patrimonio mundial

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patrimonio mundial
nuestro
planeta
Abdelaziz Bouteflika
Lucha universal
Zhou Shengxia
Protección de la
seguridad ecológica
Angela Cropper
La revista del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente — Septiembre 2011
Aprovechar el momento
Jeffrey Sachs
En la primera línea
JOHANN ROCKSTRÖm
Límites comunes
PATRIMONIO MUNDIAL
El planeta que compartimos
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
1
Nuestro Planeta, la revista del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
P. O. Box 30552 Nairobi, Kenya
Tel: (254 20) 762 1234
Fax: (254 20) 762 3927
Correo electrónico: [email protected]
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www.unep.org/ourplanet
ISSN 1013 - 7394
Director de Publicación: Nick Nuttall
Editor: Geoffrey Lean
Coordinación: Mia Turner
Directora de suscripciones: Mohamed Atani
Diseño: Amina Darani
Producción: UNEP Division of Communications and Public Information
Impreso por: Progress Press
Distribuido por: SMI Books
El contenido de la revista no refleja necesariamente las opiniones ni las políticas
del PNUMA o de sus editores, ni es tampoco un documento oficial. Las designaciones empleadas y
la presentación no implican la expresión de opinión alguna por parte del PNUMA en relación con la
situación jurídica de ningún país, territorio o ciudad o sus autoridades, o la delimitación
de sus fronteras o límites.
* Todas las cifras se expresan en dólares de los EE.UU.
Foto de la portada: © iStockphoto
2
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
Tanto a
nivel mundial como en
sus propias actividades el PNUMA
promueve prácticas favorables al medio
ambiente. La presente revista está impresa en
papel reciclado al 100%, y en ella se utilizan tintas
de base vegetal y otras prácticas ecológicamente
inocuas. Nuestra política de distribución procura
disminuir la repercusión carbónica del PNUMA.
PÁGINA 6
ABDELAZIZ BOUTEFLIKA : Lucha universal
Se necesita con urgencia una estrategia internacional integrada para luchar contra la desertificación, la degradación
de tierras y la sequía.
ZHOU SHENGXIA : Protección de la seguridad ecológica
El compromiso de cuidar la tierra y construir un mundo en armonía.
PÁGINA 8
Angela Cropper : Aprovechar el momento
Es necesario que la Conferencia Río +20 eleve sus aspiraciones para aprovechar la oportunidad.
PÁGINA 10
JEFFREY SACHS : En la primera línea
Las tierras secas ya son las más castigadas por el cambio climático, que tiene efectos sobre la pobreza, la salud, el hambre y la propia paz.
PÁGINA 14
JOHANN ROCKSTRÖM : Límites comunes
La gobernanza de los bienes comunes es necesaria para garantizar que la humanidad no cruce los límites de seguridad respecto de lo que puede tolerar
el planeta.
CHRIS REIJ : Reforestación del Sahel
Con solo proteger y ordenar la regeneración natural de los árboles se ha incrementado la producción de alimentos y han disminuido los conflictos.
STEPHEN J HALL : A la pesca de soluciones
¿Cómo hará el mundo para garantizar la pesca sostenible, esencial para la seguridad alimentaria?
también
libros
reflexiones
citas y cifras
El PNUMA en acción
personas
www
star
PÁGINA 20
PÁGINA 22
PÁGINA 26
PÁGINA 4
PÁGINA 5
PÁGINA 17
PÁGINA 18
PÁGINA 24
MANFRED REINKE : La influencia de los polos
Los esfuerzos de la comunidad internacional por la conservación de la Antártida.
PÁGINA 28
PÁGINA 33
PÁGINA 34
KELLY LEVIN and MANISH BAPNA : Adaptación de los bienes comunes
El cambio climático constituye el mayor desafío para el bienestar de los bienes comunes de la humanidad, pero los gobiernos
están adoptando estrategias de adaptación que podrían intensificarse.
PNUMA
PÁGINA 30
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
3
libros
www.unep.org/publications
Adaptación con miras a una economía ecológica:
empresas, comunidades y cambio climático
Samantha Putt del Pino, Eliot Metzger, Sally Prowitt, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y Oxfam
Este informe es un recurso para las empresas de alcance nacional, regional o mundial que están
interesadas en mejorar su orientación estratégica en la adaptación de los países en desarrollo
donde actualmente tienen operaciones, cadenas de suministro, empleados y clientes, o donde
cabe la posibilidad de tenerlas en el futuro.
Informe sobre los Recursos Mundiales 2010-2011:
adopción de decisiones en un entorno de cambio
Instituto de Recursos Mundiales, Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, Banco Mundial
Esta actividad llevada a cabo por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI),
el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Mundial
proporciona a las personas encargadas de la formulación de políticas en todo
el mundo –gobiernos, sociedad civil y empresas– un análisis y una mejor
comprensión de los principales problemas ambientales y de desarrollo. En estos
momentos, el mundo ya está sufriendo los efectos destructivos del aumento
de la temperatura mundial, la alteración de los regímenes de precipitación y
los fenómenos meteorológicos extremos. A corto plazo, tales efectos crean
necesidades apremiantes de socorro en caso de desastres, como las que
tuvieron lugar tras las recientes inundaciones sin precedentes en Pakistán y la
ola de calor en Rusia. Los efectos a largo plazo seguirán percibiéndose durante
décadas, y el impacto en la agricultura, el abastecimiento de agua y otros
ecosistemas y asentamientos humanos se irán intensificando y ampliando.
Para aumentar la capacidad de resistencia al cambio climático, las instancias
decisorias nacionales de los países en desarrollo deben integrar sin más
demora los riesgos que plantea el cambio climático en la planificación y las
políticas en toda una serie de sectores, que abarcan desde la agricultura, a la
producción de electricidad pasando por la silvicultura y la gestión del agua.
Asimismo, este informe está dirigido a los encargados de formular políticas en los planos nacional
e internacional que toman parte en los diálogos y la toma de decisiones sobre los temas del
cambio climático y el desarrollo sostenible, entre ellos, quienes participarán en la Conferencia
de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en 2012 (Río +20). Asimismo se espera
que las conclusiones del informe resulten de utilidad para una gama mucho más amplia de
agentes, como son las pequeñas empresas locales de los países en desarrollo que son quienes
más sufren el impacto del cambio climático; las organizaciones de la sociedad civil que tratan de
fortalecer el trabajo que realizan en relación con el cambio climático y el desarrollo sostenible, y
los encargados de formular políticas a nivel subnacional, que ocupan una posición decisiva para
sentar las pautas de un interfaz productivo entre el gobierno, las comunidades y las empresas.
Atlas del Agua en África
División de alerta temprana y evaluación (DEWA/PNUMA)
Este Atlas es una representación visual de la dotación de recursos hídricos de África, y el uso
que se hace de ellos, a través de 224 mapas y 104 imágenes por satélite, además de unos 500
gráficos y cientos de fotos impactantes. Sin embargo, el Atlas es algo más que una colección
de mapas e imágenes estáticos acompañados de datos informativos y gráficos: sus elementos
visuales ilustran claramente un relato breve en el que se describen y analizan los problemas
hídricos de África y se ejemplifican utilizando con buen criterio los estudios de caso. En él se
reúne información en un único volumen completo y accesible sobre el agua en África y su papel
en la economía y el desarrollo, la salud, la seguridad alimentaria, la cooperación transfronteriza,
la creación de capacidad y el cambio ambiental.
El PNUMA emprendió la producción de este Atlas a petición de la Conferencia Ministerial
Africana sobre el Agua (AMCOW) y en cooperación con la Unión Africana, la Unión Europea, el
Departamento de Estado de los Estados Unidos, el Servicio Geológico de los Estados Unidos y
otros colaboradores.
Atlas de Costas y Océanos
Cartografía de ecosistemas, recursos amenazados y conservación marina
Adopción de medidas para una gestión marina y
costera basada en los ecosistemas: guía introductoria
Don Hinrichsen.
Tundi Agardy, John Davis, Kristin Sherwood, Ole Vestergaard
El Atlas de Costas y Océanos es una evaluación integral de las dificultades con que tropieza la gestión
del planeta azul: un recurso mundial común. En él se detallan la importancia ecológica, ambiental y
económica de cada una de las costas y océanos del mundo. El impacto del cambio climático, el crecimiento
industrial, el turismo, la contaminación y la pesca excesiva, así como las medidas dirigidas a la
conservación están bien ilustrados con mapas mundiales y regionales, desde el Golfo Pérsico hasta la Gran
Barrera de Coral, pasando por el Báltico, el Mar Negro, el Atlántico Norte, el Mediterráneo, el Mar Rojo y
el Golfo de Adén, el Pacífico Sur y todas las demás vías principales de agua del mundo. Es una oportuna
contribución para ayudar a comprender mejor las ciencias marinas.
En esta guía se describen aspectos de índole operativa con un lenguaje
accesible, aprovechando experiencias prácticas y enseñazas acumuladas
en todo el mundo: desde las costas tropicales a los estuarios templados
y los ecosistemas oceánicos polares. Un mensaje importante es que se
trata de un proceso gradual y que hay varias vías para lograr una
gestión basada en los ecosistemas. Los temas transfronterizos y la
colaboración con los países vecinos, e incluso otros más alejados, serán
algunos de los aspectos principales que habrá que tener en cuenta.
4
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
reflexiones
No hay nada bien definido al respecto, pero hay cierta fusión de propuestas
transformadoras y cooperativas, desde incrementar las energías limpias
hasta nuevas maneras de gestionar los océanos, los recursos de agua dulce,
la seguridad alimentaria y la preparación en casos de desastre.
Achim Steiner
Secretario General Adjunto de
las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA
A menos de 9 meses de que comience la Conferencia Río+20,
se está generando impulso en el plano internacional como
resultado de la creciente comprensión de que tenemos que
repensar en las economías y reformar el sistema internacional
de gobernanza que no está a la altura de lo que se necesita.
Sobre cuestiones que van desde la desertificación hasta la
pérdida de diversidad biológica, las respuestas actuales y las
instituciones establecidas para facilitarlas están luchando
por seguir el ritmo de la magnitud y velocidad del cambio
ambiental, social y económico.
Los gobiernos, la sociedad civil y las empresas se reúnen
conforme a un cronograma acordado para hacer seguimiento
de una hoja de ruta con miras a definir y dar forma a sus
posiciones sobre los dos temas de Río +20: la economía verde
en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la
pobreza y un marco institucional para el desarrollo sostenible.
Por ejemplo, la reunión de octubre de la Convención de Lucha
contra la Desertificación se concentrará en las tierras secas
y la agricultura sostenible, entre otras cosas.
Hasta ahora el principal foco de atención ha sido la economía verde. Un
problema clave es el de los subsidios a los combustibles fósiles: según algunas
estimaciones, van de los 400.000 a los 600.000 millones de dólares de
EE.UU. por año, o sea, cuatro veces lo que costaría elevar la asistencia oficial
para el desarrollo a la meta del 0,7%. Otro son las adquisiciones sostenibles:
en promedio las adquisiciones públicas representan 23% del PIB mundial,
lo que se considera suficiente para inclinar a mercados completos hacia un
sendero más sostenible. Otras áreas bajo examen van desde la reforma de los
contratos bilaterales de inversión que obstaculizan la adopción de la energía
limpia hasta el desarrollo de un indicador de riqueza más inteligente que
abarque más que el PIB.
Mientras tanto, gobiernos como los de Kenya, Alemania, Malasia y Francia
están dando señales de apoyo para fortalecer o mejorar el PNUMA de modo
que se reactive el pilar ambiental del desarrollo sostenible. Entre otras
propuestas en materia de gobernanza se incluye transformar la Comisión
sobre el Desarrollo Sostenible en un Consejo o fusionar sus funciones en un
Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas fortalecido.
El eslabón que falta por ahora es el apoyo político amplio. Sin embargo,
Brasil está indicando su determinación de proveer liderazgo al igual que siete
jefes de estado africanos, asiáticos y europeos. Si más líderes que piensan
parecido, incluso líderes de la sociedad civil, demuestran su apoyo, hay
muchas probabilidades de que la promesa de la cumbre de Río de 1992
pueda finalmente traducirse en resultados profundos, que reflejen que está
revelando entre las naciones un nuevo objetivo de dar protagonismo y
prioridad a la sostenibilidad.
mundial de la desertificación y la degradación de las tierras. Sin suelos
saludables, perderemos otros bienes comunes de la humanidad, como el agua
y la diversidad biológica.
Luc Gnacadja
Secretario Ejecutivo de la Convención de las
Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación
(CNULCD)
El suelo, que ocupa un lugar destacado en este número de
Nuestro Planeta, es una parte fundamental de los bienes
comunes de la humanidad. Las tierras productivas son
esenciales para la supervivencia de la vida en la Tierra. Sin
embargo, cada año se pierden 12 millones de hectáreas por
la desertificación y la sequía. En los próximos 25 años, estas
pérdidas pueden reducir hasta en un 12% la producción
mundial de alimentos y provocar el aumento de hasta 30% de
los precios en el mundo. Si de verdad queremos una economía
verde, en la que la agricultura y la seguridad alimentaria estén
integradas en el desarrollo sostenible, debemos volcarnos
hacia prácticas de uso sostenible de la tierra. Para ello, es
preciso que se reconozca en todos los niveles la dimensión
Todavía tiene que arraigarse la importancia del suelo como bien común en
la mente de los encargados de tomar decisiones. Sin embargo, hay señales de
cambio. El 20 de septiembre, los líderes del mundo se reunirán en la Asamblea
General de las Naciones Unidas, en Nueva York, para celebrar una reunión
de alto nivel sobre la lucha contra la desertificación, la degradación de las
tierras y la sequía en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de
la pobreza. Es el momento propicio para un cambio de paradigma en que se
considere que la tierra y el suelo son recursos finitos. El hambre y la sequía
actuales en el Cuerno de África nos recuerdan que fortalecer la capacidad de
recuperación de las comunidades de las tierras secas y procurar la ordenación
sostenible de la tierra a nivel mundial son medidas esenciales para el bienestar
futuro de una sociedad internacional civilizada en el siglo XXI. El costo de
actuar ahora es mucho menor que los costos futuros de la inacción.
En términos prácticos, esto implica procurar que la pérdida de tierras pase a
la historia, por ejemplo, la “degradación neta cero de las tierras” como parte
de la meta del desarrollo sostenible a nivel mundial. La sostenibilidad a largo
plazo de las tierras productivas está en peligro, pero juntos podemos invertir
la tendencia si actuamos con rapidez. Hoy, más que nunca, la comunidad
internacional debe intensificar sus esfuerzos para forjar una alianza mundial
a fin de revertir y evitar la desertificación y la degradación de las tierras y
mitigar los efectos de la sequía. La reducción de la pobreza y la sostenibilidad
ambiental serán algunos de los rendimientos rápidos y duraderos de
nuestra inversión.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
5
Abdelaziz Bouteflika
Presidente de
la República de Argelia
© Sebastien Cailleux/Corbis
© Sebastien Cailleux/Corbis
© Richard Baker/Corbis
Lucha
universal
La desertificación y la degradación de tierras
son, al igual que el cambio climático y la
diversidad biológica, grandes problemas del
siglo XXI. De hecho, son aún más complejos
porque son fenómenos multidimensionales
que han sido la base de diversos factores,
en especial las variaciones climáticas y las
actividades humanas.
Esos fenómenos tienen consecuencias
económicas y sociales irreversibles: privan a
cientos de millones de personas de la tierra
6
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
que los nutre, creando así nuevos motivos
de tensión y acentuando las migraciones.
Sin duda, la responsabilidad internacional
está comprometida en la lucha contra la
desertificación, la sequía y la degradación
de tierras. En realidad, esta lucha universal
es una responsabilidad urgente que
recae en todos nosotros, ya que estos
fenómenos provocan migraciones forzadas
y hacen peligrar la estabilidad social, lo
que nos aleja aún más de los objetivos del
desarrollo sostenible.
las Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación. Ha elaborado medidas
importantes destinadas a combatir los
efectos de la desertificación y la sequía
en zonas áridas y semiáridas dentro de
su propio territorio.
Se han puesto en marcha importantes programas, que se basan en
un marco institucional adecuado y
abarcan 20 millones de hectáreas,
para luchar contra la desertificación y
la degradación de tierras mediante la
reforestación, la racionalización del uso
de las zonas de pastoreo, la sensibilización y la movilización de las autoridades
locales y los ciudadanos. A la “muralla
verde”, que ya abarca una superficie
de 300.000 hectáreas, se le habrán
incorporado otras 100.000 para 2015.
Y, para fortalecer esas iniciativas, se ha
trazado un nuevo mapa nacional mediante la teleobservación, que permite
sensibilizar sobre la desertificación.
“Para que esta lucha
sea fructífera,
es preciso aplicar
los tres convenios
(sobre el cambio climático,
la diversidad biológica y la
desertificación)
según se acordó en la
Cumbre para la Tierra de
Río en 1992”
Para que esta lucha sea fructífera, es
preciso aplicar los tres convenios (sobre
el cambio climático, la diversidad
biológica y la desertificación) según
se acordó en la Cumbre para la
Tierra de Río en 1992. Esto también
dependerá de la financiación y las
tecnologías ecológicas que los países
ricos acepten poner a disposición de
los países menos afortunados.
África es la región más afectada. En
numerosos estudios se demuestra
que, para 2025, nuestro continente
habrá perdido dos tercios de sus
tierras cultivables, ya que no existen
medidas urgentes y eficaces y, por
lo tanto, se desaprovecharán los
esfuerzos realizados en materia
de desarrollo y protección del
medio ambiente.
La Declaración del Milenio (2000),
los Objetivos de Desarrollo del
Milenio y la Nueva Alianza para
el Desarrollo de África (NEPAD)
nos dan la oportunidad de para
resolver con eficacia los problemas
relacionados con la desertificación y
la degradación de tierras.
Argelia se sumó muy pronto a los
esfuerzos multilaterales para negociar y consolidar la Convención de
Por otra parte, también habría
que combinar la lucha contra la
desertificación
con
una
mejor
comprensión de los desiertos como
ecosistemas
completos
y
como
sitios específicos para el desarrollo
sostenible, debido a los recursos
naturales y la diversidad biológica
única que albergan. Su valor para los
asentamientos humanos y su riqueza
cultural inestimable también exigen
ese reconocimiento.
En el sur de Argelia existen dos grandes
parques nacionales ubicados en el medio
del Sahara: el Ahaggar y el Tassili. Estos
museos al aire libre, que forman parte
del patrimonio mundial, tienen una
superficie total de 452.000 km 2.
Con la ayuda del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), está en marcha un proyecto
importante para la preservación de la
diversidad biológica y el patrimonio
cultural.
Es cada vez más esencial elaborar una
estrategia internacional integrada para
la protección de nuestro planeta. En
este caso en particular, el compromiso
de la comunidad internacional debe
estar a la altura de los problemas
que enfrentamos.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
7
© Yi Lu/Corbis
Protección de la
seguridad ecológica
Zhou Shengxia
El ecosistema formado por el aire,
los océanos, los lagos, la tierra, las
praderas y los bosques nutre la tierra –
nuestro hogar, cálido y bello – y provee
servicios tales como de regulación
del clima, conservación del agua,
fuentes de alimentos y medicinas y
paisajes naturales. Constituye una
base irremplazable y significativa para
la subsistencia y multiplicación de
la humanidad.
Debido al rápido desarrollo económico
y social, en especial desde el
siglo XX, los efectos de las actividades
humanas sobre el ecosistema han
sido más perjudiciales que nunca.
Las funciones del ecosistema se
degradaron rápidamente y el conflicto
entre el hombre y la naturaleza se ha
8
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
Ministro,
Ministerio de Protección Ambiental,
República Popular China
agudizado más y más. La primera
Conferencia de las Naciones Unidas
sobre el Medio Humano, celebrada
en 1972, alertó a las personas de todo
el mundo de este problema. Luego,
en la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente y
el Desarrollo, celebrada en Río de
Janeiro en 1992, se alcanzó amplio
consenso respecto del desarrollo
sostenible. Ahora el concepto de
un desarrollo equilibrado entre la
economía, la sociedad y el medio
ambiente está bien arraigado en
nuestros corazones y se ha convertido
en una estrategia de desarrollo de
muchos países.
El
gobierno
chino
desarrolló
“diez
medidas
para
el
medio
ambiente y el desarrollo” dos meses
después de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo de 1992.
En este nuevo siglo, propuso una
perspectiva científica sobre el desarrollo
caracterizada por ser coordinada
y sostenible y estar orientada a las
personas. Hace grandes esfuerzos por
promover la civilización ecológica y
construir una sociedad cuidadosa del
medio ambiente que haga uso eficiente
de los recursos, y procura seguir un
“Para fines de 2010, China tenía
2.588 áreas protegidas,
que representaban 14,9% de su
territorio terrestre: en ellas se
brinda protección a
85% de los ecosistemas terrestres,
40% de los humedales naturales,
85% de la fauna
y flora silvestres y 65% de
los hábitats de flora silvestre”
© Frank Lukasseck/Corbis
camino refinado hacia el desarrollo que
conduzca al crecimiento económico, la
vida próspera y buenos ecosistemas.
Se han hecho avances notables. El
gobierno promulgó más de 20 leyes y
reglamentos para proteger el medio
ambiente y los recursos naturales,
como la Ley de protección del
medio ambiente, la Ley de bosques,
la Ley de praderas y la Ley sobre
la protección del medio ambiente
marino. China también fijó metas
obligatorias para reducir las emisiones
de los principales contaminantes
en su plan nacional de desarrollo
económico y social. Continuaron
los programas de prevención y
control de la contaminación de las
cuencas fluviales y regiones claves y
se implementaron otro programas,
como proyectos para la conservación
de los bosques naturales y programas
para devolver a la naturaleza (bosque/
pradera/humedal/lago) las tierras
agrícolas. China ha ratificado el
Convenio sobre la Diversidad
Biológica, la Convención de Ramsar
sobre los Humedales y la Convención
de las Naciones Unidas de lucha contra
la desertificación, entre otros, y ha
participado en numerosos programas
de cooperación bilateral y multilateral.
Como es uno de los países más ricos
del mundo en materia de diversidad
biológica, China ostenta una variedad
de ecosistemas terrestres y marinos
y alberga la mayor cantidad total
de especies del hemisferio norte.
Para fines de 2010, tenía 2588 áreas
protegidas, que representaban 14,9%
de su territorio terrestre: en ellas
se brinda protección a 85% de los
ecosistemas terrestres, 40% de los
humedales naturales, 85% de la fauna
y flora silvestres y 65% de los hábitats
de flora silvestre. Sin embargo, la
ecología china sigue siendo frágil. El
90% de sus 393 millones de hectáreas
de praderas están degradadas en
cierta medida, mientras que 27,5%
de sus territorios terrestres están
sujetos a desertificación. El país
todavía enfrenta desafíos abrumadores
en cuanto a la protección de su medio
ambiente natural.
A futuro, el gobierno chino aplicará
la perspectiva científica sobre el
desarrollo, acelerará la transformación
de los modos de desarrollo económico,
aumentará el nivel de civilización
ecológica y explorará una nueva
vía para la protección del medio
ambiente que sea de bajo costo, con
buenos retornos, bajas emisiones y
sostenibilidad. El gobierno hará todo
lo posible por alcanzar el equilibrio
entre la protección del medio
ambiente y el desarrollo económico –
resolviendo los problemas ambientales
prominentes que impiden el desarrollo
equilibrado y dañan la salud pública –
y reducir la contaminación. Ejecutará
la estrategia y plan de acción nacional
sobre diversidad biológica (2011-2030),
el Plan regional sobre construcciones
ecológicas y protección del medio
ambiente de la meseta Qinghai-Tibet y
otros planes de conservación ecológica
para regiones claves específicas.
También se saneará el ecosistema clave
de ríos y lagos. Todas estas medidas
están encaminadas a construir un
escudo de seguridad ecológica para
proteger la tierra y construir un
mundo en armonía.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
9
© WDG Photo/Shutterstock
Aprovechar
el momento
ANGELA CROPPER
ex Directora Ejecutiva Adjunta,
actual Asesora Especial del Director
Ejecutivo del PNUMA
La Conferencia Río+20 es una excelente
oportunidad para ejercer el liderazgo
político, teniendo en cuenta los problemas
económicos, sociales y ambientales extremos,
urgentes y complejos que enfrenta el mundo.
La necesidad de este tipo de liderazgo y
compromiso en cuanto a cuestiones macro
de desarrollo sostenible es más apremiante
que la de largas listas de tareas pendientes
a nivel sectorial, que en su mayoría ya están
volcadas al papel en forma de resultados de
cumbres mundiales y procesos sectoriales.
Sabemos lo que hay que hacer. No obstante,
tenemos que examinar los motivos por los
cuales la ejecución ha quedado tan atrás
respecto de esas resoluciones mentales y
determinar lo qué es lo que le permitiría
a esta Conferencia aspirar a mucho más
y aprovechar la oportunidad que se le
presenta. ¿De qué modo podría eliminar
algunos de los obstáculos que impiden el
desarrollo sostenible? ¿Con qué tipo de
resultados estaría el mundo en condiciones
de ocuparse de algunos de los problemas
urgentes y complejos que enfrenta?
10
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
© moodboard/Corbis
A continuación se exponen diez ideas de enfoques ambiciosos que necesitan dirección
política y el posterior compromiso:
1.
“Hay que
cultivar
y asegurar
la identificación
nacional – en vez de
gubernamental –
con esos enfoques
y medidas que
se han de adoptar”
Adecuar el enfoque al crecimiento
económico para que cumpla objetivos
sociales y reconozca los límites e
imperativos ambientales.
La Conferencia se celebrará en un
momento propicio, ya que actualmente
el mundo entiende mucho mejor las cuestiones relativas al desarrollo sostenible y
la manera en que están interrelacionados
y se apoyan mutuamente la economía, el
medio ambiente y el bienestar de los seres
humanos. Sin embargo, esa mejor comprensión no se lleva al terreno de la práctica:
se suelen sacrificar los imperativos ambientales y los objetivos de bienestar de los
seres humanos porque se los trata como si
fueran opcionales y secundarios respecto
del crecimiento económico. Eso impide el
desarrollo sostenible que unifica los objetivos económicos, sociales y ambientales,
en contraposición con la incorporación
de consideraciones ambientales y sociales
solamente cuando la cuenta de resultados
financieros no se ve afectada.
La Conferencia podría restablecer
esta relación poniendo el crecimiento
económico al servicio de los objetivos
sociales enunciados largamente por los
gobiernos y reconociendo y respetando
las limitaciones ambientales y de recursos.
Para ello, será necesario abordar de otro
modo las decisiones sobre políticas,
inversiones y otras intervenciones
para el desarrollo para no sacrificar los
resultados en materia ambiental y de
bienestar de los seres humanos en pos del
crecimiento económico y la preocupación
por alcanzarlo.
2.
Comprometerse a reducir la falta de
equidad a nivel local y mundial.
La Conferencia podría señalar a la atención
el hecho de que el enfoque económico
actual genera una pobreza persistente y
una creciente falta de equidad y reconocer
que los medios periféricos mediante los
cuales el mundo trata de aliviarlas no
bastan. Podría comprometerse a reducir
consciente y urgentemente esa brecha de
equidad, dentro de los países y entre ellos,
y a establecer medidas para mantener el
proceso bajo examen en los planos mundial
y nacional. Si no logramos eso para la
generación actual, difícilmente podamos
esperar subsanar la preocupación por la
equidad entre generaciones.
3.
Exigir la formulación y aplicación de
medidas de desarrollo más apropiadas.
Se ha determinado claramente que confiar
en el Producto Interno Bruto como
medida del desarrollo por excelencia
resulta engañoso, en especial si se tiene
en cuenta el objetivo del desarrollo
sostenible. Sin embargo, seguimos
empleando ese parámetro. La Conferencia
podría hacer un llamamiento para que
se lleve a cabo una labor urgente y
acelerada, dentro de un plazo específico,
para elaborar un nuevo conjunto de
medidas e indicadores que asignen la
misma importancia a las tres dimensiones
del desarrollo sostenible. También es
preciso que los sistemas de contabilidad
de los ingresos públicos reflejen las
mismas características.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
11
© Jake Warga/Corbis
4.
Exigir la presentación de informes
empresariales sobre parámetros integrados
de sostenibilidad.
Es importante entender el modo en que
las actividades económicas afectan las
dimensiones
nacionales
económicas,
ambientales y sociales del desarrollo
sostenible. Se dispone de gran cantidad
de orientación técnica sobre la manera de
llevar presentar informes de sostenibilidad
y algunos países ya exigen por ley esta
importante medida de rendición de cuentas.
La Conferencia podría llegar a la conclusión
de que esa presentación de informes a
nivel nacional debería ser obligatoria,
a fin de permitir la supervisión de las
prácticas de las empresas y guiar políticas y
disposiciones institucionales favorables. Eso
ayudaría medir el progreso nacional y, de
aplicarse de modo universal, no afectaría la
competitividad.
5.
Comprometerse a aumentar las inversiones
y arreglos para la participación pública.
El avance hacia un desarrollo sostenible no
puede estar impulsado por los gobiernos
solamente: estos deben guiar y habilitar a
la sociedad en ese camino. Es preciso que
las sociedades comprendan la naturaleza de
los cambios necesarios y estén preparadas
para respaldarlos. Hay que cultivar y
asegurar la identificación nacional – en vez
de gubernamental – con esos enfoques y
medidas que se han de adoptar. Para ello
se necesitan programas de educación que
fomenten la comprensión y puedan generar
cambios en valores y comportamiento,
acceso a la información que permita a los
ciudadanos tomar decisiones y hacer aportes
y los faculte en ese sentido, y mecanismos de
participación y consulta pública que formen
parte de disposiciones de gobernanza
nacional.
12
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
6.
Intervenir de modo positivo en los intereses
económicos de los jóvenes.
El desempleo juvenil –y las tensiones
que provoca– es un fenómeno global.
La Conferencia podría decidir crear un
programa mundial para capacitar y dar
empleo a los jóvenes a fin de proporcionarles
aptitudes y oportunidades para que
intervengan de manera más equitativa en
el proceso de desarrollo. Eso podría ser
de especial utilidad si se lo vinculara a la
naturaleza y variedad de aptitudes necesarias
para “reverdecer” las economías.
7.
Comprometerse a adoptar medidas para
restablecer los bienes marinos comunes de
la humanidad.
La ciencia no es ambigua respecto de
la degradación de los bienes marinos;
las medidas de política necesarias están
claras, pero el proceso de adopción de
decisiones políticas se ha quedado atrás.
Invariablemente se sacrifican medidas
eficaces en aras de los intereses y prácticas
nacionales, mientras que, a nivel mundial,
existe una actitud de laissez-faire, pese a
que el tema es vital para la sostenibilidad
del medio ambiente mundial y los medios
de vida de muchos. Con las prácticas y
los enfoques actuales, los bienes marinos
comunes seguirán deteriorándose, quizás
irremediablemente, a pesar de los numerosos
programas, políticas e instrumentos que se
aplican tanto a nivel nacional como mundial.
Es necesario unificarlos con urgencia y
subsanar lagunas, por ejemplo, prestando
atención a las zonas oceánicas que no están
contempladas en las disposiciones vigentes
en materia de gobernanza. La Conferencia
podría declarar su compromiso con la acción
sistemática que se precisa para atender esa
necesidad y exigir que se la ejecute mediante
todos los procesos mundiales conexos.
© http://www.grida.no/photolib/
8.
“Comprometerse
a transformar
la gestión de la tierra y
los sistemas
de producción
y consumo de alimentos
para garantizar
la seguridad
alimentaria nacional
y mundial”
Comprometerse a transformar
la gestión de la tierra y los sistemas
de producción y consumo de alimentos
para garantizar la seguridad alimentaria
nacional y mundial.
Esto es esencial por numerosas razones:
para evitar una nueva ola de reconversión
de bosques y humedales en respuesta a las
presiones en pos de la seguridad alimentaria
mundial; garantizar el uso sostenible
de las tierras agrícolas existentes; hacer
frente a la multiplicidad de presiones que
dan lugar a procesos de desertificación
y degradación de la tierra; y atender las
necesidades de los dos mil millones de
personas, aproximadamente, que subsisten
en sistemas ecológicos amenazados y
se encuentran en la parte inferior de la
escala de bienestar de los seres humanos.
La Conferencia podría comprometerse
a hacer mayores inversiones para mitigar
esos procesos y a elaborar las medidas y
políticas nacionales necesarias.
9.
Ayudar a los países menos adelantados
a iniciar un camino rápido hacia el
desarrollo sostenible.
La Conferencia podría asumir el
liderazgo mundial en nombre de los
48 países más desfavorecidos del mundo
y preparar el terreno para un momento
de transformación en la alianza mundial
para el desarrollo. Podría decidir que
se adoptaran medidas positivas a nivel
mundial para ayudar a esos países a
superar los obstáculos que les impiden
obtener recursos locales invertibles,
acceder a las tecnologías modernas en
condiciones asequibles y a la capacidad
técnica para elaborar una transformación
económica acelerada, y proveer el marco
institucional de las políticas, la legislación,
las normas y las medidas fiscales que
serán necesarias. Esas medidas también
incluirían establecer y armonizar la
inversión pública y privada y la plataforma
de financiación.
10.
Comprometerse con un pacto energético
para ampliar el acceso, la eficiencia y la
inversión en energías renovables.
La Conferencia podría catalizar una nueva
combinación global de fuentes de energía
relacionando la demanda de energía
(acceso, ahorro y eficiencia) con la oferta
(incluidas las políticas de incentivos,
los subsidios, las inversiones y el empleo
de fuentes de energía renovables). Esto
podría constituir una palanca importante
para ocuparse simultáneamente de las
aspiraciones económicas, sociales y
ambientales en el contexto de las metas
de cambio climático y el desarrollo
sostenible.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
13
En la primera línea
Prof. Jeffrey Sachs
Director, Earth Institute,
Universidad de Columbia
14
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
Las tierras secas ocupan la primera línea
en materia de cambio climático y en ellas
habitan las personas más pobres y vulnerables
del mundo. Ya estamos viendo en ellas los
efectos terribles del cambio climático sobre
la pobreza, la supervivencia, la salud, el
hambre, el bienestar humano… y en la propia
paz, porque las tierras secas que se han visto
muy afectadas se encuentran entre las zonas
más inestables del mundo. El tramo entre
el Senegal y el Afganistán es una región de
gran vulnerabilidad, pobreza y necesidades
básicas insatisfechas: faltan alimentos y
nutrición, acceso a la atención sanitaria
y veterinaria, seguridad de los cultivos y el
ganado y, ante todo, el agua. La inestabilidad
se está incrementando en toda la región: los
conflictos calificados como de extremismo o
de conflicto político suelen tener sus raíces
en los problemas de desertificación, aumento
de las sequías, precipitaciones más inestables,
muchas más malas cosechas que en el pasado
y –en algunas regiones– la incapacidad de
seguir contando con cultivos confiables. El
hambre que azota actualmente el Cuerno
de África y ha dejado más de diez millones
de personas luchando por la supervivencia
es una demostración vívida y terrible de los
peligros de la desertificación y la inestabilidad
de las tierras secas.
“Precisamos varios tipos
distintos de respuestas.
En primer lugar, una
respuesta científica.
En segundo lugar,
existen enormes lagunas
de conocimiento respecto
de la adaptación
–o no adaptación–
de los sistemas humanos.
Sin duda, el tercer elemento
consiste en las medidas
de intervención
que se necesitan con
urgencia para la adaptación
al cambio climático”
© UN Photo/Albert Gonzalez Farran
© UN Photo/Albert Gonzalez Farran
Asimismo, la población también se
ha multiplicado por cuatro o más
en esas regiones desde mediados
del siglo XX. El cambio climático
está ejerciendo grandes presiones
demográficas y todo esto se convierte
en
un
fenómeno
sumamente
amenazador. Y, sin embargo, estos
temas no reciben la respuesta y
la atención de la política mundial
que necesitan. Incluso en nuestros
enfoques sobre seguridad no se
contempla el hecho de que tras la
manifestación superficial de violencia
y conflicto se oculta un peligro
mucho más profundo e incluso más
amenazante: el riesgo ecológico que
resulta del cambio climático, las
presiones demográficas y muchas
otras presiones. El empeñamiento
militar no funciona, ya que los
problemas tales como el hambre,
la supervivencia del ganado y las
tensiones
crecientes
entre
las
poblaciones sedentarias y los pastores
nómadas o seminómadas no pueden
resolverse por estos medios. No
hemos visto un enfoque coherente,
consistente y persistente para estos
problemas que esté realizado a
escala y basado en la ciencia, porque
no se les han dedicado recursos ni
atención política.
Precisamos varios tipos distintos
de respuestas. En primer lugar, una
respuesta científica. No tenemos
una comprensión cabal del modo
en que los cambios mundiales y
regionales realmente afectan el clima
de la región del Sahel, el Cuerno de
África y el Asia occidental y central.
Una de las prioridades es contar
con una explicación exhaustiva,
actualizada y detallada de la manera
en que las regiones de tierras secas
sienten la señal climática mundial.
Necesitamos modelos reducidos a
escala y mejores pruebas de lo que
indican los modelos de mayor escala
respecto de las amenazas futuras a
esas regiones. Y hace falta disponer
de un conjunto fidedigno de datos
de las estaciones meteorológicas a
fin de elaborar un informe detallado
y completo del clima de los últimos
treinta años, con objeto de crear no
solo una referencia para el futuro,
sino también una base mucho más
rica que nos permita atribuir causas a
los cambios observados.
En segundo lugar, existen enormes
lagunas de conocimiento respecto
de la adaptación –o no adaptación–
de los sistemas humanos. ¿Qué ha
pasado realmente en las poblaciones
del Sahel desde la desecación
extrema del decenio de 1970? Ha
habido una cierta recuperación, pero
¿qué tan sólida? ¿Cómo les va a las
comunidades nómadas y seminómadas? ¿Podemos obtener muchos
más datos sistemáticos? Por supuesto,
la Secretaría de la Convención de
lucha contra la desertificación de
las Naciones Unidas recaba gran
cantidad de información de ese tipo
y, sobre todo, ayuda a difundirla a la
comunidad científica y a los que se
ocupan de cuestiones de desarrollo
en general. Pero queda mucho más
trabajo por hacer para verificar
esos cambios sobre el terreno en
tiempo real; utilizar sistemas de
teleobservación de forma más sistemática para medir las fluctuaciones
de pastores, ganado y bienes y
comprender su vulnerabilidad; y
ver el modo en que las presiones
demográficas
afectan
a
esas
comunidades. En muchos lugares,
las tasas de fecundidad siguen siendo
de seis, siete u ocho hijos por mujer.
Al parecer se avecina un desastre
demográfico como consecuencia
de una inmensa sobrecarga en un
ecosistema de por sí ya debilitado
y frágil y que en el futuro sufrirá
aún más presiones. Es necesario
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
15
© UN Photo/Albert Gonzalez Farran
© UN Photo/Tim McKulka
“¿Cómo pueden las comunidades
poner
en
marcha
servicios
generales de planificación familiar
y anticonceptivos modernos para
mitigar el choque entre el aumento
de la población y el clima del futuro.
Sin duda, el tercer elemento consiste
en las medidas de intervención que
se necesitan con urgencia para la
adaptación al cambio climático. Esas
medidas abarcan desde la preparación
para casos de emergencia hasta otro
tipo de estrategias de mitigación
del riesgo, como la creación de
seguros financieros, la diversificación
de las actividades económicas y
la elaboración de alternativas en
materia de ordenación del paisaje y
almacenamiento del agua.
Las comunidades pobres que
enfrentan
múltiples
golpes
y
problemas necesitan un enfoque
integral. El proyecto Aldeas del
Milenio ha contribuido a promover
este enfoque en las tierras secas, por
ejemplo, en Dertu (Kenya), cerca de
la frontera con Somalia. Su estrategia
integrada se centra en cinco esferas
clave. La primera es el conjunto
formado por ganado y cultivos. La
segunda es el sistema de salud, que
se ve afectado por terribles golpes
relacionados con el clima, como
también por desafíos tan inmensos
como las epidemias de malaria, la
fiebre del Rift Valley, la peste bovina
y otras enfermedades endémicas.
La tercera es la educación: ¿cómo
pueden las comunidades pobres de
16
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
pobres de las tierras secas
asegurarse de que
la próxima generación adquiera
las aptitudes y conocimientos
necesarios
para estar altura de
los desafíos, cada vez mayores,
que enfrentan?”
las tierras secas asegurarse de que
la próxima generación adquiera las
aptitudes y conocimientos necesarios
para estar altura de los desafíos,
cada vez mayores, que enfrentan?
La cuarta, de importancia crítica, es
la infraestructura, que abarca desde
el agua –con inclusión del riego,
el almacenamiento y la seguridad
hídrica para casos de sequía– hasta
el transporte, el almacenamiento,
la
capacidad
de
vincular
comunidades locales con mercados
regionales e internacionales y las
telecomunicaciones y la conectividad
a través de Internet, herramienta
muy poderosa para estas poblaciones
de las tierras secas, que suelen estar
muy dispersas. La quinta esfera
consiste en el desarrollo empresarial,
especialmente en relación con la
ganadería y otros ámbitos en los que
el aumento del valor agregado podría
aportar un bienestar mucho mayor a
las comunidades.
En 2008, el Comité sobre cambio
climático y desarrollo del Gobierno
sueco difundió un informe sobre el
cambio climático y las tierras secas
en el que se recomendaban maneras
aumentar la capacidad de recuperación
y la adaptabilidad y de crear estrategias
de preparación para casos de emergencia
y de mitigación del riesgo. Se proponía
poner en marcha pilotos a mayor escala
de los proyectos de adaptación de base
comunitaria para las comunidades
pobres y vulnerables, en zonas urbanas
y rurales, en las tierras secas. Tres años
después, los proyectos empiezan a dar
resultados, ya que Etiopía, Somalia,
Kenya, Uganda, Djibouti y Sudán del
Sur se unieron en una iniciativa para las
tierras secas. Fomentarán el empleo de
las mejores prácticas y tecnologías de
vanguardia en apoyo de la iniciativa de
sus comunidades de pastores para huir
de los flagelos de la pobreza y el hambre
extremas, y contarán con el apoyo de
socios como Ericsson, Airtel, Novartis,
Sumitomo Chemical y el Banco Islámico
de Desarrollo. Hay una necesidad
apremiante de respuestas integrales,
basadas en la comunidad, que tengan
fundamento científico y atiendan las
necesidades sanitarias y veterinarias, de
almacenamiento de agua y otro tipo de
infraestructuras, de educación infantil,
de mejora y supervivencia del ganado,
y los vínculos con los mercados. Esto
reviste creciente importancia, no sólo
para el bienestar de esas comunidades,
sino para resolver lo que, de lo contrario,
se convertirá en una epidemia cada vez
mayor de conflictos violentos.
citas
Achim Steiner, Director Ejecutivo del PNUMA
“El mundo ya no puede permitirse el lujo de retrasar la restauración
de la salud y la riqueza de los océanos”
Jesse Ausubel, Vicepresidente de la Fundación Alfred P. Sloan y cofundador del
Censo de la Vida Marina
“Esperando nuestro descubrimiento están medio millón de hongos y moho
cuyos familiares alimentaron a la humanidad”
cifras
2,2 millones
Especies que viven en las profundidades del
océano — CMVC – PNUMA
500 millones
Personas de los países en desarrollo que
viven de la pesca y la acuicultura —
Achim Steiner
145
Países que comparten una o más cuencas
fluviales internacionales — PNUMA
150.000 – 200.000 millones
de dólares EE.UU.
Luc Gnacadja, Secretario Ejecutivo de la Convención de las Naciones Unidas de
Lucha Contra la Desertificación (CLD)
Valor anual estimado del comercio
internacional de productos forestales
— Sustaining forests:
investing in our common future
“Las sequías no ocurren de un día para otro. Insistimos en la
necesidad de encontrar soluciones eficaces a largo plazo para abordar
las causas profundas del hambre en regiones propensas a la sequía”
5–10 millones
Andreas Carlgren, Ministro de Medio Ambiente de Suecia
“Es urgente poner precio a los servicios de los ecosistemas”
Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC)
“Ningún país va a resolver el cambio climático por sí solo. Y ninguna
nación es la única en sentir los efectos de este”
Zhou Shengxian, Ministro de Medio Ambiente de China
“La protección ambiental es el camino hacia el desarrollo”
Georg Kell, Director Ejecutivo del Pacto Mundial de las Naciones Unidas
“Las empresas solo pueden prosperar en un entorno estable y propicio”
Hectáreas de tierras de cultivo que se
pierden cada año a causa de la
degradación — PNUMA IWMI
Enfoque ecosistémico para el agua y
la seguridad alimentaria
2.100 millones
Personas que viven en zonas áridas en
todo el mundo — Evaluación de los
Ecosistemas del Milenio
50.000 millones
Aves migratorias que atraviesan cada año
fronteras y regiones del mundo
en unos viajes extraordinarios —
Acuerdo sobre la conservación de
las aves acuáticas migratorias de
África y Eurasia
12 millones
Personas en el Cuerno de África afectadas
por la sequía — Guardian
90%
De los 393 millones de hectáreas de praderas
en China degradadas, mientras que
el 27,5% de su áreas terrestres son
objeto de desertificación
— Zhou Shengxian, Ministro de
Medio Ambiente, China
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
17
El PNUMA en acción
© Marie Tysnes/iStockphoto
El PNUMA lleva a cabo una gran variedad de actividades para promover y facilitar el desarrollo y la aplicación de
tecnología limpia. A continuación figuran dos ejemplos recientes. Para ver otros ejemplos de la labor del PNUMA
sobre el cambio climático, visite: www.unep.org/unite/30Ways
Nuevas y originales herramientas
para la conservación de las aves
acuáticas y los humedales
Una innovadora herramienta que permite hacer un seguimiento de las corrientes migratorias de las
aves acuáticas ha ganado el primer premio en un concurso internacional de trazado de mapas sobre
la conservación organizado por ESRI. La Herramienta de red de sitios críticos y el Kit de apoyo de
formación en vías migratorias son algunos de los productos del proyecto Wings over Wetlands (Alas
sobre humedales), la mayor iniciativa emprendida hasta el momento para la conservación de las
aves acuáticas, que abarca el total de las vías migratorias y los 118 países comprendidos en el área de
distribución del Acuerdo sobre la conservación de las aves acuáticas migratorias de África y Eurasia.
El proyecto Wings over Wetlands está financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial
(FMAM), el Gobierno de Alemania y muchos otros donantes, y su ejecución está a cargo del PNUMA,
en el marco de un esfuerzo conjunto de importantes asociados y organizaciones internacionales que
se dedican a la conservación, como Wetlands International, BirdLife International, el Acuerdo sobre la
conservación de las aves acuáticas migratorias de África y Eurasia, la Convención de Ramsar relativa
a los humedales, el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación del PNUMA y la Oficina de las
Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).
Se estima que todos los años 50.000 millones de aves migratorias atraviesan fronteras y regiones
del mundo en unos viajes extraordinarios, en los que recorren miles de kilómetros. Por eso son un
vínculo entre países y ecosistemas, lo que las hace una de las grandes maravillas del mundo. Como
estas aves migratorias hacen escala en varios hábitats durante la migración, su salud es un importante
indicador del estado de nuestro medio ambiente.
La herramienta será clave para entender mejor la migración de las aves acuáticas y promoverá su
conservación gracias a una mejor gestión y a la toma de decisiones con conocimiento de causa,
teniendo en cuenta la totalidad de las vías migratorias. También servirá para hacer frente a los efectos
perjudiciales del cambio climático protegiendo los humedales de importancia crítica que funcionan
como hábitat de las aves acuáticas. Esos hábitats son importantes también para los medios de
subsistencia de millones de personas de las comunidades rurales aledañas.
18
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
© UNEP
El PNUMA recibe el Premio
ONU 21 a la neutralidad climática
El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
(PNUMA) ganó el Premio ONU 21 a la neutralidad climática. Lo
compartió con el Departamento de Apoyo a las Actividades sobre
el Terreno de las Naciones Unidas, y ambos recibieron el galardón
en una ceremonia que tuvo lugar en agosto en el Auditorio de la
Biblioteca Dag Hammarskjöld, en la Sede de las Naciones Unidas
en Nueva York. El Premio ONU 21, que se entrega todos los años,
es un reconocimiento a las iniciativas destacadas del personal y los
equipos de las Naciones Unidas que apunten a mejorar la ejecución
de los programas y promover los valores de la Organización. El
objetivo del premio es que las historias de los ganadores inspiren
a otros funcionarios de la Organización a seguir el ejemplo,
reproducir las buenas prácticas y hacer lo posible por mejorar la
ejecución de los programas y la prestación de los servicios de las
Naciones Unidas.
El PNUMA mantiene su neutralidad climática desde 2008 y es
pionero de los esfuerzos actuales de las Naciones Unidas en pos
de la sostenibilidad. El año pasado se convirtió en la primera
organización de las Naciones Unidas que publicó una estrategia
de reducción de las emisiones, en la que se contemplaba una meta
de reducción del 3% anual en 2010-2012 (partiendo de los niveles
de 2009). Si se ponen en práctica las medidas de eficiencia, el
PNUMA podría ahorrar unos 800.000 dólares de los EE.UU. por año.
Cuando Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas,
inauguró en marzo de 2011 los nuevos pabellones de oficinas en los
que funcionan las sedes del PNUMA y ONU-Hábitat en Nairobi, se
marcó un nuevo hito en la construcción de edificios sostenibles.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
19
© Andrey Prokhorov/iStockphoto
Johann Rockström
Director,
Instituto del Medio Ambiente
de Estocolmo
Límites
comunes
La presión que ejercen los seres
humanos sobre el planeta está
llegando a un punto de saturación y,
si se lo supera, se puede socavar el
desarrollo social y económico. Este
fenómeno es nuevo, al igual que sus
efectos en nuestros bienes comunes
–la capa de ozono estratosférica,
el sistema climático, la biosfera, la
hidrosfera y la criosfera– que se han
verificado mediante observaciones
empíricas realizadas durante los
últimos 20 años. Entre esas manifestaciones cabe mencionar el rápido
agotamiento de la capa de ozono; la
pérdida de diversidad biológica a un
ritmo exponencial continuo; la degradación de la tierra, el agua dulce y la
calidad del aire; la carga de aerosoles
y contaminación química a escala
regional; el cambio climático, y la
apropiación no sostenible de recursos
naturales finitos como el petróleo y el
fósforo. Los efectos empiezan a manifestarse de maneras que afectan a las
economías de todo el mundo.
La escala de la influencia humana
es tal que es posible que hayamos
entrado en una nueva época
geológica, el Antropoceno, en la que
20
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
la humanidad constituye una fuerza
geológica planetaria. Por lo tanto,
es posible que estemos saliendo de
nuestra época actual, el Holoceno,
los últimos 10.000 años del período
interglaciar, que ha ofrecido condiciones
ambientales
sumamente
estables y favorecido el desarrollo del
mundo tal como lo conocemos.
Las fuerzas que impulsaron esta
globalización de los problemas
ambientales comenzaron a mediados
del decenio de 1950. Hasta ese
momento, el impacto relativo de la
humanidad en los bienes comunes era
reducido: los impactos ambientales
de casi 200 años de industrialización
se limitaban en gran medida a
impactos locales y regionales en
el agua, la tierra, el aire. Después
de mediados de siglo cambia el
ritmo de los emprendimientos
humanos. El metabolismo industrial
aumenta la escala y empezamos a
ver un incremento exponencial en el
bienestar social, el crecimiento del
PIB, la cantidad de población, las
mejoras sanitarias y el impacto de los
seres humanos en el medio ambiente.
Por lo tanto, este es el punto en que el
cambio en el medio ambiente mundial
se manifiesta en prácticamente todos
los parámetros que son importantes
para el bienestar de humano:
desde la pérdida de hábitats hasta
el cambio climático.
Hay otros tres factores que
interactúan y acentúan el problema.
El primero es el crecimiento de la
población y la riqueza: estamos en
gran medida destinados a crecer de
los 7 mil millones de personas que
somos actualmente a 9 mil millones
para 2050, en un mundo que se
urbaniza y enriquece rápidamente
(la mayoría de la población mundial,
que sigue siendo pobre, solo ha
reclamado una fracción limitada de
los bienes comunes, si bien tiene
derecho a una parte de ellos). El
segundo es que la ciencia hace cada
vez más hincapié en el riesgo de que
se produzcan cambios abruptos e
irreversibles cuando se fuerza a los
sistemas –desde los ecosistemas
locales al clima– a cruzar los
puntos de inflexión. Esto puede
provocar cambios catastróficos en
las condiciones de las naciones y
regiones, posiblemente impulsados
por cambios en los bienes comunes,
como el aumento de los gases de
efecto invernadero en la atmósfera,
que desestabiliza el manto de hielo
de Groenlandia. El tercero está
constituido por las pruebas cada vez
más numerosas de nuestra dependencia
social y económica de los servicios
de los ecosistemas para alcanzar
el bienestar de los seres humanos,
desde funciones locales tales como
los suelos fértiles, hasta mundiales
como la estabilidad del Ártico.
Tenemos que repensar en el desarrollo
humano en esta nueva época, el
“Se necesita gobernanza de
los bienes comunes
para alcanzar
el desarrollo sostenible y,
en consecuencia, el bienestar
de los seres humanos.
Ya no podemos centrarnos
exclusivamente en las
prioridades nacionales
de desarrollo económico y
protección ambiental”
Antropoceno. Necesitamos invertir
con urgencia la tendencia del cambio
ambiental negativo a nivel mundial
para movernos dentro de un espacio
de seguridad en el sistema terrestre.
Es necesaria la gobernanza de los
bienes comunes de la humanidad
como parte integrante del desarrollo
nacional y regional.
© Karen Kasmauski/Getty Images
En este contexto, sirve de marco
el concepto de límites planetarios.
Este concepto identifica los procesos
ambientales que determinan la
estabilidad de los componentes del
sistema terrestre. También propone
límites sostenibles para las variables
principales que determinan el cambio
en cada proceso, establecidas para
tratar de evitar puntos de inflexión
que podrían provocar perturbaciones
regionales y mundiales abruptas y
nocivas. Se han propuesto nueve
procesos de límites planetarios.
Entre ellos se incluyen los tres
bienes comunes para los cuales hay
pruebas de la existencia de umbrales
de gran escala –el cambio climático,
el agotamiento de la capa de ozono
y la acidificación de los océanos–
y los procesos cuyas funciones
reguladoras determinan la capacidad
de recuperación de los biomas más
importantes y, en última instancia,
del sistema terrestre: el cambio en el
uso de la tierra, el uso del agua dulce,
el ritmo de pérdida de la diversidad
biológica y la interferencia del ser
humano en los ciclos del nitrógeno
y el fósforo a nivel mundial. Los
dos últimos son la contaminación
química y la carga de aerosoles. Se
han cuantificado límites de seguridad
para los primeros siete y se eligieron
los extremos inferiores –los de riesgo
menor– del margen de incertidumbre
definido por la ciencia, de modo de
aplicar un principio de precaución:
por ejemplo, para el cambio climático,
el límite se fijó en 350 ppm (partes
por millón) de CO2, mientras que la
ciencia indica que el riesgo de cruzar
un punto de inflexión está dentro
del margen de 350 a 550 ppm de CO2.
En conjunto, esos nueve límites planetarios proporcionan a la humanidad
un espacio de seguridad. En el primer
análisis se indica que hemos transgredido el espacio de seguridad de tres de
los límites: el cambio climático, el ritmo
de pérdida de la diversidad biológica y la
extracción de nitrógeno de la atmósfera.
Eso nos ubica en una zona de peligro
riesgosa que no nos permite descartar
la posibilidad de alcanzar los puntos de
inflexión: es posible que la fusión acelerada del hielo del Ártico constituya una
advertencia anticipada de esa dinámica
no lineal.
Se necesita gobernanza de los bienes
comunes para alcanzar el desarrollo
sostenible y, en consecuencia, el
bienestar de los seres humanos. Ya no
podemos centrarnos exclusivamente en
las prioridades nacionales de desarrollo
económico y protección ambiental.
La influencia de todas las naciones en
los bienes comunes –en un momento
de creciente saturación ambiental–
genera una retroalimentación a nivel
mundial que incide en las economías
locales. Tampoco podemos centrar
nuestra atención en el cambio climático
exclusivamente.
Ahora
debemos
ocuparnos, al mismo tiempo, de la
sostenibilidad a escala planetaria de
todos los procesos ambientales claves
asociados con la estabilidad de los
sistemas biofísicos terrestres.
Es posible que el concepto de límites
planetarios resulte útil para respaldar la
gobernanza de nuestros bienes comunes.
Debemos reconocer las implicancias
sociales de vivir dentro de los límites de
seguridad, y todos los límites tienen que
cuadrar, dentro de niveles de seguridad,
a escala mundial. Así, ninguna nación ni
región podrá apropiarse de una porción
mayor de los bienes comunes sin
presentar informes transparentes a las
demás naciones ni acordar mecanismos
para garantizar que la utilización total
del espacio planetario se mantenga
dentro de los límites de seguridad.
Para mantenernos dentro del espacio
de seguridad durante el Antropoceno,
en un mundo cuya población y riqueza
están en franco crecimiento, será preciso
distribuir el espacio planetario entre las
naciones. Esta es, como mínimo, una
tarea difícil pero necesaria que, cuando
dé sus frutos, beneficiará a toda la
humanidad durante generaciones.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
21
© Atlantide Phototravel/Corbis
Chris Reij
Facilitador,
Iniciativas de Reforestación en África,
Vrije Universiteit, Amsterdam
Reforestación
del Sahel
Está pasando algo sorprendente
en el Sahel. En estudios recientes
sobre tendencias a largo plazo en la
agricultura y el medio ambiente de
las regiones densamente pobladas
de Maradi y Zinder, en el Níger, se
observa que los agricultores locales
han reforestado unos cinco millones de
hectáreas con solo proteger y ordenar
la regeneración natural de los árboles y
arbustos de su tierra. Así, han alcanzado
la transformación ambiental de mayor
escala del Sahel y, posiblemente,
de África. Ese proceso se inició
alrededor de 1985, pero aunque algunos
investigadores habían observado que los
agricultores de algunas aldeas habían
aumentado la cantidad de árboles, nadie
había tomado conciencia del alcance
de la reforestación hasta 2006. Luego,
por medio de imágenes satelitales de
alta resolución y visitas en el terreno,
los investigadores se dieron cuenta
de lo que estaba ocurriendo.
En los últimos dos decenios, los
agricultores del Níger han cultivado
200 millones de árboles nuevos en sus
campos de labranza. En lugares donde
hace 20 años los agricultores no tenían
22
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
más de 2 o 3 árboles por hectárea,
ahora tienen 40, 60 o incluso más
de 100. Lo notable es que ellos no
los plantaron, sino que protegieron
y ordenaron árboles y arbustos que
se regeneraron espontáneamente
a partir de sistemas de raíces
subterráneas o de semillas que
quedaban en la capa superficial. Así,
obtuvieron un resultado casi 20 veces
superior al obtenido por el total de
los proyectos de plantación de árboles
del Níger durante el mismo período;
si bien mediante esos proyectos se
plantaron unos 65 millones de árboles,
el promedio de supervivencia fue solo
de 20%. Además, los agricultores
ejecutaron el proyecto a un costo muy
bajo, ya que para proteger y ordenar la
regeneración natural no es necesario
construir viveros ni transportar
plántulas a los lugares de siembra.
“Con la
protegieran la regeneración natural y
los agricultores pronto descubrieron
los beneficios de la reforestación.
En una encuesta realizada a unos
400 agricultores se observó que:
reforestación de las tierras
han disminuido en
alrededor de 80%
• Los árboles reducen la velocidad
del viento, por lo tanto, los
cultivos jóvenes no se destruyen
cuando el viento levanta arena.
Por consiguiente, en la actualidad,
los agricultores plantan los
cultivos una sola vez en lugar de
tener que intentarlo tres o cuatro
veces, como hace 20 años.
los conflictos entre
pastores y agricultores:
como ha crecido
la cantidad de recursos,
• Algunas especies de árboles
son forrajeras, lo que permite a
los agricultores incrementar la
cantidad de cabezas de ganado;
tienen más
para compartir”
© Johnny Haglund/Getty Images
• En lugar de quemarse como
combustible, como se hacía hace
20 años, todo el estiércol se
utiliza en los campos cultivados,
lo que contribuye a mantener y
aumentar la fertilidad del suelo;
• Los agricultores son conscientes
de que algunas especies, en
particular Faidherbia albida,
aumentan la fertilidad del suelo
ya que fijan el nitrógeno del aire
(según la densidad y la edad, fijan
entre 80 y 90 kg por hectárea);
• Actualmente, las mujeres solo
dedican media hora por día a
recolectar leña; en cambio, hace 20
años, le dedicaban 2 horas y media;
• Los árboles contribuyen a la
seguridad alimentaria aun si hay
malas cosechas, ya que producen
hojas y frutos comestibles;
• En años de sequía, los agricultores
pobres sobreviven, literalmente,
podando árboles y vendiendo la
madera para comprar alimentos;
¿Qué impulsó esa reforestación? Las
sequías del Sahel y las crisis ambientales
de los decenios de 1970 y 1980 pusieron
a muchos agricultores entre la espada y
la pared. O combatían la degradación
de las tierras o tenían que emigrar.
Una organización no gubernamental
impulsó el proceso prestando asistencia
alimentaria a los agricultores durante
dos años de sequía a mediados del
decenio de 1980 a cambio de que ellos
• Con la reforestación de las tierras
han disminuido en alrededor
de 80% los conflictos entre
pastores y agricultores: como ha
crecido la cantidad de recursos,
tienen más para compartir.
En un informe publicado por
el
Instituto
Internacional
de
Investigaciones
sobre
Política
Alimentaria, se estima que los
nuevos sistemas de agrosilvicultura
de los cinco millones de hectáreas
reforestadas producen 500.000 toneladas extra de cereal por año, lo que
alcanza para alimentar a 2,5 millones
de personas más. Además, los árboles
son bienes de capital, que contribuyen
al incremento de la producción agrícola
total y, por ende, a la reducción de la
pobreza rural. El valor de producción
anual de los árboles nuevos ronda los
200 millones de euros, como mínimo.
Ese monto es percibido en su totalidad
por los agricultores, ya sea como
alimento o dinero en efectivo.
Este proceso de reforestación llevado a
cabo por los agricultores no se limita a
algunas zonas del Níger. Existen muchos
sistemas nuevos de agrosilvicultura,
en pequeña y gran escala, en el Sahel.
Por ejemplo, los agricultores de la
llanura Seno, en Malí, –entre la meseta
Dogón y la frontera con Burkina Faso–
han protegido y ordenado los árboles
de 450.000 hectáreas de sus tierras.
Alrededor de 90% de los árboles
tiene menos de 20 años. Asimismo,
los agricultores de la región Kaffrine
del Senegal, que visitaron el Níger
y observaron la reforestación, a su
regreso a casa empezaron a proteger y
ordenar la regeneración natural. La zona
reforestada de Kaffrine abarca 30.000
hectáreas y no cesa de extenderse.
Las Iniciativas de Reforestación en
África, que se proponen aumentar la
escala de esos logros, se desarrollan
actualmente en Burkina Faso, Malí y el
Níger, y está previsto que se extiendan
a otros países africanos. Su estrategia
incluye organizar visitas de estudio entre
agricultores, fomentar diálogos a nivel
nacional sobre políticas agrícolas y legislación sobre silvicultura y movilizar la
atención de los medios de comunicación
nacionales e internacionales respecto de
los procesos de reforestación.
El desarrollo de la agrosilvicultura
aumenta la producción total y crea
sistemas agrícolas más resistentes a la
sequía. Se trata de la única alternativa
importante de bajo costo para
intensificar la agricultura que tienen a
su alcance los pequeños agricultores de
África cuyo capital financiero y natural
es limitado. La experiencia demuestra
que ellos invertirán en árboles para sus
tierras si sienten que esos árboles son
de su propiedad ya que, como dicen los
agricultores de Tigray (Etiopía) “los
árboles son nuestra columna vertebral”.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
23
personas
Charles y Sho Scott
Charles y Sho Scott son dos aficionados a los deportes
de resistencia que aprovechan su pasión para ayudar a
la sostenibilidad del medio ambiente. En el año 2009, el
Sr. Scott y su hijo de ocho años, Sho, fueron designados
“Héroes del Clima” por el Programa de las Naciones Unidas
para el Medio Ambiente. Ambos recorrieron más de 4000 km
en una bicicleta tándem a lo largo de la península de Japón
en 67 días, con el fin de recaudar dinero para la Campaña de
los mil millones de árboles del PNUMA.
Su último reto: una excursión en tándem por Islandia de
más de 2.400 km, acompañados por la hermana pequeña de
Sho, de cuatro años de edad, en un remolque. Actualmente,
el Sr. Scott está escribiendo un libro sobre su experiencia en
Japón titulado “Rising Sons” Juego de palabras entre “sol
naciente” y “la crianza de los hijos”.
Michael Sam Muli y Ruth Cherono Sego
Los estudiantes de Nairobi Michael Sam Muli, de 18 años, y Ruth Cherono Sego, de 23, han sido seleccionados
como Jóvenes Enviados Ambientales por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y
Bayer, una multinacional innovadora cuyas principales competencias se sitúan en el campo de la salud, la nutrición
y los materiales de alta tecnología.
Muli, un estudiante de Ingeniería Ambiental y Biosistemas de la Universidad de Nairobi, presentó un proyecto
de energía verde que busca sustituir la leña y el carbón utilizados en los hogares para cocinar por briquetas
fabricadas con hojas secas y papel usado. El proyecto pretende reducir las emisiones de carbono provenientes de
la quema de combustibles fósiles y crear empleo e ingresos para los residentes locales a través de la producción
y venta de briquetas de combustible más limpio.
Sego, una estudiante de Salud Ambiental de la Universidad Kenyatta de Nairobi presentó una propuesta centrada
en la producción sostenible de aceite de ricino como biocombustible. El proyecto se basó en la investigación de
cómo se podría cultivar de forma sostenible la planta de aceite de ricino, originaria de África oriental, para ayudar
a cubrir las necesidades de combustible de las comunidades de Kenya, sin afectar negativamente la producción
de alimentos.
24
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
Sylvia Earle
Kwon Byong Hyon
El patrimonio mundial cuenta con una fuerte
defensora: Sylvia Earle. Esta oceanógrafa, con una
muy profunda pasión por el medio ambiente, es
también exploradora, conferenciante e investigadora
científica. Ha dirigido más de 60 expediciones y ha
pasado más de 6.000 horas bajo el agua, además
de estar a la cabeza del primer equipo de mujeres
acuonautas. También ostenta el récord de buceo
individual de 1.000 metros de profundidad.
El Embajador Kwon Byong Hyon de la República de
Corea es el primer Campeón de Ordenación Sostenible
de la Tierra de la Convención de las Naciones Unidas
de lucha contra la desertificación.
Earle ha trabajado duramente para concienciar
al mundo de los daños que la contaminación y la
degradación ambiental provocan a la hidrosfera y
ha recibido más de 100 galardones nacionales e
internacionales, incluido el Premio TED 2009 por su
propuesta de establecer una red mundial de espacios
marinos protegidos. A estas reservas marinas las
define como “focos de esperanza para salvar y
rehabilitar el corazón azul de nuestro planeta”.
De profesión abogado y con una distinguida carrera
diplomática, el Embajador Kwon fundó la organización
Future Forest para aumentar la conciencia sobre el
problema de la desertificación. En el año 2005,
empezó a levantar una barrera de bosques naturales
para “domar al dragón amarillo”, es decir, los desiertos,
conocida como la “Gran Muralla Verde de la Amistad
entre China y Corea”. Su objetivo: plantar mil millones
de árboles en el Desierto Kubuqi de China. Con ello
demuestra que es posible rehabilitar los suelos
degradados y facilita un lugar de investigación para
la recuperación de suelos degradados. La Gran Muralla
Verde ya ha logrado plantar el 70% de la cantidad de
árboles prevista.
Christopher Stone
El mundo se prepara ahora para la Conferencia de Rio+20 del
próximo año, y en su favor Christopher Stone puede compartir
sin duda su enorme experiencia, como hizo durante la Cumbre
para la Tierra celebrada en Río en 1992 al aportar importantes
resoluciones sobre derecho ambiental internacional. Stone es
profesor y una autoridad en materia de cuestiones mundiales
y ambientales, y ha contribuido en diversos campos, incluidos
el derecho ambiental internacional, la ética medioambiental y el
comercio y el medio ambiente.
Sus investigaciones han sido muy diversas, en materias relacionadas
con la sostenibilidad, incluidos los temas de políticas energéticas,
el cambio climático, la diversidad biológica y las políticas relativas
a los océanos. Además, actualmente es asesor de la Fundación
para el Derecho Ambiental Internacional y Desarrollo (FIELD) en
Londres y el Centro para el derecho ambiental internacional.
Mark Dodd
Mark Dodd es un director de cine británico que en 2011 ganó el premio del Festival
Internacional de Cine sobre Vida Silvestre a la mejor película independiente por su
documental titulado “The Man Who Stopped the Desert” (El hombre que detuvo al
desierto). Se trata de una película sobre Yacouba Sawadogo, un granjero de una
pequeña finca de Burkina Faso que hizo resurgir una técnica agrícola tradicional
para rehabilitar las tierras estériles. La belleza con que está rodada la película, en
la que se aprecia cómo la convicción de un solo hombre beneficia a otros miles de
habitantes de la región de Sahel en África, conmoverá e inspirará el corazón de
todos los que la vean.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
25
© Frans Lanting/Corbis
A la pesca
de soluciones
El pescado ha sido la fuente más importante de proteína animal del mundo durante la mayor parte
de los últimos treinta años. Sin embargo, aunque durante ese período el consumo per cápita casi se ha
duplicado en todo el mundo, ha seguido siendo bajo en casi toda África y algunas partes de Asia.
Stephen J. Hall
Director General,
WorldFish Center
No obstante, resulta paradójico que los habitantes de esas regiones –donde prevalece la desnutrición–
dependan más del pescado como principal alimento de origen animal que los europeos, japoneses,
australianos y norteamericanos, a pesar de que aquellos reciben menor cantidad. Por ejemplo, en seis
países del África subsahariana los habitantes obtienen del pescado más de la mitad de las proteínas
animales y, aun así, la región sigue registrando el menor consumo per cápita de pescado del mundo.
La prevalencia del pescado en la dieta de las personas con el menor consumo total de alimentos de
origen animal y los niveles más altos de desnutrición pone de relieve la importancia de preservar y
mejorar el acceso de los pobres del mundo a ese alimento. Contribuir a que más pobres reciban más
cantidad de este alimento preferido y nutritivo podría mejorar drásticamente la salud y la nutrición
entre el corto y el mediano plazo.
26
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
Para alcanzar este objetivo es preciso
preservar las pesquerías de captura
del mundo. Eso se debe a que los
países que dependen en mayor medida
del pescado para su alimentación lo
obtienen fundamentalmente de la
pesca silvestre: si bien la acuicultura
continúa en crecimiento, no hay
perspectivas inmediatas de que pueda
reemplazar a la pesca de captura
como fuente de abastecimiento.
Y como los ecosistemas acuáticos
están ampliamente distribuidos en
zonas rurales remotas de diversas
partes del mundo, las pesquerías que
sustentan
suelen
desempeñar
funciones vitales en la provisión de
medios de subsistencia y redes de
protección contra el hambre que
hasta ahora los gobiernos no han sido
capaces de asumir. Por supuesto que
eso no basta para que haya alimentos
y servicios suficientes ya que estos
también deben estar disponibles y
al alcance de las personas que los
necesitan: en los países en desarrollo,
las pesquerías de captura suelen
hacerlo sin ayuda de nuestra parte.
Sin embargo, a pesar de la importancia
de la pesca, hemos alcanzado,
como mucho, un éxito parcial en el
aprovechamiento de nuestros recursos
mediante una gestión que garantice
un abastecimiento sostenido y, de
ser posible, mayor. Esto se aplica a
la pesca en aguas interiores, la pesca
marítima dentro de los límites de
la jurisdicción nacional en zonas
económicas exclusivas, la pesca de
altura y las poblaciones migratorias
compartidas. En un estudio reciente
elaborado por 21 investigadores y
publicado en la revista Science, se
analizaron en detalle ecosistemas
que representaban un cuarto de la
superficie y la captura de las pesquerías
del mundo: se llegó a la conclusión de
que si bien “las medidas de gestión han
logrado una reducción cuantificable
de las tasas de explotación de algunas
regiones, un porcentaje significativo
de poblaciones seguirá destruido a
menos que se lleven a cabo mayores
reducciones”. Las evaluaciones de la
Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación y la Agricultura
concuerdan con esta conclusión.
El acceso a los recursos pesqueros, que
suele ser libre y gratuito (o demasiado
barato y poco reglamentado), da
lugar a la sobreexplotación. Algunas
pesquerías, como las de altura, son
verdaderos bienes comunes de la
humanidad. Muchas otras poseen
características similares pero están
dentro de los límites de la jurisdicción
nacional. Aunque la vasta literatura
posterior a la descripción de Garret
Hardin de “The Tragedy of the
Commons” (la tragedia de los bienes
comunes) sugiere que comprendemos
el problema, lamentablemente todavía
no tenemos muy en claro qué hacer
al respecto.
Entonces, ante los fracasos
registrados hasta el momento,
¿qué tenemos que hacer ahora y
cómo deberíamos hacerlo?
La respuesta a la primera pregunta es
la siguiente lista de cinco objetivos
prioritarios que se aplican tanto en
alta mar como en muchas pesquerías
dentro de los límites de la jurisdicción
nacional, a saber,
1. Reconocer y ocuparse de las
deficiencias estructurales
de los regímenes de acceso
(es decir, la formulación de
los derechos de pesca);
2. Reducir al mínimo la “disipación
de la renta” derivada de los
subsidios al combustible y
otros subsidios inadecuados;
3. Reducir al mínimo la
preponderancia de la
pesca ilícita y pirata;
4. Garantizar la inclusión de
las personas más pobres y
marginalizadas en las cadenas
de valor mundiales;
5. Incluir los efectos en el medio
ambiente en el costo de la pesca;
Por supuesto que la pregunta más
difícil de responder es de qué modo
alcanzar esos objetivos. No estoy
ofreciendo fórmulas simples y creo que
tendríamos que ser escépticos con los
que las ofrecen. En cambio, considero
que debemos repensar el mejor
modo de entablar conversaciones
entre todos los actores pertinentes
para arribar a soluciones duraderas
y adaptables para las pesquerías
mundiales, regionales y nacionales.
Y como las instituciones actuales no
resuelven estos problemas, tendremos
que pensar en instituciones nuevas
que puedan ayudar.
Por ejemplo, una opción que habría
que analizar es la creación de una red
de acción mundial – mecanismo de
gobernanza mundial que se centra
en un bien público en particular a
través de una red entre organizaciones
– para las pesquerías. Al actuar de
agentes imparciales de enlace entre
diversas organizaciones e impulsar
el cambio sistemático, esas redes son
consideradas medios eficaces para
atender las lagunas de gobernanza
mundial respecto de cuestiones éticas,
de comunicación y aplicación. Entre los
ejemplos conocidos, cabe mencionar
la Alianza Mundial para el Fomento
de la Vacunación y la Inmunización,
la Alianza Mundial para mejorar la
nutrición y la Asociación Mundial
para el Agua.
Ante semejante promesa, ¿no
tendríamos que pensar en crear una
red de instituciones pares inclusiva y
no jerárquica que contribuya a abordar
los problemas locales y mundiales de la
pesca, y aprender durante el proceso?
Ese enfoque no eliminaría la necesidad
de fortalecer y aclarar las funciones
y las expectativas de desempeño de
instituciones intergubernamentales
tales como los organismos de las
Naciones Unidas y las organizaciones
regionales de ordenación pesquera:
aunque necesitan reformas, estas
instituciones desempeñan una función
importante y permanente en el
establecimiento de normas. Tampoco
deberíamos olvidar la importancia del
fortalecimiento de los mecanismos
del mercado mundial a través de
instituciones como la Organización
Mundial del Comercio, que al parecer
está haciendo avances en materia de
subsidios pesqueros. No obstante,
si bien las instituciones actuales son
necesarias, no dan señales de ser
suficientes para tratar los problemas
a los que nos enfrentamos. Entonces,
a pesar de los desafíos considerables
que presenta la creación de una red de
acción mundial eficaz, sin duda vale
la pena examinar esa alternativa que
contribuirá a solucionar el problema
de mantener las pesquerías del mundo
para que continúen sustentando el
abastecimiento y ayuden a satisfacer
nuestras necesidades en materia de
seguridad alimentaria.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
27
© http://www.grida.no/photolib/
La influencia
de los polos
Manfred Reinke
Secretario Ejecutivo,
Tratado Antártico
Las variaciones en el clima se producen antes en las regiones
polares que en cualquier otro lugar del globo, lo que las convierte
en el más preciso barómetro del cambio climático. Son también las
últimas grandes superficies del planeta vírgenes con ecosistemas
extremadamente frágiles y únicos y son los motores del clima mundial.
Debido a la fuerte interdependencia de los sistemas climáticos,
cualquier cambio ocurrido en esas regiones tiene un fuerte impacto
en las condiciones atmosféricas del resto del mundo.
La protección medioambiental forma parte del programa de la
Reunión Consultiva del Tratado Antártico desde comienzos de los
años sesenta, poco después de la creación del Tratado, que fue uno de
los instrumentos internacionales centrados en la paz y colaboración
internacional de mayor éxito del siglo pasado. Dicho Tratado fue
firmado en Washington en diciembre de 1959 por los doce países que
habían llevado a cabo actividades científicas en la Antártida y sus
alrededores durante el Año Geofísico Internacional de 1957-1958, y
desde entonces otras 36 naciones se han adherido a él.
A pesar de que no incluye elementos de tipo medioambiental, el
primer programa de conservación para la Antártida, las Medidas
Acordadas para la Conservación de la Fauna y Flora Antárticas, fue
adoptado en 1964 por la Reunión Consultiva del Tratado Antártico.
Posteriormente, las Partes Consultivas elaboraron el Convenio para
la conservación de las focas antárticas, que entró en vigor en 1978.
28
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
A modo igualmente preventivo, en
1981 las Partes Consultivas decidieron
iniciar las negociaciones sobre un
régimen global para regular los
recursos minerales antárticos con el
fin de minimizar los problemas medio
ambientales y políticos provocados
por la explotación no controlada. La
Convención para la Reglamentación
de las Actividades sobre Recursos
Minerales Antárticos se firmó en
Wellington en 1988, pero nunca llegó
a entrar en vigor porque Francia y
Australia declararon al año siguiente
que no ratificarían el contrato.
© http://www.grida.no/photolib/
Durante las negociaciones que
tuvieron lugar en el marco de la
Convención de las Naciones Unidas
sobre el Derecho del Mar se planteó
la preocupación a propósito de la
explotación potencial a gran escala
del krill, que podría traer consigo
importantes consecuencias para otras
especies de la Antártida que dependen
de él para su alimentación. La Convención para la Conservación de los
Recursos Vivos Marinos Antárticos,
que entró en vigor en 1982, incluye
disposiciones para la conservación y el
uso racional del krill, los peces de aleta
y otros recursos marinos. A diferencia
de otras organizaciones regionales de
ordenación pesquera, esta Convención
aplica un enfoque ecosistémico para la
gestión de la conservación y estipula
que se tenga en cuenta el impacto en
los ecosistemas a la hora de gestionar
la pesca marina.
“…el desarrollo de un
sistema global
de protección del medio
ambiente de la Antártida
y de los ecosistemas dependientes
y asociados interesa a la
humanidad en su conjunto”
“El
mundo
había
cambiado”,
recordó Michel Rocard, ex Primer
Ministro de Francia. “Las políticas
ecológicas han proliferado en todos
los contextos, las condiciones se han
ampliado. Dos primeros ministros,
unidos por la amistad, Robert Hawke
de Australia y yo mismo, anuncian
que no enviarán la Convención a
sus respectivos Parlamentos para
su ratificación y piden que se lleven
a cabo negociaciones mucho más
ambiciosas. Italia y Bélgica los
imitaron de inmediato; Noruega un
poco después”.
en 1998. En él se afirma que “…el
desarrollo de un sistema global de
protección del medio ambiente de
la Antártida y de los ecosistemas
dependientes y asociados interesa
a la humanidad en su conjunto”. Se
designa a la Antártida como “una
reserva natural, consagrada a la paz y
a la ciencia”, se establecen principios
básicos aplicables a las actividades
humanas en la Antártida y se prohíbe
cualquier
actividad
relacionada
con los recursos minerales en
ese continente, salvo para fines
científicos. Hasta el año 2048 el
Protocolo sólo puede ser modificado
mediante el acuerdo unánime de todas
las Partes Consultivas del Tratado.
Además, la prohibición relacionada
con los recursos minerales no puede
revocarse a menos que esté en vigor
un régimen jurídicamente vinculante
sobre las actividades relativas a
esos recursos.
Esas declaraciones dieron pié a nuevas
negociaciones sobre un Protocolo
sobre Protección del Medio Ambiente
del Tratado Antártico, que se firmó
en Madrid apenas dos años después,
en octubre de 1991, y entró en vigor
El Protocolo estableció el Comité
para la Protección del Medio
Ambiente como un grupo de expertos
dedicado a prestar asesoramiento
con información actualizada y
formular recomendaciones sobre la
implementación del Protocolo y sirve
de orientación estratégica para futuras
políticas ambientales en la zona que
abarca el Tratado Antártico.
En 2009 el Comité Científico de
Investigaciones Antárticas publicó
un informe amplio sobre el medio
ambiente y el cambio climático en
la Antártida. Se trata de un esfuerzo
fuertemente multidisciplinar que tiene
como objetivo “reflejar la importancia
del continente en cuestiones mundiales,
como el aumento del nivel del mar,
la separación entre la variabilidad
natural del clima y la influencia de las
actividades humanas, las reservas de
alimentos, la diversidad biológica y la
absorción de carbono por los océanos”.
Este año, el quincuagésimo aniversario de la entrada en vigor del
Tratado Antártico y vigésimo de
la firma del Protocolo sobre
Protección del Medio Ambiente, las
Partes Consultivas reafirmaron su
compromiso permanente de sostenerlo
y su “intención de mantener su sólida y
eficaz cooperación” a través de, entre
otras cosas, “la continua identificación
y el continuo abordaje de los nuevos
desafíos medioambientales, y el
fortalecimiento de la protección del
medio ambiente antártico y de sus
ecosistemas dependientes y asociados,
particularmente en relación con
el cambio climático mundial y las
actividades humanas en la región,
incluido el turismo”. Asimismo, han
solicitado a los Estados que son Partes
en el Tratado, pero que no son aún
Partes en el Protocolo, que lo ratifiquen,
como forma de “reafirmar su voluntad
de proteger el medioambiente antártico
en interés de toda la humanidad y
preservar el valor de la Antártida
como un espacio para la realización de
investigaciones científicas”.
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
29
Adaptar
los bienes
comunes
Kelly Levin
Directora de investigaciones del
Informe sobre los Recursos Mundiales
2010–2011
Manish Bapna
Presidente interino del
Instituto de Recursos Mundiales
Hace relativamente poco que las
preocupaciones ambientales empezaron
a centrarse en los bienes comunes de
la humanidad, recursos compartidos
que no son propiedad de nadie, pero de
los cuales depende toda forma de vida.
Inicialmente, la atención se centraba
más que nada en los impactos locales:
los contaminantes tradicionales, como la
lluvia ácida y las aguas residuales, la basura
que obstruía los ríos o los plaguicidas.
Esos eran problemas graves y tangibles.
Los ríos se prendían fuego y el smog era
tan denso que se perdía visibilidad en las
ciudades. En ese contexto los problemas
de los bienes comunes iban en aumento,
pero solo hacia fines del siglo XX, cuando
las amenazas ambientales se extendieron
a todo el planeta, los gobiernos cayeron
en la cuenta de que el mundo se había
transformado rápidamente. Pocos decenios más tarde, las fuerzas mundiales del
consumo, la producción y la población
han dejado una marca profunda, y en
algunos casos indeleble, en los recursos
compartidos del planeta.
© Luo Hong
No existe una amenaza mayor al bienestar
de los bienes comunes que el cambio
climático debido a actividades humanas.
Desde que en la era industrial se
empezaron a liberar combustibles fósiles
a gran escala, las temperaturas mundiales
promedio de la superficie aumentaron
en 0,8ºC, lo que ya está provocando
cambios significativos en los sistemas
físicos, hidrológicos y ecológicos.
30
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
Peor aún, el cambio climático a nivel
mundial no se produce de forma
aislada, sino que se ve exacerbado
por otros problemas de los bienes
comunes. Según los registros del Grupo
Intergubernamental de Expertos sobre
el Cambio Climático, la reducción de
la cantidad de krill a causa del cambio
climático, por ejemplo, provocó el
agotamiento de numerosas especies
de peces, lo que a su vez afectó la
salud de los ecosistemas marinos,
el abastecimiento de alimentos y
los medios de subsistencia en todo
el mundo. La península Antártica
se ha calentado considerablemente
en los últimos decenios, lo que hizo
retroceder 87% de los bordes de los
glaciares, con graves consecuencias
para la vida en ese continente único
en su especie. Es muy probable que el
calentamiento mundial de 2ºC a 3ºC
por encima de las temperaturas de la
era preindustrial anuncie cambios de
gran envergadura en los ecosistemas
terrestres y marinos; también es
probable que incrementen el peligro
de extinción de 20% a 30% de
las especies.
“Es muy probable que el
calentamiento mundial
de 2ºC a 3ºC por encima de
las temperaturas de la era
preindustrial anuncie cambios
de gran envergadura en los
ecosistemas terrestres y marinos;
también es probable
que incrementen
el peligro de extinción de
20% a 30% de las especies”
Esas amenazan ponen de relieve
la necesidad urgente de reducir
drásticamente las emisiones de gases
de efecto invernadero. Asimismo,
hacen imperativa la adaptación, dados
los impactos inevitables que tendrán
los gases de efecto invernadero ya
emitidos y el calentamiento que se
producirá en consecuencia, debido a
la capacidad de transporte de calor de
los océanos del mundo.
En los últimos dos años, en el Informe
sobre
los
Recursos
Mundiales
2010�2011, elaborado en colaboración
entre el Banco Mundial, el Instituto
de Recursos Mundiales, el PNUD y
el PNUMA, han participado líderes
gubernamentales y profesionales de
África, América Latina y Asia para
aprender sobre las iniciativas actuales
de adaptación y sacar partido de ellas. El
informe centra su atención en la manera
en que los encargados de formular
políticas y planificar a nivel nacional
pueden adoptar mejores decisiones
ante un clima cambiante: asignar
mayor prioridad a la preservación de
los bienes comunes de la humanidad,
elaborar recomendaciones para lograr
el compromiso del público, recolectar y
suministrar información, herramientas
de planificación, formulación de
políticas y diseño institucional, y
recursos. También se presentan casos
prometedores de gobiernos que están
incorporando los riesgos del cambio
climático en sus prácticas, que podrían
constituir modelos para incrementar la
adaptación en el mundo en desarrollo.
Entre ellos se incluye:
© Paul Nicklen/Corbis
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
31
Sudáfrica, uno de los 17 países
megadiversos del mundo, alberga
casi 10% de las especies conocidas
de aves, peces y plantas del
mundo y casi 15% de las especies
costeras y marinas. Por el cambio
climático, se corre el peligro de
que se exacerben las amenazas a la
diversidad biológica derivadas del
crecimiento urbano e industrial, ya
que es probable que se produzcan más
sequías e inundaciones, reducción
del nivel de los ríos e incendios
más frecuentes de los bosques.
Por lo tanto, en Sudáfrica se está
empleando una estrategia innovadora
encaminada a conservar intactos
suficientes hábitats naturales para
proteger las especies amenazadas
y preservar los corredores de vida
silvestre. Se han elaborado planes de
diversidad biológica y trazado mapas de
las características y especies naturales
de zonas enteras y del uso de tierras
y recursos. Se han incorporado en los
planes “principios de diseño” relativos
al cambio climático y se asignó
prioridad a zonas de conectividad y
refugio para incrementar la capacidad
de recuperación de las especies. Las
autoridades locales los emplean para
formular planes municipales que
los ayudan a decidir en qué esferas
dar prioridad a la conservación y
en cuáles promover el desarrollo.
VIET NAM
Sudáfrica
NAMIBIA
© Brytta/iStockphoto
© Luo Hong
© Trinh Le Nguyen/Shutterstock
En Namibia los agricultores están
en lucha permanente con el desierto:
las regiones más secas registran
en promedio no más de 20 mm de
precipitaciones por año. Como es
probable que en el futuro, debido
al cambio climático, las estaciones
lluviosas sean aún más cortas, el
gobierno de Namibia ha establecido
foros para la gestión integrada de los
recursos donde los agricultores y los
prestadores de servicios de divulgación
intercambian información sobre
formas de evitar la que la tierra se
vuelva infértil. Los agricultores hacen
seguimiento de las precipitaciones
locales, la disponibilidad de forraje y
la condición del ganado, mientras que
los funcionarios ofrecen orientación
sobre gestión agrícola sostenible y
buenas prácticas de sanidad animal.
Asimismo, las comunidades agrícolas
han establecido el pastoreo en rotación
y dejan descansar las tierras de
pastoreo en peligro de degradación
y –si se les informa que se avecina
un período de sequía– venden
ganado, evitan el pastoreo excesivo y
depositan los ingresos. Esos canales
de información bidireccionales entre
funcionarios públicos y agricultores
contribuyen a mejorar la capacidad
de las comunidades de soportar
las sequías y la degradación de las
tierras, y pueden reproducirse tanto
dentro como fuera de Namibia.
Por estar situado en los trópicos,
Viet Nam es un país sumamente
vulnerable a los impactos del
cambio climático, en especial,
al aumento del nivel del mar.
Por lo tanto, el gobierno ha
institucionalizado la restauración
de manglares a gran escala
–con la financiación de donantes
entre los cuales se encuentran
el Banco Mundial y la Cruz
Roja–; así, desde 2001, se han
incorporado a la costa del
país 15.000 hectáreas de bosques
con fines de protección.
Sin embargo, los resultados
varían mucho entre el norte y
el sur del país. En el norte,
las plantaciones tienen protección
oficial, con lo que se niega el
derecho de uso a los habitantes
del lugar y se generan conflictos
y resentimientos. En el sur,
la restauración se ha combinado
con esfuerzos para mitigar la
pobreza y diversificar los medios
de subsistencia, con lo que
se obtuvo el apoyo de las
comunidades locales. La
experiencia indica que, si se
incorpora la adaptación en un
proceso de planificación integral
para el desarrollo, es mucho más
probable que los resultados a
largo plazo sean satisfactorios.
La versión completa de estos casos de estudio y otras investigaciones están disponibles en www.worldresourcesreport.org
32
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
www
Patrimonio mundial:
enlaces útiles
Esta página contiene enlaces con sitios web de gobiernos,
organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales,
empresas, medios de comunicación y otros grupos de todo el mundo,
que pueden ser de gran utilidad en sus investigaciones de cuestiones
relacionadas con la gestión de químicos. Hemos recopilado estos enlaces
a partir de nuestro propio análisis de la abundante información disponible
en Internet, para ayudarle a encontrar las fuentes más pertinentes para su
investigación. La revista Nuestro Planeta, sin embargo, no respalda necesariamente
el punto de vista de los grupos con los que tenemos enlaces, y ni podemos
garantizar la exactitud de la información publicada en esos sitios. Más bien,
nuestra intención es ofrecerle una amplia gama de opiniones y perspectivas
www.unep.org
www.gpa.unep.org/
El Programa de Acción Mundial para la protección del medio marino frente a las actividades
realizadas en tierra fue adoptado por la comunidad internacional en 1995 para luchar
contra la degradación del medio marino provocada por las actividades realizadas en tierra,
facilitando la realización de las tareas de los Estados dirigidas a preservar y proteger el
medio marino. Se trata de la única iniciativa mundial dirigida directamente a la vinculación
entre los ecosistemas terrestres, de aguas dulces, costeros y marinos.
www.unep.org/regionalseas/
El Programa de Mares Regionales aborda el problema de la aceleración de la degradación
de las zonas oceánicas y costeras del mundo a través de la gestión y el uso sostenible
del medio marino y costero. Para ello, se esfuerza en alentar a grupos de países vecinos
a que tomen medidas globales y específicas destinadas a proteger el medio marino
que comparten.
Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación
www.unccd.int
El problema de la desertificación es una gran preocupación para muchos países en todas
las regiones del mundo por sus consecuencias a nivel económico, social y medioambiental.
El objetivo de la Convención es solucionar el problema del aumento de la degradación de
las tierras en zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas.
Bosques
www.unep.org/forests/
Los bosques cubren un tercio de la superficie terrestre y desempeñan funciones cruciales
en el mundo. De hecho, 1.600 millones de personas viven de los bosques. Además,
juegan un papel clave en nuestra lucha contra el cambio climático. Los bosques alimentan
nuestros ríos y son fundamentales en el abastecimiento de agua de cerca del 50% de
las grandes ciudades.
Informe de Política Forestal
www.unep.org/ecosystemmanagement/Portals/7/Documents/unep_policy_
series/5thUNEPPolicySeries.pdf
Los bosques siempre han sido fundamentales para la vida humana y la economía, e irán
adquiriendo cada vez más importancia a medida que crezca la población mundial. La
humanidad entera depende de los bosques porque absorben el carbono y desempeñan
un papel fundamental al ayudar al crecimiento de una economía ecológica mundial. Este
informe de política explica cómo los bosques pueden ser un elemento clave en una
economía ecológica que brinde oportunidades para el desarrollo de soluciones innovadoras
en gestión forestal.
Evaluación integrada del carbono negro y el ozono troposférico
www.unep.org/dewa/Portals/67/pdf/BlackCarbon_SDM.pdf
Esta evaluación estudia todos los aspectos de las emisiones antropógenas de carbono
negro y los precursores del ozono troposférico, como el metano, y analiza las tendencias
en las emisiones de esas sustancias y los impulsores de esas emisiones.
Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono
www.ozone.unep.org/new_site/en/index.php
El Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y su Protocolo de Montreal
relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono tienen por objeto la protección de
la capa de ozono de la Tierra. Cuentan con 196 Partes, por lo que son los tratados más
ratificados de toda la historia de las Naciones Unidas, y han conseguido reducir en más
de un 97% el consumo total mundial de sustancias controladas que agotan la capa de
ozono.
www.unep.fr/ozonaction/
La Subdivisión AcciónOzono del PNUMA ayuda a países en desarrollo y países con economías
en transición a lograr y mantener el cumplimiento del Protocolo de Montreal.
www.unep.org/desertification/successstories/
A pesar de que la desertificación sigue siendo un grave problema medioambiental, pues
dificulta el desarrollo de las zonas áridas, se han llevado a cabo con éxito numerosos
proyectos e iniciativas comunitarias que abordan ese problema.
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
www.unfccc.int
La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) se creó
con el fin de analizar cómo podría reducirse el calentamiento atmosférico y cómo lidiar
con los aumentos de temperatura que ya son inevitables. El Protocolo de Kyoto es un
complemento de la CMNUCC.
Convenio sobre la Diversidad Biológica
www.cbd.int/
La idea de un Convenio sobre la Diversidad Biológica surgió a partir del compromiso
creciente de la comunidad internacional con el desarrollo sostenible. Constituye un avance
espectacular en materia de conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de
sus componentes y la participación justa e igualitaria en los beneficios derivados del uso
de los recursos genéticos.
Anuario 2011 del PNUMA: Cuestiones emergentes en nuestro medio ambiente mundial
http://www.unep.org/yearbook/2011/pdfs/UNEP_YEARBOOK_Fullreport.pdf
El Anuario 2011 del PNUMA analiza las cuestiones emergentes del mundo y presenta
los últimos avances científicos sobre el medio ambiente. Además, destaca los eventos y
avances ambientales más importantes del año pasado y recoge las tendencias de datos
e indicadores más recientes. Toda persona interesada en el futuro de nuestro planeta
debería echar un vistazo al Anuario 2011 del PNUMA.
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
www.iucn.org
La conservación de la diversidad biológica es fundamental a la hora de abordar algunos
de los retos más importantes a los que se enfrenta nuestro planeta: frenar el cambio
climático, desarrollar una energía sostenible, mejorar el bienestar de las personas y crear
una economía ecológica.
Cumbres para la Tierra Rio+20
www.worldsummit2002.org/index.htm
www.uncsd2012.org/rio20/
www.un.org/esa/dsd/agenda21/
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
33
Tuve una revelación silenciosa
mientras flotaba en el espacio,
completamente alejada de los
sonidos, olores y gustos de la
Tierra, con el solo contacto de
la ropa que llevaba puesta. No
es sorprendente que mi primera
visión del planeta fuera sobre el
agua: la luz del sol se reflejaba
en la sábana azul refulgente del
Océano Pacífico, aunque no oía
las olas ni sentía el gusto salado
del aire. La luz era de una
claridad penetrante; no había
atmósfera que suavizara los rayos
del sol. El cielo azul de la tierra se
veía negro con un delgado ribete
difuso de color azul brillante
alrededor del planeta.
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ROBERTA
34
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
A
BONDAR
Después de observar el planeta
desde el espacio durante ocho
días, aumenta mi interés y respeto
por las fuerzas que dan forma a
nuestro mundo. Cada partícula de
suelo, cada planta, cada animal es
especial. También me maravillo
ante la creatividad y el ingenio
de nuestra propia especie,
aunque me pregunto por qué
no nos damos cuenta de que
todos los días creamos nuestro
futuro y de que nuestras
acciones a nivel local afectan
a la comunidad mundial en la
actualidad y afectarán también
a generaciones futuras.
Desde el espacio, ver el planeta
sin seres humanos puede ser,
sin duda, desconcertante. Pero
tenemos que regresar cambiados
a la Tierra, porque solo cuando
estamos sobre su superficie
vemos las plantas valiosas,
los animales confiados y las
mariposas delicadas. Los seres
humanos deberíamos respetarlos
y admirarlos en lugar de causar
destrucción y extinción. Porque
hemos desarrollado tecnologías
espantosas y nos hemos
convertido rápidamente en una
especie que agota recursos, recae
en nosotros la responsabilidad
fundamental de proteger a los
demás de nosotros mismos
Debemos entender que, aunque
somos parte integrante del medio
ambiente, somos observadores
y motores de cambio. Tenemos
la capacidad de inducir y
producir cambios en el medio
ambiente, tanto positivos como
negativos. Nuestras creencias,
razonamiento y sabiduría se
basan en la ciencia y en filosofías
religiosas, espirituales o morales.
Es posible que el intento de los
seres humanos de mantener
el medio ambiente en estado
estable elimine la oportunidad de
evolución natural. Sin embargo,
podemos tratar de proteger otras
formas de vida de la superfuerza
de nuestra tecnología y los
desafíos de población humana,
entre ellos, la presión sobre esos
medio ambientes preservados.
Debemos hacernos un
tiempo y un lugar para la paz
y la renovación espiritual.
Necesitamos un tiempo de
reflexión para que las cosas que
hacemos adquieran más orden
e importancia. Tal vez deseamos
un objetivo de vida que se pueda
lograr estableciendo y alcanzando
metas. Pero también necesitamos
poner nuestra vida y nuestra
propia mortalidad en perspectiva.
Después de todo, este planeta
también albergará vidas futuras
que enfrentarán nuevos miedos
y problemas.
No tenemos todas las respuestas,
pero seguimos viviendo
y creciendo a través del
conocimiento adquirido a partir
de la observación de otras formas
de vida. Eso debería bastarnos
para ser proactivos respecto del
La Dra. Roberta Bondar –primera
neuróloga en viajar al espacio
y primera mujer astronauta
canadiense– viajó en el
transbordador espacial durante
la primera misión internacional
sobre microgravedad, en enero
de 1992. Durante los diez años
siguientes dirigió un equipo
internacional de investigación
sobre medicina espacial que
trabajó con la NASA en apoyo
de veinticuatro misiones del
transbordador espacial y la
estación orbital Mir. Actualmente
tiene una fundación propia cuyo
objetivo es inspirar el aprendizaje
sobre temas ambientales por
medio de la fotografía.
cuidado de nuestro ambiente
natural. El mensaje debería
ser claro. Se desconocen las
expectativas de las generaciones
futuras, excepto una: la
supervivencia. Si no protegemos
el ambiente de nuestro planeta,
propicio para los seres humanos,
a la larga nuestro verdadero hogar
no podrá nutrir nuestras almas ni
nuestros cuerpos.
El Parque Nacional Quttinirpaaq se encuentra en la zona más septentrional del Ártico canadiense y
constituye un auténtico desierto polar con apenas 60 ml de precipitaciones al año © Roberta Bondar
PNUMA
NUESTRO PLANETA El planeta que compartimos
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www.unep.org/ourplanet

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