á i s la f o r m a ción del Diccionario Tecnológico Mexicano, i n d e p e n d i e n t e m e n t e d e q u e se lleve a cabo el vasto plan del Diccionario
Tecnológico Hispanoamericano y c o n la esperanza de q u e
atenderéis m i invitación, otra vez os doy las gracias, y os
emplazo, con toda cortesía y respeto, a q u e mostréis los
primeros frutos de esta labor cuando el pulso d e m i vida m e
traiga otra vez a vuestro lado. D o n d e tan h o n r a d o m e hallo,
y q u e conservaré c o n tan vivido recuerdo.
México, 20 de junio de
Retralo por José Moreno Villa para el libro Calendario,
1924
1924
ese interés normal de la gente por los diccionarios,
agranda. Podríamos decir que, puesto que me dedico
f querer el idioma. A quien quiera hacer la prueba le recocosas de lingüística, de filología, mi amor por los diccio­
nendamos la lectura de Los 1,001 años de la lengua espa- narios se convierte en una deformación profesional, se
ñola, reimpreso hace poco por el Fondo de Cultura
vuelve algo anómalo.
Económica. Como buen filólogo, es un gran conocedor de
El trato que he sostenido y sostengo con el diccionaric
literatura clásica, un lingüista al que lo serio no le quita lo
viene simplemente de las ganas de saber. A mí me suce­
ameno y un penetrante crítico literario (véanse sus Ensayos
de que de pronto me viene a la mente una palabra y me
sobre crítica literaria, publicados en 1993 en la Tercera serie digo: "esta palabra no sé que significa exactamente". Por
de Lecturas Mexicanas). Gran parte de su obra se halla
ejemplo, la palabra ofero, que en México no es muy usa­
diseminada en revistas especializadas, pero
recientemenda. Yo creo que muchos mexicanos leen un relato o ur
te, para fortuna de los lectores que no suelen acudir a tales
poema donde se habla de un ofero y no saben lo que es.
oublicaciones, Antonio Alatorre ha comenzado a entregar
Yo no lo supe durante muchísimo tiempo. Tenía la pala­
cada vez con más frecuencia ensayos y artículos a revistas
bra en la cabeza así, como algo muy poético, por ejem­
ι suplementos periodísticos que circulan con más amplitud,
plo, "pajarillos que vuelan sobre los oteros", pero no sabía
ι la vez que ha decidido empezar a formar libros con algu­
qué era exactamente. Ese es el momento de acudir al
nos de esos trabajos
dispersos.
diccionario, para descubrir que es un cerro aislado en ur
) Alatorre
(Autlán, Jalisco, 1922) pasa lo
nismo que con algunos poetas:
uno aprende
a disfrutar
y
SOBRE Ε
a
RIO
ANTONIO ALATORRE Y RAFAEL VARGAS
. Α.: ...los diccionarios, qué seríamos sin diccionarios...
terreno llano, una colina. Pasa lo mismo con la palabra
R. V.: Sí, son esenciales. Pero usted tiene un diccionario fa- alcor. Yo creo que en México la misma palabra colina se
vorito, el Coraminas. En la introducción de Los 1,001 años dice muy poco, aunque cualquiera la entiende, en camde la lengua dice que sólo un diccionario lo acompañó cons- bio, ofero y alcor casi nadie.
tantemente mientras redactaba el libro —el Coraminas— y
Entonces me digo: bueno, ahora sé lo que es ofero,
hace poco el Coraminas aparece nuevamente como un re- pera sé únicamente lo que dice el Diccionario de la Acá
ferente importante en "Un paréntesis ('lingüístico')", el en- demia, y no quiera saber sólo eso, sino por qué se Ham.
sayo que publicó en el segundo número de Paréntesis, esa así. Acudo entonces al Coraminas en plan de "aventura",
aventura a propósito de pergeñar y pergueñar.
a veces hay aventuras etimológicas tan extraordinarias que
Coraminas es una cima. El trabajo que este hombre hizo es uno se avienta tres o cuatro columnas de erudición fuerte,
extraordinario. Y lo hizo al margen de la Academia, que no locon notas a pie de página y todo eso porque le está inteveía como uno de los suyos. Un catalán que hace un diccio-resando la historia de una palabra. Algo que me sucedió
nario del castellano, y el mejor, ni más ni menos. Hay mu- hace no mucho leyendo el diccionario de Coraminas
chas cosas que aprender leyéndolo. Está lleno de aventuras. bueno, lo pongo de ejemplo como para seducir a otros¿Y cómo nació su trato con los diccionarios?
fue enterarme de dónde viene la palabra amapola. Quién
Mi primer contacto con el diccionario fue en la escuela pri- iba a sospechar que en amapola está papaver, la palabra
maria, en Autlán, en cuarto o quinto año, cuando yo y mislatina. Está hecha de esa sustancia, pera con una serie de
compañeros empezamos a buscar en el diccionario —yo
transformaciones —las transformaciones normales del laapuesto que a muchos les pasó lo mismo- ciertas palatín en su camino hacia las lenguas romances más la inte
bras... las cosas referentes a sexo. Mi primer recuerdo del
ferencia del árabe. Todo eso lo puede uno leer allí, en e
diccionario es esa travesura, esa curiosidad —la actitud fun- Coraminas. De manera que amapola, una palabra herdamental es de curiosidad, y esa curiosidad, al menos en unmosísima, representa un cruce de culturas.
niño de diez, once años, es intensísima. Y cuando uno tiene Y a propósito de palabras hermosas: acabo de publicar un.
I diccionario a mano para buscar cierta palabra, se pone acosa sobre americanismos y mexicanismos -sobre todo mexi
juscar las demás.
canismos. Una de las palabras que comento es arcabuco, u
americanismo
de las Antillas que nunca entró bien a bien e
Mi caso no tiene nada de extraordinario. Le pasa a cualel
español,
y
que
hoy nadie usa. Significa más o menos l
quiera. El interés por lo que dice el diccionario es absolumi
s
mo
que
jungla.
Los que describieron la naturaleza ameri
amente normal; mi actitud fue la de cualquier ser humano
cana
en
el
siglo
X
V
I (como Oviedo y el padre Acosta) usan I.
que sepa leer y escribir. Es sólo que, andando el tiempo,
palabra c o m o término técnico: para bautizar la selva tropical,
Esa empresa dirigida por Luis Fernando Lara tiene una
cosa desconocida naturalmente en España, se acudió a la
historia q u e merece contarse. Yo era el director del Centro
designación que se usaba e n el idioma taino. En La
Araucana
de Estudios Lingüísticos y Literarios del Colegio d e México
de Ercilla, p o e m a americanista, aparece el arcabuco.
Segura-
cuando tuve una plática con d o n Antonio Carrillo Flores, q u e
m e n t e f u e allí d o n d e la conoció Góngora, y q u e d ó seducido:
era secretario d e Hacienda, amigo d e Cosío Villegas y luego
¡qué bonita palabra, q u é armoniosa: ar-ca-bu-co! La e m p l e ó
m u y amigo m í o . Carrillo Flores tenía gran experiencia en
en uno de sus poemas más exquisitos, el romance de Píramo
cuestión d e relaciones internacionales y se había interesado
y Tisbe; la voz americana, tan oscura y tan moderna, se convir-
en las diferencias d e vocabulario entre México y los demás
tió así en voz poética, codeándose con esas voces m u y cultas
países d e lengua española. M e propuso entonces q u e hicié-
que Góngora t o m ó d e la antigüedad clásica, c o m o
ramos e n el Centro un diccionario del español d e México.
amatunto
y venusto. Es evidente q u e hay unas palabras q u e son her-
Recuerdo q u e le dije: "Lo q u e usted p r o p o n e es hacer u n
mosas y otras que no. Los lingüistas suelen olvidar este hecho
diccionario en q u e la palabra banqueta
—que es m u y importante— porque en efecto suena m u y an-
d e lo q u e es la banqueta para nosotros, porque e n el diccio-
tenga una definición
ticientífico decir "ah, q u e hermosa palabra". Parece imperti-
nario d e la Academia banqueta
nente. Pero sí viene al caso. Amapola
es una d e esas palabras
él m e dijo: "¡Exactamente! De eso se trata." Y n o importa
hermosas; hasta se podría decir que si a alguien no le gusta la
q u e la Academia española se oponga, alegando q u e los
palabra amapola
españoles n o dicen banqueta
es un anormal (risas). Claro que esto perte-
nece a la zona d e lo irracional, y además cada quien tiene sus
preferencias. Para mí la palabra símbolo de eso es
oropéndo-
la, porque d e niño aprendí y recité e n la escuela una poesía
significa una banca chica." Y
en este sentido.
Ellos dicen acera...
Sí, y lo curioso es q u e acera es palabra impropia. Hay q u e
tener en cuenta q u e la historia d e las palabras está trabada
llamada "El violin d e Yanko", q u e es u n o d e los clásicos del
con la historia d e la cultura, d e la civilización, d e la urbaniza-
niño recitador. Allí están los versos "Madre, la selva canta...,/ y
ción. Las banquetas a los lados d e la calle son cosa bastante
canta la oropéndola e n el nido." Debo haber tenido diez años
m o d e r n a . Se inventaron cuando se generalizó el uso d e los
cuando conocí ese poema con su preciosa oropéndola.
coches, tal vez e n el siglo XVIII. Era justo reservar las orillas
Cla-
ro, si ahora leo "El violin d e Yanko" veo q u e es u n p o e m a
de la calle para los peatones, y entonces comenzaron a cons-
sentimentalón, b u e n o para lectores m u y ingenuos. Pero no
truirse las banquetas, y d e alguna manera había q u e llamar-
hay que avergonzarse d e haber sido niño.
las. Lo q u e hicimos e n México f u e aprovechar la palabra
Hay una magia en las palabras q u e aprendemos d e niños y
banqueta,
germinan después de las maneras más insospechadas. Qui-
m u y frecuentes q u e digamos las bancas bajas y chiquitas),
zá lo q u e hace q u e se pierda ese asombro infantil ante el
y aplicársela a esas construcciones d e albañilería recién i n -
idioma es q u e no t e n e m o s muchas obras q u e nos ayuden a
ventadas.
explorarlo, para entender, c o m o decía usted hace rato, por
qué se suena y se escribe así, cuál es su historia. Son m u y
pocos los libros en español q u e nos ayudan en tal sentido,
m u y pocos los diccionarios con que contamos. En una entrevista d e hará unos diez años' usted dice que le gustaría ver el
equivalente en nuestra lengua del American
Heritage
o del
Petit Robert, diccionarios de uso más corriente, q u e suelen
hallarse en todos los hogares en Estados Unidos y en Francia.
Sí, a nosotros nos hacen falta diccionarios así. Se trata d e u n
hecho terrible y m u y simple por lo q u e respecta a nosotros,
q u e p o d e m o s resumir así: uno, el diccionario d e la Real Academia Española es indispensable; dos, es malísimo. Al tener
en cuenta el u n o hay q u e tener en cuenta el dos y viceversa.
En ciertos aspectos es mejor el diccionario d e María Moliner... Y por cierto, ¿han invitado a Luis Fernando Lara?
No.
seguramente d e poco uso (puesto q u e n o son
De hecho nos p o d e m o s sentar en la banqueta.
¡Justo! Por eso les queda m u y bien la palabra. Cuando le
dije a Carrillo Flores eso d e la banqueta,
ya m e daban vuel-
tas en la cabeza ciertas ideas sobre lo correcto y lo incorrecto. Muchas cosas que desde el punto d e vista d e la Academia
española son incorrectas, van a ser absolutamente correctas
e n el diccionario del español de México.
Y si a esas vamos, hasta se podría decir q u e
banqueta
es, en este caso, palabra m á s "correcta" q u e acera. Porque
acera y banqueta
tienen funciones distintas. En México p o -
n e m o s los pies sobre la banqueta, no sobre la acera. La
acera es la hilera d e fachadas d e las casas d e una calle; esa
es la acepción etimológica d e la palabra, q u e se t o m ó del
árabe. Alguien vive o algo sucede "en esta acera" o "en la
acera d e enfrente". En m i pueblo, si un señor caminaba por
la banqueta y veía q u e otro señor venía e n sentido contrario
Gran error. Espero q u e todavía sea t i e m p o d e q u e lo inviten,
por la m i s m a banqueta, era obligación d e cortesía "cederle
porque e n México es quien tiene la palabra sobre esta cues-
el lado d e la acera", y a veces ocurrían verdaderos pleitos de
tión en especial. Él está haciendo eso, justamente: un dic-
caballerosidad. Se ve c ó m o banqueta
cionario
distintas.
México.
q u e muestra c ó m o es e n realidad el español d e
2
Pero, b u e n o , e n efecto, el diccionario d e la Acade-
y acera son cosas
Total, e n México estiramos la palabra banqueta
para d e -
mia no ha sido el mejor instrumento para conocer a f o n d o y
signar al "andadero" de la gente ( o "trotadero", c o m o dicen
en toda su extensión geográfica la lengua española.
los franceses: trottoir);
en España estiraron para eso m i s m o
la palabra acera, y e n la Argentina estiraron la palabra vereda. A mí no deja d e parecerme chistoso q u e los habitantes
1
Salvador Mendiola y Alberto Paredes, "La profesión de la lengua (Un diálogo con
Antonio Alatorre)", Casa del Tiempo, núm. 96, julio-agosto de 1990.
Muy poco después invitamos a participar en este número al doctor Luis Femando
Lara pero, desafortunadamente, no bastó el tiempo para que escribiera algo. Sin embargo, en las páginas finales reproducimos una entrevista que se le hizo hace tres
2
años a propósito del Diccionario del español en México.
^ Fotografía
de Rogelio
Cuéllar
d e Buenos Aires, una ciudad tan civilizada, c a m i n e n todavía
por "veredas". Desde m i p u n t o d e vista d e hablante mexicano, acera es palabra impropia, y t a m b i é n es impropia la
palabra vereda.
Pero desde el p u n t o de vista lingüístico, las
tres son igual d e buenas.
Los norteamericanos se dieron m u y bien cuenta de eso,
ciales. Porque los políticos cuando quieren adornarse
¿no?
se
A mí m e llama m u c h o la atención q u e en Estados
m e t e n en d o n d e no d e b e n . Un c o m p r o m i s o con el poder
Unidos haya habido m u y pronto esa conciencia de q u e el
es peligroso para la cultura. El diálogo entre el intelectual y el
idioma era diferente porque la realidad era diferente, y q u e
político es casi un imposible.
tenían q u e registrar esa diferencia. En cambio, nosotros, aun-
Tal vez por eso ese proyecto de diccionario del Colegio
q u e en la segunda mitad del siglo XX es obvio q u e t e n e m o s
tiene q u e ir avanzando poco a poco, tal c o m o ha ocurrido.
plena conciencia de la diferencia de nuestro español, ape-
Para algunos la primera edición del diccionario del español
nas estamos en vísperas de tener una herramienta así. N o
de México f u e m u y decepcionante. Pero a u n q u e haya salido
sé si ha sido falta de ímpetu o de apoyo...
m o d e s t o , hay q u e ver la importancia de q u e existiera. Pri-
Bueno, en el caso del diccionario d e Luis Fernando Lara no
m e r o , era una especie de balance hasta ese m o m e n t o , sa-
ha faltado ímpetu ni t a m p o c o apoyo. Y no deja d e ser ex-
biéndose m u y bien q u e se iba a seguir trabajando, y eso
cepcional el hecho de q u e la iniciativa haya venido de una
estaba claro e n el Prefacio. Esa edición f u e sólo el primer
persona q u e no pertenecía al Colegio, sino al gobierno, o
paso. Se i m p r i m i ó p o r q u e la Secretaría d e Educación Públi-
sea mi tocayo Carrillo Flores.
ca —creo q u e era la Secretaría de Educación la q u e ya m a -
En cuanto a lo otro, yo diría q u e en los Estados Unidos,
nejaba el asunto— quería resultados tangibles. Ya después,
pues ya ves la ventaja q u e nos llevan desde hace muchísi-
con más calma, e n esta segunda etapa están acabando la
m o t i e m p o —más de un siglo— en cuanto a o r d e n a m i e n t o s
versión definitiva. Y sé q u e están trabajando m u y bien, y q u e
civiles... En eso consiste la diferencia. El siglo XIX de México
estas personas —Luis Fernando Lara, Carmen Delia Valadez,
es tan vacilante... El diccionario de mexicanismos d e Icaz-
Luz Fernández y Francisco Segovia están metidísimos en eso.
balceta es un producto bonito pero, hay tantas ausencias...
Ojalá hubiera más gente así. Ese sería el verdadero creci-
La Academia Mexicana ha tenido, desde los t i e m p o s de
miento....
Melchor O c a m p o , la intención d e hacer un diccionario de
Usted ha dicho q u e en materia del idioma, d e la elaboración
mexicanismos. José Luis Martínez m e dice q u e en la Acade-
de un diccionario del idioma, habría q u e pensar, con miras
mia hay papeletas redactadas por Melchor O c a m p o , a las
al futuro, en una relación hispanoamericana; forjar un diálo-
q u e se han s u m a d o las de generaciones y más generacio-
go entre argentinos, mexicanos, peruanos, españoles, vene-
nes de académicos.
zolanos, colombianos, en el q u e t o d o s participen. ¿Hay visos
José Luis Martínez ha tenido la bella idea de hacer algo
d e q u e eso pueda suceder?
con esto. Un primer paso f u e registrar t o d o s los encabeza-
Lo q u e hay —creo yo— es q u e ahora los españoles están
dos de palabras q u e se tienen. El segundo, mandar ese re-
perfectamente dispuestos a parlamentar, cosa q u e en una
gistro a amigos para q u e m a r q u e n las palabras q u e n o
época era imposible. Antes, los españoles no concebían si-
conocen. En fin, se sigue trabajando en eso. Va a ser algo
quiera la posibilidad de darnos la palabra. Tenían un antiame-
formidable p o r q u e ese acervo d e palabras viene desde hace
ricanismo recalcitrante. Un b u e n e j e m p l o de eso es lo q u e
tanto t i e m p o .
sucedió c u a n d o c o m e n z ó el cine sonoro, a fines d e los vein-
Tengo e n t e n d i d o q u e usted no pertenece a la Academia.
te. Las grandes compañías de Hollywood, durante algún t i e m -
Así es. No es mi cuerda. M e parece, por cierto, q u e la Acade-
po, trataron d e exportar al m u n d o sus películas ya dobladas
mia Mexicana está celebrando ahora un aniversario. Puede
a los diversos idiomas, y le encargaron a d o n Tomás Navarro
ser el 125, porque hace más o m e n o s 2 5 años celebró su
Tomás, español, la tarea de decidir q u é m o d a l i d a d de espa-
centenario. En esa ocasión Agustín Yáñez escribió en el Ex-
ñol sería la mejor para el doblaje. D o n Tomás, naturalmente,
celsior un artículo extenso para hablar de la Academia —
dijo q u e había q u e e n c o m e n d a r el doblaje única y exclusiva-
Yáñez era el presidente de la Academia entonces. Él era
m e n t e a actores españoles m u y profesionales. Nada d e
m u y creyente de las academias. Yo no, yo soy incrédulo ab-
mexicanos, ni d e cubanos, etcétera.
solutamente. Reconozco q u e hacen algo pero no creo e n
Hay un hecho notable: en 1 7 1 4 , c u a n d o apareció el pri-
sus bondades. Yáñez estuvo siempre rogándome:: "Ay, A n -
m e r t o m o del Diccionario d e la Academia, la poesía d e Sor
tonio, ¿cuándo? Decídase, nos hace m u c h a falta." "Licencia-
Juana era m u y leída. Y e n el Diccionario figuraban c o m o
do, usted sabe que no creo en esas cosas." Y en el centenario
autoridades varios poetas d e su época, c o m o Salazar y To-
de la Academia la puso por las nubes, a u n q u e declaró públicamente q u e en ese m o m e n t o tenía tristeza p o r q u e había
dos personas en México q u e se habían negado a entrar a
ella: Octavio Paz y Antonio Alatorre. Y y o m e sentí en las
nubes. ¡En compañía d e Octavio Paz nada m e n o s !
Pero Yáñez no hizo mayor cosa. No hizo nada, por e j e m -
rres. Pero Sor Juana no. O b v i a m e n t e , p o r q u e n o dejaban d e
verla c o m o americana; por e j e m p l o , notaban q u e e n un soneto rima roza,
del verbo rozar, con rosa, el sustantivo. No
dejaban de pensar q u e era una ultramarina y q u e el suyo
era un español de "segunda clase", a u n q u e su poesía fuera
m u y buena. Por eso n o f u e considerada c o m o "autoridad".
plo, con esas papeletas acumuladas, q u e siguieron a c u m u -
Hay en la historia e j e m p l o s insignes de este antiamerica-
lándose porque en sus juntas el t e m a principal era el registro
nismo. Uno q u e m e encanta —por su brutalidad, por su fran-
de nuevas palabras. "Señor, pues aquí traigo un t a m b a c h e
queza— es el de Pío Baraja, q u e dice más o m e n o s : "a esos
de palabras", decía algún académico, p o r q u e había hecho
latinoamericanos q u i é n les va a hacer caso, si apenas ayer
un viaje, y otro decía: "Hombre, en Ixmiquilpan d e c i m o s tal
andaban trepados en los guayabos". Eso ha cambiado. A h o -
cosa", y se vertía en la papeleta. Y eso era t o d o . Una cosa ha
ra los españoles están mejor dispuestos.
llevado a la otra. La falta de recursos ha hecho q u e durante
m u c h o t i e m p o no haya habido un verdadero entusiasmo.
Ahora q u e tal vez las cosas t a m b i é n tengan su propio
ritmo. También hay q u e cuidarse de ciertas protecciones ofi-
Y para volver al t e m a , yo creo q u e el terreno se está preparando bien para q u e dentro de... n o sé, cincuenta años,
cien años, haya para la lengua española un diccionario parecido al American
Heritage.
AFFONSO ROMANO DE SANTANNA
Tve s poemas
Versiones de E d u a r d o Langagne
CONSTRUCCIÓN, 1967
SIGNIFICADOS
ompraba diccionarios para
EL HOMBRE DEL DICCIONARIO
1,500 tejas, 5 puertas, de las cuales
[comprenderme
(Para Aurelio Buarque de Hollanda*)
1 de entrada
como si cogiese los hilos de una red.
2 laterales
Se fue Aurelio.
Entre las palabras, en tanto,
1 de fondo
A l g u n o s dirán: fue hacia su última
la vida se estancaba como agua invisible
1 interna
mientras me aumentaba la sed.
8 ventanas, de las cuales
No.
3 laterales
F u e hacia su última palabra.
3 frontales
L a sólo pronunciable de cuerpo entero.
2 de fondo
Otras palabras, amigas, fueron al entierro
[morada.
y lloraron.
30,000 ladrillos, más
Algunas permanecieron allí
aplanados, ventanales,
y se volvieron inscripción.
[cables, lámparas, tubos,
cerraduras, perillas, cimbras,
[escuadras,
alambres, polines,
[excusados, baños y lavabos
azulejos y lambrines rojos
todo esto amontonado
no es una casa
*Aurelio Buarque de Hollanda es el autor del más popular diccionario en lengua portuguesa. Su importan-
como un diccionario
cia es tal que para cualquier duda lingüística es frecuente
no es todavía un poema.
brasileño, su influencia es notable también en Portu-
escuchar: «Búscalo en el Aurelio». Aunque su origen es
gal.
El poema, c o m o puede notarse, fue hecho por
Romano de Sant'Anna con motivo del
del estudioso.
R e c o n o c i d o t a m b i é n p o r sus e n s a y o s y crónicas, A f f o n s o R o m a n o d e S a n t ' A n n a ( 1 9 3 7 ) , e s u n o d e ios p o e t a s
m á s i m p o r t a n t e s d e la a c t u a l i d a d e n l e n g u a p o r t u g u e s a .
E n t r e s u s l i b r o s d e p o e s í a s e c u e n t a n A Grande
Indio
Guaraní,
mentos,
1999.
1 9 7 8 ; Q u e País é este?,
Fala
1980, y
do
Texta-
fallecimiento
La lingüista y filóloga María Antonia Martín Zorraquino es la decana del Departamento de Lingüística
General e Hispánica de la Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza. La sintética pero
sustanciosa semblanza que sigue apareció el año pasado en la página electrónica del Centro Virtual
Cervantes a raíz del centenario del
natalicio de María Moliner.
MARÍA ANTONIA MARTÍN ZORRAQUINO
SEMBLANZA DE MARÍA MOLINER
M a r í a Moliner nació en Paniza (Zaragoza)
perior de Ingenieros Industriales de Barce-
el Plan de Bibliotecas
el 30 de marzo de 1900, en el seno del
lona, fallecido en 1986); la atención de la
Madrid, Anabad, 1990) considera dicho pro-
matrimonio formado por Enrique Moliner
casa (aun con la asistencia adecuada); la
yecto «el mejor plan bibliotecario de Espa-
Sanz, médico rural, y Matilde Ruiz Lanaia.
vida profesional, y, sobre todo, la participa-
ña» (op. ai, p. 132).
Un ambiente familiar acomodado (el abue-
ción, con la fe y la esperanza de una insti-
Al término de la guerra civil, el conjunto
lo paterno había ejercido también la medi-
tucionista convencida, en las empresas
de amigos de los Ramón Moliner, y ellos
cina rural y los abuelos maternos poseían,
culturales que nacen con el espíritu de la II
mismos, sufren represalias políticas. Bastan-
al parecer, tierras), en el que los tres hijos
República.
tes de ellos se exilian. D. Fernando Ramón
que superaron los entonces tan frágiles
En primer lugar, debe destacarse la co-
de María
Moliner,
y Ferrando es suspendido de empleo y suel-
años de la infancia —Enrique, María y Matil-
laboración de D. María en la Escuela Cos-
de— cursaron estudios superiores.
sío, inspirada claramente en la Institución
1946) y rehabilitado en Salamanca a partir
En 1902, según testimonio de la propia
Libre de Enseñanza, escuela de la que fue
de 1946 (donde permanecerá hasta su
María Moliner, padres e hijos se traslada-
alma D. José Navarro Alcacer (y su mujer,
jubilación en 1962).
ron a Almazán (Soria) y, casi inmediatamen-
D. María Alvargonzález), que compartieron
Por su parte, María Moliner es depura-
te, a Madrid. En la capital, siempre según
sus objetivos con otros matrimonios ami-
da y sufre la pérdida de 18 puestos en el
a
a
do, trasladado después a Murcia (1944¬
cita de D. María, los pequeños Moliner es-
gos. María Moliner enseñó en ella Literatu-
escalafón del Cuerpo Facultativo de Archi-
tudiaron en la Institución Libre de Enseñan-
ra y Gramática, y, además, formó parte de
veros y Bibliotecarios (que recuperará en
a
za, donde fue, al parecer, don Américo
su Consejo Director, como vocal, y de la
1958). En 1946 pasará a dirigir la biblio-
Castro quien suscitó el interés por la expre-
Asociación de Amigos para su apoyo, como
teca de la Ε. T. Superior de Ingenieros In­
sión lingüística y por la gramática en la pe-
secretaria.
dustriales de Madrid hasta su jubilación,
queña María. Los primeros exámenes del
D. María prestó, asimismo, su colabora-
bachillerato los hizo como alumna libre, en
ción entusiasta a las Misiones Pedagógicas
En esta nueva etapa de su vida, particu-
el Instituto General y Técnico Cardenal Cis-
de la República, cuya delegación valencia-
larmente cuando se instale en Madrid, cria-
a
en 1970.
neros de Madrid (entre 1910 y 1915), pa-
na presidía el Sr. Navarro Alcacer con la ayu-
sando en julio de 1915 al Instituto General
da fundamental de D. Angelina Carnicer.
y Técnico de Zaragoza, del que fue alumna
María Moliner se cuidó especialmente de
María Moliner encontrará el tiempo para
oficial a partir de 1917 y donde concluyó el
la organización de las bibliotecas rurales. De
dedicarse a su interés intelectual más pro-
hecho, escribió unas Instrucciones
pora el
fundo: la pasión por las palabras. Será en-
servicio
(que se
tonces cuando comience (hacia 1950) el
bachillerato en 1918.
Entre 1918 y 1921, María Moliner cursó
a
de pequeñas
bibliotecas
dos ya sus hijos y separada físicamente de
su marido una buena parte de la semana,
la licenciatura de Filosofía y Letras en la
publicaron sin nombre de autor en Valen-
Diccionario
universidad cesaraugustana (sección de His-
cia, en 1937), que fueron muy apreciadas,
cará la Editorial Gredos entre los años 1966
toria),
que culminó con sobresaliente y
tanto en España como en el extranjero, y
y 1967 (en 2 volúmenes), una obra que
Premio Extraordinario. Y en 1922 ingresó,
cuya presentación preliminar —«A los biblio-
ha conocido, en esa primera edición, vein-
por oposición, en el Cuerpo Facultativo de
tecarios rurales»— constituye una pieza con-
te reimpresiones, que ha sido editada en
Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, y
movedora y un testimonio fehaciente de la
CD-ROM en el año 1995 y que ha sido
obtuvo como primer destino el Archivo de
fe de la autora en la cultura como vehículo
reeditada en una segunda edición, revisa-
Simancas.
para la regeneración de la sociedad.
da y aumentada en 1998.
a
de uso del español,
que publi-
Tras una breve estancia en Simancas,
En esta etapa de su vida D. María ocupó
María Moliner representa, sin duda, todo
María Moliner pasa al Archivo de la Delega-
puestos importantes de responsabilidad en
un estilo de ser mujer en el siglo XX: perte-
ción de Hacienda de Murcia. Será en esa
el terreno de la organización de las bibliote-
nece al grupo de las pioneras universitarias
ciudad donde conocerá al que será su
cas populares. Ya en 1935, en el II Congre-
que ejercen, además, una profesión. Refle-
mando, D. Fernando Ramón y Ferrando, ca-
so Internacional de Bibliotecas y Bibliografía
ja, igualmente, una manera profundamen-
tedrático de Física. La pareja contrae matri-
—el que inauguró Ortega—, ella había pre-
te moral de realizarse como persona:
monio en la parroquial de Sagunto, el 5 de
sentado una comunicación con el título «Bi-
claramente inteligente, y, al mismo tiempo,
agosto de 1925, e inicia una vida conyugal
bliotecas rurales y redes de bibliotecas en
vigorosamente responsable y generosa para
armónica y compenetrada, la de dos inte-
España». En septiembre de 1936 fue llama-
con los demás (a los que, como divisa, hay
lectuales comprometidos con su vocación
da por el rector de la Universidad de Valen-
que entregar la obra perfecta en la medida
y con la sociedad en la que viven, a la que
cia, el Dr. Puche, para dirigir la Biblioteca
de las posibilidades de cada uno). Sencilla,
tratarán de dar lo mejor de sí mismos. En
universitaria, pero, ya en plena guerra civil,
espontánea en sus reacciones y elegante
Murcia nacerán sus dos hijos mayores (En-
a finales de 1937, hubo de abandonar el
al no ser elegida académica en 1972, Ma-
rique, médico, fallecido en octubre de 1999,
puesto para entregarse de lleno a la direc-
ría Moliner recibió su jubilación tan discre-
y Fernando, arquitecto).
ción de la Oficina de Adquisición y Cambio
tamente como había vivido, gozando con
Internacional de Publicaciones y para tra-
los pequeños detalles cotidianos (sus ma-
bajar como vocal de la Sección de Bibliote-
cetas, por ejemplo) y presumiendo con or-
cultad de Ciencias; D. María, al Archivo de
cas del Consejo Central de Archivos,
gullo de sus nietos.
la Delegación de Hacienda de esa ciudad).
Bibliotecas y Tesoro Artístico. Su lucidez y
A principios de los años treinta, la familia
se traslada a Valencia (D. Fernando, a la Faa
La etapa valenciana cubre el período de
mayor plenitud vital de María Moliner: el
nacimiento y la crianza de sus dos hijos
pequeños (Carmen, filóloga, y Pedro, catedrático y director de la Escuela Técnica Su-
capacidad organizativa van a quedar plasmadas en las directrices que redacta como
Proyecto de Plan de Bibliotecas del Estado,
las cuales se publicarán a principios de 1939
—Pilar Faus (La lectura pública
en España y
Las notas tristes de sus últimos años
fueron la muerte de su marido y su propia,
terrible, enfermedad: la arteriosclerosis cerebral que la privó de su lucidez desde
1975, aproximadamente, hasta su fallecimiento, el 22 de enero de 1981.
Manuel Seco, doctor en Filología Románica
la Real Academia
Española,
y miembro
ha dirigido la elaboración
de
chó con ellas. La justa admiración por su laboriosidad tenaz,
del
por la firmeza de su vocación y la simpatía hacia sus valores
Diccionario histórico de la lengua española (RAE) y actual-
h u m a n o s han teñido de emotividad la pluma de m u c h o s
mente encabeza
de la RAE. En-
finos escritores, y la consecuencia ha sido que, e n sus co-
la Gramática
mentarios, la obra ha q u e d a d o e n u n plano d e p e n u m b r a
el Instituto de Lexicografía
tre sus obras publicadas
hay que destacar
esencial del español, el Diccionario d e dudas y dificultades
respecto de la persona de la autora. «Diccionario excelente»,
de la lengua española, y el muy reciente Diccionario del es-
«excepcional», «maravilla de la lexicografía», «obra cumbre»...
pañol actual, en dos tomos. Este artículo apareció en el dia-
son elogios q u e n o p o n g o e n tela de juicio, pero que, al n o
rio El País el 29 de mayo de
pecar de excesivamente analíticos, contribuyen poco a una
1981.
verdadera valoración de la obra y m u c h o a su estéril mitificaL a pereza nacional se encuentra m u y a gusto con el tradicional sistema de colmar d e ditirambos a t o d o intelectual
- m u e r t o , desde luego— a quien cierto n ú m e r o de entendidos señale c o m o importante, a c a m b i o de q u e esta minoría
ción; algo q u e sin duda hubiera rechazado la sencilla honradez de María Moliner.
El Diccionario
de uso del español es, ciertamente, uno de
los diccionarios españoles más importantes. Muchos creen que
nos releve de la enojosa ocupación de acercarnos a conocer
lo es por su caudal, por el n ú m e r o de voces definidas, fiándo-
la obra del héroe.
se d e la mera apariencia material; e n realidad registra más o
El conocimiento de nuestros creadores y de nuestros p e n sadores queda así c ó m o d a m e n t e suplido por el
menos los mismos términos que el Diccionario
de la Acade-
conocimiento
mia, y así lo reconoce la autora. Lo que sí distingue, en cambio,
q u e sobre ellos han depositado unos pocos.
a esta obra es su propósito renovador, q u e yo sintetizaría en la
¡Cuántos clásicos españoles entraron e n los manuales d e
conjunción de tres rasgos: el concepto del diccionario c o m o
literatura solamente porque habían sido leídos por Amador
una herramienta
de los Ríos o por M e n é n d e z Pelayo! Y a veces se a m o n t o n a
lisis tradicional de las unidades léxicas y el intento de estable-
una etiqueta sobre otra y otra, f o r m a n d o una costra espesa,
cer una separación entre léxico usual y el léxico no usual.
de la etiqueta
total del léxico, la voluntad de superar el aná-
una
MARÍA MOLINER:
MANUEL SECO
c o m o sobre una maleta vieja, sin q u e nadie se preocupe de
La primera característica, por sí sola, a pesar de su e n o r m e
nacional
importancia, no constituye novedad. Aparte del precedente
queda cada vez más aislada por el suntuoso telón de los
francés de Paul Robert, cuyo diccionario está inspirado en el
homenajes, con lo cual, a fuerza de creer en ella sin verla la
m i s m o principio, nuestro maestro Julio Casares ya había ex-
divinizamos. ¿No h e m o s convertido a Cervantes en un m i t o
puesto en 1921 la tesis de que «hay que crear, junto al actual
averiguar qué hay dentro de la maleta. La gloria
por este procedimiento? En m e d i o de esta hipocresía colec-
registro por abecé, archivo hermético y desarticulado, el dic-
tiva, ¿podía sorprendernos q u e de pronto, un día, unos con-
cionario orgánico, viviente, sugeridor de imágenes y asocia-
cejales de pueblo se quitasen la máscara y mostrasen con
ciones, d o n d e , al conjuro de la idea se ofrezcan en tropel las
franqueza su barbaridad borrando de la t o p o n i m i a urbana a
voces, seguidas del útilísimo cortejo de sinonimias, analogías,
ese f a m o s o desconocido?
antítesis y referencias; un diccionario comparable a esos bi-
En los últimos meses, el proceso de beatificación ha re-
bliotecarios solícitos que, p o n i e n d o a contribución el índice
caído no sobre un poeta ni sobre un filósofo, sino, n o v e d o -
de materias, abren camino al lector más desorientado, le mues-
samente, sobre una lexicógrafa. Al triste acontecimiento de
tran perspectivas infinitas y le alumbran fuentes de informa-
su m u e r t e —el 2 2 de enero de 1 9 8 1 — se unían en María
ción inagotables». C o m o es sabido, el propio Casares llevó a
Moliner dos circunstancias q u e eran noticia: una, su dedica-
la práctica su teoría en el Diccionario
ción a una extraña especialidad; otra (¡todavía!), su condi-
española
ción femenina.
idea a la palabra; de la palabra a la idea». Pues b i e n : la mis-
En m e d i o de la atmósfera general de desinterés por el
idioma y de la consiguiente ignorancia sobre las disciplinas
que lo estudian (recordemos tan solo el regocijante uso que
de la voz semántica
hacen políticos y editorialistas), no ha
de sorprender que la lexicografía tenga para m u c h o s un t u fillo exótico, cuasi nigromántico, a pesar de versar sobre un
objeto tan conocido por fuera c o m o es el diccionario. Pues
bien: María Moliner no solo se entregó al cultivo de este
recóndito campo, sino q u e además era
mujer.
ideológico
de la
lengua
( 1 9 4 2 ) , cuyo lema, e n la portada, reza: «De la
ma meta se propuso María Moliner: construir el diccionario
s i m u l t á n e a m e n t e descifrador
y cifrado (esto es «que ayuda
a entenden> y «que ayuda a decir»). La diferencia, en este
punto, entre la obra de Casares y la de Moliner es superficial:
mientras en la primera la parte cifradora forma un cuerpo separado de la descifradora, en la segunda está integrada la una
dentro de la otra, formando un solo cuerpo.
Esta utilidad, tan apreciable, se c o m p l e m e n t a en el Diccionario
de Moliner con el establecimiento —segundo ras-
Muchas y m u y hermosas han sido las ofrendas de pala-
go— de dos grandes niveles dentro del léxico: las palabras y
bras q u e después de su m u e r t e ha recibido quien tanto lu-
acepciones usuales y las no usuales; diferenciación realiza-
da por m e d i o s tipográficos, destinada a ser s u m a m e n t e
ser poco sistemática, prácticamente no aporta nada a los
práctica para el hablante q u e quiere escoger su propia
objetivos del diccionario y que, en cambio, incomoda la con-
forma de expresión. Se une a esto la información sobre
sulta de su lector, quien —nos guste o no— cuenta siempre
construcciones sintácticas en las distintas acepciones, que
con el alfabeto c o m o báculo imprescindible para andar por
tanto se echa de menos en los diccionarios corrientes (aun-
la vida. Una tercera reserva todavía añadiré q u e no es un
que, en cambio, se o m i t e n sin suficiente justificación, otras
defecto, sino un exceso: recarga notable e innecesariamen-
indicaciones gramaticales no m e n o s necesarias).
te el v o l u m e n de la obra al haber incorporado en ella, en sus
El aspecto más destacable del Diccionario
de uso del
respectivas entradas, todos los temas de la gramática espa-
español es su tercer rasgo: la revisión a f o n d o de las defi-
ñola. El uso del subjuntivo o del artículo, la posición del ad-
niciones tradicionales, que h u b o de ser sin duda la faceta
j e t i v o , el valor d e los t i e m p o s verbales, etcétera, s o n
más agobiante, por ser la más personal en la labor de la
cuestiones q u e se salen abiertamente de la lexicografía.
autora. Es bien sabido q u e muchas de las definiciones del
Diccionario
de la Academia están redactadas en una len-
Entre los diccionarios españoles de lengua o usuales, el
de Moliner es el intento renovador más ambicioso que se
gua de otra época, q u e les da a los ojos del lector letrado,
ha producido en nuestro siglo. En él, la intuición y la tenaci-
un encanto singular; pero ciertamente ese lenguaje no es
dad tuvieron que llenar el vacío de una tradición previa q u e
el más adecuado para explicarle al h o m b r e de hoy los
hubiera allanado el camino. Es un esfuerzo digno de toda
significados de las palabras. Por otra parte, el
Diccionario
nuestra admiración pero, por ley del quehacer intelectual,
académico recurre, con insistencia q u e casi bordea la to-
no es una meta, sino una etapa, y d e b e ser t o m a d o c o m o
madura de pelo, a la definición en círculo vicioso:
ampa-
una incitación, c o m o un poderoso reto por cuantos se dedi-
rar se explica c o m o «favorecer, p r o t e g e n , favorecer,
como
can a la lexicografía. Bien están los elogios emotivos, sono-
«ayudar, amparar, socorren»; proteger
vorecer, defender»; defender
c o m o «amparar, fa-
c o m o «amparar, librar, prote-
ger»; ayudar, c o m o «auxiliar, socorrer»; auxiliar, c o m o «dar
ros y confortables; pero la verdadera alabanza al q u e trabaja
es seguir su ejemplo.
Porque María Moliner no es un n o m b r e , sino una obra.
OBRA, NO UN NOMBRE
auxilio»; auxilio, c o m o «ayuda, socorro, amparo»; y así sucesivamente. María Moliner, en su obra, decide romper este
mareante juego de la oca que, junto con el estilo dieciochesco, se había hecho hábito en los lexicógrafos sumisos al
m o d e l o académico. No sólo evita la definición circular, para
lo cual inventa una minuciosa jerarquización lógica de los conceptos, sino que desmonta una por una todas las definiciones de la Academia y las vuelve a redactar en español del
siglo XX, dándoles, en muchos casos, una precisión que les
faltaba y desdoblándolas a m e n u d o en nuevas acepciones y
subacepciones que recogen matices relevantes. Con ello logia un análisis de los contenidos bastante más completo que
el de los diccionarios corrientes, incluido el de la Academia.
Hay que mencionar también la abundancia de ejemplos inventados que ¡lustran las definiciones: punto éste con d e m a siada frecuencia olvidado en nuestros diccionarios.
Dos o tres reparos principales señalaría yo en esta labor
m o n u m e n t a l (dejando al margen otros de tipo técnico). Uno
es q u e está construida t o m a n d o c o m o casi únicas bases
documentales la personal competencia hablante de la autora y —paradójicamente— el m i s m o Diccionario
académico
q u e se trataba de superar, con lo cual los criterios subjetivos
priman más de lo conveniente sobre la información objetiva, tan necesaria para el estudio del uso. El otro reparo es
que, en el deseo de introducir un e l e m e n t o de racionalidad
en el convencionalismo alfabético de los diccionarios, las
palabras —dentro del abecedario general— aparecen agrupadas en familias etimológicas: ordenación que, aparte de
María Moliner en
1970
CONMEMORAMOS ESTE AÑO EL BICENTENARIO DEL
E m i l e Littré
(1801 -1881), EL FILÓSOFO, MÉDICO Y lexicógrafo francés, CUYO DICCIONACIMIENTO DE
NARIO ES UNO DE LOS MÁS CONOCIDOS Y
UTILIZADOS EN EL MUNDO FRANCÓFONO DE HOY,
AUE TAMBIÉN LE DEBE UNA
de la langue
Histoire
francai-
SGs PUBLICADA UN AÑO ANTES DE LA APARICIÓN DEL PRIMER TOMO DE SU DICCIONARIO.
EL TEXTO QUE SIGUE, TOMADO DEL LB
I RO DE RICHELET, FURETIÉRE Y LITTRÉ, Petite
archéodíctíonnaires
logíe des
(Pans, ED. LA BIBLIOTHÉQUE, 1997), LLEVA A MANERA DE PRESENTACIÓN LAS SIGUIENTES LÍNEAS DE JACQUES DAMADE:
EM ι LE LITTRÉ
re-
lado de los represores. Tuve y conservo más
sos que tanto nos importaba atajar. Hasta
de
Plo-
poderosos motivos, y más desinteresados,
allí quedaron las cosas; pero me quedé con
en la calle
con
para apoyar la acción legal que, por medio
el resquemor que me despertara esa con-
«Ahí va Littré, se-
de la fuerza militar, sofocó una siniestra in-
versación, muy preocupado por la posibili-
ñala uno de ellos. ¡Littré!, dice el otro, ¡pero
surrección y devolvió a Francia la ciudad
dad de un siniestro.
qué aire de párroco
Imagi-
de París. ¿Que es asunto de política? Sin
Mi imprudente confianza había desapa-
que
duda que lo es, pues ¿cómo podría evitar
recido, y pensé en tomar algunas precau-
lengua
que lo fuera un hombre a quien le han
ciones, si no para anular, al menos para
prendido fuego por razones políticas?
atenuar los infortunios cuya viva imagen
Un tanto pérfidamente,
porta
los honestos
Ernest Renán
parlamentos
uha y Roscoff al cruzarse
el lexicógrafo
narlo
positivista:
como
rellena
vetusto tiene!»
venerable
eclesiástico
cajas con el tesoro
francesa y las transporta
ocultándolas
en el sótano
go hallándoles
pudieran
otros
escapar
de la
de aguí para
de su casa, lue-
escondrijos
del furor de la
—de la hoguera
de la Comuna,
abuses prusianos,
de la destrucción
invasorescinación.
pio
despierta
Así cuenta
lexicógrafo
extraído
mi
na estuvo a punto de quemar, y antes del
recogido en paquetes de un millar de ho-
historia
desastre del Sitio de París, el señor Hachet-
jas. En total, tenía doscientos cuarenta pa-
de
te, quien fue a visitarme un día, notó los
quetes. En consecuencia, mandé hacer
montones de papeles que colmaban mi
ocho cajas en madera blanca con capaci-
de fas-
apartamento y que constituían la parte no
dad para contener, cada una, treinta pa-
el pro-
impresa de mi diccionario. La vecindad es-
quetes, doscientas cuarenta mil páginas en
pasaje,
trecha de esos papeles con la chimenea le
total. Era la última parte del diccionario, y
marzo
impresionó, y le despertó la inquietud de
representaba más o menos el equivalente
diccionario».
un probable incendio. «¿Qué podríamos ha-
de lo que ya estaba impreso y a salvo de
en el siguiente
de 1880, o cómo elaboré
me ponía a temblar. Mi manuscrito estaba
donde
los
sus andanzas
del
Es así que en ese edificio que la Comu-
de los
una especie
de su «Charla
alió,
i ° de
cer, me preguntó, para prevenir una pérdi-
peligros eventuales. Envié las cajas a un
Efectivamente, yo mantenía por entonces,
da irreparable? ¿Habría manera de hacer
embalador que las preparó como si fue-
en la calle de l'Ouest, hoy calle d'Assas, un
copias de todo esto para conservar un du-
ran a atravesar el mar con destino a Amé-
minúsculo y muy incómodo cuartito, aun-
plicado?» Por mi parte objeté que el traba-
rica o a las Indias orientales, es decir para
que ciertamente barato, lo único que con
jo de copiar semejante masa de papeles
que resistieran largos periodos de tiempo,
mi escasa renta podía pagarme, el mismo
sería prolongado y harto dispendioso, que
las humedades y todas las intemperies. No
que los rebeldes de la Comuna ocuparon
los riesgos en mi apartamento se dobla-
iban a viajar lejos. Me las llevaría a Mesnil-
durante tres días en mayo de 1871. Desde
rían con los riesgos en casa de un copista,
le-Ro¡, y las depositaría en el sótano. Allí,
las ventanas, disparaban contra la incursión
y que con semejante operación puramen-
no habría incendio que las amenazara, por
de los versalleses; luego, cuando se vieron
te subsidiaria caeríamos en temibles retra-
lo menos. Mi casa lindaba con otra sólo de
rodeados y obligados a emprender la fuga,
no omitieron prender fuego a la planta baja
antes de partir. La casa comenzó a arder;
pero al llegar la tropa, controló el incendio,
y también el de la casa de enfrente, la misma donde vivía el señor Michelet, ausente
por fortuna, a la que los incendiarios tampoco perdonaron. Confieso que en ese
momento experimenté un vivo agradecimiento hacia los soldados de Versalles por
haber salvado mi pobre mobiliario, mis libros, mis papeles, notas y algunos recuerdos queridos. Pero desde el retorno de
Noumea, en medio de las retumbantes
ovaciones que lo rodean, todo se ha puesto
más bien de cabeza. Los jefes y padrinos
de los amnistiados gritan a voz en cuello
que el verdadero criminal fue el ejército
regular, que la gente de la Comuna desempeñó un papel justiciero y decoroso al
prender fuego a casas, palacios, bibliotecas y Alcaldía, y que el miserable interés
personal que me pudo mover en defensa
de mi habitáculo, me puso y me pone del
un costado, lo que disminuía a la mitad el
tardaron en volver a sus casas. Pensaban en
fuera de la familia, estaban en Bretaña. Fue
riesgo; yo era el único habitante de mi casa,
mí, que estaba ausente; y a fin de no evitar
allí que nos refugiamos yo, mi mujer y mi
y sólo durante la temporada veraniega;
que mi casa se viera deshabitada, y que por
hija. Hallamos cordial hospitalidad en Saint-
conjuraba así los peligros del invierno,
ello estuviera más expuesta al posible pillaje
Brieuc, en casa del doctor Fortmorel, donde
cuando los fuegos se hacen particularmen-
de los hombres que iban y venían entre
nuestro exilio se dulcificó. ¡Pero qué largos
te frecuentes. En fin, si la mala suerte que-
Carriére y Maison-Laffite, la abrieron y se ins-
eran los días! Suspirábamos ansiosamente
luego de leer el periódico del día, que sólo
ría que se incendiara esa casa, no muy
talaron. Yo los había ayudado como médico
grande ni muy alta, no provocaría el des-
en sus padecimientos; ellos me ayudaron
una vez trajo una buena noticia, la de la ba-
fondamiento del sótano. Las cajas reposa-
como guardias y defensores de mi morada
talla de Coulmiers; recibíamos por globo al-
ron ahí durante muchos años. El trabajo
abandonada.
gunas cartas que nos informaban de
del embalador cumplió; y los papeles res-
En París, con mis cajas, sufrí otro inci-
nuestros amigos en París, de sus sufrimien-
guardados no padecieron en absoluto su
dente. Alojarlas en el apartamento que yo
tos y de la generosa resistencia de los parisi-
larga estancia en el encierro. Los fui extra-
ocupaba en el tercer piso de la calle de
nos; y nos reprochábamos con amargura por
yendo uno por uno, conforme a las exi-
l'Ouest había resultado imprudente, y con-
el pan que comíamos tan cómodamente,
gencias de la imprenta. Y así, hasta
tradictorio con el género de precaución que
mientras que ellos se hallaban cada vez peor
mediados del año terrible de 1870.
yo buscaba, pues el apartamento estaba
y en las últimas. En esa espera inerte, y para
Luego de las primeras batallas perdidas
dentro del radio de alcance de los obuses
matar el tiempo que a su vez me mataba,
que sólo anunciaban la tremenda ineptitud
alemanes. Ni qué decir, dos obuses caye-
eché mano de la biblioteca del doctor For-
de nuestro gobierno y nuestros jefes mili-
ron ahí. En verdad, esos obuses no me
morel, donde recogí provisiones para mi dic-
tares, comprendí que la guerra arribaría a
alcanzaron (uno destruyó el mobiliario de
cionario, aunque durante las horas más
los muros de París. Supimos que el señor
una pobre vecina, pero en el cuarto piso y
sombrías yo no sabía siquiera si aún tenía-
Mariscal Bazaine, con increíble e imperdo-
del otro lado del edificio). En cuanto se
mos patria, con todo lo que este término
nable negligencia, se había dejado hacer
restablecieron las comunicaciones entre
sagrado implica. No había miseria que se
pedazos en Metz, y supusimos que el se-
París y Burdeos, a donde me hallaba en-
antojara imposible, sobre todo para un viejo
ñor Mariscal de Mac-Mahon, con la tropa
tonces, un periódico anunció que todo
como yo que no abrigaba ilusión de reem-
del campamento de Chálons, se batiría en
había sido destruido en mi casa; pero, muy
prender su vida y su labor.
retirada, con objeto de conservarla para la
pronto, cartas tranquilizadoras me informa-
Al cabo, algunos resplandores aparecie-
defensa de París que, sin ella, sería irreme-
ron que no era así. De cualquier forma, no
ron en el cielo tenebroso. La Asamblea
diablemente cercada y aislada del resto de
convenía depender de semejantes azares
Nacional, de la cual me habían hecho
Francia. Era evidente que los alrededores
imprevisibles.
de París serian teatro de activas operaciones militares, y que las poblaciones circunvecinas, Mesnil-le-Roi entre otras, estaban
expuestas a convertirse en plazas tomadas
y vueltas a ocupar, y a ser incendiadas. Con
semejantes perspectivas, según me las figuraba, y a pesar de las punzantes angustias del malestar público, yo mantenía la
preocupación por mis cajas, como era mi
deber; pues no sólo a mí me interesaba su
conservación, sino también a la editorial
Hachette. Tomé las cajas que quedaban y
me las llevé a París, antes de que le pusieran sitio.
miembro ochenta mil electores parisinos,
Entretanto, la odisea de mis cajas no
fue a instalarse a Versalles. Pero aún no se
había terminado. Solicité que las recibiera
reabrían para mí las puertas de París. La
la editorial Hachette, que consintió en ha-
insurrección del 18 de marzo ocupaba la
cerlo. Ahí, quedaban fuera del alcance de
ciudad; y ya instalado el sitio, yo no podía
los obuses; ningún proyectil procedente
ingresar. Otras angustias: dadas las pocas tro-
de la ribera izquierda del Sena llegaría allá.
pas de que disponía Thiers, tan desorgani-
Las colocaron en un sótano muy sólido,
zadas, tan descorazonadas, nada era tan
donde parecían estar a cubierto de todas
incierto como la lucha contra el populacho
las ofensivas. Sin embargo, fue en ese re-
pansino levantado, tan numeroso, que do-
fugio donde corrieron un último y grave
minaba todos los fuertes salvo el Mont-Va-
peligro.
Durante el rescate de París por el ejér-
lérien, formado en batallones y provisto, en
cantidades infinitas, de fusiles, cañones y
cito, que ejecutaba órdenes del gobierno
municiones. A pesar de tan desfavorables
legal de Francia, una banda de la Comuna
circunstancias, y a despecho de mi poco
Y caramba, me equivoqué: mis cajas
ocupó las alturas de la calle Hautefueille,
espíritu para trabajar, el señor Beaujean, que
podían haberse quedado en Mesnil-le-Roi
justamente en el punto donde se hallan
había permanecido en Paris y podía servir-
sin riesgo de consumirse con el pueblo que
las editoriales del señor J. Bailliére y del
me de intermediario, insistió en presionar
las asilaba. El ejército de Chálons, obede-
señor Hachette. Cuando el avance de las
para que nos volviéramos a dedicar al diccionario que habíamos interrumpido desde
ciendo una inspiración que provino de las
tropas de Versalles les pareció amenazan-
Tullerías y que fue digno complemento de
te, esa gente agitó tras su barricada sinies-
hacía un año. Y tuvo razón al forzarme así a
la estrategia general de un gobierno deli-
tras resoluciones que fueron ejecutadas
poner manos a la obra; pronto vi que no
rante, se hizo prender en masa en Sedan,
por doquier. Se apresuraron a prender fue-
había nada que perder y mucho que ganar,
incluyendo a hombres, caballos, fusiles, ca-
go a ese grupo de edificios; pero sus in-
hablando tanto en términos del tiempo,
ñones, generales y emperador, y no hubo
tenciones fueron obstruidas, para mal
como de confianza en el regreso de una
ya combates en el campo circunvecino de
según ellos, con todo derecho según yo,
situación favorable, como de reemprender
por los soldados, que los dispersaron. Las
sin más aplazamiento cada cual su activi-
editoriales Bailliére y Hachette escaparon
dad. Mis colaboradores se manifestaron dis-
París. Los alemanes no ocuparon Mensille-Roi. Solo se daban sus vueltas. En una
de sus travesías, al observar que mi casa
estaba deshabitada, derribaron la puerta y
entraron. Hasta ahí llegó el daño. Me contaron además que, una vez adentro, al ver
mis libros, sólo comentaron: «Linda biblioteca.» El hecho es que al volver nueve meses después, en marzo de 1871, lo encontré
todo intacto; inciuso la ropa que me había
quitado de prisa, al partir, estaba sobre la
cama de mi cuarto, que era también mi
gabinete de trabajo. Al principio, los habitantes de Mesnil-le-Roi huyeron; pero no
a la destrucción; también mis cajas.
puestos. La imprenta acogió el original con
Libre de preocupaciones respecto a lo
aplicación, y los tipógrafos se reunieron para
que faltaba de imprimir del diccionario,
componerlo. En casa del señor Hachette se
pensaba en mí y en los míos; y luego de
había abierto la caja que estaba en proceso
crueles vacilaciones entre mis diferentes res-
de trabajo en el momento de la interrup-
ponsabilidades, me decidí a dejar París.
ción. Todo lo que guardaba había dormido
Debido a mi edad, no podía servir en la
durante largos meses; y como en el cuento
defensa, y pensé en brindar un servicio
de Perrault, todos los papeles, el original en
negativo despejando de bocas inútiles que
curso, las galeras semicorregidas y las pri-
alimentar (muchos deberían haber hecho
meras pruebas, despertaron sobresaltados.
lo mismo) a la ciudad que estaba por ser
sitiada y hambreada. Todas mis amistades,
Traducción de Jaime Moreno Villarreal
RAFAEL CADENAS
Nunca he sabido
de palabras...
Nunca he sabido de palabras
tanto como quise.
Relegadas en un tiempo,
no me buscan.
Yo también tengo, Auden,
the best dictionaries that money can buy.
Piezas que se alinean
con ahogo.
Nuestra vida es ardua,
queda atrás,
hierve.
No quiero estilo
sino honradez
Los magníficos libros de poesía y de ensayo de
Rafael Cadenas (Barquisímeto, Venezuela, 1930),
casi todos agotados durante muchos años, han
sido recogidos, para fortuna de los lectores, en
el tomo Obra entera. Poesía y prosa
(1958¬
1995), que el Fondo de Cultura Económica incluyó en su colección Tierra Firme el año pasado.
OHNSOr
Para B á r b a r a J a c o b s y A u g u s t o M o n t e r r o s o
mia francesa y su deseo de q u e en Inglaterra existiera una
institución semejante— nada ocurre. El Rey y sus nobles no
I
tienen interés en tales empresas.
A Samuel J o h n s o n , m a l d e c i d o a los pocos m e s e s d e su
pero en comparación con los franceses y los italianos sus
Los ingleses, por supuesto, no carecían de diccionarios,
n a c i m i e n t o por una e n f e r m e d a d q u e le hizo perder el
logros en el terreno de la lexicografía eran tardíos y m o d e s -
oído izquierdo y le n u b l ó casi por c o m p l e t o la vista del
tos —productos aislados de esfuerzos individuales.
ojo de ese m i s m o lado (y m e n o s s e v e r a m e n t e la del ojo
El primer diccionario inglés, Table Alphabetical!,
publica-
d e r e c h o ) , m u y p o c o s le habrían a u g u r a d o una vida nor-
d o en 1604, contenía apenas tres mil palabras con defini-
mal. La escrófula q u e p a d e c i ó , a d e m á s d e esas lesiones
ciones m u y simples. Su autor, Robert Cawdrey, lo había escrito
en los nervios ó p t i c o s y auditivos, le o c a s i o n ó t a m b i é n ,
con la intención de explicar las palabras difíciles más usuales
por la o p e r a c i ó n a la q u e f u e s o m e t i d o para curarlo, una
( d e origen hebreo, griego, latino o francés) a "Señoras, da-
cicatriz e n el rostro —y acaso t a m b i é n en la p s i q u e : con
mas de compañía y otras personas poco diestras".
los años J o h n s o n n o sólo desarrollaría lo q u e en su época
Durante más de un siglo los únicos diccionarios de len-
se conocía c o m o " t e m p e r a m e n t o melancólico", sino una
gua inglesa fueron ese tipo de listados, repletos además de
serie de guiños y tics q u e lo hacían aparecer c o m o u n
arcaísmos, términos técnicos acuñados por médicos, geó-
idiota a ojos de q u i e n e s n o lo conocían.
grafos, matemáticos y otros especialistas. C o m o lo evidencia
No obstante, J o h n s o n se s o b r e p u s o a estas y otras a d -
la propuesta de Swift, sólo hasta comienzos de la segunda
versidades gracias a una t e m p r a n a e i n q u e b r a n t a b l e d e -
década del siglo XVIII empieza a registrarse entre los ingle-
t e r m i n a c i ó n de rechazar cualquier f o r m a de c o m p a s i ó n .
ses ilustrados la necesidad de producir obras propiamente
James Boswell cuenta q u e un día, c u a n d o J o h n s o n tenía
lexicográficas, con información más completa en cuanto a
seis o siete años d e e d a d , el sirviente encargado de reco-
definiciones, etimologías y ortografía.
gerlo en la escuela no se p r e s e n t ó , y él resolvió c a m i n a r
Dos célebres poetas, Joseph Addison (1672-1719) y Alexan-
solo hasta casa. Su maestra se d i o cuenta y, t e m e r o s a de
der Pope ( 1 6 8 8 - 1 7 4 4 ) consideraron en distintos m o m e n t o s
q u e por su corta vista el n i ñ o p u d i e s e caer en una zanja o
la posibilidad de escribir un diccionario pero, o no había editor
ser atropellado por un carruaje, lo siguió a distancia. Cuan-
que aportara los recursos necesarios (Addison había ofrecido
POETA LEXIGRAFOOOBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBBB
RAFAEL VARGAS
do el p e q u e ñ o J o h n s o n la d e s c u b r i ó se e n o j ó t a n t o q u e
hacerlo por tres mil libras), o la empresa se antojaba demasia-
trató de golpearla.
do amplia y fatigosa (Pope desistió después de hacer una lista
Andando el t i e m p o Johnson recobraría la vista en cierta
medida. Existe constancia de su gratitud y júbilo por ello en
de las autoridades en la materia que podrían participar).
Así, el primero en compilar un diccionario extenso fue
una de las numerosas plegarias q u e escribió. Esa feliz recu-
Nathan Bailey (¿?-c. 1 7 4 2 ) , un maestro del p e q u e ñ o pueblo
peración decidió su destino, pues merced a ella Johnson
de Stepney, cerca de Londres. Su Universal
habría de aprovechar la biblioteca de su padre, comerciante
English Dictionary,
de libros, y convertirse en un lector voraz.
Etymological
publicado en 1 7 2 1 , contenía 4 8 mil pa-
labras. Pero era una obra con serias deficiencias, en especial
en cuanto a definiciones (la de "ratón", por ejemplo, era
"animal bien conocido", y el verbo "to d o " (hacer)
equivalía
a "actuar, etc." Fue, sin embargo, un diccionario m u y popular
En 1712, tres años después del nacimiento de Johnson, Jonathan Swift ( 1 6 6 7 - 1 7 4 5 ) publica en Dublin su
for Correcting,
Improving
and Ascertaining
Proposal
the English Ton-
y llevó a Bailey a trabajar en una nueva edición, m u c h o más
amplia (con 6 0 mil palabras), q u e se publicó en 1736 bajo
el título de Dictionanum
Britannicum.
(Si no hacemos dis-
gue, en la q u e plantea la necesidad de crear una academia
tinciones en cuanto a título, el trabajo de Bailey alcanzó más
inglesa de la lengua, similar a la francesa, q u e "fije" el idioma
de treinta ediciones entre 1721 y 1800.)
(la academia francesa, fundada en 1635 bajo la protección
Mal que bien, con éstas y otras obras se habían sentado
del cardenal Richelieu, había publicado en 1 6 9 4 su diccio-
las bases de una tradición lexicográfica en lengua inglesa, y
nario), pero a u n q u e esa propuesta refleja el sentir de m u -
t o d o estaba dispuesto para la realización de un diccionario
chos ingleses desde t i e m p o antes —en 1 6 6 0 John Dryden
más refinado. Sólo faltaba q u e el azar hiciera concurrir en
( 1 6 3 1 - 1 7 0 0 ) había expresado su admiración por la Acade-
ese cuadro a Samuel Johnson.
autor prácticamente está por comenzar. Su curriculum
Ill
no
cuenta más q u e con unos cuantos artículos publicados en
The Birmingham
Journal, una traducción (del francés) de
Según cuenta Boswell, el c o m e r c i o d e libros le permitía al
un p e q u e ñ o libro -Viaje
diligente padre de Johnson m a n t e n e r d e c o r o s a m e n t e a su
portugués por el jesuíta Jerónimo Lobo— y una obra dramá-
a Abisinia,
escrito originalmente en
familia, y era tan respetado en su c o m u n i d a d q u e llegó a
tica inédita titulada Irene, escrita en 1736, el año q u e pasa-
ser magistrado. No obstante, malos negocios volvieron su
ron en Edial. Nada, e n c o m p a r a c i ó n con la intensísima
situación económica cada vez más estrecha, y Johnson pudo
actividad q u e desplegará a partir de entonces.
ir a estudiar a Oxford sólo con grandes esfuerzos (el factor
Luego de cuatro meses de vagabundeos por Londres e
decisivo fue una pequeña herencia q u e recibió su m a d r e ) .
intentos fallidos de q u e se escenifique Irene, Johnson ingresa
Desafortunadamente, sus padres sólo p u d i e r o n costearle
a la redacción de The Gentleman's
un año de estudios en la ya centenaria institución. El joven
sual q u e con buen éxito dirigía Edward Cave desde 1 7 3 1 . Su
estudiante estuvo s o m e t i d o a tales carencias q u e al final
trabajo en la revista estaba lejos de ser lo que anhelaba - u n a
de ese año escolar los dedos le a s o m a b a n por la punta de
profesión respetable, c o m o la práctica del derecho civil, que
los zapatos. Johnson no tuvo más r e m e d i o q u e volver a
le proporcionara un ingreso fijo—; era, más bien, el de un
Magazine,
la revista m e n -
Lichfield, su p u e b l o natal, en el o t o ñ o de 1 7 3 1 . Su padre
periodista mercenario. Además de labores propiamente edi-
murió en diciembre de ese año y Johnson tuvo q u e e m p e -
toriales (elegir las colaboraciones, editarlas, atender la corres-
zar a bastarse a sí m i s m o . Primero buscó e m p l e o c o m o
p o n d e n c i a , y d e f e n d e r la revista d e los a t a q u e s d e la
maestro en varias escuelas, pero la falta de un título acadé-
competencia) Johnson traducía, rimaba artículos, hacía ver-
mico sólo le permitió conseguir un puesto c o m o profesor
sos en latín, redactaba prólogos, epigramas, ensayos, biogra-
asistente en una escuela primaria de Leicestershire, en el
fías, y, especialmente, los m u y leídos debates parlamentarios.
que duró poco, d e b i d o a constantes conflictos con el d u e -
Dado q u e la Cámara de los C o m u n e s guardaba en secreto el
ño. De regreso en Lichfield, trabajó algunas semanas con
contenido de sus sesiones, los periódicos trataban de repro-
su madre y su h e r m a n o a t e n d i e n d o la librería q u e había
ducir lo dicho en ellas obteniendo información de políticos
dejado su padre. La invitación de un ex condiscípulo, Ed-
poco escrupulosos. Para evitar acciones legales en su contra
m u n d Hector, para pasar una t e m p o r a d a en su casa de
The Gentleman's
Birmingham, le brindó la o p o r t u n i d a d de abandonar una
Magazine
alteraba los nombres de los de-
batientes de manera q u e fuesen reconocibles y llamaba al
tarea q u e hacía sin ganas y con torpeza, y de probar suerte
parlamento "El Senado de Lilliput". Johnson nunca asistió a
en otro horizonte.
los debates. Conociendo las posturas de los parlamentarios,
Johnson pasó cuatro años en Birmingham al amparo de
le bastaba imaginar lo que éstos dirían. Ninguno de ellos pro-
Héctor, cuya solvencia c o m o médico le permitió convertirse
testó nunca, y más de uno se vio beneficiado cuando se le
en la salvación de su joven amigo, pues la incapacidad de
atribuían c o m o
Johnson para conseguir trabajo lo hundió en un estado de
puesto en su boca. Todos estos trabajos aparecían sin su fir-
auténticas las palabras que Johnson había
indolencia del que sólo salió cuando contrajo matrimonio con
ma, aunque los conocedores sabían quién era su autor. To-
Elizabeth Porter, una viuda veinte años mayor q u e él, oriunda
dos fueron escritos siempre bajo la necesidad imperiosa de
de Birmingham, que de veras debe haber a m a d o a Johnson,
conseguir dinero.
pues además de romper con los convencionalismos de la
No obstante, la poca paga impedía q u e sus quehaceres
época en cuanto a edades, renunció a la desahogada posi-
se agotaran con el p e r i o d i s m o . Entre las m u c h a s labores
ción económica que le brindaba su antigua familia política.
laterales q u e realizó durante esa etapa, dos nos interesan
Al m o m e n t o de su m a t r i m o n i o con Tetty —como la llama-
especialmente p o r q u e en cierta manera preparan a John-
ban sus a m i g o s - , Johnson no tenía dinero ni trabajo, pero
son para la redacción del Diccionario.
con los ahorros de ella pusieron una escuela en Edial, una
ción de un diccionario d e medicina e n la q u e se involucró
población cercana a Lichfield, en la q u e Johnson se propuso
en el verano de 1741 por un antiguo a m i g o d e Lichfield,
La primera es la edi-
enseñar "empleando m é t o d o s más racionales que los utili-
Robert James, q u i e n ejercía la medicina en Londres. John-
zados comúnmente." Sólo tres alumnos se inscribieron en la
son lo a y u d ó a idear y a redactar el proyecto del diccionario
escuela. Entre ellos, David Carrick, destinado a ser un f a m o -
para convocar suscriptores, redactó la dedicatoria, así c o m o
sísimo actor, y amigo de Johnson desde ese m o m e n t o . Har-
varias d e las entradas (breves biografías de m é d i c o s en su
to de probarse c o m o maestro, Johnson decidió marchar a
mayoría). La segunda f u e consecuencia directa d e aquella,
Londres para tratar de ganar el pan para su familia con su
pues el editor del diccionario, T h o m a s O s b o r n e , q u e era
talento literario.
t a m b i é n un i m p o r t a n t e c o m e r c i a n t e d e libros, había c o m prado la biblioteca de Edward Harley, c o n d e de Oxford y,
consciente de q u e la única manera de revenderla y o b t e ner ganancias era hacer un catálogo con la descripción c o m pleta de cada título, contrató a Johnson para tal efecto.
Johnson definió su vocación literaria m u y t e m p r a n o . Gran
Éste trabajó en la catalogación de los 4 0 mil v o l ú m e n e s
lector, c o m o h e m o s dicho, y dotado de una m e m o r i a f o r m i -
con William Oldys - p o e t a , editor y autor d e m u c h a s bio-
dable, e m p e z ó a escribir a los quince años, y a los dieciocho,
grafías—, de s e p t i e m b r e d e 1742 a d i c i e m b r e d e 1 7 4 3 .
además de traducciones de fragmentos de Virgilio y Hora-
Un trabajo esclavizante pero q u e , por un lado, le dio m a t e -
cio, había redactado p o e m a s q u e merecían la admiración
ria d e sobra para sus colaboraciones en 77oe
de sus maestros.
Magazine
Pero en la época en q u e llega a Londres su carrera c o m o
obras q u e aprovecharía el resto d e su vida.
se
Gentleman's
y, por otro, le dejó un c o n o c i m i e n t o de autores y
ν
VI
De manera q u e en 1 7 4 5 , c u a n d o el poeta y editor Robert
Tras el primer anticipo Johnson se m u d a con su mujer al
Dodsley ( 1 7 0 3 - 1 7 6 4 ) le p r o p o n e a J o h n s o n la redacción
n ú m e r o 17 de Gough Square, una casa de tres pisos, con
de un diccionario, éste habrá a c u m u l a d o , sin buscarlo, la
una buhardilla q u e convertirá en su centro de trabajo. C o n -
experiencia indispensable. Para este m o m e n t o , a d e m á s ,
trata a seis amanuenses, seis h o m b r e s lo bastante ilustra-
Johnson cuenta ya c o n cierto r e n o m b r e literario. En 1738,
dos y lo suficientemente pobres
Pope había e l o g i a d o " L o n d r e s " —un p o e m a a la m a n e r a
q u e J o h n s o n p u e d e ofrecerles. Cinco de ellos (Shiels,
de Juvenal q u e le gustó t a n t o al influyente Pope q u e , sin
Stewart, Maitland y los h e r m a n o s M a c b e a n ) son escoce-
para aceptar el salario
conocer a J o h n s o n , pero e n t e r a d o de sus penurias, envió
ses, es decir, migrantes dispuestos a trabajar cualquier can-
una carta a la Universidad de D u b l i n , e n t o n c e s dirigida
tidad de horas con tal de hacerse de un sitio en Londres.
por Swift, r e c o m e n d a n d o q u e se le concediera un título
Su salario, con t o d o , no es tan m a l o : cada u n o cobra dieci-
( u n rasgo extraordinario de g e n e r o s i d a d q u e por desgra-
séis chelines al mes, casi la mitad de lo q u e se necesitaba
cia no logró su p r o p ó s i t o ) . Y en 1 7 4 4 su biografía de Ri-
para vivir en Londres "sin ser despreciable", según las pala-
chard Savage, escrita seis m e s e s d e s p u é s d e la m u e r t e
bras de un pintor irlandés al q u e Johnson había conocido
de su q u e r i d o a m i g o , f u e u n succés
—todavía
en B i r m i n g h a m . (Los siguientes datos nos dan una idea
hoy es considerada c o m o la m e j o r obra de J o h n s o n . Cave
del valor de ese salario: la renta m e n s u a l d e una buhardilla
d'estime
lo ha c o n v e r t i d o en su principal colaborador, y para 1 7 4 5
costaba 6 chelines y con 6 p e n i q u e s se podía c o m e r sopa
es el autor de casi la m i t a d d e cada n ú m e r o d e
The
y carne en un café —un chelín valía d o c e peniques, veinte
Gentleman's
Pero a ú n no cuenta c o n estabili-
chelines equivalían a una libra, y veintiún chelines a una
dad e c o n ó m i c a ni c o n la r e p u t a c i ó n q u e desea. La m a y o r
Magazine.
guinea). Johnson los consideraba a t o d o s c o m o sus "de-
parte d e su trabajo, h e c h o , s e g ú n su p r o p i o d i c h o , "para
p e n d i e n t e s " y los ayudó c o n s t a n t e m e n t e , al igual q u e a
cubrir las necesidades del día en curso", es a n ó n i m o , y
Peyton, el único inglés del grupo. Todos ellos se dedicaban
Johnson q u i e r e un proyecto p r o p i o . Por lo t a n t o , su pri-
a copiar lo q u e les señalaba Johnson, q u i e n , según parece,
mera respuesta a la p r o p o s i c i ó n de D o d s l e y es no. Piensa
fue perfeccionando su m é t o d o de trabajo c o n f o r m e avan-
resolver sus a p r e m i o s crematísticos y d e c e l e b r i d a d c o n
zaba. Un ayudante de Strahan, el impresor del diccionario,
una e d i c i ó n a n o t a d a de las obras d e Shakespeare, f i n a n -
cuenta
ciada por Cave. Un editor rival, q u e dice t e n e r d e r e c h o s
Gentleman's
sobre la obra d e Shakespeare y a m e n a z a c o n acudir a la
t a m a ñ o llamado quarto post, una de cuyas caras dividía en
corte, cancela tal p r o p ó s i t o .
dos c o l u m n a s . En cada una escribía dos o tres palabras
Para p r i n c i p i o s de la p r i m a v e r a d e 1 7 4 6 J o h n s o n ha
resuelto aceptar la p r o p u e s t a d e Dodsley. Calcula q u e
un b u e n d i c c i o n a r i o p u e d e darle f a m a y solvencia, y librarlo d e angustias. (La d e J o h n s o n era una é p o c a e n la
q u e u n escritor no podía dejar d e trabajar, p u e s si se
e n d e u d a b a corría el riesgo d e caer e n la cárcel, p r e d i c a m e n t o q u e e n ese e n t o n c e s equivalía casi a una s e n t e n cia d e m u e r t e . )
Para financiar la empresa, Dodsley forma una sociedad con
otros seis editores y libreros: Andrew Millar, Charles Hitch, John
y Paul Knapton, Thomas Longman y su sobrino. La suma de
sus recursos les permite ofrecer a Johnson 1575 libras, con
las que éste debe cubrir todos los gastos que genere el trabajo. El 18 de junio de 1746 firman un contrato. Johnson se
c o m p r o m e t e a cumplirlo en tres años. Cuando el Dr. William
Adams, m i e m b r o del Pembroke College, de Oxford, lo visita
en Londres y se entera de los cálculos de su amigo, tiene
lugar el siguiente diálogo, q u e Boswell reproduce así:
Adams: Pero, señor, ¿cómo puede hacer esto en tres años?
Johnson: Señor, no tengo la menor duda de que puedo hacerlo en tres años.
Adams: Pero la Academia Francesa, que consta de cuarenta
miembros, necesitó cuarenta años para compilar su diccionario.
Johnson: Señor, así es. Ésa es la proporción. Veamos: cuarenta veces cuarenta son mil seiscientos. Tres para mil seiscientos, ésa es la proporción de un inglés respecto de un francés.
Johnson habría de necesitar este b u e n h u m o r para el
trabajo q u e le esperaba.
en un artículo
Magazine,
publicado
en
1799
en
The
q u e Johnson utilizaba hojas de un
con su definición y etimología y luego los amanuenses transcribían en los espacios en blanco las citas q u e Johnson
marcaba en los libros con un lápiz negro, identificando cada
una con la letra inicial de la palabra en cuestión. Esas citas,
Tras nueve meses de trabajo Johnson y sus ayudantes
provenientes de las vastas lecturas q u e realizaba, no sólo
decidieron q u e era hora de anunciar q u e se preparaba un
trataban de ¡lustrar el uso preciso de una palabra, sino t a m -
diccionario "etimológico, analógico, sintáctico, explicativo y
bién de "ser útiles para otro propósito", de manera que,
crítico", y q u e se hallaba m u y avanzado. Ese anuncio, i m p r e -
c o m o lo señala en el "Prefacio" de su Diccionario,
extrajo
"de los filósofos, principios de ciencia; de los historiadores,
so en abril de 1747 bajo el título de Plan for a Dictionary
the English Language,
of
es notable p o r q u e muestra la clari-
hechos notables; de los químicos, procesos c o m p l e t o s ; d e
dad con q u e Johnson había imaginado la obra, al p u n t o de
los textos sagrados, exhortaciones v e h e m e n t e s , y de los
que, a pesar d e algunas diferencias q u e c o m e n t a r e m o s más
poetas, descripciones hermosas." Gracias a ello el Diccio-
adelante, en esencia se ajusta a lo que, ocho años más tar-
nario
de, expondrá en el "Prefacio".
de Johnson p u e d e ser leído en nuestros días c o m o
una antología "que uno p u e d e leer —estas son palabras de
Por sugerencia de Dodsley, el Plan fue dedicado a Philip Dor-
Boswell— con provecho y placer; y no hay q u e dejar d e
mer Stanhope ( 1 6 9 4 - 1 7 7 3 ) , cuarto conde de Chesterfield, S e
observar q u e no ha citado a ningún autor cuyos escritos
cretario de Estado y mecenas de algunos escritores, con la
tiendan a ofender la religión y la moral."
Estas citas de autores ( 1 1 8 mil en total) que convirtieron
el Diccionario
de Johnson en el primer diccionario de auto-
esperanza de que el nombre del noble diera más realce al proyecto y le proporcionara un beneficio económico adicional a Johnson. En un párrafo no exento de ironía, Johnson apuntaba:
ridades de la lengua inglesa, constituyen el rasgo más innovador y, por ende, más destacado de esa obra. Volveremos
Es verdad que yo había leído sobre tiempos en que príncipes y
sobre este punto.
estadistas consideraban como parte de su honor fomentar la
mejora de sus lenguas nativas; y en las que los diccionarios
Tres días después de la edición del último n ú m e r o de
eran escritos bajo la protección de la grandeza. A los mecenas
The Rambler
de tales empresas de buena gana les rendía el homenaje de
m e n t e dichoso con ella, pero su muerte lo afligió m u c h o .
Tetty falleció. Johnson no había sido especial-
creer que ellos, que así se esmeraban por perpetuar su idioma,
Acaso quepa pensar
tenían razón para esperar que sus acciones serían celebradas
clausura de The Rambler, pues Johnson tardó cuarenta días
por la posteridad, y que la elocuencia que estimulaban seria
antes de volver a sus actividades normales.
que su m u e r t e fue la causa de la
utilizada para elogiarlos. Pero me parecía que tales acciones de
beneficencia eran maravillas registradas más para crear asombro que expectativas, y contento con las condiciones que me
había planteado, no había querido que mi imaginación me ha-
VIII
lagara con más estímulo, cuando me entero de que mi propósito ha sido considerado por vuestra Señoría lo suficientemente
El 3 de abril de 1753, Johnson anota en su diario: "Co-
importante como para atraer vuestro favor.
m e n c é el segundo v o l u m e n de mi Diccionario; dejé espacio en el primero para el Prefacio, la Gramática y la Historia
Halagado, Chesterfield recibió a Johnson y le entregó diez
[del inglés], ninguna de las cuales he e m p e z a d o todavía.
libras. Pero no hubo empatia entre ambos. Johnson creía en las
O h , Dios q u e m e has ayudado a llegar hasta este p u n t o ,
virtudes de la risa franca y sonora, y Chesterfield prefería no
a y ú d a m e para hacer este trabajo." Al escribir esta última
mostrar nunca sus emociones. La última vez que fue a visitarlo,
frase, Johnson seguramente pensaba en el aspecto filoló-
Chesterfield se demoró involuntariamente en recibirlo y John-
gico del diccionario. Tenía c o n o c i m i e n t o s sólidos de griego
son, ofendido por la dilatada antesala, no volvió jamás.
y de latín, pero endebles en lo concerniente al sajón y el
VII
bellado intentar una historia del inglés siquiera decorosa
inglés q u e se hablaba entre los siglos XII y XVI, y era desca-
sin mejores bases. La ayuda q u e solicitaba se presentó en
la persona del poeta T h o m a s Warton ( 1 7 2 8 - 1 7 9 0 ) , m i e m -
Al cabo de un año de trabajo no se había terminado siquiera
bro del Trinity College, q u e motu proprio
la parte correspondiente a la letra "A". No obstante, Johnson,
Johnson un estudio sobre Spenser publicado a principios
siempre inquieto para concentrarse en un solo asunto, inte-
de aquel año. Warton poseía c o n o c i m i e n t o s en filología
rrumpía su trabajo en el diccionario para colaborar en The
q u e g e n e r o s a m e n t e transmitió a su amigo durante las cin-
Gentleman's
co semanas q u e Johnson pasó en Oxford en el verano de
Magazine,
o para ayudar a un amigo, c o m o fue
había enviado a
el caso con Dodsley cuando éste e m p e z ó a publicar una
1754 con la intención de d o c u m e n t a r s e . Los textos p e n -
nueva revista, The Preceptor. Pero además, Johnson desea-
dientes q u e d a r o n escritos entre finales de agosto y finales
ba crear su propia obra literaria, y a veces, cuando la urgencia
de n o v i e m b r e .
de ésta se imponía, suspendía sus otras tareas. En los últi-
Pero la ayuda de Warton no se limitó a eso: gracias a sus
mos meses de 1748 escribió un p o e m a que había tenido en
gestiones la Universidad de Oxford confirió a Johnson, en
m e n t e durante largo t i e m p o : The Vanity of Human
Wishes.
Impreso en enero de 1749, fue la primera obra q u e firmó.
diciembre de 1754, el título de Maestro en Artes,
honoris
causa, por sus servicios a la literatura. Para Johnson esa fue
Parece razonable pensar que si Johnson se hubiese aplica-
una de las grandes recompensas que le brindó la lexicogra-
do sólo a la redacción del diccionario habría logrado terminar-
fía. S u m a m e n t e oportuna, además, pues p u d o añadir a su
lo en el plazo original de tres años, pues durante los nueve
n o m b r e las letras M. A. en la portadilla del diccionario, q u e él
años que t o m ó la ejecución de ese trabajo se dio t i e m p o para
y sus colaboradores habían finalizado a principios de ese
numerosos asuntos menores, largas horas de conversación e
m i s m o mes.
incluso algunos proyectos de gran envergadura, c o m o The
Entretanto, Chesterfield —que de principios de 1748 has-
Rambler, un periódico q u e publicó dos veces por semana,
ta finales de 1754 había guardado un silencio q u e a John-
durante dos años, del 2 0 de marzo de 1750 al 14 de marzo
son le parecía despectivo y negligente— se enteró de que
de 1752, para el que redactó doscientos diez ensayos breves
éste había terminado y que la publicación del diccionario
(de unas cuatro cuartillas en promedio) sobre cuestiones como
estaba próxima. Para bienquistarse con Johnson y ver que
la desdicha en el matrimonio, el éxito social, la dicción apro-
se vinculara su n o m b r e con la obra, escribió dos artículos
piada, etcétera, que parecen escritos, c o m o dice Boswell, "con
m u y elogiosos ( 2 8 de noviembre y 5 de diciembre de 1754)
la demorada atención del ocio literario", aunque muchos de
en el periódico The World. En el primero de ellos decía:
ellos fueron redactados minutos antes de entrar a la prensa.
Hay q u e decir, por cierto, q u e salvo esporádicas crisis de
Creo que el público en geneial, y la república de las letras en
confianza (pues estaba a la vista q u e Johnson no se dedica-
particular, tienen una gran deuda con el señor Johnson, por
ba exclusivamente al diccionario) los editores fueron pacien-
haber emprendido y ejecutado una obra tan grandiosa y desea-
tes, ya que quien más perdía con el retraso era el propio
ble. De un hombre no se puede esperar la perfección, pero si
Johnson, que veía c ó m o se incrementaban los gastos más
hemos de juzgar por las diversas obras que Johnson ha publica-
allá de lo previsto. Sobra decir q u e Johnson no recibió en un
do ya, tenemos buenas razones para creer que concluirá ésta
sólo pago las 1575 libras pactadas ( q u e ascendieron a cien
con tanta perfección como el que más. [...] Debe aceptarse que
más, a final de cuentas), sino en parcialidades suministradas
nuestra lengua está actualmente en un estado de anarquía que
por Millar contra la entrega de cada página impresa del dic-
quizá todavía no ha alcanzado su peor situación. (...) El buen
cionario, de manera q u e el dinero nunca le lució —lo q u e
orden y la autoridad son necesarios ahora. ¿Pero en dónde ha-
explica en gran parte todas esas faenas paralelas.
bremos de encontrarlos y, a la vez, a quién hemos de obede-
cer? Debemos recurrir al viejo expediente romano de escoger,
una esperanza en el cual me vanaglorié una vez con tanto
en tiempos de confusión, un dictador. Por ese principio, doy mi
regocijo, milord. Vuestro humildísimo y más obediente ser-
voto al señor Johnson para que ocupe ese puesto grande y
vidor, S. J.
arduo. Y por este medio declaro que cedo todos mis derechos
y privilegios en la lengua inglesa, como libre subdito británico, al
H u b o desde el primer m o m e n t o q u i e n e s consideraron
susodicho señor Johnson por el tiempo que dure su dictadura.
excesiva esta respuesta, c o m o el Dr. A d a m s , a q u i e n le
pareció un desplante, pero, c o m o apunta John Wain en su
Si Chesterfield no consiguió congraciarse con Johnson,
biografía d e J o h n s o n , Chesterfield f u e un blanco s i m b ó l i c o
sí logró asociar su n o m b r e al diccionario de manera p e r e n -
contra el q u e aquél descargó la irritación a c u m u l a d a por
ne, pero en un sentido más bien o p u e s t o al q u e esperaba.
fatigas, pobreza y a n o n i m a t o . Por su parte, Chesterfield t o m ó
El o f e n d i d o Johnson percibió con claridad la no tan sutil
t o d o c o n nobleza —o con bien fingida indiferencia— y ja-
argucia cortesana, y en una carta privada, fechada el 7 de
más acusó r e s e n t i m i e n t o alguno.
febrero de 1755, q u e años después Boswell reproduciría
in toto en su biografía de Johnson (y vale la pena q u e lo
hagamos t a m b i é n nosotros, pues es un hito en la historia
de las relaciones entre poetas y p o d e r o s o s ) , éste escribió
con agresiva franqueza:
IX
El 15 de abril de 1755, en dos v o l ú m e n e s t a m a ñ o folio,
impresos a tres columnas, sin paginación, con un un tiraje
Milord:
de dos mil ejemplares y un precio de 4 libras y 10 chelines,
El propietario del World me ha informado ha poco que dos
el Diccionario
llegó por fin a las librerías. Contenía más de
artículos en los cuales se recomienda al público mi Diccionario
41 mil entradas, algunas de las cuales reflejaban prejuicios
fueron escritos por vuestra Señoría. Tal distinción es un honor
—más aparentes q u e reales, c o m o su supuesta aversión a
que, por estar muy poco acostumbrado a favores de los gran-
los escoceses, q u e tenía más un dejo d e guasa q u e de xe-
des, no sé bien cómo recibir, ni en qué términos agradecer.
nofobia—, opiniones m u y personales (Mecenas:
"por lo ge-
Cuando, a impulsos de un ligero estímulo, visité por prime-
neral un canalla q u e brinda ayuda con insolencia y es pagado
ra vez a vuestra Señoría, me sentí abrumado, como el resto de
con adulación"), o referencias a su pasado más o m e n o s
los hombres, por el encanto de vuestro trato, y no pude me-
evidentes para los lectores (Lich: "cadáver; de allí
nos de desear poder jactarme alguna vez de ser Le
el acto d e velar por los m u e r t o s ; lichgate,
du valnqueur
valnqueur
lichwake,
la puerta por la
de la terre; de poder obtener el miramiento por
q u e los m u e r t o s son llevados a la t u m b a , y Lichfield, el c a m -
el cual veía competir al mundo; pero encontré tan poco alen-
po de los muertos, una ciudad en Staffordshire q u e d e b e su
tada mi presencia, que ni el orgullo ni la modestia me permi-
n o m b r e a cristianos martirizados. Salve magna
tieron insistir en ella. Cuando una vez me dirigí a vuestra Señoría
"Todo esto suena delicioso para la mayoría de los lectores
en público agoté todo el arte de agradar que puede poseer un
m o d e r n o s —escribe Christopher Hibbert— pero para algu-
hombre de letras que vive retirado e ignorante de las costum-
nos c o n t e m p o r á n e o s de Johnson era intolerable."
parents.").
bres cortesanas. Hice todo lo que pude; y a ningún hombre
complace que desatiendan su todo, por pequeño que sea.
Siete años, milord, han pasado ya desde que esperé en vuestras antesalas y fui rechazado de vuestra puerta; durante todo
este tiempo he seguido adelante con mi obra a través de dificultades de las cuales es vano quejarse, y la he traído al fin al
borde de su publicación, sin un solo gesto de ayuda, sin una
palabra de aliento, sin una sonrisa de apoyo. Trato semejante
no esperaba, pues nunca había tenido un Protector.
El pastor de Virgilio conoció al cabo al Amor, y descubrió que
era nativo de las rocas.
No es un Protector, milord, quien contempla con indife-
Pero ese t o n o d e algunas definiciones del Diccionario
no d e m e r i t a el c o n j u n t o de la obra ni d i s m i n u y e sus otras
extraordinarias cualidades, en especial, la c o m p r e n s i ó n del
lenguaje y de sus f u n c i o n e s , q u e se trasluce e n el "Prefacio". Párrafos atrás d i j i m o s q u e entre el Plan y el "Prefacio"
había algunas diferencias. Sin d u d a la m á s i m p o r t a n t e es
aquella q u e se refiere al á n i m o inicial de J o h n s o n de "fijar
la lengua inglesa", p u e s la estabilidad d e un i d i o m a es primordial para su duración, según señala e n el p r i m e r o d e
esos textos. Al trabajar en el Diccionario
se ha d a d o c u e n -
ta, sin e m b a r g o , de q u e el lenguaje, por naturaleza, es
rencia al hombre que lucha por su vida en el agua y, cuan-
m u t a b l e , y q u e sus anhelos de c o m p i l a r un diccionario q u e
do ha tocado tierra, lo recarga con su ayuda. La atención
sustituyera a t o d o s los d e m á s , f u e s e n técnicos o apelati-
que os ha complacido prestar a mis trabajos, de haber sido
vos, n o eran sino "los s u e ñ o s d e un poeta c o n d e n a d o a
temprana, habría sido benévola; pero ha demorado hasta
despertar convertido e n lexicógrafo", es decir, en un escri-
ahora, cuando me resulta indiferente, y no puedo gozarla,
tor consciente de q u e la única manera d e trabajar c o n una
ahora que soy solitario, y no puedo compartirla, ahora que
materia infinita c o m o el idioma es fijándose límites, y q u e
se me conoce y no la necesito. Espero que no sea aspereza
tratándose d e u n diccionario, u n o s o l a m e n t e p u e d e t e r m i -
por demás cínica no confesar obligaciones cuando no se ha
narlo, nunca c o m p l e t a r l o (Valéry diría lo m i s m o respecto
recibido beneficio, o no querer que el público considere
del p o e m a ) . Sus e m p e ñ o s le han e n s e ñ a d o , a d e m á s , q u e ,
que debo a un Protector aquello que la Providencia me ha
a diferencia de otros autores literarios, q u e p u e d e n esperar
permitido hacer por mis propias fuerzas.
el elogio, "el lexicógrafo sólo p u e d e esperar escapar del
Si he proseguido mi obra hasta ahora debiendo tan poco
a ningún auspíciador del saber, no será desilusión para mí
tener que concluirla con menos, si menos fuere posible;
pues ha mucho ya que he despertado de aquel sueño de
reproche, e incluso esta r e c o m p e n s a negativa le ha sido'
concedida sólo a m u y pocos."
Johnson tuvo q u e soportar algunas críticas negativas, pero
en general, su Diccionario
fue bien recibido por el público y
por sus colegas. Así lo indican la buena venta q u e las libre-
(y en 1739 el s e g u n d o ) . Sin e m b a r g o , sea p o r q u e los ita-
rías registraban al m e s de su aparición (según el comentario
lianos optaron por el p u r i s m o c o m o principio rector de su
que hace en una carta enviada a Thomas Warton el 13 de
diccionario o p o r q u e los franceses f i n a l m e n t e decidieron
mayo de 1755) y el q u e la Academia Francesa le haya e n -
no incluir citas en el suyo, el q u e tiene mayor parecido con
viado c o m o obsequio su Dictionnaire,
el de Johnson es el de los españoles, q u e ni Johnson ni
cho la Academia della Crusca con su
De h e c h o , J o h n s o n
y lo m i s m o haya heVocabulario.
Boswell ni sus estudiosos m e n c i o n a n . No obstante, en una
se
plática, el filólogo y lexi-
convirtió en una autoridad, y
c ó g r a f o Luis F e r n a n d o
su Diccionario,
del q u e inclu-
Lara ha sugerido la posi-
so se hicieron versiones e n
bilidad
miniatura, tuvo una gran in-
haya c o n o c i d o ese dic-
fluencia hasta bien entrado el
cionario español.
que
Johnson
siglo XIX, c o m o lo dejan ver
Es, en efecto, probable
las palabras de Noah Webs-
que Johnson haya hojea-
ter: "Los escritos de Johnson
do un ejemplar del diccio-
tuvieron para la filología el
nario de autoridades en el
efecto que los descubrimien-
curso de la catalogación
tos de N e w t o n tuvieron para
de la biblioteca harleiana,
las matemáticas."
y valdrá la pena hacer una
pesquisa en el catálogo
de esa biblioteca, q u e se
conserva desde 1757 en
el M u s e o Británico ( f u e
Si se realiza bien esta parte
u n o de los pies iniciales
de la obra [ilustrar los usos
de su i n m e n s o acervo),
de las palabras citando pá-
a u n q u e algunos de los tí-
rrafos de escritores], será
tulos q u e la c o m p o n í a n
equivalente a la propuesta
en la época de Johnson
hecha por Boileau a los aca-
se d i s p e r s a r o n . P o d e -
démicos, de que deben re-
m o s hacernos una idea
visar a todos los escritores
de sus c o n t e n i d o s
pulidos y corregir las impu-
1 7 4 2 gracias a la s o m e -
en
rezas que pudieran encontrar
ra pero inteligente des-
en ellos, para que su autori-
cripción que
dad no contribuya, en algún
e s c r i b i ó para q u e
tiempo remoto, a la depra-
lectores
Johnson
los
patrocinaran
vación del lenguaje. [...] Al citar autoridades, de las que debe
por suscripción la c o n f e c c i ó n del catálogo de la biblioteca
depender el crédito de cada parte de esta obra, convendrá
harleiana; en ella habla de biblias en español, crónicas de
observar algunas reglas obvias, como la de preferir a los escri-
España y de la conquista de México, libros en castellano de
tores de primera reputación a los de un rango inferior; será
historiadores, geógrafos y viajeros, edictos y otras obras más.
apropiado anotar las citas con precisión y seleccionar cuando
Quizá p o r q u e en ese entonces no tenía en m e n t e escribir
pueda hacerse convenientemente, tales frases que, además
un diccionario, no m e n c i o n a ninguno, ni de español ni de
de su uso inmediato, puedan proporcionar placer o instruc-
inglés ni de otro i d i o m a , pero varias veces insiste en q u e la
ción, al transmitir cierta elegancia del lenguaje, o algún pre-
biblioteca c o m p r e n d e libros de t o d o t i p o d e saberes y aun
cepto de prudencia o de piedad.
de países c o n los q u e los ingleses no guardan relación.
Plan de un Diccionario
de la Lengua
Inglesa.
Contar con citas de escritores reputados q u e muestran
los diversos sentidos de una palabra y su uso correcto es
XI
una de las virtudes del Diccionario d e Johnson, y ha sido
Para finalizar hay que decir q u e el Diccionario
considerada c o m o la principal aportación de éste a la lexi-
son una figura m u y destacada, pero en cuanto a dinero su
hizo de John-
cografía de lengua inglesa. Pero era algo q u e se había he-
situación después de la publicación siguió siendo m u y pare-
cho antes en diccionarios de otras lenguas. La idea de
cida a la q u e vivía antes. El 16 de marzo de 1756 Johnson
d o c u m e n t a r los usos de una palabra con e j e m p l o s t o m a -
tuvo que enviarle una nota a un amigo pidiendo ayuda para
dos d e autores ejemplares
evitar q u e lo encarcelaran por una deuda de 5 libras y 18
por la corrección de su lenguaestá
chelines. No fue sino hasta 1762, cuando el Rey Jorge III
presente en el diccionario de la Academia de la Crusca
hizo q u e se le concediera una pensión anual por trescientas
( 1 6 1 2 ) , en el de la Academia Francesa ( 1 6 9 4 ) y en la
libras, que su definición de Lexicógrafo
primera edición
castellana,
narios; inofensivo esclavo del trabajo q u e se ocupa de ras-
de la Academia Española, q u e hoy l l a m a m o s "diccionario
trear el origen y detallar el significado de las palabras"— dejó
de autoridades", cuyo primer v o l u m e n se i m p r i m i ó en 1726
de ser válida para su persona.
je y la elegancia d e su estilo - e s decir, autoridades-
del Diccionario
de la lengua
—"Escritor de diccio-
E L PLAN DE UN DICCIONARIO D
| \ L HONORABLE PHILIP D O R M E
SAMUEL JOHNSON
A uno de los principales Secretarios de Estado de Su Majestad
Gracia, y sé que la esperanza, cuando sus alas se han extendido,
llega fácilmente a cumbres que el producto jamás alcanzará, y cuando ha subido a la cúspide de la perfección, se burla de su seguidor,
Señor:
quien muere en el intento.
Cuando pensé en escribir un Diccionario de la Lengua Inglesa, no
mirlas, pongo aquí ante Vuestra Gracia el plan de mi obra, para que
esperaba yo otro patrocinio que el de los propietarios de cada vo-
no se exija más de lo que yo intento y que, antes de que esté
lumen, ni perspectivas de obtener alguna otra ventaja que el pago
demasiado avanzada para convertirla en un nuevo método, sea yo
de mi esfuerzo. Sabía que la obra a la que me había consagrado es
avisado de sus defectos o superfluidades. Tales informes puedo
considerada, en general, como labor monótona de laboriosidad sin
con justicia esperar de la emulación con que, aquellos que desean
ingenio, como tarea que no requiere ni la luz de la cultura ni la
el elogio de la elegancia o el discernimiento, deben competir en la
actividad del genio, pero que puede ser bien ejecutada sin ninguna
promoción de un designio que vos, Señor, no habéis considerado
cualidad superior a la de soportar cargas con sufrida paciencia y
indigno de dividir vuestra atención con tratados y con guerras.
Por consiguiente, no para alimentar esperanzas sino para repri-
seguir sobre las huellas del alfabeto con monótona resolución.
En el primer intento de dar método a mis ideas encontré una
Si esta opinión, durante tan largo tiempo transmitida y tan vas-
dificultad, la cual se extendió a toda la obra. No fue fácil determinar
tamente propagada, tuvo su origen en la verdad y en la naturaleza
por cuál regla de distinción debían elegirse las palabras del diccio-
o en la contingencia y el prejuicio, si fue decretada por la autoridad
nario. Su principal intento es conservar la pureza y afirmar el signi-
de la razón o por la tiranía de la ignorancia, a saber la de que entre
ficado de nuestra lengua inglesa, y esto parece no requerir más
todos los candidatos al elogio literario, el desventurado lexicógrafo
que nuestra lengua sea considerada, en la medida en que es nues-
ocupa el último lugar, ni la vanidad ni el interés me incitaron a
tra y propia; que las palabras y frases empleada en el curso general
averiguarla. Parece que el ámbito que me tocó en suerte es, de
de la vida, o encontradas en las obras de aquellos a quienes co-
todas las regiones de la cultura, generalmente reconocido como el
múnmente consideramos literatos, sean seleccionadas sin incluir
menos deleitoso, creíase que no producía ni frutos ni flores; y que,
los términos de profesiones particulares; ya que, con las artes con
tras un prolongado y laborioso cultivo, ni siquiera el exiguo laurel
las que se relacionan, generalmente se han derivado de otras na-
brotó dentro de él.
ciones, y muy a menudo son las mismas en todas las lenguas de
Empero, en este ámbito, Señor, penetré con la grata esperan-
esta parte del mundo. Tal es, acaso, la idea exacta y pura de un
za de que, siendo humilde, sería también seguro. Fui atraído por
diccionario gramatical; pero en lexicografía, como en otras artes, la
la perspectiva de un empleo que, aun cuando no espléndido,
desnuda ciencia es demasiado delicada para los propósitos de la
fuera útil y que, aunque no haría envidiable mi vida, sí la manten-
vida. El valor de una obra debe estimarse por su uso; no basta que
LENGUA INGLESA ( 1 7 4 7 )
CONDE DE CHESTERFIELD
LA
dría ¡nocente; que no despertaría ninguna pasión, no me trabaría
un diccionario deleite al crítico a menos que, al mismo tiempo,
en riñas ni arrojaría en mi camino alguna tentación que perturba-
instruya al que quiere aprender; y poco objeto tiene que un apara-
ra la tranquilidad de otros por afán de censura, ni la mía propia
to divierta al filosofo por la sutileza de su mecanismo si requiere
por el de halago.
tanto conocimiento para su aplicación que no sea de uso alguno
He sabido, en realidad, de ocasiones en que príncipes y esta-
para el obrero común.
distas consideraron que les haría honor promover la mejora de sus
El título que antepongo a mi obra ha transmitido desde hace
lenguas natales, y en que se escribieron diccionarios bajo la protec-
largo tiempo una ¡dea muy heterogénea, y los que toman un dic-
ción de los grandes. A los patronos de tales empresas gustoso
cionario en sus manos se han acostumbrado a esperar de él la
rindo el homenaje de creer que ellos, tan solícitos por perpetuar su
solución de casi toda dificultad. Por tanto, si fueron rechazados los
idioma, tuvieron razones para esperar que su acción seria celebra-
términos extranjeros, podrá ser menos preciado, salvo por los críti-
da por la posteridad, y que la elocuencia con que la promovieron
cos o por aquellos que aspiran a la crítica; y por mucho que ilumi-
sería empleada en su elogio. Pero consideré que tales actos de
ne a quienes escriben, no sería más que tinieblas para quienes
beneficencia eran prodigios, registrados para causar más asombro
sólo leen. El indocto consulta sus diccionarios en busca del signifi-
que esperanzas y, contento con las condiciones que yo había esti-
cado de palabras mucho más a menudo que de sus estructuras o
pulado, no toleré que mi imaginación se Inflamara pensando en
formaciones; y las palabras que más necesitan explicación son, en
otro favor, cuando descubrí que mi designio había sido considera-
general, los términos de arte; por lo cual, la experiencia ha enseña-
do por Vuestra Gracia de importancia suficiente para atraer vuestro
do a mis predecesores a cubrir con una especie de pomposa exu-
favor.
berancia sus producciones. Los académicos de Francia, en realidad,
Aún no soy capaz de precisar hasta qué punto esta inesperada
rechazaron en su primer ensayo los términos de la ciencia, pero
decisión puede considerarse entre los incidentes felices de la vida.
después se encontraron en la necesidad de relajar el rigor de su
Su primer efecto ha sido hacerme temer que la atención del públi-
decisión; y aunque no los naturalizaron de una sola vez, por grados
co se fijase excesivamente en mí y, como en un tiempo ocurrió a
les permitieron establecerse entre los términos nativos con poca
un poeta ético de Francia, al engrandecer la fama del intento, obs-
oposición, y seguramente no sería prueba de buen juicio imitarlos
truyase la recepción de la obra. Imagino lo que el mundo esperará
en un error del que hoy se han retractado, y privar al libro de su
de semejante plan, llevado adelante bajo la influencia de Vuestra
principal uso por distinciones escrupulosas.
Lord Chesterfield en la época en
que conoció a Johnson
"El doctor Johnson
en Iti antesala
recreación
de Lord Chesterfield,
de la escena,
De tales palabras, sin embargo, no todas son consideradas por
igual partes de nuestro lenguaje, pues algunas de ellas fueron naturalizadas e incorporadas; pero otras siguen siendo ajenas y son
antes auxiliares que sustantivos. Esta naturalización se produce ya
sea por una admisión en el habla común, con alguna significación
metafórica, que es la adquisición de una especie de propiedad
entre nosotros, como decimos, el cénit del avance, el meridiano de
la vida, el centro de atracción de todos los ojos vecinos; ya por
consecuencia de una prolongada entremezcla y uso frecuente, por
los cuales el oído se acostumbra al sonido de las palabras hasta
que su original se olvida, como en Ecuador, satélites; o por el cambio de una terminación extranjera a una inglesa, y una conformidad a las leyes del habla en que son adoptadas, como en category,
cachexy,
peripneumony.
corpus praemunike,
nisiprius;
algunos
son términos de discusión teológica como hypostasis; y de medicina, como los nombres de las enfermedades; y en general, todos
los términos que pueden encontrarse en libros que no fueron expresamente escritos sobre oficios particulares, o que pueden considerarse necesarios para quienes no los estudian regularmente.
De este modo, cuando un lector no ducho en física tropieza, en
Milton, con este verso,
....pining
audiencia,
en IH4S.
con igual expectativa buscará en su diccionario la palabra
maras-
mus, o atrophy, o pestilence; y razones tendrá para quejarse si no
la encuentra.
Para completar un diccionario no destinado exclusivamente a
los críticos, sino al uso popular, parece necesario que abarque, hasta cierto grado, los términos peculiares de cada profesión, que se
inserten términos de la guerra y de la navegación, mientras puedan ser útiles a los lectores de viajes y de historia; y los del derecho, el comercio y los oficios mecánicos, hasta el punto en que se
les suponga útiles para los hechos de la vida común.
Sin embargo, debe hacerse cierta distinción entre las diferentes
clases de palabras y, por tanto, será apropiado incluir aquellas que
se han incorporado al lenguaje con caracteres usuales, y aquellas
que siguen siendo consideradas extranjeras, en letras itálicas.
De los términos que aún continúan a manera de intrusos y no
se han acercado a la asimilación, parece que será necesario retener algunos, porque los compradores del Diccionario esperarán
encontrarlos allí. Hay muchas de tales palabras en el derecho común, como copias, habeas
aguardando
de E.M. Ward, pintada
atrophy,
Marasmus, and wide-wasting pestilence,
Puede surgir otra cuestión con respecto a los apelativos o los
nombres de especies. No parece muy útil incluir las palabras caballo, perro, gato, sauce, aliso, margarita, rosa y otras mil de las que
sería difícil ofrecer una explicación no más oscura que la palabra
misma. Y sin embargo debe considerarse que, si se insertan los
nombres de animales, debemos admitir aquellos que son más
conocidos, así como los que, por accidente, conocemos menos; y
si los rechazamos todos, ¿cómo aliviar al lector de las dificultades
producidas por alusiones al cocodrilo, el camaleón, la mangosta y
la hiena? Si no se mencionan plantas, habrá que excluir la parte
más grata de la naturaleza, y se quedarán sin explicar muchos ber
líos epítetos. Si sólo van a mencionarse los que son menos conocidos, ¿quién fijará los limites de la cultura del lector? La importancia
de tales explicaciones puede verse por los errores que ocasiona la
falta de ellas: si Shakespeare hubiese tenido un diccionario de esta
honeysuc-
arte métrico de nuestros bardos antiguos; y puesto que quienes
kle [ambas palabras denotan madreselva], ni Milton, con ese útil,
índole, no habría hecho que woodbine
se enlazara con
estudien sus sentimientos lamentan la pérdida de sus números,
habría dispuesto tan erróneamente de ellops y de
sin duda ha llegado el momento de hacer que la armonía de los
scorpion.
Además, dado que tales palabras, como tantas otras, exigen
modernos pueda ser más permanente.
que se determinen sus acentos, se fijen sus sonidos y se deduzcan
Por ende, una nueva pronunciación será casi una nueva habla
sus etimologías, no se les puede omitir en el Diccionario. Y aunque
ya que un gran objetivo de esta empresa es fijar la lengua inglesa,
las explicaciones de algunas puedan parecer triviales, porque son
teniendo cuidado de determinar la acentuación de todos los polisí-
casi universalmente comprendidas, y las de otras parezcan innece-
labos por autoridades competentes, ya que es uno de esos fenó-
sarias, porque rara vez se presentan, sin embargo no parece ade-
menos caprichosos que no pueden reducirse fácilmente a reglas.
cuado omitirlas; dado que más bien debemos desear que muchos
Así, no existe razón previa de la diferencia de acento en las dos
lectores encuentran más de lo que esperan a que falte lo que
palabras dolorous
tenían esperanzas de encontrar.
da Milton el sonido en este verso.
y sonorous;
y sin embargo de uno de ellos nos
Cuando se seleccionan y se disponen todas las palabras, la primera parte de la obra que debe considerarse es la ortografía, que
He pass'd o'er many a region dolorous,
durante largo tiempo fue vaga e incierta y que, a la postre, al cesar
And that of the other in this,
su fluctuación, en muchos casos quedó fijada sólo por accidente; y
Sonorous metal blowing martial sounds.
que, de acuerdo con la observación de Vuestra Gracia, aún hay
gran incertidumbre entre los mejores críticos: tampoco es fácil fijar
Asimismo, puede ser apropiado observar las licencias métricas,
una regla por la cual se pueda decidir entre la costumbre y la razón,
como las contracciones: generous,
o entre las autoridades equiponderantes de escritores de igual emi-
las coaliciones, como region,
nencia por su juicio y su precisión.
gen'rous,
reverend,
rev'rend,
y
question.
Pero más necesario aún es fijar la pronunciación de los mono-
Durante largo tiempo ha subsistido la gran pugna ortográfica
sílabos, colocando junto con ellos palabras del sonido correspon-
entre la etimología y la pronunciación. Se ha exigido, por una parte,
diente, para que uno guarde al otro contra el peligro de esa variación
que los hombres escriban como hablan; pero, como se ha demos-
que, en algunas de las más comunes, ya ha ocurrido, de modo que
trado que esta conformidad nunca se ha logrado en ninguna len-
las palabras wound y wind, como hoy frecuentemente se les pro-
gua, y que no es más fácil convencer a los hombres de que
nuncia, no rimen con sound y mmd. Debe observarse que muchas
convengan exactamente en hablar que en escribir, con no menos
palabras escritas ¡guales se pronuncian de manera distinta, como
razón puede preguntarse por qué no los hombres, antes bien, ha-
flow
blan como escriben. En Francia, donde esta controversia alcanzó
brow, now; o cuya ejemplificación puede ser dada, generalmente,
su mayor encono, ninguno de los bandos, por apasionado que
por un dístico; así las palabras tear, o lacerate
fuera, logró adherirse fijamente a su propia regla; a menudo se
the eye, tienen las mismas letras, pero se pueden distinguir así:
obligó a los etimólogos a hablar como el pueblo, y el paladín de la
tear, dare, tear, peer.
y brow: que pueden ser, así, registradas como flow, woe,
and tear, de water of
autoridad de la pronunciación a veces fue descubierto desviándo-
Algunas palabras tienen dos sonidos, que pueden ser admiti-
se caprichosamente del uso recibido de la escritura, por lo que fue
dos como igualmente defensibles por autoridad. Así «greoí» es
obligado a atenerse a la regla de sus adversarios para que no per-
empleado de manera distinta:
diera el fin por los medios, y se quedara siguiendo a la multitud.
Cuando es dudosa una cuestión de ortografía, a mi parecer,
tiene derecho de preferencia la práctica que mantenga el mayor
For Swift and him despised
the foarce of state,
The sober follies of the wise and great. POPE
número de letras radicales o parezca atenerse más a la costumbre
general de nuestra lengua. Pero la regla principal que me propon-
As if misfortune
go seguir es la de no establecer innovaciones sin una razón sufi-
And none could be unhappy
made
the throne
her seal,
but the great. ROWE
ciente para compensar la inconveniencia del cambio; y no espero
encontrar a menudo tales razones. Todo cambio es, en sí, un mal al
La atención puesta en tan minúsculas bagatelas puede s e r tilda-
que no debemos exponernos sino por una ventaja evidente; y como
da de pedante; pero estos detalles no han parecido indignos de
la inconstancia es, en todos los casos, señal de debilidad, no añadi-
atención en lenguaies más pulidos.
rá nada a la reputación de nuestra lengua. Existen, de hecho, quie-
Bien conocida e s la minuciosidad de los franceses al precisar
nes menosprecian los inconvenientes de la confusión, quienes
los sonidos de sus letras y, entre los italianos, Crescembeni no ha
parecen encontrar un placer en apartarse de la costumbre y creen
considerado innecesario informar a sus conciudadanos de las pala-
que la alteración es deseable por la alteración misma y que la
bras que, unidas a diferentes rimas, pueden ser escritas de otra
reforma de nuestra ortografía que estos escritores han intentado
manera y cuyo número está hoy tan bien establecido que no se ha
no debe pasar sin los debidos honores, pero yo supongo que con-
tolerado a ningún poeta moderno aumentarlas.
sideran que la singularidad es su propia recompensa, o temen a la
fascinación de un elogio excesivo.
Cuando se ajustan la ortografía y la pronunciación, deberá considerarse luego la etimología o derivación, y las palabras habrán de
Por consiguiente, la actual costumbre del deletreo, en que se
distinguirse de acuerdo con sus diferentes clases, sean sencillas,
puede distinguir el uso actual, será seguida en general en esta
como, day light, o compuestas, como day-light;
obra; sin embargo, a menudo habrá ocasión de observar que en sí
como f o act, o derivativas, como action, actionable,
sean primitivas
mismo es impreciso, y tolerado más que elegido, particularmente
Todo eso facilitará el dominio de nuestro lenguaje, que hoy apare-
cuando, por el cambio de una letra o más, se oscurece el significa-
ce en nuestros diccionarios como confuso amontonamiento de
do de una palabra, como en farrier, por terrier, tal como antes se
palabras sin dependencia y s i n relación.
active,
activity.
la jerga de Ce-
Cuando se haya efectuado esta parte del trabajo, será necesario
ber y sus seguidores los químicos a los que nadie entendía más
preguntar cómo deberán nuestros primitivos términos deducirse
que su propia tribu. También, a veces, será apropiado remontarse a
de lenguajes ajenos, lo que a menudo podrá lograrse muy bien
la ortografía de diferentes épocas, y mostrar por cuáles gradacio-
con la ayuda de nuestros propios etimólogos. Esta búsqueda dará
nes se apartó la palabra de su original.
ocasión a muchas curiosas disquisiciones y, a veces, tal vez, a con-
escribía; en ferrum
o fer; en gibberish
por gebnsh,
Intimamente conectada con la ortografía está la pronunciación,
jeturas que los lectores no habituados a este tipo de estudio ha-
cuya estabilidad es de gran importancia para la duración de un
brán de considerar inverosímiles y caprichosas. Pero razonablemente
idioma, porque el primer cambio empieza naturalmente por co-
se puede imaginar que lo que está en poder de los hombres, como
rrupciones del habla viva. La falta de ciertas reglas en la pronuncia-
el lenguaje, muy a menudo será caprichosamente dirigido. Y estas
ción de edades anteriores nos ha dejado en total ignorancia del
disquisiciones y conjeturas n o deberán parecer caprichosos juegos
variación sino en los grados de comparación, y nuestros verbos
de ingenio, o vanos alardes de cultura; es bien sabido que nuestro
lenguaje no es primitivo ni se originó por sí solo, sino que adoptó
son conjugados por palabras auxiliares, y sólo se cambian en el
palabras de cada generación y, fuese para satisfacción de sus nece­
tiempo pretérito.
sidades o para aumento de su copiosidad, recibió adiciones de
A nuestra lengua se le puede aplicar, con gran justicia, la obser-
zonas muy distantes; de modo que en la búsqueda de los progeni­
vación de Quintiliano según la cual el habla no se formó por una
tores de nuestra habla, podemos pasar desde el trópico hasta la
analogía caída del cielo. No descendió a nosotros en un estado de
zona helada, y encontrar algunos en los valles de Palestina y otros
uniformidad y de perfección, sino que fue producida por la necesi-
en las rocas de Noruega.
dad y agrandada por la circunstancia y, por tanto, está compuesta
de partes disímbolas, unidas por negligencia, por afectación, por
Además de la derivación de palabras particulares, existe asimis­
cultura o por ignorancia.
mo una etimología de frases. Con frecuencia se toman expresio­
Nuestras inflexiones, pues, de ninguna manera son constantes,
nes de otras lenguas, algunas aparentemente, como correr un riesgo
y algunas, in­
sino que admiten innumerables
cluso, cuando no parecemos to­
irregularidades, que en este Dic-
mar sus palabras; así, fo bring
cionario serán diligentemente
(courir
un risque),
parece una
anotadas. Así, fox en plural se
frase inglesa, pero en realidad
vuelve foxes, pero ox se vuelve
about, o accomplish,
nuestra palabra nativa no tiene
E N G L I S H
LA
oxen.
i*
wuucm
común venir a bout d'une
es el mismo en
a veces se comparan cambian-
presión francesa de la que tene­
mos un ejemplo en la frase
Sheep
ambos números. Los adjetivos
tal significado, y es sólo una ex­
•Π» W O E D i mm
mwmOBVIQIJMAL6I
do la última sílaba, como proud,
prouder, proudest,
affai­
y a veces por
partículas prefijadas, como am-
re.
bitious,
Al mostrar la ascendencia de
nuestro lenguaje, nuestros etido en exceso de su erudición,
habiendo seguido casi cada pa­
mm* mm M t
E X A M P L E S
mólogos parecen haber alardea­
ro w a r n
*
AM
ENGLISH
·«
U H I I 1
most
tros verbos se ven sometidas a
su tiempo pretérito en ed, como
/ love, I loved, I have loved,;
mm
GRAMMAR.
ba suficientemente mostrado en
la primera derivación. Esta prácti­
ambitious,
Las formas de nues-
gran variedad; algunas terminan
Η Ο O A O Κ.
HISTORY
labra a través de varias lenguas,
sólo para mostrar lo que ya esta­
V 1 I T I K 1
n i η ι ι κ ι · ,
more
ambitious.
J φ •
Μ · O MV
A l t
lo
que puede ser llamado la forma regular, y es seguido por la
mayor parte de nuestros verbos
de origen meridional. Pero mu-
ca es de gran uso en los lexico­
I.
nes sinópticos, donde se explican
T W O
V O L
« * » . « ,
chas se apartan de esta regla,
sin convenir con ninguna otra,
giros mutilados y dudosos por su
V O L
L
afinidad con otros más seguros y
como / shake,
extensos, pero en general es su-
shaken o shook, como a veces
I shook,
I have
perfluo en la etimología inglesa.
se escribe en poesía; / make, I
Cuando la palabra es fácilmente
mode,
deducida de un original sajón,
brought,
con frecuencia no inquiriré más
chas otras que, al no poder re-
I hove made,
I bring,
I
I wring, I wrung; y m u -
ya que no conocemos los padres
ducirse a reglas, deben ser
del dialecto sajón; pero cuando
aprendidas del diccionario y no
haya sido tomada del francés,
*•> a*
mostraré de dónde, aparente­
I M »r w . fan * · *«,
ι Υ. • « Τ . Ι Μ Μ Ι . Ι Ι ! C H I T • • • t i l .
A. M«u» M » » mi R. mi J . Do i n IT.
acuerdo con sus cualidades, los
mente, se derivó la francesa.
Cuando no pueda encontrarse
una raíz sajona, su falta será com­
de la gramática. Asimismo los
verbos deben distinguirse de
Portado
de lo primera
Diccionario
pensada tomándola de lenguajes
de
edición
Johnson.
del
activos de los neutros; el descuido de lo cual ya ha introducido algunas barbaridades en
similares, que serán generalmente aportados con gran liberalidad
nuestra conversación que, si no son obviadas por una justa ani-
por los autores de nuestros glosarios; escritores que a menudo me­
madversión, con el tiempo se deslizarán en nuestros escritos. Así,
recen el más alto elogio, tanto por su iaboriosidad como por su
Señor, nuestro lenguaje será mostrado, distinto en sus más minús-
juicio, y puede esperarse que al menos sean mencionados por mí,
culas subdivisiones, y resuelto en sus principios elementales. ¿Y
con honor, pues ellos me han liberado de la mayor parte de un
quién, después de esta revisión, podrá dejar de desear que estos
trabajo sumamente laborioso, y que me imponen, en el peor de los
átomos fundamentales de nuestra habla obtengan la firmeza e in-
casos, la fácil tarea de rechazar cosas superfluas.
mutabilidad de las partículas primigenias y constitutivas de la mate-
Al seguir de esta manera cada palabra hasta su original, y sin
admitir sino con gran cautela toda aquella cuyo original no pueda
ria, que puedan conservar su sustancia mientras alteran su apariencia
y sean variadas y compuestas, pero no destruidas?
encontrarse, evitaremos que nuestro lenguaje sea abrumado por
Pero este es un privilegio que difícilmente pueden esperar las pa-
necedades, atiborrado de términos bajos, hijos de la locura o la
labras: pues, como su autor, cuando no van ganando fuerza, general-
afectación, que no brotan de principios justos del habla y de los
mente van perdiéndola. Aunque el arte pueda a veces prolongar su
cuales, por tanto, no puede mostrarse una derivación legítima.
duración, rara vez les dará perpetuidad, y sus cambios casi siempre
Cuando la etimología quede así ajustada, lo siguiente que ha­
brá de considerarse será la analogía de nuestro lenguaje; cuando
hayamos descubierto de dónde se derivan nuestras palabras, exa­
estarán informándonos de que el lenguaje es obra del hombre, de un
ser del que no se puede derivar permanencia y estabilidad.
Términos hasta hoy vistos como separados y no relacionados,
minaremos por cuáles reglas son gobernadas y cómo pasa su in­
serán asimismo examinados al catalogárselos en sus diversas rela-
flexión por sus diversas terminaciones. Pocas son las terminaciones
ciones con otros por las reglas de la sintaxis o de la construcción,
del inglés, pero esas pocas han pasado hasta hoy inadvertidas por
de las que yo no sé que se les haya tomado en cuenta en los
los autores de nuestros diccionarios. Nuestros sustantivos sólo son
diccionarios ingleses, y sobre las que los gramáticos pueden dar-
declinados por la terminación plural, nuestros adjetivos no admiten
nos poca ayuda. La sintaxis de esta lengua es demasiado incons-
t a n t e p a r a r e d u c i r l a a r e g l a s , y s ó l o s e p u e d e a p r e n d e r p o r la d i s t i n -
voyage:
ta c o n s i d e r a c i ó n d e t é r m i n o s p a r t i c u l a r e s t a l c o m o s o n e m p l e a d o s
u n viaje: él llegó a p u e r t o seguro].
p o r l o s m e j o r e s a u t o r e s . Así, d e c i m o s , d e a c u e r d o c o n l a s a c t u a l e s
modas
del habla
perished
The soldier
with hunger,
died
of his
wounds,
«y» the
sailor
y t o d o el q u e esté familiarizado c o n nuestra
lengua se sentirá o f e n d i d o p o r u n c a m b i o d e esas partículas q u e ,
se,
c o n igual p r o p i e d a d , q u e u n h o m b r e
decir-
murió d e u n a herida
o
pereció d e h a m b r e .
at a safe harbour,
Luego, ofrecer su sentido
[llegar, a l c a n z a r la c o s t a e n
c o n s e c u e n c i a l , llegar, llegar a c u a l -
q u i e r lugar, s e a p o r tierra o p o r m a r , c o m o : é l l l e g ó a s u m a n s i ó n e n
el c a m p o . Este e s s u s e n t i d o
metafórico, o b t e n e r algo
deseado,
c o m o : llegó a o b t e n e r u n título nobiliario.
s i n e m b a r g o , p a r e c e n o r i g i n a l m e n t e a s i g n a d a s p o r e l azar, n o h a b i e n d o r a z ó n p a r a s a b e r p o r la g r a m á t i c a p o r q u é n o p u e d e
he arrived
L u e g o , m e n c i o n a r c u a l q u i e r o b s e r v a c i ó n q u e s u r j a d e la c o m paración d e u n significado c o n otro; c o m o se habrá observado p o r
la p a l a b r a arrived
[llegar] q u e , a c o n s e c u e n c i a d e s u s e n t i d o origi-
nal y e t i m o l ó g i c o , n o s e p u e d e aplicar c o n p r o p i e d a d s i n o a pala-
Nuestra sintaxis, p o r c o n s i g u i e n t e , n o d e b e e n s e ñ a r s e
p o rre-
b r a s q u e s i g n i f i c a n a l g o d e s e a b l e ; a s í , d e c i m o s a man
g l a s g e n e r a l e s , s i n o p o r p r e c e d e n t e s e s p e c i a l e s ; y a l e x a m i n a r si
happiness,
A d d i s o n f u e a c u s a d o , c o njusticia, d e u n s o l e c i s m o e n este pasaje:
cir, s i n u n a m e z c l a d e i r o n í a he arrived
arrived
at misery
[ l l e g ó a la m i s e r i a ] .
El t e r r e n o , la t i e r r a , e n g e n e r a l o p u e s t o s a l a i r e o a l a g u a :
The poor
inhabitant—
sworn till he reached
Starves in t h e m i d s t of nature's b o u n t y
curst,
at
[ U n h o m b r e l l e g ó a la f e l i c i d a d ] ; p e r o n o p o d e m o s d e -
ground.
The bird fell to the ground.
He
[Él n a d ó
h a s t a l l e g a r a t i e r r a . El p á j a r o c a y ó a t i e r r a ] .
A n d in t h e l o a d e n v i n e y a r d dies f o r t h i r s t —
L u e g o s i g u e la s i g n i f i c a c i ó n a c c i d e n t a l o c o n s e c u e n c i a l e n q u e la
t i e r r a i m p l i c a a l g o q u e y a c e b a j o o t r a c o s a ; c o m o he laid
N o e s t a m o s capacitados para recusar algunas leyes
estableci-
upan a rough ground.
The silk had blue flowers
colours
on a red ground.
das del habla pero d e b e m o s observar c ó m o los escritores d e é p o -
[ a p l i c ó c o l o r e s s o b r e u n f o n d o á s p e r o . La s e d a t e n í a f l o r e s
cas a n t e r i o r e s
f o n d o r o j o ] . L u e g o la s i g n i f i c a c i ó n m á s r e m o t a o m e t a f ó r i c a , c o m o ,
han empleado
la m i s m a
palabra, y considerar
p u e d e n s e r a b s u e l t o s d e la a c u s a c i ó n d e i m p r o p i e d a d ,
nos e n el testimonio d e Davies, d a d o
si
basándo-
e n s u favor e n u n pasaje
similar:
the ground
of his opinion
work was his father's
was false computation.
manuscript
sobre
The ground
of his
[la b a s e d e s u o p i n i ó n f u e u n f a l s o
c ó m p u t o . La b a s e d e s u t r a b a j o f u e e! m a n u s c r i t o d e s u p a d r e ] .
D e s p u é s d e haber p a s a d o p o r los sentidos natural y figurativo,
She baths
the wat'ry glass wherein
she gaz'd,
lo a p r o p i a d o será p r e s e n t a r el s e n t i d o p o é t i c o d e cada palabra, e n
q u e difiere d e lo q u e e s el u s o c o m ú n ; c o m o
A n d s h u n s it still, a l t h o u g h f o r t h i r s t s h e d y e .
wanton,
aplicado a
c u a l q u i e r cosa c u y o m o v i m i e n t o e s irregular sin terror,
como,
C u a n d o s e e x p l i c a la c o n s t r u c c i ó n d e u n a p a l a b r a , e s n e c e s a r i o
seguirla p o r el tren d e s u fraseología, a través d e esas f o r m a s e n
In wanton
ringlets
curi'd her hair
q u e s e la e m p l e a d e u n a m a n e r a p e c u l i a r a n u e s t r o l e n g u a j e , o e n
s e n t i d o s q u e n o e s t á n i n c l u i d o s e n las e x p l i c a c i o n e s g e n e r a l e s ; d e l
v e r b o s u r g e n e s t a s f r a s e s : to make
way;
c o m o he made
love, to make
way for his followers,
an end, to
make
the ship made
way
A l s e n t i d o p o é t i c o p u e d e s u c e d e r e l f a m i l i a r , c o m o e l d e toast,
u t i l i z a d o p a r a i m p l i c a r a la p e r s o n a p o r c u y a s a l u d s e b r i n d a , c o m o ,
before the wind, to make a bed, to make merry, to make a mock,
to make presents,
to make
make good a breach,
an attempt,
to moke
que aparecerán
a doubt,
to make
out an assenion,
to make good a cause, to make
lamentation,
to make
a merit,
al leer c o n tal i n t e n c i ó n , y c u y a
impide q u e sean generalmente
nothing
y muchas
sola
The wise man's passion,
and the vain man's
toast
POPE
to
of
otras
L o f a m i l i a r p u e d e ir s e g u i d o p o r l o b u r l e s c o ; c o m o d e
aplicado a buena
mellow,
camaradería:
frecuencia
notadas.
In all t h y h u m o u r s , w h e t h e r g r a v e o r m e l l o w .
ADDISON
A ú n e s t á p o r v e n i r la g r a n l a b o r : la d e i n t e r p r e t a r e s t a s p a l a b r a s
y frases c o n b r e v e d a d , p l e n i t u d y transparencia; tarea cuya
exten-
O d e bite,
[ m o r d i d a ] e m p l e a d o p o r cheat
[engaño]:
s i ó n e i n t r i n c a c i ó n e s t á n b a s t a n t e m o s t r a d a s p o r la falla d e q u i e n e s
e n g e n e r a l h a n i n t e n t a d o h a c e r l a . E s t a d i f i c u l t a d s e a c e n t ú a p o r la
—More a d u p e than wit,
n e c e s i d a d d e explicar las palabras e n el m i s m o
S a p p h o c a n tell y o u h o w this m a n w a s bit. P O P E
menudo
sólo hay u n a palabra
t r a d u c i r l a s p a l a b r a s bright,
lenguaje; pues a
para u n a idea, y a u n q u e
sweet,
salt y bitter
s e a fácil
a otro lenguaje, n o
es fácil explicarlas.
Y p o r último, p u e d e presentarse el sentido peculiar e n q u e u n a
p a l a b r a s e e n c u e n t r a e n c u a l q u i e r g r a n a u t o r : a s í c o m o faculties
C o n r e s p e t o a la i n t e r p r e t a c i ó n , s e h a n d e b i d o c o n s i d e r a r m u -
en
S h a k e s p e a r e , s i g n i f i c a l o s p o d e r e s d e la a u t o r i d a d :
chas otras dificultades. D u r a n t e cierto t i e m p o s e d u d ó d e q u e fuese n e c e s a r i o e x p l i c a r las c o s a s i m p l i c a d a s p o r t é r m i n o s p a r t i c u l a r e s ;
—This
como
si e l t é r m i n o
baronet,
e n lugar d e esta
Duncan
explicación:
título
Has b o r n e his faculties s o m e e k , has b e e n
honorífico s i g u i e n t e e n i m p o r t a n c i a al d e b a r ó n , f u e s e m e j o r
men-
S o clear in his great office, that, &c.
c i o n a r m á s p a r t i c u l a r m e n t e la c r e a c i ó n , l o s p r i v i l e g i o s y e l r a n g o d e
l o s baronets;
y si, b a j o el t é r m i n o b a r ó m e t r o , e n lugar d e c o n t e n -
tarnos c o n observar q u e es u n instrumento
p e s o d e l aire, f u e s e
mejor
dedicar
útil p a r a d e s c u b r i r el
unos cuantos
renglones
a su
La s i g n i f i c a c i ó n
d e los adjetivos
a menudo
u n i é n d o l o s a s u s t a n t i v o s , c o m o simple
ple cerdo, simple
swam,
puede
simple
precisarse
sheep
i n v e n c i ó n , c o n s t r u c c i ó n y p r i n c i p i o s . N o d e b e e s p e r a r s e q u e c o n la
p u e d e e l u c i d a r p o r l o s e p í t e t o s q u e le h a n a n e x a d o b u e n o s
explicación d e l uno, el experto e n heráldica q u e d e satisfecho, o el
res;
f i l ó s o f o c o n la d e l o t r o , p e r o , p u e s t o
límites, los c a m p o s abiertos]: y d o n d e tal ventaja p u e d a
q u e será r e q u e r i d a
p o r los
l e c t o r e s c o m u n e s , la e x p l i c a c i ó n b a s t a r á p a r a e l u s o c o m ú n ; y p u e s t o
que,
sin prestar tal a t e n c i ó n a esas d e m a n d a s , el D i c c i o n a r i o n o
como
[sim-
oveja]. A v e c e s el s e n t i d o d e u n sustantivo s e
the boundless
ocean,
the open
p o r u n a b r e v e cita, n o s e le d e b e r á
lawns,
auto-
[el o c é a n o s i n
obtenerse
omitir.
La d i f e r e n c i a d e s i g n i f i c a c i ó n e n p a l a b r a s g e n e r a l m e n t e
consi-
p u e d e resultar g e n e r a l m e n t e valioso, h e d e c i d i d o consultar a los
deradas sinónimos deberá sercuidadosamente observada,
m e j o r e s escritores, e n d e m a n d a d e explicaciones tanto reales c o m o
e n pride,
verbales; y tal v e z p u e d a y o , f i n a l m e n t e decir, tras a l g u n o d e los
el s i g n i f i c a d o estricto y crítico d e b e r á
a u m e n t o s d e Furetier, q u e m i libro e s m á s d o c t o q u e s u autor. Al
l a x o y p o p u l a r ; c o m o e n l a p a l a b r a perfection,
explicar el lenguaje general y popular, parece necesario elegir los
aun c u a n d o e n su sentido filosófico y exacto p u e d a ser d e poca
diversos s e n t i d o s d e cada palabra, y exhibir, p r i m e r o , s u significa-
a p l i c a c i ó n e n t r e l o s s e r e s h u m a n o s , a m e n u d o s e la h a d e g r a d a -
ción natural y primitiva c o m o ,
d o tanto d e s u significación original q u e los a c a d é m i c o s h a n m-
To arrive,
to reach
the
shore
in a
haughtiness,
arrogance
como
[orgullo, altivez, arrogancia]: y
ser distinguido del q u e es
[perfección] q u e ,
[la perfección de
Aún queda por considerar la distribución de las palabras en sus
una lengua] y, con un poco más de licencia, habría podido con-
clases apropiadas, y esa parte de la lexicografía que es estrictamen-
vencerlos para añadir the perfection
te crítica. La parte popular del lenguaje, que incluye todas las pala-
senado en su obra the perfection
of a language
of dictionary
[la perfección
bras no correspondientes a ciencias particulares, admite muchas
de un diccionario].
Hay muchos otros caracteres de palabras que será útil men-
distinciones y subdivisiones, como en palabras de uso general; los
cionar. Algunas tienen una significación a la vez activa y pasiva,
términos empleados principalmente en poesía, las palabras que
como fearful,
fearful
han caducado, las palabras que sólo son admitidas por escritores
hare [un prodigio aterrador, una liebre teme-
particulares y que sin embargo no son impropias en sí mismas, las
rosa]. Algunas tienen un significado personal, algunas uno real,
palabras empleadas en los escritos burlescos, y los términos impu-
como en oposición a old [viejo] empleamos el adjetivo
ros y bárbaros.
prodigy,
lo que produce o lo que siente terror: a
a fearful
young
[joven] para los seres animados, y new [nuevo] para otras co-
Las palabras de uso general serán conocidas por no tener nin-
sas. Algunas están limitadas al sentido de aprobación; así, co-
gún signo de particularidad, y sus diversos sentidos serán apoya-
múnmente, aunque no siempre, we exhort
actions,
dos por autoridades de todas las épocas. Las palabras apropiadas a
to ill [ins-
la poesía serán distinguidas por alguna marca prefijada, o se cono-
to good
[exhortamos a hacer buenas acciones], we instigate
tigamos a hacer las malas]; we animate,
encourage
cerán por no tener otras autoridades que la de los poetas. De los
[animamos, incitamos y alentamos indiferentemente al bien o
términos anticuados o caídos en desuso no se insertará ninguno,
al mal]. Así, habitualmente ascribe
good,
incite and
evil [atri-
pero se les encontrará en autores, que escribieron desde la suce-
buimos el bien, pero imputamos el mal]; y sin embargo, ni el
but impute
sión de Isabel, de la cual datamos la edad de oro de nuestro idio-
uso de estas palabras ni, quizás, de ninguna otra en nuestro
ma, y de éstos, muchos serán omitidos, más, para que el lector no
licencioso lenguaje, esté tan establecido que no haya sido, en
requiera, con cierta apariencia de razón, que no se deje sin resolver
ocasiones, invertido por los más correctos escritores. Por con-
ninguna dificultad en libros que se encuentre invitado a leer, como
siguiente, dado que las reglas del estilo, como las de la ley,
modelos reconocidos y establecidos de estilo. También éstos se-
brotan de precedentes con frecuencia repetidos, yo recabaré
rán señalados por alguna nota de exclusión, pero no de desgracia.
los testimonios de ambos bandos y me esforzaré por descubrir y promulgar los grados de costumbre, que largo tiempo ha
poseído, sea por derecho o por usurpación, la soberanía de las
palabras.
Los términos que sólo se encuentran en libros particulares, conocidos por el solo nombre de quien los ha empleado serán omitidos a menos que su propiedad, elegancia o energía, o la reputación
de sus autores, ofrezca alguna razón extraordinaria para su recep-
Es necesario, asimismo, explicar muchas palabras por su oposi-
ción. Los términos empleados en composiciones burlescas y fami-
ción a otras; pues los opuestos pueden verse mejor cuando están
liares serán mencionados, asimismo, con sus debidas autoridades,
juntos. De este modo, el verbo stand [estar de pie] tiene un senti-
como dudgeon
do, en oposición a fall [caer] y otro, en oposición a fly [volar]; por
te caracterizados por señales de distinción.
de Butler, y leasing, de Prior, y serán diligentemen-
no atender a esta distinción, tan obvia como es, el docto Dr. Bent-
Las palabras y expresiones bárbaras o impuras serán marcadas
ley ha dispersado sus críticas sin ningún tino contra estos versos
con alguna nota de descrédito, ya que deberán ser cuidadosamen-
del Paraíso
te erradicadas siempre que se las encuentre; y aparecen con exce-
perdido:
siva frecuencia hasta en los mejores escritores, como en Pope,
—In heaps
Chariot and charioteer lay overturn'd,
—in endless error hurl'd,
And fiery foaming steeds. What stood, recoil'd
Tis these that early tint the female soul.
O'erwearied, through the faint satanlc host,
Defensive scarce, or with pale fear surpris'd,
En Addison:
Fled ignominious—
«Aquí» dice el critico «como la frase se lee hoy, encontramos
Attend to what a lesser muse indites.
que lo que estaba de pie, voló»: y, por tanto, propone una alteración que bien habría podido ahorrarse si hubiese consultado un
diccionario, y advertido que lo único que ahí se dice fue que
volaron los que no cayeron. Al explicar tales significados que pa-
Y en Dryden:
A dreadful quiet felt, and worser far
Than a r m s . —
recen accidentales y adventicios, me esforzaré por explicar los
medios por los cuales se introdujeron. De este modo to eke out
Si se realiza bien esta parte de la obra, será equivalente a la
any thing significa alargar algo más allá de sus justas dimensio-
propuesta hecha por Boileau a los académicos de que deben revi-
nes, por algún bajo artificio, porque la palabra eke era el habitual
sar a todos los escritores pulidos y corregir las impurezas que pu-
refugio de los escritores antiguos cuando buscaban una sílaba. Y
dieran encontrar en ellos, para que su autoridad no contribuya, en
buxom,
que sólo significa obediente, hoy en frases familiares, tie-
ne que suplir a wanton,
porque en una antigua forma de matri-
monio, antes de la Reforma, la novia prometía complacencia y
obediencia, en estas palabras: «I will be bonair
and at
and buxom in bed
board».
Sé bien, Señor, cuan insignificantes pueden parecer estas ob-
algún tiempo remoto, a la depravación del lenguaje.
Con respecto a cuestiones de pureza o de propiedad, en un tiempo
estuve en duda sobre si no si me daba demasiadas atribuciones
intentando decidir, y si mi ámbito debía extenderse más allá de proponer la cuestión y la muestra de sufragios de cada lado, pero desde
entonces me he resuelto, siguiendo la opinión de Vuestra Gracia, a
servaciones, consideradas por separado, y cuan fácilmente pue-
interponer mi propio juicio y, por tanto, me esforzaré por apoyar lo
den dar ocasión a la desdeñosa risa del ocio y a las severas
que me parezca más congruente con la gramática y con la razón.
censuras de la arrogante estupidez; pero es fácil despreciar la
Ausonio pensaba que la modestia le impedía alegar incapacidad en
torpeza, y es fácil contestar a la risa. No andaré preguntando lo
una tarea para la cual Cesar lo había considerado su igual:
que se piense de mi obra entre aquellos que no conocen las
dificultades o la importancia de los estudios filológicos; ni creeré
Cur me posse negem posse quod ille putat?
que quienes no han hecho nada están calificados para condenarme por hacer poco. Sin embargo, acaso no sea impropio recordarles que ninguna grandeza terrenal es más que una acumulación
de cosas pequeñas; e inculcar, según dice el proverbio árabe,
que gota por gota se forma el océano.
Y me es dado esperar, Señor, que puesto que vos, cuya autoridad en nuestro lenguaje es tan generalmente reconocida, me habéis comisionado para declarar mi propia opinión, se considerará
que estoy ejerciendo una especie de jurisdicción vicaria, y que el
poder que se haya podido negar a mi propia pretensión me será
la diferencia característica de las lenguas, han formado un caótico
prontamente concedido como delegado de Vuestra Gracia. Al citar
dialecto de frases heterogéneas; y despertar al cuidado de la dic-
autoridades, de las que debe depender el crédito de cada parte de
ción más pura a algunos hombres de genio, cuya atención al argu-
esta obra, convendrá observar algunas reglas obvias, como la de
mento les hace descuidar el estilo, o cuya rápida imaginación, como
preferir a los escritores de la primera reputación a los de un rango
los torrentes del Perú, cuando arrastran oro con ellos, éste se mez-
inferior; será apropiado anotar las citas con precisión y seleccionar
cla con arena.
cuando pueda hacerse convenientemente, tales frases que, ade-
Cuando veo el Plan que he puesto ante vos, no puedo dejar
más de su uso inmediato, puedan proporcionar placer o instruc-
de confesar, Señor, que me espanta su extensión y, como los
ción, al transmitir cierta elegancia de la lengua, o algún precepto de
soldados de César, contempló a Britania como un mundo nuevo,
prudencia o de piedad.
que sería casi locura invadir. Mas espero que aunque no comple-
En algunas ocasiones se ha preguntado: ¿quién ha de juzgar a
te la conquista, al menos descubriré la costa, civilizaré a una parte
los jueces? Y puesto que, respecto a este designio, pueda surgir la
de los habitantes facilitando a algún otro aventurero llegar más
pregunta de por cuál autoridad son seleccionadas las autoridades,
adelante, los reduciré por completo a la sujeción, y los establece-
será necesario obviarla declarando que muchos de los escritores
ré bajo unas leyes.
cuyos testimonios se mencionarán fueron seleccionados por el Sr.
Nos ha enseñado el gran orador romano que cada cual debe
Pope, de quien puedo estar justificado al afirmar que si aún viviera,
proponerse a sí mismo el más alto grado de excelencia pero que
tan solícito como fue por el éxito de esta obra, no le habría des-
podrá detenerse con honor en el segundo o el tercero: por consi-
agradado que yo la hubiese emprendido.
guiente, aunque mi actuación caiga por debajo de la excelencia
Será apropiado que las citas sean ordenadas de acuerdo con
de otros diccionarios, podré obtener, al menos, el elogio de ha-
las edades de sus autores, y será una agradable diversión que a las
berme esforzado bien; tampoco creo que será reproche a mi di-
palabras y frases que no son de nuestro propio cuño, se antepon-
ligencia el haberme retirado sin el triunfo de una pugna con aca-
ga el nombre del escritor que primero las introdujo; y que a las
demias unidas, y con largas sucesiones de doctos compiladores.
palabras que hoy son anticuadas se les una la autoridad de quien
No puedo esperar, ni en mis momentos de mayor optimismo,
por último las admitió. Así, por scathe y buxom,
mantener tanta cautela a lo largo de obra tan extensa, y no caer
hoy caducas, pue-
en negligencia, u obtener tan grande conocimiento de todas sus
de citarse a Milton:
partes que no caiga frecuentemente por ignorancia. Espero que a
The mountain
veces el deseo de exactitud me impela a caer en superfluidades,
oak
Stands scath'd to h e a v e n . —
y que a veces el temor a la prolijidad me traicione haciéndome
— H e with broad sails
cometer omisiones; que en la extensión de tan grande variedad,
Winnow'd the buxom air.—
a menudo me sentiré desconcertado y en laberintos tan intrincados, frecuentemente me extravíe; que en una parte el refinamiento
sea sutilizado más allá de la exactitud, y la evidencia dilatada, en
Por medio de este método cada palabra tendrá su historia, y el
otra, más allá de la simple claridad. Y sin embargo no desespero
lector quedará informado de los cambios graduales de la lengua, y
de obtener la aprobación de aquellos que, conociendo lo incierto
tendrá ante sus ojos el brote de algunas palabras y la desaparición
de la conjetura, lo escaso del conocimiento, lo falible de la me-
de otras. Pero observaciones tan minuciosas y exactas son de de-
moria y la poca firmeza de la atención, puedan comparar las cau-
searse más que de esperarse; y si se puede explicar cuidadosa-
sas de error con los medios de evitarlo, y la extensión del arte con
mente el uso, a veces la curiosidad tiene que soportar sus
la capacidad del hombre: y cualquiera que sea el resultado de
desencantos.
mis esfuerzos, no lamentaré fácilmente un intento que me ha
Esta es, Señor, mi idea de un diccionario inglés; un diccionario
procurado el honor de aparecer así públicamente.
por el cual pueda fijarse la pronunciación de nuestro lenguaje, y
facilitarse su logro; por el cual pueda conservarse su pureza, preci-
SEÑOR:
sarse su uso y prolongarse su duración. Y aun cuando, tal vez, corregir las lenguas de las naciones por medio de libros de gramática,
El más obediente y humilde servidor de Vuestra Gracia.
y enmendar sus hábitos con discursos de moral puedan ser tareas
igualmente difíciles, sin embargo, así como es inevitable desearlo,
SAM JOHNSON
es igualmente natural esperar que el patrocinio de Vuestra Gracia
no se pierda por completo; que pueda contribuir a la conservación
de lo antiguo y a la mejora de los escritores modernos; que pueda
Traducción de Juan José Utrílla
promover la reforma de esos traductores que, por no comprender
Johnson
a los 46
años
Anthony Burgess
(1917-1997),
más de numerosos
y de televisión
questales
compuso
(de joven
sólo a la música),
guien
libros, guiones
ade-
lo convirtió en tal vino de América. En cuan-
Criado en la frontera entre Inglaterra y
de cine
to a diccionarios, el mundo anglófono no
Escocia, de niño le impresionó mucho el
varias obras
se hizo
contaba en aquel entonces mas que con
fracaso de la delimitación política que co-
Webster, Worcester y Richardson, y ningu-
incidiría con una isoglosa. Los sajones ha-
mundialmente
no de ellos era adecuado para una época
blaban su propia lengua. Su lengua era un
que ya había visto nacer El origen de las
continuum,
especies
espacio. El anglosajón seguía existiendo, sin
famoso por la versión cinematográfica
su novela Naranja mecánica, una
sátira sobre la violencia,
or-
dedicarse
pensaba
de
brillante
la tecnología
y el
autoritarismo.
(1859) y El capital
(1867), por
1
tanto en el tiempo como en el
no mencionar las publicaciones de la So-
embargo el hengist
ciedad Filológica Británica. Harper, el edi-
cho que habían muerto. Los dialectos no
y el horsa
hacía mu-
tor norteamericano, deseaba asociarse con
eran hablas "incorrectas", sino sobrevivien-
Cuando Becky Sharp arrumbó su ejemplar
MacMillan, en Londres, para producir un
tes de formas más antiguas de la lengua.
del Diccionario
de Johnson —el regalo inva-
nuevo diccionario, «tan voluminoso como
Murray se volvió —apasionado como e r a -
riable de la Srita. Pinkerton a sus alumnos
el Webster, pero muy superior en calidad».
miembro del movimiento dedicado al es-
egresados— no se trató sólo de un ademán
Harper no pensaba en el Webster de 1828,
tudio del idioma inglés como un todo —
más rumbo a la modernidad. Ese libro era
sino en la enorme y respetada edición de
diacrónico y sincrónico, como se dice hoy
un perro caminando sobre sus patas trase-
1864, así que su idea era muy atrevida.
en día. Hubo grandes hombres en ese
ras y, además, hacia atrás. Se empeñaba en
¿Quién debería ser el editor? Sólo existía un
movimiento, y se unieron para formar la
fijar normas de uso a términos del pozo in-
hombre, y su nombre era James Murray.
Sociedad Filológica. Uno de ellos, Henry
maculado del que bebieron los escritores,
Murray era el ejemplo consumado del
de sir Philip Sidney a la Restauración; que-
erudito autodidacta. Había nacido cerca de
Henry Higgms, en una figura mundial del
ría hacer un jardín cerrado de vocablos in-
Hawick en Roxburghshire, hijo de un sas-
mito romántico. Su naturaleza contradecía
gleses; prescribía al mismo tiempo que
tre modesto seguidor de la reforma reli-
su nombre. Tenía derecho de ser ácido y
Sweet, se convirtió, bajo el nombre de
hombre
O X F O R D E N G L I S H DICTIONARY
ANTHONY BURGESS
describía. Era más una especie de autobio-
giosa. Era un excéntrico pastor protestante
espinoso (no dulce, como su apellido), es-
grafía que un trabajo lexicográfico. Decidi-
piadoso, abstemio, no fumaba, buen pa-
pecialmente en su actitud ante el estable-
damente no era un diccionario para la era
dre. También era maestro de Mill Hill
cimiento académico. Oxford y Cambridge
científica que habría de florecer después de
School, cerca de Londres, una institución
despreciaban el estudio del inglés. Los nue-
Waterloo. Noah Webster (que empezó en
para contrarrestar sitios como Rugby y Win-
vos lingüistas estaban entrampados, ya que
1828) en Estados Unidos, Charles Richard-
chester, donde sólo eran admitidos estu-
no podían difundir los nuevos conocimien-
son en Inglaterra (1836-37), Joseph Wor-
diantes anglicanos. Murray rebosaba una
tos sin un grado académico especializado,
cester (1846 y 1860, otra vez en Estados
pasión por aprender que —si necesitara
y no podían obtener un grado académico
Unidos), aprendieron de Johnson lo que no
justificación— había adquirido por su vo-
en algo que ellos mismos estaban crean-
debían ser: subjetivos y caprichosos, pero
luntad de servir a Dios a través de activida-
do. Frederick J. Furnivall, fundador de la
también aprendieron que ningún dicciona-
des útiles y honorables y de Honrarlo,
Early English Text Society, había comenza-
rio erudito —a diferencia de los vocabula-
tratando de entender Su Creación. Su tem-
do como matemático. Siempre había que
rios de bolsillo que podían adquirirse por
peramento era por naturaleza el de un
comenzar como otra cosa. James Murray
un penique— podía serlo sin amplias citas.
hombre infinitamente curioso, en especial
jamás fue a la universidad, aunque la Uni-
Éste fue el verdadero logro de Johnson: la
con respecto al lenguaje. Parece haberte-
versidad de Edimburgo le otorgó un doc-
abundancia de citas ilustrativas provenien-
nido por lo menos conocimiento teórico
torado honorario: usaba su birrete de doctor
tes de sus propias lecturas, más amplias que
de todas las lenguas conocidas, vivas o
hasta en la hora de la comida. Los filólo-
las hechas por cualquier otro hombre. Ri-
muertas. Cuando el patriota húngaro en el
gos eran una pandilla revuelta y excéntrica
chardson quedó tan cautivado por este as-
exilio Kossuth visitó Hawick —pueblo apa-
en la que figuraba el príncipe Louis-Lucien
pecto del Diccionario
sionado por las libertades nacionales— no
Bonaparte, sobrino de Napoleón, un tipo
de Johnson que se
basaba en las citas y prescindía de la defini-
sólo fue recibido con la banda de música,
interesado en nimiedades. Murray no lo
ción. Es dudoso que realmente se pueda
sino con una manta escrita en húngaro,
apreciaba mucho como filólogo.
llamar a eso lexicografía. Además, la idea
que decía <dojjón-el a' te orszagod»
que Richardson tenía de etimología prove-
significa: «Venga a nos Tu Reino». James
nía del peligroso Diversions ofPurley
, que
(1786)
Murray había estado trabajando. Aprendía
de Horne Tooke, cuyas conjeturas filosófi-
las lenguas modernas a través de la Biblia.
Murray tenía un enfoque muy moderno respecto a la lengua, y los defensores
de los laboratorios de idiomas serían ton-
cas sobre el origen de las palabras lo ha-
De niño emprendió la lectura del Génesis
bían llevado a derivar hash (embrollar) del
en chino y de viejo aún podía reproducir
' Isoglosa: línea ideal que puede trazarse e n el límite
persa ash, que significa guisado.
los ideogramas. Era un hombre destinado
de u n rasgo o f e n ó m e n o lingüístico peculiar Cuando
para portar una barba patriarcal; tenía mu-
varias isoglosas corren próximas constituyen un haz d e
1876 fue un año decisivo para la lexicografía británica, aunque el impulso que
^ James August
Henry Murray,
C. 1914
cho de profeta del Antiguo Testamento.
isoglosas y sirven d e límite entre dos dialectos (Martín
Alonso, Enciclopedia del idioma )
con palabras heroicas: «Mañana debo co-
tos si criticaran su manera de aprender
bría de resultar la obra. Nadie lo sabía, aun-
nuevos idiomas a través de los textos bíbli-
que el editor empezó a sospecharlo. Noso-
menzar con el sánscrito». Murray, que con-
cos. Mientras que al Dr. Johnson no le im-
tros lo sabemos, porque tenemos el libro.
fiaba en q u e Dios no se lo llevaría
portaría hablar francés con acento inglés,
El Oxford
aunque Mu-
demasiado pronto, tenía mil casilleros, pero
Murray observó que la esencia de un idio-
rray no vivió lo suficiente para editarlo en su
estos pronto se vieron atiborrados, las pa-
English
Dictionary,
ma era su sonido y que, por ejemplo, no
totalidad, y aunque puede decirse que por
labras se resistían a la taxonomía del car-
tenía caso transcribir un fragmento de in-
sus suplementos es una obra que siempre
pintero, y las dos toneladas de fichas que
glés fronterizo con la ortografía amateur de
estará en proceso de elaboración, es un pro-
Murray recibió de Furnivall fueron un mero
Robert Burns. (Tenía muchas cosas contra
ducto de la era victoriana tan grandioso
desayuno frugal, aunque casi intragable.
Burns, quien hacía muchas concesiones en
como las edificaciones de Brunei o el impe-
Eran colaboraciones de trabajadores volun-
su manera de emplear la gramática esco-
rio de Disraeli. Y, por supuesto, mucho más
tarios a lo largo de varios años: citas para
cesa para complacer a su público inglés:
perdurable.
ilustrar el uso de diversas palabras. Habían
llegado en sacos (una rata muerta en uno,
Scots who hae debía haber sido Scots 'at
Se antoja increíble que al principio esta
/ice.) La fonética era la clave para una trans-
gigantesca empresa haya sido vista como
un ratón vivo con toda su familia en otro),
cripción precisa, y Murray acudió a las con-
una actividad realizable en ratos de ocio,
en paquetes, en el moisés de un recién
ferencias de Alexander Melville Bell, el
cuando Murray aún daba clases en Mill Hill.
nacido, «un cesto de entradas con la letra
inventor del Lenguaje Visible mencionado
Como es bien sabido, se le brindó la opor-
T con el fondo agujereado que habían de-
en Pigmalion.
tunidad de trabajar en horas de clase, con la
jado en una vicaría vacía en Harrow». El
Este sistema, que utiliza des-
cripciones estilizadas de las posiciones de
correspondiente reducción de salario, y los
paquete correspondiente a la Ή ' fue halla­
la lengua y de de los labios, parecía temi-
emolumentos que recibía por parte de los
do en el consulado estadounidense en Flo­
ble, algo así como el idioma tamiles, pero
delegados eran, para los precios de hoy, ri-
rencia, aunque había comenzado a existir
dículos. En la admirable biografía de su abue-
quince años antes, gracias a Horace Moule,
como era racional y coherente, funcionaba. También estaba el Broad Romic, el ancestro del Alfabeto Fonético Internacional,
basado en la ortografía convencional. Mientras Murray se sentaba a escuchar a Alexander Melville Bell, Alexander Graham Bell,
el hijo adolescente, anhelaba que Murray,
que lo sabía todo, le diera unas clases sobre electricidad. Murray le dio clases; Graham inventó el teléfono. El abuelo del
teléfono, como después insistió Graham
en llamarlo, fue, sin procurarlo, «preparándose para una tarea estremecedora y apabullante». Tratándose de investigación
lingüística, tenía la paciencia y la integridad
lo, Κ. M. Elisabeth Murray cuenta las libras y
maestro y amigo de Thomas Hardy. Se
los dólares para mostrarnos que el trabajo
encontraron fragmentos de la sección 'Pa'
tenía más de heroísmo académico o patrió-
en un establo en el condado de Cavan,
tico que de retribución económica. A Mu-
pero muchas de las fichas habían sido uti-
rray no le disgustaba el papel de mártir, ya
lizadas para encender alguna chimenea.
que tenía precedentes honorables y lo acer-
Fue tan poco el material valioso here-
caba a Dios. Y también le acarrearía, final-
dado del entusiasta pero descuidado Fur-
m e n t e , doctorados honoríficos y un
nivall que Murray tuvo que comenzar de
preocupante título de caballero (los comer-
nuevo, convocando a lectores voluntarios
ciantes podían aprovecharse para aumen-
de todo el mundo anglófono, establecien-
tarle los precios), pero nunca le dio lo que
do reglas de admirable claridad para la ela-
él más había deseado: ser aceptado por los
boración de las fichas, jugando al tirano en
deanes de Oxford como uno de ellos, la con-
cartas excesivamente largas a sus colexi-
firmación por parte de la universidad de un
cógrafos. Los hijos de Murray—Wilfrid, Hil-
gista con un temperamento incapaz de
talento académico que muy pocos de sus
da, O s w y n , E t h e l w y n , Elsie, Harold,
soportar un sinsentido lucus a non lucen-
miembros podían decir que poseían. Sweet
Ethelbert, Aelfric, Rosfrith, Gwyneth, Jowett
do; su oído se ajustaba al sonido de los
siempre le había advertido acerca de Oxford:
de un ingeniero escocés. Era un etimolo-
(llamado así en memoria del gran Benjamin)— recibían su mesada a cambio de
idiomas del mundo; su conocimiento de
clasificar fichas y, como era inevitable, ad-
los antiguos textos ingleses (ganado gra-
D e aquí e n a d e l a n t e d e b e s estar p r e p a r a d o
cias a que Furnivall lo retaba a hacer todo
para u n a b u e n cantidad d e vejaciones, intro-
quirieron precozmente un vocabulario no-
el trabajo para la Early English Text Society)
misiones y arbitrariedades, y t a m b i é n a q u e
table. En el Scriptorium el editor se sentaba
era formidable; su capacidad de trabajo era
e n cualquier m o m e n t o p u e d e s ser destitui-
medio metro por encima del puñado de
impresionante. Estaba destinado a conver-
d o d e m a n e r a s u m a r i a . Verás e n t o n c e s t u s
sus asistentes, haciendo con habilidad y
tirse en el más grande lexicógrafo del si-
m a t e r i a l e s y a los a s i s t e n t e s q u e e n t r e n a s t e
delicadeza el trabajo que solo él podía ha-
glo. Esta es la parte de la película en que
en m a n o s d e algún engreído de Oxford q u e
cer: elaborar definiciones de maravillosa
nosotros llegamos.
p e r c i b e u n m u y b u e n salario p o r n o hacer
tersura, indicando la pronunciación median-
n a d a . Sé a l g o s o b r e O x f o r d y s o b r e e l p r e c a -
te un sistema que todavía se utiliza para
Murray se dio cuenta de que la propuesta de MacMillan-Harper podía poner a la
rio e s t a d o d e s u m o r a l e n l o q u e t o c a a c o -
elaborar los Suplementos
rrupción e intereses personales.
y demostrando, a través de una breve se-
del
Diccionario,
En el jardín de su casa en Mill Hill, Mu-
tica de lo que llamamos significado. A pesar
rie histórica de citas, la complejidad semán-
lexicografía anglosajona en la corriente principal de la filología moderna que se fortalecía en Alemania, donde Sweet se había
rray construyó un cobertizo metálico que
formado. Sabía también que la Sociedad
se ganó el nombre de Scriptorium,
Filológica había recabado durante veinte
tapizó de hileras de casilleros. La idea de
de acuerdo en omitir palabras que fueran
años materiales para un nuevo diccionario.
2
y lo
de su rectitud en la vida, reflejada en su
gran castidad espiritual, Murray no estaba
los casilleros había sido de Herbert Cole-
vulgares o tabú. Su postura frente al len-
Lo que no esperaba era que la Sociedad
ridge, primer editor del proyecto de la So-
guaje era totalmente científica: no se po-
Filológica, a través de la exuberante perso-
ciedad Filológica, que había calculado que
dían aplicar juicios morales a las palabras.
na de Furnivall, decidiera imponerle su pro-
cincuenta y cuatro casilleros bastarían para
Sin embargo, cedió a los prejuicios de la
las cien mil fichas que requería el dicciona-
clase media victoriana, y nada en el OED
yecto a MacMillan. Harper había pensado
en un libro de dos mil páginas, la Sociedad
Filológica en uno de seis mil. MacMillan y
Harper veían con temor la perspectiva de
un diccionario inmanejable y muy poco lucrativo, que incluso podía llevarlos a la ruina. Los delegados de la Oxford University
rio. Coleridge murió a los treintaiún años
podía hacer que se ruborizaran las mejillas
de edad. Aunque se le advirtió que no se
de la inocencia. Por supuesto, los Suple-
recobraría de la tuberculosis producida por
mentos
sentarse con las ropas húmedas a escu-
demos imaginar a Murray en el cielo,
char una conferencia de la Sociedad, dijo
recientes son asunto aparte. Po-
mesándose la barba mientras aprueba el
tratamiento académico de culo o coger.
Press adoptaron el proyecto, aunque ni si2
quiera ellos tenían ¡dea de cuan grande ha-
Scriptorium:
aposento de calígrafos o copistas ubica-
do en los monasterios.
Uno de los rasgos excelentes del OED es
tipográfico. En su vida como maestro Murray
aprendió tempranamente el valor pedagógico de la variedad de tipos en un texto impreso. Una de las lecturas seleccionadas de Mili
Hill (impuesta por los examinadores de Cambridge) era Horae Paulinae, de William Paley, una loable exposición del utilitarismo
teológico que los alumnos de Murray encontraban desconcertante. Murray era un gran
hacedor de compendios de lectura; sin embargo el único que publicó fue Synopsis of
Paley's Horae Paulinae (1872). En él utiliza-
ba diferentes tipos para que los argumentos
de Paley resultaran «elocuentes al ojo». El
OED no sólo es un triunfo de la ingeniería
filológica; es un libro que da gusto manejar
gracias a la perspicacia con que Murray entendió la semiología de la tipografía —algo
que los fatuos de Oxford, que nunca habían
Ejemplares
dado clases a niños, no eran capaces de ver.
¡originalmente
La narración que hace Elisabeth Mu-
de la Segunda
edición del Oxford Dictionary,
Humado A Nrw English Dictionary) que
parte de la Colección
Felipe Teixtdor. de la Biblioteca
forman
de México.
rray de las postergaciones, la ceguera académica, las exigencias tiránicas, la
indiferencia oficial, y el comercialismo de-
él consideraba verdadero en la cara misma
Auroro Leigh. Tiempo después, cuando su
leznable que formaron parte del camino
de sus opositores, con firme e imperativa
hijo Oswyn le dijo cuánto admiraba la obra
de la «A» a la «T» (hasta donde Murray
claridad. Y había que denunciar lo que con-
poética de Browning, la respuesta de Mu-
pudo llegar) hacen que la lectura sea do-
sideraba falso con la intensidad y resolución
rray fue: «Muchas veces Browning utiliza pa-
lorosa e irritante. La mudanza de la casa y
que San Atanasio.
labras sin fijarse en su sentido apropiado.
Furnivall había aprendido a odiar la re-
cionario».) ¿Acaso se refería al abuso de twat
del Scriptorium de Murray de Mill I—lili a
Ha ocasionado grandes dificultades al Dic-
Oxford, tanto por la esperanza de un nombramiento en la universidad, como por la
ligión y le importaba un comino conver-
fantasía de que Oxford sería más prove-
tirse. Se casó con la sirvienta de una dama,
Murray murió en 1915 a la edad de
choso que Mill Hill en términos lexicográ-
y después la dejó (fue algo tan escanda-
setenta y ocho años. Debió haber muerto
ficos, es un episodio no exento de
loso que Murray pegó etiquetas sobre la
después. Tomó otros trece años —prime-
patetismo. Pero nunca hubo un persona-
firma del corresponsal que le dio la noti-
ro bajo la dirección de Henry Bradley, lue-
je menos patético que Murray en el nue-
cia). Y con la misma facilidad se habría
go de William Craigie y Charles Onions (a
vo terreno de la filología. Se quejaba con
casado con una florista. El profesor Free-
quien los hijos de Murray solían cantarle
el cocinero de que el plato de avena coci-
man lo llamaba el loco de la Early English
en son de burla «Charlie is My Darling»)—
da estaba muy aguado o muy mazacotu-
Text Society y decía que deberían enca-
sacar a la luz el último volumen. El trabajo
do; llamaba a su esposa Ada (una heroína
denarlo y amordazarlo. Luego estaba
sigue siendo el monumento de Murray: el
de la época) gritándole: «¿Dónde está mi
Alexander Ellis, que quería que se refor-
patrón de trabajo que trazó seguirá sien-
amorato?»; era severo pero cariñoso con
mara la ortografía, pero sólo con su pro-
do evidente en los Suplementos
los niños; un tipo fantástico para salir con
pio sistema. La propuesta de un rival era
y 2177, si lo permiten las nuevas formas
él en vacaciones (sabía todo sobre botá-
«mala desde desde todo punto de vista
del habla. Pero él no quería un monumen-
nica y biología marina, y podía sacar de la
concebible [...] una desgracia para el co-
to: «Me irrita ver que se refieren al Diccio-
mité [...] una necedad». Era del tipo de
nario
hombres que pelearían con gusto por la
la ¡dea de una biografía sobre su persona
le habría horrorizado:
arena un Grendel
3
de tamaño natural);
el ejemplo perfecto de las virtudes de la
pobre y ambiciosa clase disidente. Samuel
manera en que debía pronunciarse el in-
Johnson habría tenido sentimientos muy
glés medieval. Furnivall acusaba a Murray
encontrados respecto a él.
de gastar cinco libras de la Sociedad para
comprar una letra yogh
Así como podría hacerse una exitosa
hecha especial-
mente para The Complaynte
obra teatral sobre la vida de Murray, podría
of Scotland,
pero en realidad había sido un error del
hacerse una sobre la vida de Sweet. De
impresor. «Una χ bestialmente grande».
hecho, difícilmente hay en el libro de Eli-
Hay gente ingenua que cree que los filó-
sabeth Murray un personaje, que no re-
logos son aburridos, olvidando que el pi-
quiera un tratamiento al estilo de Shaw (o
caro dios Mercurio preside t o d o lo
por lo menos más detallado que el trata-
relacionado con el lenguaje.
miento que el que reciben algunos filólogos en el prefacio de Pigmalion).
4
en Christmas
Eve and Easter
como el Diccionario
Day?
de 2077
de Murray".
Y
Q u i s i e r a q u e n o s u p i é r a m o s n a d a d e Carlyle
s a l v o p o r s u s e s c r i t o s ; d o y gracias d e q u e
s e p a m o s tan p o c o sobre Chaucer y Shakesp e a r e [...] M e h e r e h u s a d o u n a y otra v e z a
r e s p o n d e r al e n j a m b r e d e b i ó g r a f o s , d i c i é n d o l e s i m p l e m e n t e : « N o s o y n a d i e ; si t i e n e
u s t e d algo q u e decir acerca d e l diccionario,
adelante, p e r o refiérase a m í c o m o a u n m i t o
solar, o u n e c o , o u n n ú m e r o i r r a c i o n a l , o
Frederick
Es verdad que la preocupación de Mu-
James Furnivall, cuyo padre, un médico,
rray por el OED se convirtió una especie
atendió a Mary Shelley en su parto en 1817,
de monomanía, pero habría que conside-
No obstante debemos estar agradeci-
parece haberle prestado algunas de sus ca-
rarla más bien benéfica o al menos inofen-
dos de que Κ. M. Elisabeth Murray —quien
racterísticas a Henry Higgins:
siva. Empezó a dificultársele hacer juicios
evidentemente posee parte de la podero­
estéticos en literatura: las palabras le es-
sa voluntad de su abuelo, así como de su
N u n c a c o m p r e n d i ó , ni trató d e c o m p r e n d e r ,
torbaban. Murray se convirtió en correspon-
devoción por la familia— haya desobedeci-
la v e n t a j a d e t e n e r t a c t o . Para él e r a u n a f o r -
sal de Robert Browning, pero sólo para
do el mandato implícito del anciano, cuya
m a d e d e s h o n e s t i d a d . Tenía q u e d e c i r lo q u e
preguntarle el significado de «espectral» en
barba le hacía cosquillas a la niña de tres y
ignóreme por completo».
medio años cuando la besaba.
- Grendel. ogro gigantesco, devorador de hombres, derrotado por Beowulf en la vieja saga sajona.
4
Yogh es una letra q u e representa a una fricativa
palatal
Traducción de Juan Manuel Gómez
Colaborador frecuente del
suplemento de libros de
The
New York Times y de The
New York Review of
Books, John Gross es autor de un libro sobre la vida y obra
de James Joyce que Grijalbo publicó en nuestro idioma hace más de
veinte años, y de un estudio ejemplar que también debería traducir-
se: The Rise and Fall of
the Man of Letters: Aspects of English Literary Life since 1800.
JOHN GROSS
lIxicógrafo lunado!
El origen de la obra que al cabo del tiempo fue conocida como el
práctica implicaba recurrir a voluntarios no remunerados; y una de
Oxford English Dictionary
tiene una historia llena de altibajos. Se
las primeras cosas que James Murray decidió una vez que asumió
hicieron propuestas para su realización desde 1857; al año siguien-
la tarea, fue reclutar una gran cantidad de tales voluntarios. Preparó
te, la Sociedad Filológica de Londres comenzó a hacer los preparati-
una convocatoria dirigida al público que hablara y leyera inglés, y la
vos para la publicación de un New English Dictionary
divulgó a través de un anuncio en la prensa y de un folleto distri-
on
Historical
Principles, nombre oficial de la publicación hasta 1933. Pero la magnitud de la empresa pronto demostró ser más grande que lo que
cualquiera hubiera previsto. Complicaciones, reveses y conflictos con
buido en bibliotecas y librerías.
Entre quienes respondieron a la convocatoria se hallaba un Doctor W. C. Minor, quien daba como domicilio Broadmoor, Crowthorne,
los editores provocaron que el proyecto empezara con paso firme
Brekshire. No se sabe con certeza cuándo hizo el primer contacto
sólo hasta 1879 —cuando la Oxford University Press acogió el pro-
con Murray (probablemente en 1880 ó 1881), pero lo que es indu-
yecto, respaldando la designación de James Murray como editor.
dable es que se convertiría en uno de los más valiosos colaborado-
Desde el principio, una cosa era clara: el nuevo diccionario tenía
res del diccionario. Sus respuestas a las consultas de los editores
que ser una publicación basada en principios históricos y tenía que
eran claras, oportunas y amplias; miles y miles de sus aportaciones
ofrecer no sólo definiciones y sus derivaciones, sino también el
llegaron a formar parte del texto definitivo. Pero, ¿quién era él? Si
historial de las palabras, un registro de su más temprana aparición
bien Crowthorne estaba apenas a una hora en tren, fue imposible
en lengua inglesa y los significados que habían ido adquiriendo o
hacerlo acudir a Oxford, por lo que llegó el momento en que Murray,
perdiendo; y ello tenía que lograrse por medio de citas extraídas de
curioso por conocerlo, decidió viajar a Crowthorne.
la más amplia gama posible de fuentes impresas.
La cantidad de lectura que se requería era sencillamente enor-
En el prólogo a The Professor and the Madman
(El profesor y el
demente), Simon Winchester narra el primer encuentro de los dos
me. Incluso en aquellos entusiastas primeros días era evidente que
hombres. Al llegar a la estación de Crowthorne, Murray se trasladó
la tarea sólo podía ser encarada con asistencia externa, que en la
en carruaje hasta una imponente mansión, donde fue escoltado
hasta un estudio. Sólo entonces se percató de que Broadmoor era
siado manifiesto para ignorarlo, fue enviado al Hospital Guberna-
un asilo para criminales dementes y que Minor (al que entonces
mental para dementes de Washington; aunque fue dado de alta
fue llevado a ver) era un asesino convicto, encarcelado ahí desde
dieciocho meses después, seguía infestado de fantasías persecu-
1872.
torias. Finalmente, en 1870 un comité del ejército decidió que
Pero como uno de los grandes antecesores de Murray -Samuel
debía ser dado de baja de inmediato, puesto que había sido inca-
Johnson— señaló alguna vez, "es raro que una historia espléndida
pacitado por causas surgidas en el cumplimiento del deber. Se
sea enteramente cierta", esta historia en especial se desvanece a la
estipuló también que tenía el derecho a recibir paga completa y
luz del sentido común. En realidad, aunque al principio el domicilio
pensión, misma que continuó recibiendo el resto de su vida.
del remitente le parecía extraño, Murray sabía desde hacía mucho
Si el conjunto de sus experiencias de guerra contribuyeron a
qué tipo de lugar era Broadmoor, y aunque durante un tiempo
desquiciarlo, parece que había un incidente en particular detrás de
supuso, como se antoja natural, que Minor era miembro del equi-
su fobia hacia los irlandeses. En 1864, tras librarse la Batalla de la
po médico, las circunstancias del caso de éste le habían sido expli-
Floresta, en Virginia, fue obligado a participar en el bárbaro ritual de
cadas años antes de conocerse. La idea de que Murray había llegado
marcar con hierro el rostro de un desertor capturado. La víctima
a Crowthorne sin saber lo que le esperaba deriva de un par de
era un miembro de la brigada irlandesa; como cirujano, Minor te-
artículos publicados en 1915 por un periodista norteamericano ra-
nía que ser el oficial responsable de aplicar el hierro candente. Aun
dicado en Londres (Minor era también norteamericano), pero es
entre los demás horrores de la guerra, debe haber sido un episo-
un mito absoluto —aunque ha sido tomado como cierto por varios
dio traumático.
autores respetables— y Winchester lo demuele concienzudamen-
Una vez que la evidencia enviada desde Norteamérica fue ac-
te. Sin embargo, no pudo resistir la tentación de iniciar su libro
cesible, el resultado del juicio quedó fuera duda. Fue declarado
refiriéndola como si fuera cierta, a manera de aperitivo. Cosa que
inocente por causa de demencia y sentenciado a confinamiento —
me parece una pena, Pues la verdadera historia es bastante extra-
según un coloquialismo jurídico— en «La Tiniebla» (the Bleak) has-
ña por sí sola.
ta que Su Majestad dispusiera otra cosa (es decir: indefinidamente).
Días después era transferido a Broadmoor; llegó ahí en grilletes.
William Chester Minor provenía de una familia que había vivido en
Connecticut durante siete generaciones, aunque él nació en lo que
Más que un cuento curioso, es una historia trágica. Pero sin duda
ahora es Sri Lanka, adonde sus padres habían ido como misione-
podría haber sido peor. A Minor le esperaban muchas cosas por
ros. Creció hablando cingalés y ciertos rudimentos de hindi y otras
hacer y disfrutaba de un ingreso considerable. Tenía una buena
tres o cuatro lenguas orientales. Enviado a casa en la adolescencia,
educación y buenas relaciones (la Legación estadounidense en
estudió en Yale, donde se graduó en medicina, para luego servir
Londres se interesó especialmente en su caso). La mayor parte del
como cirujano del ejército unionista en la Guerra Civil. Para enton-
tiempo era un hombre cabalmente razonable y fue afortunado al
ces tenía treinta y siete años, era un hombre culto y sensible, apa-
llegar a Broadmoor durante el régimen de un superintendente in-
sionado pintor de acuarelas. Cuando llegó a Londres, en su equipaje
teligente y humanitario, que entendía sus necesidades.
se encontraba una carta de presentación de John Ruskin y ... una
pistola.
En consecuencia —y aun tomando en cuenta que estaba tras
las rejas— pronto se encontró viviendo en una situación que casi
Su primera escala en Londres fue un hotel del West End, pero
podría considerarse de lujo moderado. Fue asignado a la crujía
poco después se trasladó a un modesto alojamiento en un arrabal
más cómoda y se le otorgaron, en vez de una, dos celdas interco-
al sur del río llamado Lambeth Marsh —una elección peculiar para
nectadas. Se le concedieron todo tipo de privilegios y, sobre todo,
un hombre de recursos, aunque hay una explicación para ello. Win-
se le consintió su apetito por los libros. Revisaba extensivamente
chester describe la zona como "lúbrica"; y puesto que las palabras
listas de venta y catálogos bibliográficos, y tenía sus cuartos reves-
tienden a variar su significado cuando las emplea este autor, al
tidos de estanterías de piso a techo; y, con el tiempo, su coleccio-
principio supuse que quería decir "insalubre". Pero me equivoca-
nismo libresco iba a producir uno de los giros más extraños en esta
ba: la zona era definitivamente lúbrica. Lambeth Marsh era el coto
historia.
de las prostitutas, y Minor reconocería tiempo después que ese era
George Merritt, el hombre baleado por Minor, tenía treinta y
el principal atractivo del lugar. Qué tan activo fue o hasta qué punto
siete años cuando murió. Habría sido fácil para Winchester man-
simplemente disfrutaba esa atmósfera, nunca lo sabremos, pero
tenerlo como un personaje casi anónimo -las víctimas rara vez
cuando fue arrestado padecía gonorrea.
son tan interesantes como sus asesinos- pero, para su crédito, el
Si a alguien le interesa, existe una vivida evocación del aspecto
autor no nos permite pasar por alto el pathos
de la posición de la
sórdido de la Lambeth victoriana en una novela de los años cua-
víctima. Comenzó su vida como peón de granja en Wiltshire. Su
renta ahora casi olvidada: Forlorn Sunset, de Michael Sadleirs. La
esposa Eliza provenía de un contexto similar. Cuando se conocie-
versión de Winchester de la noche del crimen - c o m o todos sus
ron, decidieron buscar una vida mejor, pero andando el tiempo
ejercicios de ambientación de época- es un tanto novelesca, pero
sólo pasaron de la pobreza rural a la pobreza urbana. Para Geor-
eficaz a su manera. Eran las 2 a.m. y hacía un frío penetrante. Un
ge, todo terminó tras unos momentos de terror en una calle os-
trabajador llamado George Merritt se dirigía a una cervecería local,
cura; para Eliza, aún había un futuro que enfrentar, junto con seis
donde laboraba como fogonero, cuando un extraño apareció de la
pequeños hijos.
nada, gritando con un revólver en la mano. Merritt fue baleado, y
Tras de seis o siete años de confinamiento, Minor la contactó
aunque la policía acudió pronto a la escena, cuando llegó al hospi-
por medio de la Legación estadounidense. Paulatinamente lo ha-
tal era demasiado tarde. Mientras tanto, el pistolero - M i n o r -
no
bía dominado el remordimiento y, en un esfuerzo tardío por rectifi-
intentó escapar. El policía que lo arrestó lo describió como un hom-
car lo hecho, le ofreció a la viuda apoyo económico. Ella no sólo
bre alto, bien vestido, de porte erguido y con aspecto militar.
Pronto se supo que estaba loco. La policía de Lambeth había
aceptó, sino que preguntó si sería posible visitarlo. Según Winchester, que examinó los archivos de Broadmoor, era ésta una petición
tratado con él anteriormente. Minor se había quejado con ellos de
sin precedentes, pero tras consultar al superintendente, la adminis-
que más de una vez había estado sujeto a extrañas formas de
tración autorizó la visita.
acoso por parte de los fenianos, un grupo de irlandeses indepen-
Pese a cierto desconcierto inicial (no podría haber sido de otra
dentistas. Una vez consignado, su casera confirmó que él tenía un
manera) la primera entrevista fue exitosa, y durante los meses
terrible temor hacia los irlandeses y por las conspiraciones que
siguientes las visitas se volvieron rutinarias. Al final Eliza se alejó y.
suponía ellos conjuraban contra él. No fue hasta el juicio que se
eventualmente se entregó a la bebida, pero mientras las visitas
hizo evidente en plenitud el grado de su enfermedad mental. Em-
duraron, realizó un servicio práctico de gran utilidad. Minor se
pezó a mostrar signos de paranoia unos cinco años antes, cuando
quejaba de los inconvenientes del servicio postal, por lo que ella
servía en el ejército unionista. Cuando su estado se volvió dema-
acordó recolectar paquetes de los grandes libreros londinenses y
Fotografía
(Ir Jorge Falito lie
\gitinaco
llevar los paquetes a Minor en propia mano; y fue probablemen-
A partir de ese momento, empezaron a fluir las solicitudes a
te en uno de ellos que él se enteró por vez primera de que
Minor y las respuestas con las citas. Hubo una ráfaga de términos
James Murray convocaba voluntarios para la cacería de citas bi-
de agricultura, incluida heckling, que originalmente significaba "se-
bliográficas. (Winchester tiene casi absoluta certeza de esta co-
parar las fibras del lino", y de ahí derivó a "escudriñar, examinar
yuntura; nosotros no lo podemos saber con seguridad, pero las
sobre lo interrogado o buscar puntos débiles". El conocimiento de
fechas embonan).
Minor del vocabulario anglohindú generó entradas en el diccionario para palabras como bhang
(preparado ligero de cannabis)
y
El método de Murray consistía en que sus voluntarios escrutaran
catamarán; tampoco soslayó la historia de términos más familiares,
obras individuales en pos de citas o usos lingüísticos que les parecie-
como drink, duty, o el primer uso registrado de dirt como sinónimo
ra importante registrar; pero Minor, que contaba con extensos días
de tierra. Supo encontrar los primeros usos registrados de la pala-
vacíos por delante, desarrolló pronto su propio plan de campaña.
bra reminiscencia:
Comenzó trabajando en los libros de su colección, compilando una
la inclinación proviene de una reminiscencia particular» (de La mu/er
lista de vocablos para cada uno de ellos y haciendo un índice de los
completa,
resultados. Esto implicó que, con el tiempo, y a diferencia de otros
ofrece otros ejemplos, y uno desearía que fueran muchos más.
«Hay quienes, basados en Platón, afirman que
obra francesa de Jaques du Boscq, 1639). Winchester
voluntarios, fuera capaz de suministrar gran cantidad de referencias
Pero tal vez, a final de cuentas, el interés intelectual de las contribu-
a solicitud de los editores. Por un año o dos después de establecer
ciones de Minor al diccionario sea más bien limitado. No podría
contacto con el diccionario trabajó solo, preparando sus provisiones
haber logrado lo que hizo sin un sano |uicio y una excepcional
bibliográficas; fue entonces que volvió a escribir al diccionario, des-
amplitud de conocimientos, pero sus principales calificaciones para
cribiendo lo que había hecho. Murray y los editores subalternos lo
la tarea eran su diligencia y sus notables dotes organizativas. Inclu-
pusieron a prueba, preguntándole si era capaz de aportar cualquier
so algo tan mecánico como la posición de las citas transcritas fue
material «fresco» para la palabra arte, misma que iba ser incluida en
convertido en un arte: aprendió a calcular cuánto espacio en blan-
el nuevo fascículo o entrega en rústica del diccionario. Respondió
co necesitaba dejar en la página si tenia que ajusfar en ella citas
enviando una lista de veintisiete referencias - los otros voluntarios
subsecuentes en orden alfabético.
que habían sido abordados enviaron, cada uno, una o dos citas - y
En cuanto al significado de sus aportaciones, tenemos las pala-
como resultado aportó poco tiempo después su primera contribu-
bras del propio James Murray, quien iuzgó que su importancia sólo
ción al texto final, una cita de sir Joshua Reynolds.
era superada por el trabaio de otro de sus colaboradores externos,
Fitzeward Hall. Tras su primera visita a Broadmoor, que ocurrió en
dole, con un día de antelación, abandonar sus habitaciones, de-
1891, Murray mantuvo relaciones cordiales con Minor, y al leer
jando sus libros y otros tesoros tras de sí. Este acto fue especial-
1
sobre la amistad de ambos, y sobre la paciente labor lexicográfica
mente malévolo —considerando que para entonces Minor tenía
de Minor, es fácil olvidar por un momento el grado de la perturba-
setenta y seis años— y provocó las protestas de los amigos que
ción mental de Minor.
llegaron a enterarse, entre ellos Murray. También provocó que el
Las anotaciones médicas de sus primeros diez años en Broad-
hermano de Minor pusiera en marcha una iniciativa para repa-
moor revelan lo que Winchester define como una "triste, progresi-
triarlo a Norteamérica. El secretario del Interior en aquel momen-
va e inexorable espiral descendente". Su obsesión con los irlandeses
to, Winston Churchill, decidió a favor de la iniciativa, y en abril de
parece haber disminuido —por lo menos, Winchester no hace refe-
1910 Minor se preparó para su viaje a casa. Poco antes de su
rencia a ella. Pero en otros aspectos sus alucinaciones se multipli-
partida, Murray le reservó una última visita; también hizo los arre-
caron: estaba convencido de que pequeños niños se escondían en
glos para que un fotógrafo, de moda entonces, lo retratara senta-
las vigas de su cuarto, y que salían de noche, lo intoxicaban con
do en el jardín de Broadmoor, con aspecto benigno y sereno.
cloroformo, y lo obligaban a realizar actos indecentes. Hizo una
Luego se trasladó a los embarcaderos de Tilbury, donde el asis-
barricada con muebles frente a la puerta de su cuarto para mante-
tente que lo escoltaba lo puso en manos de su hermano. Su
ner a raya a intrusos anónimos, que no obstante lograban entrar
equipaje incluía los seis volúmenes del diccionario Oxford que a
por el piso, embutiéndole veneno en la boca con un embudo.
la fecha se habían publicado.
Como otros dementes, tuvo la precocidad de introducir la última
El resto de su historia se cuenta rápido. A su arribo a Nortea-
tecnología en sus fantasías. Alrededor de 1870 creía que se esta-
mérica fue readmitido en el St. Elizabeth. Su estado continuó
ban empleando corrientes eléctricas para transportarlo a Constan-
declinando y hubo un período en que le dio por pegarle a las
tinople, donde sus enemigos trataban de convertirlo en un proxeneta.
personas, pero ya estaba lo suficientemente frágil como para
Poco después del vuelo de los hermanos Wright en Kitty Hawk,
causar algún daño. En 1919 se le permitió a un sobrino suyo
decía que lo habían raptado en una máquina voladora —una vez
que lo transfiriera a un hospital en Hartford, Connecticut. Murió
más a Constantinopla— esta vez para realizar actos indescriptibles
el año siguiente.
con mujeres baratas y niñas pequeñas. Sus fantasías sexuales frecuentemente se veían teñidas, como él mismo reconocía, por recuerdos de su infancia en el Oriente. Evidentemente, su sentido de
culpa respecto de ellas era enorme.
En su texto, entretanto, Winchester no ha abandonado a Murray,
quien murió en 1915. En el transcurso del libro se nos brinda un
vivido esbozo de los logros de este gran lexicógrafo, su idiosincrasia y sus primeros esfuerzos; provenía de un entorno mucho más
En un mundo cargado de pesadillas, su trabajo en el diccionario
humilde que el de Minor, pues fue hijo de un sastre y abandonó la
fue algo providencial. Le dio sentido a su vida, restauró su autoes-
escuela a los catorce años. Pero Winchester no aspira a igualar el
tima, reorientó sus energías por canales constructivos, y le permi-
relato clásico de la nieta de Murray, Elisabeth Murray, en su biogra-
tió planificar su futuro. Hubo momentos en que debió de sentir
fía de 1977, Caught in the Web of Words. Y aunque al principio de
que era lo único que le daba entereza. "Las solas palabras son
la narración de Winchester la relación entre Murray y Minor es cen-
ciertamente un bien".
tral, en la práctica la atención está básicamente enfocada en Minor
Pero no había defensa permanente contra sus demonios. Su
Es placentero, y ligeramente picaro, el pensar en estos dos hom-
salud se deterioraba y sus juicios sobre sí mismo eran cada vez
bres juntos, casi exactamente coetáneos, con los mismos intereses
más difíciles de soportar. Finalmente, una demencial mañana de
y de aspecto curiosamente parecido: altos y delgados, ambos con
diciembre de 1902, utilizando un cortaplumas que le servía tam-
la misma barba blanca y rabínica. No obstante, Minor sólo jugó un
bién como abrecartas, se cortó el pene, tirándolo al fuego. Mantu-
papel marginal en la carrera de Murray, y era vasto el océano entre
vo, sin embargo, suficiente sentido de sobrevivencia y conocimiento
sus mundos.
médico para aplicarse una ligadura, impidiendo casi inmediatamente
el desangramiento .
El profesor
y el demente
no carece de defectos. Winchester no
siempre quiere decir lo que dice; habla, por ejemplo, de dos perso-
Se recuperó, pero era cada vez más inestable. Tenía ahora que
nas destinadas a chocar, cuando a lo que en verdad se refiere es
lidiar también con un nuevo superintendente, el doctor Brayn, me-
que el destino de ambos era conocerse, y a veces se pasa de
nos empático que el anterior. Para empeorar las cosas, desarrolló
astuto al dejar entrever al lector que le tiene reservada una buena
una nueva obsesión. Había seguido pintando en el curso de los años
historia. Pero es una buena historia, y en general la cuenta bastante
y ahora se le manifestaba el ansia de presentar una de sus obras a la
bien. Posee virtudes de periodista, incluyendo el talento para inda-
princesa de Cales, la futura reina María, esposa de Jorge V. Brayn
gar asuntos y ahondar en datos inesperados; por ejemplo, nos
rechazó esta propuesta, con el argumento de que los internos no
enteramos de que la madrastra de Minor hizo arreglos para que
podían hacer contacto con la familia real; normativa, nos explica Win-
hubiera pagos en efectivo a los hijos de Mernt. Winchester descu-
chester, impuesta debido a que muchos internos se persuadían a sí
brió que andando el tiempo uno de ellos viajó a Monaco, donde
mismos de ser miembros de la nobleza. Minor apeló a la administra-
apostó el dinero en las mesas de juego, ganó una gran suma, y
ción, que respaldó a Brayn. Furioso, escribió entonces al embajador
adoptó
norteamericano en Londres y al jefe de la marina norteamericana en
abandonó. Pasó el resto de su vida vagando por el sur de Francia y
Washington. Hubo un tropel de agregados diplomáticos, jefes de
murió en la pobreza.
el mote de "el Rey de Montecarlo". Luego la suerte lo
protocolo y oficiales involucrados en el asunto, pero nunca existió
Como un buen reportero, Winchester también invirtió buena
una posibilidad real de que Minor se saliera con la suya. Al final fue
parte del tiempo en trabajo de campo. En el lugar donde los regis-
cortésmente informado de que la pintura se había perdido.
tros indicaban que George Merritt estaba enterrado, sólo encontró
Este asunto fue muy enojoso para Brayn, quien se vengó en
un pedazo de hierba descolorida. Pero Broadmoor sigue en pie, y
1910. Todos los privilegios de Minor fueron revocados, ordenán-
se siguen utilizando las habitaciones donde Minor estuvo confinado tanto tiempo. El cuarto que le servía de biblioteca es de nuevo
una celda, y si contiene alguna traza de su espíritu o un eco de sus
1
Hall y Minor tenían vanas cosas en c o m ú n . A m b o s eran norteamericanos y residían
en Inglaterra; ambos habían sido soldados, y a m b o s habían estado destacados algún
t i e m p o en la India. Winchester añade que ambos estaban locos, lo que e n el caso de
Hall es ir demasiado l e p s ; pero ciertamente tenía visos de una manía persecutoria.
trabajos, Winchester no logró detectarlos. En su lugar, encontró,
regadas por doquier, revistas de halterofilia, carteles de personajes
parecidos a Rambo y de grandes motocicletas norteamericanas y,
Tras una furiosa discusión con unos colegas académicos en Londres, se retiró a una
pegado en la puerta, una sencilla leyenda arrancada de las páginas
casa campestre, peleó con sus vecinos y se convirtió virtualmente en un recluso. Creía
de un cómic: Mad Killer.
que los ingleses tenían "un odio maligno" hacia los norteamericanos, no obstante lo
cual permaneció en Inglaterra hasta su muerte.
Traducción de Jorge Reynoso
Este ensayo es una versión corregida
conferencia
pronunciada
de 1978, publicada
recogida
y aumentada
de una
un lexicógrafo
del lenguaje.
en Magdalen
en The Listener (13 de abril de 1978) y
m e n t e pequeña» porque en deferencia a las quejas publica-
y Christopher
por
Ricks. Robert Burchfield
británico y una autoridad
Nació en Nueva Zelanda
en varios
han decidido que se d e b e calificar el «significado siniestro»
dominios
asociado a la palabra judío (es decir, el significado de «usu-
en 1923 y se educó
College, Oxford. Enseñó literatura
das por e\ Jewish Chronicle, los directivos de Clarendon Press
es
inglesa
en
rero sin escrúpulos o regateados, y el verbo correspondiente que significa «defraudar, estafar») para aclarar que se trata
Oxford, y en 1957 se convirtió en editor del S u p p l e m e n t to
de un uso despectivo. El Jewish Chronicle
the Oxford English Dictionary. Entre 1971 y 1984
q u e los usuarios del Pocket Oxford Dictionary
fue Jefe Editor de The Oxford English Dictionaries.
Burchfield
Es ade-
más autor de varios libros: The Spoken Word (1981);
Spoken Language as an Art Form (1981);
guage (1985),
del 2 4 de
octubre de 1924 expresaba una «satisfacción no precisa-
en el libro The State of the Language, editado
Leonard Michaels
patrón. Un artículo editorial del Jewish Chronicle
en la BBC de Londres el 3 de abril
e investigador
emérito
había sostenido
llegarían a la
conclusión de que «todos los judíos son esencialmente la
The
clase de persona descrita de ese modo». R.W. C h a p m a n ,
The English Lan-
que era en aquella época director de la División de Oxford
del St. Peter's
Colle-
ge, Oxford.
University Press q u e publica los diccionarios, respondió q u e
«no forma parte de las obligaciones de un lexicógrafo emitir
Traducción y notas de Arturo Acuña Borbolla
juicios sobre la justeza o la propiedad del uso corriente de
DICCIONARIOS Y SENSIBILIDADES
eTNiCAS
ROBERT BURCHFIELD
Al principio de Macbeth,
un capitán ensangrentado descri-
be la forma en la q u e el valeroso Macbeth le dio m u e r t e a
cada palabra». El legendario H.W. Fowler, editor del Pocket
Oxford Dictionary,
declaró en una carta a C h a p m a n :
Macdonwald, el rebelde «despiadado»: «desde o m b l i g o a
1
quijada lo desgarra, y p o n e su cabeza en las almenas». Po-
El autor de un diccionario tiene q u e registrar lo q u e dice
dría parecer q u e hay una e n o r m e distancia entre los insu-
la gente, no lo q u e él cree q u e la gente d e b e decir por
rrectos «hombres de a pie y de a caballo» q u e siguen a
cortesía: ¿cómo trazaría usted la frontera entre un insulto
Macdonwald y los tenaces eruditos enfrascados en c o m p o -
a una nación y expresiones de diferente índole c o m o el
ner diccionarios, pero el vínculo q u e los u n e será más claro
«coraje alemán», la «liviandad francesa», la «fe púnica»,
a medida q u e adelanta el ensayo.
los «hunos», «una nación de zapateros», y centenares de
La cabeza q u e a m u c h o s les gustaría exhibir sobre las
expresiones por el estilo? La verdadera cuestión no con-
almenas es la del editor del diccionario, o la de su impresor,
siste en determinar si una expresión es más bien áspera,
y en particular los de diccionarios q u e registran significados
sino si es o no de uso corriente.
inaceptables o en el m e j o r de los casos ingratos para personas o grupos de mal talante. La furia d e esos ataques es
Después de q u e el Pocket Oxford y otros diccionarios
punto m e n o s q u e increíble, excepto quizá c o m o un subpro-
Oxford, y m u c h o s otros diccionarios de otras latitudes, califi-
ducto de lo q u e el profesor Trevor-Roper llama el «frenesí
caron el «significado siniestro» de la palabra judío c o m o «des-
epidémico de los credos ideológicos» del siglo veinte. Las
pectivo», «ignominioso», o algo parecido, se estableció una
palabras clave son judío, palestino,
Turquía,
paz sostenida precariamente. No duró m u c h o t i e m p o . Acto
Es imposible determinar cuándo se escuchó por primera
ficados «siniestros» del Pocket Oxford: «Turco: m i e m b r o de la
vez el grito de guerra, pero es indudable q u e en la década
raza o t o m a n a ; criatura intratable». «Tártaro: nativo de Tartaria
de los veinte aparecieron protestas cortadas por un m i s m o
(etc.); persona montaraz o tipo de mala calaña». <desuita:
asiático, mahometano,
árabe, Pakistán,
negro, y algunas otras.
seguido se hicieron observaciones críticas sobre otros signi-
m i e m b r o de la Sociedad de Jesús (etc.); persona falaz».
1
Cito de la traducción de Macbeth del Instituto Shakespeare de Valencia, dirigido por
Miguel Ángel Cornejero. Esta versión ha ganado en rigor con sucesivas ediciones: se
publicó primero en Alianza Editorial ( 1 9 8 1 ) , en seguida en una edición crítica de
Sociedad Española de Librería, S.A. ( 1 9 8 2 ) y más recientemente en una edición
bilingüe de Ediciones Cátedra ( 1 9 8 7 ) .
Fowler tuvo la sensación de que se le incitaba, c o m o él
m i s m o solía decir, a «asumir un control autocrático sobre el
lenguaje y a dar m u e r t e a todas las palabras y frases que no
gocen de universal aprobación». El sostenía que el Pocket
Fotografía
Oxford Dictionary
de Jorge Pablo de
no mantenía vivos los significados incrimi-
Aguinacó.
un m o v i m i e n t o paralelo de protesta: se proponía hacer obli-
natorios asociados a ciertas palabras, sino q u e esos signifi-
gatorio poner en mayúsculas la letra inicial de la palabra
cados, d e s a f o r t u n a d a m e n t e , no estaban e n peligro de
Negro, y omitir el uso de la palabra negroide (niger),
extinción. En una carta a Kenneth Sisam de septiembre de
to para los negros residentes en Estados Unidos. De nueva
excep-
1924, Fowler insistía: «Me gustaría repetir q u e no tengo nin-
cuenta, los diccionarios f u e r o n u n o d e los principales blan-
guna antipatía religiosa, política o social hacia los judíos ni
cos de ataque de este m o v i m i e n t o , y t a m b i é n en este caso
por añadidura hacia los turcos, los tártaros o los jesuítas». El
los lexicógrafos respondieron q u e si los escritores, incluidos
incidente pasó, pero no cayó en el olvido. El Jewish
Chroni-
los editores de periódicos, usaban una mayúscula inicial en
cle de la época pareció darse por satisfecho con el c o m p r o -
la palabra Negro, ellos incluirían con m u c h o gusto esta for-
miso de q u e todas las acepciones despectivas de la palabra
ma en sus diccionarios, y aun le darían prioridad si se con-
«judío» serían calificadas c o m o tales. Los críticos no pidieron,
vertía en la f o r m a p r e d o m i n a n t e en letra impresa.
ni m u c h o m e n o s exigieron, que se excluyeran del Pocket
Oxford Dictionary
las definiciones desaprobadas.
En la década de los veinte apareció en Estados Unidos
Después de m e d i o siglo se p u e d e c o m p r o b a r con facilidad q u e los lexicógrafos «hemos herido la serpiente, no le
2
h e m o s d a d o m u e r t e » . Las brasas del resentimiento ardie-
ron durante algún t i e m p o en algunos cuarteles sin convertir-
llegó a una solución de carácter p e r m a n e n t e cuando de pla-
se en fuego, pero los temas en conflicto salieron a relucir de
no se retiró de la línea principal de diccionarios Oxford la
nuevo tras la guerra de 1 9 3 9 - 1 9 4 5 . Sólo q u e esta vez h u b o
palabra Pakistán,
una diferencia. Los diccionarios siguieron siendo uno de los
significado. La palabra permanece en el Oxford
principales blancos de ataque, pero los críticos recurrieron a
Dictionary,
c o m o un n o m b r e propio sin ningún otro
Illustrated
en el q u e se le define c o m o un «Estado m u s u l -
nuevas técnicas ofensivas para ejercer presión, sobre t o d o la
m á n en el sureste de Asia, f o r m a d o en 1947 por regiones
amenaza de aplicar sanciones si los lexicógrafos no bailaban
en las que predominaban los musulmanes».
al ritmo que les tocaran sus críticos. En nuestros días, y a
Este fue un e j e m p l o impresionante de las serias conse-
juzgar por los criterios del ancho m u n d o , los editores de
cuencias que desencadena un simple error de juicio de un
diccionarios se dejan persuadir fácilmente. Con poca expe-
lexicógrafo. H u b o otras escaramuzas menores, c o m o por
riencia personal en las disputas que son el pan nuestro de
e j e m p l o cuando se advirtió q u e en algunos diccionarios
cada día de otros profesionales, c o m o por e j e m p l o políticos,
Oxford la definición de la palabra Americano
directores de periódicos y psiquiatras, los editores de diccio-
la existencia de afroamericanos y de latinoamericanos. Los
narios suelen ser más bien tan lunáticos y tan desdeñosa-
editores del diccionario revisaron de m u y buen grado las
mente eruditos c o m o para reconocer la gravedad de los
definiciones y las pusieron al día con m í n i m o s aspavientos y
ataques en su contra. ¿En q u é consisten estos ataques y
sin generar acaloramientos en uno u otro bando.
que formas toman? Es m u y sencillo, son intentos concerta-
Sin embargo, el problema de la palabra judío
dos por varios grupos de presión para forzar a los editores
de los diccionarios a no registrar el verdadero carácter des-
gunos lectores contrastaron las definiciones desdeñosas de
judío con las acepciones coloquiales de cristiano. La palabra
registrar por escrito el lenguaje tal y c o m o se le usa en reali-
cristiano
dad, por áspero, deplorable o antipático q u e sea su uso.
otra a la palabra palestino.
propia palabra cristiano, en lenguaje c o m ú n , vale por h o m -
una de
bre, en oposición a bestia bruta».
y la
Se le registra también con la acepción coloquial de «perso-
De m o d o imprudente, el editor
na decente, respetable», c o m o en Dickens ( 1 8 4 4 ) : «Usted
del Concise Oxford Dictionary
cionario la palabra Pakistán
se define c o m o «un ser h u m a n o , a diferencia de
un bruto», c o m o por e j e m p l o en Shaftesbury ( 1 7 1 4 ) : «La
principios de los cincuenta y otra de 1976, exacerbaron de
nuevo las ánimos. Una se refiere a la palabra Pakistán,
continuó
persiguiéndonos de maneras cada vez más dramáticas. Al-
agradable de nuestra época y a abandonar la tradición de
Dos definiciones del Concise Oxford Dictionary,
olvidaba incluir
incorporó en 1951 a su dic-
debe tomar su viaje c o m o todo un cristiano; al menos c o m o
—de m o d o i m p r u d e n t e porque
puede hacerlo un pasajero cristiano del coche de primera».
los n o m b r e s d e los países c o m o tales no califican para un
Una de nuestras lectoras nos decía en 1 9 5 6 que le pre-
artículo en los diccionarios Oxford— y lo definió c o m o «un
ocupaba la manera en la q u e se fijan los estereotipos sobre
Estado m u s u l m á n separado de la India, con autonomía m u -
los grupos h u m a n o s , y argumentaba q u e preservar en los
sulmana; (desde 1 9 4 7 ) d o m i n i o m u s u l m á n independiente
diccionarios definiciones despectivas no contribuía a i m p e -
de la India».
dir la conservación de esos estereotipos. Otros lectores lla-
Según parece, la definición pasó inadvertida hasta 1959,
m a r o n nuestra atención hacia las proezas culturales de los
cuando alguien debió haberla notado. C o m p r e n s i b l e m e n t e ,
judíos, por e j e m p l o q u e se habían conferido treinta y ocho
los pakistaníes estaban indignados, y convocaron a prohibir
premios Nobel a judíos hasta 1 9 6 0 . Un representante de la
el Concise Oxford Dictionary
Conferencia de H o m b r e s de Negocios d e Estados Unidos
en Pakistán y a confiscar todos
los ejemplares aún sin vender. Oxford University Press a d m i -
visitó el D e p a r t a m e n t o del Oxford English
tió que era una definición «falta de tacto» y «localmente irri-
Oxford en marzo de 1 9 6 6 , y él y yo discutimos el p r o b l e m a
Dictionary
en
tante», pero explicó q u e su intención había sido mostrar que
de m o d o amigable: «Los h o m b r e s de buena voluntad», m e
Pakistán se encuentra dentro de la m u y conocida forma trian-
dijo, «deben unirse y hacer t o d o lo posible para no dar la
gular de territorio con la q u e se ha identificado siempre a la
impresión de q u e aceptan los usos despectivos de la pala-
India en los mapas y en los libros de geografía. No había
bra judío, si es q u e esos usos existen». ¿Si es q u e existen?
ningún motivo político escondido. La policía de Karachi irrum-
Pero nosotros sabíamos por nuestros archivos de citas q u e
pió en las librerías de la ciudad y confiscó 2 1 5 ejemplares
esos usos existían y de q u e existen connotaciones desfavo-
de la cuarta edición del Concise Oxford Dictionary. La policía
rables de la palabra judío, tanto en el lenguaje de t o d o s los
allanó t a m b i é n la oficina de Oxford University Press en Kara-
días c o m o en letras impresas, por deplorables que esas
chi, y confiscó el único ejemplar del diccionario, q u e era de
acepciones sean. Todo lo q u e p u d e hacer fue repetir los
hecho el ejemplar del mecanógrafo. También fueron confis-
argumentos lexicográficos de sobra conocidos. Es obliga-
cados por la policía los ejemplares en las sedes del gobier-
ción de los lexicógrafos registrar el auténtico uso de las pa-
no, y al parecer centenares de ejemplares fueron recogidos
labras; a los diccionarios no les corresponde fijar normas en
de oficinas públicas, escuelas y facultades universitarias.
asuntos de actitudes sociales, políticas y religiosas; no pued e n caber dudas sobre una eventual animadversión de los
En n o v i e m b r e de 1959, tras una discusión de m u y alto
lexicógrafos hacia los judíos, o hacia los árabes o hacia cual-
nivel, el gobierno pakistaní decidió levantar la proscripción
sobre el Concise Oxford Dictionary
quier otro grupo h u m a n o .
C O D ) , después de reci-
bir de Oxford University Press las garantías de imprimir una
fe de erratas,
Un hombre de negocios judío de Salford apareció en 1969
Insertarla en todos los ejemplares del COD
en escena para reclamar que las definiciones de la palabra
vendidos en Pakistán e incorporar una nueva definición en
judío «eran abusivas e insultantes y reflejaban una deplorable
la siguiente reimpresión del diccionario. Posteriormente se
actitud hacia el pueblo judío». Este h o m b r e le dio una vuelta
de tuerca más virulenta al asunto al enviar el texto de sus
!
Macbeth:
Acto
cartas a los periódicos de circulación nacional, que a estas
III, escena segunda.
HI
alturas se dieron cuenta de q u e el asunto era un tema de
árabes, si es q u e u n o se p u e d e atener a lo q u e dicen los
polémica pública. También envió cartas a políticos, dignatarios
periódicos. ¡La contabilidad revelaba q u e se habían v e n d i d o
de las iglesias, incluidos el rabino principal y el arzobispo d e
un total d e 11 ejemplares del Concise Oxford Dictionary
Canterbury, el comisionado de policía y otros representantes
t o d o el año fiscal 1 9 7 6 - 1 9 7 7 ! Pero aparte d e las ventas, era
en
claro q u e los árabes consideraban q u e la definición era par-
de las iglesias y el Estado.
En 1972, este h o m b r e d e negocios de Salford entabló u n
juicio contra Clarendon Press, sobre la base d e reclamar q u e
las definiciones secundarias de la palabra judío
tidista, y a m i juicio esa habría sido una o p i n i ó n compartida
por el h o m b r e c o m ú n y corriente d e C l a p h a m .
7
En dos líneas del Concise Oxford Dictionary
eran «des-
—porque
pectivas, difamatorias y deplorables». El h o m b r e d e nego-
ese era t o d o el espacio disponible e n un diccionario tan
cios perdió el caso e n el Tribunal Superior e n julio d e 1973.
pequeño— concluímos q u e n o era posible llegar más q u e a
El señor Justice Goff sostuvo q u e , e n derecho, el d e m a n -
una definición formularia d e Palestino.
dante no tenía una causal de juicio porque n o podía d e m o s -
de las palabras atribuyéndoles motivos a los «palestinos» sen-
Cualquier disposición
trar, c o m o lo exige la legislación británica, q u e las palabras
cillamente n o pasa ninguna prueba c o n u n espacio tan limi-
ofensivas e n los artículos del diccionario «se referían a él
t a d o . Por c o n s i g u i e n t e d e c i d i m o s a d o p t a r o t r o t i p o d e
personalmente o eran susceptibles de ser entendidas por
definición, una d e las q u e usa cualquier diccionario d e escri-
otros c o m o referencias a su persona».
torio del m u n d o , y la nueva definición decía lo siguiente: «s.
El siguiente incidente ocurrió al otro lado del m u n d o . El
señor Al Crassby, comisionado australiano para relaciones con
Nativo o residente d e Palestina, a. De, perteneciente a, o
relacionado c o n Palestina».
la comunidad, d e m a n d ó a fines de 1976 el retiro d e la circulación del Australian
Pocket Oxford Dictionary
Los árabes q u e d a r o n satisfechos («Esto representa una
porque conte-
victoria d e la verdad y d e la objetividad», declaró el Egyptian
nía palabras q u e se usan de m o d o despectivo hacia grupos
Gazette el 3 d e m a y o d e 1 9 7 7 ) , y es m u y probable q u e sin
étnicos y religiosos: palabras c o m o wog, wop y
1
dago
mayor publicidad el asunto no habría pasado a mayores.
Con m u y poco conocimiento, si alguno, sobre criterios
Pero no contentos con cortar la cabeza, los árabes deseaban
lexicográficos, al señor Crassby le pareció lamentable q u e el
exhibirla sobre las almenas. Una organización árabe con sede
diccionario no incluyera ningún artículo para Italia pero sí
en Londres e m i t i ó una declaración d e prensa a los periódi-
uno para dago, ninguno para Brasil c o m o país pero sí u n o
cos británicos d e circulación nacional, y a u n q u e se expresa-
para Brasil nut? y así p o r el estilo.
ba c o n m o d e r a c i ó n y reserva, suscitó d e i n m e d i a t o una
Esta noción d e tan evidente simplicidad f u e criticada c o n
reacción e n el b a n d o contrario.
h u m o r e ironía p o r la prensa australiana: una caricatura e n
el Australian
retrataba a dos inmigrantes e u r o p e o s c o n ros-
tros c o m p u n g i d o s , y el e n c a b e z a m i e n t o decía: «¿Ya sabes
5
c ó m o nos dicen estos dingos australianos?» Y una cabeza
del Merlbourne
Sunday Press a r g u m e n t a b a su postura d e
m o d o sencillo: «Le apuestas a una carta perdedora, a m i g o
Crassby».
6
Oxford University Press e m p e z ó a recibir cartas d e protesta provenientes d e diversas organizaciones judías, y los
eruditos lexicógrafos tuvieron q u e soportar la clase d e c a m paña concertada a la q u e los políticos han estado a c o s t u m brados desde siempre. Las cartas expresaban una «profunda
consternación» y declaraban q u e los lexicógrafos «se habían
apartado d e sus acostumbrados niveles d e calidad al ceder
El e j e m p l o más reciente d e hostilidad hacia definiciones
a grupos pro-árabes». La «misma tonada y las m i s m a s pala-
de u n diccionario se presentó hace poco t i e m p o . En este
bras» llegaban desde diferentes direcciones: «consideramos
ocasión, c o m o en el caso d e Pakistán,
la definición critica-
este hecho c o m o una intromisión a la tradicional integridad
da era e n efecto inadecuada, pero c u r i o s a m e n t e el reco-
británica y a los valores británicos». «Es u n acto d e apacigua-
n o c i m i e n t o d e esta insuficiencia sólo transfirió los ataques
m i e n t o político p o r consideraciones comerciales». «Quiero
de un frente a otro.
elevar la m á s enérgica protesta e n contra d e t a n abyecta y
En la sexta edición del Concise Oxford Dictionary,
publi-
cobarde conducta d e parte d e su organización», y así p o r el
cada e n julio d e 1976, se definió la palabra Palestino
como
estilo. A m e d i d a q u e llegaban las cartas n o s e m p e z a m o s a
«(nativo o residente) de Palestina; (persona) q u e busca des-
dar cuenta d e q u e estábamos ante u n p r o c e d i m i e n t o per-
plazar a los ¡sraelíes d e Palestina». A principios d e 1977 esta
f e c t a m e n t e organizado. Una corporación central incitaba a
definición suscitó airados comentarios editoriales en los p e -
individuos y grupos a q u e nos escribieran. Las m i s m a s fra-
riódicos del Medio Oriente, y hubo amenazas de que si Oxford
ses aparecían e n m u y diversas cartas; p o r e j e m p l o : «Al des-
University Press no accedía a modificar i n m e d i a t a m e n t e esa
cribir a un palestino c o m o nativo o habitante d e Palestina, se
definición se sometería el asunto a la Liga Árabe con la reco-
niega implícitamente la existencia del Estado d e Israel». El
m e n d a c i ó n d e colocar a Oxford University Press en la lista
uso repetido del adverbio «implícitamente» era más bien una
del boicot árabe.
revelación involuntaria d e la naturaleza del juego.
Todos los días recibíamos por correo nuevas evidencias
de lo que parecía ser una grave reacción e n todos los países
La cuestión palestina t e r m i n ó , para t o d o propósito práctico,
a u n q u e n o sin dejar arañazos e n t o d o s los bandos.
En nuestros días, los editores d e diccionarios están al fin y
3
wop. wog se usa en Estados Unidos c o m o forma despectiva de italiano (Simon and
Schuster's International Dictionary 1973: 8 7 4 ) ; dago: se usa en Estados Unidos de
al cabo más conscientes d e q u e t i e n e n q u e prestar la máxima atención a palabras delicadas, c o m o palestino,
japonés
m o d o despectivo: persona de ascendencia española, portuguesa o italiana, d e piel
morena. (Simon and Schuster's International Dictionary: 1973: 167).
y otras p o r el estilo. Palabras p o l í t i c a m e n t e delicadas c o m o
•' Brazil nut: nuez d e Brasil, nuez de Para, castaña del Marañón. (Simon and Schuster's
palestino
International Dictionary: 1973:78).
s
dingos: zoól. perro salvaie de Australia. (Simon and Schuster's International Diüio-
y Cachemira
nary: 1973· 190).
6
En el original «You are o n a loser, pal Crassby».
se p u e d e n introducir e n u n diccio-
nario ú n i c a m e n t e c o m o e n t i d a d e s geográficas, n o c o m o
7
Clapham suburbio d e Londres.
entidades políticas, a m e n o s q u e se disponga del espacio
Por lo que toca a ese tipo de vocabulario, su inclusión o su
adecuado para describir las d e m a n d a s y c o n t r a d e m a n d a s
exclusión se debe regir por la dimensión del diccionario o
y haya facilidades para la actualización frecuente de los
bien por la educación del auditorio potencial de ese dicciona-
artículos.
rio. En diccionarios prolijos c o m o el Oxford English Dictionary,
La mayor parte de los lexicógrafos están de acuerdo en la
el Shorter Oxford English Dictionary
y el Webster's Third New
necesidad de registrar los usos despectivos de las palabras, a
International
pesar incluso del desacuerdo de algunos grupos de lectores.
ese vocabulario, acompañado de indicaciones adecuadas so-
Desde la década de los sesenta, aproximadamente, la
bre el estado o condición de cada artículo. En diccionarios de
Dictionary, se debiera incluir automáticamente
generalidad de diccionarios (a excepción de los más breves
escritorio c o m o el Concise Oxford Dictionary
y de aquellos dirigidos al uso de los niños) incluyen la m a -
New Collegiate Dictionary
yoría de las expresiones q u e se usan más c o m ú n m e n t e en
con espacio suficiente c o m o para incluir esas palabras; se
contextos que describen funciones sexuales o excretoras.
dispone además de una amplia gama de calificaciones de
Una práctica diferente, equivocada en mi opinión, es justifi-
estado o condición para indicar el grado de vulgaridad de
cada a la manera clásica por David B. Curalnik en el prólogo
palabras c o m o crop (mierda), cunt (cono), fart ( p e d o ) , fuck
al Webster's New World Dictionary
of the American
Langua-
ge (Second College Edition, 1972), p. VIII:
y el
Webster's
los editores cuentan normalmente
(coger o joder), turd (excremento), y así por el estilo; y para
los términos de ofensa racial es una práctica tradicional poner
un símbolo especial que significa «considerado c o m o ofensi-
La ausencia en este diccionario de un puñado de viejos y bien
vo en diferentes grados por la persona a la que se aplica la
conocidos términos vulgares que designan órganos y funcio-
palabra». Ese tipo de diccionarios deben aspirar a ser regula-
nes sexuales y excretoras no se debe a la falta de citas para
dores o normativos en semejantes asuntos únicamente por
documentar los usos de estas palabras en la literatura actual.
el uso de calificaciones preventivas y / o símbolos, y no por la
Por el contrario, la profusión de ese tipo de citas en años re-
censura. En diccionarios más pequeños, y en diccionarios es-
cientes sugiere que los términos en cuestión son tan bien co-
colares, la ausencia de esa clase de vocabulario no requiere
nocidos que no requieren mayor explicación. La decisión de
ninguna justificación.
eliminarlos como parte del extenso proceso de selección que
Al fin y al cabo, en sus funciones de «guardianes de la
es tarea ineludible del lexicógrafo obedeció a la razón práctica
palabra», los lexicógrafos a cargo de la compilación de los más
de que hay todavía objeciones en muchos grupos de perso-
vastos diccionarios tendrían que proponerse incluir vocabula-
nas a la publicación de estos términos en letra impresa, y arries-
rio de los dominios más polémicos del vocabulario, así c o m o
garse a mantener este diccionario fuera del alcance de algunos
de los ámbitos más seguros y de general acuerdo, palabras
estudiantes por introducir algunos términos que requieren poca
formadas con gracia y palabras sin ángel, palabras que provie-
o ninguna dilucidación habría sido imprudente. Con una vena
nen de universos de creencias religiosas, políticas o sociales
similar, en el proceso de selección se decidió que este diccio-
con los que no se tienen mayores afinidades al lado de pala-
nario podría fácilmente prescindir de aquellas otras auténticas
bras consideradas umversalmente aceptables. Y a la lista de
obscenidades, los términos de ofensa racial o étnica, que de
las palabras que no se puede excluir m e gustaría añadir aque-
cualquier modo aparecen cada vez con menos frecuencia en
llas que son particularmente explosivas y peligrosas, así c o m o
estos días.
las palabras que comportan una ofensa étnica o racial.
Η. L. MENCKEN
LA INFLUENCIA DE N O A H WEBSTER
Figura central de la literatura
veinte, el crítico y periodista
norteamericana
de los años
Henry Louis Mencken
bios, encaminados t o d o s a la creación de un alfabeto c o n -
(1880¬
sistente, "brindarían - s e g ú n W e b s t e r - una ortografía sufi-
1956) publicó en 1919 The American Language, un estudio
c i e n t e m e n t e correcta y regular". Sin e m b a r g o su m á s
sobre el inglés en los Estados Unidos que todavía hoy sigue
poderoso a r g u m e n t o era de carácter patriótico. Dicha refor-
siendo, gracias a que Mencken
ma diferenciaría la ortografía inglesa de la americana, f o -
blemente,
la principal
la revisó y corrigió
obra al respecto. La edición
va, de 1936 —de la que tomamos
fue complementada
incansa-
el siguiente
por dos volúmenes
lia que en lo sucesivo le imposibilitaría
fragmento-
que
en 1945 y 1948, año en el que Mencken
definiti-
mentaría la impresión de libros en los Estados Unidos y
funcionaría c o m o "consigna de unión nacional":
aparecieron
sufrió una
embo-
leer y escribir.
Aunque [los norteamericanos] puedan presumir de su Independencia, y de la libertad de su entorno, sus opiniones no
son lo suficientemente independientes; entre los norteameri-
E n la época de los primeros asentamientos ingleses en Nor-
canos todavía prevalece un asombroso respeto con relación a
teamérica las reglas de la ortografía inglesa eran hermosa-
las artes y la literatura de su madre patria, y una ciega imita-
m e n t e vagas, de tal m o d o que encontramos d o c u m e n t o s
ción de sus modales.
de la época con la escritura de aeternall
por eternal
y de
Desde mediados del siglo XVI se había
Sin embargo, c o m o lo señala Krapp, Webster era "sobre
intentado en Inglaterra establecer la ortografía sobre unas
t o d o un reformador práctico y no teórico" y en c o n s e c u e n -
bases más racionales, pero no fue sino en 1630, cerca de
cia fue lento para adoptar las reformas q u e propuso. Antes
un cuarto de siglo después del desembarco en Jamestown,
de la publicación de su diccionario e n 1 8 0 6 no h u b o un
cuando los impresores ingleses comenzaron a diferenciar
desafío frontal a la autoridad de Johnson. Llevó a cabo una
claramente la υ y la v, la / y la/, pares usados indistintamente
eliminación casi completa de toda una clase de letras silen-
aun en el Primer Folio de Shakespeare ( 1 6 2 3 ) [y no se in­
ciosas: la u en las palabras terminadas en -our, la e al final
cluyeron de manera separada en el alfabeto sino hasta el
de determine,
siglo XIX]. La e redundante al final se encontraba con mayor
penúltima consonante r e d u n d a n t e en traveler y wagon
jinerll por general.
la b silenciosa e n thumb,
(en
frecuencia entonces q u e ahora y casi cualquier d o c u m e n t o
Inglaterra traveller
público del siglo XVII en América contiene f o u n e por town,
physick, e invirtió la r y la e en muchas palabras terminadas
halfe por half y yeare por year.
en -re, c o m o theatre
Con el avance de la i m p r e n t a se inició un m o v i m i e n t o
y waggon).
la s en island y la
Eliminó la k final e n frolick y
y centre. Se anticipó a aquellos q u e
han simplificado la ortografía f o n é t i c a m e n t e en casos c o m o
hacia la u n i f o r m i d a d ortográfica, a u n q u e no hacia la racio-
tung por tounge
nalidad. Para c o m i e n z o s del siglo XVIII los escritores ingle-
f o r m a s s i m p l e m e n t e recordaban una antigua i n c e r t i d u m b r e
y wimmen
por women.
Algunas de estas
ses usaban la ortografía de una manera bastante parecida
inglesa, otras tenían el objetivo de la analogía o la u n i f o r m i -
y en esencia c o m o la utilizamos hoy, sin e m b a r g o sólo con
dad, o la eufonía o simplicidad, o s i m p l e m e n t e eran resulta-
la publicación del Diccionario
do de su deseo d e sacudir a los animales académicos. En
d e Samuel Johnson ( 1 7 5 5 )
los ingleses tuvieron una guía u m v e r s a l m e n t e aceptada de
realidad a Webster le complacía la controversia y compartía
la ortografía. Ante casos de usos q u e entraban en conflicto
el vivo deseo de causar sensación de sus connacionales.
Johnson siempre o p t ó por la postura conservadora. Por lo
Muchas de sus innovaciones fracasaron, y con el t i e m p o él
tanto prescribía q u e palabras c o m o critic, music e incluso
m i s m o dejó varias de lado, c o m o la eliminación de la letra
prosaic,
a las q u e consideraba inglés antiguo, debían ter-
silenciosa en palabras c o m o head, give, built y realm. Suce-
minar con la letra k, a u n q u e todas eran un p r é s t a m o del
sivas ediciones de su diccionario muestran concesiones adi-
latín a través del francés. O p t ó por la t e r m i n a c i ó n -our
en
cionales, sin e m b a r g o muchas, c o m o aker por acre y cag
palabras c o m o honor, q u e aún hoy se utiliza en Inglaterra.
por keg, no c o m e n z a r o n a desaparecer hasta la edición de
Naturalmente cayó en contradicciones y Lindley Murray le
1847, publicada por otros después de su m u e r t e . Tres de
señaló pares c o m o deceit y receipt, exterior e interiour.
Sin
sus cambios favoritos, chimist por chemist, neger por negro
e m b a r g o , en general, sus decisiones t e r m i n a b a n por ratifi-
y zeber por zebra, son interesantes ya q u e muestran c a m -
car lo q u e se había convertido en uso habitual en vez d e
bios en la pronunciación americana. En 1 8 2 8 a b a n d o n ó
tratar de cambiar los usos. Su influencia f u e e n o r m e t a n t o
zeber, pero se m a n t u v o fiel a chimist y neger hasta el final.
en Inglaterra c o m o en América.
A u n q u e se vio obligado a ceder terreno, Webster vivió
Sólo después de la Revolución se desafiaron sus órdenes
para ver q u e se adoptaran muchas d e sus reformas. La in-
en este lado del océano y fue Noah Webster quien divorció
fluencia de su Ortografía,
los preceptos y ejemplos ingleses de la práctica americana.
f u e e n o r m e . Remplazó el Aby-sel-pha,
En sus Dissertations
impreso por vez primera en Londres en 1 7 4 0 y reimpreso
on the English Language
( 1 7 8 9 ) , Webs-
ter propuso la omisión de letras silenciosas (la a en
publicada por primera vez en 1783,
de T h o m a s Dilworth,
bread),
en Filadelfia en 1747 por Benjamin Franklin. El propio Webs-
la eliminación de ciertas combinaciones de consonantes y
ter se había nutrido de este texto en su j u v e n t u d , y estaba
vocales para las q u e había remplazos más c o m u n e s (tuf por
tan convencido de sus méritos q u e no d u d ó en imitarlo,
tough)
y la adición de acentos diacríticos para distinguir las
llegando al extremo de robarle pasajes enteros. Por e j e m -
diversas maneras de pronunciar la m i s m a letra. Estos cam-
plo, las lecciones de lectura de Dilworth, c o m e n z a b a n con
una serie d e píos ditirambos monosilábicos, q u e evocan el
edición, dos volúmenes en cuarto, f u e d e 2 , 5 0 0 ejemplares
Antiguo Testamento, y las d e Webster comenzaban con una
q u e se vendieron a 2 0 dólares. Se vendió rápidamente pero
evidente paráfrasis d e las d e Dilworth. Así:
no dejó ninguna ganancia y en 1 8 2 9 Webster contrató a
Joseph Ε. Worcester ( 1 7 4 8 - 1 8 5 6 ) para preparar una ver­
Dílworth
sión abreviada e n un solo t o m o . Se vendió m u y bien. Sin
Pay to Cod his due.
embargo Worcester lo continuó con u n diccionario propio y,
Co not in the way of bad men.
desde entonces, éste y el diccionario d e Webster pelearon
No man can see Cod.
durante años por ser el favorito.
Our Cod is the Cod of all men.
El d e Worcester tenía una ventaja: estaba exento d e los
intentos d e reforma d e la ortografía y pronunciación q u e
[Da a Dios lo que le corresponde.
Webster había adelantado. Sin embargo, pese a q u e las eti-
Evita el camino de los hombres del mal.
mologías del diccionario de Webster muchas veces eran ca-
Nadie puede ver a Dios.
prichosas y muchas de sus innovaciones ortográficas fueron
nuestro Dios es el Dios de todos los hombres.]
abandonadas después de su muerte, poco a poco se aco-
Webster
c o m o la autoridad norteamericana por excelencia. Cuando
m o d ó entre la gente c o m ú n y para 1 8 4 0 ya se aceptaba
The way of man is ill.
Webster murió en 1843, George y Charles Mernam, de Spring-
My son, do as you are told.
field, Massachussets, compraron los derechos del dicciona-
But if you are hid, do no ill.
rio a los herederos e n conflicto y prepararon una nueva
See not my sin, and let me not go to the pit.
edición q u e apareció en 1847, en un solo t o m o , a seis dóla-
[El camino del hombre es el mal.
sencia de un diccionario Webster en casi cualquier hogar
Hijo mío, haz como se te ordena.
letrado norteamericano data de ese año».
res. Warfel dice q u e «despegó de inmediato» y q u e «la pre-
Pero si estás oculto, no hagas el mal.
No veas mi pecado, y no me dejes ir al fondo.]
Durante un siglo, desde mediados del siglo XIX, el Webster se ha enfrentado a una dura c o m p e t e n c i a : al Century
Dictionary
Dilworth concluía después d e seis estrofas de estas lúgu­
a partir de 1 8 9 1 , al Standard
luego d e 1 8 9 5 , al
Concise Oxford después d e 1 9 1 1 , al American
College Dic-
bres coplas, pero Noah continuaba con diez más y luego
tionary después d e 1 9 4 9 y al Webster's New World Dictio-
seguía con otras cinco impresas c o m o un texto en prosa.
nary
La Ortografía
d e Webster no careció d e rivales ni siquie­
( p u b l i c a d o p o r otra editorial, q u e se hizo d e los
derechos del n o m b r e Webster c o m o un n o m b r e d e d o m i -
ra en su m o m e n t o d e mayor éxito, a u n q u e m a n t u v o su
nio público) después d e 1 9 2 5 y desde 1 9 6 3 , al Thorn-
autoridad durante cerca d e un siglo. No h u b o un regla­
dike-Barnhart
m e n t o de derechos d e autor hasta 1790, y los estados no
obstante, d e cinco norteamericanos, cuatro piensan e n el
ofrecieron protección alguna a los autores hasta 1 7 8 2 . En
Webster c u a n d o se menciónala palabra diccionario. Los
World Book Encyclopedia
Dictionary.
No
su prefacio a la edición revisada d e 1 8 0 3 se quejaba amar­
M e r n a m y sus herederos han contratado filólogos c o m p e -
g a m e n t e d e q u e sus imitadores «todos construyeron sus
tentes para supervisar las revisiones q u e se han hecho desde
obras sobre un plan similar», t o m a n d o e n préstamo sus
1859 hasta 1 9 6 1 ; [el trabajo de 1 9 6 1 , en especial, represen-
listados d e palabras (tal c o m o él había t o m a d o prestado
ta una revisión a fondo]. Aunque hoy la competencia es más
de D i l w o r t h ) . Pero tenía u n corazón testarudo y era u n ven­
fuerte q u e nunca, el Webster ocupa todavía una posición de
dedor incansable, y en el m i s m o prefacio presumía d e q u e
privilegio. En todas las cortes norteamericanas se acepta c o m o
las ventas hasta esa fecha llegaban a 3 millones d e e j e m ­
la autoridad, se utiliza ampliamente en escuelas y universida-
plares. Se ignora cuántos ejemplares se vendieron hasta el
des, es la guía oficial de ortografía de la Government Printing
m o m e n t o e n q u e f u e desplazado. Parece haber llegado al
Office y tiene el m i s m o status en muchas revistas, diarios y
Sur m á s l e n t a m e n t e q u e al Norte, pero una vez q u e se
editoriales. N o se puede determinar cuántos ejemplares d e
estableció se volvió prácticamente inamovible. Durante la
los diccionarios de Noah Webster y d e los descendientes de
guerra d e secesión se publicaron ediciones discretamente
Mernam se han impreso y han circulado, ya que el copyright
revisadas e n M a c o n , Raleigh y Atlanta. Nunca se ha dejado
de las ediciones ha expirado, otros editores han preparado
reproducciones fotográficas, han añadido algunas palabras nue-
de imprimir.
Las series d e diccionarios Webster fueron m u c h o más
influyentes q u e la antigua Ortografía
pecial el American
Dictionary
de
1828. C o m e n z ó a trabajar e n ellos
en 1 8 0 0 , y para 1 8 0 6 y 1807 ya
tenía borradores preliminares. Entre­
tanto, continuó reuniendo material
para el extenso diccionario q u e te­
nía e n m e n t e . En 1 8 2 4 viajó a Eu­
ropa
a consultar
filólogos
d e l o m o azul, y en es­
vas y han salido con títulos nuevos. Ciertamente, es posible
q u e las ventas totales d e estas versiones sean m u y similares a las ventas del Webster
Spe-
ller, si no exactamente iguales. Así
pues, Webster f o r m a parte d e la
historia d e Norteamérica c o m o a u tor d e los dos m á x i m o s
best-se-
llers d e t o d o s los t i e m p o s , c o n
excepción d e la Biblia.
y
bibliotecas inglesas y francesas, y e n
1 8 2 5 t e r m i n ó el m a n u s c r i t o e n
Cambridge, Inglaterra. La primera
Traducción de Rodrigo de la Ossa
Hugh Kenner
(Peterborough,
Ontario, 1923), g r a n m a e s t r o d e la
c r í t i c a c u l t u r a l y l i t e r a r i a , fue el
primero en escribir sobre Ezra Pound, cuya
obra ha escudriñado con una minuciosidad incomparable, como lo comprobará
quien lea
The Pound Era,
ei
mejor libro que se haya escrito sobre el
autor de los
Cantos.
Es, asimismo, p r o -
f u n d o c o n o c e d o r de las obras de
James Joyce, Samuel Beckett y T. S. Eliot,
lo que no le impide estar atento a la pintura y el arte contemporáneos, la música,
las matemáticas, las computadoras y los
diccionarios. La reseña que sigue, publicada en febrero de 1981, es muestra de su
erudición —que a veces, como en este
caso, es acompañada por una fina y dura
ironía.
El mar, lo sabemos, es color vino oscuro
Y una década más tarde, ya era una ma-
Pero una de las cosas que no es poco
pero, ¿cómo lo sabemos? Esa, la más cono-
nera elegante de hablar del color del vesti-
frecuente que «crazed» signifique es «cu-
cida de las frases homéricas, resulta ser in-
do de una marquesa. Por cierto, tal vez no
bierto con una serie de finas cuarteadu-
vención de un lexicógrafo. Epi
oinope
esté de más situar a Liddell y Scott entre
ras». ¿Por qué falta esa información? No se
ponton, dice el griego, «sobre el [algo] mar.»
los creadores más influyentes de las ficcio-
cuál sea la respuesta oficial, ya que ni en
Desentrañar esa palabra que se hallaba al
nes de nuestros ancestros, y apreciar des-
los textos introductorios ni en los abigarra-
centro requirió un trabajo paciente durante
de esa perspectiva la amistad de Alice, la
das carpetas de prensa que se enviaron a
muchas décadas de estudios, y entrañó por
hija del deán Liddell, con el colega de su
los reseñistas se dice algo acerca de los
lo menos cinco decisiones cruciales: 1) Es
padre en Oxford, «Lewis Carroll», una de
principios que rigieron la inclusión de tér-
una palabra griega, no sólo un esfuerzo grie-
cuyas fantasías perdurables es la del frágil
minos. No obstante, frases como «no se
go de escribir una palabra que los poetas
Humpty Dumpty que se sienta en un muro
ha querido que sea exhaustivo» nos llevan
griegos heredaron de pueblos anteriores a
y explica los significados de las palabras. Esa
a especular que alguien puede haber pen-
los griegos. 2) Por lo tanto, es posible dise-
disposición para explicar ha sido una espe-
sado que la equivalencia crazed = cracked
carla en componentes griegos: oinos, «vino»,
cialidad de Oxford.
era demasiado poco usual para incluirla. Pre-
y ops, «rostro» o «aspecto.» 3) Al decir «con
En cambio, no se le exigieron preca-
el aspecto del vino» las palabras apuntan al
rias e intrincadas conjeturas al equipo que
pasen el significado de «crazed» y las opor-
color del vino, no, por ejemplo, a su espu-
acaba de terminar el Oxford American
Dic-
tunidades de escuchar una referencia a
ma. 4) Hemos de pensar en un vino «rojo»,
tionary.
Este no es un diccionario de mo-
«cracked» serán sumamente pequeñas. Pero
no en uno «blanco.» 5) La cualidad más
dismos estadounidenses sino un diccio-
al presentar solamente los sentidos más pro-
destacada del color de este vino es su os-
nario para los estadounidenses que
bables, ¿habrán hecho los editores una bue-
curidad.
quieran uno, y como todos los lexicones
na lista de todo lo que es probable que se
gúntese al primer centenar de personas que
EL OXFORD AMERICAN DICTIONARY:
u n lexicón colonial
H U G H KENNER
Cada decisión de esta lista ha sido pues-
de las lenguas que se hablan, éste se pro-
busque en su diccionario? Si es así, están
ta en tela de juicio. Pero, en realidad, cuan-
pone hablarnos de cuestiones que noso-
repitiendo la historia como farsa, ya que a
do intentamos leer algo que ningún
tros mismos podemos cotejar. A diferen-
los lexicógrafos les tomó siglos dignarse a
hablante vivo puede decirnos si es así o
cia del griego de Homero, que ya no
cotejar las palabras comunes.
no, no nos queda sino confiar en un frágil
escucharemos ni siquiera en Atenas, el «es-
Los primeros «diccionarios» (lugares en
castillo de naipes. El reverendo Henry G.
tadounidense» resuena aquí, y podemos
los que uno encontraba la dicción, así como
Liddell y su colaborador, el reverendo Henry
imaginar que los editores -estadouniden-
los «apiarios» eran los lugares donde uno
Scott, fueron los primeros en poner la pala-
ses, tres de los cuatro principales— no te-
encontraba abejas) eran simples listas de
bra inglesa «wine» junto a «dark» un hecho
nían más que abrir una ventana y parar
palabras difíciles, hechas en la época del
registrado en su Creek-English
las orejas.
Lexicon,
Renacimiento, a las que valía la pena po-
publicado en 1843, a comienzos de la gran
cra-zy (kra-see)
época de la lexicografía sistematizada. Al
insensible,
igual que otros términos sancionados por
ad¡ 1 insane
2 very
foolish,
ner atención porgue
eran poco usuales. La
craz'i-ly adv craz'i-
sabiduría común se encargó del resto. La
n e s s n. c r a z y q u i l t , a q u i l t m a d e f r o m p i e c e s
gran obia de Samuel Johnson aparecida en
this crazy plan,
ellos («rosy-fingered,» «ox-eyed»), se con-
of fabric o f m a n y colors, sizes a n d s h a p e s ,
1755 lidió puntualmente con elementos
virtió en parte del vocabulario de los escri-
like crazy, (informal),
como cow [vaca] y poker
2
very
much.
[atizador] («La
barra de hierro con que los hombres avi-
tores Victorianos, y de las s o l e m n e s
van el fuego»), pero siguió siendo lerdo en
emociones de la gente ante la mención de
En este ejemplo podemos observar va-
la antigua Grecia. Doce años después «vino-
rias bondades: la tipografía accessible, la
cuanto a entradas como assuefaction
oscuro» se había abierto paso hasta las pá-
nada absurda reescritura fonética, los perti-
bituamiento], minórate
ginas de una novela llamada Westward Ho!
nentes ejemplos en cursivas, la apertura al
sation
[ha-
[aminorar], emspis-
[espesamiento]. Le correspondería
idioma hablado («like mad» [«como loco»]),
al gran Oxford English Diccionario,
la disposición de registrar una expresión «in-
de 1884-1928, definirantidicomarian [con-
Editado por Eugene Ehrlich, Stuart Berg Flexner, Gor-
formal». Pero en seguida nos preguntamos
trario a la Virgen María] en cuatro líneas y
ton Carruth, γ Joyce Μ. Hawkins. Oxford University Press,
cómo se les escapó la todavía muy común
dedicar veintitrés heroicas y laberínticas pa-
expresión «loco por», y por último nos po-
ginas al verbo set.
1
1980, 816 pp.
2
El primero en emplear este adjetivo compuesto, se­
el OED
nemos a pensar en los apuros que pasará
Las palabras raras son las más fáciles
un usuario que encuentre en una de sus
de definir, pues su significado es técnico y
en vez de «the red-fingered Morning taire», escribe the
lecturas la frase «crazed porcelain» y lo pri-
específico. Los lectores de William F. Buc-
«rosy-fingered Morning faire» (el hada dedirrojo
mero que haga sea consultar esta página,
kley que busquen el auxilio del
pues no encontrará ayuda ni en la entrada
American
gún el Oxford English Dictionary,
es el poeta inglés Ed-
m u n d Spenser, en su Faene Queene
( 1 5 9 6 ) , donde,
de la
mañana —es decir, la aurora, que enrojece lo q u e toca)
«Ox-eyed» (ojos c o m o de buey, o para intentar una tra-
Oxford
frente a irenic tal vez piensen
de «crazy» ni en ninguna de las adjuntas.
que la definición habrá sido tan fácil de
utilizado por primera vez en medicina, para referirse a
(La única definición de «crazed» que se nos
escribir como de entender: «tendiente a o
unos ojos humanos especialmente grandes. El primer
brinda es «driven insane, crazed with grief.»)
en favor de la paz.» (Los editores fueron
registro q u e acusa el O f D proviene de la Anatomía
[«Vuelto loco, enloguecido
aún más avispados con otra favorita de
ducción en una sola palabra, ojiboyuno).
la melancolía
es un adjetivo
( 1 6 2 1 ) , de Robert Burton [t.J
de
de pena»]
Buckley, eschotological,
labras Difíciles puliendo la palabra Dzig-
cuya definición re-
3
solvieron dejándola fuera.) Crazy, que es
getai
bajo la paciente mirada de su es-
través del agua, y alcanzaba la tierra con
un alivio que todavía está presente en el
uso más impensado de la palabra, que
más usada y tiene más usos, es más difícil.
posa. En 1909 un visitante de las oficinas
Sef [poner], con su minada de funciones
de Murray contó que todas las superficies
nunca parece connotar que se ha llegado
idiomáticas y sus compuestos preposicio-
que se hallaban a la vista estaban cubier-
a un destino ingrato.
nales (set out, set by, set to) es virtualmente
tas con notas sobre la palabra put. Quie-
llegó] dijeron del cultivador de cacahuates
imposible.
nes hojeen el libro de Κ. M. Elisabeth
cuando se convirtió en gobernador de
Murray, Caught
Words
Georgia, como si, al Igual que un marino
pio con sef, pues no le vuelve las cosas
(1977), una de las biografías más entra-
del siglo X que llegara a tierra, por fin hu-
más difíciles al lector. Sus diecinueve sen-
ñables escritas en inglés, podrán leer la
biese dejado tras de sí la monotonía de la
tidos para el verbo incluyen cosas que la
carta en que le ruega a un amigo que se
faena.
gente hace con un hueso roto, con el pelo
dé cuenta de lo que le han costado las
o con tipografía. Hay siete sentidos más
entradas correspondientes a pelícano
para el sustantivo (un sef de tennis, un sef
pingüino:
de TV) y tres para el adjetivo. Como obse-
con menos trabajo.»
El Oxford American
hace un trabajo lim-
quio se nos indica que no debemos con-
Web of
y
«Podría haber escrito dos libros
Penguin
fundir sef con sit [sentar] —¡claro!: cabe
in the
«He has arrived,"
[ya
Este principio, perteneciente al siglo de
Darwin, cuando se creía que se entendía
mejor qué es el hombre comprendiendo
sus orígenes simiescos, dominó completa-
no parece haberle dado nin-
gún problema al Oxford American:«
mente el OED, que trataba de encontrar
Ave
ejemplos para cada palabra alrededor del
año 1150 d.C. cuando ello era posible y
imaginar buscadores que puedan extraviar-
marina del Antartico y regiones cercanas,
se en pos de acepciones y muchos que
con patas membranosas y alas desarro-
no reparaba si los sentidos más antiguos
necesiten tal advertencia.
lladas en aletas que utiliza para nadar.»
que citaba se habían vuelto obsoletos ha-
Las agonías de Murray provenían de la ne-
cía mucho tiempo. Y persiste en la mayor
tica, vale la pena ojear la lista de palabras,
cesidad de indagar si el ave a la que la
parte de los diccionarios que se pueden
pues proporciona uno de los más tonifi-
palabra se había aplicado por primera vez
comprar, los cuales, por superficiales que
cantes servicios de un diccionario: colocar-
(y por quién) era la misma en la que aho-
sean respecto de las etimologías, todavía
nos por un instante fuera de la trama
ra pensamos. Al igual que Liddell y Scott
se apegan a la ¡dea de los orígenes al or-
familiar del lenguaje, para observar, con una
con su «vino-oscuro» casi absolutamente
denar sus definiciones.
clarificadora distancia, la manera en que
conjetural, James avanzaba a tientas en-
opera. Nunca nos preguntamos, por ejem-
tre laberintos
pobremente documenta-
que se considera más frecuente. «Arte: 1.
plo, por qué se dice prender
Pero se tenga o no una necesidad prác-
Pero el OAD comienza con el sentido
fuego, hasta
dos en los que había quedado atrapado
la producción de algo bello...» No importa
que vemos la definición de sef fire, y me-
por el principio cardinal del OED: la histo-
que durante siglos el «arte» no haya tenido
ditamos en que, en efecto, la flama se pren-
ricidad. Su ejemplo más temprano de «pin-
nada que ver con galerías o conocedores,
de al combustible.
güino» data de 1578 y parece haber
sino simplemente con la actividad huma-
correspondido, como lánguidamente lo
na como algo distinto de las obras de la
J
naturaleza, un sentido histórico que el
Este tipo de esclarecimientos están semiocultos en el gran OED, cuyos hacedo-
señala, al Gran Auk.
res ambicionaban que fuese absolutamente
vida mucho más fácil partiendo del aho-
Webster's
completo. En él set empezó a producir con-
ra. Sólo necesita asentar qué significa pin-
primero. El WNW sólo habla de «belleza»
flictos desde 1881, cuando James Murray,
güino
en la quinta acepción. Pero la acepción prin-
el editor en jefe, llegó a dudar de que el
mundo sabe.
lenguaje tuviera una palabra más embrolla-
El OAD se hace la
para nosotros - a l g o que t o d o
New World observa al colocarlo
cipal ingresa al OAD, como si se tratara de
O lo que ahora significa loco —y ya he-
una ocurrencia nueva, en la acepción 3 (de
da. Uno de sus asistentes ya había gastado
mos señalado un problema con loco: que
tres) —«cualquier habilidad práctica, un artificio»— y no entraría de ninguna manera,
cuarenta horas en ella, y Murray preveía
su aplicabilidad a la porcelana puede des-
cuarenta más. Se terminó de trabajar en el
cartarse. Pero tomemos un diccionario
ni siquiera rebajado en la degradada con-
verbo sef más de treinta años después, y el
«universitario» de buen tamaño, como la
dición de artificio, si no fuera por usos como
edición de 1978 del Webster's
«el arte de navegar.» Lo que uno encontra-
tiempo que su arreglo final le tomó al principal asociado de Murray, Henry Bradley, fue
casi de cuarenta días, en cuyo curso improvisó doce categorías principales con no
menos de 154 subdivisiones, la última de
las cuales (sef up) requirió cuarentaicuatro
nuevas subsecciones.
El resultado, un tratado casi tan largo
como el Paraíso perdido
New
World
—que por casualidad tengo a la mano— y
rá primero en el OAD es aquello en lo que
encontraremos «1. tener fallas o cuartea-
cualquiera piensa primero, de allí esperpen-
duras; frágil o raquítico; no sólido. 2. insa-
tos como el caso de poema:
no....» Esta modesta obra despliega los
posición literaria en verso, en especial una
significados según el orden de su desa-
que expresa un sentimiento profundo o
rrollo etimológico, y así vemos que lo pri-
un pensamiento noble de una manera
mero que crazy significó fue
cracked.
de Milton, es des-
Aquí podemos distinguir el involuntario
de muchos puntos de vista, un triunfo de
«una com-
imaginativa.» Estos tres requirimientos —
verso, profundidad, nobleza— están irre-
principio cardinal del OAD, su absoluto re-
m e d i a b l e m e n t e e n t r a m p a d o s en un
ingeniosa inutilidad, que hace recordar Una
pudio de la idea que dominó la lexicogra-
sentimentalismo de borrachos. «Un des-
visión, de Yeats, pues ambos son casi im-
fía (debida a Passow, un alemán) desde
pliegue de palabras,» comienza el WNW,
penetrables dada la pura complejidad de
1812 hasta hace muy poco: que el signi-
recordando la palabra griega poem,
la clasificación. Alguien que hubiese escu-
ficado de las palabras se despliega a partir
cen), poniendo el acento donde todavía
chado de cazadores «settmg» [acechando]
de un sentido-raíz, que sigue vivo de ma-
corresponde.
aves recorrería con afán y dificultades esas
nera oscura incluso en la más remota apli-
columnas en pos de la definición requerida, hasta llegar, casi al final, al último inciso
del número 110 de sef. «llegar a una dis-
cación. Arrive
se relaciona con river, algo
La definición de Poem exhibe el punto
más flaco del OAD, su fundamento popu-
con riberas, y con Riviera, la playa del Me-
lista es el más endeble. Vayamos a algo
diterráneo; cuando uno llegaba lo hacía a
con lo que la gente está bien familiarizada
tancia de tiro a través del agua.»
Pero sef no fue un caso único. Entre
«ha-
y contemplemos su admirable economía:
es el n o m b r e de un cuadrúpedo equino
«Pop (s.) 1. Un sonido explosivo pequeño
1895 y 1896 el verbo do mantuvo ocu-
del Asia Central q u e el infatigable Murray recogió le-
y agudo. 2. Una bebida carbonatada.» y en
pado a Murray desde Navidad hasta fina-
yendo diversos tratados decimonónicos de zoología
cuanto a Pop (v.),...» 3. poner algo rápida o
les de junio, aunque cuando terminó la
escritos por ingleses. [t.J
5
4
letra D en la Nochebuena de 1896, ejemplificó la Ley para Descargarse de las Pa-
Dziggetai
El Gran Auk, o Pinguinus impennis,
por su n o m b r e
repentinamente, pop it in the oven [ponió
científico, habitó en las costas europeas del Atlántico
en el horno]. 4. Ir o venir rápida o inespe-
Norte, y se extinguió a mediados del siglo XIX. (t.J
radamente, pop in for coffee»
[entrar por
café]; también pop fly, pop off, pop out, pop
the question.
Un segundo pop (s.) es ( de
manera informal) padre, y en pop (adj.) encontramos música popular, grupo pop, festival pop, arte pop.
El orfe pop es «un estilo de arte que se
apoya en imágenes de carteles y tiras cómicas»: que no trata de plantear una cuestión metafísica sino que expresa una cosa
elemental. El mejor lado del OAD está en
sus definiciones de sustantivos. «Poker [atizador], una varilla de metal para atizar el
fuego,» rivalizaría con Johnson salvo por la
inelegancia de poker/poke
[atizador/atizar]
(el verbo elegido por Johnson fue «stín [avivar]). La definición de «Horse [caballo], animal de cuatro patas, con una crin y una
cola ondeante, que se utiliza para cabalgar
o para transportar cargas o para tirar de carretas, etc.» se halla en desventaja rítmica
aunque no semántica al lado de la de Johnson «cuadrúpedo relinchante, utilizado para
tiro, transporte y guerra.»
Sí, Johnson es el modelo a evocar, el
gran lexicógrafo cuyo trabajo antecedió al
predominio de las etimologías, y quien por
Hugh Kenneren
lo tanto enfrentó, como el OAD, el reto de
1988
asentar, no el origen de la palabra, sino lo
que se dice en la actualidad. De manera
está ausente el sentido de cracked en cra-
que, para poetess
[poetisa] escribió «una
zy, sino también varios usos populares
Este parece un trabajo provisional, un in-
Nada de lo cual resulta sorprendente.
mujer poeta», lo que habla de una época
más. Podemos encontrar la expresión gee
tento, sobre todo, de vender libros, en par-
en la que el sexo de un poeta podía hacer
[¡caramba!] pero no haw [ejem]/ hay una
te un primer intento, desde 1755, de
que más de uno frunciera el ceño. En la
definición de crop sólo con relación al jue-
fundamentar un diccionario en cualquier
nuestra, poetisa
aparece en el OAD como
go de dados, follies no recibe una defini-
principio excepto el histórico, ostentando
«fem. de poeta,»
acompañado de una ad-
ción relacionada con el mundo de los
el prestigio de la institución que lo apadri-
vertencia: «Muchos consideran objetable la
espectáculos, a bed [cama] no se le con-
na. El candor de muchas definiciones me-
palabra poetess y prefieren utilizar el térmi-
cede ningún matiz sexual (lo mismo su-
rece alabanza. E, igualmente la merecen,
no poefo para referirse tanto a mujeres
cede con tail [culo] y piece
como a hombres.» Esto le habría gustado a
entrada de do omite do it [fornicar]).
Marianne Moore, a quien también le agradaba la sencillez de Johnson.
Buena parte del OAD también le habría
[coito], y la
hasta donde llegan (no muy lejos), las notas sobre el uso de la obra, aunque el empiricismo las despoja de su filo potencial.
Se ignoran numerosas terminologías
relacionadas con pasatiempos. Los audiófi-
Podría rebatirse, con bases históricas, el fluc-
los están presentes pero despojados de
tuante empleo de «hopefully» [con toda es-
gustado. Red es «el color de la sangre.» La
sus especiales connotaciones para distor-
peranza], pero tales bases son inaccesibles
segunda acepción de Post [puesto] es «el
tion
cuando se ha abandonado la historia. Lo
y frequency
response.
No hay sine
mejor que logran es un tímido llamado a lo
lugar donde un soldado está de guardia.»
waves
Lost [perdido] es «extraviado o separado de
audio frequency
su propietario.» Orgy [orgía] es «una fiesta
vocada (dice «entre 15,000 y 20,000 ci-
rense: «Mucha gente considera inaceptable
alcohólica y salvaje.» Tal concisión no pue-
clos por segundo»; la primera cifra debería
el segundo uso ['it is to be hoped'] [es de
de hacerle a nadie más que bien; la defini-
ser solamente 20). Los [planeadores] Hang
esperarse].»
ción del WNW «todo jolgorio salvaje,
gliders
sí alcanzaron lugar, y los golfistas
La mayor parte de aquellos que emplean
escandaloso, licencioso; libertinaje» no hace
están autorizados a hacer un pajarito [bir-
mal «hopefully» parlotean fuera del alcance
o square
waves,
y la entrada para
está completamente equi-
verificable, no un hecho lingüístico sino fo-
que uno piense en nada específico. (Orgy
die: marca de un golpe menos de un par],
de los guardianes de la gramática; para ellos
todavía no era una palabra en inglés en la
pero los surfistas no pueden [suspenderse
las sanciones del OAD son tan fútiles como
época de Johnson; al revisar su Dicciona-
sobre la ola] hang ten, y uno puede hacer
las de Emily Post.
rio advertí un orgasm,
un dnbble
lancia de las normas («Los escritores cuida-
que define tan solo
como «una intensidad repentina.»)
[burlar] con una pelota pero no
ser un eager [portero].
5
Pese a su bisoña vigi-
dosos evitan decir back of [en la parte
trasera de] cuando se refieren a behind [de-
El OAD podría ayudar a los adolescen-
Debido a un nacionalismo superficial,
tes a hablar correctamente, y también po-
está incluido cada presidente, cada estado,
dría ayudar mucho a los hablantes no
cada ciudad capital, aunque no puedo ima-
bría hecho llorar a sir James Murray. La
nativos, podría... ay, eso es todo lo que se
ginar quién buscaría lowa en un libro que
palabra más importante que el OAD ha re-
me ocurre. Desde luego, confirmará cues-
solamente dice «un estado de los EE. UU.».
definido -pensaría sir James— es «Oxford.»
tiones ortográficas, pero cualquier lista de
No figuran Winston Churchill (su inclusión
palabras en edición rústica lo hará tam-
requiere pasaporte norteamericano) ni
bién. Si usted está vivo, conocerá la ma-
William Shakespeare, aunque sí está pre-
yor parte de las cosas que contiene,
sente Shakespearean,
aunque tal vez no las sepa con tan conci-
te queda definido como «de Shakespeare.»
trás]») el OAD, con todas sus virtudes, ha-
Traducción de César Carrillo Trueba
que misteriosamen-
sa inmediatez. No sólo se ha abandonado
No está registrado aardvark
la jerarquización etimológica, sino que no
guero], pero por alguna razón aparece pec-
ricana que dictaba normas de etiqueta en sus colum-
existe ningún tipo de etimologías. No sólo
cary [pécari].
nas [ t ]
[cerdo hormi-
5
Emily Post (1873-196Ü) fue una periodista norteame-
Wühelm y Jacob Gnmm.
en un daguerrotipo
de Hermann
Blow. 18.50.
ALBERTO CUE
EL DICCIONARIO ALEMÁN DE
LOS HERMANOS GRIMM
Ensayista,
(1954)
escritores
editor
y traductor,
Cue
forma de desarrollo de su espíritu, una his-
Marburgo (1802-06), Savigny fue la figura
toria de sus descubrimientos?» Con sernos
decisiva que los inclinó a los estudios que
bien las
intrínseco, el lenguaje es una cadena de
más tarde los dos hermanos desarrollarían.
Hace un par de años Edi-
resultados ascendentes en nuestra histo-
En 1805, Jacob acompañó a Savigny en un
al grupo
mexicanos
letras alemanas.
Alberto
y
pertenece
torial Aldus publicó
de lectores
que conoce
uno selección
de cuen-
ria, en nuestra vida formada de generacio-
viaje a París y entró en contacto con manus-
traducidos
por él y
nes, a las más antiguas de las cuales - c o n
critos jurídicos medievales, y más tarde in-
los primeros creadores del lenguaje- les
gresó en la burocracia del ejército en Kassel;
negamos la capacidad de percibir el mun-
en 1806 era bibliotecario del rey Jerónimo
Johann Gottfried Herder sugería, en su
do donde tuvieron que vivir, sentir, produ-
de Westfalia y, al año siguiente, auditor del
Über den Ursprung
(«Sobre
cir, inventar: «La formación del lenguaje se
Consejo de Estado. Fue a París en 1814 y
el origen del lenguaje», 1770), el diapasón
ha retirado a la sombra de la escuela, don-
1815 con la misión de recuperar las joyas
que lo humano dibuja desde las sensacio-
de ya no ejerce influjo en el mundo vivo.»
artísticas que la marea napoleónica se había
tos de Hofmannsthal
Pura López
Colomé.
der Spraches
nes elementales hasta la esfera de la re-
Y al hablar del sonido, expresa la idea de
llevado desde los palacios westfalianos y
flexión. Con un esquema cartesiano,
un «diccionario» que podría completar la
prusianos, sin dejar de asistir, al mismo tiem-
aunque algo disminuido, legaba a la siguien-
presencia del libro de la vida: «El primer
po, al Congreso de Vlena. Wilhelm, de salud
te generación de escritores alemanes su
diccionario se recogió, pues, a partir de los
más delicada, no hizo carrera antes de 1814,
pasión por el estudio del lenguaje, abar-
sonidos de todo el mundo. Cada ser so-
un año después de la expulsión del ejército
cando aspectos antropológicos, culturales,
nante emitía su nombre; el alma humana
francés. Entonces trabajó como secretario de
estéticos, literarios. En vez de balar, afirma,
imprimía su imagen sobre él, lo concebía
la biblioteca del príncipe elector en Kassel.
el hombre eligió el sonido de las palabras,
como signo.» Voz y signo, un entramado
Allí se le reunió Jacob en 1816. Ambos te-
pero no tanto por simple convención so-
de naturaleza e historia difícil de separar.
cial para hablar con los otros, sino vivifican-
Casi a mediados del siglo XIX, cuando
nían claro que deseaban desarrollar sus concepciones jurídicas y sus investigaciones
do su propio yo: «El lenguaje es acuerdo
las obras del movimiento romántico habían
literarias. Sus primeros estudios se habían
del alma consigo misma, un acuerdo tan
obligado a reaccionar a todo el arte euro-
centrado en las tradiciones literarias de Es-
necesario como el de que el hombre sea
peo, Jacob y Wilhelm Grimm sintieron la
candinavia, España, Países Bajos, Irlanda,
hombre.» Lo es antes de tener la palabra,
necesidad de dar cuerpo a un diccionario
Escocia, Inglaterra, Serbia y Finlandia. Entre
lo es al tenerla. Si el alma, por decirlo así,
de la lengua alemana. Queremos señalar
1812 y 1814 publicaron 200 cuentos po-
está obligada a conocer la diferencia entre
que se trataba de un diccionario imbuido
pulares (o «tradicionales») cuyo título impli-
dos cosas por medio de una tercera, la pa-
en un espíritu como el de Herder, si bien
caba tanto a lectores infantiles como adultos:
labra es la expresión verbal del pensamien-
ellos contaban con instrumentos más pre-
Kinder-und
to. No obstante las precarias pero brillantes
cisos. Una certidumbre guió a los dos cu-
«Cuentos de los hermanos Grimm», que re-
teorías de su época (desde Süssmilch, que
riosos hermanos: el alemán, que da vida a
flejaban el alma, la imaginación y las creen-
sostenía la teoría del origen divino del len-
una cultura, lo envuelve todo, religión, polí-
cias de los pueblos europeos. Clemens
guaje, hasta la escuela de Port Royal, Dide-
tica, arte, literatura, ciencia, oficios, tradicio-
Brentano y Achín von Arnim habían publica-
rot, Rousseau), el interés de Herder por el
nes. La comprensión de la lengua implicaba
do su colección de canciones y cuentos po-
lenguaje, al que añade intuiciones certeras,
Hausmárchen,
los famosos
la comunión con el «alma del pueblo» y este
pulares titulada Del cuerno
fue decisivo para la tradición cultural ale-
ánimo «umversalmente nacional» - q u e
vols, 1806-08), y Joseph von Górres su Li-
mana antes de concluir el siglo XVIII.
abarca el concepto de la «tradición»- tomó
bro de canciones
cuerpo en una empresa de investigación
de Viejas canciones
de magnitudes colosales.
maestros
Pero, lejos de suponer al lenguaje como
una qualitas occulta, algo equivalente a las
¡deas innatas de Descartes, Herder, en un
populares
cantores
encantado
alemanas
del pueblo
alemanes.
(3
y otro
y de los
Los Grimm
ofrecieron su cosecha, y la obra tuvo enorCuando en 1854 apareció el pnmer tomo
impulso basado en su compromiso con la
del Deutsches
poesía y la palabra, concibió al lenguaje con
Wilhelm Grimm
Worterbuchs
von Jacob und
(impreso en el taller de S
una vastedad de miras y una inteligencia
Hirzel, de Leipzig), era evidente una ruptura
que bien pronto lo llevaron a descartar tan-
y a la vez un nuevo comienzo en la historia
to al «hombre natural» de Rousseau - a
de la lexicografía alemana. El programa era
quien puso reparos y de quien recibió pro-
ambicioso, como ambiciosos fueron los tra-
vechosos estímulos- como al puro «ser ra-
bajos de los hermanos Grimm. Jacob (1785¬
me resonancia. Con el material acometieron, en una serie de ensayos, el examen de
la diferencia entre la literatura popular (folk)
y otras formas literarias. Reafirmaban las intuiciones de Herder: la poesía popular es la
auténtica y pura poesía, la expresión de las
alegrías, penas y temores humanos.
cional» cartesiano. La relación del hombre
1863) y Wilhelm (1786-1859), nacidos en
Los Grimm habían ya bosquejado sus
con el lenguaje, pues, no se limita una mera
el seno de una familia calvinista, se mantu-
futuros trabajos o, al menos, sus intereses
convención ni es producto innato de la ra-
vieron atentos al mundo intelectual de su
intelectuales. Pero este espíritu de orden
zón. Para Herder, el arte de pensar y el arte
tiempo. Mientras Clemens Brentano, el es-
chocó con las convulsiones sociales y polí-
de hablar comparten un mismo origen («ha-
critor romántico, les descubría el amor por
ticas. Se concentraron en el pasado de las
blamos de la interior y necesaria génesis
la poesía antigua, Friednch Karl von Savigny,
expresiones populares y desistieron de es-
de un vocablo como signo de un discerni-
fundador de la llamada Escuela histórica del
tudiar las instituciones sociales de su tiempo, en profundo cambio por la oleada
miento claro»), pero sostiene también la
derecho, les señalaba el camino en el estu-
soberanía del lenguaje sobre todos los de-
dio de la antigüedad a través de criterios his-
revolucionaria. Wilhelm compuso las Deuts-
más aspeaos de la vida humana: «¿Y qué
toriográficos y tratamiento documental. En
che Sagen (1816-18), mostrando la rique-
es la estructura entera del lenguaje sino una
sus años de estudio en la Universidad de
za de las leyendas alemanas. En 1826
( 1 7 9 2 ) , que, inacabado, se publicó en
ambos tradujeron la obra de Thomas Crof-
el modelo francés liberal, protegidas por la
ton Croker, Fairy Legends
Traditions
desaparecida Confederación del Rin, y el
1900, y el de Karl Reimer y el editor Salo-
con una larga in-
conservadurismo y el catolicismo político,
mon Hirzel, de Leipzig (1837).
troducción. Su tarea se extendía, en esos
en apego a los principios de la Santa Alian-
Sería difícil seguir aquí en detalle el des-
campos, a editar textos antiguos de las li-
za, transformaron el horizonte. Así, cuando
orden cronológico con que fueron apare-
teraturas tradicionales y antiguas, de nu-
Ernesto Augusto, príncipe de Hánover, de-
ciendo los diversos fascículos y tomos,
merosas lenguas. Ese año, además, marca
roga la Constitución de 1833, los Grimm y
según la obra avanzaba pues el trabajo de
la continuación de sus estudios filológico
otros académicos protestan por los actos
los colaboradores llegó a ser simultáneo.
y gramático con la Deutsche
Cramatik
de autoridad despótica y se ven obligados
Cuando la Academia Prusiana de Ciencias
(1819-37). Allí establecen que el término
a dimitir a sus tareas académicas en Gotin-
adoptó el proyecto en 1908, éste entró en
Deutsch
ga. Varías instituciones tratan de incorpo-
una crisis desoladora; de hecho, el siguien-
rarlos hasta que aceptan ir a Berlín.
te tomo (el 17, de Sprecher
of the South of Ireland,
and
no se refiere estrictamente a un
alemán, sino más bien a una mentalidad
a Stehuhr)
se
publicará hasta 1919. Poco más tarde, en
«común», y lo aplicaron a todas las len-
Por lo pronto, tenían comenzado el tra-
guas germánicas cuyo desarrollo histórico
bajo y habían establecido las pautas gene-
Gotinga, se instala una oficina central, que
esbozan por primera vez aquí, al mismo
rales para proseguirlo. Se basaron en dos
por primera vez reunirá todos los materia-
tiempo que intentan establecer el méto-
trabajos meritorios: en el
Crammatisch-kri-
les elaborados e incesantemente crecientes. En 1930, finalmente, se acondiciona
do etimológico, sin descuidar las relacio-
tisch Wórterbuch
nes entre las lenguas y el desarrollo del
che
(5 vols., 1774-1786), de Johann
un lugar de trabajo, de manera que logra
pensamiento. Establecían unas «leyes na-
Christoph Adelung, por un tiempo bibliote-
establecerse una actividad colectiva conti-
turales» que regulan los cambios de soni-
cario de Dresde y que compusiera algunas
nua alrededor del Diccionario
do (vocal y consonante) y, especialmente,
obras influido por Herder, y en el Wórter-
primera vez se establecen pautas obligato-
Jacob expuso el principio regulador de co-
buch derDeutschen
der Hochdeutschen
Spraches,
Spra-
de J.H. Cam-
alemán.
Por
rias de trabajo que ayudan a ampliarlo y a
rrespondencia entre consonantes en len-
pes (5 vols., 1807-1811). Los Grimm
guas genéticamente relacionadas, además
habían decidido que las palabras alemanas,
del nazismo fueron un verdadero limbo,
las de la lengua alemana que va «de Lutero
vieron aparecer dos tomos, el 18, en 1941
a Goethe», fueran consignadas con sus va-
(comenzado en 1919), y el 20, en 1942
nantes históricas, su etimología y su desa-
(comenzado en 1931). No era para me-
de que trabajó en diversos aspectos gramaticales de enorme influencia para los
estudios lingüísticos. Concluían sus años
de estancia en Kassel.
profundizarlo sistemáticamente. Los años
rrollo semántico; su uso en las jergas
nos, en un ambiente donde el ideal educa-
De esta manera tomaba forma la ger-
especializadas y en el habla común es a
tivo descansaba en la «construcción del
carácter» más que en todo aquello que
m a n i s t a , el campo de estudio atribuido
menudo citado en proverbios y otras ex-
a la expansión, ordenada y rebosante, de
presiones. El trabajo tomó forma muy len-
pareciera una erudición libresca, que cier-
intereses y estudios de los Crimm. Los
tamente. Hay que representarnos que los
tamente fue relegada a segundo plano.
años de Gotinga (1829-39) ven reanudar
Grimm no hicieron más que comenzar la
Después de 1945, el trabajo del dicciona-
los trabajos académicos con un nuevo tí-
empresa, pues el trabajo completo (desde
rio recaerá en la Academia de Ciencias de
tulo de Jacob, Deutsche
la A hasta la palabra Zypressenzweig)
la República Democrática Alemana y en la
mer
Rechts
Alterthü-
( 1 8 2 8 ) , y otro de Wilhelm, Die
deutsche
Heldensage,
re-
quinó de vanas generaciones de investiga-
Academia de Ciencias de Gotinga.
al que éste consa-
dores que trabajaron hasta el año de 1960,
gra un amplio e inteligente estudio; este
en que se publicó el tomo 32, luego de
bajo a lo largo de un siglo. Pero bastará, sin
periodo fructifica, además, con el libro
sucesivas ediciones. Como en el caso de
advertirlos en detalle, con bosquejar algu-
Deutsche
Brentano y Górres, este trabajo también
nos conceptos suscitados por este singular
expresaba lo que H.G Schenk llama el «me-
trabajo. Bajo la guía de Jacob Grimm, el Dic-
sianismo nacional» del espíritu romántico.
cionario
Mytologie,
de ambos, que pone
a los cuentos, canciones y poemas populares y antiguos como fuentes para el estudio de las creencias de la antigüedad
clásica y cristiana.
Desde luego, variaron los criterios de tra-
alemán
partía de la posición de
Originalmente, los Grimm planearon seis
establecer un principio histórico, es decir, de
o siete tomos con un tiempo de trabajo de
la consideración del uso práctico de las pa-
En 1840 comienzan los años de Ber-
seis a 10 años. En 1854 apareció el prime-
labras en distintos lugares y en distintos tiem-
lín, cuando acuden al llamado de Federi-
ro con un texto introductorio de Jacob Gri-
pos. Lo que suponía de novedad en el
co Guillermo IV. El fruto valioso de este
mm, donde éste exponía el programa.
acercamiento al problema del estudio de la
periodo es la consolidación del
Deutsches
Había trabajado de la A a la C y de la F a la
lengua alemana en sus diversas vanantes era
(«Diccionario alemán»). Des-
palabra Frucht hasta su muerte, ocurrida en
la aplicación del estudio lexicográfico del idio-
de 1838 sus autores se habían propuesto
1863; Wilhelm trabajaba la D cuando mu-
ma hablado y escrito. Más allá de una lexi-
hacer una guía para la lengua hablada y
rió en 1859. Ambos se hicieron cargo de
cografía general, los Grimm ofrecían una
escrita, así como un apoyo de estudio aca-
casi 3 0 % de las palabras del diccionario,
amplia y detallada discusión de aspectos
démico, sobre el cual, incluso, debían ba-
aunque realizaron menos del 9 % de la to-
ortográficos y establecían también un con-
sarse «todos los escritores» de lengua
talidad del trabajo. Éste fue proseguido por
junto de normas para la lexicografía escrita.
Wórterbuch
alemana. Jacob llegaría a expresar poco
años después: «Con profunda pena, veo
que ningún pueblo entre todos los que
me son conocidos escribe tan bárbaramente su lengua como el alemán.» Asi
pues, habían considerado como ineludible la tarea. No eran sólo el amor al estudio ni la coherencia de un programa
intelectual desarrollado durante años, sino
la necesidad de que el pueblo alemán
contase con un instrumento que le permitiese escribir de manera culta su propia
lengua. Pocos años antes, con Federico
Guillermo III, diversos estados alemanes
revocaron las constituciones inspiradas en
K. Weigand, R. Hildebrand, M. Heyne, M.
Naturalmente, el Diccionario
alemán
se
Lexer y H. Wunderlich, colaboración que se
proyectó como una obra nacional al esta-
extendió desde 1863 hasta 1889; de ese
blecer una especialidad científica, la germa-
año en adelante, se agregaron R. Meissner,
n i s t a , de enorme significación para varios
H. Meyer, Η. Seedorf y Β. Crome, que par­
campos de especialidad lingüística, cultural
ticiparon intermitentemente en el proyecto
e histórica. Aun cuando esta empresa no
hasta 1913. Desde estos años ingresaron
responde directamente a una simbología
al equipo, entre otros, V. Dollmayr, K. Euling,
política por el hecho de establecer una nor-
E. Wülcker, J. Erben, Κ. V. Bahder, H. Sickel,
matividad a la lengua nacional, sí contribui-
A. Gótze, L. Sütterlin, H. Teuchert y G. Ro-
rá a los f u n d a m e n t o s en los que se
senhagen, con la intervención institucional
establecerá, en 1871, el Reich
de la Universidad de Berlín y la de Gotinga.
como vencedor del imperio napoleónico de
alemán
La consecución de este diccionario dejó en
Francia. Pero más importante aun, consoli-
el olvido los intentos anteriores, como el
da un siglo de investigaciones e intereses
de la Academia Prusiana de Ciencias
en la lexicografía germanística, sobrepasan-
Wilhelm
ν Jacob.
Litografía
ríe Franz Hunfslangl.
a partir
de un daguerrotipo
de Ludicig
Emit Grimm de
IH29.
do cualquier otra empresa de su tipo, ha-
los vocablos es abordado más bien de ma-
Es interesante observar la repercusión
ciendo evidente el influjo del principio his-
nera restrictiva. Algunos aspectos semasio-
social de la obra entre los alemanes, prin-
tórico en la f o r m a c i ó n de la lengua
lógicos (semastologische),
cipalmente en las casas burguesas o en
alemana, si bien la influencia de este prin-
son abordados sistemáticamente. Jacob
las bibliotecas públicas. Por sí mismo, el
cipio, que rigió la obra durante buena par-
Crimm rechazó que la exposición de los
Diccionario
te de su trayecto, desaparecerá después
significados parciales
(Teilbedeutungen)
mento a la lengua alemana; y aunque esta
de 1945.
de algunas palabras dependiera de la cla-
empresa pedagógica, anunciada en el
sificación del concepto {Scheidung
der
«Prólogo» del Diccionario, quedaba interrum-
como cuando se practica una
pida casi desde el principio, su importancia
Con el paso del tiempo, más allá de los
o semánticos,
alemán
brindaba un monu-
aspectos de la sinonimia, muy estudiada
Begriffe),
desde el siglo XVIII y en el XIX, la mayor par-
depuración mediante un esclarecimiento
se justificaba con la consecución del pro-
te de las líneas adyacentes del estudio lin-
lexicográfico (in der aufklarerischen
Lexiko-
yecto, gracias en buena medida a la ayuda
güístico muestra aspectos de la tradición
graphte),
como lo hace Adelung en su
del Estado prusiano, que lo concibió como
cuyas cesuras no son de ningún modo de-
propio diccionario y en otros trabajos, pero
un prestigioso objeto que facilitaba el eficaz
terminadas estrictamente por un principio
que es algo opuesto al principio histórico
llamado nacionalista. Desde la vida pública,
histórico, aun cuando se vean afectadas por
de Jacob. Éste prefiere esclarecer el signi-
y desde la privada -ya que podía subsanar
su influencia. No deberá pasarse por alto,
ficado genético (die Bedeutung
en las casas la ausencia de profesores o
con apoyo en las categorías de la ciencia
zu erkláren),
lingüística y lexicográfica, cómo las diferen-
cado de la palabra a partir de un concepto
cionario
cias de las lenguas regionales son sólo parte
primordial
les del siglo XIX, aunque no se lo propusiera
genetisch
esto es: la historia del signifi(Urbegnff).
de este principio histórico. Los factores polí-
Papel central juega aquí el texto como
ticos y sociales, del mismo modo, conside-
documento, como prueba documental del
rarán a la lexicografía a fin de establecer los
significado y uso de las palabras. Mientras
objetivos de la crítica y estudio del lenguaje.
que todos los diccionarios generales de la
Con todo, la consideración del periodo
lengua contienen una información distinta:
comprendido desde mediados del siglo XVI
clasificación de las palabras, flexiones, sintaxis,
hasta mediados del XIX establece el pre-
etc., el Diccionario
dominio del criterio histórico en el análisis
te una obra descriptiva. En palabras de Ja-
propuesto. La tendencia más evidente fue
cob Crimm, el Diccionario
establecer un diccionario general de la len-
ser un «manual», un «prontuario», un «reper-
gua alemana, lo que implicaba su codifi-
torio», un «libro de consulta», pues un Na-
cación a partir de las fuentes escritas,
chschlagebuch
incluidas las literarias. A su vez, se establecía
eso y más. Una obra, en fin, que es necesa-
alemán
es principalmen-
alemán
deberá
puede ser entendido como
incluso de una educación curricular-, el Dicalemán
vino a convertirse, a fina-
así desde el principio, en el Thesaurus
gua germanicae,
poco a poco dejó de ser de uso frecuente.
De hecho, sus ediciones - d e 5 mil ejemplares a principios del siglo XX- fueron sucesivamente descendiendo hasta ediciones
de alrededor de mil ejemplares. No obstante, el Estado prusiano establecía, de esta
manera, una medida de aprobación de la
lengua alemana y, a su vez, los individuos y
las corporaciones adoptaban ese patrón
como su propia medida de reconocimiento
social, civil y burocrático.
un uso oral y práctico de la lengua, incluidas
rio leer para poder obtener una información
las «palabras obscenas», especialmente las
práctica: «¿Cómo se dice esa palabra de la
primeras del alto alemán moderno. El Dic-
que ahora no puedo acordarme bien? El
edición del Deutsches
cionario
hombre expresa con su boca una palabra
Jacob und Wilhelm Crimm,
se propuso abarcar las palabras
lin-
si bien es una obra que
En la biblioteca del Instituto Goethe de
la ciudad de México puede consultarse la
Wórterbuch
von
33 volúmenes,
relativas a los oficios como la caza, la ga-
en especial, ¿pero qué quiere en verdad de-
1984, Munich, Deutscher Taschenbuch
nadería, la pesca, y también las institucio-
cir? Para expresarla, debemos darnos tam-
Verlag. El tomo 33, publicado por primera
nes políticas. No siempre se diferencian
bién mejores ejemplos leyendo manuales»
vez en 1971, después de cinco años de
las palabras propias de las extranjeras, y el
(tomo I, «Prólogo», p. XII). Naturalmente, está
trabajo, contiene todas las fuentes y refe-
estudio de la formación y construcción de
aquí presente un aliento pedagógico.
rencias de los demás volúmenes.
RAFAEL VARGAS
Diccionario. Reírse de él. No está hecho más que para los
cuatro años de e d a d , en el p e r i o d o en q u e estudió el con-
ignorantes.
j u n t o de la obra d e Voltaire. No obstante, ese borrador ha
Flaubert
bastado para darnos idea de la obra singular q u e Flaubert
i m a g i n ó , y hoy lo l e e m o s y e s t u d i a m o s no c o m o u n texto
Diccionario. Maligno artilugio literario para entumecer el de-
marginal sino c o m o una pieza clave d e n t r o d e la obra flau-
sarrollo del idioma y tornarlo rígido y dificultoso. Este diccio-
bertiana. Para nuestra f o r t u n a , la nutrida correspondencia
nario, sin embargo, es una de las obras más útiles que haya
d e Flaubert ayuda a c o m p r e n d e r a ú n m e j o r el alcance y
producido su autor...
significado q u e tenía para él.
La primera mención explícita del proyecto procede de una
Bierce
carta a su amigo Louis Bouilhet, escrita el 4 de septiembre de
P a r a el c o m ú n de las personas, el diccionario representa
1850: "Haces bien en pensar en el Diccíonano. Ese libro, una
una institución virtualmente irrefutable. A diferencia de otras
vez terminado y precedido por un buen prefacio en el que se
obras literarias o científicas, desde su origen el diccionario
indique que ha sido escrito con el propósito de vincular nueva-
aparece investido por la autoridad del Estado, ya q u e la
mente al público con la tradición, el orden y la convención gene-
mayor parte d e los primeros grandes diccionarios f u e aus-
ral, y dispuesto de tal manera que el lector no sepa si uno se
piciada por reyes y nobles. Sancionado por la autoridad
burla o no de él, será tal vez una obra extraña, pero seguramente
más alta, el diccionario adquiere la investidura del sabio,
tendrá éxito, pues será de absoluta actualidad." Se trata de burlar-
Ε BIERCE Y
FLAUBERT,
SBSAV
SUBVERTIR E L DICCIONARIO
p o r q u e clasifica el c o n o c i m i e n t o , indica c ó m o acceder a él,
se. Flaubert tiene 29 años y la época en que le ha tocado vivir le
y zanja dudas o diferencias. (Paradójicamente, a u n q u e la
resulta intolerable. En todas partes le parece encontrar desdicha
autoridad de los diccionarios suele f u n d a m e n t a r s e —como
y tontería. A los 17 años ha escrito ya: "Apenas he vivido: no he
una de las acepciones de la propia palabra autoridad
lo
conocido el m u n d o en absoluto, es decir que no tengo amantes,
indica— "con citas de autores q u e muestran la manera e n
aduladores, criados, bienes; no he entrado ( c o m o se suele de-
q u e ha de utilizarse el lenguaje", a éstos no se les c o n c e d e ,
cir) en la sociedad, pues siempre m e ha parecido falsa y sonora,
aisladamente, una autoridad semejante.)
y cubierta de lentejuelas, aburrida y afectada."
2
Por eso, la idea de valerse de la forma del diccionario para
Seis meses m á s tarde vuelve a c o m e n t a r la idea c o n
satirizar las creencias e instituciones de una sociedad, c o m o
Bouilhet. Ahora habla a d e m á s d e un prefacio. N o lo escri-
lo hizo Voltaire al publicar en 1 7 6 4 su Dictionnaire
phique,
Philoso-
birá nunca. De haberlo h e c h o , habría sido hallado entre
en el q u e ridiculizaba a la iglesia católica, es verda-
sus papeles, tan q u e r i d o s e indispensables q u e alguna vez
d e r a m e n t e genial, pues aprovecha la credibilidad de un
p e n s ó en ser enterrado c o n ellos.
género que a la vez le permite parapetarse en el aura de
aparente o relativo a n o n i m a t o q u e le es característica.
Pero el lugar de ese prefacio bien p u e d e ocuparlo la
extensa carta q u e le escribe a Louise Colet el 16 de d i -
En el siglo XIX, el diccionario d e Voltaire inspiraría a dos
ciembre de 1852:
escritores q u e lo a d m i r a b a n , Gustave Flaubert y A m b r o s e
Bierce, para redactar, respectivamente, el Dictionnaire
Idees Regues y The Devil's
des
"¿Te das cuenta de que me estoy volviendo moralista? ¿Es
Dictionary
signo de vejez? Pero ciertamente vuelvo a la alta comedia. A
veces tengo unas ganas feroces de poner como trapo a las
personas <y lo haré algún día, dentro de diez años, en una
larga novela con una trama muy amplia; entretanto, me ha
No c o n o c e m o s e n r e a l i d a d el Dictionnaire
1
Regues,
des
Idees
vuelto una vieja idea: la de mi Diccionario de ideas recibidas
porque Flaubert no llegó a concluirlo. Lo q u e acep-
t a m o s bajo ese título es sólo el borrador de un proyecto
q u e concibió entre 1 8 4 5 y 1 8 4 6 , a los veintitrés o veinti-
quierdo, en Estupidario-Dicaonano
rio de los lugares comunes,
de prejuicios.
Valdemar, Madrid, 1 9 9 5 ;
Dicciona-
en Bouvard y Pécuchet, trad, de Germen Palacios, Edito-
rial Cátedra, Madrid, 1999; Diccionario
de las ideas recibidas,
en Bouvard y Pécuchet,
trad, de Marga Latorre y Mónica Maragall, Editorial Montesinos, Barcelona, 1 9 9 9 ; Dic1
Traducido a nuestro idioma por lo menos media docena de veces con una notable
variedad de títulos: Diccionario
de los lugares comunes,
Jorge Alvarez S. A , Buenos Aires, 1966; Diccionario
Berges, Seix Barral, Barcelona, 1973; Diccionario
trad, de Alberto Oria, Editorial
de Tópicos, trad. De Consuelo
de prejuicios,
trad, de Agustín Iz-
cionario
de las ideas recibidos,
trad, de Pilar Ortiz Lobillo, Ediciones Verdehalago,
México, 2 0 0 0 .
2
«Memorias de un loco», en Gustave Flaubert, Cuentos negros y románticos,
mar, Madrid, 1993.
Valde-
(¿te he contado de qué se trata?) El prefacio es lo que más me
se presta al enunciado indefinido de la estupidez y a la dis-
emociona y, de la manera en que lo concibo (será todo un
persión de los sujetos. Es t a m b i é n , para Flaubert, la forma
libro), ninguna ley podrá acusarme aunque atacaré todo. Será
q u e mejor se adapta a la expresión de su opinión."
la glorificación histórica de todo lo que es aceptado. Demostraré que las mayorías siempre han tenido la razón, y las mino-
En este aspecto The Devil's Dictionary
es m u y distinto.
Bierce t a m b i é n elige el t o n o impersonal del diccionario,
rías siempre se han equivocado. Inmolaré a todos los grandes
pero sin la ironía desapasionada de Flaubert. No intenta
hombres en aras de los imbéciles, a los mártires en aras de los
expresar su o p i n i ó n ocultándola, a u n q u e cuela varios auto-
verdugos, y todo ello en un estilo llevado al extremo. Así, en lo
res apócrifos para citarlos a su conveniencia, c o m o el "Pa-
que toca a la literatura, estableceré (cosa que será fácil) que lo
dre Gassalasca Jape, de la misión de San Diablo", al q u e
mediocre, estando al alcance de todos, es lo único legítimo y
atribuye una veintena de p o e m a s breves q u e hacen las
que hay que deshonrar todo tipo de originalidad como peli-
veces de otras tantas definiciones. ( U n truco q u e Bierce
grosa, idiota, etc. Esta apología de la canalla humana en todas
a p r e n d e en Swift, otro autor q u e se halla en los cimientos
sus formas, irónica y estridente de cabo a rabo, llena de citas,
de este diccionario.) Lejos de pensar en una denuncia, c o m o
de pruebas (que probarán lo contrario) y de textos horrorosos
Flaubert ("ninguna ley podrá a c u s a r m e . . . " ) , q u e ya ha pa-
(reunirlos será fácil) tiene el propósito de acabar de una vez
decido una por Madame
por todas, diría yo, con las excentricidades, cualesquiera que
libertad ilimitada de la prensa norteamericana de la época.
Bovary, Bierce tiene a su favor la
sean. Por ahí llegaré a la moderna ¡dea democrática de igual-
El descubrir su juego le p e r m i t e a Bierce parodiar abier-
dad, a la ¡dea de Fourier: de que los grandes hombres acaba-
t a m e n t e el diccionario: inventa etimologías, planta n o m -
rán siendo inútiles; diría que el libro está hecho con ese
bres en latín tan vistosos c o m o falsos, le da amplia cabida
propósito. Encontraremos en él, por orden alfabético, todo lo
a t o d o tipo de retruécanos y no vacila en asumir la primera
que hay que decir en sociedad para ser un hombre decente y
persona del plural (we/us),
amable sobre todos los temas posibles. Así, encontraremos:
c o m o "éste lexicógrafo" o "el autor de este diccionario,"
o bien en referirse a sí m i s m o
cuya historia es curiosa.
Artistas : todos son desinteresados.
Bierce e m p e z ó a escribirlo en marzo de 1 8 8 1 , cuando
Langosta: hembra del bogavante.
tenía 3 9 años de edad, sin imaginar que trabajaba en un
Francia: quiere ser gobernada por una mano de hierro.
libro. Es decir, c o m e n z ó a redactarlo c o m o parte de una co-
Boussuet: es el águila de Meaux.
lumna para el semanario The Wasp, q u e acababa de contra-
Fenelón: es el cisne de Cambrai.
tarlo c o m o editor.
Negras: son más calientes que las blancas.
Ya había publicado unas cuantas definiciones, años antes,
Erección: no se dice más que al hablar de monumentos, etc.
entre 1870 y 1 8 7 1 , en otro periódico, el News Letter, el prim e r o en el que trabajó (fue su editor, James T. Watkins, quien
Creo que el conjunto será formidable como vertedero. Será
le hizo leer el diccionario de Voltaire, traducido al inglés des-
necesario que, a lo largo de todo el libro, no haya una sola
de 1765). Bierce las atribuía a un Idiots' Unabridged
palabra de mi cosecha y que, una vez leído el libro, el lector ya
nary. Pero la magra serie se interrumpió en 1872, cuando se
Dictio-
no se atreva a hablar por miedo a decir espontáneamente una
casó y se marchó a Inglaterra, d o n d e pasó cuatro años.
En el Wasp Bierce r e t o m ó la c o l u m n a q u e había co-
de las frases contenidas en él."
m e n z a d o en 1877 en el San Francisco Argonaut,
A u n q u e con trazos m u y gruesos, la carta es una clara
"The Pratt-
ler" [El Parlanchín], y en el marco de ésta volvió a sus afanes
descripción del libro q u e Flaubert tenía en m e n t e . El borra-
lexicográficos bajo el rubro de "The Devil's Dictionary". Sus
dor que nos queda, carente de esas abundantes citas y tex-
definiciones tuvieron tanto éxito q u e pronto merecieron el
tos horrorosos q u e la carta anuncia, es, en contraste, apenas
h o m e n a j e del plagio, pero en 1885 el periódico c a m b i ó
un esqueleto, y parece más un divertimento q u e el producto
de d u e ñ o y en julio del siguiente año Bierce renunció.
de un plan ambicioso. Pero d e b e m o s leerlo con cuidado.
William Randolph Hearst Jr. llegó a su rescate en mayo de
Visto en su nivel más sencillo, c o m o ha escrito Julian
1887. "The Prattler" reapareció en el San Francisco
Exami-
se presenta c o m o "un catálogo de
ner en julio, y a partir de ese m e s se estableció una rela-
clichés y pseudodefiniciones... un manual de falsos conse-
ción de trabajo entre a m b o s h o m b r e s q u e duró casi veinte
Barnes, el Dictionnaire
jos... un curso de ironía." Sin embargo, más allá de esa super-
años. No obstante, durante la mayor parte de ese periodo
ficie, c o m o nos lo hace entender Anne Herschberg Pierrot
el Diccionario
q u e d ó relegado, al p u n t o de q u e en 1 9 0 6 ,
Diction-
cuando la casa neoyorquina Doubleday le extendió un c o n -
naire va y viene del d o c u m e n t o a la ficción, porque no reco-
trato, Bierce sólo p u d o armar un delgado v o l u m e n q u e
ge e s t r i c t a m e n t e lugares c o m u n e s —en el s e n t i d o d e
agrupaba las definiciones correspondientes de la A la L.
banalidades— c o m o lo hacen otras obras de la época, sino
D o u b l e d a y i m p r i m i ó el conjunto con el pacato título de
3
en su extraordinaria edición crítica de este texto, el
que los enuncia de manera ambigua para mostrar c ó m o en
The Cynic's Word-Book,
" n o m b r e q u e el autor no t u v o el
la enunciación se genera un proceso de autoridad al t i e m p o
poder de rechazar o la felicidad de aprobar" —escribiría Bier-
que se burla de ella. "Para crear el efecto de ¡dea recibida —
ce años más tarde—, " i m p u e s t o por los escrúpulos religio-
dice Herschberg P i e r r o t - Flaubert utiliza precisamente la es-
sos del ú l t i m o periódico en el que había aparecido parte
tructura del diccionario... El inventario alfabético e impersonal
del trabajo."
En junio de 1908, Walter Neale, un joven editor afincado en Washington D. C , y admirador incondicional de Bier-
3
Flaubert. Le Dictionnaire
des idees recues, SUIVI du Catalogue
des idees chic. Texto
establecido, presentado γ anotado por Anne Herschberg Pierrot, Le Livre de Poche.
Líbrame Genérale Francaise, París, 1997.
ce, le propuso una edición de sus obras reunidas. The
Cynic's Word-Book,
transformado en The Devil's
Dtctiona-
ry, se i m p r i m i ó en 1911 y o c u p ó el sexto v o l u m e n . Para
[...], la d e ver la estupidez y ya no poder tolerarla." Los dos
redondearlo Bierce escribió m u c h a s nuevas definiciones y
quieren exhibirla y combatirla. Una de sus armas es el dic-
un brevísimo prólogo en el q u e define a los lectores a
cionario. Un arma q u e a la vez es su blanco p o r q u e a m b o s
quienes está dirigido su libro: "almas iluminadas q u e pre-
identifican la autoridad con la falsa respetabilidad, la hipo-
fieren los vinos secos a los dulces, la razón al s e n t i m i e n t o ,
cresía y la idea recibida (la estupidez), y la manera de sub-
la agudeza al h u m o r y el inglés l i m p i o a los vulgarismos."
vertirla es j u s t a m e n t e subvirtiendo la base d e esas ideas.
Noventa años d e s p u é s no c o n t a m o s todavía c o n una
4
edición c o m p l e t a del diccionario de Bierce en e s p a ñ o l , y
"Lo primero es corregir los nombres", decía Confucio. Pero
Bierce y Flaubert no sólo los corrigen, sino q u e perturban
es una lástima p o r q u e , si bien algunos de los cuentos q u e
sistemáticamente el m o d e l o tradicional del instrumento es-
éste escribió son excelentes, es m u y probable q u e lo m e -
crito q u e los despliega y ordena: convierten el diccionario en
jor d e su obra sea este libro surgido d e manera casi es-
una b o m b a d e t i e m p o .
\mbrose Bierso, diciembre de 1H,1
(instare
Flaubert
según un grabado
de
Desmoulins
*
pontánea, con á n i m o de polemizar, por supuesto, pero c o n
un gran sentido del humor, del i d i o m a , y un e n o r m e despliegue de recursos literarios. Es, a d e m á s , la obra q u e sal-
A m a n e r a d e c o d a : C u a n d o leí por p r i m e r a vez The
va a Bierce de sus tropiezos ideológicos y de su peculiar
Dictionary
conservadurismo. Leyendo sólo este libro u n o jamás i m a -
ce a Flaubert por su Dictionnaire
ginaría q u e el valiente y h o n e s t o d e n u n c i a n t e de los baro-
q u e e n t é r m i n o s c r o n o l ó g i c o s parecía factible (Flaubert
Devil's
p e n s é q u e se trataba d e u n h o m e n a j e d e Bierdes idees
recues,
cosa
nes de los ferrocarriles, políticos corruptos y d e m á s canallas
nació en 1821 y m u r i ó en 1 8 8 0 , mientras q u e Bierce nació
fuera t a m b i é n un lamentable reaccionario y un puritano
e n 1 8 4 2 y m u r i ó , s e g ú n se cree, e n 1 9 1 4 , e n los c o m b a -
irredento al q u e Flaubert podría haber considerado idiota.
tes d e Ojinaga, l u c h a n d o al lado d e los villistas o fusilado
Las diferencias entre las vidas y las obras de estos dos
p o r e l l o s ) . Pero, c o m o h e m o s visto, Bierce p u b l i c ó su
escritores —más de las que cabe enumerar en un p á r r a f o -
Cynic's Word Book, e n 1 9 0 6 , y el Dictionnaire
son obvias, pero en este caso no deja de haber cierta afini-
apareció por p r i m e r a vez en 1 9 1 0 c o m o parte de
dad. De Bierce y de Flaubert p u e d e decirse q u e desarrolla-
y Pécuchet
( n o v e l a c u y o o r i g e n j u s t a m e n t e se halla en el
ron, igual que Bouvard y Pécuchet: "una facultad lamentable
Dictionnaire,
a u n q u e eso ya es materia de otro e n s a y o ) ,
e n la e d i c i ó n d e las Obras completas
de Flaubert
Bouvard
hecha por C o n a r d .
C o m o obras individuales, se e d i t a r o n por p r i m e r a vez, c o n
1
Hasta d o n d e sé, sólo existen dos versiones del Diccionario
del dioblo en nuestra
lengua. La primera, del argentino Rodolfo Walsh, publicada en Buenos Aires en 1965
y reimpresa e n España e n 1986, y la del uruguayo Eduardo Stillman. u n poco más
los títulos c o n q u e h o y los c o n o c e m o s , e n 1911 y 1 9 1 3 ,
r e s p e c t i v a m e n t e . De m a n e r a q u e a m b a s obras sólo están
completa, impresa en Montevideo en 1968, reimpresa en México en 1977 y en Espa-
e m p a r e n t a d a s a través d e Voltaire; la suya f u e una semilla
ña el pasado año 2 0 0 0 . La de Stillman incluye 1493 entradas. La edición en inglés
f u e r t e q u e el aire d e los t i e m p o s se encargó de d i f u n d i r
más depurada, The Unabridged
Joshi, contiene más d e 1600.
Devil's Dictionory. hecha por David E. Schultz y S. T.
e n el planeta.
AMBROSE BIERCE
EL DICCIONARIO DEL
DIABLO
(ALGUNAS DEFINICIONES)
Acusar, v. tr. Afirmar que otra persona es
culpable o indigna; muchas veces para justificar el daño que le hicimos.
en dinero. Existen otras artes que sirven para
ese mismo honorable propósito, pero este
discreto lexicógrafo no las nombrará.
Basura, sust. Materia despreciable, como
las religiones, filosofías, literaturas, artes y
ciencias de las tribus que infestan las regiones que se hallan al sur del hemisferio boreal.
Nacimiento, sust El primero y más ominoso
de todos los desastres. Su índole no parece
ser uniforme. Castor y Pólux nacieron de un
huevo. Palas salió de un cráneo. Galatea fue
una vez un bloque de piedra. Persiles, quien
escribió en el siglo X, asegura que surgió del
suelo, del sitio donde un sacerdote derramó
agua bendita. Se sabe que Arimaxo salió de
un agujero en la tierra ocasionado por un rayo.
Leucómedon era el hijo de una caverna en el
Monte Etna, y yo mismo he visto salir a un
hombre de una bodega de vinos.
Cementerio, sust. Aislado paraje suburbano donde los dolientes urden mentiras, los
poetas disponen de un blanco fijo, y los grabadores de lápidas cruzan apuestas sobre
ortografía.
Dramaturgo, sust. Aquel que adapta piezas teatrales escritas en francés
Ecuanimidad, sust. La disposición a soportar los golpes con mansedumbre mientras se madura un plan de venganza.
Futuro, sust. Periodo de tiempo en el que
nuestros negocios prosperan, nuestros amigos
son leales y nuestra felicidad está asegurada.
Gobierno, sust, Cronos moderno que devora a sus propios hijos. El clero tiene a su
cargo la tarea de prepararle los bocados.
Hades, sust. El mundo inferior; la residencia
de los espíritus difuntos; el lugar donde viven
los muertos. Entre los antiguos la idea del
Hades no era equivalente a la de nuestro
infierno; muchos de los hombres más respetables de la Antigüedad vivían ahí de manera
muy cómoda. De hecho, los propios Campos Elíseos eran parte del Hades, aunque
posteriormente fueron trasladados a París.
Idiota, sust. Miembro de una tribu vasta y
poderosa cuya influencia en los asuntos
humanos siempre ha sido dominante y rectora. La actividad del idiota no se reduce a
un campo de ¡deas o de acción en particular,
sino que «penetra y regula todo el conjunto.»
Tiene la última palabra en todo; su decisión
es inapelable. Decide las modas y las opiniones, dicta las limitaciones del habla y circunscribe la conducta de manera tajante.
Justicia, sust. Mercancía más o menos
adulterada que el estado vende al ciudadano como recompensa por su lealtad, sus
impuestos y sus servicios personales.
Krishna, sust. Forma en que encarna el
supuesto dios Vishnú. Historia muy verosímil, sin duda.
Lenguaje, sust. Música con que encantamos
a las serpientes que custodian el tesoro ajeno.
Magia, sust. Arte de convertir la superstición
Olvido, sust. Estado o condición en que
los inicuos dejan de luchar y los melancólicos descansan. Es el tiradero eterno de la
fama. Congelador de grandes esperanzas.
El lugar donde los escritores ambiciosos
contemplan sus obras sin orgullo y las de
quienes son mejores que ellos sin envidia.
Un dormitorio sin reloj despertador.
Patriotismo, sust. Basura combustible que
se lee bajo la antorcha de quienquiera que
ambicione ¡luminar su propio nombre. En
el famoso diccionario del Dr. Johnson el
patriotismo es definido como el último recurso de un canalla. Con el debido respeto
a ese ilustre aunque inferior lexicógrafo,
suplico que se me permita señalar que no
es el último sino el primero.
Quiromancia, sust. Método número 947
(según la clasificación de Mimbleshaw) para
obtener dinero mediante la simulación.
Consiste en «leer el carácter» de una persona en las líneas de su mano. La pretensión
no es del todo infundada; a decir verdad,
es posible leer el carácter con mucha precisión de esta manera, porque las líneas de
cada mano que se ofrece a este experimento proclaman llanamente la palabra «incauto». La impostura del quiromántico consiste en no leerla en voz alta.
Referéndum, sust. Proyecto de ley que
se somete al voto popular para conocer la
tontería de la opinión pública.
Solo, adj. En mala compañía.
Tierra, sust. Una parte de la superficie del
planeta, considerada como propiedad. La
teoría de que la tierra está sujeta al control
y la posesión privados es uno de los pilares
de la sociedad moderna, y digna representante de su superestructura. Llevada a su
conclusión lógica, implica que algunos tienen
el derecho de evitar que otros vivan; pues
el derecho de poseer implica el derecho
de ocupar de manera exclusiva, y de hecho
existen leyes contra la violación de la propiedad que se aplican dondequiera que la
propiedad es reconocida como un derecho.
De lo cual se desprende que si toda el área
de tierra firme es propiedad de A, Β y C, no
habrá lugar para que nazcan D, E, F y G, o
para que existan, en caso de que nazcan.
Urbanidad, sust. Especie de civilidad que
los observadores urbanos atribuyen a los
habitantes de todas las ciudades con excepción de Nueva York. Su expresión más
común se encuentra en la palabra, "discúlpeme", y no es compatible con el desdén
de los derechos de los demás.
Vencer, v. tr Fabricar un enemigo.
Washingtoniano, adj. Miembro de una
tribu del Potomac que cambió el privilegio
de gobernarse a sí mismo por la ventaja
del buen gobierno. En su descargo debe
decirse que él no quería.
X. Es en nuestro alfabeto una letra innecesaria, y en tal virtud goza de una invencibilidad
suplementaria contra los ataques de los reformadores del lenguaje; y sin duda, al igual
que muchos reformadores, durará tanto
como el lenguaje mismo. X es el símbolo
sagrado de diez dólares y en palabras como
Xmas [Christmas: navidad], Xn [Christian: cristiano], etc., significa Cristo, no porque represente una cruz (como se supone popularmente), sino porque la letra correspondiente en
el alfabeto griego es la inicial de su nombre
—Xristos. Si en verdad representara a una
cruz, simbolizaría a San Andrés, que "atestiguó" sobre una cruz con esta forma. En el
álgebra de la psicología, X representa a la
inteligencia femenina. Las palabras que empiezan con X son griegas, y no serán definidas en este diccionario de inglés común.
Yugo, sust. Un implemento, señora, a cuyo
nombre latino, jugum, debemos una de
las palabras más ilustrativas de nuestro idioma —una palabra que define la situación
matrimonial con precisión, ingenio y agudeza. Mil perdones por abstenernos de
emplearla.
Zoología, sust. La ciencia e historia del remo
animal, incluyendo a su rey, la Mosca Doméstica (Musca maledicto). El padre de la zoología
fue Aristóteles, y así se le reconoce universalmente, pero el nombre de la madre no ha llegado hasta nosotros. Dos de los expositores más
ilustres de esta ciencia fueron Buffon y Oliver
Goldsmith, gracias a quienes sabemos
(L'Histoire genérale des animaux y A History of
Animated Nature) que la vaca doméstica cambia su cornamenta cada dos años.
ACERCA DEL ORIGEN DE LAPALABRA
RODRIGO MARTÍNEZ BARACS
Rodrigo
1958)
Martínez
Baracs
es Investigador
Estudios
Nacional
Históricos
(México,
D. E,
de lo Dirección
y profesor
de Antropología
en la Escuela
e Historia,
bas del INAH. Entre sus publicaciones
recientes pueden
la Conquista:
mencionarse:
problemas
de
ammás
«Tepeyac en
historiográficos»,
en Tepeyac. Estudios históricos, México, Universidad del Tepeyac, 2000; y La secuencia
tlaxcalteca. Orígenes del culto a Nuestra Señora de Ocotlán, México, INAH,
2000.
EL GRINGO EN MÉXICO
N o se requiere de una medición cuantitativa científica para advertir la muy alta frecuencia del uso del término gringo en el
habla cotidiana de los mexicanos. Después
de «mexicano», es el gentilicio más usado
en México, mucho más que «francés», «inglés», o cualquier otra nacionalidad. Sin
duda influyó en su éxito la dificultad para
designar a los ciudadanos de Estados Unidos de América, el país más poderoso del
mundo, con el que México comparte una
frontera de miles de kilómetros. No se sabe
si escribir «estadounidense» o «estadunidense», y ambos términos suenan feo; tampoco son correctas designaciones como
«americano» y «norteamericano», pues los
Estados Unidos de América no abarcan
toda América, ni siquiera Norteamérica, que
incluye también a México y Canadá. Los
mexicanos nos ofendemos cuando se nos
desciende a Centroamérica. Además, México mismo se llama oficialmente Estados
Unidos Mexicanos. Es notable al respecto
la trifulca nacionalista periodística que suscitó en 1993 y 1994 el intento de sustituir
el nombre de Estados Unidos Mexicanos
por el de México, para facilitar su uso y
evitar confusiones en los términos del Tratado de Libre Comercio. Acaso hubiera
sido correcto sustituir el nombre ampuloso, falso y progringo de Estados Unidos Mexicanos por el más contundente
y hermoso de México, si Estados Unidos
hubiese accedido a adoptar un nombre
menos universalista e imperialista. Pareciera que México se empeña en seguir
siendo los Estados Unidos Mexicanos
para afirmar una barrera contra las ambiciones universalistas y colonialistas de
Estados Unidos.
De modo que para evitar las incómodas designaciones de americano, norteamericano, estadounidense y estadunidense, el
uso de la palabra gringo se extendió y reforzó, a tal grado que los propios gringos
en México se llaman a sí mismos gringos,
y es cada vez más común el uso de términos como Gringolandia, gringada, agringado y otros afines. El término gringo adquirió
un sentido casi ontológico para el mexicano, necesario para la autodefinición imaginaria de la nacionalidad, confrontado en
su ser ante esta nebulosa otredad, sólo
aceptable a riesgo de perder la identidad
propia y pasar a una situación subordinada o marginalizada.
El primer estudioso que refutó el supuesto origen mexicano del término
gringo fue Joaquín García Icazbalceta, en
su
Vocabulario
de
mexicamsmos,
su
última obra, inconclusa, cuyo inicio (letras A-G) publicó su hijo Luis García Pimentel en 1899." García Icazbalceta
registró el uso de la palabra gringo en
España desde el siglo XVIII y su variedad de sentidos en diversas regiones de
América, y concluyó: «Como era ya conocida hace mucho tiempo en España,
y anda por casi toda la América Española, no puede ser invención nuestra y
reciente».
5
Joaquín García Icazbalceta resumió el
empleo de la palabra gringo en España:
6
El Diccionario
dice solamente que gringo
equivale a griego en la frase familiar hablar
4
Joaquín García Icazbalceta, Vocabulario
msmos, Comprobado
con ejemplos
de
con
los de otros países hispono-amenconos,
Proponiendo
ademas
a la
algunos
adiciones
edición (12™) del Diccionario
y enmiendas
de la Academia,
señor..., [A-G, Precedido de «Provincialismos
2
mexica-
y comparado
última
por el
mexica-
nos»], Obra postuma publicada por su hijo Luis García
Pimentel, México, Tip. y Lit. «La Europea,» d e J. Aguilar
EL MEXICANÍSIMO GRINGO
NO ES MEXICANO
Vera y C™ (S. en C ) , Calle de Santa Isabel n u m . 9,
1 8 9 9 ; reed, facs., con Preliminar de José Luis Martínez, México, Academia Mexicana (Ediciones del Cen-
Tan importante es la palabra gringo para
tenario), 1975.
s
los mexicanos, que nos la hemos apropiado, la consideramos mexicanismo y hasta
se acepta comúnmente que nació en Méxi-
1
Joaquín García Icazbalceta no menciona el supuesto ini-
cio del uso del término gringo durante la invasión norteamencana de 1847 y critica dos suposiciones mucho más
vagas:
co, durante la guerra de 1847 con Estados
El origen de la palabra es desconocido Ramírez, en
Unidos, cuando las tropas invasoras fueron oídas cantando: «Green grows the
grass», «Verde crece la hierba». También
sus Noticias Históricos y Estadísticas de Durango (p. 79),
pudo deberse a la chaqueta verde, green
ñola, no puede ser invención nuestra y reciente. Igual ob-
coat, que llevaban los soldados americanos, o a que se referían al oro verde, green
gold, para designar los opíparos platanales
jeción puede hacerse al origen que se le atnbuyó en un
veracruzanos.
dice que nosotros la hemos visto inventar, sacándola quizá de un disparate. Como era ya conocida hace mucho
tiempo en España, y anda por casi toda ¡a América Espa-
penódico de la capital. «Habían llegado a Mazatlán (Estado de Smaloa) unas embarcaciones inglesas, y los marineros saltaron, y como cosa natural para los marineros
3
ingleses, se pusieron una turca, y algunos de ellos se paseaban en las calles cantando una canción inglesa, cuyo
1
Ignacio Cuzmán Betancourt, comp., ios nombres
de
México. Selección de textos y estudios sobre el origen y
significado
de los nombres
México, Tenochtitlon,
Aná-
haoc y Nuevo España, con un Apéndice acerca de lo
¡
polémica sobre e cambio de nombre:
de Estados Unidos Mexicanos,
México en tugar
1995-1994,
estnbillo comenzaba así: 'Green grow the rushes'. Los
Sobre la confrontación con el m o d e l o civilizatorio nor-
mexicanos que los oyeron después de repetidas veces, al
teamericano, ver E d m u n d o O'Gorman, México. El trau-
verlos pasar cantando la canción, decían: allí vienen los
ma de su historio. Ducit amor patriae,
gringos. Después de esta fecha se generalizó la palabra
2
México, U N A M
(Coordinación de Humanidades), 1977; y Octavio Paz,
Textos pre-
«México y Estados Unidos: Posiciones y contraposicio-
liminares de Rosario Green, Miguel León-Portilla y Al-
nes» (septiembre de 1978), en México en lo Obra de
berto Ruy Sánchez, Imágenes de María Sada, México,
Miguel Ángel Porrúa, Secretaría de Relaciones Exteriores
(Instituto Mexicano de Cooperación Internacional), 1998,
Apéndice.
Octavio Paz, Edición de Octavio Paz y Luis Mario Schneider, México, FCE, 1987, pp. 4 3 6 - 4 5 9 .
;
Juan Palomar de Miguel, Diccionario
co, Panorama Editorial, 1 9 9 1 , 4 vols.
5*8
de México, Méxi-
en este puerto, y después en todo el país.»
No se dice cuál fue esa fecha. La anécdota podrá
ser cierta; pero no nació de allí el GRINGO.
6
Diccionario
de lo lengua españolo,
Madrid, Real Aca-
demia Española, Duodécima edición, 1892. García Icazbalceta cita sus fuentes de manera resumida. Aquí las
procuro dar completas.
en gringo, hacerlo en un lenguaje ininteligible. No la aplica, pues, a personas. Sin
embargo ya se usaba así en España hace
más de un siglo. En Terreros leemos: «Gringos, llaman en Málaga a los extranjeros que
tienen cierta especie de acento que los
priva de una locución fácil y natural castellana; y en Madrid dan el mismo y por la
misma causa, con particularidad a los Irlandeses». Y en Salva: «Apodo que se da al
que habla una lengua extraña. En la América Meridional llama así la plebe a todos los
extranjeros, señaladamente a los italianos.»
A continuación, citando a José María Roa
Barcena, a Guillermo Prieto y a José Sánchez
Somoano, García Icazbalceta refirió que «en
México el uso es llamar gringos a los extranjeros que no son de raza latina, y más especialmente a ingleses y norteamericanos». Y
en seguida dio una muestra de su extensión
y variedad de sentidos en Hispanoamérica:
La voz parece haberse extendido por
toda la América Española. Batees dice (p.
303), que es «americanismo que se usa
para denominar a los ingleses o yankees».
Arona (p. 2 5 1 ) , " califica de disparate cuanto dice Salva, y en su concepto, gringo, gringa, no es más que inglés, inglesa. Ortúzar,
chileno, dice (p. 167), que gringo es apodo con que se designa regularmente a los
ingleses. Rodriguez (p. 2 3 2 ) , lo mismo.
7
8
Granada (p. 228),'" asienta que es término vulgar con que se moteja al extranjero
cuya habla difiere totalmente de la castellana, como el inglés, el alemán, el francés,
el italiano, y que no se dice nunca gringo
al español, al hispanoamericano, al brasileño ni al portugués.
Esteban de Terreros y Pando, SJ, Diccionario
dientes en tres lenguas:
castella-
y artes y sus
francesa,
latina
correspone
italiana,
Madrid, 1786-1793, 4 tomos. Concluido e n 1765.
8
Vicente Salva, Diccionario
París, 1 8 4 6 ; y Suplemento
Castellano,
9
de la Lengua
al Diccionario
Castellano.
de lo Lengua
París, 1 8 5 4 ,
«Ya creía [yo] descubrir [en el cuadro] todas las perfec-
general
de
mósfera d e que acababa de hablar el gringo [un inglés]»
(José María Roa Barcena, Noche al raso, IV, p. 6 8 ) .
«Tienes túnico iqué gracia!
Castas botines de raso
de la
lengua
l i z ó la a p l i c a c i ó n a las p e r s o n a s q u e h a blaban
un lenguaje
incomprensible,
a u n q u e f u e s e r o m a n c e ( c o n la e x c e p c i ó n
del catalán y el gallego-portugués), e n algunas partes hay especialización a ciertas
n a c i o n e s , e s p e c i a l m e n t e c o n o c i d a s allí: e n
la A r g e n t i n a e s f r e c u e n t e a p l i c a r l o a l o s italianos, e n M é j i c o sólo designa a los n o r t e americanos, etc.
En M é j i c o [sic], e x t r a n j e r o , h i j o d e l o s Esta-
2 1
dos Unidos del Norte, exclusivamente. Lo
m i s m o e n casi t o d o C e n t r o A m é r i c a y A n t i llas. Y a n q u i . 2 . En S u r A m é r i c a , e x t r a n j e r o e n
g e n e r a l , c u y a l e n g u a n a t i v a n o e s la e s p a ñ o la, e s p e c i a l m e n t e si n o la h a b l a o la h a b l a
mal.
3 . Por e x t e n s i ó n , p e r s o n a r u b i a . 4 . En
C o s t a Rica, c i e r t o j u e g o d e n a i p e s . ( D e Esp a ñ a v i n o la v o z ; T e r r e r o s la d e f i n i ó ; el Diccionario
h a s t a s u p e n ú l t i m a e d i c i ó n n o la
consignaba.)
En su Diccionario
de
mejicanismos,
Santamaría retomó lo fundamental de esta
definición, agregando referencias del uso
del término gringo a comienzos del siglo
XX, incluyendo las voces gringada y gringuerío. En donde había escrito «Por extensión, persona rubia», agregó: «y aun bestia
blanca de ojos azules o pestañas rubias».
José G. Moreno de Alba precisó que en
Quito, Ecuador, gringo tiene el sentido que
17
José G. Moreno de Alba distinguió los
mexicanismos diacrónicos, originados en
México, y los mexicanismos sincrónicos,
no originados en México, pero cuyo uso
es exclusivo de México. Gringo no cabe
en ninguna de estas categorías, pues ni
se originó aparentemente en México, ni
su uso es exclusivo de México. Sin embargo, por su importancia y su variedad
imbricada de sentidos subjetivos compartidos por los mexicanos, nadie se atrevería a retirarlo de un Diccionario
de
22
mexicanismos.
ETIMOLOGÍAS
La etimología más aceptada de la palabra
gringo es la que Joaquín García Icazbalceta, como vimos, tomó de la decimosegunda edición del Diccionario
de la
Real
güero tiene en México, esto es, rubio.'
Entre las obras posteriores a Santamaría, sobre la palabra gringo como mexica-
Academia Española, que deriva gringo de
griego, en el sentido de «lengua incompren-
nismo, pueden mencionarse el
cación, más amplia:
del español
usual en México,
Diccionario
sible». Joan Coraminas da la siguiente expli-
del Colegio
19
de México, de 1996; y el índice de mexi-
[y te cuadra la comedia
etimológico
mientras q u e e n toda América se genera-
americanismos:
8
ciones anatómicas y de tono y colorido, y hasta la at-
su Diccionario
española:
16
12
7
Joan Coraminas resumió la situación en
Hispanoamérica en las dos versiones de
5
10
no, con las voces de cenóos
20
En sus dos grandes Diccionarios, el de
americanismos, publicado en 1942,' y el
de mexicanismos, publicado en 1959, el
tabasqueño Francisco J. Santamaría confirmó y actualizó lo establecido por Joaquín
García Icazbalceta respecto a la voz gringo,
venida de España. Resumió sus sentidos
mexicanos y americanos en el Diccionario
9
15
canismos, de la Academia Mexicana, de
1998, que registra sistemáticamente algunas referencias antiguas y modernas.
G r i n g o , 1 7 6 5 - 1 7 8 3 . Se a p l i c ó p r i m e r a m e n t e a la l e n g u a y l u e g o al q u e la h a b l a b a . Es
y el misté y el buen peinado,]
Porque el gringo de tu hermano
a l t e r a c i ó n d e g r i e g o e n e l s e n t i d o d e «lenM
Ya te está cevilizando.»
Daniel Granada, Vocabulario
noplatense
razonado,
guaje i n c o m p r e n s i b l e » , 1615. Valor q u e e n
Montevideo, 1890, ρ 2 2 8 .
(Guillermo Prieto, Romance, e n Versos inéditos. Méxi-
1 5
Francisco J. Santamaría, Diccionario
E s p a ñ a s e d i o p o r a n t o n o m a s i a al n o m b r e
general de ame-
México, Pedro Robredo, 1 9 4 2 ; Segunda
d e la l e n g u a d e G r e c i a , c o m o r e s u l t a d o i n d i -
Tipografía Literaria d e Filomeno Mata, 1883, t. I, pp.
edición, Villahermosa, Gobierno del Estado de Tabasco
r e c t o d e la c o s t u m b r e d e m e n c i o n a r l a j u n t o
2 6 5 - 2 6 9 ; y en Romances,
(Instituto d e Cultura d e Tabasco), 1988, 3 vols.
c o n e l latín, y d e la d o c t r i n a o b s e r v a d a p o r la
co, 1879, t. II, pp. 2 9 3 - 2 9 7 ; e n Musa calle/era,
tas de Guillermo
México,
t. XV d e las Obras
comple-
Prieto, Compilación y notas de Boris
Rosen Jélomer, México, Conaculta, 1995, pp. 146-149.)
ricanismos,
1 6
Francisco J. Santamaría, Diccionario
de
mejicanis-
mos, México, Porrúa, 1959; Cuarta edición, corregida y
aumentada, 1983. Véase también Félix Ramos I Duarte, Diccionario
«Se citaron con nosotros
1 7
Y se fueron con el gringo.»
«En México se llama gringos a todos los extrañaros
de mejicanismos,
Méjico, 1898.
Santamaría cita a Mariano Azuela, Los de abajo, El
moneda gringa, el equipo d e los gringos «Hay unos
que siguen pasando la mariguana y los gringos la si-
Paso, Texas, 1916; así c o m o Salvador Quevedo y Zu-
guen fumando». 2. Q u e es rubio y habla una lengua
bieta, Lo carnada.
extranjera. 3. A la gringa. Cada quien por su cuenta,
Novela histórica mejicana, Psicolo-
[esto no es exacto, JGI], menos a los españoles, por
gía social, México, 1912, p. 3 5 3 ; Vicente T. Mendoza,
cuando se va en grupo a un restaurante. 4 . Ojo de
considerarnos d e la familia, c o m o realmente somos».
El romance
gringa (Popular) Billete de cincuenta pesos, cuando la
(José Sánchez Somoano, Modismos,
minos mexicanos,
locuciones
y tér-
Madrid, M. Minuesa d e los Ríos,
1892; reed. México, Miguel Ángel Porrúa, 1992, pp.
1 0
Antonio Batres Jáuregui, Provincialismos
de Guate-
11
Juan d e Arona, Diccionario
de peruanismos,
Lima,
1883, p. 2 5 1 .
1 2
Camilo Ortúzar, Diccionario
manual
de
locuciones
viciosas, Segunda edición, Barcelona, 1902, p. 167.
1 5
Zorobabel Rodríguez, Diccionario
Santiago, 1875, p. 2 3 2 .
1939, p. 6 3 7 ; y Francisco Castillo Nájera, El gavilán,
1 8
de
chilenismos,
del lenguaje,
tinta que se usaba en ellos era azul».
2 ΰ
José G. Moreno de Alba, «Mexicanismos léxicos», en
México, FCE (Lengua y Estu-
Luis Fernando Lara, Gilberto Anguiano Peña, Aurora
Díez-Canedo et al., Diccionario
índice de mexicanismos, registrados en 138 listas
publicadas desde 1761 (Primera edición, 1997), México, Academia Mexicana, Segunda edición ampliada,
Trabajo presentado en el XI Congreso d e Academias
dios Literarios), 1992, p. 2 2 8
1 9
mala, Guatemala, 1892, p. 3 0 3 .
México,
México, 1 9 3 1 , p. 116.
Minucias
28, 8 8 . )
español y el corrido mexicano,
del español usual en
de la Lengua Española, Puebla d e los Angeles, México,
15 a 19 d e noviembre de 1998.
México, México, El Colegio de México (Centro de Es-
2 1
tudios Lingüísticos y Literarios), 1996: «Gringo adj y s
la lenauo castellana,
Joan Coraminas, Diccionario
critico etimológico
de
Madrid, Gredos (Biblioteca Ro-
(Coloq). 1. Que es originario de los Estados Unidos d e
mánica Hispánica, Dirigida por Dámaso Alonso. V. Dic-
América, que pertenece a este país o se relaciona con
cionarios
él; estadounidense: tropas gringas, bancos gringos,
2 2
9v
Etimolómcos),
1954, 4 vols.
Moreno de Alba, «Mexicanismos léxicos», pp. 2 9 8 - 3 0 1 .
la e r u d i c i ó n
católica.
25
Coraminas cita la Segunda parte del
Quixote, de 1615, al inicio del capítulo sobre el pastor enamorado: «esto para los
labradores era hablarles en griego o en jerigonza». " Hablar en jerigonza, griego, o en
gringo o jerigonza equivaldría a decir: Me
hablas en chino, no entiendo nada.
La transición fonética de griego a gringo implicó, según Coraminas, la probable
influencia de lenguas extranjeras como el
inglés (con las palabras terminadas en ing, entre otras) y el francés (con palabras
como gringalet, dégringoler y gringotter y
el nombre Gringoire):
2 Ϊ
Joan Corominas, Breve diccionario
lo lengua costellono,
etimológico
de
Segunda edición, revisada, Ma-
drid, Gredos, 1967. Corominas cita los estudios d e Katherine W. Parmelee, Rom. Review, IX, pp. 108-110;
Tíscurnia, Martin Fierro Comment,
pp. 4 2 0 - 4 2 2 ; y Pe-
tránsito q u e n o p u e d e a d -
en muchos
c a s o s p a r a el
2 4
del inglés (drink,
etc.), del gaélico (Erin go bragh), y del propio español (ringo ringo). De España, la
voz se habría trasladado a México y toda
Hispanoamérica, para designar a los ingleses o irlandeses y a los extranjeros en general, o a los extranjeros más conspicuos
en ciertos países, como los italianos en Argentina y los estadounidenses en México.
(la t e r m i n a c i ó n - i n g y v o c e s m u y r e p e t i d a s
e n este caso); n o carece d e razón
Spitzer
( L i l b l . XLVIII, p. 4 3 5 ; XLIX, p. 8 6 ) al r e c o r d a r
a e s t e p r o p ó s i t o la a l t e r a c i ó n f r a n c e s a d e G r e gorio e n Gringoire, p r o b a b l e m e n t e
expresivo ( a u n q u e
de tipo
e n francés p u d o
haber
i n f l u j o d e las v a r i a s p a l a b r a s e n g r i n g - , g r i n galet, dégringoler,
gringuenaude)
y sobre
t o d o el f r a n c é s g r i n g o t t e r , « c a n t u r r e a n ! , « c a n tar c o m o u n p a j a r i l l o ( O u d i n ) , d o n d e la o n o matopeya
es evidente;
otras
palabras
castellanas d e l m i s m o tipo, c o m o
g o , «extravagancia», p u d i e r a n
ringo-nn-
ayudar.
de
mexicanismos,
García Icazbalceta dio una interesante conjetura sobre el paso de griego a gringo, que
no ha sido tomada en cuenta:
A ñ a d i r é d e m i c u e n t a u n a c o n j e t u r a , p o r lo
q u e valiere. Los irlandeses, c o m o
católicos,
no tenían q u e t e m e r persecuciones
1615, cap. xix, f. 70r.; Edición del Instituto Cervantes
quín Forradellas, Estudio preliminar d e Fernando Lázaro Carreter, Barcelona, Instituto Cervantes, Crítica, 1998,
2 vols, y CDROM.: «jerigonza: 'lengua o |erga propia de
una profesión'; normalmente se toma a mala pane,
acercándola a la germanía».
2 5
Guido Góme2 d e Silva, Breve diccionario
co de la lengua españolo
etimológi-
( 1 9 9 5 ) , México, FCE, El Co-
legio d e México, 1998.
2 6
grass,
religio-
LOS PRIMEROS GRINGOS
EN MÉXICO
REGIMIENTOS DE GRINGOS
sas e n E s p a ñ a , y p o r l o m i s m o , a c u d í a n allá
muchos. A u n conservan apellidos
irlandeses
varias f a m i l i a s e s p a ñ o l a s . P o r T e r r e r o s s a b e m o s q u e e n M a d r i d se daba c o n particularid a d a los irlandeses el n o m b r e d e gringos.
El e s c u d o d e a r m a s d e I r l a n d a e s u n a r p a
las d o s p r i m e r a s
1841 y 1842 el historiador liberal Carlos Mana
de Bustamante, quien remató la obra con
un capítulo propio sobre la expulsión. En este
tendremos una
texto, Bustamante registró que el pueblo de
c o n e l m o t e Erin go brogh.
Επη e s e l n o m ­
b r e a n t i g u o d e la isla, y e l go brogh
ca
Si p r o n u n c i a m o s
El historiador jesuíta Francisco Javier Alegre,
al ser expulsado de México en 1767, no pudo
escribir el capítulo sobre la expulsión de los
jesuítas, de su gran Histona de la Compañía
de Jesús en Nueva-España, que editó en
p a l a b r a s d e l m o t e eringo,
signifi­
García Icazbalceta no tuvo tiempo para
México llamó gringos a los integrantes de los
regimientos veteranos de España que llegaron a Nueva España en 1764 para organizar
averiguar el significado de go bragh. Signi-
unas milicias provinciales, al mando del te-
fica, en gaélico (el dialecto céltico de Irlanda y Escocia), «Larga vida», «Viva»: Erin go
bragh significa «Larga vida a Irlanda», «Long
niente general Juan de Villalba, poco después
de la traumática toma de La Habana por los
ingleses en 1762:
m u y semejante a
gringo."
live Ireland», «Viva Irlanda».
29
Resumiendo, el término gringo parece
haber nacido en España en el siglo XVIII o
antes, designando a los extranjeros o a los
C o n a c h a q u e d e l e v a n t a r las m i l i c i a s p r o v i n ciales d e l reino q u e resistieran u n a invasión
e n e m i g a c o m o la q u e a c a b a b a d e sufrir La
H a b a n a , habían v e n i d o varios
regimientos
veteranos d e España c o n o c i d o s p o r el p u e 2 7
Corominas, Diccionario
gua
2 8
critico etimológico
blo d e M é x i c o c o n el n o m b r e d e gringos, y
de ¡a len-
la o r g a n i z a c i ó n d e los n u e v o s b a t a l l o n e s s e
castellana.
En apoyo d e la hipótesis de q u e gringo viene del
había c o n f i a d o a b u e n o s generales,
mote irlandés Erin go bragh, García Icazbalceta cita el
como
el t e n i e n t e g e n e r a l Villalba, e l m a r q u é s d e la
caso d e d o n Demetrio O'Higgins, 3 6 / v i r r e y del Perú,
Torre, e l M a r q u é s d e R u b í y [ A n t o n i o ]
de 1795 a 1800, q u e era irlandés, sobre el cual aduce
Ricar-
el testimonio d e Ricardo Palma; «Aquello d e tener el
d o ; así q u e e n M é x i c o h a b í a e n t o n c e s u n a
pelo rubio y colorado ( D . Demetrio O'Higgins, irlan-
gran fuerza capaz d e c o n t e n e r cualquier aso-
dés) y d e hablar el castellano no con m u c h o acento
nada...'
0
de gringo, dio al principio motivo para q u e el pueblo
Juan Ruiz d e Alarcón, El examen de mondos,
escena xiv; en Obras completas de
the
Como una contribución para esta indagación, quisiera presentar dos testimonios
poco conocidos que permiten ubicar entre 1764 y 1766 el inicio del empleo de la
palabra gringo en México. Estas referencias
son casi un siglo anteriores a las primeras
referencias americanas conocidas.
Madrid, Juan d e la Cuesta,
Dirigida por Francisco Rico, con la colaboración d e Joa-
goes
2 7
Al final de su artículo sobre la voz gringo de su Vocabulario
green
Falta sin embargo tratar de ver por qué
se dio el paso de griego a gringo precisamente en el siglo XVIII, ver qué tanto se
usó el término gringo en España, cómo
pasó a Hispanoamérica y por qué se extendió allí de manera tan generalizada.
Miguel d e Cervantes Saavedra, Don Quixote de la
Segunda pone,
de Terreros y
ciertos i d i o m a s extranjeros c o m o el inglés
dro Henríquez Urefta, BDHA, IV, p. 5 5 n.
Mancha,
castellano
e s p a ñ o l , p e r o f r e c u e n t e y característico d e
c o m o drink pudieron d e s e m p e ñ a r u n papel
25
El paso de griego a gringo se habría
dado en el siglo XVIII: «En el siglo XVIII y
XIX el vocablo [griego] aparece deformado
en gringo, desde Terreros». El Diccionario
castellano, publicado en 1786-1793 pero
concluido desde 1765 por el jesuíta Esteban de Terreros y Pando, es la primera referencia conocida del uso del término
gringo en España en el siglo XVIII. Las demás referencias españolas conocidas son
del siglo XIX en adelante, aunque falta
mucho por investigar.
Pando. Se trata de una probable deformación de la expresión «hablar en griego»,
equivalente en «hablar en una lengua incomprensible», en cuyo tránsito pudieron
influir sonidos del francés (gringotter, etc.),
p e r o t i e n e carácter imitativo d e l s o n i d o d e η
lengua española, que registra «el dicho en
latín medieval Graecum est-non potest legi,
'Es griego -no se puede leer', equivalente
al español 'Me estás hablando en chino
[griego]', el francés 'C'est de l'hébreu', el
inglés 'It's Greek to me', el ruso 'Dlya menya esto kitayskaya gramota'».
26
gún el Diccionario
n o p a r e z c a estar d o c u m e n t a d a e n e s t e c a s o .
velar, i m p o s i b l e
de la
Sobre el desprestigio de la lengua griega a comienzos del siglo XVII, Coraminas
cita una referencia novohispana, la comedia El examen de maridos, escrita entre
1624 y 1634 por Juan Ruiz de Alarcón
(1589-1631), en la que doña Inés comentó, sobre un aspirante docto en latín y griego: «Apruebo el latín y el griego, / aunque
el griego más que sabios, / engendrar suele
soberbios».
rriente e n castellano (prisa, prisco), a u n q u e
mitirse c o m o fonético, s e g ú n cree Tiscornia,
Lo documenta Cuido Gómez de Silva
etimológico
que pronunciaban mal el español, y particularmente los irlandeses en Madrid, se-
2/grigo-gringo,
2
en su Breve diccionario
pos: 1 /griego-grigo, reducción normal y co-
La a l t e r a c i ó n f o n é t i c a c o n s t ó d e d o s t i e m -
Iglesia d e q u e e l g r i e g o n o e r a n e c e s a r i o para
Juan Ruiz de
acto II,
Alarcón,
Edición y notas de Agustín Millares Cario, México. FCE
(Biblioteca Americana), 1957, 1959, 1968, t. II, p. 972.
n o lo creyera m u y católico-apostólico-romano» («De
c ó m o a un intendente le pusieron la ceniza en la frente», en Tradiciones peruanos,
2 9
1872-1906, t. Ill, p. 3 1 6 ) .
Agradezco el dato a Jackie Pike, d e Austin, Texas.
J u
Carlos María de Bustamante, «Expatriación d e los
jesuítas en toda la Monarquía española y especialmente
de Mexico, Texto final en Francisco Javier Alegre, S. J,
Manuel Orozco y Berra siguió y refor-
nal, por su manera de obrar haciendo el
Palacio sabemos que Villalba desembarcó
muló lo escrito por Carlos María de Busta-
bien y repartiendo beneficios eran dueños
en Veracruz el primero de noviembre de
mante al afirmar que la formación de una
del ánimo del pueblo fanático e ignorante,
1764 acompañado por cinco mariscales de
fuerza armada en Nueva España tomó
pudiendo moverlo a su antojo. Por eso el
campo, muchos oficiales y dos mil solda-
como pretexto la pasada guerra con Ingla-
núcleo de los soldados era de extranjeros,
dos walones y suizos.
35
terra, pero en realidad tenía como princi-
o gringos, como el pueblo los apellidó; ellos
El testimonio de Bustamante sobre el
pal motivo asegurar «la expatriación de la
obedecían sin replicar cuanto se les man-
uso del nombre de gringo dado a los sol-
orden terrible y poderosa de los jesuítas»,
dase, y caso de una insurreción del pueblo,
dados veteranos europeos venidos a
realizada en 1767.
tendrían que combatirla con todas sus fuer-
México en 1764 tiene la desventaja de
Para conseguirlo, era menester la fuerza
zas, so pena de morir irremisiblemente.
Histona de la Compañía
de Jesús en
Nueva-España,
que estaba escribiendo
el Ρ Francisco Javier Alegre al
tiempo de su expulsión
Publícala para probar la utili-
dad que prestara a la América mexicana
reposición
tomante,
de dicha compañía,
la
después. A lo cual debe agregarse, que
nombre de gringo se le dio particularmen-
en el Suplemento a su edición publica-
fructibus eorum, cognosetis
te a los integrantes del Regimiento de
da en 1836 y 1838 de Los tres siglos
América, formado por europeos reclutados
Méjico,
de
durante el gobierno español del
en Cádiz, que debió engrosarse con nue-
padre jesuíta Andrés Cavo, Carlos María
vos reclutas en Nueva España.
de Bustamante escribió el mismo pasaje
Por Riva
que cité, sin incluir precisamente la indi-
solicitado
cación de que los veteranos eran «cono-
Carlos María de Bus-
Individuo del supremo poder conservador. A
haber sido publicado casi ochenta años
Felipe Castro Gutiérrez precisa que el
armada en un país en que aquellos religiosos por sus riquezas, por su influjo perso-
31
5 1
Manuel Orozco y Berra, Historia de la
dominación
eos. J.C, México, Impren-
española en México, México, Antigua Librería Robredo,
ta de J.M. Lara, calle de la Palma n u m . 4, 1 8 4 1 , 1842,
de José Porrúa e Hi|os (Biblioteca mexicana de Obras
s s
1842, 3 vols, vol. Ill, p. 3 0 1 . (Consulté un eiemplar
Inéditas, 1 1), 1938, t. IV, cap cap, m, p. 101
1808. :. II de México a través de los siglos, México,
que perteneció a la biblioteca de Alfredo Chavero en
ü
Felipe Castro Gutiérrez, Movimientos populares en Nueva
la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale, en
Españo. Michoacón,
New Haven.)
de Investigaciones Históricas), 1990, cap, ιν, ρ 82
1766-1767, México, UNAM (Instituto
Vicente Riva Palacio, El virreinato,
desde 152!
a
Ballescá y Compañía, Barcelona, Espasa y Compañía,
1885, lib. Ill, cap. - ρ 3 6 4 rita a Ferrer del Rio. Hisfona del remado de Carlos III, lib I, cap, v.
cidos por el pueblo de México con el
nombre de gringos».
54
EL CHUCHUMBÉ
Felizmente se cuenta con otro testimonio
sobre el uso de la palabra gringo en esos
mismos años a resultas del inicio de la formación de las milicias, en la copla eróticapolítica llamada El Chuchumbé, cuyas coplas
y baile la Inquisición de México prohibió en
toda la Nueva España el 31 de octubre de
1766. Así dice la copla que nos interesa:
35
Sabe vuestra merced que,
sabe vuestra merced que,
que me meto a gringo
y me llevo a vuestra merced.
Georges Baudot y María Águeda Méndez incluyen aquí una nota sobre la palabra gringo, en la que siguen a Corominas,
en lo que se refiere a que se deriva de
griego, como lenguaje incomprensible, etc.,
pero dejan sin aclarar lo que realmente
quiere decir «me meto a gringo».
Gracias a la referencia de Bustamante y
Orozco y Berra, puede inferirse que meterse
a gringo significa entrar a las milicias provinciales, cuyo reclutamiento en toda la nueva
España estaba organizando entre 1764 y
1766 el teniente general Juan de Víllalba.
Juan de Víllalba y Ángulo era capitán
general de Andalucía, y llegó a México el
primero de noviembre de 1764 con amplios poderes para organizar un ejército permanente y milicias provinciales en la Nueva
España, donde permaneció hasta octubre
de 1766. Sus acciones lo hicieron entrar
en contradicción con el virrey Marqués de
Cruillas, quien vio alterada la organización
militar que él estableció en 1762 y 1763
durante la guerra de España con Inglaterra
y en la «post-guerra» que siguió a la Paz de
París, o de Versalles, del 10 de febrero de
1763. El Marqués de Cruillas fue destituido y sustituido en julio de 1766 por el virrey Marqués de Croix, quien junto con el
visitador José de Gálvez, llegado en septiembre de 1765, continuó la tarea iniciada por el teniente general Víllalba.
travesía d e la H a b a n a a Veracruz, c o m o es d e
El Chuchumbé pasó de la isla de Cuba al
puerto de Veracruz, entre cuya población afromestiza, además de los soldados, marineros
«y broza», alcanzó un éxito inmediato. Lo
muestra la denuncia que hizo el 20 de agosto de 1766 el mercedario fray Nicolás de
Montero. Del caldo de Veracruz, el Chuchumbé se extendió con el reclutamiento de las
milicias al conjunto de la Nueva España. Y a
partir de su prohibición en octubre de ese
mismo año, la Inquisición continuó persiguiéndolo hasta 1802, cuando menos.
s e bailaba e n España e n el siglo XVII...
Carlos María de Bustamante ( 1 7 7 4 - 1 8 4 8 ) , «Suple-
m e n t o a la Historia de los tres siglos de México escrito
abigarrada familia d e p a r a c u m b é s , c a c h u m b a s ,
g a y u m b a s y z a r a m b e q u e s , p a r i e n t e s d e la zar a b a n d a y la c h a c o n a , m e n c i o n a d o s
38
Así describe el Chuchumbé la información remitida desde Veracruz a la Inquisición el 7 de octubre de 1766:
las coplas q u e remití se cantan mientras los otros
bailan, y ya sea e n t r e h o m b r e s y m u j e r e s , o sea
b a i l a n d o cuatro m u j e r e s c o n cuatro h o m b r e s , y
q u e el baile es c o n a d e m a n e s , m e n e o s , zaránd e o s , c o n t r a n o s t o d o s a la h o n e s t i d a d y m a l
e j e m p l o d e los q u e lo v e n c o m o asistentes, p o r
mezclarse e n él m a n o s e o s d e t r a m o e n t r a m o ,
abrazos y dar barnga c o n barriga. Bien q u e t a m b i é n m e i n f o r m a n q u e esto se baila e n casas
ordinarias d e m u l a t o s y g e n t e d e color q u e b r a d o , n o e n g e n t e seria, ni e n t r e h o m b r e s circunspectos, y sí s o l d a d o s , m a r i n e r o s y broza.
Alejo Carpentier describió el ambiente musical cubano en que nació el Chuchumbé:
El C h u c h u m b é
por el licenciado D. Carlos M. de Bustamante», en An-
del Ejército
p a ñ a b a n casi s i e m p r e d e l « p u n t a p i é al d e l a n tal», d e l g e s t o d e «levantar la falda», d e la caza
coreográfica d e la h e m b r a p o r el m a c h o - t e m a
e t e r n o , q u e era la b a s e d e l f a n d a n g o , tal c o m o
La forma del Chuchumbé, en el que
unos cantan y otros bailan, favorecía la permanente invención improvisada, y aunque
la Inquisición prohibió «in totum las coplas
del Chuchumbé, bailes con que los acompañaban», debe pensarse que a través de
coplas y bailes como el Chuchumbé, el
pueblo bajo expresó su crítica al poder
hasta las postrimerías del régimen colonial.
Tal como se registró en México en 1766 o
poco antes, contiene varias alusiones a la
formación de milicias regionales en la Nueva España a partir de 1764.
Ya vimos que «me meto a gringo» significa: me alisto en las milicias provinciales
organizadas entre 1764 y 1766 por el teniente general Juan de Víllalba. De hecho
el Chuchumbé contiene varias alusiones a
Víllalba:
Si vuestra merced no quiere
venir conmigo
Señor Víllalba
Tngorante,
bre del año de 1764 y se fue a España el 2 de octubre
la Compañía
de 1766». Francisco Sedaño, Noticias de México, reco-
mento el Lic. D. Carlos María de Bustamante,
dedica a los señores subscriptores
y los
de ella y protecto-
Coordinadas, escritas de nuevo y puestas por orden
alfabético en 1800, con notas y apéndices del presbí-
Abadiano y Valdés, 1836, 1838, 4 vols. (Los t o m o s I y
tero V. de P. A. (Vicente de P. Andrade), México, Edi-
II, 1836, incluyen la Historio del padre Cavo, y los to-
ción de la «Voz de México», Imprenta de J.R. Barbedillo
mos II y IV, 1836 y 1838, el «Suplemento a la Historia
y C™ -Escalerillas, 2 1 , 1 8 8 0 ; reed. con Nota preliminar
de los Tres siglos de México escrito por el licenciado D.
por Joaquín Fernández de Córdoba, México, DDF (Co-
Carlos M. de Bustamante», que abarca los años 1767¬
lección Metropolitana), 1974, vol. Ill, p. 9 1 .
1821.) Segunda edición: México, Imprenta d e J.R. Navarro,
1 8 5 2 ; t e r c e r a e d i c i ó n , Jalapa,
Tipografía
3 7
María del Carmen Velazquez, El estado de
en Nueva España,
1760-1808,
guerra
México, El Colegio de
Veracruzana de A. Ruiz, Segunda de Zaragoza n ú m e r o
México, 1950, cap. II; y Daniel Gutiérrez Santos, Histo-
197, 1870, pp. 301-115; reed. facs. (del Suplemento
ria militar de México, México, Ateneo, 1 9 6 1 , cap. v.
de Bustamante, de la tercera edición), con Presenta-
3 8
Baudot y Méndez trazan la historia de la persecu-
ción de Alejandro de Antuñano Maurer e índice o n o -
ción inquisitorial del Chuchumbé, Amores
mástico, México, Biblioteca Mexicana de la Fundación
pp. 2 8 - 4 0 . Ver también Gabriel Saldívar, con la cola-
Miguel Alemán, AC, 1998.
' «EI Chuchumbé», AGN, Inquisición, 1052, ff. 294r-
2 9 5 r ; en Georges Baudot y María Águeda
Amores
prohibidos
La palabra
prohibidos,
boración de Elisa Osorio Bollo, Historia de la
3 J
condenada
Méndez,
en el Mé-
Y si no vienes de buena gana
Víllalba
te dará el premio.
El «castigo» y el «premio» del teniente
general Víllalba refieren a la brutalidad con
la que muchas veces se llevó a cabo el
empadronamiento y reclutamiento de las
milicias provinciales, que ocasionó fuertes
movimientos de protesta en toda la Nueva España, particularmente en la provincia
de Mechuacan.
música
El Chuchumbé incluye también varias
en Mexico, México, 1934; reed. facs., México, Libros
de México (Biblioteca Encoclopédica del Estado de
México, 102), 1 9 8 1 , pp. 2 2 4 - 2 2 8 ; Pablo González Ca-
xico de los virreyes. Prólogo de Elias Trabulse, México,
sanova, La literatura perseguida
Siglo XXI, 1997, pp, 3 4 - 4 0 . Agradezco esta referencia a
nia, México, El Colegio de México, 1958; reed., México,
Miruna Achim.
SEP (Cien de México), 1986, cap. iv; y José Antonio
3 6
le dará el castigo.
gidas por D. Francisco Sedaño, desde el año de 1756.
México, Imprenta de Luis
res de lo literatura mexicana,
39
El contenido erótico de las coplas del
Chuchumbé, de significado fálico, reforzado por el erotismo de sus ritmos y baile,
es el que motivó la persistente persecución inquisitorial en México, de 1766 a
1802, y también el que mayor atención
ha recibido entre los estudiosos. Ha sido
desatendido, en cambio, el contenido político y la situación histórica en los que se
insertaron las coplas del Chuchumbé.
n o f u e i n v e n t a d o d u r a n t e la
obra escrita en Romo por el Padre D Andrés Cavo de
de Jesús. Publícala con notos y suple-
p o r los
p o e t a s d e l Siglo d e O r o e s p a ñ o l , q u e se a c o m -
drés Cavo, Los tres siglos de México durante el gobierno español hasta la entrada
generación
e s p o n t á n e a . F o r m a b a p a r t e d e a q u e l l a vasta y
37
36
3 4
s u p o n e r s e . N o había n a c i d o p o r
en lo crisis de la colo-
alusiones a los recién llegados soldados y
al reclutamiento de las nuevas milicias provinciales:
Me casé con un soldado,
«El excelentísimo señor d o n Juan de Villalva, tenien-
Robles-Cahero, «La memoria del cuerpo y la transmi-
te general de los reales ejércitos, que vino de España
sión cultural: las danzas populares en el siglo XVIII», La
con destino d e comandante general d e las armas en
memoria y el olvido, Segundo Simposio de Historia de
(Tierra Firme), 1 9 4 6 ; Segunda edición (Colección Po-
esta Nueva España, entró en México el 11 de diciem-
las Mentalidades, México, INAH, 1985, pp. 169-170.
pular, 109), 1972, cap. II.
3 9
Alejo Carpentier, La música
en Cuba, México, FCE
lo hicieron cabo de escuadra,
a la Cabana
peninsulares habrían sido vistos como ex-
y todas las noches quiere
¡Muera la Inglaterra!
tranjeros en México. Más adelante, después
su merced montar la guardia.
¡qué v¡va España!
de la Independencia, los extranjeros más
(...)
Adiós Habana triste,
conspicuos pasaron a ser no los españo-
Vente conmigo
de ti me ausento
les, sino tos ingleses y estadounidenses, y
vente conmigo,
pero con la esperanza
a partir del siglo XX sobre todo los estado-
que soy soldado
de verte presto.
unidenses. Pero es poco probable que los
españoles peninsulares hayan sido llama-
de los amarillos.
También tiene significado militar la copla que menciona al puerto de Veracruz:
Avanzar habaneros
dos gringos por los mexicanos en 1766,
a la Cabana
pues en las rebeliones de 1766-1767 en
¡Muera la Inglaterra!
Michoacán, los peninsulares eran persisten-
¡qué viva España!
temente llamados gachupines.
Estas coplas, sin contenido erótico, no
dados irlandeses, el término gringo, como
Mi marido se fue al puerto
42
En caso de referirse en 1766 a los sol-
por hacer burla de mí.
él de fuerza ha de volver
sufrieron la severa persecución de las co-
lo hipotetizó Joaquin García Icazbalceta, po-
por lo que dejó aquí.
plas más descaradas.
dría venir del mote irlandés Erin go bragh,
«Viva Irlanda» en gaélico. Ya vimos que en
1765 el padre Terreros registró que en
Los soldados reclutados de emergencia
por el virrey Marqués de Quillas en 1762 y
Madrid se llamaba gringos particularmente
RECAPITULACIÓN
a los irlandeses. Por ello podría pensarse
1763, durante la guerra de España con Inglaterra, fueron acantonados en el puerto
La coincidencia temporal y conceptual de
que, aunque de origen español, el uso del
de Veracruz, donde sufrieron los embates
estos dos testimonios hace pensar que, jun-
término gringo se intensificó en Cuba y
de la fiebre amarilla y múltiples penalida-
to con el Chuchumbé, el término gringo se
México, y de allí pasó al resto de Hispano-
des e incomodidades. Durante el recluta-
introdujo a México, probablemente de la
américa, a partir del ingreso de España en
miento posterior realizado por Villalba en
isla de Cuba, a partir de la llegada a Vera-
1762 a la Guerra de Siete Años a favor de
1764-1766 y continuado por el virrey Mar-
cruz de los regimientos de veteranos euro-
Francia contra Inglaterra (1756-1763), que
qués de Croix y el visitador José de Gálvez,
peos en noviembre de 1764. '
inició el vano y a la postre fatal intento es-
4
pañol de reforzar con un verdadero ejérci-
uno de los temores de los potenciales re-
Se menciona que los integrantes de los
clutas era ser trasladados al insalubre puer-
regimientos traídos por Villalba eran «euro-
to de Veracruz.
peos»; se sabe que contaba con soldados
Por ello no puede desecharse el posi-
walones y suizos, y supongo que también
ble origen francés de gringo, del nombre
nan premonitoriamente a los jesuítas, cuya
irlandeses, además, por supuesto, de los
denigratono de gnngalet, «petit homme
expulsión en 1767 fue uno de los motivos
soldados españoles.
Estas coplas del Chuchumbé mencio-
to su poder en sus colonias americanas.
maigre et chétif», que pudo ser aplicado
de la llegada en 1764 de los regimientos
Si fueron españoles los soldados llama-
por los franceses a los ingleses durante la
de veteranos españoles, según vimos que
dos gringos por el pueblo de México, esto
Guerra de Siete Años, como en sus ante-
lo piensa Manuel Orozco y Berra:
significaría que para 1764, se había creado
riores guerras a lo largo de su secular ene-
ya una separación lingüística entre novo-
mistad. Confío en que el concurso de
El demonio del jesuíta
híspanos y peninsulares, tanto así que los
múltiples erudiciones permita resolver es-
con el sombrero tan grande,
primeros no entendían a los segundos y
tas dudas y conocer mejor los orígenes en
me metía un zurriago
les llamaron gringos, en el sentido ya men-
México de la palabra gringo.
tan grande como su padre.
cionado de quienes hablan un lenguaje incomprensible. Para 1764 los españoles
Ciudad de México, agosto-noviembre
de 2000
Se menciona, en otro registro inquisitorial de las coplas del Chuchumbé,
40
una alu-
4 1
No sé si pueda verse c o m o una coincidencia el hecho
sión a la toma del puerto de la Habana y
de que el jesuíta Terreros terminara en 1765 su Diccio-
su fuerte del Morro por los ingleses en
nario, primer registro del término gringo en España.
J2
Castro Gutiérrez, Movimientos
paña, Michoacán,
populares en Nueva Es-
1766-1767, cap. ¡v.
1762, pretexto fundamental para la militarización de la Nueva España y de todas las
colonias españolas en las Indias:
Sabe vuestra merced
que tengo un deseo,
njeros, q u e la palabra FRE- J
ι , plumo, ¿NU Y ao=m." WÜR¡É¡-M
ne por soez y jamas se usa D, ,]/»„„, torn. VII. p. 360)
culta: fi se trata d e muje. También se llama así, vulgar é ira'-ijj
comunmente ITNBARATADA, y propiamente, a las grasas que se forman *S
s, CARGADA.
en la mufla, y que los alfareros empleas. I
|AJ».
para vidriar el barro,
.to. m. fam. Burla, chast G r i n g o , g a . TA. y f. El Dicciona- í
molestia, pejiguera. E s voz rio (tice solamente que gringo equiva. |
le Í GRIEGA e n l a fr. fam. HABLAR r w - |
jses penales se llaman bolichada, gringo, hacerlo e n un lenguaje i o t n t e v J
: no falún. U de buenas, >c Mío |jgib| , M o l a aplica, pues, á personas. ¡B
lentos, entompeatada, GRRGERU*. gusaba así en Espa- · \
ña hace
de un siglo. En T e n e r o s I
W/M.wmTu.ap. ia.)-~Qne- leemos: "Gringos, llaman en .Málaga I
ul un SRRGORITÓ reíerv.uto por la T ]
extranjeros q u e tienen cierta es- -Ñ
DitoraleiJ. entre todas lai hemq L priva d e una ΰ
íocución ftcil Y n a t u r a l c a s t e l l a n a ; y « |
noithi dicho detpne., 4 lo» tí- MADRID dan el mismo y por la misma :\
.AS." (IP-, LAI BOTELIAI.?. n.)— causa, c o n particularidad á los irlande- %
C U T O j Γ
que me lleves a La Habana,
1 ( α
a
encima del Morro,
me cantas a la Prusiana.
c
El día 6 de junio
e
¡ft¡ S S S i ? '
la centinela
m
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A
avisaron que veían
a
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distintas velas.
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UC
OS
I ¡poca «abe Td. que e* unGREGO- America Meridional llama asi la pu-uc ¡ j
GENTES, torn. II, cap. 13.)
todos los extranjeros, s e ñ a l a d a m e n t e •
, ada, qne Chole J Chucha
á los italianos." El u s o e n México β J
ieron udGREGORITO
"
llamar gringos a los extranjeros q u e . l
f 5 « * ™ , ρ,»*)
n o son d e raza latina, y más especial- 1
Thaicn o petardo. Kj termine de mente á ingleses y norteamericanos.
3
Prevengan la granada
a
n
los granaderos
que ya el enemigo
cerca tenemos.
« , p- 5β9θ
t (En), m o d . a d v . Q u e esficar ó sin recibir el último
Avanzar habaneros
4 0
Baudot y Méndez, Amores
prohibidos,
citan ACI, Inquisición, 1034, ff. 351 r-352r.
pp. 3 9 - 4 0 ;
•XANA: TRIGO EN greña, el que
l a d o ; SEBO EN greSa, el q u e
"
'
.
.
mo salió d e la res, & c
t Almartarra: litarmrio. Οχι-
Página
lorido, y liitla 1» ilmnífera He que ««baba defl
, ι „ | , , P > [no inghfi]-" (Koa BAac* I
na, KTTHEA! TASE. IV, p. 68.)
η β 1
e
V
G N
"Tiene» túnico ¡qní gracia]
Cana» bwine» de
lOrune el ENNRA de tn üentuno
a le e . i i cevikando.''
- . - —
de! diccionario
*
de García Icazbalceta
se usa para denominar ά los ingleses ó usarlos e n público ó es
yankees. Arona ( p . :$T), califica d e critos serios, arguye fa
disparate cuanto dice Salva, y e n su es CURSI en grado supe
CONCERTÓ, GRINGO, GRINGA, n o es más que Añadiré de mi cuen
INGLÉS, INGLESA. Ortuzar, chileno, dice por lo q u e valiere. Le
( p . 167 ), que GRINGO es apodo con que m o católicos, n o tenía'
se designa regularmente a los ingleses. secuciones religiosas (
Rodríguez ( p . 131), lo mismo. Grana- lo mismo, acudían al!
e e s término vul- conservan apellidos irl
8).!
Por'
gar con que se moteja al extranjero cu- rafliasespañolas.
y a habla difiere totalmente de la caste- que EN MADRID se dab
llana, como el inglés, el alemán, el fran- DAD& los irlandeses el
GOS
El
escudo
d
e
arn
cés, ci italiano, y q u e n o se dice nunca
GRINGO al español, al liispano-america- una arpa con el mote
ERIN es el nombre an
no, al brasileño ni al portugués.
el GO BRAGH significa,
El origen d e la palabra es d e s c o n o ciamos las d o s prime
cido. Ramlrex, en sus NOTICIAS HISTÓmote ERINGO, tendrcm<
RICOS Y ESTADÍSTICOSDT DURANGA{\). 7ρ),
jante á GRINGO.
dice que nosotros la hemos visto in­
(O'HIggiüí 36? <ñrrc>
ventar", sacándola quizá d e un disparate. C o m o era y a conocida hace mucho fiít, 1796-1800.)
••Aqneilo de lencr el
tiempo en España, y anda por casi to(D.
Demetrio O'Higgin
da la América Españnla, n o puede ser 1.1m d
castellano no con ni
invención nuestra y reciente. Igual ob- GB, dio «I principio motiva
jeción puede hacerse al origen que s e no lo creyera maj caióli
l e atribuyó e n u n periódico d e la ca- 00." (Palva, De comoi
üicrou 1» cenia en la freí
pital.
G r i t e r í o , m. Grit
'•Habían llegado á Mazatlán ( E s t .
Ortuzax, p. 167.
d e Sínaloa) unas embarcaciones ingle' G r u l l o , l i a . adj
sas, y los marineros saltaron, y c o m o
que
tira á ceniciento
cosa natural para los marineros ingleses, s e pusieron una TURCA, y algunos curo.
"Scii molas GNLLAI.
de ellos se paseaban en las calles, can(DIARIA DT ÜT/XIEE, tom.
t a n d o una canción inglesa, cuyo estripor tres me tienen .¡ pie,
billo comenzaba asf: "Green grow the GRULLILT." (ATLIHUT, toro
rushes." Los mexicanos que los oyeron
3. fam. Peso duro
después d e repetidas veces, al verlos
"Va Terenvn: yrj TI n.
pasar*cantando la canción, decían: alli docerailFIMITÚL." (KAI
vienen los GRINGOS. Después de esta fe- I, cap. 13-)
cha s e generalizó la palabra e n este
G r u p a d a , f. V. <
puerto, y después en todo el pats." (EL
* G r u p e r a . C Así
TUMPO, Agosto 2, 1893.)
& la baticola.
da^
tW-fia
donde aparece la definición
l a
de gringo
1.
MORELOS TORRES
LA D E M O C R A C I A D E LA L E N G U A
ENTREVISTA CON LUIS FERNANDO LARA
Desde
presa
hace años, el doctor Luis Fernando
invaluable
de nuestro
en El Colegio
idioma.
de México:
Fruto de este trabajo
pañol usual en México, publicado
to en temas
el doctor
relativos
Lara sobre
núa trabajando.
nada Semanal,
al mundo
Lara coordina
el estudio
el Diccionario,
em-
fijación
es el Diccionario del es-
en 1997. Morelos
editorial,
una
y la
habló
Torres,
en esa época
en cuya ampliación
se
expercon
conti-
Esta entrevista apareció en el suplemento La Jorel 16 de febrero de
1997
¿Cuál es la importancia del Diccionario...?
Para comprenderla, tenemos que partir de la situación histórica de
un país como México -similar a la de todos los países de Hispanoamérica. Se ha creado una ¡dea de la lengua española de carácter
metropolitano, madrileño. Las lenguas, desde el siglo XVI hasta la
fecha, han estado ligadas a factores de legitimación de los Estados. En realidad, el español se volvió una lengua poderosa a partir
de los Reyes Católicos. El hecho de que los países de Hispanoamérica hayan sido colonias, produjo una concepción central de la
lengua, de modo que todas las formas de hablar español se veían
como marginales. Esto se vio reforzado por la creación de la Academia de la Lengua, que surgió como una institución del Estado
monárquico, centrada en Madrid, que muy rápidamente empezó
a distinguir entre lo que para ella era el verdadero español y lo
que era español local o periférico. Esta idea se nos ha transmitido
a todos como parte de nuestra educación. Prueba de ello es la
preocupación de todos los hispanoamericanos por el buen o mal
uso de las palabras, de acuerdo a la sanción de la Academia. Cuando
empleamos las formas usuales en Hispanoamérica o en México,
siempre tenemos la sospecha de que hablamos mal, y esto es lo
que yo he venido llamando desde hace tiempo una «conciencia
tampoco se entendió. Ciertos personajes de las letras mexicanas
afirmaban que lo que hacíamos nosotros era una especie de «catálogo de groserías mexicanas» para que la gente en el extranjero
no las dijera.
Se trata de un trabajo singular. Es un diccionario de la lengua
española como la usamos los mexicanos. Y en ese terreno es el
primero. El interés por la ¡dea ha venido creciendo en Hispanoamérica, e incluso en España, donde no me extrañaría que en el futuro
empezáramos a ver aparecer diccionarios andaluces, por ejemplo,
con un punto de partida semejante al nuestro.
¿Cuáles son las dificultades para crear un diccionario, en
comparación con un libro de literatura o uno de ciencias
sociales?
La escritura de diccionarios ha sido un trabajo muy lento, y no puede dejar de serlo. Todos, cuando comenzamos un diccionario, decimos: «Yo me voy a tardar menos.» Mentira. La realidad nos vence.
Se requieren instituciones que estén dispuestas a soportar un diccionario de esta clase por muchos años. Desgraciadamente, no en
todos los países hispanoamericanos existen instituciones así. Desde
el punto de vista tipográfico hay muchas dificultades para vaciar y
organizar la presentación de los datos en la computadora. Aquí el
trabajo ha sido del escritor Francisco Segovia, quien además es muy
buen lexicógrafo. Un lexicógrafo francés famoso, Alan Rey, nos advirtió cuando comenzamos nuestro trabajo: «La mitad del tiempo
que a ustedes les lleve escribir el diccionario, se la van a comer
después en la preparación para la imprenta.» Así ha sido. Además,
se hacen muchas revisiones, porque un error en una obra literaria a
nadie le importa, pero un error en un diccionario se lo recuerdan a
sus autores para el resto de sus vidas.
del desvío».
Los diccionarios con esta orientación en Hispanoamérica y en
México comenzaron a aparecer a principios del siglo XIX, y se llamaban Diccionario de regionalismos, solecismos, barbarismos (de
Históricamente ha habido una gran lentitud por parte de
la Academia para aceptar las palabras del español de
México, de Guatemala, de Hondutas, etcétera.) Había una incapaci-
Antes, en los siglos XVIII y XIX, la Academia no estaba compuesta
por lingüistas. No es lo mismo set un buen escritor, un amante de la
lengua, que trabajar con ella y conocerla. Eso la Academia nunca lo
dad ideológica de los hispanoamericanos para concebir su lengua
materna con ojos propios. Todos nuestros diccionarios de regionalismos - e n nuestro caso de mexicanismos- están hechos con esta
concepción. Sólo se ocupan del vocabulario que no incluye la Academia. El que la Academia acepta, ni lo tocan. Naturalmente, se
ocupan sólo de regionalismos muy peculiares, formas pintorescas
de hablar, caló, etcétera. En el momento en que uno analiza el
diccionario académico frente a los diccionarios de regionalismos,
resulta que hay un hueco inmenso en medio, porque una palabra
tan sencilla como «carátula» -donde van las manecillas del reloj- no
está en un diccionario de mexicanismos, puesto que se halla en el
diccionario de la Academia con otra acepción.
De modo que esa enorme cantidad de significados «diferentes» con los que nos comunicamos no aparece en ninguna parte.
Por ello, nuestro diccionario comenzó reivindicando la lengua española para los mexicanos. Es nuestra lengua matetna, así que
tenemos derecho a un diccionario propio. Cuando se anunció el
proyecto de este Diccionario, en 1973, el ABC de Madrid publicó
un artículo en donde decía que los mexicanos íbamos a producir
México. ¿A qué podemos atribuir este hecho?
entendió. Los miembros de las Academias son escritores famosos,
pero que naturalmente no están dispuestos a cederle a esta institución el tiempo que requiere escribir un diccionario. No sé cómo
opera la Academia Española, la Mexicana o Argentina, pero en principio, hasta los años cincuenta, los escritores que la formaban leían
una obra literaria, y después anotaban algunas palabras con algún
uso que les parecía ejemplar. Luego se reunían una vez a la semana
- y al parecer aún lo hacen- para escuchar las propuestas de los
demás y decidir su incorporación. Este proceso implica una valoración unilateral desde la lengua literaria que eliminaba voces usuales, populares. El Diccionario de la Academia se concibió siempre
como un monumento a la excelsitud de la lengua española, y de
ahí esa idea de que todos tenemos que escribir como Cervantes.
Había también una actitud de rechazo al conocimiento científico y
técnico, y por lo tanto las palabras de estos ámbitos no entraban.
Como consecuencia, el diccionario actual de la lengua española es
una pena, en comparación con los grandes diccionarios del mundo,
un cisma del idioma, como si de pronto fuéramos a cambiar todo
el significado de las palabras y a imposibilitar la comunicación en
los del inglés o el francés por ejemplo.
español. Era un artículo con un sesgo ideológico; lo que se leía
atrás de él era: «Nosotros tenemos el monopolio de la lengua,
¿Cuál es la influencia de los anglicismos en el español de
México? ¿Es creciente con el paso de los años?
¿por qué van a comenzar los mexicanos a romperlo?» En México
Sí lo es. No sólo por el contacto geográfico, sino porque el inglés se
ha convertido en la lengua de mayor Influencia mundial, debido al
poder militar, económico y científico-tecnológico de los Estados
Unidos. ¿Por qué a la galería de Perisur le dicen el malí y por qué la
gente dice bye al despedirse? Sin embargo, desde el punto de vista
de la lengua, esos cien o más anglicismos que se repiten a diario no
causan ninguna dificultad. Creo que es peor el anglicismo mental
de esa «primera generación de norteamericanos nacidos en México», como dice Carlos Monsiváis.
¿Qué tan distinto es el español de México respecto a los
españoles de Hispanoamérica? ¿Tiende a diferenciarse
cada vez más?
Podríamos decir que es un idioma con varios pisos. El piso alto lo
constituye la lengua culta literaria, en la que casi no hay diferencia.
A García Márquez, a Fuentes, a Goytisolo o a Borges los entendemos bien en cualquiera de nuestros países. En el siguiente piso
están las aportaciones de las lenguas nacionales estándar, ligadas
a las instituciones sociales del país. En México, el aporte de la
Revolución desde el punto de vista jurídico, del arte, del pensamiento, etcétera, se tiene que plasmar en el diccionario. Ése es el
siguiente piso. Por otra parte, las lenguas nacionales estándar son
muy unidas: no tenemos ninguna dificultad para que se entiendan un yucateco y un regiomontano. Después viene el uso de la
lengua en las regiones, y allí es cuando empezamos a decir «estos
son norteños, estos jaliscienses...» Después viene el piso de las
regiones más pequeñas, y entonces decimos: «estos son yucatecos de la región más cercana a Campeche, estos son costeños,
etcétera». Lo que hace la educación es enseñarnos a llegar a los
pisos superiores.
Hallamos varias novedades en el Diccionario que podemos agrupar en categorías: desde la definición de la pala-
bra atole, hasta la acepción muy mexicana del verbo apenar, tomada como causar vergüenza.
Hay también
expresiones de origen rural, como ponerse las aguas, que
significa ennegrecerse las nubes poco tiempo antes de
comenzar a llover. Supongo que hay varias categorías de
palabras que no son contempladas en otros diccionarios.
¿Cuál fue el proceso que ustedes siguieron para incluir
esas palabras?
El trabajo de un lingüista consiste en allegarse datos que le produzcan un conocimiento objetivo del fenómeno que quiere estudiar. El
español es mi lengua materna, así como la de todos mis compañeros de trabajo. Pero naturalmente nacimos en una ciudad, en una
región, en una clase social particular, tuvimos cierto tipo de educación, y eso va creando diferencias en cada individuo. Por eso no
sería válido tomar en cuenta cómo hablamos los miembros del
equipo del Diccionario... para decidir qué palabras merecen incluirse en él. Sería una imposición.
Lo peculiar de los diccionarios es que son depósitos del
consenso social; es decir, la gente requiere diccionarios porque lo que le ofrecen es el conjunto de palabras que le permiten entenderse con los demás. Entonces, tenemos la responsabilidad como lingüistas de encontrar realmente cuáles
son esos datos que crean el consenso. Así que creamos un
corpus muy grande del español mexicano contemporáneo: dos
millones de palabras. Recoge palabras tomadas de la literatura mexicana, a partir de Mariano Azuela y hasta 1974. También recoge términos científicos y técnicos, porque a nosotros
sí nos interesa presentar una lengua española mexicana a la
altura de nuestra contemporaneidad. Se consultaron además
textos religiosos, discursos políticos, novela rosa, telenovela,
fotonovela, grabaciones... Este corpus lo procesamos con la
computadora; incluso construimos los sistemas de cómputo
para que se pudiera procesar; fuimos los creadores del primer
sistema de análisis automático del español, y hasta la fecha
no hay otro con la capacidad del nuestro. Asimismo, construimos un aparato de estudio cuantitativo, para reconocer qué
palabras se utilizan más, cuáles se utilizan en ciertas regiones,
etcétera. Procesamos el corpus, obtuvimos los resultados, y
con base en ellos fijamos la lista de las palabras que deben
entrar al diccionario porque están bien documentadas. Y obtuvimos el conjunto de contextos de uso que nos permiten el
análisis. Así que el lexicógrafo del diccionario produce un trabajo original: no le copiamos a nadie. Hacemos el análisis
como si no supiéramos que hay otras definiciones. Buscamos
siempre el matiz más específico de la palabra, tal como se da
en nuestros datos mexicanos. Por eso una de sus peculiaridades es que las definiciones son largas; nunca se utilizan sinónimos, sino que se trata de explicar todos los matices de significado de cada palabra.
El lexicógrafo se apoya además en todas las obras de consulta
que podemos reunir: pequeños diccionarios de regionalismos, libros de texto, textos científicos, enciclopedias, etcétera, de modo
que se pueda ofrecer una información lo más actualizada posible.
Después se dan ejemplos de uso característico, lo cual tiene una
función pedagógica importante: le enseña a la gente cuáles son las
formas más usuales de combinación de las palabras. Es pedagógico tanto para el extranjero que viene a México como para el estudiante mexicano. Esto constituye una novedad relativa en la lexicografía hispánica. Nuestros ejemplos los podemos tomar de Octavio
Paz, pero también del bolero de la esquina, siempre que sean buenos ejemplos.
Tomemos la palabra abuelo. La primera acepción es la de
toda la lengua española, en relación con una persona que es
padre del padre o de la madre. Ejemplos de uso: Mi abuelo o mi
abuelito. Después «persona vieja o anciana». Ejemplo: «Lo busca
un abuelito con una criatura.» No va a haber un escritor de donde yo pueda sacar eso. Lo tengo que sacar de la calle. Después
- p o p u l a r - «Tu abuela», cuya definición es «No te creo, no insistas, no me molestes» Ejemplo: «Tu abuela, no me vengas otra
vez con esos cuentos.» Después «No tener abuela, tener poca
abuela, o iQué poca abuela!» Esto sólo lo encontramos oyendo
a la gente. Si yo me espero a que algún escritor mexicano accidentalmente la meta en sus novelas, voy a esperar sentado. Tenemos por ejemplo la palabra acelerar, cuya primera acepción
es aumentar la velocidad, hacer algo con rapidez, etcétera. Pero
tenemos la forma coloquial, que significa «Excitarse alguien, perdiendo la calma y el control sobre lo que hace, precipitarse o
violentarse al hablar o actuar.» Ejemplo: «Nomás oye hablar de
motocicletas y se acelera.» Otro: «No te aceleres, todavía no acaba la película.» O: «Los de la primera fila se aceleraron y empezaron a lanzar botes al escenario.»
Una palabra más: Afán. «1. Empeño obstinado en obtener
ciertos fines.» Ejemplo: «Maclovio Herrera, en su afán de avance,
comprometió a su brigada (esto está tomado de una novela de
la Revolución).» «2. Aspiración seguida de constantes esfuerzos
por conseguir algo.» Ejemplo: «Un afán de justicia social y de
distribución de la riqueza (esto proviene de un texto político).»
«3. Manía obstinada.» Ejemplo: «El afán de Don Agustín de anotar con referencia erudita sus escritos, de citar en latín y otros
idiomas... (esto debe ser de algún ensayo).» «4. -Plural: Esfuerzos obstinados por lograr alguna cosa.» «Ejemplo: La inquietud
que sintió Licho Muñoz por llegar a ser torero y sus afanes por
alcanzar la gloria entrevista (esto debe ser de una crónica taurina).» «5. -Caló: Ratero, y Robo.»
Por último, la palabra Agachar. Aquí, en este verbo muy mexicano, viene «Agachar la cabecita», popular por morir, o también la
acepción coloquial: «Consentir o aceptar con indignidad algo vergonzoso o indebido.» Ejemplo: «Los líderes se agacharon ante los
malos manejos del diputado.»
El análisis semántico es largo y cuidadoso: en algunas reseñas
que nos han hecho en revistas internacionales han mencionado
que eso es lo que les gusta de nuestro trabajo. Una vez le preguntaron a Lévi-Strauss qué le gustaría que se conservara en caso de
perderse todos los documentos de alguna cultura, y él dijo: «Sus
diccionarios.» Y tiene razón. Si uno se mete en estas páginas, descubre que allí está México.
MIGUEL ÁNGEL MORALES
NOTICIA D E
DICCIONARIOS
iXICANOS
En comparación
cionarios
con los millares
que se han editado
en inglés, el mundo
ta con pocas
y pintor
hispanoparlante
obras del género.
Miguel
Ángel
con nuestra
las siguientes
páginas
de lexicografía
nuestro
revista,
algunas
cuen-
El escritor
Morales
(México,
D. E, 1954) que ha colaborado
ocasiones
de dic-
en francés y
en varias
apunta
en
de las obras
que se han realizado
en
país.
meros diccionarios enciclopédicos en nuestro país aparecieron a partir de la segunda
mitad del siglo XIX. Manuel Orozco y Berra
publicó el Diccionario
universal
de
histo-
ria y de geografía (1853-1856). El cubano José María Pérez Hernández dio a
conocer el Diccionario
tico, biográfico,
la República
geográfico,
de industria
Mexicana
estadís-
y comercio
de
(1874) y don An-
tonio García Cubas el Diccionario
geográ-
fico, histórico
Estados
y biográfico
de los
D e 1571 proceden los diccionarios bilingües de fray Alonso de Molina: Vocabula-
Unidos Mexicanos (1888-1891). Alberto
Leduc, Luis Lara Pardo y Carlos Roumagnac, entregaron en 1910, bajo el sello de
la viuda Ch. de Bouret, el Diccionario de
rio de la lengua
geografía,
DICCIONARIOS DE MEXICANISMOS
el Vocabulario
castellana
en lengua
y mexicana
mexicano
y
y cas-
historia
El Diccionario
y biografía
Porrúa:
mexicanas.
historia,
biogra-
tellana. De 1885, editado en Francia, es el
fía y geografía
Dictionnaire
1964. En su proemio a la primera edición
Ángel María Garibay Kintaniya dice que esta
obra está inspirada en el escrito por Leduc, Lara Pardo y Roumagnac. En la hechura del Diccionario Porrúa intervinieron,
entre otros, Miguel León Portilla, Salvadot
Novo, Justino Fernández, Francisco de la
Maza, Antonio Magaña Esquivel y Germán
de la langue
náhuatl,
de Rémi
Simeon, y de 1899 el Vocabulario
de
mexicanismos,
de Joaquín García Icazbalceta, que va de la A a la G. Francisco J.
Santamaría concluyó sesenta años después
esa empresa, cubriendo las entradas correspondientes a las letras restantes, y le
puso por título Diccionario de mejicanismos: razonado
comprobado
con citas de
autoridades. Este mismo lexicógrafo escribió los nueve volúmenes del Diccionario
general
de americanismos
(1942).
Cecilio A. Róbelo dio a conocer en
1904 su Diccionario
de aztequísmos.
1980 apareció el bilingüe
maya
Cordemex.
Diccionario
En 1995, impreso en
España, apareció El diccionario
ñol de México
En
como
vocabulario
de México
apareció en
Somolinos d'Ardois. La obra reunió «hechos
consumados» y biografías de «personas que
han muerto», «acontecimientos que quedaron en su punto final», así como perso-
de escri-
tores mexicanos (1967), coordinado por
Aurora M. Ocampo y del primer Directorio de escritores ( 1 9 8 6 ) , compilado por
Laura Emilia Pacheco y publicado por el
PEN-Club México, bajo la presidencia de
Ramón Xirau.
Años después, con una gran equipo de
investigadores literarios, entre los que destaca Pilat Mandujano, especialista en Juan
José Tablada, doña Aurora M. Ocampo
emprendió el Diccionario
de
escritores
mexicanos. Siglo XX, cuyo subtítulo reza:
«Desde las generaciones del Ateneo y novelistas de la Revolución hasta nuestros
días». De 1988 a la fecha la UNAM ha publicado cinco enormes tomos (de las letras A a la M). Hay uno más en la imprenta
(de la O a la Q) y existe un CD-Rom que
abarca las entradas de la A a la LL).
En su Diccionario
gramas,
iniciales
escritores
de seudónimos,
ana-
y otros alias usados
mexicanos
y extranjeros
por
que han
publicado
en México (2000), María del
Carmen Ruiz Castañeda y Sergio Márquez
Acevedo reúnen datos acerca de tres mil
autores que se embozaron en siete mil
sobrenombres literarios o periodísticos. Este
también diccionario tomó en cuenta a algunos pintores (como Siqueiros), cómicos
Pancho
dialec-
nar, Humberto Musacchio realizó los cua-
La aparición de la Cyclopédie, de Ephaim
Chambers, y la Encyclopédie
(1745), de
Diderot, propiciaron la realización de diccionarios enciclopédicos, o enciclopedias
en forma de diccionarios como la Encyclopaedia Britannica (1768-1771). Los pri-
mexicanos
artistas, toreros, deportistas, «cuando se han
retirado de su oficio».
del espa-
DE HISTORIA Y GEOGRAFÍA
de escritores
najes vivos de la administración pública y
Debido al número de peticiones que
se le hacían al editor Andrés León Quinta-
tal, de Luis Fernando Lara, quien al año
siguiente, con el apoyo de Gilberto Anguiano Peña y otros especialistas del idioma, dio a conocer una obra que en
realidad no corresponde a este apartado,
pero que mencionamos aquí por cuestiones de contigüidad: el Diccionario
del
español en México, editado por el Centro
de Estudios Lingüísticos y Literarios de El
Colegio de México.
El Directorio
fue antecedente del Diccionario
tros tomos del Diccionario
Enciclopédico
de México (1989), en cuyo prólogo se
abunda sobre los diccionarios enciclopédicos nacionales.
DICCIONARIOS LITERARIOS
(Cantinflos,
Palillo,
Córdova),
res, Rumor,
el Ranzón
Panseco,
caricaturistas
(Helioflo-
Freyre) y músicos (Wello Ri-
vas, Juan Gabriel). Acaso por un exceso
de admiración, las líneas dedicadas al Subcomandante
Insurgente
Marcos
(482-483
pp.) y al ya el totalmente eclipsado Superbarrio (792-794 pp.), son mucho más
numerosas que las dedicadas a Octavio
Paz, Juan Rulfo y Sor Juana Inés de la Cruz.
Para su Diccionario
de
seudónimos...,
Ruiz Castañeda y Márquez Acevedo utiliAl parecer fue Rene Aviles el primero que
zaron como base su Catálogo
en el siglo XX concibió un diccionario exclusivamente literario. En 1956 dio a co-
nimos,
nocer el Directorio
tranjeros
de escritores
mexicanos,
anagramas,
iniciales
usados por escritores
de seudóy otros
mexicanos
que han publicado
alias
y por exen
México
publicado por la Sociedad de Amigos del
(1985), donde compilaron
Libro Mexicano, establecida en la calle de
Palma número 9, despacho 407. El peque-
sobre mil 700 autores que utilizaron más
de cinco mil falsos nombres, y sus Correc-
ño libro incluía fichas biográficas, direcciones, fotografías, información sobre libros y
ciones
y adiciones
al catálogo
de
nimos,
anagramas,
iniciales
y otros
información
seudóalias
folletos (sic) publicados, así como una ficha para que enviaran sus datos aquellos
jeros que han publicado
literatos que no estuviesen incluidos.
Los antecedentes del catálogo son el Ca-
usados por escritores
mexicanos
en México
y
extran(1990).
tálogo
de seudónimos,
ciales de escritores
anagramas
mexicanos
Juan Iguíniz, y Seudónimos,
iniciales,
etc. de autores
e ini-
(1913), de
anagramas,
mexicanos
y ex-
tranjeros (1943), de Juana Manrique de
Lara y Guadalupe Monroy, quienes hicieron una segunda versión en 1954.
En el Diccionario
de literatura
mexicana:
siglo XX (2000), Claudia Abarran, Juan Antonio Rosado y Angélica Tornero, bajo la
coordinación Armando Pereira, exploran «el
movimiento de la cultura de nuestro país
durante este último siglo a través de una
serie de rubros que [...] nos dieran una visión global y lo más completa posible». Es
por ello que se pueden encontrar asociaciones, casas culturales, certámenes, institutos, librerías, cafés, editoriales, festivales,
suplementos, publicaciones (de la Revista
Azul a las actuales), generaciones, grupos,
corrientes, premios y uniones, entre otros
temas. En este libro están las entradas
correspondientes a la Biblioteca de México
e, inmediatamente después, a esta revista.
RÁPIDO PARÉNTESIS PARA SEÑALAR A DOS VÍCTIMAS DE LOS
DICCIONARIOS: EFRAÍN HUERTA Y
LEOPOLDO ZAMORA PLOWES
El poeta Efraín Huerta (1914-1982) corrió
con poca fortuna cuando su nombre fue
incluido por primera vez en los diccionarios
Porrúa
y Larousse.
El Diccionario
Porrúa,
en su cuarta edición, de 1976, lo hizo morir en 1968 «en la ciudad de México». Ya
impresos los dos volúmenes, intercalaron
una pequeña aclaración de su involuntario
error. El pequeño Larousse, por su parte
definió la obra del Gran Cocodrilo como
poesía de «contenido social». En un poemínimo, Huerta protestó: «Embustero Larousse. Yo sólo escribo versos de contenido
sexual». Obviamente, los responsables del
benemérito libro no atendieron la petición
del poeta, ya que el Nuevo
ciclopédico
Larousse
diccionario
ilustrado
en-
(1984), co-
ordinado por Ramón García-Pelayo y Gross,
profesor de la Universidad de París y miembro «o> de la Academia Argentina de Letras,
insisten en hacer de don Efraín un «autor
de versos de contenido social».
Otra infortunada víctima de los diccionarios fue el caricaturista Rutilio Moreno, alias
Rumor. En su Diccionario
de
seudónimos,
María del Carmen Ruiz Castañeda y Sergio
Márquez Acevedo aseveran que falleció el
11 de mayo de 1985, debido a una misteriosa esquela aparecida ese día en el Excelsior. No obstante, Rutilio Moreno Fernández
de Castro, autor, entre otros libros de caricaturas, de Chihuahua
& Michoacán
¿Elec-
Es lamentable que la mitad de los diccionarios enciclopédicos desconozcan al
escritor y periodista Leopoldo Zamora Plowes (nacido en 1886 y muerto en 1950),
autor de los dos tomos de La Comedia
mexicana:
tureros.
Quince uñas y Casanova
Novela
histórica
aven-
picaresca,
con
«2000 notas históricas, biográficas, toponímicas, genealógicas, folklóricas, etcétera».
Esta ambiciosa novela, que cubre el periódico histórico de 1844 a 1853, fue impresa en 1945 por los Talleres Gráficos de la
Nación. En su prólogo, titulado «Expliquémonos», señalaba optimista que si «el éxito y el tiempo ayudan al autor, continuará
con su 'Comedia Mexicana'». Evidentemente, no fue así.
Leopoldo Zamora Plowes y sus Quince
uñas y Casanova
aventureros
son breve-
mente citados en Literatura mexicana. Siglo XIX (1949), el libro de ensayos de José
Luis Martínez. Allí don José Luis menciona
que Zamora Plowes es autor de «una extensa y muy curiosa novela histórica picaresca». Sin duda se le debe a él que se haya
incorporado a Zamora Plowes al Diccionario Porrúa, donde dicen que es periodista,
escritor, autor de «una interesante obra histórica novelada», y fundador y director de
algunas revistas. Entre sus seudónimos periodísticos registran
Croac-CroacyApolodoro. Ambos fueron recogidos por primera vez
en Seudónimos,
anagramas,
iniciales,
etc.
(1943) y luego en las tres obras de María
del Carmen Ruiz Castañeda. Pero, para mencionar tres importantes obras recientes, Zamora Plowes no aparece en el Diccionario
de escritores
mexicanos
Diccionario
enciclopédico
(1967), ni en el
de
México
(1989), de Humberto Musacchio, ni en sus
Milenios
de México
(1999).
En el terreno de las artes plásticas no hay
mucho de donde escoger. De un lado, se
encuentra el precioso Diccionario
gráfico
de arte y oficios artísticos,
biográfico
do de la caricatura
de la caricatura
mexi-
aparece en Diccionario
de cómicos mexicanos
(1987),
que se anunciaba en las solapas de los
libros de editorial Posada y sobre el que
incluso apareció una reseña, con su correspondiente ficha bibliográfica, firmada por
José Antonio Zambrano en el desaparecido periódico El Nacional.
Algunos cómicos y teatros-salones —
conocidos popular y erradamente como
carpas-
aparecen en el Diccionario
ciclopédico
básico
de teatro
en-
mexicano
( 1 9 9 6 ) , preparado por Edgar Ceballos
y un grupo de investigadores de Escenología A. C. Ceballos, quien recoge biografías de actores, directores, autores,
escenógrafos, teóricos e instituciones
públicas y privadas, considera que se trata de una primera aproximación a la historografia del teatro mexicano de 1900
a 1990.
En el Diccionario
de directores
del
cine mexicano (2000), Perla Ciuk, al frente de un grupo de doce historiadores cinematográficos, entre ellos Federico
Dávalos Orozco, especialista en cine
mudo, recopila información biográfica,
filmografía y un comentario sobre 530
cineastas mexicanos, chícanos y extranjeros, que filmaron en conjunto, de 1900
a agosto del 2000, más de siete mil películas mudas y sonoras, en blanco y negro y en color. En días pasados, apareció
diccionario
de opinión
pública
(2001), coordinado por Mina Pickarewickz, que ordena, de la A (de aborto) a la
Z, información sobre esta nueva disciplina que mide eso tan intangible denominado la «opinión pública»
de J. Lapoulide,
impreso con tinta sepia. Fue publicado en
cuatro tomos en 1945 por «Ediciones Culturales de Publicaciones Herrerías S. A.
Méjico: Impreso en los talleres Linotipográficos de Rotograbado de Publicaciones
Herrerías, S. Α.». Del otro, el Repertorio de
artistas en México, preparado por Guillermo de Tovar de Teresa y publicado en 1995
por el Grupo Financiero Bancomer Otra vez
hay que lamentar que los tres lujosos tomos, diseñados por Franco María Rizzi e
impresos a todo color, con prólogo de Octavio Paz, sólo hayan circulado entre sus
tarjeta-habientes.
Gracias a que se inició en la caricatura
política en El hi/o del Ahuizote (1911) y a
que fue director de El Malora (1914), José
Clemente Orozco es el único pintor que
ilustrado
Un libro que jamás se imprimió fue el
Diccionario
México:
PINTURA, CINE Y FARÁNDULA
ción transada? (1994), sigue viviendo y
dibujando sus caricaturas en Ciudad Juárez.
Doña Carmen Ruiz Castañeda y Sergio Márquez Acevedo pueden encontrar la información que así lo indica en el Diccionario
cana, de Agustín Sánchez González.
toria interesado en biografiar a los protagonistas del «patito feo de las artes plásticas». Por cierto que la primera caricatura en
nuestro país apareció en El Iris en 1826. El
diccionario de Sánchez González incluyó una
indispensable sección titulada «Publicaciones», donde se consignan a casi todas las
revistas humorísticas de caricaturas.
biográfico
mexicana
ilustra-
(1997), de
Agustín Sánchez González, maestro de his-
ÚLTIMA ESTACIÓN: MÉXICO Y LA
REAL ACADEMIA DE LA LENGUA
En nuestro país han menudeado las críticas contra la Real Academia de la Lengua, sobre todo por lo que se refiere a
regionalismos, aunque también a definiciones del propio español. En mayo de
1933 el profesor Marcos E. Becerra concluyó sus voluminosas Rectificaciones
ι
(sic) adiciones
Academia
al Diccionario
Española,
de la Real
con un prólogo del
mencionado Francisco J. Santamaría. En
esa misma línea, Raúl Prieto ha criticado
severamente a la «acafemia» —como alguna vez la denominó el escritor español
Julián Ríos- en El diccionario
(1958),
Madre
Academia
(1977) y en su
Nueva
Madre Academia (1981), esta última subtitulada como «crítica sicalíptico-lexicográfíca en prosa».
JOSÉ ANTONIO MILLÁN
ZIGZAG, GONG, PING-PONG,
ICEBERG
Donde se descubre que hay diccionarios inversos, y su
utilidad manifiesta para el progreso de la Humanidad
que quiera un adverbio en -mente,
crucigramista atascado ante un final en
pañol los que más uso podrán hacer de
-feo
este diccionario inverso. Disponer inme-
inverso
de la lengua
españo-
la, Madrid, Credos, 1987
Hermenegildo de la Campa,
Diccionario
inverso del español, Madrid, Narcea, 1987
o el
investigadores de la morfología del es-
Ignacio Bosque y Manuel Pérez Fernández,
Diccionario
(de siete letras) tiene ya donde en-
diatamente de todas las palabras aca-
contrarlos.
Aunque existe algún otro diccionario
badas en -ificar
o -bilidad
es algo que
inverso del español (por ejemplo, el de
sólo se puede conseguir a través de una
CQué esperaría el lector encontrar en un
Hermenegildo de la Campa), el que han
obra como ésta.
libro titulado Diccionario
¿Una
construido Bosque y Pérez Fernández, con
Pero investigaciones fundamentales, no
obra que desorienta al que lo consulta
sus 102.012 voces y la aportación de todo
sólo gramaticales sino incluso filosóficas,
dándole precisamente el sentido contra-
el caudal del Diccionario de la Academia
pueden basarse en este prodigioso instru-
rio al correcto? ¿Un Diccionario que fluye
más el Etimológico de Coraminas-Pascual
mento: ¿de cuántas formas puede hacer-
lentamente desde zurubí hasta
aarónicol
los supera ampliamente. Las limitaciones
se una cosa determinada? El cuidadoso lis-
¿O un repertorio -aterra pensarlo- para
que tiene son las de sus fuentes. Por ejem-
tado de los más de dos mil doscientos
uso exclusivo de personas desviadas? Pro-
plo: el Diccionario de la Academia no re-
adverbios en -mente
bemos a abrirlo al azar:
fleja sino una parte de los compuestos y
aventura asombrosa: desde bobamente
derivaciones de que dispone el hablante,
primera en el orden alfabético inverso) a
atrozmente
•
inverso!
(la última); o desde
(la
píamente
resurtiva
que es muy libre de forjar parduzco
estiva
(como hemos requerido unas líneas más
(la más breve) hasta
festiva
arriba) inocuamente, por más que no figu-
mente
digestiva
ren en él.
todas las posibilidades de la calificación
congestiva
o
propone al lector una
Ya hay en el mercado algunos Diccio-
desproporcionada-
(la mayor), desfilarán ante sus ojos
verbal.
sugestiva
narios de Rimas, pero un Diccionario In-
Quizá podamos ahora comprender
tempestiva
verso como el que nos ocupa puede bien
mejor al escritor con la pluma suspendida
Y de este modo, de principio a fin, una
ejercer esa función, sólo con que se to-
en el aire para rematar una frase, enfrenta-
men algunas precauciones. Como bien
do al vértigo de la lengua : «Y Conrado abandonó la habitación sollozando...» ¿Cómo
larguísima lista de palabras desnudas. Ante
alertaba el viejo chascarrillo, las rimas
nuestros ojos se nos presentan hileras e
pueden aparecer por cualquier esquina:
seguir?... ¿quizá «desproporcionadamente»?
hileras de voces ordenadas (como el há-
«¿Hay algún consonante de «fraile»?
Quede este apunte como un posible ejer-
bil lector habrá descubierto) alfabéticamen-
Hayle». En efecto: confluencias fonéticas
cicio para las modernas academias de es-
te por sus últimas letras, en vez de por las
a partir de ortografías distintas, la conju-
critura creativa.
primeras.
gación de un verbo, cambios de género
Por no hablar de la función enciclopé-
En el fondo tan arbitraria como cual-
o número en un sustantivo, o la simple adi-
dica: el diccionario inverso responderá a
quier otra, esta ordenación (que, por ejem-
ción de un pronombre pueden llevar inde-
ella en la medida en que lengua y mun-
plo, da lugar a la misteriosa proximidad de
pendientemente a una misma terminación.
do ofrezcan una organización similar. Por
taxi y nazi) es, por sí misma, una auténtica
Quien necesite un consonante en -uelo no
ejemplo, el estudioso de los caminos por
los que el futuro se nos revela obtendrá
mina para el investigador de nuestra len-
sólo agradecerá diminutivos -fósiles {pa-
gua, así como para el ocultista, el poeta, el
ñuelo),
artista, el arqueólogo, el crucigramista o el
como duelo
espía...
un huelo
o no (pegueñuelo)-,
o bisabuelo,
o un cuelo
y vocablos
sino también
sólo deducibles
en segundos todos los tipos de mancias,
de la onicomancia
uromancía
(por las uñas) a la
(«Adivinación vana y supersti-
¡Que todo adelanto de la Humanidad
de sus respectivos verbos. Aunque la
haya de tener aplicaciones bélicas! Pues
sencilla reflexión que conduce a la bús-
men de la orina»). Y, de nuevo, habrá que
sí: la confección en Alemania del diccio-
queda de infinitivos en -olar
apelar al buen juicio del lector para sor-
nario inverso del ruso fue de inestimable
-oler
utilidad para el descifrado (o perlustración)
clave en este diccionario. Casos como
do como una adivinación por medio del
de las claves enemigas durante la guerra
guzla,
ganado.
mundial. De hecho, es posible que los pri-
problema: carecen de rima.
meros repertorios ordenados inversamente
o en
encuentra de nuevo una ayuda
por último, no ofrecen ningún
El constructor de palíndromos (esas
ciosa», predica la Academia, «por el exa-
tear el escollo de considerar la
trashuman-
Y, ¡ay!, también los diccionarios inversos t i e n e n sus zonas de escasez y
surgieran para descifrar lo que ha encu-
frases capicúas, que se leen igual en una
despoblamiento, que -claro está- no co-
bierto el mayor de nuestros enemigos, el
u otra dirección, como «Es raro dorarse»)
incidirán con las de los dicionarios norma-
Tiempo. Se crearon para el latín, y como
gozará también de la posibilidad de en-
les. No existe ninguna palabra terminada
ayuda para la epigrafía: el sabio que inten-
contrar una palabra que termine exacta-
en ñ, ni en ν. Y pocas letras habrá tan
mente en la secuencia de letras deseada.
desasistidas y melancólicas como la g, en
taba leer un fragmento de lápida y se encontraba con muñones de palabras, podía
con su auxilio reconstruir la totalidad de la
inscripción.
Más inocuamente, el versificador que
necesite un rima en -uzeo, el publicista
Que el número de estos artesanos sea
la que apenas habitan zigzag, gong,
desdichadadamente reducido no implica
pong
e
ping-
iceberg.
que no se sientan agradecidos ante esta
herramienta básica.
Entre el público especializado, son los
Tomado d e Diario
16, 2 2 d e septiembre d e 1 9 9 0
Ejercita tu lenguaje
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El Gimnasio
Martes 8:30 p.m.
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C A N A L
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julio-agosto 2001
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ü a r t e l e s
Gramática inolvidable
Anécdotas y consejos prácticos para hablar
y escribir correctamente la lengua española
Η
Sala de exposiciones 1
Biblioteca d e México
Conductores: Beatriz Escalante y J o s é G o n z á l e z
Productor: O s e a r Trinidad C á r d e n a s
Horario: m a r t e s y j u e v e s 1 5 : 3 0 h r s .
5J) r a d i o e d u c a c i ó n
"
1060 am
Porque la radio
«ACONACULTA
RADIO EDUCACIÓN
se piensa,
no se improvisa.
hada
don d e
había concedido el
abrir cualquier
diccionario
palabra
EDICIÓN DOBLE 62-63
63
7 "•'5Z435"08Z06
I
BIBLIOTECA
DE MÉXICO
DICCIONARIO
DE CONVENCIONALISMOS
STA DE LA BIBLIOTECA DE MÉXICO NÚMEROS 62 Y 63
SEPARATA REVISTA
CIONARIO
DIC
DE CONVENCIONALISMOS
M H ^
mm
^mmW
GUSTAVE FLAUBERT
Traducido del francés por
Natán W a r m a n
de Editions Montaigne, Paris, 1978
México, D. F., 2001.
PREFACIO DE LA EDICIÓ. ORIGI NAL
De hecho, aunque Flaubert lo pensó toda su vida, el Dictionnaire siempre se quedó en proyecto.
N o es sino hasta 1911 , a más de treinta años de la muerte del escritor, cuando aparece la
primera edición como Apéndice de Bouvard et Pecuchet, en las Obras completas que publica
Conard. Ese texto, compilado por E.L. Ferriere, contenía 674 artículos, apresuradamente
redactados, sin cuidar la forma ni la ortografía, y menos aún clasificarlos alfabéticamente. Se
reprodujo, sin ninguna modificación, en las sucesivas ediciones de Bouvard et Pecuchet.
Pero se sabía que existía un atado de tarjetas que corresponden también a las ldées re9ues
de las que una decena había reproducido la edición Conard. Tras pacientes investigaciones,
tuvimos la fortuna de localizar esas fichas en la Biblioteca de Rou,en, pegadas en 25 hojas
encuadernadas en un volumen in-folio (mss .g 228). Después de una cuidadosa revisión,
retuvimos 327 fichas de artículos inéditos o variantes importantes. Por otra parte, un cuaderno
de 19 hojas a lápiz (mss.g. 227) contenía cierto número de artículos cuidadosamente copiados
y otros apresuradamente escritos. De ese nuevo manuscrito pudimos conservar una decena
de artículos.
En definitiva al Dictionnaire des idées re9ues, la enriquecen 287 artículos inéditos y una
cincuentena de adiciones o correcciones; la edición que se presenta contiene 961 artículos .
Igualmente, pudimos completar el Catalogue des ldées Chic.
Al revés de la mayoría de las ediciones del Dictionnaire des idées re9ues, se ha revisado
cuidadosamente el texto de los manuscritos originales. Flaubert había redactado sus notas
muy rápidamente y seguramente no las habría publicado tal y como nos las dejó. Hemos
corregido todos los errores que el autor cometió por descuido, restablecido estrictamente el
orden alfabético, evitado las repeticiones, suprimido palabras no definidas (bretelles, épicier,
etc.), transcrito el texto auténtico de las citas y velado por que se ajuste la composición a las
reglas tipográficas.
Agradecemos al Sr. R. Martin, Director del Musée Flaubert en Rouen y al Sr. 1. Toutain,
Vice-presidente de la Association des Amis de Flaubert, que nos haya facilitado el acceso a la
Biblioteca de Rouen; expresamos nuestro amistoso reconocimiento a todos los que ayudaron
a establecer la presente edición.
1. AUBIER
Editions Montaigne, París, 1978
VOX POPULI, VOX DEI
Refrán popular
Puede afirmarse que cualquier noción
popular, cualquier convención aceptada,
es una tontería, pues le conviene a la mayoría.
CHAM FORT, MÁXIMAS
A
Abejorros.-
Hijos de la primavera. Bello tema de opúsculo. Su destrucción radical es el sueño de todo prefecto. Cuando, en
un discurso de feria agrícola, se mencionan sus estragos, hay que tratarlos de "coleópteros funestos".
Abelardo.- N o hay que tener ni la más remota idea de su filosofía, ni siquiera conocer el titulo de sus obras.
Aludir discretamente
a la mutilación que le infligió Fulbert. La Tumba de Eloísa y Abelardo: si le prueban que es falsa, exclamar: "Me arrebata mis
ilusiones".
Abogados.-
Demasiados abogados en las Cámaras. Retorcido su razonamiento. De un abogado que es mal orador, hay que
decir: "Sí. su fuerte es el Derecho."
Abrigo, capa.-
Siempre color muralla, para escapadas galantes.
Absalón: Si hubiera usado peluca. Joab no habría podido matarlo. Un gracioso apodo para ponérselo a un amigo
Académie Francaise - Denigrarla, pero de ser posible, tratar de ser parte de ella.
Aceite de oliva.- Nunca es bueno. Hay que tener un amigo de Marseille para que le envíe un barrilito.
Accidente.- Siempre deplorable o molesto (como si nunca tuviera que haber gozo en la desgracia).
Actrices.- La perdición de hijos de familia. De una lubricidad espeluznante, se entregan a orgías, devoran
calvo.
fortunas, acaban en
el hospital. ¡Perdón! Las hay que son buenas madres.
Adioses, despedidas.- Quebrar la voz al hablar de los adioses de Fontainebleau.
Adolescente.- Comenzar siempre el discurso de entrega de premios con "Jóvenes adolescentes" (que es
Administración casera - Referirse a ella siempre respetuosamente.
Aduana.- Hay que rebelarse en su contra y defraudarla (véase Concesión).
Adulador.- Nunca dejar de citar: Detestables aduladores, presiento lo más funesto. ¡Qué puede hacerle
celeste! O bien Sabed que todo adulador
Afeites.- Arruinan el cutis.
Agente - Término lúbrico.
Agricultura.- Una de las tetas
vive a expensas
de quien lo
un pleonasmo).
a los revés la cólera
escucha.
del Estado (Estado es del género masculino, pero no importa). Debería de alentarse. Le hacen
falta brazos.
Agotamiento.- Siempre prematuro.
Agua.- La de París, produce cólicos. El agua de mar sostiene al nadar. El agua de Colonia huele bien.
Aguinaldos - Indignarse contra.
Ahorro (caja de).- Ocasión de robo para los sirvientes.
Aire.- Desconfiar siempre de las corrientes de aire. El fondo del aire, invariablemente, es contrario a la temperatura;
si ésta es
caliente, aquél es frío y a la inversa.
Ajedrez (juego de).-
Imagen de la táctica militar. Todos los grandes capitanes lo dominaban. Demasiado serio para juego,
demasiado frivolo para ciencia.
Ajenjo.-
Veneno violentísimo. Un solo vaso y está uno muerto. Los periodistas lo beben mientras escriben sus artículos. Ha
matado mas soldados que los beduinos.
Ajo.-
Mata los bichos intestinales y estimula los combates amorosos. Cuando
Henri IV \ ino al mundo, se lo frotaron
en los
labios.
Alabarda.-
Al ver una nube amenazante, no dejar de decir: "Van a llover alabardas." En Suiza, todos los hombres
llevan
alabardas.
Alabastro.- Sirve para describir las partes más
Albaricoques - Tampoco los habrá este año.
Albión.-
bellas del cuerpo de la mujer.
Siempre precedida de blanca, pérfida, positiva. Faltó bien poco para que
Napoleón la conquistara.
Hacer su elogio:
la libre Inglaterra.
Alcalde de pueblo.-
Alcibíades.-
Siempre ridículo. Cree que lo insultan cuando lo llaman regidor.
Célebre por la cola de su perro. Especie de desenfreno. Frecuentaba a
Alcoholismo.- Causa de todas
Alegría.- Siempre acompañada
Alemania.-
Aspasia.
las enfermedades modernas (véase Ajenjo y Tabaco).
de loca.
Siempre precedida de rubia, soñadora... ¡Pero vaya organización militar!
Alemanes.- Pueblo de soñadores (ant). No cabe sorprenderse de que nos hayan derrotado: ¡No estábamos listos!
Algodón.- Útil, sobre todo para las orejas.
Aliento.- El tenerlo fuerte da una apariencia distinguida. Evitar las alusiones sobre las moscas y afirmar que pro\ ¡ene
del
estómago.
Alimentación.- Siempre sana y abundante en los colegios.
Almirante.- Siempre valiente. Jura sólo por las "mil portas."
Ambición - Siempre precedida de loca cuando no es noble.
Ambicioso.- En provincia, cualquiera que provoca c o m e n t a r i o s .
"Yo no soy a m b i c i o s o . " quiere decir egoísta o
incapaz.
América.-
Buen ejemplo de injusticia.
Colón fue
quien la descubrió y obtiene su nombre de
Amerito Vespucci.
Sin el
descubrimiento de América n o habría ni sífilis ni filoxera. Exaltarla de cualquier forma, sobre todo si n o se ha estado allá. Lanzar
una perorata sobre s e l f - g o v e r n m e n t .
Androcles.- A propósito de domadores, mencionar el león de Androcles.
Ángel - Ayuda en amor y literatura.
Anticristo.- V o l t a i r e , R e n á n , etc.
Antigüedad, y todo lo concerniente.- Convencional, aburrido.
Antigüedades (las).- Son siempre de fabricación moderna.
Apartamento (de soltero).- Siempre desordenado, con adornos femeninos
rondando aquí y allá. Huele a cigarrillo. Deben
hallarse cosas extraordinarias.
Aplomo - Seguido siempre de infernal o precedido de rudo.
Aquiles.- Añadir "de los pies ligeros", induce a pensar que se h a leído a H o m e r o .
Arenques.- Fortuna de Holanda.
Arpa.- Producto de las armonías celestes. En los grabados, sólo se toca sobre las ruinas
o a la orilla de un torrente. Resaltar el
brazo y la mano.
Arquímedes.-
Al escuchar su nombre, exclamar: "¡Eureka! D e n m e un punto de apoyo y moveré al mundo!" Está también el
tornillo de Arquímedes, pero no se supone que se deba saber en qué consiste.
Arquitectos.- Todos
Arquitectura.- Sólo
imbéciles. Siempre olvidan la escalera de la casa.
hay cuatro órdenes de arquitectura. Claro está que no se consideran el egipcio, el ciclópeo, el asirio, el
indio, el chino, el gótico, el románico, etc.
Arsénico.- Está en todos lados (recordar a madame Lafargue). S i n embargo, hay pueblos que lo comen.
Arte.- Conduce al hospital. No está claro para qué sirve, lo están remplazando máquinas que l o hacen mejor y más rápido.
Artistas.- FJromistas todos. Alabar su desinterés ( a n t ) . Ganan exorbitantes cantidades, pero las tiran p o r la ventana. A menudo,
los invitan a cenar al restaurante. Una mujer artista sólo puede ser una mujerzuela. Lo que hacen, no puede llamarse trabajo.
Asesino - Siempre cobarde, aun cuando sea intrépido y audaz. Menos culpable que un incendiario.
Asfalto.- Ha acabado con las revoluciones: ya no hay forma de levantar barricadas. S i n embargo, es
Áspid.- Animal conocido por la cesta de higos de Cleopatra.
Astronomía.- Bella ciencia. Ú t i l sólo a la marina. Burlarse, al respecto, de la astrología.
Ateo - Un pueblo de ateos no podría subsistir.
Autor.- Deben "conocerse los autores"; no hace falta saber sus nombres.
Avestruz.- Digiere piedras.
bastante incómodo.
Β
Bachillerato - Tronar contra.
Bagnolet.- Región célebre por sus ciegos.'
Bala.- El viento de la bala deja ciego.
Ballesta.- Buena ocasión para contar la historia de Guillermo Tell.
Balsa.- Siempre de la M e d u s e .
Bandera (nacional).- Mirarla hace latir al corazón.
Bandidos.- Siempre feroces.
Banqueros.- Todos son ricos. Los árabes, unos linces.
Banquetes.- Siempre reina la más amplia cordialidad. Uno se lleva
el mejor recuerdo y, antes de separarse, siempre se hace la
cita para el próximo año. Un bromista debe recitar: "En el banquete de la vida, desdichado convivio..." etc.
Barba.- Signo de fuerza. Demasiada barba hace que se caiga el cabello. Ú t i l para proteger la corbata.
Barbero.- Ir donde el f r a t e r , el F í g a r o . El barbero de L o u i s X I . Antes hacían sangrados.
Barca.- Cualquier barquichuelo que lleva una mujer. "Ven a mi barca."
Barrios.- Terribles en las revoluciones.
Basílica - Sinónimo pomposo de iglesia. Siempre imponente.
Bastón.- Más temible que la espada.
Batalla.- Siempre sangrienta. Siempre hay dos vencedores, el batiente y el batido.
Bayadera.- Palabra que exalta la imaginación. Todas las mujeres del Oriente s o n bayaderas (véase Odaliscas).
Bazo.- Anteriormente, a los corredores se les extraía.
Beethoven.- N o pronuncie Bitovan. Destallecer siempre que ejecutan una de sus obras.
Besar.- Más decente hablar de abrazo. Dulce hurto. El beso se pone sobre la frente de una muchacha, la mejilla
la mano de una bella mujer, el cuello de un niño, los labios de una amante.
Bestias,
1
¡ A h ! ¡Si las bestias pudieran hablar! L a s hay que son m á s inteligentes que los hombres
T O D A S LAS N O T A S AL. PIE SON DFI TI? Λ πι
irjry
Bagnolet, C o m u n i d a d d e la r e g i ó n d e l Seine, e n las a l ' u e r
de una mamá,
Biblia.- El libro más antiguo del mundo.
Biblioteca.- Tener siempre una en casa, particularmente de vivir en el campo.
Billar.- Noble juego. Indispensable en el campo.
Bobo.- Todos los parisienses son bobos, aunque de cada diez habitantes de París,
nueve sean de provincia.
En París no se
trabaja.
Bolsa (la).- Termómetro de la opinión pública.
Bolsa (corredores de).- Todos ladrones.
Bonito.- Se usa para todo lo que es bello. ¡Primorosamente bonito! Es el colmo de la admiración.
Bosque.- Los bosques hacen soñar. Son apropiados para componer versos. En otoño, al pasear, debe decirse: "De
lo que queda
de nuestro bosque, etc."
Bostezo.Bota.- En
r
Hay que decir: Discúlpenme, p e o es el estómago y no el aburrimiento quien lo provoca.
lo álgido del verano, no olvidar nunca alusiones a las botas de los gendarmes o los zapatos de los carteros (sólo se
permite en el campo, al aire libre). Únicamente con botas se está bien calzado.
Brazo.- Un brazo de hierro se necesita para gobernar a Francia.
Bretones.- Todos gente excelente, pero terca.
Broche.- Debe encuadrar siempre un mechón de cabellos o una fotografía.
Bromas.- Hay que hacerlas cuando se está de paseo con señoras en el campo.
Bronce.- Metal de la antigüedad.
Budín.- Señal de alegría en los hogares. Indispensable en Nochebuena.
Budismo.- "Falsa religión de la India." (Definición del Dictionnaire Bouillet, I . edición).
Buffon.- Se ponía manguito para escribir.Buhardilla.- Se la pasa uno bien en ella a los veinte años.
a
c
Caballería.- Más noble
Caballo.- Si conociera
que la infantería.
su fuerza, no se dejaría conducir.
Carne de caballo: buen tema de conversación para quien quiera
convertirse en gente seria. Caballo de carreras: despreciarlo, ¿de qué sirve?
Cachet.- Siempre seguido de "muy particular".
Cadalso.- Al subir, procurar decir algunas palabras elocuentes antes de morir.
Café.- Agiliza la mente. Sólo es bueno el que viene del Havre. Debe tomarse de pie en una gran comida.
muy
chic;
Tomarlo sin azúcar es
da la impresión de haber vivido en Oriente.
Caja fuerte.- Sus combinaciones son muy fáciles de deshacer.
Calabozo.- Siempre horrible. Siempre húmeda la paja. Aún no se ha hallado ninguno agradable.
Calor.- Siempre insoportable. N o beber cuando hace calor.
Calvicie.- Siempre precoz; causada por excesos de juventud o por la concepción de grandes pensamientos.
Callos de los pies.- Indican los cambios en el tiempo mejor que un barómetro. Cuando se cortan mal son muy peligrosos; citar
ejemplos de accidentes terribles.
Camarilla.- Indignarse cuando se escucha la palabra.
Camello.- Tiene dos jorobas y una el dromedario. O bien
Can
el camello tiene una joroba y el dromedario dos (uno se confunde).
- Creado especialmente para salvar la vida de su amo. El perro es el amigo del hombre.
Candor.- Siempre adorable. O se está lleno de él o no se tiene en absoluto.
Cangrejo.- Camina hacia atrás. Siempre llamar cangrejos a los reaccionarios.
Cantante.- Todas las mañanas tragan un huevo crudo para aclararse la voz. El tenor, tiene siempre
una voz encantadora y tierna;
el barítono, un órgano simpático y bien timbrado; el bajo, una poderosa emisión.
Cañonazo.- Cambia el tiempo.
Carbunclo.- Véase Granos.
Carniceros.- Temibles en tiempos de revolución.
Cartuchera.- Estuche para bastón de Mariscal de Francia.
Cartujos.- Pasan el tiempo fabricando Chartreuse, cavando su tumba y repitiendo:
Caserío, aldea, villorio.- Sustantivo enternecedor. Adecuado en poesía.
Castaña.- Fémina del castaño.
Cataplasma.- Ponerla siempre mientras se espera la llegada del médico.
Catolicismo - Tuvo una influencia muy favorable en las artes.
Cavernas.- Refugio ordinario de ladrones. Siempre llena de serpientes.
Caza.- Excelente ejercicio que debe pretenderse adorar. Forma parte de la pompa
magistratura.
:
G. Louis Lcclerc, conde de Buffon. naturalista y escritor francés (1749-1789)
"Hermano, morir debemos."
de los soberanos. Tema delirante para la
Caza (pieza de).- Sólo cuando está a punto de podrirse es buena.
Cazadores furtivos.- Todos presidiarios liberados. Autores de cuanto crimen
se comete en el campo. Deben producir frenética
cólera. "¡Sin piedad, señores, sin piedad!"
Cedro.- El del Jardín des Plantes lo trajeron en un sombrero.
Celebridad - Las celebridades, preocuparse del menor detalle de su vida privada a fin de poder denigrarlas.
Celos.- Siempre seguido de desenfrenados. Pasión terrible. Cejas que se juntan son prueba de celos.
Cenas de la Regénce- Consumían más ingenio que c h a m p a g n e .
Censura.- Es útil, digan lo que digan.
Cerrado.- Siempre precedido de herméticamente.
Certificado (el).- Garantía para las familias y los padres. Siempre es favorable.
Cerumen - "Cera humana". Procurar no quitársela, pues impide a los insectos entrar en las orejas.
Cerveza.- N o hay que bebería, pues acatarra.
Chacal.- Singular de shakos (antiguo, pero hace reír siempre).
Champagne.- Caracteriza comidas de ceremonia. Aparentar detestarlo y decir: "No es vino". Entre los humildes
3
provoca
entusiasmo. Rusia consume más que Francia. El pensamiento francés en Europa se difundió por él. Durante la Regénce
no se
hacía más que bebería. Pero no se bebe: se "echa al coleto".
Champiñones.- Sólo deben comprarse en el mercado.
Chateaubriand.- Se le conoce sobre todo por el filete que lleva su nombre.
Chimenea.- Humea siempre. Tema de discusión respecto a la calefacción.
Ciencia.- Poca ciencia aleja de la religión; mucha la aproxima.
Cigarros.- Los del estanco son "totalmente infectos". El único bueno viene de contrabando.
Cirujanos.- Tienen endurecido el corazón; llamarlos carniceros.
Ciprés.- Sólo crece en los cementerios.
Círculo.- Siempre se debe formar parte de un círculo.
Ciruela pasa.- Mantiene libre el vientre.
Cisne.- Canta antes de morir. Con su ala puede quebrar el muslo de un hombre. El cisne de Cambrai
no era un ave sino un
hombre llamado Fénelon. El cisne de Mantua es Virgilio. El cisne de Pesaro es Rossini.
Clarinete.- Tocarlo deja ciego. Ejemplo: todos los ciegos tocan el clarinete.
Claroscuro.- N o se sabe lo que es.
Clásicos (los).- Uno debe conocerlos.
Clown.- Desde la infancia estuvo descoyuntado.
Club - Tema exasperante para los conservadores. Malestar y discusión sobre la pronunciación de la palabra.
Cocido (el).- Sano. Inseparable de la palabra sopa: la sopa y el cocido.
Cocina.- De restaurante: siempre agobia; casera: siempre sana; meridional: demasiado condimentada o m u y aceitosa.
Cocodrilo.- Imita el grito del niño para atraer al hombre.
Cocu - Toda mujer debe hacerle cucú a su marido.
Cochino, cerdo.- Siendo internamente su cuerpo, "completamente semejante al del hombre," debería usarse en los hospitales
4
para enseñar anatomía.
Cognac-
Funestísimo.
Excelente en varias enfermedades.
Un buen vaso de coñac nunca hace daño.
En ayunas mata los
bichos estomacales.
Coito, cópula - Palabra a evitar. Decir: "Tenían relaciones..."
Cojín.- Jamás usarlo; produce jorobas.
Colchón.- Entre más duro, más higiénico.
Colegio, liceo.- Más noble que un internado.
Cólera (el).- El melón produce el cólera. Se cura tomando mucho té con ron.
Cólera (la).- Enardece la sangre; higiénico encolerizarse de tiempo en tiempo.
Colonias (nuestras).- Entristecerse al hablar de ellas.
Comedias.- En verso, no son adecuadas a nuestra época. Sin embargo, la gran comedia debe respetarse. Castigat ridendo mores.
Comercio.- Discutir para saber cuál es más noble: el comercio o la industria.
Cometas.- Burlarse de la gente que los teme.
Comida - Antes se comía al mediodía. Ahora se c o m e a horas imposibles. La comida de nuestros padres es nuestro almuerzo
y nuestro almuerzo era su comida. Se c o m e tan tarde que ya no es comida sino cena.
Comida de solteros - Exige ostras, vino blanco y cuentos
Compás.- El compás es exacto cuando se tiene en el ojo.
verdes.
5
1
Shakos: Palabra húngara.- Gorro militar rígido y truncado, usado por los cadetes de la escuela militar de Saint-Cyr.
J
Juego de palabras: Coucou.- Cuclillo y COÍIÍ.- Cornudo.
' // a le compás
duns I oeil.
Tiene un ojo exacto.
Comunión.- La primera comunión es el día más hermoso de la vida.
Concesión (recaudatoria).- Debe defraudarse (véase Aduana).
Concesiones.- N o hacerlas jamás. Perdieron a Louis X V I .
Concierto.- Pasatiempo apropiado.
Conciliación.- Predicarla siempre, aun cuando los contrarios sean absolutos.
Concupiscencia.- Palabra de cura para expresar deseos camales.
Concurrencia.- El alma del comercio.
Confitero.- Todos los de Rouen son confiteros.
Confort.- Precioso descubrimiento moderno.
Congregante.- Caballero de Onan.
Conjurado.- Los conjurados siempre tienen la manía de inscribirse en listas.
Conservatorio.- Es indispensable estar abonado al Conservatorio.
Conservador.- Político de vientre prominente. "¡Conservador obtuso!. Sí señor, los ángulos sirven de protección.''
Constipación.- Todos los intelectuales están constipados. Influye en las convicciones políticas.
Contralto.- N o se sabe qué es.
Conversación.- Debe excluirse la política y la religión.
Copaiba.- Fingir ignorar su uso.
Corno de caza.- Suena bien en los bosques y en las tardes cuando se navega.
Corsé.- Impide tener hijos.
Cortesana.- Un mal necesario. Protección de nuestras hijas y hermanas en tanto haya solteros. Deberían ser perseguidas
7
implacablemente. Su presencia en las avenidas hace imposible pasear con su mujer. Todas son hijas del pueblo depravadas por
burgueses ricos.
Cosacos.- Comen lumbre.
Costumbre, hábito - Una
segunda naturaleza. Las costumbres del colegio son malos hábitos. Con hábito, puede tocarse el
violin como Paganini.
Creole.- Vive en una hamaca.
Criminal.- Siempre odioso.
Crítico.- Siempre eminente. Se
supone que sabe todo, conoce todo, ha leído todo, visto todo.
Cuando molesta, llamarlo
Aristarco o eunuco.
Crucifijo.- Apropiado en la alcoba o en la guillotina.
Cruzadas.- Fueron benéficas para el comercio.
Cuadratura del círculo.- N o se sabe qué es, pero hay que encogerse de hombros cuando se menciona.
Cuaresma.- En el fondo, es sólo una medida higiénica.
Cuchillo.- Catalán cuando la hoja es larga. Cuando ha servido para cometer un crimen se llama puñal.
Cuerda.- N o se conoce la fuerza de una cuerda. Es más sólida que el hierro.
Cuero.- Todos los cueros vienen de Rusia.
Cuerpo.- Si supiéramos c ó m o está hecho nuestro cuerpo, no nos atreveríamos a m o v e m o s .
Cuestión.- Plantearla es resolverla.
Cujas.- Inseparable de Bartolo: no se sabe qué escribieron, pero no importa. Al que estudia leyes decirle: "Está usted
encerrado
en Cujas y Bartolo."*
Curasao.-
El mejor es de Holanda, pues se fabrica en Curasao, una de las Antillas.
D
Daguerrotipo.- Remplazará a la pintura (véase Fotografía).
Dama.- Todo para las damas. Honor a las damas. Jamás decir: "Esas damas están en el salón."
Damasco.- Único lugar donde saben hacer sables. Toda buena hoja es de Damasco.
Dantón.- "Audacia, más audacia, siempre audacia."
Danza.- Ya no se danza; se desfila.
Darwin.- Ese que dice que descendemos del mono.
Deberes.- Exigirlos de los demás y liberarse de los propios. Los otros los tienen hacia nosotros,
pero nosotros no los tenemos
hacia ellos.
Decoración de teatro.-
N o es pintura: Basta lanzar desordenadamente una cubeta de colores sobre la tela; se extiende luego
con una escoba; la luz y el alejamiento, producen la ilusión.
Decoración de la Legión de Honor.-
Burlarse, pero codiciarla. Cuando se tiene, decir siempre que no se había solicitado.
" Juego de palabras: Conservatcur borne - Oui Monsieur, les bomes servent de garde-fou. Borne.- Limitado, obtuso: Garde-feu - Barrera: Garde-fou.- loquero.
Copaiba: Bálsamo del Perú: se usó para tratar la blenorragia.
* Jaques Cujas (1520-1590).- Jurisconsulto francés nacido en Toulouse. Bartolo (1314-1357).- Jurisconsulto italiano nacido en Urbino.
Decorum ceremonial - Prestigia. Captura la imaginación de la multitud. ¡Es necesario! ¡Es necesario!
Dedicación.- Quejarse de que los demás no la tengan. "¡Somos, en ese aspecto, inferiores al perro!"
Dedo.- El dedo de Dios esculca en todas partes.
Defraudar.- Defraudar al recaudador no es engaño, sino prueba de inteligencia e independencia política.
Deicidio.- Indignarse contra, aunque no sea frecuente el crimen.
Delfín - Carga a los niños en su lomo.
Demóstenes.- N o pronunciaba discurso sin un guijarro en la boca.
Dentadura postiza.- Tercera dentición. Cuidar de no tragarla mientras se duerme.
Dentistas.- Todos mentirosos. Usan bálsamo de hierro. Se consideran también pedicuristas. Se dicen cirujanos
igual que los
ópticos se llaman ingenieros.
Depurativo.- Se toma a escondidas
Derby.- Palabra de carreras. Muy chic.
Derecho (el).- N o se sabe lo que es.
Derrota.- Se sufre, y es tan completa que no queda nadie para dar la noticia.
Desbocado.- Correr c o m o galgo. Inútil saber que no se ha practicado nunca en humanos la eliminación del b a z o .
Descartes.- Cogito, ergo sum.
Desencadenar.- Se desencadena a perros y a malas pasiones.
Desfiladero.- Citar siempre las Termopilas. Los desfiladeros de Vosgues son las Termopilas de Francia. (Se dijo
9
mucho en
1870).
Deshollinador.- Golondrina del invierno.
Desierto.- Produce los dátiles.
Desvarío.- Ideas elevadas que no se entienden.
Devanador ".- Hace caer el cabello.
1
Día.-
Están los días del señor: el de la barba, el del médico, etc. Están los de la señora; los llaman críticos en ciertas épocas del
mes.
Diamante.- ¡Terminaremos por hacerlos! ¡Pensar que sólo es carbón! ¡Si encontráramos uno en estado natural, no lo recogeríamos!
Diana.- Diosa de la caz...tidad.
Dibujo (arte del).- Lo forman tres cosas: línea, matiz y sombreado; además del trazo fuerte, que sólo le corresponde dar al
maestro (Christophe).
Diccionario.- Exclamar: "Sólo sirve a los ignorantes". Diccionario de rimas: ¿Usarlo? ¡Vergonzoso!
Dichoso.- Hablando del hombre dichoso: "Nació cubierto". N o sabemos lo que significa y tampoco el interlocutor.
Diderot.- Siempre seguido de D ' A l e m b e r t .
Dientes.- Los perjudica la sidra, el tabaco, los confites, los helados, beber después de la sopa y dormir con la boca
abierta.
Muela del juicio; peligroso arrancarla pues le corresponde al ojo." Arrancar un diente "no da gozo".
Diez (Consejo de los).- ¡No se sabe qué es, pero es formidable! Deliberaba enmascarado. Aún hace temblar.
Dilettante.- Hombre rico, abonado a la Ópera.
Diligencias.- Añorar la época de las diligencias.
Dinero.- Causa de todo mal. Auri sacra fames. Dios del día (no confundirlo con Apolo). Los ministros lo llaman
gajes, los
notarios emolumentos, los médicos honorarios, los empleados sueldos, los obreros salarios, los sirvientes soldada. N o hace la
felicidad.
Diógenes.- "Busco un hombre... N o me tapes el sol"
Dios.- Lo dijo el mismo Voltaire "Si Dios no existiera, habría
Diploma.- Signo de ciencia. N o prueba nada.
Diplomacia.- Bella carrera, aunque erizada de dificultades,
que inventarlo".
llena de misterio.
Sólo a los nobles les conviene.
Oficio de
importancia oscilante, pero arriba del comercio. Un diplomático siempre es fino y penetrante.
Diputado.-
Serlo, el colmo de la gloria. Tronar contra la Cámara de Diputados. Demasiados charlatanes en la Cámara. N o
hacen nada.
Directoire (el).-
Las vergüenzas del Directoire. "En aquella época, el honor se había refugiado en el ejército". En París, las
mujeres se paseaban completamente desnudas.
Disección.- Ultraje a la majestad de la muerte.
Diva.- Todas las cantantes deben ser llamadas Diva.
Divorcio.- Si N a p o l e ó n no se hubiera divorciado, aún estaría
Djinn - Nombre de una danza Oriental.
en el trono.
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9
Juego de palabras: derate y rute (bazo). Intraducibie.
10
Peine para desenredar cabellos.
" Juego de palabras: Muela del juicio:
r
Deni
oeiüere.
- Broma de Flaubert. En el folklore musulmán, ser sobrenatural benéfico o maléfico que asume formas humanas o animales.
Doctor.-
Siempre precedido de buen y en charlas familiares entre hombres de pinche:
¡Ah! ¡Pinche doctor! Un águila cuando
goza de confianza y un asno cuando disgusta. Todos materialistas. "No se encuentra la fe en el filo del escápelo".
Doctrinarios.- Despreciarlos. ¿Por qué? N o se sabe.
Documento.- Siempre de la mayor importancia.
Dogo.- Se casaba con el mar. Sólo se sabe de uno: M a r i n o Faliero."
Dolmen.- Relacionado con los antiguos franceses. Piedra que servía para los sacrificios
de los druidas. Sólo los hay en Bretaña.
No se sabe más.
Dolor.- Siempre tiene efecto favorable. El verdadero, siempre
Domadores de bestias feroces.- Usan prácticas obscenas.
Domicilio.- Siempre inviolable. Sin embargo, la Justicia y
reprimido.
la Policía penetran cuando les viene en gana.
Regreso a mis
penates. Vuelvo a mis lares.
Dominó.- Mejor
Domo, cúpula.-
se juega mientras más mediocre se es.
Torre de forma arquitectónica. Asombrarse de que se sostenga sola. Mencionar dos: los de Invalides
y San
Pedro en Roma.
Doncella.- Sólo se usa con "Juana de Arco" y con "de Orleans".
Dormir.- Dormir demasiado espesa la sangre.
Dormitorios.- Siempre espaciosos y bien ventilados. Para la moralidad de los alumnos, preferibles a las recámaras.
Dorso.- Una palmada en la espalda puede resultar en despecho.
Duda.- Peor que la negación.
Duelo.- Tronar contra. N o es muestra de valor. Prestigia al hombre haberse batido en duelo.
Dupuytren.- Célebre por su pomada y su museo. ''
Duro.- Agregar invariablemente como el fierro. Hay también duro como la piedra, pero es menos enérgico.
14
1
Ε
Ebanista.- Obrero que trabaja
Eclecticismo.- Tronar contra,
Eco.-
Mencionar el del Pantheon
Económico.-
sobre todo con caoba.
por ser una filosofía inmoral.
y el del puente de Neuilly.
Siempre precedido de "orden". Conduce a la fortuna. Citar la anécdota de Laffite recogiendo un alfiler en el
patio del banquero Perrégaux.
Economía Política.- Ciencia sin entrañas.
Edil.- Tronar contra, a propósito del pavimento de las calles "¿En qué piensan nuestros ediles?"
Egoísmo.- Quejarse del ajeno y no percibir el propio.
Ejecuciones capitales.- Quejarse de las mujeres que van a verlas.
Ejercicio.- Previene todas las enfermedades; siempre aconsejar hacerlo.
Ejército.- Baluarte de la sociedad.
Elefantes.- Se distinguen por su memoria y adoran al sol.
Embriaguez.- Siempre precedida de loca.
Embrollo.- El fondo de cualquier obra de teatro.
Emir.- Sólo se usa al hablar de A b d - e l - K a d e r .
Emperatrices.- Todas hermosas.
Empresario.- Palabra de artista que significa Director. Siempre precedido de hábil.
Enano.- Contar la historia del general Tom Pouce;" si le dio la mano, decirlo con orgullo.
Encerado.- Sólo es bueno el que hace uno mismo.
Encyclopédie.- Reírse con lástima, como si fuera una obra rococo e incluso, tronar contra.
Enfermedad nerviosa.- Siempre con gestos.
Enfermo.- Para levantar la moral a un enfermo, reírse de su afección y negar sus sufrimientos.
Enfeudado.- Injuria muy grave y de mucho estilo para lanzarla contra un adversario político: "¡Señor, está usted enfeudado
1
la camarilla del Elyséel"
Enjuague bucal.- Signo de riqueza en una casa.
Enlucido, enyesado, en las iglesias.- Tronar contra. Esta cólera artística es en extremo tolerable.
Entierro.- A propósito del difunto: "¡Y pensar que comí con él hace ocho días!" Se llaman exequias cuando
funeral cuando es de un
con
Sólo se usa en la tribuna.
es de un general,
filósofo.
'"'Marino Falicro (1274-1355).- Dogo de Venecia de 1354a 1355. Fue decapitado por haber conspirado contra los patricios. Su historia inspiró a Byron su drama
Marino
Fallero.
" Juego de palabras: Tape dans le dos peut rendre poitrinaire.
" Guillaume Dupuytren (1777-1835).- Cirujano francés, creador de un museo sobre enfermedades venéreas.
"' Tom Pouce: Pulgarcito. Enano de circo del siglo XIX.
Entreacto.- Siempre muy largo.
Entrepaño, tocador.- Indispensable para una mujer bonita.
Entusiasmo - Sólo puede provocarlo el regreso de las cenizas del
Emperador. Siempre imposible de describir pero el
periódico
Envergadura.- Querellarse sobre la pronunciación de la palabra.
Epacta, número áureo, carta dominical.- Están en los almanaques, no se sabe qué son.
Epicuro.- Despreciarlo.
Época (la nuestra).- Tronar contra. Quejarse de que no es poética. Llamarla época de transición, de decadencia.
Equitación.- Buen ejercicio para adelgazar. Ejemplo: todos los soldados de caballería son flacos. Buen ejercicio para
engordar.
habla de ello a lo largo de dos columnas.
Ejemplo: todos los oficiales de caballería son panzones. "Monta a caballo c o m o verdadero centauro".
Era (de las revoluciones).- Siempre abierta, puesto que cada nuevo gobierno promete cerrarla.
Erección.- Sólo usarla hablando de monumentos.
Eróstrato.- Usarlo en toda conversación sobre incendios de la C o m m u n e .
Error, falla.- "Es peor que un crimen, es un error" (Talleyrand). "Ya no queda una sola falla por cometer"
1 7
(Thiers). Estas dos
frases deben articularse con profundidad.
Erudición.- Despreciarla como prueba de una mente estrecha.
Esbirro.- Lo usan los republicanos furibundos para designar a los agentes de la policía.
Escribir.- Cúrrente cálamo, excusa para fallas de estilo u ortografía.
Escrito, bien escrito.- Palabra de portero para designar las novelas-folletín que los divierten.
Escritura.- Hermosa: lleva a todo. Indescifrable: signo de ciencia. Ejemplo: las recetas médicas.
Escuelas.- Ρolytechnique, sueño de toda madre (ant). Terror de los burgueses cuando en los motines
Polytechnique
se sabe que la
simpatiza con los obreros (ant). Decir simplemente "la Escuela" hace pensar que estuvo allí.
En Saint
Ecole
Cur.
jóvenes nobles. En la Facultad de Medicina: todos exaltados. En la Facultad de Derecho: j ó v e n e s de buena familia.
Esgrima.- Los maestros de esgrima conocen estocadas secretas.
Esmalte.- Se ha perdido el secreto.
Espada.- Sólo se conoce la de Damocles. Añorar la época en que se portaba. "Valiente como su espada". Muchas veces no la usó.
Espinacas.- La escoba del estómago. Jamás dejar pasar la célebre frase de Prudhomme: " "No me gustan y lo celebro, pues si
1
me gustaran las comería y no las tolero." (Hay quienes encuentran esto totalmente lógico y no se reirán.)
Espía.- Siempre del gran mundo (véase Estafador).
Espíritu, mente, ingenio.- Siempre seguido de chispeante. Corre por las calles. Las mentes elevadas siempre
Esplritualismo.- El mejor sistema de filosofía.
Espuelas.- Le van bien a un par de botas.
Espuma de mar.- Se encuentra en tierra. Se usa para pipas.
Estaciones de ferrocarril - Extasiarse ante ellas y ponerlas c o m o modelo arquitectónico.
Estafador.- Siempre del gran mundo (véase Espía).
Estómago.- Todas las enfermedades provienen del estómago.
Estofado (de conejo).- Siempre se hace con gato.
Estoicismo - Es imposible.
Estornudar.- Es broma ingeniosa decir: el ruso y el polaco no se hablan; se estornudan.
Estornudo.- Tras de decir: "Que Dios lo bendiga", iniciar una discusión sobre el origen de esta costumbre.
Estrella.- Cada quien tiene la suya, c o m o el Emperador.
Estuardo (María).- Lamentar su suerte.
Estudiante.- Todos llevan gorros rojos, pantalones abombados, fuman pipa en la calle y no estudian.
Estudiantes de medicina - Duermen junto a los cadáveres. Los hay que se los comen.
Etimología - Nada más fácil de encontrar, con el latín y un poco de reflexión.
Etrusco.- Todos los vasos antiguos son etruscos.
Eunuco.- Nunca tiene hijos. Fulminar contra los castrados de la Capilla Sixtina.
Evacuaciones.- Las evacuaciones son a menudo copiosas y siempre malsanas.
Evangelios.- Libros divinos, sublimes, etc.
Evidencia.- Lo ciega, cuando no revienta los ojos.
Exasperación.- Constantemente ai colmo.
Excepción.- Diga que confirma la regla. N o se arriesgue a explicar cómo.
Expirar.- Sólo se conjuga con respecto a suscripciones de periódicos.
Explanada.- Sólo se ve en los Invalides.
Exposición.- Tema delirante del siglo XIX.
Extinción.- Sólo se usa con pauperismo.
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se juntan.
Efesio que, para lograr la posteridad, incendió el templo de Diana en Efeso. Devastador incendiario. (Littré).
» Personaje de una obra del popular dramaturgo Henri Monnier (1805-77). El nombre llegó a .ip.ficar al burgués pagado de si mismo. Equivale a Pero Grullo.
Extirpar.- Este verbo sólo se usa para herejías y callos de los pies.
Extranjero.- Infatuación por todo lo procedente del extranjero es
prueba de una mente liberal. Denigrar todo lo que no es
francés, prueba de patriotismo.
F
Fábrica.- Vecindad peligrosa.
Factura.- Siempre muy elevada.
Faetón: Inventor de los coches de ese nombre.
Faisán.- Muy elegante en una comida.
Falsificadores.- Trabajan siempre en subterráneos.
Fanfarria.- Siempre alegre.
Fascio.- Formarlo, el colmo de la dificultad de la Guardia Nacional.
Fatalidad.- Palabra exclusivamente romántica. Hombre fatal se dice de quien tiene mal de ojo.
Felicidad.- Siempre perfecta. Su sirvienta se llama Felicidad; es, por lo tanto, perfecta.
Felicitaciones.- Siempre sinceras, apresuradas, cordiales, etc.
Fénix.- Hermoso nombre para una compañía de seguros contra incendio.
Ferrocarriles.- Si N a p o l e ó n hubiera tenido, habría sido invencible. Sobre su invención, extasiarse
19
y decir: "El que habla,
estaba esa mañana en X...; salí por tren a X...; allí traté negocios, etc. Y a las X horas, estaba de regreso."
Feto.- Cualquier objeto anatómico conservado en alcohol.
Feudalismo.- N o tener ninguna idea precisa, pero tronar contra.
Fiebre.- Prueba la fuerza de la sangre. La ocasionan el melón, la ciruela pasa, el
Fiel.- Inseparable de amigo y de perro. N o dejar de citar los dos versos: Sí, ya que
sol de abril, etc.
a un amigo tan fiel reencuentro
- Mi fortuna,
etc.
Fígaro (Las bodas de).- ¡Otra causa más de la Revolución!
Filosofía.- Burlarse siempre.
Finado.- Mi finado padre y quitarse el sombrero.
Firme.- Siempre seguido de: "como una roca."
Flagrante delito.- Pronunciar flagrante delicto. Se usa en casos de adulterio únicamente.
Flamante.- Pájaro así llamado por provenir de Flandes.
Flema.- Buen género y, además, da un aire inglés. Siempre seguido de imperturbable.
Folletinistas.- Los periodistas. Si se agrega de baja calaña, es el colmo del desprecio.
Fondos secretos.- Sumas incalculables con las que los ministros compran conciencias. Indignarse contra.
Fornarina.- Era hermosa mujer. Innecesario saber más.
Fortaleza, castillo.- Siempre sitiada durante Philippe Auguste.
Fortuna.- Audaces fortuna juvat. ¡Dichosos los ricos, tienen fortuna! Cuando le hablen de una gran fortuna,
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no deje de decir:
Sí, ¿pero está segura?
Fósil.- Prueba del Diluvio. Hablando de un académico, broma de buen gusto.
Fotografía.- Desplazará a la pintura (véase Daguerrotipo).
Francés.- El primer pueblo del universo. "Sólo un francés sobra," dijo el conde
de Artois. ¡Oh. qué orgullo se siente de ser
francés mirando la columna!
Francmasonería.-
¡Otra más de las causas de la Revolución! Las pruebas de iniciación son terribles. Causa disputas en las
parejas. Mal vista por eclesiásticos. ¿Realmente cuál puede ser su secreto?
Francotirador- Más terrible que el enemigo.
Frente.- Amplia y calva, signo de genio o aplomo.
Frescos.- Ya no se hacen.
Frío.- Más saludable que el calor.
Frontispicio.- Encima se ven bien los grandes hombres.
Fuego.- Purifica todo. Cuando escuche gritar "¡fuego!", debe empezar por perder la cabeza.
Fuerte.- Como turco, buey, caballo, c o m o Hércules. Ese hombre debe ser fuerte, es puro nervio.
Fuerza.- Siempre hercúlea. La fuerza prevalece sobre el derecho (Bismarck).
Fuga.- Se ignora en qué consiste, pero hay que decir que es muy difícil y muy aburrida.
Fulminar.- Bonito verbo.
Funcionario.- Inspira respeto, cualquiera que sea su función.
Fundamento.- Carecen todas las noticias.
Furia francesa.- Pronunciar siempre Furia francese.
1
Faetón.- En la mitología griega, hijo de Helios y de Climena.
Juego de palabras: Flamancl. Flandre, Flamant.
Furúnculo.- Véase Granos.
Fusil.- Tener siempre uno en el campo.
Fusilar.- Más noble que guillotinar. Júbilo del individuo
Fusilata.- Única forma de callar a los parisienses.
Fusión de las ramas reales. ¡Esperarla siempre!
a quien le conceden
G
Galeotes, presidiarios.- Tienen siempre cara patibularia. Todos muy hábiles de manos. En prisión, hay hombres de genio.
Gálibo.- Ante cualquier estatua que se examine, decir: "No carece de gálibo."
Gallo.- La persona flaca debe decir siempre que un buen gallo nunca es gordo.
Galófobo - Usar esta expresión al hablar de periodistas alemanes.
Ganapán [Cargador].- Bonito anuncio para una tienda, inspira confianza.
Gato.- Los gatos son traidores. Llamarlos tigres de salón. Cortarles la cola para prevenir el vértigo.
Gendarme.- Baluarte de la sociedad.
Gendarmería.- Decir fuerza pública o Santa Hermandad.
Generación espontánea.- Idea socialista.
General.- Siempre valiente. Generalmente hace algo que no corresponde a su estado, c o m o ser embajador, concejal o jefe de
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gobierno.
Género epistolar.- Estilo reservado exclusivamente a las mujeres.
Genovevino - N o se sabe lo que e s .
Genio (el).- Inútil admirarlo, es una neurosis.
Gentilhombre.- Ya no hay.
Geómetra - "Nadie entra aquí que no sea geómetra" (Platón)
Giaour - Expresión extraña, de significado desconocido, aunque se sabe que se relaciona con el Oriente.
Gimnasio (el).- Sucursal de la C o m e d i e Fran?aise.
Gimnástica.- N o puede hacerse la suficiente. Extenúa a los niños.
Girondinos.- Compadecerlos más que culparlos.
Gleba (la).- Condolerse de la gleba.
Globo.- Con los globos terminaremos por ir a la luna. Estamos lejos de controlarlos.
Globos.- Palabra púdica para designar los senos de una mujer. "Déjeme besar sus adorables globos".
Gloria.- No es sino un poco de humo.
Gloria.- N o hay Gloria sin Consolation.
Gobelinos (tapices de los).- Obra inaudita, que requiere cincuenta años para terminarse. Exclamar ante
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ellos: ¡"Es más
hermoso que la pintura!". El obrero no sabe lo que hace.
Goddam - "Es el fondo de la lengua inglesa", c o m o decía B e a u m a r c h a i s , luego, burlarse
God save the King.- Donde B é r a n g e r lo pronuncian: "God savé te King y así riman con
Gog
piadosamente.
salvé, conservé...
- Siempre seguido de M a g o g .
Goma elástica.- Está hecha con el escroto del caballo.
Golondrinas.- Nunca llamarlas más que mensajeras de
la primavera. C o m o se ignora de dónde vienen, decir que llegan de
"riberas lejanas" (poético).
Gordo.- La gente gorda no necesita aprender a nadar. Son la desesperación de los verdugos porque presentan dificultades de
ejecución. Ejemplo: D u B a r r y .
Gordura.- Signo de riqueza y holgazanería.
Gorro frigio.- Indispensable para el hombre de estudio. Da majestad al rostro.
Gótico.- Estilo arquitectónico que acerca a la religión más que los otros.
Gourmet - Siempre precedido de seco.
Gozar.- Palabra obscena.
Gozo.- La madre de los juegos y la risa; no debe hablarse de sus hijas.
Gramática - Enseñarla a los niños desde su más tierna edad c o m o algo claro y fácil.
Gramáticos.- Todos pedantes.
Granja.- Al visitar una granja, sólo se debe comer pan moreno y no beber más que leche.
Si le dan huevos, exclamar: "¡Dios
mío. que frescos están! ¡Ni de casualidad los hay así en la ciudad!"
Granjero
- Siempre llamarlo: Maestro fulano. Todos los granjeros son gente acomodada.
' Maréchaussée.- "Compañía de soldados de a caballo que había en Francia para perseguir y prender malhechores y asegurar los caminos. Correspondo a las
cuadrillas de la Santa Hermandad en Casulla, instituida con el mismo fin." Diccionario Francés-Español,
de M. Núñez de Taboada. Ψ. Ed. 1842.
" Genovelain.- Canónigo de la orden de Sta. Genoveva.
Gíaour: Crisliano o pagano entre los musulmanes.
Granos.- En el rostro o en otras partes, señal de salud y vigor de la sangre. N o hay que curarlos.
Grog, ponche.- N o está como se debe.
Grupo.- Conveniente en chimeneas o en política
Grutas (con estalactitas).- En su interior se llevó a cabo una célebre fiesta, baile, cena, que ofreció
un gran personaje. Se ven
"como tubos de órgano". Durante la Revolución se celebraron misas.
Guijarros.- Hay que traerlos del mar.
Guantes.- Dan la apariencia correcta.
Guardacosta.- Nunca usar esta expresión en plural al hablar de los senos de una mujer. "
Guardia.- ¡La guardia muere pero no se rinde! Siete palabras para sustituir siete letras.
Guerra.- Tronar contra.
Guerrilla.- Hace más daño al enemigo que el ejército regular.
Gulf-Stream.- Célebre ciudad de Noruega recientemente descubierta.
Gusto.- Lo sencillo es siempre de buen gusto. Decirlo siempre a una mujer que se disculpa
2
1
por lo modesto de su tocado.
Η
Hábito O traje de ceremonias.froc.
Hay que decir frac, excepto en el proverbio "el hábito no hace al monje", donde debe decirse
En provincia, es el último grito de ceremonia y de engorro.
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Hacanea [jaca].- Animal blanco, de mediana edad, cuya raza ha desaparecido.
Hamaca.- Propio de creóles. Indispensable en un jardín. Persuadirse que se está mejor que en una cama.
Harén - Comparar siempre a un gallo rodeado de gallinas con un sultán en su harén. Sueño de todo colegial.
Hachisch.- En Francia, no confundirlo con el hachís que no provoca ningún éxtasis voluptuoso.
Hebreo.- Todo lo que no se entiende es hebreo.
Heiduco- Confundirlo con eunuco.
Heladeros.- Todos napolitanos.
Helados.- Peligroso comerlos.
Hélice.- Porvenir de la mecánica.
Hembra.- Sólo usarlo hablando de animales. Las hembras de los animales, al contrario de lo que ocurre en la especie
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27
humana,
son menos hermosas que los machos. Ejemplos: faisán, gallo, león, etc.
Hemiciclo.- Conocer sólo el de Bellas Artes.
Hemorroides.- Provienen de sentarse sobre los calentadores
y los bancos de piedra. Mal de saint Fiacre. Las hemorroides son
un signo de salud, por lo que no deben curarse.
Henri III, Henri IV.- A propósito de esos reyes, no dejar de decir: "Todos los Henri fueron desdichados."
Hércules.- Los Hércules son del norte.
Hermafrodita.- Excita una curiosidad malsana. Tratar de verlo.
Hernias - Todo mundo las tiene sin saberlo.
Herodes.- Ser viejo como Herodes.
Herpes.- Signo de salud, (véase Granos).
Hiato.- N o tolerarlos.
Hidalgos (de campiña). Tener hacia ellos el más soberano desprecio.
Hidra (de la anarquía, del socialismo, siguiendo con todos los sistemas que atemorizan).- Intentar vencerla.
Hidroterapia, Quita todas las enfermedades y las provoca.
Higiene, Siempre debe ser bien mantenida. Impide las enfermedades cuando no es la causante.
Hipo, Para curarlo, una llave en la espalda o un susto.
Hipócrates, Citarlo siempre en latín porque escribía en griego, excepto en esta frase: "Hipócrates dice sí, pero Galeno dice no."
Hipólito, La muerte de Hipólito, el tema narrativo más bello que puede haber. Todo mundo debería memorizar este fragmento.
Hipoteca, Es muy chic exigir "la reforma del régimen hipotecario".
Hipótesis, A menudo peligrosa, siempre riesgosa.
Histeria, Confundirla con la ninfomanía.
Histrión, Siempre precedido de vil.
Hoja de parra. Emblema de virilidad en el arte escultórico.
Hombre galante. Según las circunstancias, pronunciar galantuomo o gentleman.
Homero, Nunca existió. Célebre por su manera de reír.
;4
Juego de palabras: Garde-cóte: literalmente guarda costillas.
:5
Juego de palabras: Froc-
Parte del hábito monacal que cubre la cabeza y cae sobre la espalda. Cualquier vestido monástico.
;
" Hachís - Especie de picadillo de carne o pescado.
" Heiduco.-
Soldado de infantería húngaro.
Homo - Decir ¡Ecce homo!, al ver entrar a la persona que se espera.
Honor.-
Al mencionarlo, citar: "El honor es una isla escarpada y sin riberas, cuando se abandona, no es posible regresar." Hay
que preocuparse siempre del propio, pero poco del de los demás.
Horizontes.- Encontrar hermosos los de la naturaleza y sombríos los de la política.
Hormigas.- Buen ejemplo para el dispendio. Dieron la idea para las cajas de ahorro.
Horror.- ¡Horrorosas!, al hablar de las expresiones lúbricas. Pueden hacerse, pero no decirse.
"Era en el horror de una profunda
noche".
Hospitalidad.-
Siempre debe ser excelsa. Citar los versos:
En casa del Highlander de
Se da hospitalidad,
Hospedar.-
Escocia,
¡jamás se vende!
2
Luce bien en una frase sobre el "problema del Oriente". "
Hostilidades.- Son como ostras: se abren. "Se abrieron las hostilidades" y parece que sólo falta sentarse a la mesa.
Hoteles.- Sólo en Suiza son buenos.
Hoyuelos.- Decirle siempre a una muchacha bonita que en sus hoyuelos los amores anidan.
Huéspedes.- Ejemplos para los hijos.
Huevo.- Punto de partida para una disertación filosófica sobre la génesis de los seres.
Hugo (Víctor).- Realmente se equivocó al mezclarse en política.
Humedad.- Causa de todas las enfermedades.
Humores.- Alegrarse cuando salen y asombrarse que el cuerpo humano pueda contener cantidades tan grandes.
Húsar.- Pronuncie huzar. Siempre precedido de gentil o desenvuelto. Agrada a las damas. N o olvidar la cita: Tú que
a los húsares de la
conoces
guardia.
I
Ideal - Totalmente inútil.
Ideólogos.- Todos los periodistas lo son.
Idólatras.- Son caníbales.
Ilegible.- Debe serlo una receta médica. ídem toda firma. Indica que se está abrumado de correspondencia.
Iliada (la).- Siempre seguida de la O d i s e a .
Ilotas.- Ejemplo para los hijos, pero no se sabe dónde encontrarlos.
Ilusiones.- Pretender tener muchas. Compadecer a quien las ha perdido.
Imágenes.- Siempre demasiadas en la poesía.
Imaginación.- Siempre viva. Tenerle desconfianza. Cuando no se tiene, denigrarla en los demás. Para escribir
novelas basta
con tener imaginación.
Imbéciles.- Los que no piensan c o m o uno.
Imperialistas.- Todos personas honestas, educadas, apacibles, distinguidas.
Imperio.- "El Imperio es la paz" ( N a p o l e ó n III).
Impermeable (un).- Muy provechoso c o m o prenda de vestir. Muy perjudicial ya que impide la transpiración.
Impertinentes, quevedos.- Insolentes y distinguidos.
Impío.- Tronar contra.
Importación.- Gusano roedor del comercio.
Imprenta.- Maravilloso descubrimiento. Ha hecho más mal que bien.
Impreso.- Creer todo lo que está impreso. ¡Ver su nombre impreso! Los hay que cometen crímenes sólo por eso.
Inauguración.- Motivo de júbilo.
Incapacidad.- Siempre notoria. Mientras más incapaz se es, más ambicioso debe serse.
Incendio.- Espectáculo digno de verse.
Incógnito.- Costumbre de los príncipes cuando viajan.
Incrustación.- Sólo se usa hablando de nácar.
Indolencia.- Producto de las regiones cálidas.
Industria.- Véase Comercio.
Infanticidio.- Sólo se comete entre el pueblo.
Infecta - Debe decirse de cualquier obra artística o literaria que no ha permitido admirar Le Fígaro.
Infinitesimal.- N o se sabe qué es, pero se relaciona con la homeopatía.
Ingeniero.- La primera carrera para un joven. Entiende todas las ciencias.
Inglesas.- Asombrarse de que tengan bellos hijos.
Ingleses.- Todos ricos.
Inhumación.-
; s
Hospodar.-
A menudo precipitada. Contar historias de cadáveres que han devorado su brazo para calmar el hambre.
Antiguo titulo de los gobernadores otomanos de Valaquia y Moldavia.
Injuria.- Debe lavarse siempre con sangre.
Innatas (ideas).- Burlarse.
Inocencia.- La impasibilidad la prueba.
Innovación.- Siempre peligrosa.
Inquisición.- Se han exagerado mucho sus crímenes.
Inscripción.- Siempre cuneiforme.
Inspiración poética.- Cosas que la provocan: la vista del mar, el amor, la mujer, etc.
Instinto.- Suple a la inteligencia.
Institut (el).- Todos los miembros del Institut son unos vejestorios y usan viseras de tafeta verde.
Institutrices.- Siempre son de excelente familia que ha sufrido desgracias. Peligrosas en los hogares; corrompen al marido.
Instrucción.- Dejar creer que se recibió mucha. El pueblo no la necesita para ganarse la vida.
Instrumento.- Los instrumentos que sirvieron para cometer un crimen son siempre contundentes cuando no son corlantes.
Insurrección.- El más sagrado de los deberes (Blanqui).
Integridad.- Pertenece sobre todo a la magistratura.
Intriga.- Conduce a todo.
Introducción.- Palabra obscena.
Inundados.- Siempre del Loire.
Invasión.- Excita lágrimas.
Inventores.- Todos mueren en el hospital. Otro aprovecha su descubrimiento, lo que no es justo.
Invierno.- Siempre excepcional (véase Verano). Es más sano que las otras estaciones.
Italia.- Debe verse inmediatamente después del matrimonio. Produce muchas decepciones, no es tan bella como dicen.
Italianos.- Todos músicos. Todos traidores.
J
Jamón.- Siempre de Maguncia. Desconfiar, por la triquina.
Jansenismo.- N o se sabe qué es, pero es muy chic hablar de él.
Japón.- Todo es de porcelana.
Jardines ingleses.- Más naturales que los jardines a la francesa.
Jarnac (estocada de).- Indignarse contra esta estocada que, por lo demás, era derecha. ''
Jarretiére, liga - Debe llevarse siempre por arriba de la rodilla cuando se pertenece al gran
:
mundo y por abajo en mujeres del
pueblo. Nunca debe descuidar la mujer este detalle de toilette, pues hay demasiados impertinentes en este mundo.
Jaspe.- Todos los vasos de los museos son de jaspe.
Jerigonza.- Manera de hablar de los extranjeros. Del extranjero que habla mal francés, burlarse siempre.
Jeroglífico.- Antigua lengua de los egipcios, inventada por los sacerdotes para ocultar sus criminales secretos.
¡Y pensar que
hay gente que los entiende! Pero ¿quizá sea una broma?
Jesuítas.- Metidos en todas las revoluciones. N o hay dudas sobre su número. N o hablar de la "batalla de los jesuítas".
Jirafa.- Palabra educada para no llamar camello a una mujer.
Jockey.- Deplorar la raza de los jockeys.
Jockey Club.- Sus miembros son todos jóvenes alegres y muy ricos. Decir simplemente "el jockey" es muy chic y
da la
impresión de que uno es miembro.
John Bull.- Si se desconoce el nombre de un inglés, llamarlo John Bull.
Jorobados.- Muy inteligentes. Muy solicitados por las mujeres lascivas.
Judío.- Hijo de Israel. Todos los judíos comercian siempre con larga-vistas.
Juego.- Indignarse contra esa pasión fatal.
Juguetes.- Deberían ser científicos siempre.
Junco.- Un bastón debe ser de junco.
Jurado.- Afanarse por no formar parte jamás.
Justicia.- Nunca preocuparse.
Juventud.- ¡Ah! Cuan bella es la juventud. Recitar siempre estos versos italianos,
¡O Primavera!
¡O Gioventú!
¡Gioventú
¡Primavera
aun sin entenderlos:
dell 'anno!
della
vita!
Κ
^Caleidoscopio [Caleidoscopio].-
:
Sólo se usa en relación a Salones de pintura.
" Coup de Jarnac- Guy Chabot barón de Jarnac. en duelo con La Chataignerale en 1547. lo venció con una eslocada de revés, que le rebanó la corva. Lo
inesperado de ésta, dio origen a esta expresión, que denota un golpe decisivo y. sobre todo, sorpresivo.
Keepsake - Debe estar en la mesa del salón. "
Kiosko.- Lugar de delicias en un jardín.
Knut.- Palabra que irrita a los rusos.
Koran [Corán].- Libro de Mahoma, que sólo habla
1
de mujeres.
L
Laboratorio.- Hay que tener uno en el campo.
Laconismo.- Lengua que ya no se habla.
Lacustres (ciudades).- Negar su existencia, porque no se puede vivir bajo el agua.
LaFayette.- General célebre por su caballo blanco.
LaFontaine.- Sostener que no ha leído sus cuentos. Llamarlo el Bondadoso, el inmortal fabulista.
Lago.- Tener una mujer cerca cuando se pasea por él.
Laguna.- Ciudad del Adriático.
Lanceta.- Traer siempre una en la bolsa, pero no osar utilizarla.
Langosta.- Hembra de la langosta.
Lapidada.- Todas las mujeres lapidadas son lascivas.
Latín, Lengua natural al hombre. Perjudica la buena letra. Sólo es útil para leer las inscripciones
11
32
en las fuentes públicas.
Desconfiar de las citas en latín; siempre ocultan algo impropio.
Laureles, Impiden dormir.
Lavatorio, Sólo se usa al hablar de la ceremonia del lavado de los pies.
Leche, Disuelve las ostras. Atrae a las serpientes. Blanquea la piel; las mujeres parisinas se bañan en leche cada mañana.
Legalidad, La legalidad nos mata. Con ella, ningún gobierno es posible.
Legua, Se recorre más rápido una legua que cuatro kilómetros.
Lenguas vivas. Las desgracias de Francia provienen de no saber bastantes.
León, Es generoso. Juega siempre con una bola. ¡Bien rugido, León! ¡Y pensar que el león y el tigre son gatos!
Letargías, Se han visto durar años.
Líbelos, Ya no se hacen.
Libertad, ¡Oh libertad! ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre! Tenemos todas las necesarias. La libertad no es licencia
(frase de conservador).
Libertinaje, Sólo se ve en las grandes ciudades.
Librecambio, Causa de las penas del comercio.
Libro, Sea cual sea, siempre muy largo.
Liebre, Duerme con los ojos abiertos.
Liguero, Precursores del liberalismo en Francia."
Lilas, Agradan porque anuncian el verano.
Lince, Animal célebre por su ojo.
Literata, Término despectivo para designar a cualquier mujer que se
interesa por algo intelectual. Citar a M o l i e r e c o m o apoyo:
"Cuando la capacidad de su inteligencia se eleve... etc."
Literatura, Ocupación de ociosos.
Littré, Bromear al escuchar su nombre: "Es el señor que
Lord, Inglés rico.
Louis XVI, Siempre decir: "El desdichado monarca..."
Loza, Más elegante que la porcelana.
Lujo, Arruina las propiedades.
Luna, Inspira la melancolía. ¿Quizá está habitada?
Luz,
afirma que venimos de los monos".
Siempre decir \Fiat luxl cuando se enciende una bujía.
Μ
Macarrones, Cuando son a la italiana deben comerse con
Mackintosh, Filósofo escocés. Inventor del caucho.
los dedos.
"' Keepsake, Durante el siglo XIX se aplicó a Almanaques literarios ñoños.
" Lanceta, Instrumento para sangrar.
Juego de palabras con le hommard (langosta grande) y la langouste (langosta)
11
Ligueur - Miembro de la Ligue durante Henri III y Henri IV.
Maestro.- Palabra italiana que significa pianista.
Magia.- Burlarse de ella.
Magistratura.- Hermosa carrera para dedicarse. Los magistrados, todos pederastas.
Magnetismo - Bonito tema de conversación; sirve para "hacerse de mujeres".
Maldición.- Siempre dada por un padre.
Malthus.- "El infame Malthus."
Mamelucos.- Antiguo pueblo del Oriente (Egipto). '
Mandolina.- Indispensables para seducir a las españolas.
Mano.- Tener una bella mano, es escribir bien.
Maquiavelo.- N o haberlo leído, pero considerarlo un malvado.
Maquiavelismo.- Palabra que sólo debe pronunciarse con estremecimiento.
3
Mar.-
1
N o tiene fondo. Imagen del infinito. Despierta grandes pensamientos. En la orilla del mar hay que tener siempre un
catalejo. Cuando se contempla, siempre decir: ¡Cuánta agua! ¡Cuánta agua!
Mareo.- Para no sentirlo, basta con pensar en otra cosa.
Marfil.- Sólo se usa al hablar de dientes.
Mármol.- Toda estatua es de mármol de Paros.
Marselleses.- Todos gente ingeniosa.
Mártires.- Lo fueron todos los primeros cristianos.
Mascada.- Es de "buen gusto" sonarse las narices con ella.
Máscara, antifaz.- Da ingenio.
Matemáticas.- Secan el corazón.
Materialismo - Pronunciar esta palabra con horror, recalcando cada sílaba.
Matinal.- Serlo es prueba de moralidad. Si uno se acuesta a las cuatro de
la madrugada para levantarse a las ocho, es un
perezoso. Pero si se mete a la cama a las nueve de la noche y se levanta a las cinco, es activo.
Matorral.- Siempre sombrío e impenetrable.
Máximas.- Nunca nuevas, pero siempre consoladoras.
Mayor.- Ya sólo se encuentra en menus baratos.'''
Mazarinadas.- Despreciarlas. No hay por que conocer ninguna.'"
Mecánica.- Porción inferior de las matemáticas.
Medallas.- Sólo las hacían en la antigüedad.
Medicina.- Burlarse, cuando se siente uno bien.
Medianoche.- Límite de la dicha y de los placeres honestos; todo lo que se hace después es inmoral.
MeflStofélica.- Debe decirse de toda risa amarga.
Mejillones.- Siempre indigestos.
Melancolía.- Signo de distinción de corazón y elevación de mente.
Melodramas.- Menos inmorales que los dramas.
Melón.- Bonito tema de conversación en la mesa. ¿Es una legumbre? ¿Es una fruta? Los ingleses lo comen
como postre, lo cual
sorprende.
Memoria.- Quejarse de la propia, e incluso jactarse de no tener, pero rugir si le dicen que
Mendicidad.- Debería estar prohibida y nunca lo está.
Mensaje.- Más noble que carta
Menso.- Más vale ser bribón que menso.
Mercurio.- Mata la enfermedad y al enfermo.
Meridional (cocina).- Siempre con ajo. Tronar contra.
Meridionales (los).- Todos poetas.
Metafísica.- De broma: es prueba de una mente superior.
Metáforas.- Siempre demasiadas en el estilo.
Metalurgia.- Muy chic.
Metamorfosis.- Reírse del tiempo en que se creía en ella. O v i d i o es el inventor.
Método - N o sirve de nada.
México.- "La guerra de México es el pensamiento más grande del reinado." (Rouher).
Miedo.- Da alas.
Ministro.- Último escalón de la gloria humana.
,J
Mameluck.-
no tiene juicio.
Criado, sirviente.
" Textualmente dice: Major- Ne se trouveplus que dans les tables d'hote, Major, palabra latina que pasa a las lenguas romances, indica máxima importancia en
todo (rango, edad, calificación, tribunal, examen, &). Table d'hote al contrario, significa comida ordinaria, acomodo corriente. La traducción que damos es por
demás tentativa y posiblemente se refiera a un grado militar del pasado, al que sólo se le encuentra en comidas baratas.
" Mazarinada.- Canción o panfleto contra Mazarino durante la Fronde.
Minuto.- Nadie imagina cuan largo es un minuto
Misioneros.- Todos acaban comidos o sacrificados.
Mobiliario.- Con respecto al mobiliario, temer todo.
Modistillas.- Ya no hay modistillas. Esto debe ser dicho con el aire destrozado del cazador que se queja de que ya no hay caza.
Molino.- Ayuda al paisaje.
Monarquía.- La monarquía constitucional es la mejor república.
Monjillo - Hijo del monje."
Monopolio.- Tronar contra.
Monstruos.- Ya no se ven.
Morenas.- Más ardientes que las rubias (véase Rubias).
Mosaicos - S e ha perdido el secreto.
Moscas.- Puer abige muscas.
Mosquito.- Más peligroso que cualquier bestia feroz.
Mostachos.- Dan un aire marcial.
Mostaza.- Sólo en Dijon hay buena mostaza.
Multitud.- Siempre tiene buenos instintos. Turba ruit o ruunt. "La abyecta multitud" (Thiers). El pueblo en santa multitud
inundaba
los portales,
etc.
Músculos.- Los músculos de los hombres fuertes son siempre de acero.
Museo.- D e Versailles: Esboza los hechos culminantes de la gloria nacional;
bella idea de L o u i s - P h i l i p p e .
muchachas deben evitarlo. Dupuytren; Muy útil para enseñarlo a los muchachos.
Música.- Hace pensar en un montón de cosas. Suaviza las costumbres. Ejemplo: la M a r s e i l l a i s e .
Del Louvre: Las
MÚSICO.- En el verdadero músico, lo correcto es no componer ninguna música, no tocar ningún instrumento y despreciar a los
virtuosos.
Ν
Ñapóles.-
Si habla con académicos, diga Parténope. Ver Ñapóles y morir (véase Yvetot).
Narices.- Las respingadas, signo de lubricidad.
Naturaleza.- ¡Qué bella es la naturaleza! Decirlo cada ocasión que
Navegante.- Siempre intrépido.
Navios.- Sólo en B a y o n n e s e construyen bien.
Néctar.- Confundirlo con la ambrosía.
Negocios [affaires] (los).- Van antes que todo. Una mujer debe
se está en el campo.
evitar hablar de los suyos. Es lo más importante de la vida;
allí está todo.
Negras.Négre.-
Más ardientes que las blancas (véase Rubias y Morenas).
Siempre hay que hablar négre para que lo entiendan los extranjeros, cualesquiera que sea su nacionalidad. También se
usa en el estilo telegráfico.
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Negro.- Siempre seguido de ébano. C o m o un arrendajo (por azabache)."'
Negros.- Admirarse de que su saliva sea blanca y que hable francés.
Neologismo.- La perdición de la lengua francesa.
Nerviosa.- Se dice cada vez que no se entienda nada de una enfermedad; esta explicación satisface a quien la escucha.
Niños.- Aparentar por ellos una ternura lírica cuando hay gente.
Nobleza.- Despreciarla y envidiarla.
Nochebuena (Cena de).- Es el budín lo que hace la cena.
Normandos.- Creer lo que declaran que traen en sus mochilas, y embromarlos con sus gorros de algodón.
Notarios.- Hoy, no hay que fiarse.
Novelas.- Pervierten a la masa. Son menos inmorales por entregas que en libro. Sólo pueden tolerarse las novelas históricas,
por enseñar historia. Las hay escritas con la punta de un escalpelo, otras descansan en la punta de una aguja.
Nudo gordiano.- Tiene que ver con la antigüedad. (Forma en que los
Numismática.- Tiene que ver con la alta ciencia. Inspira un inmenso
Nutria.- Sirve para hacer bonetes y chalecos.
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Juego de palabras intraducibie: Moinean.-
i» iVégne, Petit négre.-
Fils ¡le moine;
Moincau:
Gorrión; Moine: M>
Francés muy elemental.
"' Juego de palabras: Noir comme un jais.-
Negro como el azabache. Geai: arrendajo.
antiguos se anudaban la corbata.)
respeto.
o
Oasis.- Albergue en el desierto.
Obrero.- Siempre honesto, cuando no se amotina.
Obscenidad.- Toda palabra científica derivada del griego o latín oculta una obscenidad.
Obús.- Sirve para hacer relojes y tinteros.
Octogenario.- Se dice de cualquier viejo.
Odaliscas.- Todas las mujeres del Oriente son odaliscas (véase Bayaderas).
Odeón.- Bromear sobre su alejamiento.
Olor (de pies).- Signo de salud.
Offenbach.- Al escuchar su nombre, hay que apretar dos dedos de la mano derecha para
evitar el mal de ojo. Muy parisino,
muy decente.
Omega.- Segunda letra del alfabeto griego; siempre se dice alfa y omega.
Omnibus.- Nunca hay lugar. Fueron inventados por Louis XIV. "Yo, señor, conocí los triciclos
Opera (los pasillos de la).- Paraíso de Mahoma en la tierra.
Optimista.- Equivalente de imbécil.
Oración.- Cualquier discurso de Bossuet.
Orquesta.- Imagen de la sociedad: cada quien hace su parte y hay un director.
Orquitis.- Enfermedad de señor.
Orden, el orden.- ¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre! (véase Libertad.)
Orfebre.- Llamarlo siempre Sr. Josse.
Órgano.- Eleva el alma a Dios.
Orientalista.- Hombre que ha viajado mucho.
Original.- Burlarse de todo lo que es original, odiarlo, escarnecerlo, y si se puede exterminarlo.
Ortografía.- Creerle como a las matemáticas. N o es necesaria cuando se tiene estilo.
Oso.-
cuando tenían tres ruedas."
Se llama generalmente Martín. Contar la anécdota del inválido que, viendo un reloj en su foso, descendió y fue devorado.
Ostras.-
¡Ya no se comen! ¡Son demasiado caras!
Ρ
Padrino - Siempre el padre del ahijado.
Paganini - Jamás afinaba su violin. Célebre por lo largo de sus dedos.
Paisajes (de pintores).- Siempre platos de espinacas.
Pájaro.- Desear ser uno y decir suspirando: "¡Las alas! ¡Las alas!" Indicio
Palladlo - Fortaleza de la antigüedad.
Palmera - Da color local.
Palmira.- ¿Una reina de Egipto? ¿Ruinas? N o se sabe.
Pan.-
o señal de un alma poética.
N o se conocen todas las porquerías que tiene el pan.
Pantaleta.- Muy excitante.
Panteísmo.- Tronar contra. Absurdo.
Paño.- Todos los paños vienen de Elbeuf.
Paradojas.- Se dicen siempre en el Boulevard des ¡taliens,
Paralelo.- Sólo debe escogerse entre los siguientes: C é s a r
entre dos fumadas de cigarrillo.
y P o m p e y o , Horacio y Virgilio, Voltaire y Rousseau, Napoleón y
C a r l o m a g n o , G o e t h e y Schiller, Bayard y M a c - M a h o n .
Parientes.- Siempre desagradables. Ocultar a los que no son ricos.
París.- La gran prostituta. Paraíso de las mujeres, infierno de los caballos.
Partes - Vergonzosas para unos, naturales para otros.
Parto.- Evitar la palabra. Sustituirla por acontecimiento. "¿Para cuándo espera el acontecimiento?"
Paseo.- Siempre dar un paseo después de comer; facilita la digestión.
Pastores.- Todos brujos. Se especializan en conversar con la Santa Virgen.
Patos.- Todos vienen de Rouen.
Pedantismo.- Debe escarnecerse, salvo cuando se aplica a cosas ligeras.
Pederastía.- Enfermedad que afecta a todos los hombres en cierta edad.
Pelícano.- Se perfora las alas para alimentar sus crías. Emblema del padre de familia.
Pelirrojas- Véase Morenas, Negras y Rubias.
Pensar.- Doloroso. En general, lo que nos obliga a hacerlo es desesperanzados
Pensionado.- Llamarlo Boarding School cuando se trata de un pensionado para señoritas.
Periódicos.- N o poder estar sin ellos, pero tronar contra. Su importancia en la sociedad moderna. Ejemplo:
Le Figaro. Los
periódicos serios: La R e v u e des Deux M o n d e s , L'Economiste, Le Journal des Débats. Hay que desparramarlos en la mesa de
la sala, pero habiéndolos cortado antes. También produce buen efecto marcar algunos párrafos con lápiz rojo. Por la mañana, leer
un artículo de esas publicaciones serias y de peso; y por la tarde, en alguna reunión social, para poder brillar, orientar la conversación
hacia el tema estudiado
Permutar.- Único verbo conjugado por los militares.
Pernada (derecho de).- N o creerlo.
Perú.- País donde todo es de oro.
Philippe d'Orleans-Egalité, Tronar contra. Otra más
de las causas de la Revolución. Cometió todos los crímenes de esa
época nefasta.
Pesadillas.- Provienen del estómago.
Piano.- Indispensable en una sala.
Picadillo.- Sólo lo hacen bien en el campo.
Piedad.- Desconfiar siempre.
Pilluelo, golfillo. Siempre de París. Nunca deje que su mujer diga: "Me gusta hacerla de golfilla cuando estoy alegre..."
Pinche.- Usar esa palabra sólo para maldecir ¡Y quién sabe! (véase Doctor).
Pintura sobre vidrio.- Se ha perdido el secreto.
Pirámide.- Obra inútil.
Planetas.- Todos descubiertos por el Sr. Leverrier.
Plantas.- Curan siempre la parte del cuerpo a la que se asemejan.
Plica polaca.- Si se cortan los cabellos, sangran.
Poesía (la).- Totalmente inútil, pasada de moda.
Poeta.- Sinónimo noble de bobo; soñador.
Policía.- Siempre errada.
Ponche.- Conviene a una velada de solteros. Fuente de delirio. Apagar la luz al prenderle fuego. ¡Produce fantásticas llamaradas!
Ponsard.- Único poeta que tuvo buen j u i c i o .
PopillllS.- Inventor de una especie de círculo.
Portafolios.- Tener uno bajo el brazo da apariencia de ministro.
Port-Royal.- Tema de conversación muy saludable.
Postre.- Lamentar que ya no se cante. Las gentes sensatas lo desprecian: ¡No! ¡No! ¡Nunca pasteles! ¡Jamás postre!
Práctica.- Superior a la teoría.
Pradón.- N o perdonarle haber querido emular a Racine.
Pragmática sanción.- N o se sabe qué es.
Preocupación.- Es tanto más viva cuando, estando completamente absorto, uno permanece inmóvil.
Presupuesto.- Jamás en equilibrio.
Priapismo.- Culto de la antigüedad.
Primo.- Aconsejar a los maridos desconfiar del primo segundo.
Principios - Siempre indiscutibles, no puede saberse su número ni naturaleza, pero no importa, pues son sagrados.
Profesor.- Siempre sabio.
Progreso.- Siempre malentendido y muy apresurado.
Propiedad.- Uno de los pilares de la sociedad. Más sagrada que la religión.
Propietario.- Los humanos se dividen en dos grandes clases: propietarios y locatarios.
Prosa.- Más fácil de hacer que los versos.
Providencia, ¿Qué sería de nosotros sin ella?
Publicidad, Fuente de fortuna.
Pudor, El adorno más hermoso de la mujer.
Puesto, Siempre pedir uno.
Púrpura, Palabra más noble que roja.
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Q
Queso,
Citar el aforismo de Brillat-Savarin: "Un postre sin queso es una beldad tuerta.'
R
Racine,
¡Tunante!
Radicalismo, Tanto más peligroso
Rana, Hembra del sapo.
Rayos Vaticanos.- Reírse.
cuanto menos se expresa. La república nos lleva al radicalismo.
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Ponsard, Frangois, Poeta dramático nacido en lsérc (1814-1X671 B^rí-lnnA ^™t„ i,
j i
loo i). Reacciono contra los excesos del romanticismo. Pequeño
Excomuniones.
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U
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1
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Larousse.
Recámara.- De un antiguo castillo: Henri IV siempre pernoctó una noche.
Recamareras.- Más bonitas que sus señoras. Conocen todos sus secretos y
las traicionan. Siempre deshonradas por el hijo de
la casa.
Recinto.- Suena bien en los discursos oficiales. "Señores, en este recinto..."
Reconocimiento.- N o necesita expresarse.
Regalo.- Lo que lo aprecia no es el valor, ni es el precio lo que lo valora. El regalo no vale nada, lo que cuenta es la intención.
Religión (la).- Forma parte de las bases de la sociedad. Es necesaria para el pueblo, pero no en exceso. "La religión de
nuestros padres" debe decirse con unción.
Reloj.-
Sólo es bueno si es de Ginebra. En las obras teatrales donde hay hechizos, cuando un personaje saca su reloj, éste debe
ser una cebolla; es una broma infalible. "¿Marcha bien su reloj? Regula al sol."
Republicanos.- N o todos los republicanos son ladrones, pero todos los ladrones son republicanos.
Restaurante.- Siempre pedir los platos que habitualmente no se comen en casa. Si está confundido, basta con escoger los
platos
que le sirven a los vecinos.
Rima.- No concuerda nunca con la razón.
Riqueza.- Substituye a todo, incluso a la consideración.
Risa.- Siempre homérica.
Rizar, rizado.- N o le sienta al hombre.
Romanzas.- El cantor de romanzas gusta a las damas.
Ronsard.- Ridículo con sus palabras griegas y latinas.
Ropa interior.- Nunca se enseña demasiado; jamás lo suficiente.
Rostro.- Espejo del alma. Se ve que hay gente que tiene el alma bien fea.
Rousseau - Creer que J.-J. R o u s s e a u y J.-B. R o u s s e a u son hermanos, c o m o
Rubias.- Más ardientes que las morenas (véase Morenas).
Rúbrica.- Entre más complicada más hermosa.
Ruinas.- Hacen soñar y dan poesía al paisaje.
lo eran los dos C o r n e i l l e .
Sabañón.- Signo de salud; proviene de haberse calentado cuando se tenía frío.
Sabios.- Burlarse. Para ser sabio sólo hace falta memoria y trabajo.
Sable.- Los franceses quieren ser gobernados por un sable.
Sacerdocio.- El arte, la medicina, etc. son sacerdocios.
Sacerdotes.- Deberían castrarlos. Se acuestan con sus sirvientas y tienen hijos,
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a los que llaman sobrinos, pero no importa,
pues también los hay buenos.
Sacrilegio.- Es un sacrilegio cortar un árbol.
SáflCO y adónico (versos).- Produce excelente efecto en artículos de literatura.
Sainte-Beuve.- El Viernes Santo comía exclusivamente carnes frías.
Sainte-Heléne.- Isla conocida por su acantilado.
Salchichero.- Anécdota del relleno hecho de carne humana. Son bonitas todas las salchicheras.
Salero.- El volcarlo trae desgracias.
Salón (presentarse al).- Entrada literaria que coloca muy bien a su hombre.
Salud.- Demasiada salud, causa de enfermedad.
Salutación.- Siempre apresurada.
San Bartolomé- Vieja broma.
Sangrar.- El sangrado se hace en primavera.
Sapo.- Macho de la rana. Posee un veneno muy peligroso. Habita en el interior de las piedras.
Sátrapa.- Hombre rico y depravado.
Saturnalias.- Fiesta del Directoire.
Scudery.- Burlarse, sin saber si era hombre o mujer.
Semental.- Siempre vigoroso. Una dama debe ignorar la diferencia entre un semental y un caballo.
Séneca - Escribía en un pupitre de oro.
Señoritas.-
Articular tímidamente esta palabra. Todas las señoritas son pálidas y frágiles, siempre puras. Hay que evitarles toda
clase de libros, visitar museos, ir al teatro y sobre todo, al jardín zoológico en la sección de monos.
Señorito.- Siempre bromista. Debe
Sidra.- Perjudica los dientes.
Serpientes.- Todas venenosas.
serlo. Asombrarse si no lo es.
« Jean-Baptiste Rousseau ( 1 6 7 1 - , 7 4 1 , , Dramaturgo y poeta franeés que gozó de gran popularidad en la soeiedad pansma de entonces.
Servicio.-
A los niños se les hace un servicio al zurrarlos; a los animales al golpearlos; a los sirvientes al despedirlos; a los
malhechores al castigarlos.
Sevilla.- Célebre por su barbero. ¡Ver Sevilla y morir! (véase Ñapóles).
Sibaritas.- Tronar contra.
Sífilis.- Más o menos, todos estamos infectados.
Sirvientas.- Todas malas. ¡Ya no hay criadas!
Sitio.- Lugar para hacer versos.
Sociedad.- Sus enemigos. Lo que causa su pérdida.
Solteros.- Todos egoístas y depravados. Debería cobrárseles un impuesto. Se forjan una triste vejez.
Sombreros.- Protestar contra la forma de los sombreros.
Sombreuil (Mademoiselle de).- Recordar el vaso de sangre.
Sonámbulo.- Se pasca en la noche sobre el filo de los tejados.
Soplete.- Nunca usarlo.
Soplones - Todos policías.
Sortija.- Muy distinguido llevarla en el dedo índice. Ponérsela en el pulgar resulta en extremo oriental. Usar sortijas deforma
los
dedos.
Sueño.- Espesa la sangre.
Sufragio universal.- Lo último en ciencia política.
Suicidio.- Prueba de cobardía.
Suspiro.- Debe exhalarse cerca de una mujer.
Tabaco.-
El del estanco es inferior al de contrabando. Aspirarlo (en polvo) ayuda al hombre de estudio. Causa de todas las
enfermedades del cerebro y de la médula espinal.
Tabelión, escribano.- Más adulador que notario.
Talleyrand (Príncipe de).- Indignarse contra.
Tartana.- Ven a mi tartana.
Bella griega de ojos negros (Romanza).
Tema.-
En el colegio, prueba de aplicación, tal c o m o la composición es prueba de inteligencia. Pero en el mundo, burlarse de los
especialistas temáticos.
Tenedor.- Siempre debe ser de plata; es menos peligroso. Debe usarse en la mano izquierda: es más c ó m o d o y más distinguido.
Terciopelo - En los vestidos, distinción y riqueza.
Testigo.- Hay que rehusar siempre ser testigo de la justicia, pues no se sabe a lo que puede llevar.
Tiempo.- Eterno tema de conversación. Causa universal de las enfermedades. Quejarse siempre.
Tierra.- Decir los cuatro rincones de la tierra, puesto que es redonda.
Tintero.- Se da como regalo a un medico.
Toga.- Inspira respeto.
Toilette (de las damas).- Turba la imaginación.
Tolerancia (casa de).- No es algo de lo que se tengan opiniones tolerantes.
Topo - Ciego como topo. Y sin embargo tiene ojos.
Toro.- Padre del ternero.- El buey sólo es el tío.
Torre.- En el campo, indispensable tenerla en el granero, para días lluviosos.
Torreón.- Evoca ideas lúgubres.
Trabajadores - ¿Qué seríamos sin ellos?
Transpiración (de los pies).- Signo de salud.
Trece.- Evitar ser trece a la mesa, pues acarrea desdichas. Los librepensadores siempre deberán bromear: "No importa, comeré
por dos." Si hay señoras, preguntar si una está encinta.
Tripa de buey.- Sólo sirve para hacer globos.
Trovador - Bello tema para un reloj de pared.
u
Ukase.- Llamar ukase a todo decreto autoritario. Molesta al gobierno.
Universidad.- Alma Mater.
Usado.- Todo lo que es antiguo está usado y lo que está usado es antiguo.
Usum.- Locución latina que queda bien en la frase: Ad usum Delphini.
Delfina.
Recordarlo bien cuando se compran antigüedades.
Debe usarse siempre referida a una mujer llamada
ν
Vacuna.- Sólo frecuentar personas vacunadas.
Vals.- Indignarse contra. Danza lasciva e impura que sólo deberían bailarla mujeres de edad.
Vasco.- El pueblo más escueto.
Vecinos.- Tratar de que le hagan servicios sin que le cueste nada.
Vehículos.- Más cómodos alquilar que poseer; de esta manera no tiene uno la molestia de los
sirvientes, ni la de los caballos,
que siempre están enfermos.
Veladas.- Las de la campiña son morales.
Venablo.- Bien vale un fusil si se sabe usar.
Ventas.- Comprar y vender, objetivo de la vida.
Verano.- Siempre excepcional (véase invierno).
Verdugo.- Siempre de padre a hijo.
Verres.- Aún no lo han perdonado.
Viaje.- Debe hacerse rápidamente.
Viajero.- Siempre intrépido.
Viejo.- En relación a una inundación, a una tormenta,
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etc., los viejos de la comarca no recuerdan haber visto jamás algo
semejante.
Vientre.- Decir abdomen cuando hay señoras.
Vinos.- Tema de conversación entre hombres. El mejor es el de
Burdeos, puesto que los médicos lo recetan. Cuando más malo,
es más natural.
Visir.- Tiembla al ver una cuerda.
Voltaire.- Célebre por su espantoso
"rictus". Ciencia superficial.
w
Wagner.-
Bromear al escuchar su nombre, y burlarse respecto a la música del futuro.
Y
Yeguada, yegüería.- El problema de las yeguadas, buen tema de
Yerno.- ¡Yerno mío, todo está roto!
Yuyuba, azufaifa.- N o se sabe con qué está hecha.
Yvetot- Ver.- Ver Yvetot y morir. (Véase N a p o l e ó n y S e v i l l a ) .
discusión parlamentaria.
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Ζ
Zar.-
Decir tsar, y de tiempo en tiempo, autócrata.
Zapatero.- Ne sutor ultra crepidam.
Zuecos.- Un rico que comenzó pobre, siempre llegó a París en zuecos.
Zurdos.- Temibles en esgrima. Más derechos que los diestros.
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Verres (C. Licinius).- Procónsul romano (119-43 A.C.). Célebre por sus depredaciones en ciudades de Sicilia. Fue acusado de cohecho por Cicerón.
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Yvetot.- Cabecera de cantón en el distrito de Rouen.
45
Juego de palabras: Gauchers.- Plus adroits que ecux que se qui se servent de la main droitc.
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