Laura Spivak.

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Laura Spivak.
Laura Spivak. Argentina.
Obras 2006-2010.
El eco de sus risas.
Galería Braga Menéndez. Buenos Aires, Argentina. 2010.
El blanco del ojo.
Libertad
es
sinónimo
de
franqueza,
espontaneidad,
familiaridad, sinceridad, confianza, sencillez. Relacionar el arte con
este término no parece formar parte de la agenda de debate cuando
se habla de arte contemporáneo. Porque hay temas más habituales
y urgentes: mercado, galerías y ferias; bienales y museos; becas,
residencias y concursos; colecciones y coleccionismo, etc. Sin
embargo, quizás haya que volver a pensar en ella y su relación con
el arte, y con la vida. Si el mundo se nos ofrece como imposibilidad,
lucha, obstáculo, entonces la libertad es un valor que por asumido y
obvio, no debiera ser subestimado.
Encarar un nuevo proyecto es también revisar lo previo. Volver
a mirar puede transformarse en un maravilloso mundo por
descubrir. Porque ayuda a entender lo que es difícil de explicar y a
reconocer aquello que permanece. Viendo con cierta perspectiva mis
trabajos anteriores, mostrar pitos, tetas y erecciones fue una
maniobra de preservación. Fue delimitar un espacio propio hasta
instaurarlo como un paradigma de lo políticamente incorrecto. Un
espacio dentro del cual, por previo aviso, por transgresor, todo se
volvió posible. Donde la búsqueda de la felicidad, del placer, no
tuvo límites ni inhibiciones. Utópico, pero material. Por ende, real.
Con el correr del tiempo aquellos personajes que transitaban
alegremente por jardines de mariposas empezaron a cambiar, pero
manteniendo sus ideas, sus banderas. Buscaron nuevas estrategias,
tan conectadas con el deseo como antes, pero con la experiencia del
camino transitado. Ahora se deslizan en la espesura de la selva.
Cautelosos, camuflados, están dispuestos a ser vistos, pero no se
exponen ni muestran su desnudez. Tienen conciencia de que no es
necesario gritar para ser escuchados, y de lo fácil que es perder lo
ganado. Siguen disfrutando de sí mismos, pero esta vez procurando
encontrar un espacio amigable, receptivo. Una nueva utopía que los
justifica.
Para estos personajes la naturaleza es un refugio, contundente
pero escondido, hecho de formas, matices y colores que interpelan
a los sentidos. En ella la luz se revela, se escabulle y desorienta.
Una maraña de sombras confunde realidad y fantasía. El límite
siempre es difuso, leve. Porque la vida se presenta confusa, está
hecha de la mezcla de luces y sombras en partes iguales, de
movilidad y adaptación. Y de pequeñas decisiones que deben ser
claras para estar a favor de la libertad.
El eco de sus risas. 2010.
Laura Spivak.
El eco de sus risas. 2010.
El eco de sus risas. 2010.
El eco de sus risas. 2010.
El eco de sus risas. Acrílico sobre papel. Marouflage.
100 x 140 cm. c/u.
2010.
El eco de sus risas. Acrílico sobre tela.
200 x 250 cm. c/u.
2010.
El eco de sus risas. Acrílico sobre tela.
200 x 200 cm.
2010.
Si me dieran a elegir preferiría ser gigante.
Galería Braga Menéndez. Buenos Aires, Argentina. 2008.
El árbol, la boca de manzana y el pito.
La obra de Laura es paradigmáticamente tan políticamente incorrecta, tan
imprescindiblemente transgresora, que a la hora de presentarla, de vestirla y
darle statement, muchos han hecho lo que con otros artistas serios terminan por
hacer: comprar un marco teórico sobreactuadamente políticamente incorrecto.
Suponiendo que lo transgresor de Spivak es la visibilidad del sexo se tiran a
adjetivar desde un cliché forzado: la recurrencia del morbo, recurrencia propia de
la demanda institucionalizada de lo contemporáneo. Entonces el acercamiento se
encarama en el discurso de los chicos sexuados. Sostengo que la transgresión
profunda del discurso de Spivak es otra, y aclaro que si yo sintiera que su obra
fuera lo que la obviedad de la lectura primera permite sospechar, no me
interesaría. Paso a compartir porque me gusta tan cojonudamente el universo de
Laura Spivak y me permito posicionar mi texto en un lugar “anti teoría de los
chicos sexuados”, en la medida de que ella misma me lo habilitó.
Los personajes de Laura no son niños. O, en todo caso, son tan niños como
puede serlo cualquiera de nosotros conectado con las representaciones simples de
nuestros deseos y primeras expectativas antes de sentir el mundo como una
imposibilidad, antes de sentir que la vida te va matando. Hay un momento feliz
de curiosa inmortalidad que habita los ojos de los chicos y que Spivak sostiene.
Lo iconoclasta, lo sorprendente, en estas piezas que ella dibuja, es que son
hombres y mujeres, no que son niños sexuados (eso sería morbo fácil)
justamente en la medida que son probadamente adultos (con pubis peludos lindos
como corazones y tetas ellas, con enormes erecciones ellos, innegable adultez,
madurez glandular), tienen sin embargo la despreocupación de un chico jugando
con agua desnudo en el patio de su casa con la palangana.
La desnudez de los personajes es utópica, vital, no es sexual. Es mucho más
una bandera de igualdad libertad fraternidad, que la ecuación opuesta de fucking
jóvenes o niños agrandados.
Probablemente fuera en el seno de la fantasía que la revolución francesa
propuso que la mujer empezó a creer que las promesas de libertad igualatoria la
alcanzarían. Tres siglos de psicopateadas políticas destrozaron mucho de esa
ilusión.
Hoy se festeja el día de la mujer como el día de la secretaria. Afiches ironizan
con textos alusivos al poder de la mujer pegado a imágenes de prostitutas o
sutiles ángeles depilados. Los hombres no se quedan atrás en la demanda de
personaje y toda la actividad sexual esta reglada por el manual de procedimientos
de las películas porno donde aprendemos que se hace primero y cuanto tiempo
tiene que durar. Ni alegría ni juego, robótica y lógica de mercado.
Si me dieran a elegir preferiría ser gigante.
Madera. 4 x 6 mts. 2008.
Mientras tanto en el paisaje simplificado en el que sonríen las sexualidades
de Spivak, ningún capitalismo patriarcal ha hecho morder la manzana a
nadie aún. Los ojos grandes, las bocas francas, heterosexuales, disfrutan la
dialéctica del paraíso como nuestros padres nos lo hubieran deseado, algo
así como la adultez ideal e inhallable de Mafalda y Felipe en la plaza de
Dailan Kifki.
Y son argentinos, extrañamente Spivak logra que connoten esa
inteligencia gauchita que nadie nos pudo matar, no son Rugrats, son
porteños, son de acá, y se les nota Cortazar, Horacio Quiroga, el humor de
Fontanarrosa, y la sexualidad de fogón y campamento de la izquierda
extinguida.
Hace años que no me desnudo cómoda ante nadie. Me consta que casi
ninguna mujer vive su desnudez sin conciencia de genitalidad, los órganos
hace rato dejaron de estar en paridad simbólica. Las cirugías polarizan
todavía más la distancia textural entre la intimidad de la piel quebradiza y la
piel en turgencia estática y tensión protésica. Las tetas de las mujeres
mayores trabajan socialmente mientras los pliegues de las rodillas ocultan
descansados su ternura en pantalones de sastrería beige.
Hice una vez una encuesta y no encontré una sola mujer adulta que
pudiera decir que era capaz de correr bajo la luz del mediodía desde la zona
de carpas hasta la línea del agua en la playa teniendo a su marido sentado
en la silla de paja detrás sin por lo menos la conciencia del cataclismo de
flanes que podía estar haciendo a los ojos del espectador.
Si me dieran a elegir preferiría ser gigante.
Madera. 4 x 6 mts. 2008.
Esta es una situación desconocida para la alegría absoluta de los sujetos
de Spivak. Son premenemistas, son paraposmodernos, son lo que no fuimos
y a veces a solas logramos. Son sin claritos. Los cuerpos de estos adultos
imposibles comparten con los infantiles el nivel de cohesión compacta de
las partes. Los pitos son pitos no pijas, no penes. Ni higiénica actitud post
mortem ni eros nocturno. Fiesta de íntima simplicidad. Inocente encuentro y
alegría de vivir, se mueven, se relajan, se tiran, se ríen, se matan de risa,
hablan, se cuentan cosas, y nosotros les importamos un carajo. Como
corresponde a una verdadera historia de amor. En los yuyos y en la cocina
los amantes son amigos o son amantes los amigos. En cualquier caso no
temen, no hay paranoia, no hay riesgo. Complejísima disposición de
ilustraciones sintéticas sin referencia textual, que en este nuevo formato XL
apuesta al dibujo como nunca antes. La textura no se tienta de entrar en
detalles, como un alfajor de chocolate que despierta nuestra noción de
gusto, nuestra palatividad y fantasía y hasta nuestro olfato, sin cobertura ni
cerezas abrillantadas, las opacas superficies se sueldan entre sí armando un
compacto de color que podría cortarse como un pan de manteca, como si la
consistencia profunda de la alegría del paraíso Spivak estuviera hecha
molecularmente del sentido del pigmento.
Florencia Braga Menéndez.
Si me dieran a elegir preferiría ser gigante. Madera. 4 x 6 mts. 2008.
Enanos de jardín.
Galería Appetite. Buenos Aires, Argentina. 2007.
Históricamente la conquista es asociada a la
apropiación, a la suma y acumulación de territorios,
conocimiento, adeptos.
Pero, cuando de conquistar
espacios internos se trata, muchas veces una conquista se
traduce en renuncias y abandonos. La conquista a veces
es quedarse con menos. Despejar lo prescindible para
encontrar lo simple que habita detrás. Hace un tiempo que
en la obra de Laura Spivak no vemos más epígrafes. El
texto desapareció y con él la dimensión provocativa de sus
pinturas. Ese humor instantáneo que dirigía la lectura de
sus imágenes dio lugar a una atmósfera placentera donde
ya no hay nada que entender, solo presenciar. La gracia
anterior se tradujo en placer.
Si con sus abordajes sobre el erotismo y la sexualidad
uno podía sospechar un discurso sobre el placer, con esta
instalación estamos más cerca de vivir esa experiencia.
Porque la obra retrocede unos escalones en la pirámide
del lenguaje visual y se acerca a los niveles de percepción
más básicos: el volumen y el movimiento. Elige entonces
un campo de percepción más directo, menos intelectual
que se conecta a mayor velocidad con nuestra emoción.
Avanza un paso más hacia nosotros o mejor: nos invita a
adentrarnos en aquel jardín que hasta ahora veíamos a
través de una ventana y a probar cómo se siente aquello
que antes era relato. Entonces ya no sentimos la ropa.
Leemos con la piel.
A veces adivinar cual es el estado de ánimo que
atraviesa a las obras es todo un desafío. ¿Puede el artista
decidirlo? ¿Es lo que él mismo siente mientras trabaja?
Imagino a Laura en el jardín de su casa con la radio a.m.
escupiendo su mantra dominguero y su perra tendida al
sol mientras ella termina la segunda ceja del enano.
Por momentos la radio pierde señal y se hace el silencio.
Entonces se puede escuchar el viento marino que se
mezcla con los sueños del canino y arriesga: “la vida es
mucho más importante que el arte”.
Enanos de jardín.
Talla en telgopor, tv y dvd, césped sintético y accesorios.
6 x 8 mts. 2007.
Et Basualdo
Enanos de jardín.
Talla en telgopor, tv y dvd, césped sintético y accesorios.
6 x 8 mts. 2007.
Enanos de jardín.
Talla en telgopor, tv y dvd, césped sintético y accesorios.
6 x 8 mts. 2007.
El jardín de las mariposas.
Museo de Antioquía. Medellín, Colombia. 2006.
La fuente de los deseos.
Galería Agustina del Campo. Buenos Aires, Argentina. 2006.
Las malas palabras.
Baltar Contemporáneo. Mar del Plata, Argentina. 2005.
De helados, fuentes y utopía, una versión particular del Paraíso.
La literalidad es uno de los primeros hallazgos que se hacen en
relación a la poesía: un gesto que nos descubre al lenguaje en su
belleza y en su absurdo. Los niños suelen experimentar con este
mecanismo de repetir mucho una palabra hasta que ésta se convierte
en un sonido extrañado, vacío de significado, extraterrestre.
Laura Spivak hace estos ejercicios pero se responde con imágenes.
Esto es menos frecuente. Y, como la doncella encerrada en su salita
que pasa el mensaje codificado en forma de pañuelo con puntillas, su
obra se disfraza de otra cosa, se traviste de desnudez. Cueros por
aquí y por allá, atuendos incompletos y breves, tanto más absurdos
cuanto que abundan los sombreros, las botas, los bastones. Los
personajes de sus pinturas corren contentos a nuestro lado, los vemos
de costado y siempre están de perfil. Sin duda se trata de un
escenario. Sólo que, a diferencia de un peep-show, esta situación de
voyeurismo no puede ser vivida en la privacidad: nos encontramos
mirando, queriendo o sin querer, y el segundo impulso después del
primer vistazo es pensar que alguien nos ve mirando.
Para cubrir esa desnudez, la escenografía nos conforta con palmeras,
árboles con enredaderas frondosas, bancos de plaza, pájaros
humanizados, globos, mascotas, golosinas y fuentes frescas.
Sin embargo, bajo esas apariencias serenas hay algunas tensiones
camufladas.
Las personas están corriendo y jugando pero los
movimientos parecen congelados. Los personajes se divierten como
niños pero son adultos (lo sabemos por sus barbas, vello púbico,
erecciones, tetas grandes). La pintura de esta serie quiere ser plana,
pero tiene esa piel rugosa, plagada de rastros. Pero de lejos parecen
grabados. Pero de cerca. Pero.
Puede que estas pequeñas dislocaciones, que se filtran y señalan un
lugar algo evasivo, sean el punto donde se halle la erótica de esta
obra.
El jardín de las mariposas. Acrílico sobre cartón. 60 x 80 cm. 2008.
Pero, innegablemente, también hubo un placer absolutamente sensorial en el
hacer. La pintura testimonia esa sensualidad: el pincel acaricia, el color cubre a
lengüetazos la piel del papel, y ya ni siquiera han quedado las palabras que
todavía anclaban las primeras imágenes, las series de pinturas que se basaban en
piropos, malas palabras y refranes eróticos. También desapareció la aguja, ese
instrumento de precisión. Todo se agigantó y enmudeció.
Para un viaje semejante, para mirar en silencio, se requiere de mucha valentía.
¿Con qué se arma la doncella? Con humor. Ese es su caballo, su lanza y su
escudo.
(El pudor es una máscara. Si se cambia una letra de lugar aparece el pudro. La
escena se empieza a descomponer. Así trabaja el humor, desarmando todo estado
de solemnidad, desencajando la cara, desandando el lugar común del estereotipo.
La palabra puede ser erótica bajo dos condiciones opuestas, ambas excesivas: si
es repetida hasta el cansancio o, por el contrario, si es inesperada, suculenta por
su novedad(…). El estereotipo es la palabra repetida fuera de toda magia, de todo
entusiasmo. [1])
Se trata en definitiva de un modelo de hedonismo bastante raro de ver, en el
que las dicotomías se vuelven un universo de múltiplos, de mezclas, de
mestizajes, matices, combinaciones. Un paisaje amable, de helados infinitos,
habitado por seres que no piden permiso ni necesitan mentir. Las acciones se
realizan con alegría, no hay apuro, ni hambre ni desesperación. La escena se
parece bastante a un Paraíso, no del todo bíblico tal vez, algo hereje quizá, sin
duda uno en el que muchos querríamos vivir.
Leticia El Halli Obeid
[1] BARTHES, Roland, El placer del texto. Buenos Aires: Siglo XXI Editores,
2003. p. 68 y 69.
El jardín de las mariposas. Edilson.
Acrílico sobre papel. 100 x 70 cm. 2006.
Luiz. Pintura mural. 6 x 10 mts. 2007.
El jardín de las mariposas.
Lea, Chico, Luiz, Amaro, Antonio, Adonia, Margarida, Milton, Ida Lina, Tomás y Renata.
Acrílico sobre papel. 100 x 70 cm. c/u. 2006.
Antonio. Comic. 29,5 x 53 cm. 2007.
La fuente de los deseos. Acrílico sobre papel. 100 x 130 cm. c/u. 2006.
Las malas palabras.
Pajera, Pendejo de mierda, Malcojida, Chupame un huevo y La puta que te parió.
Acrílico sobre papel. 28 x 30 cm. cada uno. 2006.
Cv. Laura Spivak.
[email protected]
www.lauraspivak.com.ar
Nací en Mar del Plata, Argentina, en 1976. Estudié en la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro. Actualmente vivo y trabajo en Buenos Aires. Obtuve becas del Fondo Nacional
de las Artes, Fundación Antorchas, Secretaría de Cultura de Presidencia de la Nación y Fondo Metropolitano de las Artes. Participé en muestras colectivas y fui seleccionada en
salones de carácter nacional, algunos de ellos con premios y distinciones.
Trabajé en el Centro Cultural Borges en la dirección, programación y coordinación de Contemporáneo CC. Borges (2004-2007) y fui coordinadora curatorial de los Espacios de
Arte, en el Centro Cultural de España en Buenos Aires (2008-2010). www.ccborges.org.ar / www.cceba.org.ar
Exposiciones individuales.
2010. El eco de sus risas. Galería Braga Menéndez. Buenos Aires, Argentina.
2008. Si me dieran a elegir preferiría ser gigante. Galería Braga Menéndez. Buenos Aires, Argentina.
2007. Enanos de jardín. Galería Appetite. Buenos Aires, Argentina.
2006. La fuente de los deseos. Galería Agustina del Campo. Buenos Aires, Argentina. El jardín de las mariposas. Museo de la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia.
Dijo la doncella con su habitual timidez. Centro Cultural de España, Buenos Aires, Argentina.
2005. Dijo la doncella con su habitual timidez. Espacio Baltar Contemporáneo. Mar del Plata, Argentina. Y del susto salió corriendo. Espacio Casa 13. Ciudad de Córdoba,
Argentina.
2004. Y del susto salió corriendo. Espacio La Tribu. Buenos Aires, Argentina. Contar el Sur. Espacio de Arte Radio Libertad. Resistencia, Argentina. Y del susto salió
corriendo. Participación en el 2º Conart. Bienal de Arte Contemporáneo. Cochabamba, Bolivia. Y del susto salió corriendo. Galería Oxígeno. Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
2002. Contar el Sur. Museu da Gravura. Curitiba, Brasil.
2001. Contar el Sur. Espacio Ojo al País. Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina.
2000. Tejiendo dibujos. Centro Cultural Villa Victoria. Mar del Plata, Argentina.
1999. Tejiendo Dibujos. Gráfica Contemporánea. Buenos Aires. Argentina.
Exposiciones colectivas.
2010. ¿Cómo es tu radio? Centro Cultural Rojas. Buenos Aires, Argentina.
2009. Ivan rosado. Rosario, Argentina.
2007. Máquinas de tiempo. Centro Cultural Nordeste. Resistencia, Chaco, Argentina. Latido terrícola. Fundación Estudio 13. Gral. Roca, Río Negro, Argentina.
2006. Neologismo Encarnado. Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina. Sobre Textos. Galería Isidro Miranda. Buenos Aires, Argentina.
2005. Traffic. Centro de Arte Contemporáneo Chateau Carreras. Córdoba, Argentina. Ego Trip. Galería Appetite. Buenos Aires, Argentina.
2004. Proyect Hall. Museo Eduardo Sívori. Buenos Aires, Argentina. Proyecto cubo. Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina.
2003. El juguete. Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina. La extensión del grabado. Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina.
2002. Pulsar. Centro Cultural Borges. Buenos Aires, Argentina.
2001. Vamos por partes. Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires, Argentina.
2000. Luz Flexible. Museo de Arte López Claro. Azul, Buenos Aires, Argentina.
1999. Luz Flexible. Museo Nacional de Grabado, Buenos Aires, Argentina. Casa de la Cultura, Gral. Roca, Río Negro, Argentina.
Salones.
2010. Salón Nacional de Pintura Banco Nación 2010. Buenos Aires, Argentina.
2009. Bienal Nacional de Arte Contemporáneo de Bahía Blanca, Argentina
2006. Premio Platt. Galería Isidro Miranda. Buenos Aires, Argentina.
2005. Tercer premio. Salón Nacional de Artes Plásticas. Textil. Palais de Glace. Buenos Aires, Argentina.
2004. IV Bienal ArteBA de Gráfica. Buenos Aires, Argentina.
2002. III Bienal ArteBA de Gráfica. Buenos Aires, Argentina.
2001. XLV Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano. Grabado. Museo Eduardo Sívori. Buenos Aires, Argentina. Mención. XC Salón Nacional de Artes Plásticas.
Grabado. Buenos Aires, Argentina. IV Bienal Nacional de Grabado en Relieve. Pequeño formato. XYLON. Museo Nacional Grabado. Buenos Aires, Argentina.
2000. IV Salón Municipal de Grabado. Río Gallegos, Argentina. Primer Mención. XXV Salón Municipal de Artes Plásticas de Avellaneda. Buenos Aires, Argentina. XLIV
Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano. Grabado. Museo Eduardo Sívori. Buenos Aires, Argentina. LXXXIX Salón Nacional de Artes Plásticas. Grabado. Palais de
Glace. Buenos Aires, Argentina.
1999. Primer Mención. III Bienal Nacional de Grabado en Pequeño Formato. XYLON. Museo Nacional de Grabado. Buenos Aires, Argentina. LXXXVIII Salón Nacional
de Artes Plásticas. Grabado. Buenos Aires, Argentina. XLIII Salón de Artes Plásticas Manuel Belgrano. Grabado. Museo Eduardo Sívori Buenos Aires, Argentina. II Salón
Nacional de Salta. Grabado. Salta, Argentina.
1998. 2ª Bienal Nacional de Arte Joven. Pintura. C. Cultural Auditorium. Mar del Plata.

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