CONABIO 2006. Capital Natural y Bienestar Social. Importancia de

Comments

Transcription

CONABIO 2006. Capital Natural y Bienestar Social. Importancia de
COORDINACIÓN GENERAL
José Sarukhán
COMPILACIÓN
Antonio Alonso Concheiro
Julia Carabias
Rodolfo Dirzo
Exequiel Ezcurra
Arturo Gómez Pompa
Renée González
Gonzalo Halffter
Jorge Llorente
Ignacio March
Javier de la Maza
Jorge Soberón
COORDINACIÓN
Georgina García Méndez
Patricia Koleff
Marcia Tambutti
ASISTENCIA
Salvador Anta
Juan Carlos López Acosta
Romeo López Camacho
Susana Ocegueda
Magali Santillán Ramírez
Olivia Yáñez Ordóñez
DR © 2006, COMISIÓN NACIONAL PARA EL CONOCIMIENTO Y USO DE LA BIODIVERSIDAD
Liga Periférico-Insurgentes Sur 4903, Parques del Pedregal
Tlalpan, 14010 México, D.F.
www.conabio.gob.mx
ISBN 970-9000-39-X
Producción editorial
Redacta, S.A. de C.V.
Gaia Editores, S.A. de C.V.
Diseño
Renato Flores
Fotografías
© Fulvio Eccardi
Formación
Socorro Gutiérrez
Cuidado de la edición
Antonio Bolívar
Impreso en México / Printed in Mexico
Forma de citar: CONABIO. 2006. Capital natural y bienestar social.
Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México.
Contenido
Prefacio
5
Introducción
7
Diversidad biológica y oportunidades de desarrollo
13
Consecuencias del deterioro de los ecosistemas
21
Limitaciones históricas de las políticas públicas
31
Estrategias para la sustentabilidad del desarrollo
y el bienestar social
39
Potencial del marco regulatorio para fomentar
la conservación y el bienestar
55
Hacia una cultura que valore nuestro patrimonio natural
61
Referencias
67
Participantes en el Segundo Estudio de País
70
Prefacio
El presente documento reúne las principales ideas y reflexiones contenidas en un estudio de evaluación del
estado que guarda la biodiversidad en los ecosistemas
marinos y terrestres de México, así como de los servicios ambientales que dichos ecosistemas prestan a la
población mexicana.
Dicho estudio, que se conoce como Segundo Estudio
de País, se está realizando bajo la coordinación de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad y será publicado en 2007; en su elaboración
participan más de 400 autores mexicanos, expertos en
diversas disciplinas.
El Segundo Estudio de País tendrá cerca de 60 capítulos, organizados en cuatro volúmenes, que abarcarán
la caracterización de los ecosistemas y la biodiversidad
que albergan, los cambios y la tendencia de los mismos
registrada en años recientes, así como los factores responsables de esos cambios; las políticas públicas, las formas de uso de los recursos naturales y la normatividad
establecida para responder a las necesidades de conservación y manejo sustentable de la diversidad biológica
de México, y la efectividad que han tenido en los últimos
años; incluirá también el análisis de escenarios económicos, demográficos y de políticas públicas recomendables y sus posibles consecuencias en la conservación y el
manejo sustentable de los ecosistemas del país.
5
Amanecer en la selva Lacandona
Introducción
El concepto de biodiversidad ha permeado en la última
década el discurso de buena parte de la sociedad y en
consecuencia de las esferas gubernamentales.
A pesar de ello, no siempre resulta claro a qué nos
referimos al hablar de biodiversidad. En general el
término se refiere a lo que podríamos llamar “la vida
en la Tierra”, pero esto significa muchas cosas. El nivel al que más usualmente alude el término biodiversidad o diversidad biológica es el de las especies vegetales, animales o de microorganismos que pueblan
nuestro planeta, pero hay otros dos niveles que también expresan el grado de variabilidad biológica presente en una región: el más elemental es el de la variabilidad genética que una especie presenta en las
poblaciones de las que está compuesta y el más complejo es el de los ecosistemas (como un bosque de
pinos, una selva o un palmar), que están conformados por las especies de plantas, animales y microorganismos que los habitan y las variables fisicoquímicas con las que interactúan.
Este documento se refiere a los ecosistemas que van
desde los relativamente bien conservados –paisajes de
áreas manejadas por el hombre mezclados con áreas
silvestres– hasta los ecosistemas modificados en su totalidad, como un campo agrícola o ganadero; consideramos, desde luego, que los seres humanos forman
parte integral de los ecosistemas y que existe una interacción dinámica de ambos, ya que sus acciones modifican los ecosistemas, el funcionamiento de los cuales a
su vez afecta el bienestar de la sociedad.
El presente estudio se centra en México, pero el
análisis está ubicado en el contexto de las tendencias
de cambio a escala global en la diversidad biológica y
los ecosistemas de nuestro planeta como resultado del
desarrollo de la humanidad, en particular a partir de los
últimos 200 años.
Los ecosistemas nos proporcionan servicios ambientales esenciales para la vida diaria, como la captura y
el almacenamiento de agua en acuíferos, lagos y ríos;
la producción de alimentos a partir de los ecosistemas
agrícolas y pecuarios; la posibilidad de extraer del me-
dio silvestre otros productos útiles, como medicinas y
madera; la captura del bióxido de carbono producido
por la actividad humana al quemar combustibles fósiles; la estabilidad climática por la regulación del ciclo
hídrico y la regulación de la humedad y temperatura
del aire, y el mantenimiento de suelos fértiles y el control de deslaves y arrastres masivos de suelo por el efecto de lluvias torrenciales.
La transformación de un ecosistema para extraer ciertos beneficios, como la tala de un bosque para fines
agrícolas, implica siempre una transacción, pues los servicios que dicho ecosistema aportará ahora serán distintos: se gana la capacidad de producción de alimentos
pero se pierden otros servicios como la captura de agua,
la retención de suelos y la captura de bióxido de carbono. Estas transacciones no han sido hasta ahora valoradas de manera adecuada y no se acostumbra comparar los costos de la pérdida de unos servicios con los
beneficios por la obtención de otros.
Esta situación ha producido, a escala global, daños
a los sistemas que mantienen las posibilidades de vida
en el planeta, daños que en las conclusiones de una
reciente evaluación del estado de salud de los ecosistemas de la Tierra se han considerado en extremo
severos.1
Por ejemplo, la mitad de los bosques tropicales y
templados del mundo ha desaparecido; la mitad de los
humedales y un tercio de los manglares tampoco existen ya; 95% de los grandes peces depredadores se
han perdido y tres cuartas partes de las pesquerías del
mundo se han agotado o se explotan a su máxima capacidad; se han perdido 20% de los arrecifes coralinos, y la mayor parte de las tierras agrícolas de las
zonas semiáridas está muy deteriorada. Un alto número de sustancias tóxicas producto de la actividad industrial se encuentra, de hecho, almacenado en los tejidos
de nuestros cuerpos.
La actividad humana para la producción de energía
y el transporte que utiliza combustibles fósiles acumula cada año alrededor de 3 500 millones de toneladas
de carbono en la estratosfera, lo que ha disparado, a
7
una tasa sin precedentes en la historia del planeta y en
un lapso de pocas generaciones humanas, un proceso
de cambio climático de consecuencias imponderables,
y en algunos casos tal vez irreversibles. El almacenamiento de agua dulce en embalses se duplicó en los últimos 40 años del siglo pasado y representa más de
25% del flujo de todos los ríos del mundo, de los cuales varios ya no alcanzan a drenar en el mar en la temporada seca, como el Colorado, el Amarillo, el Ganges
o el Nilo.
México es un país en extremo diverso y complejo. Lo
es en la forma, ubicación y topografía de su territorio,
sus ecosistemas y diversidad biológica, su historia y sus
culturas.
Tal diversidad y complejidad conjugan oportunidades enormes con retos significativos para el país y su
gobierno. Nuestra diversidad cultural y social demanda
una multiplicidad de formas de relación con todos los
grupos étnicos y sectores sociales. La enorme biodiversidad (nuestro capital natural) requiere diversas formas
de uso y manejo, más complejas que las conocidas y
dominadas en la mayoría de los países desarrollados,
Bosque tropical de Los Chimalapas, en Oaxaca, devastado por los incendios de 1998
que son más homogéneos cultural, social y ecológicamente que el nuestro.
Las ventajas de esta gran diversidad para nuestra
nación residen en una mayor gama de opciones de utilización de la potencial riqueza de sus recursos vivos,
en especial de sus ecosistemas, los cuales son los reservorios de la diversidad biológica; cuando nos referimos
a la pérdida de la biodiversidad, en realidad estamos
hablando de la pérdida de ecosistemas, lo que conlleva la pérdida de las poblaciones y especies que habitan
en ellos.
Los retos son también mayores en proporción: la
heterogeneidad geográfica y las propiedades de la gran
diversidad de nuestros recursos naturales imponen formas de manejo más complejas y menos conocidas. Por
ejemplo, la pesquería del bacalao en el mar del Norte,
que es casi uniespecífica, es mucho más sencilla de
manejar y más redituable por unidad de esfuerzo que
la pesca de camarón en nuestros mares, que son mucho más diversos en especies marinas, la mayoría de las
cuales no se valoran en el mercado. En forma similar, la
diversidad biológica y la multiplicidad sociocultural de
nuestro país imponen formas de relación, sensibilidades sociales y necesidades de resolución de conflictos
de interés que no se requieren en países donde estas
situaciones son menos complejas.
Cada ecosistema es el resultado único de los caminos evolutivos de millones de años de vida; su historia
completa está escrita en los genes de su flora y su fauna y las formas en que interactúan. Para los mexicanos
–que vivimos en el centro de origen de algunas de las
culturas agrícolas más importantes del mundo– esa
riqueza biológica es nuestro patrimonio fundamental,
la materia con la que se construyó nuestra cultura y
nuestro modo de ser, y nuestro legado más importante
para las generaciones futuras. Un claro ejemplo de ello
es el hecho de que una buena proporción de las plantas cultivadas más importantes del mundo tienen su
origen o fueron domesticadas en Mesoamérica.
Los retos impuestos por la gran diversidad biológica
y cultural en la vida nacional se ignoran o desprecian en
buena medida, lo cual ha propiciado la pérdida o el deterioro de nuestro capital natural y la seria marginación
de sectores importantes de nuestra sociedad, que son
los dueños de ese capital natural –y que dependen de
él–, al tiempo que son también los más marginados
desde el punto de vista socioeconómico.
Este deterioro incluye, en el componente ecológico,
erosión de suelos y pérdida de su fertilidad, agotamiento de pesquerías, destrucción de bosques y extinción de
especies únicas en el mundo. En el componente social, la calidad de vida de muchísimos mexicanos ha
disminuido como resultado de ecosistemas agotados,
contaminados o explotados más allá de su posible
9
Diversidad de maíces criollos
recuperación. La miseria en el campo, los grandes fenómenos migratorios y la contaminación son en buena parte consecuencias del deterioro del capital natural, lo cual incluye la pérdida de los componentes de
la biodiversidad.
Nuestra diversidad biológica y cultural, y las relaciones entre ambas desde tiempos inmemoriales, están
presentes en la vida social y económica del país. Se relacionan con la salud, la alimentación, la economía nacional y las economías locales, y con la vulnerabilidad ante
el efecto de fenómenos naturales como los ciclones, que
ocasionan de forma recurrente severos desastres y la
pérdida de la infraestructura civil de esas regiones, pero,
más importante aún, la pérdida de vidas humanas y de
escasas pertenencias de estas sociedades marginadas.
Se relacionan también con nuestra historia y con nuestra política internacional y, finalmente, con las oportunidades que dejamos abiertas o que cerramos de manera definitiva para el futuro del país ante un mundo
cambiante y en perpetua evolución.
Es necesario encarar y asumir el hecho de que la realidad biológica y cultural de nuestro país es la de una
gran diversidad: éste es el país que tenemos. El capital
natural no es uno que podamos traer de fuera. Éste es
el patrimonio que debemos conocer, aprender a manejar en forma sustentable y apreciar y conservar para beneficio de todos los mexicanos. Éste no es un conocimiento que podamos importar de otras regiones u
otros países; lo tenemos que generar fundamentalmente en el nuestro, con nuestro propio capital humano.
Los ecosistemas no son transportables de un sitio a otro,
como no lo son los servicios ambientales que prestan ni
su diversidad biológica.
Tanto los programas de gobierno como la sociedad
civil deben comprender estas ideas como prioridad de
la más alta jerarquía, pues permean día con día todos
los aspectos de la economía, la sociedad y la seguridad nacionales.
En México, las políticas de desarrollo que sigan relegando la gestión de la biodiversidad a una baja prioridad ignorarán aspectos básicos de la seguridad nacional
y del futuro del país, como son una sociedad viable y
competitiva, con una base material sustentable.
La conservación de la diversidad biológica de nuestro país es, además de un imperativo moral, un llamado a la supervivencia de nuestra memoria natural y de
nuestro patrimonio biológico; es, en última instancia,
un llamado a la protección de la calidad y el futuro de
nuestra propia vida como seres humanos y como parte
inseparable del complejo mundo natural.
En general, en México ha habido siempre una visión
de confrontación entre el desarrollo y los esfuerzos
para conservar y manejar de manera sustentable los
ecosistemas. Es hora ya de asumir que esto no debe
ser así. El desarrollo sustentable implica un desarrollo
económico durable con bienestar social permanente,
acotado por las características ambientales de cada
región.
El sector privado, los diferentes niveles de gobierno
responsables de impulsar el desarrollo, los académicos,
todos los mexicanos debemos actuar con seriedad y
compromiso en el mantenimiento de nuestro capital natural para las generaciones presentes y para las futuras.
Hasta ahora se ha operado pensando que las responsabilidades ambientales recaen en el sector ambiental, el
cual trabaja en forma aislada; por fuerza, todos los sectores de actividad económica del gobierno deben ser
corresponsables en esa tarea.
Debemos transitar de la fase de definición de problemas a la de proposición y diseño de soluciones; pasar de la reacción ante los problemas a la anticipación
de los mismos. Los esfuerzos productivos y el mercado
pueden ser herramientas de desarrollo al mismo tiempo
que de conservación de nuestro capital natural; para
ello es indispensable la rectoría del gobierno, informado de manera pertinente, certera y oportuna con lo
mejor de nuestros conocimientos.
Los problemas ambientales y la preservación de los
ecosistemas están adquiriendo –y lo harán cada vez
con más fuerza en el futuro– una dimensión internacional. Debemos estar preparados para esta nueva fase de
las negociaciones internacionales con un sólido conocimiento de nuestros recursos, con la instrumentación de
las mejores prácticas que combinen desarrollo económico y social, bienestar humano y conservación de nuestro capital natural.
11
Tianguis de Tlacolula, Oaxaca
México es uno de los países del mundo con mayor diversidad
biológica y cultural. Las relaciones entre biodiversidad y culturas
colocan a nuestro país en una posición única, que representa
al mismo tiempo grandes oportunidades para el desarrollo,
complejidad en el manejo de los recursos y una seria
responsabilidad ante el mundo.
1. México es un país privilegiado por la diversidad biológica excepcional que se distribuye en su territorio, expresada en diversos ecosistemas y numerosas especies
con una amplia variabilidad genética.
Se estima conservadoramente que más de 10 millones
de especies de plantas, hongos y animales habitan la
Tierra, de las cuales se conocen sólo alrededor de 1.8
millones. Pese a este desconocimiento, tenemos en la
actualidad un panorama claro sobre la magnitud de la
riqueza de la vida y su distribución en la Tierra. México
se ubica entre los cinco primeros países llamados “megadiversos”, que albergan entre 60 y 70% de la diversidad biológica conocida del planeta.2 La diversidad
conjunta de especies de México representa aproximadamente 12% del total mundial; dicho de otra manera,
12 de cada 100 especies conocidas en el mundo se encuentran en México. Esto representa una proporción
muy superior a la que le correspondería por su superficie terrestre, de 1.5% del total. La notable diversidad
conocida hasta el momento en México está sintetizada
por grandes grupos en las figuras 1a, 1b, 2a y 2b. Sin
embargo, todavía no se ha concluido el estudio de la
mayoría de esos grupos, y se piensa que la diversidad
del país podría ser mucho mayor (figura 3).
Cabe destacar, por ejemplo, que sólo Indonesia
(667) y Brasil (578) tienen descritas más especies de
mamíferos que México (530).3 Australia, con un territorio varias veces mayor que el nuestro, tiene 880 especies de reptiles, mientras que México es el segundo
lugar mundial con 804.4
El cálculo del total de especies de peces marinos es
de 3 500, sólo superado por la región del Pacífico asiá-
tico, conformada por Indonesia, Filipinas, Australia y
quizá Papua Nueva Guinea, que tienen un área oceánica 20 veces mayor.
En cuanto a insectos, se calcula que México posee
entre 300 000 y 425 000 especies, lo que lo sitúa entre
los primeros nueve países del mundo.5
México destaca también entre los países con mayor
número de plantas vasculares, con 23 522 especies,
aunque se estima6 que el número podría acercarse a
31 000.
Figura 1a. Los cinco países con mayor diversidad de especies de
vertebrados.3-4, 7-8
Figura 1b. Los cinco países con mayor número de especies
endémicas de vertebrados.3-4, 7-8
13
Figura 2a. Los cinco países con mayor diversidad de especies de
plantas vasculares.6, 7
Figura 2b. Los cinco países con mayor número de especies
endémicas de plantas vasculares.6, 7
Cada una de las numerosas especies presentes en
México posee variación en sus diferentes subespecies y
poblaciones debida a diferencias genéticas. La variabilidad genética determina la capacidad de respuesta de
las poblaciones a los cambios ambientales y contribuye
a determinar su grado de vulnerabilidad a la extinción.
La diversidad genética en los microorganismos apenas
ha sido descrita para algunos grupos. Por ejemplo, en
México la variabilidad de las bacterias que producen
nódulos en las raíces de los frijoles y que fijan el nitrógeno atmosférico es de las mayores del mundo9 y ha
permitido identificar miles de cepas diferentes que han
contribuido a desarrollar aplicaciones de tecnología agrícola. Aunque la diversidad genética de la vida silvestre
de México es un universo básicamente desconocido, se
estima que es muy alta. La diversidad genética de las
plantas cultivadas ha sido mejor descrita; se sospecha
que esta diversidad se está perdiendo, pero no se cuenta con cifras precisas al respecto. Esta información sería
básica para su conservación, el mantenimiento de las
prácticas tradicionales que utilizan esta diversidad y el
desarrollo de aplicaciones en la agronomía y la biotecnología.
Figura 3. Diversidad de especies de hongos, de plantas y de animales en el mundo y en México.3-8, 10-20
14
Figura 4. Diversidad de ecorregiones marinas (56)21 y terrestres (75).22
Somos, junto con China, India, Perú y Colombia, uno
de los cinco países con mayor variedad de ecosistemas, lo que se refleja en la variedad de ecorregiones
caracterizadas (figura 4); prácticamente todos los
tipos de vegetación terrestre conocidos se encuentran
representados en el país, y algunos ecosistemas, como
los humedales de Cuatrociénegas en Coahuila, sólo se
encuentran en México.23
México es excepcional en el ámbito marino, que es 1.6
veces mayor que su superficie terrestre; es uno de los países con mayor extensión de costas, tanto en los océanos
Atlántico y Pacífico como en el mar Caribe, y es el único
país que posee un mar exclusivo, el golfo de California.
En el Caribe, comparte con Belice, Guatemala y Honduras
el segundo sistema arrecifal más grande del mundo.
Los ecosistemas marinos están conectados con los
ecosistemas terrestres no únicamente en la zona costera, sino también por los ríos y diversos escurrimientos, mediante complejas interacciones físicas, químicas,
geológicas y ecológicas. Los ecosistemas marinos también contienen una inmensa diversidad biológica que
provee abundantes productos y servicios que contribuyen al bienestar de la humanidad y son esenciales
para mantener la vida en la Tierra.
Los mamíferos marinos de México
Los mamíferos mexicanos incluyen el mayor número de
especies marinas (45) del planeta, la mayor parte de las
cuales se localiza en el golfo de California, como la vaquita marina, una especie endémica de la parte alta del golfo de California y el mamífero marino con el área de distribución geográfica más reducida del mundo. Un hecho
sorprendente es que en la actualidad se siguen encontrando nuevas localidades de especies de mamíferos marinos
en el país. Por ejemplo, en los últimos 10 años se han registrado más de 12 especies, incluyendo la ballena picuda
o zifio peruano,24 que habita las aguas del océano Pacífico y actualmente se le conoce sólo de Bahía de la Paz, en
el suroeste del golfo de California en México, y de la costa de Perú.
2. La diversidad biológica de México está
acompañada de una gran diversidad cultural.
Existen relaciones muy cercanas e importantes entre ambas.
Como consecuencia de la diversidad biológica, México
posee un rico mosaico cultural que se hace patente
por el hecho de que en el país se hablan numerosas
lenguas indígenas que, dependiendo de los criterios de
15
clasificación, van de 59 a 291. Si consideramos 291 lenguas, tenemos 30.2 y 4.2%, del total continental y
mundial, respectivamente25 (figura 5). Estas culturas
tienen una estrecha relación con la diversidad biológica
del país, tanto en su cosmovisión como en la manera
en que han aprovechado sus recursos. Un ejemplo de
ello es el proceso de domesticación de especies.
Se ha estimado que hay por lo menos 118 especies de
plantas económicamente importantes que fueron total o
parcialmente domesticadas por los agricultores prehispánicos,26 lo que convierte a México en su parte mesoamericana en uno de los principales centros mundiales de domesticación de plantas (tabla 1). El 15.4% de las especies
que se consumen como alimento en el mundo tienen su
origen en México,27 donde se cultivan actualmente 40
variedades principales de maíz y 120 de chile.
El maíz fue inicialmente domesticado en nuestro país
(hay evidencias de su uso desde hace unos 6 250
años)28 y también aquí se conservan especies silvestres
afines, con capacidad real o potencial de enriquecer la
dotación genética de las variedades cultivadas.
De las 63 especies de frijoles silvestres del mundo, 52
están presentes en el país y sólo cinco de éstas son cultivadas. Las cuatro de mayor uso comercial tienen además poblaciones silvestres.29
Entre una larga lista de plantas cultivadas hoy en
todo el mundo originarias de México-Mesoamérica, o
que tuvieron su origen biológico en el norte de Sudamérica pero se domesticaron en nuestro territorio, se encuentran el jitomate, las calabazas, los diversos chiles, el
algodón, el aguacate, la vainilla, el tabaco, el camote, el
cacao, el cacahuate, las distintas variedades de chayote
y el amaranto (tabla 1).
Más de 80% de los ecosistemas en buen estado de
conservación, en donde se concentra gran parte de la
biodiversidad, pertenece a comunidades rurales e indígenas. La superficie que ocupan los pueblos indígenas
(24 millones de hectáreas, es decir, 12.4% del territorio
nacional) tiene una cubierta de vegetación primaria y
secundaria de 18 millones de hectáreas (75%); el resto
son áreas de pastizales (11.3%) y tierras de uso agrícola (11.9%) en donde se alberga parte de la agrobiodi-
Figura 5. Distribución de lenguas y grupos indígenas en México. Se muestran las regiones con 40% o más de población indígena
según lengua predominante.30
16
Tabla 1. Algunas plantas con origen o domesticadas en territorio mexicano31-35
Uso principal
Nombre común
Especie
Origen
Abono verde
Guaje
Leucaena esculenta, L. leucocephala
Mesoamérica
Alimento
Aguacate
Cacao
Calabazas
Chicozapote
Frijol
Guayaba
Jícama
Jitomate, tomate, tomate rojo
Maíz
Tejocote
Tomate verde, tomate de cáscara
Tuna y nopales
Persea americana
Theobroma cacao
Cucurbita pepo, C. moschata
Manilkara zapota
Phaseolus vulgaris
Psidium guajava
Pachyrrhizus erosus
Lycopersicon esculentum
Zea mays
Crataegus mexicana, C. pubescens
Physalis ixocarpa
Opuntia albicarpa, O. ficus-indica,
O. megacantha
Mesoamérica
Mesoamérica
Mesoamérica, América tropical, Norteamérica
Mesoamérica
Mesoamérica
Mesoamérica, norte de Sudamérica
Mesoamérica
Mesoamérica, norte de Sudamérica
Mesoamérica
Mesoamérica
Mesoamérica
Bebida
Maguey cenizo, maguey del cerro
Maguey mezcalero, maguey espadín
Maguey mezcalero, maguey tobalá
Maguey pulquero, ixtle
Maguey tequilero, maguey azul,
agave azul
Agave
Agave
Agave
Agave
Agave
Mesoamérica
Mesoamérica, norte de México
Mesoamérica
Mesoamérica, norte de México
Mesoamérica
Condimento
Achiote
Chile, chile ancho, serrano, jalapeño
y otros
Vainilla
Bixa orellana
Mesoamérica
Capsicum annuum
Vanilla planifolia
Mesoamérica
Mesoamérica
Estimulante
Tabaco, yetl
Nicotiana rustica
Mesoamérica
Fibra
Algodón
Henequén
Gossypium hirsutum
Agave fourcroydes
Mesoamérica
Mesoamérica
Goma (chicle)
Chicle, chicozapote
Manilkara zapota
Mesoamérica
Ceras
Candelilla
Euphorbia antisyphilitica
Norte de México, sur de EUA
Ornamental
Cempasúchil, flor de muertos
Nochebuena
Tagetes erecta
Euphorbia pulcherrima
Mesoamérica, Norteamérica, Sudamérica
Mesoamérica
Pigmento
Añil
Indigofera suffruticosa
América tropical
asperrima
angustifolia
potatorum
salmiana
tequilana
versidad mesoamericana, y cuerpos de agua y zonas
urbanas (1.8%). En los territorios indígenas que se
encuentran en las partes altas de las cuencas se capta
21.7% de toda el agua del país. La mitad de las selvas
húmedas y de los bosques de niebla y la cuarta parte de
los bosques templados están en territorios indígenas.
Esto muestra la importancia de esas comunidades y de
los territorios que ocupan para la conservación de la
biodiversidad y el aporte de servicios ambientales.30
3. Gran parte de la diversidad biológica de
México es exclusiva de nuestro país y eso
nos confiere una gran responsabilidad en
los ámbitos regional y global.
Un componente especial de la excepcional biodiversidad de México es la alta proporción de las especies
que sólo existen en nuestro país (denominadas endémicas). Aquí han evolucionado, por ejemplo, unas 15 000
Mesoamérica
especies de plantas (entre 50 y 60% de las especies
conocidas de México hasta ahora) que son endémicas
del país. Esto se traduce en que la mitad o más de nuestra flora no se encuentra en ninguna otra parte del
mundo (figura 6a). Si una de estas especies se extingue
en México, desaparece del planeta. Para algunas familias de plantas como las cactáceas esta cifra es aun mayor, con 83% de sus especies y variedades que se encuentran sólo en nuestro territorio.
Por lo anterior, las especies endémicas son en particular importantes en relación con la diversidad biológica y
por ende prioritarias para las políticas de conservación.
Entre los vertebrados, los reptiles y anfibios son los
grupos con mayores porcentajes de endemismo, con
una proporción de especies de distribución exclusiva en
el país de 57 y 65%, respectivamente.4 Los mamíferos
(terrestres y marinos) y los peces dulceacuícolas también presentan un alto grado de endemismo, equivalente a 32% en ambos casos (figura 6b).
17
sos climas y microclimas, lo que produce
infinidad de hábitats. Todos estos factores
propician que la diversidad biológica de
nuestro país no esté homogéneamente distribuida en el territorio.
En el norte y parte del centro del país
se encuentran las zonas áridas y semiáridas, caracterizadas por los matorrales xerófilos, pastizales y bosques espinosos; en
las planicies costeras y secas del Pacífico,
centro del golfo de México y noroeste de
Yucatán se encuentran los bosques tropiFigura 6a. Las cinco familias de plantas con mayor número de especies nativas
cales secos y semisecos; en las zonas más
de la flora de México y sus porcentajes de endemismo. Las leguminosas
húmedas inferiores a los 900 metros sobre
incluyen las Fabaceae y Mimosaceae.6
el nivel del mar se ubican los bosques tropicales perennifolios, y a mayores altitudes los bosques de niebla; finalmente, en
las sierras habitan los bosques de coníferas y de encinos.
Los ecosistemas marinos cubren desde las
aguas profundas hasta los ambientes costeros, incluyendo estuarios, lagunas costeras, marismas, manglares, arrecifes coralinos, bahías y golfos.
La distribución de las especies endémicas tiene patrones bien definidos en el
territorio mexicano. Aunque varía para los
Figura 6b. Proporción de especies endémicas y no endémicas de vertebrados
diferentes grupos de especies, el menor
en México.3-4, 8, 13
número de especies endémicas se enLa responsabilidad que tenemos de conocer, usar y
cuentra en las regiones tropicales húmedas; una proconservar este patrimonio, ante nosotros mismos y ante
porción mayor en las regiones tropicales subhúmedas
el mundo, es muy grande. La riqueza y unicidad de la
y una muy alta proporción en las regiones áridas y
diversidad biológica de México nos confiere un papel
semiáridas.36 Los patrones de distribución de riqueza
notable en muchos foros internacionales. México parde especies y de concentración de especies endémiticipó en la creación del Grupo de Países Megadicas para diferentes grupos de organismos no son coinversos Afines, que tuvo un logro diplomático al propicidentes (figuras 7a y 7b). Lo anterior implica que
ciar un mandato de las Naciones Unidas para la negocada una de las regiones del país posee una biodiverciación de reglas vinculantes que impidan la piratería
sidad diferenciada y esto tiene consecuencias probiológica.
fundas para el uso y la gestión de la diversidad biológica. No es posible tener representada la biodiversidad del país en pocas áreas ni establecer políticas
4. La biodiversidad de México se distribuye
homogéneas de conservación y uso, lo cual es una
heterogéneamente tanto en el territorio
razón para que la agenda nacional considere enfocontinental como en los mares.
ques y políticas territoriales adecuados a la compleja
distribución heterogénea de la diversidad biológica
México posee una gran variabilidad ecológica, resultadel país.
do de una compleja topografía y geología, muy diver-
18
Figura 7a. Distribución de las especies de aves en México.37, 38
Figura 7b. Distribución de las especies de aves endémicas de México.37, 38
19
La ciudad de Motozintla en Chiapas, partida en dos por la crecida del río Mazapa en 2005
El patrimonio biológico de México ha beneficiado históricamente
a la población del país, pero su sobreexplotación ha traído como
consecuencia el severo deterioro de los servicios ambientales
de los cuales depende el ser humano para su bienestar.
5. El capital natural de México nos brinda
importantes oportunidades para el beneficio de la sociedad.
La sociedad mexicana obtiene bienes esenciales de los
sistemas naturales como alimentos, forraje, madera y
productos farmacéuticos. Estos bienes representan una
parte importante de la economía nacional y de la de autoconsumo de no menos de 20% de la población del
país. Lo que hasta ahora ha sido poco apreciado es que
los sistemas naturales también proporcionan servicios
fundamentales para el mantenimiento de la vida en el
planeta. Estos servicios incluyen la captura de bióxido de
carbono del aire, la captación y purificación del agua
de lluvia, la regulación del clima, la regeneración de la
fertilidad del suelo y la producción y el mantenimiento
de la biodiversidad, de la cual se obtienen las materias
primas utilizadas para alimentos, fibras, madera y productos farmacéuticos (tabla 2).
La información estadística disponible para México
referente a los bienes y servicios que provienen de la utilización de los ecosistemas es muy deficiente. Por ejem-
Tabla 2. Beneficios que recibimos de los ecosistemas1
• Servicios de provisión
o abastecimiento
Alimentos
Agua dulce
Madera y fibras
Combustibles
• Servicios de regulación
Del clima (protección contra eventos
extremos, como inundaciones)
Control de erosión
Regulación de polinizadores
Enfermedades
Purificación del agua
• Servicios de soporte
• Reciclado de nutrientes
• Formación de suelo
• Productividad primaria
• Servicios culturales
Estéticos
Espirituales
Recreativos
Educativos
plo, el último censo agropecuario es de 1990 y, en otros
casos, varias series cronológicas de datos son incompletas o están construidas de forma tal que no son comparables de un periodo al siguiente. Esto dificulta en
extremo analizar el balance, en términos de ganancias
y pérdidas, que resulta de la conversión de los ecosistemas para obtener dichos bienes. En general, los datos
disponibles indican un incremento en la obtención de
los servicios de provisión o abastecimiento de los ecosistemas.
ALIMENTOS. El proceso de domesticación de plantas y
animales para la producción de alimentos ha sido fundamental para el desarrollo económico y la evolución
cultural de la humanidad. Este proceso ha estado estrechamente ligado al desarrollo de las diferentes culturas que durante muchos siglos han poblado nuestro
país, razón por la cual México, sobre todo en su parte
mesoamericana que comparte con Centroamérica, ha
sido un centro mundial de cultivo y diversificación de
plantas.
Sin embargo, este mismo proceso ha tenido grandes
cambios en los últimos 200 años. La apertura más significativa de tierras para la agricultura ocurrió entre
1940 y 1965, al pasar de 5.9 millones a 14.7 millones
de hectáreas (cerca de 10% de crecimiento anual). A
partir de entonces, la superficie cultivada ha crecido a
un ritmo de 1.2% anual, para llegar a 21.7 millones de
hectáreas en 2003 (figura 8a). Sin embargo, esta última cifra no refleja la verdadera superficie que se destina a la agricultura, ya que buena parte de la superficie
de temporal (que no está contabilizada) requiere descanso de manera periódica y por lo tanto el campesino
se ve obligado a desmontar nuevas áreas para cultivo,
21
Figura 8a. Superficie cultivada en México.39
Figura 8b. Producción y consumo de maíz, frijol, arroz y trigo.40
muchas de las cuales se ubican en laderas pronunciadas, no aptas para la agricultura, lo que ocasiona erosión del suelo.
Los cambios más importantes en la producción de
granos básicos también ocurrieron en esas mismas décadas, al pasar en 1940 de un poco más de 3 millones
de toneladas a casi 11 millones en 1965, lo que significó un crecimiento de más de 5% anual.41
Pero el gran crecimiento en la producción agrícola
entre los años cuarenta y sesenta no se debe sólo a la
apertura de tierras, sino, además, y de manera muy significativa, a la aplicación de tecnologías derivadas de la
revolución verde. No obstante la importancia del incremento en la producción de alimentos, el uso ineficiente
de agroquímicos y la apertura de tierras en áreas no aptas para la agricultura trajeron como consecuencia una
grave erosión, deforestación y contaminación de suelos
y aguas, como se verá más adelante. A partir de los
años setenta la producción agrícola empezó a crecer a
un ritmo menor (2% anual en promedio).42, 43
22
Por otro lado, a pesar del gran número de
especies domesticadas y usadas en el país,
únicamente tres –maíz, frijol y sorgo (que no
es nativo de México)– cubren 49% de la superficie cultivada.
Las áreas aptas para el establecimiento
de las zonas agrícolas están llegando a su
límite y la producción está estancada desde hace varias décadas (figura 8b). A partir
de la transformación de los ecosistemas
por la actividad agrícola se está produciendo sólo 65% del consumo de granos básicos; el resto tiene que importarse. Dado
que no podemos continuar abriendo nuevas tierras y deforestando áreas que no
tienen aptitud agrícola para satisfacer la
demanda de alimentos de la población futura y los rezagos alimentarios de la población más pobre, es necesario incrementar la productividad en las tierras agrícolas
abiertas –mediante tecnologías apropiadas– y recuperar las tierras aptas para agricultura que se están usando para la producción de carne; asimismo, desarrollar
nuevas tecnologías y elaborar un análisis
integral del valor de estos servicios ambientales, contrastados con los rendimientos agrícolas y pecuarios para satisfacer las necesidades nacionales.
Los cambios más importantes en la actividad ganadera ocurrieron en la década de los setenta y consistieron en la transformación de tierras agrícolas en
potreros, en el desmonte de tierras forestales (particularmente las selvas del trópico húmedo) para pastizales
y en la expansión de la ganadería en los matorrales áridos y semiáridos. Sin poder definir con precisión la superficie ocupada en la actualidad por la ganadería, por
la falta de información censal, se estima que ésta es de
109.7 millones de hectáreas, en las cuales se mantienen cerca de 29.2 millones de cabezas de ganado
bovino.44 Las zonas tropicales (Campeche, Chiapas,
Quintana Roo, Tabasco y Veracruz) concentran 9.4%
de esta superficie y han sido ambientalmente las más
afectadas.
La ganadería es la etapa final, difícilmente reversible
–en particular en los trópicos–, de la transformación de
los ecosistemas forestales.
La ganadería bovina de carne es la forma de uso de suelo más extendida en todo
el territorio, pero si a la superficie cubierta
con pastos inducidos y agostaderos se le
suman las zonas perturbadas de forrajeo y
la agrícola dedicada a granos forrajeros, se
estima que cerca de 66% de la superficie
del país está dedicada a la producción de
carne por medio de la ganadería mayor y
menor, es decir 129.8 millones de hectáreas en el año 1990, hace 15 años, ya que
no contamos con un nuevo censo agroFigura 9a. Producción pesquera.48
pecuario.45
La oferta de alimentos que provienen
de la acuicultura se ha incrementado 1.44
veces en 20 años, ya que pasó de 144 000
toneladas a 207 700, de 1984 a 2003.46
Esta forma de producción de alimentos
tiene un impacto ambiental en las lagunas
costeras, por la modificación de los manglares y de cuerpos de agua naturales, por
la introducción de especies exóticas invasoras y por la eutroficación de estos sistemas lagunares debido a los nutrientes
contenidos en los alimentos industriales
48
usados en exceso en los sistemas de pro- Figura 9b. Consumo per cápita de productos pesqueros.
ducción acuícola.
PRODUCTOS FORESTALES. De la superficie con cobertura
El volumen de captura de las distintas pesquerías
vegetal, que es de 140.9 millones de hectáreas, 65.7
marinas ha fluctuado a lo largo de los años, con un leve
millones corresponden a bosques y selvas,49 de las
crecimiento de 0.7% anual (figura 9a); esta producción
cuales 21.6 millones tienen potencial forestal madese ha concentrado en pocas pesquerías, de las cuales
rable;50 de éstas, en los últimos 15 años se han usado
22.5% se han sobreexplotado, 63.3% han llegado a
solamente alrededor de 8 millones de hectáreas44 y
sus límites de captura y sólo 14.2% todavía tienen poproducido en promedio 7.53 millones de metros cúbitencial de producción.
47
cos anuales de madera51 (principalmente de pinos),
La Carta Nacional Pesquera documenta la existencia de 589 especies pesqueras que se comercian en el
volumen insuficiente para abastecer la demanda interpaís, aunque las 12 principales pesquerías se han basana, por lo que dicho déficit se cubre con productos imdo en algo más de 112 especies.46
portados y con ello se ocasiona además un déficit
comercial creciente, que ascendió a 4 339 millones de
No obstante el incremento en la producción pesquedólares en 2004.51, 52
ra de nuestros mares, en los últimos 12 años ha habido
una reducción de cerca de 25% en el consumo per
No sólo no estamos utilizando ni la mitad del potencápita de productos pesqueros, ya que por un lado el
cial forestal maderable, sino que estamos perdiendo
crecimiento de la producción ha sido menor que el creese potencial sin aprovecharlo debido a las altas tasas
cimiento de la población humana y, por otro, una parte
de deforestación que ocasiona el cambio de uso del
de la misma se ha canalizado a la producción industrial
suelo. Más aún, en las áreas que se deforestan para
de alimentos balanceados para las industrias avícola y
destinarlas a fines agropecuarios ni siquiera se utiliza
acuícola (figura 9b).
cabalmente la madera de los árboles talados.
23
En contraste con lo anterior, se estima que el volumen de extracción ilícita de madera industrial es de
alrededor de 13 millones de metros cúbicos al año, que
por venderse en condiciones de ilegalidad causan una
pérdida de ingresos a ejidos y comunidades estimada
en cerca de 4 000 millones de pesos.53
La madera utilizada por las comunidades para uso
doméstico y construcción equivale a 10 millones de
metros cúbicos. El uso de leña para el hogar representa, en pleno siglo XXI, 40% de la demanda de energía
doméstica nacional.53
Por otro lado, México ocupa el primer lugar del mundo en el manejo comunitario de bosques certificados
como sustentables, tanto en zonas templadas como
tropicales.
Contamos con una superficie certificada de 849 000
ha y una producción, certificada también, de 1.23 millones de metros cúbicos de madera, que equivalen a
10% de la superficie forestal maderable y a 15% de la
producción maderable del país, respectivamente.54
Aunque el proceso de certificación tiene ciertos
problemas y desventajas, como los costos mismos de la
certificación y la imposición de algunos estándares de
operación que rebasan los aspectos meramente técnicos de la producción y el manejo forestal, éste es un
modelo de manejo racional de recursos con beneficios
económicos y sociales innegables que indudablemente
debiera ser estimulado en México, adaptándolo a las
diferentes circunstancias ecológicas, sociales y organizativas de las comunidades dueñas de los bosques.
Por otra parte, el potencial de producción de bienes
forestales no maderables es considerable. Se estima
que México alberga entre 3 000 y 6 000 especies medicinales, de las cuales depende la salud de un porcentaje importante de la población, principalmente la
de menores recursos económicos.55 Se utilizan cientos
de productos no maderables (hojas, frutos, semillas,
cortezas, gomas, ceras, fibras, colorantes, entre otros),
obtenidos de entre 5 000 a 7 000 especies distribuidas
en los diferentes ecosistemas del territorio nacional. La
falta de datos estadísticos no permite saber el número
exacto de productos que se utilizan ni el valor de la producción. Sin embargo, 20% de la población más marginada del país, que coincidentemente habita en las
zonas rurales, depende para su subsistencia de los productos forestales no maderables, obtenidos de los ecosistemas en los que viven.
24
AGUA. El agua y la biodiversidad tienen una estrecha y
compleja relación; sólo mencionaremos aquí la importancia de los servicios ambientales que nos brindan la
vegetación y los ecosistemas acuáticos. La disponibilidad promedio de agua en México es de 4 505 m3 por
habitante por año.56 Sin embargo, su distribución espacial es muy desigual, pues hay una alta disponibilidad en
regiones como Frontera Sur y Golfo-Centro (con 24 549
y 10 574 m3 por habitante por año, respectivamente),
mientras que en las regiones Río Bravo y Península de
Baja California esa cifra es de alrededor de 1 350 m3 y
en el Valle de México de tan sólo 188 m3, lo que está
por debajo del umbral de escasez de 1 700 m3 por habitante por año. Además, de los 653 acuíferos del país,
104 presentan sobreexplotación.56
Los indicadores generales de calidad del agua muestran que 73% de los cuerpos de agua del país están
contaminados, ya que 80% de las descargas de centros
urbanos y 85% de las descargas industriales se vierten
directamente en ellos sin tratamiento previo.
SERVICIOS CULTURALES. Los extensos conocimientos que
sobre el capital natural del territorio alcanzaron las
antiguas culturas de nuestro país, desde hace milenios
y por medio de complejos procesos de interacción
naturaleza-sociedad, están siendo mermados por situaciones de pobreza extrema y de migraciones masivas de
las comunidades rurales e indígenas, debido a la desintegración de sus organizaciones comunitarias, que tiene su origen en políticas de desarrollo agrícola, económico y comercial adversas.57 En términos generales, la
tendencia a abandonar el campo va aparejada de la
pérdida del conocimiento de nuestro entorno natural,
de costumbres de manejo y utilización de recursos y de
la erosión de las instituciones sociales internas de los
El manejo del bosque de la comunidad indígena de
San Juan Nuevo Parangaricutiro, Michoacán
San Juan Nuevo es una comunidad certificada por el Forest
Stewardship Council desde el año 2000 por su buen manejo del bosque. La empresa comunal, que es una de las más
eficientes de México, tiene un aserradero y una fábrica de
muebles que permiten agregar valor a su madera, y exporta molduras de madera a Estados Unidos. Tiene también
una empresa procesadora de resina de pino y ha desarrollado una estrategia de diversificación del bosque mediante proyectos de ecoturismo y manejo de vida silvestre.
grupos rurales e indígenas. Todo ello conlleva la pérdida
de la sabiduría tradicional importante para lograr la sustentabilidad y la conservación de los recursos naturales.
Diversos estudios58 muestran cómo la transformación
masiva de los ecosistemas ha ocasionado la pérdida del
conocimiento tradicional. En regiones como Los Tuxtlas,
en Veracruz, en las que se había documentado un amplio conocimiento de las plantas y animales y de sus
usos, actualmente los pobladores jóvenes muestran un
casi total desconocimiento de su entorno natural.59
Por fortuna, hay algunos ejemplos de aplicación
de manejo moderno con una organización tradicional
para generar valor económico de bosques, como la
empresa comunal de San Juan Nuevo Parangaricutiro, Michoacán.
Por otro lado, a partir de los años noventa ha habido
un aumento notable de las áreas naturales protegidas,
que además de su propósito de conservación han despertado el interés de algunos sectores de la sociedad,
como oferentes y usuarios de estos servicios, y reciben
una afluencia mayor (en algunos casos excesiva) de visitantes con fines recreativos y de esparcimiento (por
ejemplo, la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca y
los sistemas arrecifales).
6. La transformación, sobreexplotación y
contaminación de los ecosistemas para obtener de ellos satisfactores sociales, así como
la introducción de especies invasoras y el
cambio climático, son causas directas de la
pérdida de nuestro capital natural. Esto se
debe también a factores indirectos como
los demográficos y a políticas públicas y
desarrollos tecnológicos errados.
En México, como en el resto del mundo,
en los últimos dos siglos, pero sobre
todo en las últimas cuatro o cinco décadas, la actividad humana se ha convertido en un factor de modificación profunda de la naturaleza y de los procesos
ecológicos. Podría decirse que vivimos
una era especial, el “Antropoceno”, caracterizada por la intensa huella ambiental que la actividad humana imprime a
los ecosistemas que albergan la biodiversidad (figura 10).
Figura 10. Factores directos e indirectos responsables de los
cambios en la biodiversidad, sus servicios ambientales
y las consecuencias para el bienestar humano.60
FACTORES INDIRECTOS. El crecimiento de la población del
país tuvo un periodo intenso desde 1950, cuando existían 25.7 millones de habitantes, hasta el fin de la década de los ochenta, cuando llegó a 81.2 millones; a
partir del fin de esta década, la tasa de crecimiento se
ubicó por debajo de 2% anual hasta llegar a uno por
ciento en 2005, con una población estimada de 103.3
millones de personas, según el conteo poblacional de
ese año.61 Las proyecciones del Consejo Nacional de
Población (2002) estiman una estabilización de la población en alrededor de 125 millones para el año 2050
(figura 11).
No sólo el mayor número de personas sino también
el incremento en el consumo per cápita han tenido y
seguirán teniendo un impacto sobre la demanda de recursos y servicios de los ecosistemas. Una estimación
del aumento de esa demanda se ilustra en el consumo
de granos (figura 8b).
Figura 11. Población nacional 1900-2000 y estimaciones hasta el año 2050.61, 62
25
FACTORES DIRECTOS. La modificación de los ecosistemas
por el hombre para obtener un beneficio social conlleva un costo ambiental que casi nunca es valorado.
La figura 12 muestra comparativamente el impacto de los factores directos sobre los ecosistemas. Es
evidente que los modos y la intensidad del uso agropecuario de la tierra, conducentes a la transformación
del hábitat, han constituido, tanto en nuestro país
como globalmente, el factor de mayor impacto sobre
la biodiversidad, reduciendo el número de especies e
incrementando el riesgo de extinción de especies
endémicas y de pérdida de poblaciones de plantas y
animales. Esto es evidente en todos los ecosistemas
del país, pero ha sido más intenso en los tropicales.
Aunque la información es limitada para el caso de los
ecosistemas marinos, la evidencia disponible de algunas pesquerías en México (véase el inciso 9) sugiere un
deterioro considerable en la actualidad y aún mayor
en el futuro. En todo caso, es claro que el cambio
climático tiene una trayectoria de impacto importante
en el futuro en todos los biomas del país.
Aunque la transformación de los ecosistemas ha
generado importantes beneficios económicos y sociales (que con frecuencia han sido inequitativos), ha
provocado la pérdida de biodiversidad y de otros servicios ecosistémicos cuyos costos no han sido valorados hasta ahora. La percepción de la importancia de
estas transacciones en nuestro país es extremadamente pobre. El costo de la reparación de algunos de
esos daños ambientales –como la restauración de manglares y humedales o la reversión del riesgo de extinción de las 2 583 especies que están identificadas
en la NOM-059-SEMARNAT-200163 es previsiblemente
muy alto; en ocasiones ese daño es irreversible, como en
el caso de las especies que sabemos se han extinguido
de nuestro territorio. Estos ejemplos reflejan un costo
ambiental y de oportunidad considerables y los cálculos
que hay de este costo son simplemente estimativos en
el mejor de los casos. En términos económicos, se ha
calculado que en México los costos monetarios del deterioro ambiental (incluyendo los desastres naturales)
representan un promedio anual en el periodo 19962003 de aproximadamente 10.36% del PIB.64 Sin embargo, esta cifra, que no es en nada despreciable a pesar de su cruda estimación, no tiene repercusión alguna
en las decisiones sobre políticas de desarrollo del país.
La deforestación y fragmentación de los ecosistemas
naturales es particularmente crítica en México. En
contraste con otros países como Brasil o India, no contamos en el nuestro con información en tiempo real
sobre cambios en la cobertura de vegetación del territorio nacional. Incluso las estimaciones de cambio se
hacen en periodos no menores de cinco o diez años,
con frecuencia utilizando información no comparable
entre sí. En consecuencia, no tenemos datos confiables de la pérdida o ganancia de cobertura vegetal del
país. Se calcula que en México la tasa de deforestación
entre 1970 y 1990, incluyendo la conversión de la vegetación original y su reemplazo por vegetación perturbada (la llamada vegetación secundaria), fue de
alrededor de 800 000 ha por año. Para la década posterior, la Semarnat considera que se deforestaron
348 000 ha por año. 65 Es indudable que requerimos
metodologías e información más adecuadas para evaluar la efectividad de las políticas ambientales.
Las selvas tropicales son los ecosistemas terrestres que han sufrido las mayores transformaciones antropogénicas entre los grandes tipos de vegetación de
México (figura 13).
De su extensión original, sólo 17% de
las selvas húmedas y 26% de las selvas secas actualmente existentes presentan un
grado de conservación y de estructura similares al de la selva intacta.66
Los manglares son también un ecosisFigura 12. Impacto de la actividad humana sobre la biodiversidad en México:
60
tema crítico, pero difícil de evaluar debido a
magnitud del cambio y tendencia temporal.
26
nacional. La información disponible para el
año 200544 menciona un total de 88.1 millones de hectáreas con algún tipo de degradación, cifra equivalente a 45.2% del
territorio nacional.65 Las zonas áridas son el
tipo de vegetación más afectada por la degradación de los suelos, así como las áreas
destinadas a la agricultura de temporal. La
salud de los ecosistemas terrestres y de su
respectiva biodiversidad depende estrechamente de la salud del suelo44 (figura 15).
La extracción ilícita o mal planeada de los
recursos son dos causas principales de sobreexplotación que ocasionan daños severos a la integridad de los ecosistemas; una
amplia gama de especies mexicanas se exportan ilegalmente a diversos países. La extracción ilícita de plantas y
animales sigue mostrando una marcada tendencia creciente, que en su año pico se aproximó a los 330 000
especímenes, particularmente de plantas, las cuales representaron entre 60 y 70% de ese comercio.69 No obstante, hay que reconocer que el hecho de que aumente
el número de especímenes asegurados no forzosamente
significa que el tráfico ilegal esté creciendo: bien puede
ser que los operativos sean ahora más eficientes.
Las especies invasoras, aquellas que se establecen
fuera de su área natural de distribución, modifican los
ecosistemas a los que llegan, afectan a las especies nativas y provocan daños ambientales y económicos severos.
Los efectos de las especies invasoras sobre nuestros ecosistemas y especies están documentados de manera incipiente,70 lo que dificulta la estimación de su impacto
económico. El caso de los ecosistemas de agua dulce es
Figura 13. Estado de conservación de los principales ecosistemas de México
que compara la cobertura original potencial con la remanente en la década
de 1970 y en 2002.67
su distribución tan estrecha a lo largo de las costas. Sin
embargo, algunos estudios reportan para el periodo de
los años setenta y principios de los noventa tasas promedio de deforestación cercanas a 5% anual para el Caribe,
Pacífico y golfo de México, con una variación muy alta
entre localidades.68 De mantenerse esta tendencia, en
20 años prácticamente habremos perdido todos los
manglares de México. Esto tendrá severas repercusiones
sobre la diversidad y abundancia de especies pesqueras,
de importancia económica como el camarón y la langosta, sobre los arrecifes que son importantes atractivos
turísticos y sobre la protección de las costas, que se vuelven más vulnerables al efecto de los huracanes.
El fuego ha sido un factor crítico en la transformación
de los ecosistemas en México, especialmente durante
los últimos 35 años. El área quemada entre 1970 y
2000 varió entre 150 000 y 280 000 ha al año, y el
número de incendios por año fue de entre
5 000 y 9 700, con años críticos como
1988 y 1998 en los que se afectaron
518 265 y 849 632 ha de bosques, respectivamente (figura 14). En su gran mayoría,
los incendios forestales son resultado de
las quemas agrícolas mal controladas o
son provocados intencionalmente.
Una consecuencia directa de la destrucción
de la cobertura vegetal es la erosión del
suelo, sobre la cual tampoco contamos con
datos completos y comparables a escala
Figura 14. Número de incendios y superficie afectada.71
27
cos y el efecto ha ido en aumento, al punto
de que actualmente están involucrados en
la extirpación de especies nativas en más de
100 localidades dispersas en el país, siendo
en particular notable el caso de las islas.73
IMAGEN DEL SATÉLITE MODIS, 13 DE SEPTIEMBRE DE 2004, CONABIO-NASA
Los costos de los fenómenos hidrometeorológicos en México, especialmente el efecto de ciclones y tormentas, son considerables debido a la vulnerabilidad creada
por la remoción de la cobertura boscosa.
Dichos costos fueron de alrededor de 700
Figura 15. Superficie erosionada e intensidad de la erosión en tres ecosistemas,
vidas humanas y cerca de 700 millones de
comparando la cobertura conservada con su parte fragmentada.72
dólares por año74 durante el periodo 1980impresionante, ya que 31% de las especies –la mayoría
1999. Los desastres hidrometeorológicos causaron un
de ellas peces– han sido incluidas bajo algún grado de
daño acumulado de 4 547 millones de dólares, inamenaza por la norma oficial mexicana (NOM-059-SEMARcluyendo los directos e indirectos generados, que
NAT-2001) debido, entre otras causas, a la invasión de
equivalen a 44% de los daños totales sufridos por depeces exóticos. En otros grupos ya se han presentado exsastres durante este periodo, y consumieron más de
tinciones derivadas de la presencia de organismos exóti70% de los recursos del Fondo Nacional de Desastres.
Huracán Iván y tormenta tropical Javier en 2004
28
Como se ha demostrado en otras partes del mundo, la
integridad de los ecosistemas puede reducir los costos
humanos y económicos ocasionados por los fenómenos
naturales, como fue evidente durante el tsunami en el
sureste de Asia a fines del año 2004, cuyos efectos no
fueron mayores gracias a que estaban bien conservados
los manglares y arrecifes de coral.75
Los modelos de cambio climático global sugieren que
estos cambios tendrán un severo impacto sobre la biodiversidad en las siguientes décadas. Si bien la aplicación a escala local de estos modelos analíticos es difícil por su baja resolución espacial, algunos estudios
específicos para México muestran que los tipos de
vegetación del país serán afectados de manera diferencial. En general, los ecosistemas más afectados serán
los bosques de coníferas ubicados en las grandes elevaciones, los bosques templados de las sierras y los
bosques de niebla. Los ecosistemas tropicales terrestres
serán afectados en menor medida. Es probable que
ocurran modificaciones importantes en la interfase
mar-tierra y en los manglares y los arrecifes coralinos,
que podrán ser afectados por el aumento del nivel del
mar pronosticado por los modelos de calentamiento
global.76 Es difícil, por el momento, predecir con mayor
precisión las consecuencias del cambio climático sobre
la biodiversidad actual, incluidas las zonas agrícolas; sin
embargo, dada la certidumbre de que habrá un impacto negativo, es esencial empezar a elaborar programas integrales de mitigación y adaptación al cambio.
El aporte de nitrógeno y fósforo por el uso de fertilizantes artificiales ha aumentado desde 1950 y representa un factor de cambio importante en los ecosistemas
terrestres, dulceacuícolas y costeros. La introducción de
nutrientes a los ecosistemas puede tener efectos benéficos (incremento en la productividad) y efectos adversos (eutroficación). El uso de nitrógeno en fertilizantes
sintéticos ha incrementado la producción de alimentos
en los últimos 50 años; sin embargo ha ocasionado impactos ambientales severos tanto en sistemas terrestres
como marinos. Los humanos ahora introducimos al
ambiente una y media veces más nitrógeno (biológicamente disponible) que el producido por todas las vías
naturales. La eutroficación produce anoxia (falta de
oxígeno) en los cuerpos de agua y en el mar, lo que
impide la presencia de vida animal y de esa manera reduce severamente la pesca. En adición, la presencia de
otros contaminantes químicos como el sulfuro de hidrógeno ha sido responsable de la muerte masiva de moluscos de interés económico en Bahía Concepción, Baja
California Sur.77
La contaminación por las emisiones de procesos industriales está presente en todos los ecosistemas del país,
y es un importante factor de degradación de suelos, lagunas y corrientes de agua, y daña severamente la flora y fauna terrestres y acuáticas. En el caso de estas últimas, las concentraciones de metales pesados como el
plomo y el cromo registrados recientemente en el golfo de México superan hasta en 20 veces los niveles detectados dos décadas antes. En el camarón blanco, la
especie pesquera comercial más importante de esta
región, y en ostiones de lagunas de Tabasco se alcanzan niveles de metales pesados (plomo, cobre y cromo)
por encima de la norma aceptada.78
29
Explotación forestal ineficiente en la Chinantla, Oaxaca
El capital natural de México ofrece un gran potencial
para el desarrollo y la generación de beneficios para toda
la población. A pesar de ello, las políticas históricas de
explotación de los recursos naturales no han favorecido
la conservación de la biodiversidad ni su uso sustentable,
y tampoco el bienestar social.
7. La falta de transversalidad de la agenda
ambiental en las políticas públicas limita
nuestra aproximación a la sustentabilidad,
ya que el fomento de las políticas productivas con frecuencia se contrapone a las políticas ambientales.
La política ambiental no ha logrado posicionarse entre
las prioridades de la agenda nacional. El presupuesto
para las actividades agropecuarias es dos veces el destinado al sector ambiental, incluido el del agua. Si se
excluye el dedicado a la Comisión Nacional del Agua,
el presupuesto agropecuario es 8.3 veces mayor que el
ambiental, que incluye el forestal, el de conservación
de la biodiversidad, el de política regulatoria y normativa, el de inspección y vigilancia, y el de investigación
hidráulica (tabla 3).
La visión convencional del desarrollo social y productivo no ha incorporado la dimensión ambiental ni el enfoque de sustentabilidad. Por ello, con frecuencia las
políticas de fomento productivo suelen enfrentarse a
condicionantes que provienen de políticas ambientales,
como es el caso de los desarrollos turísticos o urbanos,
y en esas circunstancias las políticas ambientales se su-
Tabla 3. Gasto agropecuario y ambiental de la Federación, 2005.79
(Miles de millones de pesos)
Gasto agropecuario (Sagarpa)
Gasto ambiental (subsecretarías)
Gasto forestal (Conafor)
Gasto en conservación (Conanp)
Gasto en vigilancia (Profepa)
Gasto en agua (CNA)
Otros
Gasto ambiental (Semarnat)
48.39
0.65
2.01
0.55
0.78
18.61
1.85
24.45
bordinan a las del “desarrollo”, o incluso sus leyes son
violadas.
Por otra parte, la falta de mecanismos, estructuras y
espacios institucionales para la planeación conjunta e
integral de políticas públicas entre los diversos sectores
provoca que cada uno de ellos promueva acciones que
en muchas ocasiones tienen objetivos totalmente opuestos. Por ejemplo, la conservación de áreas naturales se
enfrenta cotidianamente a la expansión de la frontera
agropecuaria o al fomento pesquero; muchas áreas reforestadas se destruyen por el libre pastoreo del ganado; los bosques con potencial forestal sufren el impacto
de incendios forestales inadecuadamente atendidos.
8. Durante muchos años han existido distorsiones en las políticas públicas y subsidios
viciados que han dañado la biodiversidad y
el bienestar de los grupos poseedores de los
recursos.
Algunos de los subsidios que constituyen la principal
herramienta de apoyo al desarrollo rural ocasionan un
gran deterioro del medio ambiente y se adoptan como
una respuesta a presiones políticas de los sectores productivos. La exención de cobro del IVA en los agroquímicos fomenta que éstos se usen en exceso, lo que produce efectos muy dañinos en la salud humana, en los
cuerpos de agua y su biodiversidad, en el suelo y en las
plantas y animales expuestos a estos productos químicos bioacumulables. El Procampo ha alentado el desmonte de áreas forestales para justificar el uso agrícola
de los predios.
El subsidio a las tarifas de electricidad para el bombeo de aguas de riego propicia la sobreexplotación de
31
los acuíferos. En los últimos 30 años se triplicó el número de acuíferos sobreexpotados.80
Para evitar la supuesta quiebra de muchas empresas
pesqueras, se ha reducido en 30% el precio normal del
diesel “marino”, de modo que con combustibles más
baratos se pesca por más tiempo y se cubren mayores
extensiones, lo cual lleva al aumento inmoderado del
esfuerzo pesquero, difícil de controlar por la vía administrativa.
Reconociendo la importancia de los subsidios, éstos
deben estar dirigidos a quienes realmente los necesitan de manera directa y sin distorsionar en su aplicación los mercados para no fomentar un incremento en
el deterioro ambiental; en contraparte, los beneficiarios ofrecerían a la sociedad diversos bienes y servicios
ambientales y culturales como, por ejemplo, conservar
los bosques.
9. La falta de criterios ecológicos en los sistemas de producción provoca graves daños
a la biodiversidad, al agua, al suelo, a la
salud pública y está contribuyendo a la expulsión de habitantes del medio rural. Está
demostrado que estas prácticas no son sostenibles desde el punto de vista social, económico o ecológico.
Las prácticas productivas en las actividades agrícolas,
ganaderas, forestales y pesqueras que se han fomentado en el último medio siglo han buscado maximizar el
beneficio monetario individual sin atender el daño ocasionado al medio ambiente y sin considerar la permanencia de la producción en el tiempo, ni sus implicaciones sociales.
La ampliación de la frontera agropecuaria ha sustituido extensas áreas de potencial forestal, y deforestado
las selvas tropicales; el uso indiscriminado de agroquímicos ha contaminado suelos y cuerpos de agua y afectado a la salud humana, así como a la flora y fauna; el uso
inapropiado de semillas mejoradas ha conducido en algunos sitios a la sustitución de variedades nativas mejor
adaptadas a las condiciones locales; de los 653 acuíferos 104 están sobreexplotados;56 45.2% del suelo del
país presenta algún nivel de degradación; el uso del fuego en las actividades agropecuarias usualmente elimina
la capa orgánica del suelo y es la causa de 48% de los
incendios forestales.44, 65
32
Figura 16a. Abatimiento de las principales pesquerías
continentales.81
Figura 16b. Abatimiento de la pesquería de abulón.82
Figura 16c. Abatimiento de la pesquería de mero.82
La ganadería extensiva en las zonas áridas y semiáridas ha alterado 70% de los matorrales y 95% de los
pastizales naturales;83 ha provocado además la eliminación de especies nativas de alto valor forrajero, y fomentado la dominancia de flora invasora y flora no
apetecible por el ganado y la compactación del suelo,
lo que reduce su capacidad de captación de agua.
En el caso de la pesca, el uso de artes de pesca no
selectivas o que dañan a los ecosistemas provoca la
captura de fauna de acompañamiento que en ocasiones llega a registrar proporciones de diez veces más el
volumen de la especie que se quiere capturar. Otras
actividades que han destruido o desperdiciado los recursos marinos son el descarte
de las especies sin valor comercial, el impacto de los barcos de arrastre sobre las
comunidades del fondo del mar, las alteraciones sobre especies nativas causadas
por la introducción de especies exóticas
para la acuicultura y el deterioro de sus
ecosistemas. En 1997 se alcanzó el máximo histórico de captura (1 570 000 toneladas), que actualmente es de alrededor de
1 400 000 toneladas; sin embargo, de las
84
principales pesquerías marinas, 22.5% se Figura 17. Crédito recibido en las actividades agropecuarias.
encuentran en franco deterioro, 45 están
aprovechadas al máximo nivel (63.3%) y sólo 11 tienen
puesto en cuestionamiento la viabilidad de esta forma
potencial de desarrollo (14.2%).82 En las figuras 16a, b
de producir alimentos y otros productos naturales en
y c se muestran ejemplos del abatimiento de algunas
el largo plazo.
pesquerías.
Por razones diversas, se trató de imponer esquemas
Al tiempo que el deterioro ambiental ha ido avancasi únicos de producción agrícola, de acuerdo con polízando, el campo también se descapitalizó. Las reforticas rígidas de apoyo (en préstamos agropecuarios, por
mas y programas institucionales de 1992 pretendieron
ejemplo) que obedecían a criterios de simplificación de
dar un mayor impulso al campo, lo cual no ocurrió.
control más que a las características que las diferentes
Millones de campesinos han migrado a las ciudades del
áreas presentaban. Si a ello se suman las manipulaciones
país o a Estados Unidos. Se estima que 44% de los inpolíticas y clientelares de los programas de desarrollo
gresos económicos de la población rural proviene de
agrícola, reunimos varios de los elementos que han confuentes no agropecuarias y que en 506 municipios de
tribuido de manera central a incrementar el impacto ampobreza extrema existen francos procesos de desertifibiental negativo de la producción agropecuaria y a detecación (figura 17).
riorar el bienestar de los grupos sociales productores.
Como ya se dijo, la ganadería ha sido la causa última del
10. La actividad agropecuaria moderna aucambio de uso del suelo, que además impide su reversión
mentó en muchos casos la productividad de
a los ecosistemas naturales. A pesar de algunas expealimentos, pero provocó un importante deriencias aisladas para mejorar estas prácticas, se ha avanterioro ambiental que económicamente ha
zado muy poco en alcanzar una ganadería sustentable.
afectado sobre todo a los grupos sociales
A partir de la mitad de la década de los años sesenmás desprotegidos.
ta la inversión privada y pública del sector agrícola se
transfirió a la ganadería, debido al dinamismo del merEl crecimiento agrícola a partir de los años cuarenta
cado de cárnicos por la demanda de las ciudades en
fue muy acelerado. Se destinaron altas inversiones pricrecimiento. Se produjeron durante esa década y la
vadas y estatales a la construcción de 1 200 presas,
siguiente las mayores deforestaciones masivas de las
infraestructura de riego y almacenamiento y transselvas del trópico húmedo para la introducción de
porte de alimentos, y a la modernización de la agriculganado, como fueron el Plan Chontalpa y Balancántura con maquinaria, agroquímicos, riego y semillas
Tenosique en Tabasco85 y el de Uxpanapa en Veracruz.86
mejoradas, lo cual produjo el aumento de los rendiEsta actividad ha quedado estancada tecnológicamente
mientos y un crecimiento anual –entre 1947 y 1964–
y sólo ha crecido basada en la expansión de la frontera
83
de 6 por ciento, aunque sólo en beneficio de una peganadera. Además ha sido por lo general muy poco
queña proporción de la población rural en México. Sin
productiva y en la actualidad no es competitiva ante la
embargo, el costo ambiental ha sido muy alto y ha
apertura del mercado.
33
El modelo económico de apertura coTabla 4. Producción importación y consumo
mercial marcó el quiebre en la expansión
de diversos productos agropecuarios89
(Miles de toneladas)
ganadera al cancelarse los permisos de
importación y permitirse la compra libre
Producto
1994
2002
2003
2004
Carne en canal1
de carne, procedente en su mayoría de
Producción
3 363
4 548
4 695
4 818
Estados Unidos. En la tabla 4 se consigna
Importación
541
1 179
1 281
647
el peso de las importaciones sobre el conConsumo aparente
3 796
5 507
5 659
5 054
sumo. La ganadería bovina de carne a
% Importación/consumo
14.27
21.42
22.64
12.82
Leche de bovino2
diez años del Tratado de Libre Comercio
Producción
7 320
9 658
9 784
9 873
de América del Norte ha tenido periodos
4 064
5 114
5 341
6 036
Importación3
muy críticos caracterizados por la disminuConsumo aparente
11 309
14 715
15 022
15 792
% Importación/consumo
35.9
34.8
35.6
38.2
ción del hato ganadero, pérdida de dina1 Incluye carne de bovino, porcino y aves.
mismo en la producción de carne vacuna
2 Millones de litros.
con relación a otros tipos de carne como la
3 Corresponde a leche y productos lácteos en litros equivalentes.
de ave, cierre de rastros y dificultades financieras que llevaron a la descapitalizatrajeron vastos volúmenes de madera durante este peción de los productores.87, 88
riodo, los beneficios económicos para los propietarios
Los años en que se ha visto una recuperación de la
de los bosques fueron mínimos y la reinversión en el
actividad coinciden con factores exógenos que frenan
sector forestal para mejorar el manejo y restaurar los
las importaciones, tales como el tipo de cambio conseefectos de la extracción fue casi nula. Además, la ineficuencia de la devaluación del peso en 1994 o el cierre
ciencia de la industria forestal nacional, su baja capacide la frontera por cuestiones de sanidad animal.
dad competitiva y los bajos costos de los productos de
El destino de la producción de carne bovina es la eximportación han dado lugar a una balanza comercial
portación de becerros a los Estados Unidos y la engornegativa, que ha obligado a la importación anual de
da de ganado para el abasto interno.
cerca de 40% de la demanda nacional de madera y
celulosa, con un costo de más de 4 000 millones de
11. Las concesiones a terceros para el usudólares anuales (figura 18).
fructo de la biodiversidad terrestre y no a
Por su parte, el aprovechamiento legal de la fauna sillos dueños legales y poseedores de la tievestre se limitó por largo tiempo a la actividad cinegétirra (comunidades, ejidos o individuos), no
ca. Los permisos de cacería, regulados desde 1952 y hasfavorecieron durante décadas la conservación de la biodiversidad ni el bienestar
ta el año 2000 mediante la Ley de Caza, otorgaban a
intermediarios –ya sea privados u organizaciones de casocial.
zadores– el usufructo de una fauna que no les perEl 80% de la superficie forestal nacional es de propiedad ejidal y comunal. Los habitantes de estas zonas
son, en consecuencia, los dueños de una importante
riqueza forestal; a pesar de ello, la mayoría vive en condiciones de pobreza debido a que históricamente la
explotación maderera fue concesionada a empresas
privadas y paraestatales, dejando a los ejidatarios o comuneros con sólo un pago de renta y a los bosques en
condiciones de deterioro productivo.
Entre 1941 y 1960 se establecieron 11 concesiones
forestales particulares en el DF, Quintana Roo, Oaxaca,
Guerrero y Chihuahua. En 1970 se reemplazaron estas
concesiones por empresas paraestatales. Aunque se ex- Figura 18. Balanza comercial y producción maderable.52
34
drían tener un valor económico mucho mayor, pero no lo alcanzan porque no existen mercados regionales, nacionales
o internacionales. Los mercados que existen para los componentes de la biodiversidad
cubren un número reducido
de especies, en relación con su
número potencial. Además, los
mercados existentes están caracterizados por el dominio de
terceras personas no vinculadas a la propiedad de los recursos, salvo algunos casos excepcionales que se describen
en el punto 17. Un ejemplo de
las constricciones de mercado
en el ámbito forestal lo constituye un elemento de tipo
tecnológico en el caso de las
sierras que han sido desarrolladas en países que utilizan
El ramoneo libre del ganado ha sido una práctica muy perjudicial para los ecosistemas
maderas suaves, como la de
los pinos. En consecuencia se
tenecía. El resultado fue que los dueños de la tierra, al no
limitó la tecnología adecuada para el uso de maderas
obtener ningún beneficio económico por conservar los
tropicales en general duras, con las excepciones de la
ecosistemas, la dedicaron a actividades agropecuarias.
caoba y del cedro, que son suaves.
Otras especies no maderables de alto valor comer12. El conocimiento tradicional sobre el uso
cial están vinculadas a la medicina y a la elaboración de
de la biodiversidad es vasto entre las comutextiles, cosméticos o productos industriales como gonidades indígenas; sin embargo, la falta de
mas y resinas. Aunque muy pocas de estas especies puevaloración económica de las especies útiles
den ser consideradas como productos de comercialiy la ausencia de mercados diversificados
zación internacional, muchas de ellas tienen valores
limita el desarrollo económico de ejidos y
relativamente altos en el contexto regional o local. La
comunidades rurales e indígenas a partir de
apertura de mercados adecuados puede incrementar el
sus propios recursos naturales.
valor agregado de la conservación y el uso sustentable
de los recursos biológicos y los ecosistemas en los que
habitan, para generar una variante de fuentes de ingreLos estudios etnobiológicos demuestran que entre
so a los poseedores de los recursos.
5 000 y 7 000 especies de la biodiversidad mexicana
Los costos de certificación de productos sustentason utilizadas para diversos fines –de autoconsumo,
bles son usualmente altos para los productores camcomerciales, industriales, recreativos, religiosos.90 Las
pesinos, y el acceso a mercados alternativos requiere
comunidades indígenas son quienes mayor conocicierto nivel y escala de producción que sólo puede
miento tienen sobre la utilización de la biodiversidad.
obtenerse si los productores se organizan. Se ha careMuchas de esas especies tienen usos muy específicos y
cido de una política agropecuaria que apoye la organilocales, pero su valor monetario es virtualmente inexiszación productiva con estas características, además de
tente. Empero, un buen número de dichas especies po35
que no existen estímulos económicos ni fiscales para
promover este tipo de productos.
Los mercados que consumen productos sustentables
se encuentran bien desarrollados en Norteamérica, Europa y algunos países de Asia. Existen sectores crecientes de la sociedad mexicana que tienen capacidad e interés por adquirir productos agropecuarios orgánicos
que provengan de pequeñas organizaciones de productores. Sin embargo, estos nichos de mercado no
han sido alentados por las instituciones gubernamentales relacionadas con el ramo, ni promovidos debidamente por los productores.
Además de los mencionados, hay recursos que no
tienen que ver directamente con el conocimiento tradicional, que son los servicios ambientales de regulación
que se tratan más adelante.
Sin embargo, los servicios ambientales que brindan
los ecosistemas, como la regulación del ciclo hidrológico y de nutrientes y del clima, la generación y protección del suelo, la polinización, entre otros, no han sido
adecuadamente valorados.
El surgimiento de las biotecnologías modernas en la
década de los ochenta y su desarrollo posterior han
provocado cambios de fondo en las formas de aprovechamiento de los recursos genéticos y la reivindicación de derechos de propiedad industrial sobre ellos,
sus derivados o los conocimientos tradicionales asociados. Para evitar apropiaciones ilegítimas y promover esquemas ordenados de acceso a recursos genéticos y
distribución de beneficios se han creado nuevos marcos
jurídicos. Globalmente se está negociando un régimen
internacional sobre estos aspectos. México todavía no
cuenta con una regulación que dé certeza jurídica a todos los sectores involucrados, particularmente a los
poseedores de recursos genéticos y de conocimientos
tradicionales, y a los investigadores e innovadores de
centros públicos de investigación y empresas privadas.
13. Los patrones de consumo, sobre todo de
la población urbana, han establecido una
creciente demanda de bienes cuyos sistemas
productivos no son sustentables.
Las formas de ocupación y uso del territorio nacional,
el crecimiento permanente del consumo per cápita asociado a la producción primaria y sus repercusiones por
la generación de desechos y contaminantes, siguen
36
marcando las presiones estructurales asociadas a la pérdida de biodiversidad en México.
El crecimiento demográfico hasta su estabilización hacia la quinta década del presente siglo ocurrirá casi en su
totalidad en las ciudades. Consecuentemente, la presión
de la población sobre el uso de los recursos estará determinada por los patrones y niveles de demanda que caracterizan a las poblaciones urbanas; la demanda no será
proporcional al incremento en población, sino que deberá esperarse un impacto mayor debido al incremento
de la demanda per cápita.
Hasta los primeros años de
la presente década continuaba el proceso de dispersión
demográfica en localidades
pequeñas, incluso aunque la
proporción de población rural se mantuviera a la baja.
Este proceso se encuentra
aún asociado a los cambios
de uso de suelo y a la agricultura itinerante, y no tanto al
abastecimiento de la demanda de los centros urbanos,
que se ha cubierto cada vez
más con bienes de consumo
importados o gracias a los incrementos de la productividad de los sistemas agropecuarios de mayor escala. De
ahí que el hato ganadero y la
superficie agrícola se encuentren estabilizados, aunque sus
impactos ambientales continúen, por ejemplo, mediante el uso de agroquímicos, de
descargas residuales o del propio uso extensivo del agua
de riego.
Sin embargo, otros efectos
directos e indirectos del consumo en general o de los patrones de ocupación territorial
se mantienen al alza, como el
incremento en el uso de leña,
el aprovechamiento de tierras
de monte, el poblamiento de
zonas costeras o su ocupación intensiva para servicios
turísticos y el aumento de la presión sobre los recursos
hídricos, entre otros.
Dados los niveles de rezago que en el consumo básico tiene al menos la mitad de la población mexicana, el
incremento deseable del ingreso y su mejor distribución
para la superación de la pobreza se traduciría con toda
seguridad en una demanda creciente de energía, agua,
alimentos, materias primas, producción pesquera y otros
bienes y servicios ambientales, lo que obligará a mejo-
rar la eficiencia productiva y los patrones de uso de suelo, y a reducir la intensidad de los impactos sobre los
ecosistemas. El crecimiento esperado de alrededor de
25 a 30 millones de habitantes más, hacia mediados
del presente siglo, multiplicado por el efecto ingresoconsumo que es deseable para el bienestar humano,
deberán ser compensados por un esfuerzo de control
de los impactos del desarrollo para que ello no se traduzca proporcionalmente en más afectaciones irreversibles a los ecosistemas.
Suelos profundamente erosionados en la Mixteca, Oaxaca
37
Fábrica de madera laminada para pisos
En la última década se han establecido políticas públicas
de conservación y uso de la biodiversidad que, basadas
en criterios ecológicos, han permitido mejorar la conservación
de los recursos y ayudar al bienestar social; aun así,
es necesario reforzarlas y promoverlas más activamente.
14. La principal estrategia para promover la
conservación de los ecosistemas ha sido el
establecimiento de un sistema de áreas naturales protegidas.
Las áreas naturales protegidas (ANP) constituyen la estrategia de política ambiental más consolidada en
México para la conservación de la biodiversidad y sus
servicios ambientales. En conjunto, las ANP de México
(federales, estatales y municipales) abarcan 9.24% del
territorio terrestre nacional, 20.85% del mar territorial, 11.04% de la plataforma continental y 1.38% de
la zona económica exclusiva (figura 19). Las 155 ANP
federales constituyen la estrategia que abarca mayor
cobertura (18 864 164 ha) seguidas de las estatales
(3 227 998 ha). Las ANP privadas ocupan cuando menos 286 940 ha, seguidas de las ANP municipales
(95 896 ha). Estas últimas modalidades representan
actualmente opciones complementarias para proteger
zonas de menor tamaño.91
El 65% de la superficie de las ANP federales cuenta
con algún reconocimiento internacional, ya que forman
parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad, o están
incluidas como reservas de la biosfera en el Programa
del Hombre y la Biosfera de la UNESCO o la Convención
Ramsar de Humedales. Esto ha sido una transformación importante en la última década. De acuerdo con
las categorías de la Unión Mundial para la Naturaleza
(UICN), sólo 16.75% de la superficie decretada a nivel
federal en las ANP se considera una reserva estricta. En
el restante 83.25% está permitido el uso de los recursos naturales, siempre y cuando sea sustentable. Los
decretos federales no son expropiatorios, sino que regulan el uso de la tierra o del mar. Las actividades pro-
ductivas que los dueños de los terrenos pueden realizar
dentro de las áreas naturales protegidas son reguladas
mediante un programa de manejo.92
Los decretos de establecimiento de las ANP, aunque
indispensables, son insuficientes para proteger sus recursos naturales. De las 155 ANP federales, 83 son atendidas
por personal de la Comisión Nacional de Áreas Naturales
Protegidas (Conanp) y cuentan con un presupuesto operativo anual. Estas 83 ANP cubren 14 746 669 ha o 79%
de la superficie decretada a nivel federal. En promedio
cada vigilante atiende una superficie de 12 518 ha. 92 De
acuerdo con un análisis de 93 áreas protegidas en todo
el mundo, la presencia de personal en el campo es la
variable más directamente relacionada con la disminución de la deforestación,93 por lo que es vital que México incremente su inversión en personal calificado en la
vigilancia y protección de estas áreas.
Uno de los logros principales de las áreas protegidas es la reorientación de la inversión a actividades
sustentables. El personal de la Conanp en las ANP trabaja permanentemente con los propietarios de los recursos naturales en la búsqueda conjunta de opciones
sustentables para el uso de suelo y de las zonas marinas y se asesora de los consejos representantes de los
diferentes sectores, lo cual le permite coordinar las actividades de diferentes dependencias públicas.
Los resultados de los decretos y del trabajo del personal en la conservación de las ANP requieren varios
años para ser evaluados de manera adecuada. Sin embargo, hay indicios preliminares alentadores que demuestran que en las últimas tres décadas, en cinco de
seis ANP analizadas, la tasa de deforestación es menor
dentro del área protegida que en sus alrededores (figuras 20 y 21). Otro resultado importante es la disminución
39
Figura 19. Áreas naturales protegidas federales, estatales, municipales, privadas y sociales.91
Figura 20. Imágenes de satélite de la Reserva de la Biosfera Calakmul en el año
2000 que muestran que la tasa de deforestación es menor en el área protegida.94
40
en la superficie afectada por incendios, incluso cuando el número de incendios no ha
disminuido. Esto indica una rápida respuesta en la atención a incendios por el personal
que labora en las ANP, apoyado por la información diaria sobre incendios forestales
proporcionada por la CONABIO.
El presupuesto federal asignado a las ANP
ha mostrado un crecimiento sustancial: 5
millones de pesos en 1994, 147 en 2000 y
433 en 2005. Este compromiso público ha
apoyado la constitución de un fondo privado con un patrimonio de 50 millones de
dólares administrados por el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza,
cuyos intereses apoyan la operación de 21
ANP en el largo plazo. Sin embargo, considerando las tasas de deforestación en el
país y el presupuesto mínimo que un ANP requiere para su conservación básica, se estima que el presupuesto federal y privado
tendría que cuadruplicarse, cuando menos,
para atender las ANP que representan las
reservas prioritarias del patrimonio natural
mexicano.
Si bien el sistema de áreas naturales
protegidas es muy importante, no garantiza el resguardo a largo plazo de
una porción representativa y viable del
patrimonio biológico. Las zonas críticas
y de alto riesgo se distribuyen en todo
el país. En el caso de los vertebrados,
por ejemplo, no todos los grupos tienen una protección asegurada con el
actual sistema de ANP. En el ámbito
nacional sólo están representados en
94
las ANP 29% de los anfibios endémicos Figura 21. Efectos de la protección en cinco áreas naturales protegidas.
y 46% de los reptiles endémicos.
El conocimiento general sobre aves
y mamíferos del país indica que las
áreas deben ser lo suficientemente
grandes –o estar conectadas– como
para mantener poblaciones viables de
las especies que se pretende conservar.
Como parte de un compromiso en
el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica los países han acordado
llevar a cabo análisis de vacíos y omisiones en conservación (gap analysis),
para identificar sitios prioritarios para la
incluido en áreas naturales protegidas federales y
conservación de una porción represen- Figura 22. Proporción del territorio
estatales, por pisos altitudinales.95
tativa y viable de su biodiversidad.
15. El establecimiento de programas espeLos estudios que en este contexto se han realizado
cíficos de protección y recuperación de
revelan que de las 75 ecorregiones definidas para el teespecies prioritarias ha sido la principal esrritorio nacional, 11 no incluyen ningún área protegida
trategia de conservación de las especies y
federal. Todas las cimas de las montañas están protegidas
poblaciones que se encuentran en peligro
por ANP federales, mientras que, en general, sólo 10% de
de extinción.
los paisajes ubicados por debajo de los 2 600 metros de
altitud tienen algún tipo de protección (figura 22). En los
ambientes marinos se han identificado más de un centeEn los últimos 10 años ha habido avances significativos
nar de sitios y áreas prioritarias para la conservación de la
gracias al fortalecimiento del marco normativo que ahobiodiversidad costera y oceánica (figura 23). En la región
ra considera la protección y recuperación de especies
del Pacífico tropical existe poco conocimiento científico y
mediante la Ley General de Vida Silvestre,96 la norma
técnico y se carece de estrategias de conservación claras.
oficial que determina las especies en riesgo de extinEn el golfo de México, aunque se cuenta con mayor inción63 y la creación de los programas de Recuperación
formación, hace falta planear una estrategia con perspecde Especies Prioritarias (PREP) instituidos en la gestión de
tiva regional. En contraste, en el golfo de California y el
1994-2000.
Caribe se han llevado a cabo varios estudios sobre las
Sin embargo, si comparamos el número de espeprioridades de conservación. Por otra parte, existen pocos
cies que están en alguna categoría de riesgo de extinconocimientos y son escasos los especialistas en los ecoción (2 583) con aquellas que cuentan con un PREP
sistemas de mares profundos, que se caracterizan por
(522) se aprecia un déficit significativo en las especies
una biodiversidad única.
vulnerables a la extinción que todavía no cuentan con
41
Figura 23. Sitios y áreas prioritarias para la conservación de ecosistemas marinos.97
un programa de recuperación específico, por lo cual
es necesario reforzar políticas de protección de especies. Dentro de las que se deben reforzar está la de
preparar expertos en el manejo de un mayor número
de especies prioritarias, para atender la creciente demanda de permisos de aprovechamiento lícito y disminuir el tráfico ilegal de vida silvestre.
Las especies migratorias representan un reto particular para la conservación, dada su dependencia de varias
regiones muchas veces distantes –como las áreas de veraneo, de invernación y los corredores migratorios– o
de la corresponsabilidad entre diferentes países. Muchas de ellas, como los murciélagos, prestan muy diversos servicios ambientales a los ecosistemas y a la población humana. Estos servicios incluyen la polinización de
los cultivos y de diversas especies forestales, y el control
de insectos que son serias plagas o que pueden afectar
la salud humana.
16. Es esencial salvaguardar las variedades
domesticadas y los ancestros silvestres de
los cultivos ya que representan un valioso
capital para opciones futuras de desarrollo
económico.
42
México cuenta con un importante número de plantas
cultivadas y sus parientes silvestres que son de gran importancia para el ser humano. Los antecesores de estos
cultivos, así como las variedades nativas, cultivadas en
sistemas tradicionales, representan reservorios de genes y son esenciales para la mejora de las variedades
cultivadas. Estos recursos corren el riesgo de perderse.
Toda esta riqueza representada por recursos biológicos domesticados y sus ancestros puede verse afectada
por los organismos genéticamente modificados (OGM),
pero también es importante aprovechar racionalmente
los potenciales beneficios que ofrecen éstos. En México
se iniciaron las primeras liberaciones al ambiente de
OGM con fines experimentales en 1988. Desde 1999,
México creó la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad, que busca definir políticas y coordinar acciones sobre el tema entre las dependencias competentes del
gobierno. Junto con 131 países, México forma parte
del Protocolo de Cartagena establecido en el año 2000,
y cuyo objetivo es llegar a un nivel adecuado de protección de la biodiversidad con base en la aplicación de estrictas normas de seguridad en la transferencia, el manejo y el uso de organismos vivos modificados. En 2005
se publicó y entró en vigor la Ley de Bioseguridad de
Organismos Genéticamente Modificados.98 Esta ley delimita las competencias de las autoridades en el tema,
con el fin de prevenir, evitar o reducir los posibles riesgos que estas actividades pudieran ocasionar a la salud
humana, al medio ambiente y a la diversidad biológica
o a la sanidad animal, vegetal y acuícola.
El lento desarrollo de las capacidades en bioseguridad en nuestro país contrasta con la rapidez con la que
está creciendo la superficie de tierras ocupadas por cultivos transgénicos, como la soya y el algodón. La superficie sembrada con cultivos transgénicos a la fecha es
de alrededor de 120 000 ha, de las cuales la mayor
parte son de algodón y soya, aunque hay solicitudes de
liberación en casi 700 000 ha hasta la fecha.
17. El manejo sustentable de los ecosistemas terrestres y de especies de alto valor
comercial, realizado directamente por los
dueños de la tierra, ha demostrado que, en
ciertas circunstancias, puede contribuir de
manera significativa a mejorar la economía
local, regional y nacional, el bienestar social y la conservación de la biodiversidad.
A pesar de su gran importancia, las áreas naturales protegidas representan una fracción pequeña del territorio
nacional y por ello tienen un potencial de conservación
limitado. Dada la megadiversidad y heterogeneidad del
país, la mayor parte de la biodiversidad por conservar
está fuera de las ANP, sujeta a manejo humano. Lo anterior implica que debe desarrollarse un manejo sustentable de los recursos naturales que no están incluidos en las ANP.
La Ley Forestal de 198699 dio por concluidas las concesiones a terceros y restituyó a las comunidades el
derecho de manejar sus bosques; esto significó establecer las primeras bases del manejo forestal comunitario.
Fue en 1995, con la creación de la Semarnap (después
Semarnat), cuando se apoyó de manera sustancial y directa a los dueños.
Al menos cinco condiciones básicas son necesarias
para el crecimiento sustentable de la actividad forestal:
• debe existir una organización comunitaria que permita decisiones colectivas sobre el uso de la tierra y
los beneficios equitativos;
• deben establecerse programas de fomento;
• se debe contar con programas de manejo que fijen
las bases de la renovabilidad de los recursos naturales;
• debe haber apoyos económicos para capitalizar a las
comunidades, y
• deben existir mercados consolidados, legales y transparentes.
Planta industrial de muebles de madera en Quintana Roo
43
dos que cuentan con certificación de extracción sustentable de madera son Campeche,
Chiapas, Chihuahua, Durango, Guerrero,
Hidalgo, Michoacán, Oaxaca, Querétaro y
Quintana Roo.
El mercado de la madera certificada por
su buen manejo ha tenido un notable crecimiento. En 2002 había en todo el mundo
109 millones de hectáreas certificadas por
el FSC, lo que representa 3% del total de
los bosques. La madera certificada representaba en ese entonces 5% del mercado
Figura 24. Unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre (UMA) y
europeo y 1% del de Estados Unidos.104
superficie que cubren.100
La madera y los productos maderables
Los programas de fomento productivo a partir de los
de comunidades y ejidos forestales han podido ingrecuales las comunidades campesinas e indígenas están
sar a algunos mercados internacionales y nacionales
obteniendo recursos económicos son: el Programa de
que demandan la certificación, como es el caso de la
Desarrollo Forestal (Prodefor), el Programa de Conserempresa Noram de México, S.A. de C.V., que se encarvación y Manejo Forestal (Procymaf), el Programa de
ga de procesar carbón proveniente de encinos para
Conservación Indígena de la Biodiversidad (Coinbio) y
combustible de asados, que debe estar certificado en
el de Plantaciones Comerciales (Prodeplan). Estos proalgunos mercados europeos; de los ejidos forestales de
gramas tienen en conjunto un presupuesto de alredeDurango que abastecen a la industria forestal de ese
dor de 2 000 millones de pesos, han generado emestado y a su vez proveen productos certificados a
pleos e incrementado los ingresos de la población y
otras industrias norteamericanas; del ejido de Pueblo
han ayudado a consolidar más de 200 organizaciones
Nuevo en Durango que realiza algunas ventas de masociales locales, regionales y nacionales, sobre todo
dera certificada a la empresa de muebles Ikea; del ejien Oaxaca, Michoacán, Guerrero, Jalisco, Durango y
do Noh Bec en Quintana Roo que vende una parte imQuintana Roo.
portante de su madera en los mercados certificados, y
Existen muchas posibilidades de crecimiento de las
de la comunidad de Ixtlán de Juárez en Oaxaca que
actividades forestales sustentables, si se afirman estas
produce y vende muebles escolares certificados al gotendencias, ya que el potencial forestal es de 21.6 mibierno del estado.
llones de hectáreas.50
En cuanto a los aprovechamientos de la vida silSe estima que existen 905 comunidades y ejidos en
vestre, a partir de 1996 los permisos a intermediarios
México que realizan actividades de manejo forestal, de
fueron suspendidos y sólo se otorgaron a los dueños de
los cuales la tercera parte cuenta con sus propias emla tierra (ejidatarios, comuneros o individuos) o titulares
presas forestales que les permite obtener empleo e inde los derechos de propiedad, situación que se legalizó
101
greso directo. De este total, cerca de 50 ejidos y coen 2000 en la Ley General de Vida Silvestre bajo la figumunidades cuentan con un certificado por su buen
ra de Unidad de Manejo para la Conservación de la
manejo forestal, de acuerdo con los estándares amVida Silvestre (UMA).
Las UMA extensivas tienen por objeto que los legíbientales, sociales y económicos del Forest Stewardship
Council (FSC), y abarcan cerca de 800 000 ha, lo cual a
timos poseedores o aquellos legalmente autorizados
para la explotación de los predios bajo manejo obtensu vez representa 10% de la superficie sujeta a mane102
gan mayores beneficios económicos por la diversificajo forestal autorizada en México.
En Oaxaca, por
ción de sus actividades productivas, además de fomenejemplo, se estima que de la producción forestal matar la preservación de la biodiversidad. Este enfoque
derable que se aprovecha se obtienen cerca de 400 mifacilita la conservación de hábitat para la vida silvestre
llones de pesos anuales y se generan al menos 30 000
103
y en consecuencia protege las especies en riesgo o en
empleos directos en comunidades y ejidos. Los esta44
Centro de acopio de palma camedor en la costa de Chiapas
peligro de extinción, al tiempo que contribuye a generar divisas y nuevas fuentes de empleo ligado a la protección y conservación de los ecosistemas. Las UMA extensivas basadas en las especies nativas son un proceso
de valorización de los elementos derivados de la biodiversidad mexicana.
La superficie nacional regulada por UMA es de
24.05 millones de hectáreas (12.24% del territorio
nacional en 6 766 UMA registradas) (figura 24). Se
han establecido en todos los ecosistemas mexicanos,
aunque ha sido en el norte donde se han concentrado (87% de la superficie de las UMA). Las UMA exten-
Tabla 5. Beneficios generados por el aprovechamiento
de la vida silvestre105
Monto en pesos
intensivas
92 975 308
Actividad cinegética
388 111 500
UMA
Exportación de algunas especies
2 410 750
Aprovechamiento
de aves canoras y de ornato
4 595 990
Observación de ballenas
y nado con tiburón-ballena
27 052 310
Ingresos a la Federación
Total
2 979 726
518 125 584
sivas del norte son principalmente para fines cinegéticos y se localizan en Baja California, Chihuahua,
Coahuila, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas, y generan
alrededor de 388 millones de pesos anuales (tabla 5).
En la actualidad existen mercados formalmente establecidos y bastante diversificados, tanto nacionales
como internacionales. Estos mercados están vinculados a las actividades cinegéticas o de cacería, a la
pesca deportiva, al comercio en pie de cría y de mascotas, a los zoológicos y espectáculos, a museos naturales y colecciones, a la fotografía y el ecoturismo,
entre otros, y generan alrededor de 518 millones de
pesos anuales.105
No obstante los avances de estos instrumentos y
programas, es necesario fortalecer sus capacidades
técnicas y financieras para extenderlos con todo su potencial y abarcar todas las regiones del país, así como
consolidar mercados adecuados que beneficien a los
productores directamente. La liga de estas formas de
manejo sustentable –con beneficios económicos– a actividades como el desarrollo de mercados para productos forestales no maderables, pagos por servicios ambientales, ecoturismo, etc., se sugiere como esencial
para consolidar estos procesos de manejo y conservación con alicientes económicos para los dueños de
los recursos.
45
18. El uso tradicional de la biodiversidad por
algunas comunidades indígenas y campesinas se ha ido adecuando y fortaleciendo
con el apoyo de tecnologías modernas para
mejorar sus condiciones económicas.
En muchos casos, las comunidades campesinas e indígenas han hecho un uso diversificado de su biodiversidad, mediante tecnologías tradicionales adaptadas a
las condiciones ambientales durante siglos. Sin embargo, ante los cambios de su relación con el resto de la
economía nacional y la inserción de sus habitantes en
actividades productivas asalariadas no vinculadas a la
producción rural, las tradiciones se han ido perdiendo
en las generaciones más jóvenes. No obstante, ha sido
interesante ver cómo algunas comunidades han sabido
adaptarse a las nuevas condiciones aprovechando la
ventajas que les ofrece la tecnología moderna, fusionándola con la tradicional.
En nuestro país existen varios ejemplos de ello, que
incluso se han podido articular en procesos de organización e intercambios de aprendizaje. Éste es el caso
de los productores de pita, magueyes mezcaleros, copales aromáticos, aguas de manantial y maíces criollos,
entre otros recursos en los que el Programa Recursos Biológicos Colectivos de la
CONABIO colabora con diversas comunidades y organizaciones de la sociedad para
promover el aprovechamiento sustentable
tomando como base estudios biológicos,
socioeconómicos y tecnológicos para de-
Experiencias hacia la sustentabilidad
La Red de Aprendizaje e Intercambio para la
Sistematización de Experiencias hacia la Sustentabilidad está integrada por organizaciones de la sociedad civil y personas que trabajan con comunidades y organizaciones de
Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guanajuato, Guerrero y Michoacán en proyectos de manejo y
comercialización de productos forestales no
maderables como pita, palma camedor, hongos silvestres, orégano, mamey, miel, algunas especies de cícadas, agaves mezcaleros
silvestres y algunas especies de árboles tropicales para la elaboración de diversas artesanías como los alebrijes.
El Consorcio Chiclero Quintana Roo y Campeche, así como la Cooperativa Tosepan Titataniske en Puebla, son también dos importantes ejemplos de organizaciones indígenas que
aprovechan el conocimiento tradicional del manejo de especies como el chicle y la pimienta gorda, respectivamente, y que han podido
desarrollar procesos de buen manejo de sus
recursos naturales (en selvas y cafetales, respectivamente), estableciendo mecanismos de
acopio, transformación y comercialización en
mercados internacionales, como Japón para el
chicle y Alemania para la pimienta, y logrando
además mejores precios, mayor ingreso y mecanismos de seguridad social para sus socios.
Chicle en marqueta en la selva del Petén, Quintana Roo
46
sarrollar mejores procesos de manejo, agregar valor y
comercializar los productos transformados utilizando
marcas colectivas, denominaciones de origen y empresas integradoras.106
Algunas otras experiencias exitosas, cuyo enfoque
principal es también el uso de recursos forestales maderables, incorporan además la producción de los productos no maderables. Entre ellas podemos mencionar
el caso de empresas forestales comunales como las de
San Juan Nuevo en Michoacán; Ixtlán, San Pedro El Alto
y la Uzachi en Oaxaca; Noh Bec en Quintana Roo, y
Pueblo Nuevo y San Bernardino de Milpillas en Durango. Éstas son comunidades y ejidos forestales cuyas
empresas están certificadas por su buen manejo del
bosque y se administran con procesos empresariales y
lineamientos comunitarios. Tienen un relativo éxito
comercial en la venta de su madera procesada en aserrío o en algunos casos en la de productos con valor
agregado como muebles, puertas y molduras.
Este modelo de empresa forestal comunal les ha
permitido diversificar sus actividades productivas,
aprovechando productos forestales maderables y no
maderables, desarrollando proyectos de manejo de
vida silvestre y ecoturismo, y han establecido áreas comunitarias o ejidales para la conservación de su biodiversidad. Los beneficios económicos que obtienen de
las empresas forestales comunales se distribuyen equitativamente entre sus comunidades y ejidos, y generan
empleo y recursos que se destinan a obras de beneficio
social como caminos, escuelas, centros de salud, seguridad médica, reinversiones hacia el bosque o a nuevas
empresas productivas.107
En todos los casos señalados, los conocimientos y las
prácticas tradicionales se han enriquecido con mayor
información ecológica para guiar el manejo sustentable
de las especies aprovechadas; se han desarrollado también procesos de transformación de las materias primas
para agregarles valor; se han diseñado esquemas y mecanismos organizativos para la producción, el acopio y
la comercialización de estos productos, tanto en mercados nacionales como internacionales, y se han promovido también esquemas de certificación, etiquetado,
marcas privadas y colectivas o denominaciones de origen que dan identidad y valor social, ambiental y comercial a los productos derivados de recursos biológicos que se aprovechan en una gran cantidad de
comunidades.
19. Para resolver el abatimiento de las pesquerías es necesaria una visión integral en el
manejo de los recursos.
En el sector pesquero se ha buscado el ordenamiento y
ejercicio responsable de las actividades de aprovechamiento. Desde 1995 se ha impulsado una política orientada al manejo integral de recursos y en el año 2000 se
elaboraron documentos técnicos actualizados que proporcionan elementos de gestión, orientación y planeación para la conservación y el aprovechamiento de los
recursos acuáticos mexicanos más importantes. Uno de
ellos, la Carta Nacional Pesquera, define el esfuerzo
pesquero permisible y la mejor estrategia de manejo y
conservación propuesta para cada recurso, así como
para el cuidado de los ecosistemas acuáticos en los
planes de recuperación de ciertas pesquerías.108
Asimismo, se han actualizado los inventarios del esfuerzo pesquero tanto artesanal como industrial y se hacen esfuerzos para ajustar los niveles de los mismos, de
acuerdo con el programa de ordenamiento pesquero.
El seguimiento del Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO, junto con otros instrumentos
e iniciativas internacionales, ha permitido una evolución en la administración pesquera en México.
También se deben reconocer los esfuerzos de algunos grupos de pescadores que han estado en busca de
la certificación de sus pesquerías para obtener un valor
agregado por el cuidado de las mismas. Destaca la certificación de cooperativas pesqueras de langosta,109 así
como las vedas autoimpuestas de los abuloneros en la
península de Baja California.110
Éstos son avances en el contexto de una problemática muy compleja. El hecho de que esta actividad haya
vuelto a quedar ubicada en el sector productivo y no en
el ambiental puede limitar dichos logros y exacerbar los
problemas que estos avances han tratado de resolver.
20. Es indispensable revalorar los costos y
beneficios de las actividades agropecuarias
a la luz de otras formas de producción de alimentos de forma más sustentable, y contrastarlos con los costos ecológicos de los
modos “ortodoxos” de producción.
Las características de la diversidad biológica y cultural
del país determinan, sin lugar a dudas, que se requiere
47
Pesca con atarraya en una laguna costera, Chiapas
también una diversidad de enfoques respecto a la
producción agrícola, pecuaria y forestal en México.
Tenemos que aceptar que no existe una única forma
de resolver los problemas de producción agrícola a lo
largo y ancho del territorio nacional, que debemos
considerar una gama de opciones de producción que
va desde la aplicación de técnicas tradicionales responsables hasta tecnologías modernas de reducido
impacto ecológico, que respeten el medio ambiente,
y que incluyen, según las circunstancias, la agricultura orgánica, la hidroponía y el uso de cultivares transgénicos.
El mayor reto de la producción de alimentos para las
siguientes cuatro o cinco décadas es cómo aproximarnos rápida y consistentemente al desarrollo de diferentes tecnologías agrícolas y pecuarias que sean sustentables.
Por otro lado, existe un creciente sector de consumidores, sobre todo en el mercado internacional, que
buscan proteger su salud y prefieren consumir productos más sanos, sin residuos químicos ni modificaciones
genéticas, que provengan de sistemas productivos que
no degradan el ambiente y que respetan los valores culturales de sus productores.
48
La agricultura orgánica es una opción sustentable
económica, social y ambientalmente. México se ubica entre los 15 mayores productores de agricultura
orgánica; a principios de 2004 se desarrollaba en más
de 400 000 ha y daba ocupación a más de 100 000
productores.111 El 98% de esta agricultura la realizan
Procesos silvopastoriles en Los Chimalapas
En San Miguel Chimalapa, Oaxaca, la Conanp ha venido
impulsando un proceso de desarrollo silvopastoril con ganaderos de varias congregaciones de este municipio, principalmente del ejido El Porvenir. El modelo de ganadería alternativa incluye el establecimiento de cercos eléctricos, la
siembra de leguminosas para obtener forraje de las hojas y vainas, la rotación de potreros, la construcción de
abrevaderos, la siembra de zacates de corte y la atención
sanitaria.
Con este modelo se ha evitado el uso del fuego para
promover el rebrote de los pastos y con ello se elimina una
de las principales causas de incendios forestales en la región; se ha disminuido también la superficie necesaria para
el mantenimiento del ganado y con ello se evita desmontar las selvas secas de esta comunidad, y se intensifica la
producción obteniendo mayores rendimientos y productividad de carne y leche.
pequeños productores que cultivan en promedio dos
hectáreas. Oaxaca y Chiapas concentran 70% de la
superficie de cultivos orgánicos del país.
En el año 2002 se exportó 85% de la producción de
cultivos orgánicos, lo que generó divisas del orden de
280 millones de dólares.112, 113 Ese mismo año, el mercado de productos orgánicos en el mundo alcanzó los
23 000 millones de dólares y cerca de 23 millones de
hectáreas se manejaban mediante sistemas orgánicos.
Ejemplar para la conservación fuera de las ANP es la
experiencia mexicana del cultivo de café orgánico bajo
sombra de árboles nativos, en el contexto de esquemas
de mercado justo, practicado por miles de pequeños
agricultores indígenas y campesinos; es un buen modelo
de uso conservacionista y sustentable de ecosistemas
forestales con beneficios económicos. Estos “jardines de
café” mantienen la mayoría de los servicios ambientales
(agua, captura de carbono, diversidad biológica, suelos),
así como especies útiles para esas culturas114 (figura 25).
Aunque el mercado nacional es muy reducido tiene gran potencial de crecimiento, sobre todo en la
medida que los consumidores vayan siendo más conscientes y estrictos con la calidad de los productos y
comprometidos con la sustentabilidad.
En lo que se refiere a la producción ganadera, las
alternativas tecnológicas están casi circunscritas a experimentos piloto de reducido alcance. Existen algunos ejemplos de ganadería diversificada y de sistemas
agrosilvopastoriles que incluyen las actividades de pastoreo en espacios con árboles y arbustos y no utilizan
fuego. Sin embargo, se carece de una política sectorial enfocada a su promoción. El mercado de una ganadería responsable, ambientalmente sostenible y socialmente justa, aún es muy incipiente. En México y
en otras partes del mundo se empieza a desarrollar un
mercado de ganadería orgánica para la venta de productos lácteos.
21. El ecoturismo constituye una oportunidad para lograr la conciliación entre la
conservación de ecosistemas en buen estado y las necesidades económicas y sociales
de la población que los habita.
El turismo es una de las industrias más importantes del
mundo y se considera que en el presente siglo será el
líder en cuanto al intercambio comercial mundial.
Según datos de la Organización Mundial de Turismo,115
Figura 25. Cultivos de café y palmas en áreas prioritarias para la conservación de la biodiversidad.116
49
en el periodo 1993-1995 el crecimiento medio de los
ingresos por turismo internacional superó al de las exportaciones mundiales de servicios comerciales.
Una parte del turismo especializado, conocida como
ecoturismo, está orientada hacia la naturaleza, en destinos que ofrecen al turista una interacción directa con
ella en diversas formas, como aventuras, deportes, paseos y observación escénica y de aves.
Este segmento del mercado turístico ha experimentado en los últimos años un crecimiento acelerado,
llegando a representar hasta 50% del turismo especializado. En 1994, el turismo mundial orientado a la
naturaleza representó aproximadamente 200 000 millones de dólares y es una fracción importante de todo
el turismo internacional.115
Dos de los ejemplos más destacados de este tipo
de turismo en países en vías de desarrollo son los casos de Costa Rica y Kenia. El primero produjo ingresos en 1993 de 570 millones de dólares.117 En el
mismo año, Kenia recibió 826 000 turistas, 80% de
los cuales llegaron para observar la fauna silvestre;
los ingresos por este concepto representaron una tercera parte de los ingresos totales de divisas de este
país.118
El ecoturismo debe cumplir con un conjunto de características para que sirva al doble propósito de conservar la naturaleza y generar ingresos económicos
para mejorar el bienestar de la población que habita en
las áreas que se desean conservar:
• involucrar a los dueños y propietarios de la tierra;
• respetar los espacios naturales;
• incorporar el conocimiento de la naturaleza;
• contribuir a la conservación;
• ser de baja intensidad, y
• cumplir una función social.
Esta actividad productiva resulta de gran importancia para la conservación de las áreas naturales protegidas de México, ya que la propiedad de la tierra de la
mayoría de la superficie sujeta a conservación es ejidal, comunal o privada, y en ella habitan miles de personas que deben encontrar un sustento económico
amigable con el ambiente y compatible con los programas de manejo de las ANP. El ecoturismo puede
promover y financiar el desarrollo económico de esa
población, así como financiar la propia conservación
de las ANP, pero es necesario que esta actividad se
lleve a cabo de acuerdo con los lineamientos de pla50
nes rectores que se deriven de los planes de manejo
de las ANP.
En México esta actividad tiene un enorme potencial
pero es aún muy incipiente. Los ejemplos más destacados son los de las visitas a la Reserva de la Biosfera de la
Mariposa Monarca, al avistamiento de las ballenas en la
Reserva de la Biosfera de El Vizcaíno, a los arrecifes de
coral en los parques nacionales de Puerto Morelos,
Cozumel, Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, a la Reserva de la Biosfera de Los
Tuxtlas en Veracruz, a los parques nacionales de Huatulco, Sierra de Juárez, San Nicolás Totolapan y Ajusco,
entre otros. Es necesaria la certificación de uso sustentable para que no se vuelva una “actividad de moda”
que no incluya acciones de conservación y uso racional.
22. Habría un significativo potencial de generación de empleos en el medio rural si se
logra una valoración económica de la biodiversidad y se consolidan los mercados de
productos sustentables.
Las actividades productivas sustentables basadas en la
extracción de flora y fauna silvestres mediante el manejo forestal adecuado, las UMA, la pesca y el ecoturismo,
que no implican la transformación del ecosistema, así
como las basadas en una transformación del ecosistema pero con tecnologías que disminuyen el impacto
ambiental como la agricultura orgánica y la ganadería
intensiva y silvopastoril, pueden crecer de manera muy
significativa. Se ha estimado que las UMA podrían duplicar la superficie que actualmente ocupan; la superficie sujeta a manejo forestal sustentable podría casi triplicarse; la pesca se incrementaría en varias pesquerías,
con lo que podría crecer 40% la producción, y la acuicultura podría crecer de 166 000 toneladas cosechadas
en 1999 hasta un millón de toneladas.56
Todos estos sistemas productivos, más amigables
con el ambiente, demandan mucha mano de obra, lo
cual podría generar importantes empleos e ingresos
para la población rural. Sin embargo, la condición para
que esto ocurra radica en que el valor de la producción interiorice los beneficios ambientales que produce, es decir el bajo impacto ambiental, y que ello se
vea reflejado en los precios de los productos finales.
La certificación es una herramienta muy útil para alcanzar estos objetivos.
© LINDA SADA
Ballena gris en la laguna San Ignacio, Baja California Sur
La venta de productos sustentables comienza a ser
cada vez una mayor oportunidad para los productores
campesinos de México y del resto de Latinoamérica. Por
productos sustentables nos referimos a los productos
orgánicos, de comercio justo, “amigables con la biodiversidad”, “ecológicos”, etc., aunque en muchas ocasiones el conjunto de estos valores no se cumple por
completo.
Estas estrategias demuestran que la producción sustentable, a partir de la biodiversidad nacional y de los
servicios ambientales, es una oportunidad real de crecimiento económico y bienestar social en México.
23. Hay una fundamental interdependencia
de las áreas urbanas con los servicios ambientales que brindan los ecosistemas, no
sólo los circundantes a las ciudades sino incluso los lejanos.
El proceso de urbanización y concentración continúa y
le imprime mayor tensión a las problemáticas ambientales. El país ya cuenta con 55 zonas metropolitanas
que en el año 2000 sumaban 51.5 millones de habitantes, con una tasa de crecimiento poblacional de
2.3%, que contrasta con el 1.9% nacional, y abarcan
poco más de 300 municipios. Si consideramos los asentamientos urbanos mayores de 5 000 habitantes, en
ellos se concentra 70% de la población, mientras que
la gran mayoría de las poblaciones menores presentan
una alta interacción con ciudades intermedias o metropolitanas.
Las ciudades, y en general los asentamientos urbanos
que incluyen pequeñas poblaciones cuya dinámica es
urbana y está basada esencialmente en actividades secundarias y terciarias, son usuarias poco visibles de los
ecosistemas; de aquí que la perspectiva ambiental en el
ámbito urbano tienda a centrarse en problemas de contaminación o de riesgos tecnológico-ambientales, y sólo
por las descargas residuales a los cuerpos de agua o la
sobreexplotación de acuíferos se comienzan a identificar
las interacciones con el entorno natural.
Estos dos problemas tienden a adquirir dimensiones
gigantescas en diferentes regiones del país, por ejemplo, se han establecido normas e incentivos para el tratamiento de aguas residuales, dirigidos principalmente
a los mencionados 300 municipios con alto grado de
urbanización y en general a los asentamientos urbanos; sin embargo, sólo en 23% de los municipios se
realiza dicho tratamiento, lo cual tiene una serie de
consecuencias ambientales, como son la afectación a
51
poblamientos cuenca abajo, impactos en pesquerías y
otras actividades como el turismo, entre otros.
A pesar de toda la regulación en torno a los pozos
de extracción y los acuerdos de distribución de la oferta regional de agua entre usuarios, la Comisión Nacional del Agua considera 37 ciudades en situación
crítica o de estrés, por presentar alguna problemática
severa relacionada con el agua, y al agruparlas por
cuenca tenemos que 19 de estas ciudades en situación
crítica se ubican en las siete cuencas hidrológicas del
país con mayor poblamiento.
En el conjunto de servicios ambientales vemos cómo
las grandes, intermedias y pequeñas concentraciones
urbanas son una gran fuerza de cambio o tensión en la
extensión de la frontera agropecuaria, en el patrón de
cultivos, en los paquetes tecnológicos y en la demanda
forestal y de fibras y minerales; es decir, en los denominados servicios de abastecimiento o suministro de los
ecosistemas.
Las ciudades también representan una presión sobre
las capacidades de los ecosistemas para la regulación
de los procesos relacionados con la purificación del
agua, el mantenimiento de la calidad del aire, la disposición de desechos y la mitigación de riesgos, entre
otros. En muchas ciudades del país, donde habita la
mayoría de los mexicanos, se han visto rebasados algunos de estos procesos de regulación, lo que ocasiona
afectaciones cotidianas a la calidad de vida y eleva los
niveles de vulnerabilidad para los segmentos más pobres de estos asentamientos humanos, que comúnmente están ubicados en las zonas de riesgo.
Estos impactos no se limitan espacialmente a las
zonas urbanizadas, sino que se extienden y en muchos
casos se agudizan en poblados rurales, como lo hemos
comprobado con las tragedias de los últimos años derivadas de fenómenos climáticos extremos, pero cuyo
impacto se ha multiplicado por los deterioros –principalmente erosión de suelos y deforestación– catalizados en forma indirecta por las demandas urbanas.
Otro aspecto de la mayor relevancia es el de los desarrollos turísticos, situados principalmente en las
costas y que tienen su génesis en la riqueza natural,
cuyo crecimiento caótico e impacto regional atentan
cada día más contra dicha riqueza. Estamos hablando
de casi todas las ciudades costeras o cercanas a zonas
de alta biodiversidad –con mayor o menor atracción
turística– cuya dinámica en el uso de los servicios am52
bientales, con énfasis en los recreativos, estéticos y culturales, se ha intentado regular con resultados muy
magros; de ello dan cuenta la presión sobre la pesca
ribereña por encima de sus umbrales de sustentabilidad, la destrucción de manglares, la contaminación de
playas y la multiplicación de zonas de alto riesgo por la
misma pérdida de la cobertura de vegetación o por los
niveles de contaminación, entre otros.
Además de lo anterior, la urbanización del país
pierde en muchos casos su significado de modernidad
y es cada vez más una expresión de ausencia de salidas
a la pobreza rural, de concentración espacial de la desigualdad y de creciente vulnerabilidad de enormes
segmentos de la población ante las tensiones ambientales.
El impacto ambiental de los poblamientos urbanos
no se limita a su entorno natural, ya que tiene una
afectación espacial a escala regional y con articulaciones a mayor distancia, que rebasan incluso las fronteras nacionales.
24. La restauración de ecosistemas degradados es una tarea muy rezagada en el país y
se ha limitado principalmente a la reforestación y a la recuperación de algunas especies prioritarias.
Existen alrededor de 18 millones de hectáreas degradadas en el país que deben ser restauradas.119 Desde la
década de los años treinta, los programas de gobierno
han fomentado la reforestación; no obstante, ha faltado precisión técnica, una selección adecuada de especies, recursos económicos para su mantenimiento y el
involucramiento social efectivo, por lo que el éxito ha
sido pobre.
A partir de la década de los noventa, las políticas
públicas empiezan a ampliar el enfoque de la restauración más allá de la reforestación. Así, de 1994 a la
fecha, las dependencias responsables se han planteado entre sus objetivos prioritarios la conservación y la
reversión de los procesos de deterioro, es decir la restauración. Para ello se han implementado varios programas, como son el Programa de Conservación y
Restauración Forestal (Procoref) que incluye acciones
de conservación de suelos, sanidad forestal y reforestación; se ha utilizado la figura de zonas de restauración ecológica para rescatar sitios siniestrados de gran
Frontera entre los bosques y la urbe, al sur de la ciudad de México
interés ambiental; programas que contribuyen a la recuperación de áreas forestales con un sesgo productivo, como el de Plantaciones Forestales (Prodeplan);
programas para la Recuperación de Especies Prioritarias (PREP), y la eliminación de especies exóticas invasoras.120
En materia programática e institucional se han logrado buenos avances desde la década de los noventa, aunque son incipientes y perfectibles. Sin embargo, en cuanto al marco normativo, los instrumentos regulatorios y
económicos, el financiamiento y los recursos humanos
para la restauración, los rezagos son muy profundos.
Programa de Restauración en las Áreas Comunales de Texocuixpan, Puebla
• Para contrarrestar los impactos negativos a raíz de los incendios forestales de 1998 se establecieron programas institucionales que pretendían restaurar las áreas afectadas y prevenir el cambio de uso del suelo.
• En el estado de Puebla la superficie arbolada que resultó
dañada fue cuantiosa y uno de los incendios forestales más
destructivos afectó la comunidad de Texocuixpan (153.61 ha
de bosques de pino y oyamel fueron afectadas).
• Con base en la declaratoria federal se realizó un diagnóstico
para cuantificar los daños. Esto, sumado a un diálogo continuo con los habitantes de la comunidad, propició que
dicha zona fuera decretada como área de restauración.
• Las estrategias de restauración han consistido en la prevención de la erosión del suelo; estabilización de bordos y terrazas con la introducción de especies que se distribuyen na-
turalmente en la zona y favorecen la regeneración de herbáceas que se encuentran en el banco de semillas del suelo;
también se establecieron áreas para propiciar la regeneración natural de abeto, táscate y diferentes especies de encinos, y se realizó la reforestación de 167 ha con diferentes
especies de pinos.
• A seis años de actividades, los logros en el contexto ambiental
y socioeconómico son alentadores: a] existen dos estratos de
vegetación y los indicios de regreso de la fauna son evidentes;
b] se evitó el cambio de uso del suelo y se coadyuvó a incrementar la superficie por restaurar; c] se pactó un presupuesto
para dar continuidad a las actividades de restauración durante
12 años, y d] los habitantes se benefician económica y socialmente, pues participan en la planeación y el establecimiento
de las estrategias practicadas en sus terrenos comunales.
53
Planta industrial de procesado de madera y poblado de San Juan Nuevo Parangaricutiro, Michoacán
Los instrumentos regulatorios han permitido
mejorar la conservación y el uso de la biodiversidad
y articularla con políticas económicas y sociales,
pero son todavía incipientes y deben ser reforzados.
25. El ordenamiento ecológico del territorio
es una buena herramienta para conciliar los
objetivos de la conservación de la biodiversidad con el bienestar social. Sin embargo,
requiere un marco legal más preciso y voluntad política para aprovechar al máximo su
gran potencial.
El Ordenamiento Ecológico del Territorio (OET) es un
instrumento de planeación estratégico que puede ser
la base territorial en la toma de decisiones sobre
políticas públicas, y sobre todo de generación de certidumbre para la inversión pública y privada con la
participación activa de los actores locales. De 1988,
año en que fue establecido este instrumento, a la fecha, se han propuesto 119 iniciativas de ordenamiento terrestre y marino en todas las modalidades (federales, regionales, estatales y locales), que abarcan
84% del territorio continental nacional y del golfo de
California, aunque sólo 33 ordenamientos (en más
de 28 millones de hectáreas) han llegado a contar
con un decreto, lo que significa sólo 12% de la superficie nacional.
El ordenamiento de las zonas costeras acota el quehacer de la actividad turística, pesquera y acuícola industrial, y de los asentamientos humanos. El reglamento
del OET reconoce los mecanismos explícitos de participación pública y se centra como protagonista en la resolución consensuada de conflictos por los distintos usos
del territorio.
No obstante las bondades de este instrumento, su
aplicación requiere el refuerzo político en todos los
órdenes de gobierno. Los gobiernos municipales y es-
tatales, y muchas veces incluso el gobierno federal,
ignoran las disposiciones legales de los ordenamientos, con lo cual el OET pierde su eficacia por la contraposición que puede haber con las modificaciones que
se hicieron en los años noventa al artículo 115 constitucional, que establece la soberanía de los municipios para decidir el uso del suelo. A la fecha su instrumentación dista mucho de ser satisfactoria.
Uno de los proyectos actuales de conservación
más importantes en México que se basa en el concepto del ordenamiento es el Corredor Biológico Mesoamericano (CBM), coordinado en la parte nacional
(CBM-M) por la CONABIO. Los corredores biológicos son
espacios de conectividad de las áreas protegidas; en
ellos se articulan espacialmente los más importantes
instrumentos de la política ambiental, como las ANP, la
restauración ecológica y el manejo del agua, y de sistemas productivos como las UMA, el manejo forestal
sustentable, las plantaciones productivas, la acuicultura, la apicultura, la agricultura orgánica y el ecoturismo, entre otros. El CBM está integrado en su parte
mexicana por los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, y se prolonga hacia Centroamérica en los corredores de Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. En
el CBM habitan más de 40 millones de personas, la
mayoría indígenas, y en él se ubica cerca de 10% de
la diversidad biológica conocida en el planeta121
(figura 26).
De manera incipiente, pero cada vez con mayor relevancia, los ordenamientos locales que se plantean desde el enfoque del Ordenamiento Territorial Comunitario (OTC) se basan en el manejo del territorio de los
55
26. Recientemente se han creado instrumentos económicos ambientales como parte de
una política integral de valoración y conservación de la biodiversidad.
Figura 26. Corredor Biológico Mesoamericano-México y áreas
naturales protegidas.122
núcleos agrarios (ejidos y comunidades) y ello permite
a sus dueños llevar a cabo ejercicios de planeación del
uso del suelo y definir a partir de éstos la zonificación
del territorio y determinar así áreas de manejo productivo (forestal, agrícola, pecuario, entre otros), zonas de
conservación y protección de bosques y su biodiversidad, así como áreas de restauración.
Ordenamiento Territorial Comunitario
El estado de Oaxaca es la entidad donde se tiene hasta ahora una mayor experiencia en este proceso, gracias a los proyectos como el Procymaf, el Coinbio y el CBM-M; estos instrumentos de planeación se han extendido a los estados de
Michoacán, Guerrero, Jalisco, Durango, Campeche y Quintana Roo.
De acuerdo con información de la Semarnat, en Oaxaca se tenían en el año 2004 cerca de 100 estudios de Ordenamiento Territorial Comunitario que abarcan 600 000 ha
en diversas regiones y comunidades del estado. Entre las
más importantes destacan los OTC de la Unión de Comunidades Forestales Zapoteco-Chinantecas (Uzachi), con más
de 22 000 ha; la comunidad forestal de San Pedro El Alto
con 30 000 ha; el Sistema Comunitario de Conservación de
la Biodiversidad (Sicobi), con sede en la costa con 78 000 ha;
el Comité de Recursos Naturales de la Chinantla Alta (Corenchi) con más de 30 000 ha, y la comunidad de San Miguel Chimalapa con 134 000 ha, entre otras.
56
La aplicación de algunos instrumentos económicos para
la conservación de la biodiversidad y su uso sustentable,
así como para desincentivar la destrucción, contaminación y sobreexplotación, están comenzando a dar algunos resultados positivos, pero aún son muy incipientes
y marginales.
Entre ellos se pueden mencionar:
• El pago por servicios ambientales hidrológicos en
zonas forestales, que tiene por objetivo estimular al
propietario individual o colectivo de los bosques para
que evite el cambio de uso del suelo e invierta en su
protección.
• El pago por captura de carbono (véase inciso 27).
• El pago por protección de la biodiversidad y para el
establecimiento y mejoramiento de sistemas agroforestales, que tiene como propósito evitar el cambio de uso del suelo en áreas donde se distribuyen
especies en riesgo de extinción, promover la reforestación con plantas nativas y promover el cultivo
de variedades criollas.
• El cobro de derechos de descarga de aguas residuales, para desincentivar las descargas que contaminan
los cuerpos de agua y afectan a la salud humana y a
la biodiversidad y que promueven el tratamiento de
las mismas.
• El Procampo ecológico y de reforestación, que consiste en un apoyo a los campesinos que reforestan
su tierra en lugar de cultivarla.
• El subsidio para el manejo sustentable de los bosques y de la vida silvestre.
• Otros programas que van en este mismo sentido
son los de Desarrollo Rural Sustentable (Proders) y
el de Empleo Temporal (PET).
Estos instrumentos pueden constituirse en fuentes
de ingreso para financiar las acciones de conservación
y para compensar a los dueños de la tierra que deben
o desean conservar sus ecosistemas. En la tabla 6 se
ilustran los beneficiarios por pagos hechos para la conservación de la biodiversidad en 2005.
Asimismo, existen los mecanismos de recaudación
de recursos económicos que permiten fortalecer la conservación, manejo y restauración de la biodiversidad,
tales como el cobro de derechos en ANP, las multas,
compensaciones por impactos ambientales. Entre los
instrumentos económicos poco utilizados para fomentar el manejo sustentable de los recursos naturales está
el crédito, aunque también se ha usado para apoyar algunas actividades productivas sustentables como la cafeticultura orgánica y el manejo forestal sustentable,
entre otras.
El desarrollo de mecanismos crediticios adecuados
a las condiciones y requerimientos de los pequeños
productores rurales es sin duda una de las acciones
más importantes para fomentar una verdadera cultura
empresarial campesina con un enfoque de sustentabilidad.
27. El pago por servicios ambientales es una
herramienta cada vez más utilizada a escala
global. En México hay ejemplos exitosos y
alentadores que deberían multiplicarse.
Los pagos por servicios ambientales se basan en estímulos económicos a los dueños de la tierra a cambio de
la conservación de esos sistemas. Hay diversos modelos, entre los que se encuentran el pago por regulación
hidrológica, la captura de carbono, la utilización cinegética de un área y, en general, el ecoturismo.
SERVICIOS AMBIENTALES HIDROLÓGICOS. Los pagos por servicios ambientales hidrológicos (PSAH) se instrumentaron
en México desde 2003.124, 125 El PSAH consiste en pagos a
los propietarios de la tierra de bosques conservados
Fondo Acción de Banamex
(aproximadamente 250 pesos/ha en las zonas de bosques
de niebla y 170 pesos/ha en otros tipos de bosques, proEste Fondo estableció, junto con el Banco Interamericano
de Desarrollo, un esquema de créditos dirigidos a organivenientes de un fondo de 200 millones de pesos) por
zaciones de productores de café orgánico y de comercio
mantener los ecosistemas y que se pagan al final del año
justo. El apoyo estaba pensado principalmente para orgadespués de comprobar que no ha habido deforestación.
nizaciones certificadas de productores indígenas que conEn
un análisis de los dos primeros años125 se observa que
taran con cierta capacidad técnica. Con este esquema se
entre 72 y 83% de los pagos del PSAH fueron recibidos por
demostró que es factible otorgar créditos a este tipo de
organizaciones, para que los utilicen como capital de tracomunidades en estado de alta o muy alta marginación,
bajo y recuperen nuevamente el crédito con las ganancias
aunque una proporción más bien baja (entre 11% y
de sus ventas. La clave es un producto “verde” económi28%) de los terrenos eran de alto o muy alto riesgo de
camente viable, una organización social sólida y asistencia
deforestación. Aunque hay evidentes problemas técnicos
técnica de calidad y comprometida. Si bien el fondo ha deen la instrumentación de estos esquemas, es claro que
saparecido, el esquema se sigue manteniendo por parte
de la Unión de Crédito de la Coordinadora Estatal de Prohay diversas formas de remontar esas dificultades y estiductores de Café de Oaxaca, que continúa otorgando crémular, cada vez de manera más eficiente, la conservación
ditos a productores de café de Oaxaca, Chiapas y Puebla,
de los ecosistemas boscosos mediante la prestación de
así como a productores forestales y chicleros de Quintana
este servicio ambiental a la sociedad como usuaria del
Roo.
servicio y a la comunidad propietaria de la tierra como incentivo de conservación.
Una de las herramientas neTabla 6. Beneficiarios de la Comisión Nacional Forestal por pago de servicios
cesarias
para la adecuada instruambientales derivados de la conservación de la biodiversidad en 2005123
mentación de éste y otros modeMonto total
los de prestación de servicios
asignado por la
Superficie
Tipo
Comisión para ser
comprometida
ambientales es contar con inforde tenencia
Estado
Municipio
pagado en 5 años
en hectáreas
mación en tiempo real de la coCoahuila
Cuatrociénegas
Asociación
2 721
2 500 000
bertura boscosa del país, o al
Chiapas
Ocosingo
Ejido
3 368
2 500 000
menos de las áreas donde estos
Durango
San Dimas
Ejido
4 424
2 500 000
modelos se están aplicando. El
134
Ejido
Techaluta de Montenegro
Jalisco
683 648
Jalisco
1 500 000
Sayula
Ejido
143
país tiene ya la capacidad técnica
Oaxaca
San Pedro Yaneri
Comunidad
1 750
1 869 500
instalada en la CONABIO y en otras
Veracruz
Catemaco
Ejido
110
1 420 000
instituciones
para llevar a cabo
12 650
12 973 148
esta tarea, pero se requieren más
57
recursos humanos para instrumentar esta tecnología. La
implementación del pago por servicios ambientales en
México sería un gran logro debido a que, por la propiedad comunal de la tierra, tiene costos de transacción
relativamente bajos, y lo más importante es que estas
áreas comunitarias pertenecen al grueso de la población más marginada social y económicamente.
SERVICIOS DE CAPTURA DE CARBONO. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático
(CMNUCC) ha propuesto una meta de estabilización de la
concentración de gases de invernadero en la atmósfera.
Pero incluso si se detuviese toda la deforestación del
planeta esto no sería suficiente para alcanzar la meta de
la CMNUCC; una combinación de mayores superficies con
vegetación –para capturar bióxido de carbono de la atmósfera–, en conjunto con otras medidas para la utilización de energías limpias, será la única manera de alcanzar dicha meta. Además, el bajo costo de este servicio
ambiental puede hacerlo muy atractivo como un pago
que estimule la conservación de sistemas boscosos; el
papel del pago por el servicio de secuestro de carbono
es muy importante a escala global. Esto representa la
ventaja del desarrollo de mercados internacionales, que
atraen recursos de países industrializados que se han
comprometido a reducir sus emisiones de carbono y que
recurren al mecanismo de compensación para alcanzar
esas metas mientras desarrollan tecnologías de producción de energía menos emisoras de carbono.
Si bien todos estos pagos por servicios no son en sí
mismos panaceas para la conservación de los ecosis-
El servicio ambiental de captura de carbono
en México, proyecto Scolel Te
El proyecto Scolel Te en el sureste de México está recibiendo
una compensación económica por la captura de carbono en
forma regular desde 1997. La acreditación financiera de la
captura de carbono se produce después de un periodo de 10
años del ciclo productivo, y de su verificación en el campo.
Los ingresos anuales por la venta del servicio de captura de
carbono entran a un fideicomiso llamado Fondo Bioclimático
y ascienden a aproximadamente 120 000 dólares por año. El
precio de la venta de servicio de captura de carbono es actualmente de 12 dólares por tonelada de carbono (igual a
3.31 dólares por tonelada de CO2), de los cuales 66% van directamente a los productores o grupos para invertir en actividades forestales y no forestales y 34% se utilizan para cubrir
los gastos de asistencia técnica, administración y monitoreo.
58
temas forestales o para la mejora permanente de los ingresos económicos de las comunidades que poseen estos recursos, sí representan opciones que, manejadas en
combinación con otras formas de uso sustentable de los
recursos naturales, pueden contribuir al bienestar tanto
de sus poseedores como de la sociedad en general.
Aunque ha habido críticas a la instrumentación de un
mercado mundial de carbono, y el mismo Protocolo de
Kyoto no lo considera de manera formal, hay soluciones
para la mayoría de los cuestionamientos planteados.126
28. El marco normativo vinculado a los distintos aspectos del uso de la biodiversidad
fue reformado durante la última década y
pasó de una visión histórica sectorial y de
fomento productivo, a una de conservación
y uso sustentable.
Históricamente, el aprovechamiento de los recursos
naturales estuvo regulado, desde una perspectiva
sectorial y meramente extractiva, por ordenamientos
como la Ley de Pesca, la Ley Forestal y la Ley Federal de
Caza. Desde 1987 esa tendencia comenzó a cambiar
con la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, que introdujo nuevas orientaciones
de carácter general y que, desde sus reformas de 1996,
permite a los particulares aprovechar la flora y la fauna
silvestres cuando se garantice la sustentabilidad de las
poblaciones mediante tasas de extracción menores a
las tasas de renovación de las mismas. Otro ejemplo, es
la Ley General de Vida Silvestre (LGVS) que se refiere a
las especies silvestres y su hábitat como un binomio, lo
que implica una visión integral de la biodiversidad.
El marco regulatorio se ha fortalecido con la LGVS
(2000),96 la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable (2003),127 la Ley de Desarrollo Rural Sustentable
(2001)128 y la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (2005).98 Asimismo, en 2004 se introdujeron reformas importantes a la Ley General de
Aguas Nacionales.129
El fortalecimiento del marco normativo también se
ha dado en el nivel de reglamentos y normas. Se publicaron reglamentos de la Ley General del Equilibrio
Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA) en materia de Impacto Ambiental, de Áreas Naturales Protegidas y de Ordenamiento Ecológico del Territorio, y se
han expedido y modificado múltiples normas oficiales
mexicanas, incluso normas
Tabla 7. Inspecciones realizadas por la Profepa
voluntarias que regulan el
del 1 de septiembre de 2004 al 31 de agosto de 2005130
manejo de los recursos naInspección
Acciones
Acciones
turales. Es importante señay vigilancia
de inspección
de vigilancia
Aseguramientos
lar que las normas oficiales
3
Recursos forestales
6 602
733
44 215 m de madera, 449 ton de carbón
mexicanas se elaboran con
Tala clandestina
2 065
121
13 528 m3 de madera, 151 equipos y
la participación de los actoherramientas para corte de arbolado
res principales, lo que con20 304 m3 de madera, 29.4 ton de carbón
Áreas naturales
1 322 terrestres
661
vegetal, 277 equipos de extracción forestal,
protegidas
+ 219 marinas
+ 1 476
tribuye a su legitimidad.
65 vehículos, 13 toneladas de productos
pesqueros, 112 vehículos motores y
Así, en la última década
embarcaciones, 102 artes y equipos
de pesca
se desplegó una importante
223 551 especímenes de vida silvestre, 5 977
Protección de especies
1 703
389
actividad legislativa que ha
productos y subproductos de flora y fauna, 21
de vida silvestre
vehículos, 45 equipos y herramientas
ido incorporando principios
integradores para el uso susRetención o rechazo de 127 ejemplares
Verificación de
Inspección en puertos,
y productos de vida silvestre
aeropuertos
4 104 autorizaciones
tentable de la biodiversidad
+ 1 939 Zofemat
y fronteras
y son pocas las materias que
aún no se han cubierto. Entre estas últimas destaca el medio marino, cuya regusentó un reto enorme. La Ley Federal de Procedimiento
lación sigue siendo débil y fragmentada. Sin embargo, el
Administrativo, así como las modificaciones a la LGEEPA
en 1996, dieron fundamentos más claros a las acciones
aspecto más importante de la actividad legislativa de los
de aplicación de la ley y al mismo tiempo otorgaron
años recientes no está tanto en los contenidos de los ormayor seguridad jurídica a los inspeccionados. Postedenamientos, como en las condiciones de la producción
riormente, la LGVS y las reformas de 2001 a la LGEEPA
normativa. Desde 1997 prevalece lo que se conoce como
crearon figuras novedosas como la flagrancia adminisuna situación de “gobierno dividido”, lo que constituye
trativa y la posibilidad de condonar las multas a cambio
un reto importante para el trabajo legislativo. Dado el inde aportaciones a programas de restauración. Un indicipiente desarrollo de la investigación social en este camcador indirecto del éxito de esos desarrollos normativos
po, es difícil predecir cómo se podría mejorar la calidad
está en el hecho de que los amparos y otros recursos judel trabajo legislativo en el nuevo contexto. Sin embargo,
rídicos no han representado un obstáculo para el ejercilo que ya se ha observado en los últimos años es una
cio de las atribuciones de la Profepa, como ha ocurrido
preocupante tendencia a impulsar iniciativas legislativas
en muchos otros sectores de la administración pública.
como parte de arreglos políticos de corto plazo, sin que
No existen indicadores que permitan conocer el modo
aquéllas respondan a un programa general con orientaen que se conforma y se transforma el universo de los
ciones claras. En los próximos años habrá que seguir con
ilícitos que afectan la biodiversidad, y menos aún del imatención la interacción de los poderes federales (inclupacto que las acciones de la Profepa pueden haber teniyendo al Judicial, que ha incrementado su actividad en
do en las diferentes regiones y contextos sociales, por lo
los últimos años, si bien no ha llegado al tema de los reque el desarrollo de tales indicadores es indispensable
cursos naturales), ya que representa condiciones inéditas
para definir una política racional de aplicación de la ley.
en la producción de la normativa aplicable al aprovechaNo obstante, existe una percepción, enteramente justifimiento de la biodiversidad y los recursos naturales.
cada, de que dichas acciones resultan casi insignificantes
frente a las dimensiones de los procesos de deterioro que
29. A pesar de los avances en el marco jurídiafectan la biodiversidad. Además de un aumento en los
co, el cumplimento de la ley es limitado por
recursos para enfrentar el problema, se requieren mecafalta de recursos humanos y financieros sunismos de articulación de la Profepa con las demás autoficientes en la Profepa.
ridades ambientales y, sobre todo, con las comunidades
locales, para lograr nuevas formas de consenso social en
A partir de 1995 la Profepa amplió su competencia hatorno a la aplicación de la normatividad (tabla 7).
cia el campo de los recursos naturales, lo que le repre59
Cera de candelilla purificada y procesada para sus aplicaciones industriales
México tiene capacidades institucionales, humanas
y financieras básicas para lograr la conservación,
el aprovechamiento sustentable y la restauración
de su patrimonio natural, pero es necesario
ampliarlas y fortalecerlas para que contribuyan
mejor al desarrollo sustentable del país.
30. Las instituciones de gobierno responsables de la conservación y el uso de la biodiversidad son recientes y nacen en un momento de constricciones presupuestarias y
reducción de personal. Es necesario fortalecer sus capacidades humanas y financieras.
La LGEEPA fue promulgada en 1988 y sentó las bases jurídicas para el fortalecimiento institucional en materia
ambiental. No obstante, durante algunos años de la
década de los noventa el gasto en protección ambiental se redujo, en detrimento de las instituciones públicas; hubo un congelamiento de nuevas contrataciones
y disminuyó la inversión.
A pesar de que la tendencia ha reflejado un crecimiento modesto del gasto en protección ambiental,
éste se sigue manteniendo en un nivel muy bajo, tanto
si se compara con el equivalente de otros países con un
grado de desarrollo cercano al de México como, sobre
todo, si se contrasta con los costos de agotamiento y
degradación de recursos naturales en relación con el
producto interno bruto, como se vio en el inciso 6.
En 1994 se creó por primera vez una institución que
conjunta el sector ambiental con los del manejo de los
recursos naturales renovables: la Secretaría de Medio
Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap).
En 2003 el gasto en protección ambiental se elevó a
0.7% porque incluyó el gasto de las empresas y de los gobiernos estatales, pero incluso así seguía siendo una proporción muy baja (figura 27). Se estima que en 2006 el
gasto del gobierno federal ejercido por medio de las instituciones directamente relacionadas con el medio ambiente (presupuesto total de la Secretaría de Medio Ambiente
y Recursos Naturales) será equivalente a 0.25% del PIB.
Las políticas generales no han permitido que las instituciones federales o estatales relacionadas con el medio ambiente logren establecer cimientos suficientes en
recursos humanos y financieros como para atender las
nuevas y crecientes responsabilidades.
Si bien la Semarnat ha podido consolidar sus programas de protección y manejo de la biodiversidad, requiere mayores recursos económicos para desempeñar a plena capacidad sus funciones.
Es importante también promover instituciones locales que puedan instrumentar políticas y programas dirigidos a conservar y manejar la biodiversidad en el ámbito de cada una de las entidades federativas.
31. En la gestión de la biodiversidad no
basta con la intervención gubernamental;
se requiere una acción conjunta con la sociedad para lograr su conservación y uso
sustentable.
Es necesario desarrollar nuevas formas de coordinación
y establecer las condiciones necesarias para la participación de otros actores (centros de investigación científica y tecnológica, organizaciones no gubernamentales, organizaciones de productores, representaciones de
agentes económicos y sociales, medios de comunicación, entre otros) en la toma de decisiones y en las acciones vinculadas al manejo de la biodiversidad.
Cabe señalar que el sector ambiental, comparado
con otros, muestra una tendencia a desarrollar y fomentar una amplia gama de espacios de participación social
dentro de sus políticas, programas e instrumentos y en
la toma de decisiones, aunque todavía faltan reformas
profundas para una participación social efectiva.
61
Figura 27. Gasto en protección ambiental como proporción
del PIB. 131
En los últimos años se fortaleció la participación de la
sociedad por medio de numerosos consejos consultivos
definidos en la legislación ambiental y sectorial relativa
al manejo de recursos naturales. Acotada a la normatividad de estos espacios, es necesaria una evaluación rigurosa y objetiva sobre su desempeño.
En las administraciones públicas estatales y municipales hay casos exitosos en diversas modalidades y con
diferentes alcances; aunque estos casos todavía son excepcionales en el país, existen mejores condiciones para
catalizar su multiplicación.
32. México ha logrado un avance ejemplar
en la formación de recursos humanos capacitados para conocer y usar de manera
sustentable su capital natural. No obstante,
por el carácter megadiverso del país y su
heterogeneidad ecológica y cultural, los recursos humanos y los financieros para apoyarlos deben ser ampliados y fortalecidos.
CAPACIDADES HUMANAS. A partir de las últimas tres décadas México ha atestiguado un notable proceso de
formación de recursos humanos en ecología y otras ramas de la ciencia afines a la biodiversidad. De una
ausencia total de programas de posgrado especializados en ecología y ciencias afines a mediados de los
años setenta contamos hoy con 61, entre maestrías y
doctorados, que gradúan alrededor de 60 maestros en
ciencias y 30 doctores al año. De dos o tres personas
con doctorado en ecología en la primera mitad de los
años setenta hemos pasado a contar con más de 300
en el presente; un tercio de los programas y de los
alumnos de posgrado se encuentran ubicados en el
62
área metropolitana de la ciudad de México, y sólo los
estados de Colima y Nayarit no ofrecen un posgrado
en esta área. Ahora bien, son muy contados los posgrados con un enfoque interdisciplinario que conjunte
las ciencias sociales con las naturales; existen muy
pocos programas enfocados al manejo de agroecosistemas y de ecosistemas forestales, y en ecosistemas
marinos hace falta investigación en temas de uso sustentable de recursos, salud integral de los ecosistemas,
cambio climático y mitigación de riesgos por fenómenos naturales, mejora de la calidad de vida de la sociedad y marcos de gestión y manejo costero integral,
entre otros.
La alta calidad del desempeño de los investigadores
que trabajan en diferentes áreas de la ciencia ha quedado atestiguada por el reconocimiento y las distinciones
internacionales que muchos de ellos han recibido. Un
gran logro paralelo ha sido la Comisión Nacional para
el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO),
establecida en 1992, y cuyo trabajo se ha convertido en
norma y ejemplo internacional de una institución nacional dedicada a vincular la comunidad académica con
el sector público y a transformar los resultados de la investigación biológica y ecológica fundamental en información útil para establecer políticas públicas sobre conservación y manejo sustentable de los ecosistemas y de
la diversidad biológica en general.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico se inspiró en el modelo de la CONABIO para
desarrollar el Global Biodiversity Information Facility. La
influencia de la Comisión, apoyada por la participación
de un amplio sector de la comunidad académica nacional dedicada a la investigación en las disciplinas afines a la biodiversidad, ha estado presente en el establecimiento de leyes, reglamentaciones y criterios de
manejo y conservación de la biodiversidad.
CAPACIDADES FINANCIERAS. Como se mencionó en el inciso 30, el presupuesto dedicado al área de la conservación y el manejo sustentable de los recursos naturales
ha sido y se mantiene históricamente bajo desde la
creación de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología en 1982, situación que refleja el grado de prioridad
que el Estado mexicano le ha otorgado hasta ahora al
conocimiento, la conservación y el manejo de nuestro
capital natural. En justicia, podría afirmarse que hay
muy pocas áreas de la administración pública que en
menos de tres lustros hayan logrado el número de cambios fundamentales y metas de
la trascendencia de las que se han logrado
en el área ambiental. La Semarnat y sus dependencias como la Conanp y el INE, así
como la CONABIO, generadores o aplicadores
de la mayor parte del conocimiento que ha
sido fundamental para el desarrollo legislativo y normativo del área, requieren, especialmente esta última, apoyos en verdad sustanciales para contribuir de manera mucho
132
más amplia y diversa con sus funciones de Figura 28. Financiamiento en 10 áreas naturales protegidas.
FANP: Fondo para Áreas Naturales Protegidas.
servicio al sector.
En lo que se refiere a las aportaciones nacionales
33. México es reconocido internacionalprivadas, el Fondo Mexicano para la Conservación de
mente por sus esfuerzos y enfoques innola Naturaleza, A.C. apoyó en el periodo 1997-2004,
vadores en conocimiento, conservación y
con un monto de 385 millones de pesos, un total de
uso de la biodiversidad. Sin embargo, hace
400 proyectos dirigidos a la conservación en sitios priofalta que los compromisos internacionales
ritarios y a la operación básica de 17 áreas naturales
se reflejen en políticas de desarrollo naprotegidas que son prioritarias. Por su parte, la Funcional que fortalezcan la conservación y el
dación Gonzalo Río Arronte, I.A.P. destinó, entre 2001
uso sustentable de la biodiversidad.
y 2005, 221 millones de pesos a 21 proyectos enfocaDebido a su ubicación geográfica estratégica y a su predos a la protección y recuperación ambiental de cuensencia en distintos foros internacionales, México ocupa
cas, cauces y cuerpos de agua importantes.
una posición privilegiada para erigirse en interlocutor
En cuanto a las aportaciones internacionales, en el
importante para el diálogo y la cooperación entre los
periodo 1990-1997 México y Brasil fueron los países
países en desarrollo y los desarrollados. Esta condición le
que recibieron mayor financiamiento (45.5%) para proha permitido impulsar negociaciones y lograr acuerdos
yectos de conservación en Latinoamérica. Entre los reentre países que tradicionalmente mantienen posiciones
cursos destinados a estos proyectos destacan los del
antagónicas. Asimismo, ha desempeñado un papel desFondo Mundial para el Medio Ambiente (Global Envitacado en la búsqueda de compromisos globales; por
ronment Facility, GEF). Desde su creación en 1991, el GEF
ha apoyado un total de 32 proyectos en México por un
ejemplo, fue el primero en ratificar la Convención de
monto de 317.2 millones de dólares, mediante el ProLucha contra la Desertificación y ratificó, en los tiempos
grama de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el
estipulados por la ONU, los protocolos de Kyoto y de
Banco Mundial.
Cartagena.
El financiamiento para la conservación ha ido en
Su participación activa en foros y organismos interaumento en los últimos años, asociado a la existencia
nacionales ha servido también como catalizador para
de un mayor número de entidades con atribuciones
configurar una agenda nacional en esta materia. Méxien materia de medio ambiente; a la diversificación de
co participa en ellos de manera crítica y constructiva,
mecanismos de financiamiento para la conservación;
procurando mantener congruencia entre las prioridades nacionales y los diversos acuerdos internacionales,
a un mayor interés por parte de diversos sectores de
tanto multilaterales como regionales, que se indican en
la sociedad, que se refleja en mayores inversiones y especialmente en mayor participación social; a una mayor
la tabla 8.
capacidad técnica en organizaciones dedicadas a la
Si bien México ha alcanzado importantes logros en
conservación y, finalmente, al reconocimiento por parte
estos foros internacionales, tiene ante sí el reto de indel sector empresarial de la importancia de los recursos
ternalizar adecuadamente los compromisos derivados,
naturales en la viabilidad económica del país (figura 28).
tomando en cuenta la participación, el seguimiento, el
63
Tabla 8. Acuerdos y foros Internacionales
en materia ambiental en los que México participa
Multilaterales
1. Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
2. Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología,
del CDB.
3. Convención sobre el Comercio Internacional de Especies
Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
4. Convención Interamericana para la Protección y Conservación
de las Tortugas Marinas (CIT).
5. Comisión Ballenera Internacional (CBI).
6. Convenio sobre Humedales de Importancia Internacional
Especialmente Hábitat de Aves Acuáticas (Ramsar).
7. Organización Internacional de las Maderas Tropicales (ITTO).
8. Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático (CMNUCC).
9. Protocolo de Kyoto, de la CMNUCC.
10. Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la
Desertificación en los países afectados por sequía grave,
en particular en África (CNULD).
11. Convenio de Viena, para la protección de la capa de ozono.
12. Protocolo de Montreal, relativo a las sustancias que agotan
la capa de ozono.
13. Convenio de Basilea, sobre el control de los movimientos
transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación.
14. Convenio de Rotterdam, sobre el procedimiento de
consentimiento fundamentado previo aplicable a ciertos
plaguicidas y productos químicos peligrosos objeto de
comercio internacional.
15. Convenio de Estocolmo, sobre contaminantes orgánicos
persistentes.
Declaraciones y planes de acción multilaterales
1. Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre
el Medio Ambiente Humano, Estocolmo.
2. Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo.
3. Declaración de Johannesburgo sobre Desarrollo Sustentable.
4. Plan de Implementación de Johannesburgo.
5. Declaración del Milenio (objetivos de desarrollo del milenio).
6. Declaración de Cancún (Grupo de Países Megadiversos Afines).
Vínculos con organismos
1. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
2. Oficina Regional para América Latina y el Caribe del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
3. Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo
Sostenible (CDS).
4. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
5. Conferencia de la Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo (UNCTAD).
6. Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura
y la Alimentación (FAO).
7. Comité de Pesca de la FAO (COFI).
8. Foro de las Naciones Unidas sobre Bosques (FNUB).
9. Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE).
10. Organismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
11. Organización Mundial de Comercio (OMC).
12. Acuerdo de Asociación Económica y Concertación Política
y Cooperación entre México y la Comunidad Europea.
13. Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio
Climático.
14. Panel Intergubernamental de Cambio Climático (PICC).
Subregionales
1. Comisión para la Cooperación Ambiental de Norteamérica (CCA).
2. Comité trilateral Canadá-México-Estados Unidos para
la Conservación y Manejo de la Vida Silvestre y Ecosistemas.
3. Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD).
4. Corredor Biológico Mesoamericano
5. Arrecife Mesoamericano
64
pago de cuotas internacionales y la ejecución de las actividades necesarias, así como el fortalecimiento de la
relación entre los compromisos internacionales y el desarrollo de políticas públicas en materia de biodiversidad y desarrollo sustentable.
34. Es de suma importancia desarrollar una
cultura sobre nuestro capital natural que,
apoyada por una política de Estado, lo valore en sus dimensiones sociales, biológicas y
económicas.
Una cultura sólo puede desarrollarse si cuenta con información verosímil y la comparte con la mayoría de los
miembros de la sociedad. Para que se conserve y acreciente, esa cultura debe ser estimulada y protegida por
los órganos que gobiernan esa sociedad.
La información que ayuda a construir una cultura
puede provenir tanto de la sociedad misma como de órganos de gobierno pero, en cualquier caso, los mecanismos para su obtención deben ser transparentes, confiables y accesibles a todos los interesados en ella.
La construcción de una conciencia acerca del capital
natural de un país precisa una amplia información sobre su riqueza, sobre el valor real y potencial que representa para la sociedad y una descripción de los factores
que la pueden proteger o que la amenazan. Esto es en
especial importante para un país como México, poseedor de un capital natural enormemente diverso y complejo. El capital natural, tan importante como el capital
financiero, el humano o el de infraestructura de un
país, empieza a ser cada vez más valorado y tomado en
cuenta en los balances de desarrollo de los países en el
mundo.
Históricamente, la cultura sobre nuestro capital natural ha sido un patrimonio de los grupos étnicos que
poblaron el territorio hace más de ocho milenios y que,
interactuando de manera directa y permanente con ese
capital, dependían por completo del mismo para obtener sus alimentos, materiales de construcción, fibras,
medicinas, etc. Una porción importante de nuestra sociedad está constituida por descendientes de grupos indígenas de comunidades rurales y campesinas, quienes
han poblado tradicionalmente el país y mantienen en
buena medida la cultura de conservación de los recursos biológicos y siguen relacionándose con ellos de
manera cotidiana.
Si bien como sociedad hemos perdido gran parte de
esa cultura en nuestro proceso de desarrollo, aún queda un enorme patrimonio biológico que debemos conservar y usar de manera sustentable para aumentar
nuestro bienestar y calidad de vida.
Como ya hemos dicho, México comenzó hace algunos años el desarrollo de una capacidad ejemplar
para recopilar, sintetizar y analizar la información acerca
de su capital natural, y tiene el potencial para ampliar
ese conocimiento de forma que se incremente su utilidad para la sociedad mexicana. El sector público del
ramo, conjuntamente con legisladores, académicos y
organizaciones civiles, al menos de manera comparativa
con otros sectores, ha desplegado una actividad notable
en la última década para estructurar ese conocimiento
en leyes, normas, programas e instrumentos cuya intención es proteger, conservar, manejar de manera sustentable y restaurar el capital natural del país.
Lo que necesitamos ahora es incrementar la transversalidad del sector público y privado en los temas ambientales. Mientras no haya una política de Estado, ni
empresas ni ciudadanos responsables que consideren la
protección del ambiente natural como un asunto de seguridad nacional y como una responsabilidad que debe
ser compartida con todos los sectores y con los distintos niveles de gobierno, seguiremos perdiendo la oportunidad de alcanzar un desarrollo económico y social
justo y sostenible en el tiempo.
Para lograr estos objetivos es indispensable hacer del
conocimiento de la sociedad la importancia estratégica
que el capital natural representa hoy día y para las futuras generaciones. Esto implica proveer con información amplia, confiable y transparente a los sectores pertinentes de la sociedad; impulsar su participación en el
conocimiento de nuestro capital natural, y aprovechar
su capacidad organizativa, haciéndolos parte del diseño
y el desarrollo de planes de conservación y manejo sustentable de la biodiversidad.
Utilizando diversos medios de transmisión de la información, desde la enseñanza formal y escolarizada
hasta los medios masivos de difusión, México tiene la
posibilidad de ser un ejemplo en el desarrollo de una
cultura de la biodiversidad que combine la participación de la sociedad civil, como dueña y usuaria de los
ecosistemas y sus servicios y productos, con un aparato
gubernamental que estimule la conservación y el uso
sustentable de los mismos.
No desarrollar esa cultura –con la participación de
toda la sociedad mexicana, ya que es asunto que incumbe a toda ella– será un grave error histórico juzgado con severidad por las siguientes dos o tres generaciones, que sufrirán los efectos negativos de la pérdida
de capital natural, de opciones de desarrollo y de ausencia de servicios ecológicos como los que repetidamente se han descrito a lo largo de este documento.
Dicha cultura deberá valorar la diversidad biológica expresada en nuestra riqueza de especies, en la variedad
de paisajes y ecosistemas que proporcionan servicios
ambientales esenciales, como suelos fértiles, aire limpio, flujos hidráulicos saludables y regulares y, en general, en un medio material sano indispensable para el bienestar humano. Esto no debe ser una responsabilidad
para las siguientes generaciones de niños y jóvenes.
La velocidad de destrucción y pérdida del capital natural de México (al igual que el de nuestro planeta)
no tiene precedentes históricos. Es una responsabilidad que tenemos que asumir hoy las generaciones
que habitamos el país.
En síntesis, el conocimiento que tenemos sobre la diversidad biológica pone a México en condiciones de
manejar de manera sustentable muchos de sus elementos, de aprovechar y conservar otros de modo que los
mexicanos se beneficien económica, cultural y científicamente, para que estas generaciones cumplan la alta
responsabilidad que tienen con los mexicanos del futuro y en general con los habitantes del planeta.
65
Referencias
INTRODUCCIÓN
1. Millennium Ecosystem Assessment.
2005. Ecosystems and Human Well-being:
Synthesis. Island Press, Washington, DC.
1
2. Mittermeier, R.A. y C. Mittermeier.
1992. La importancia de la diversidad biológica de México. En: J. Sarukhán y R. Dirzo
(comps.), México ante los retos de la biodiversidad. CONABIO, México, pp. 63-73.
3. Ceballos, G., y G. Oliva (coords). 2005.
Los mamíferos silvestres de México. CONABIOFondo de Cultura Económica, México.
4. Flores, O., y L. Canseco. 2004. Nuevas
especies y cambios taxonómicos para la herpetofauna de México. Acta Zoológica Mexicana (n.s.) 20(2):115-144.
5. Llorente, J. et al. (eds.) 1996-2004.
Biodiversidad, taxonomía y biogeografía de artrópodos de México. Hacia una síntesis de su
conocimiento, vols. I-IV. Instituto de BiologíaFacultad de Ciencias-UNAM-CONABIO-EcosurBayer, México.
6. Villaseñor, J.L. 2003. Diversidad y distribución de las Magnoliophyta de México. Interciencia 28(3):160-167.
7. WRI. 2006. <www.earthtrends.wri.org/
searchable_db/index.php?theme=7> (consultada en abril de 2006). Los datos para todos
los grupos son de 2004. [World Conservation
Monitoring Centre of the United Nations Environment Programme (UNEP-WCMC), 2004. Species Data (inédito, septiembre de 2004) <www.
unep-wcmc.org> Cambridge, UNEP-WCMC].
8. Navarro, A. y M.A. Gordillo. 2006.
Catálogo de autoridad taxonómica de la avifauna de México. Museo de Zoología Alfonso
L. Herrera, Facultad de Ciencias, UNAM. Base
de datos SNIB-CONABIO, proyecto CS010.
9. Piñero, D., E. Martínez y R.K. Selander.
1988. Genetic diversity and relationships
among isolates of Rhizobium leguminosarum
biovar. phaseoli. Applied and Environmental
Microbiology 54:825-2832.
10. Brusca, R.C. y G.J. Brusca. 2002. Invertebrates. Sinauer, Sunderland, Mass.
11. Crosby, M.R. 1999. A Checklist of
Mosses. Project, Missouri Botanical Garden
<www. mobot.org/MOBOT/tropicos/most/checklist. shtml>
12. Deacon, J. 2006. The Microbial World:
Microorganisms and microbial activities.
Lichens. Institute of Cell and Molecular Biology, The University of Edinburgh <www.helios.
bto.ed.ac.uk/bto/microbes/lichen.htm> (consultado en 2006).
13. Espinosa, H., P. Fuentes-Mata, M.T. Gaspar-Dillanes y V. Arenas. 1998. Notas acerca de
la ictiofauna mexicana. En: T.P. Ramamoorthy, R.
Bye, A. Lot y J. Fa (comps.). Diversidad biológica
de México: orígenes y distribución. Instituto de
Biología, UNAM, pp. 227-249.
14. Guzmán, G. 1995. La diversidad de
hongos en México. Ciencias 39:52-57.
15. Amphibia Web. 2006. <www.amphibia
web.org/>, University of California.
16. Ceballos, G., P.R. Ehrlich, J. Arroyo, R.
Medellín y P. Ortega. New mammals of the
world: Implications for conservation. Science
(en revisión).
17. Dikinson, E. (ed.) 2003. The Howard
and Moore complete checklist of the birds of
the world, 3a. ed., Princeton University Press.
18. Nelson, J.S. 2006. Fishes of the world,
4a ed. John Wiley, Nueva York.
19. Uepz. 2005. The EMBL Reptile DataBase. <www.reptile-database.org>.
20. Llorente, J., V. Sosa y S. Ocegueda. Estado de conocimiento para algunos grupos
taxonómicos de México. (En preparación para
el Segundo Estudio de País).
21. CCA. Ecorregiones marinas de América
del Norte. (En prensa).
22. INEGI-INE-CONABIO. Ecorregiones terrestres
de México, escala 1:1 000 000 (en preparación).
23. Challenger, A. 1998. Utilización y conservación de los ecosistemas terrestres de
México. Pasado, presente y futuro. CONABIO-Instituto de Biología, UNAM-Sierra Madre, México.
24. Reyes, J.C., J.G. Mead y K.V. Van Waerebeek. 1991. A new species of beaked whale
Mesoplodon peruvianus sp. n. (Cetacea: Ziphiidae) from Peru. Marine Mammal Sci. 7:1-24.
25. Gordon, R.G. Jr. (ed.) 2005. Ethnologue: Languages of the world, 15a. ed. SIL International, Dallas. Online version:
<www.
ethnologue.com/>.
26. Hernández Xolocotzi, E. 1993. Aspectos de la domesticación de plantas en México:
una apreciación personal. En: T.P. Ramamoorthy, R. Bye, A. Lot y J. Fa (comps.), Diversidad
biológica de México: orígenes y distribución.
Instituto de Biología, UNAM, pp. 715-735.
<http://faostat.fao.org/
27. FAO, 2005
faostat/form?collection=Production.Crops.
Primary&Domain=Production&servlet> (consultada el 30 de septiembre de 2005).
28. Piperno, D.R. y K.V. Flannery. 2001. The
earliest archaeological maize (Zea mays L.)
from highland Mexico: New accelerator mass
spectrometry dates and their implications.
Proceedings of the National Academy of Science 98(4):2101- 2103.
29. Delgado-Salinas, A., T. Turley, A. Richman y M. Lavin. 1999. Phylogenetic analysis of
the cultivated and wild species of Phaseolus
(Fabaceae). Systematic Botany 23(3):438-460.
30. Boege, E. El reto de la conservación de
la biodiversidad en los territorios de los pueblos indígenas. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
31. Perales, H. Algunas especies domesticadas o con origen en México-Mesoamérica.
(En preparación para el Segundo Estudio de
País).
32. Hernández Xolocotzi, E. 1985. Biología
agrícola: los conocimientos biológicos y su aplicación a la agricultura. Consejo Nacional para
la Enseñanza de la Biología-CECSA, México.
33. Dressler, R.L. 1953. The pre-Columbian
cultivated plants of Mexico. Botanical Museum
Leaflets, Harvard University 16:115-172.
34. Germplasm Resources Information Network (GRIN). 2006 <www.ars-grin.gov/cgi-bin/
npgs/html/queries.pl> (consultada el 31 de marzo de 2006).
35. Martínez, M. 1979. Catálogo de nombres vulgares y científicos de plantas mexicanas. Fondo de Cultura Económica, México.
36. Ramamoorthy, T.P., R. Bye, A. Lot y J.
Fa (comps.). 1998. Diversidad biológica de México: orígenes y distribución. Instituto de Biología, UNAM.
37. Lira, A., J. Soberón, T. Peterson y A.
Navarro. Patrones de riqueza y endemismos
para las aves de México. (En preparación para
el Segundo Estudio de País).
38. Navarro, A. Mapas de las aves de México basados en WWW. Base de datos SNIBCONABIO, proyecto CE015. (Proyecto en seguimiento).
2
39. Sagarpa-SIAP. 2004. Sistema de información agropecuaria de consulta (SIACON2004).
Sagarpa, México.
40. ONU-CEPAL. 2006. México: Crecimiento
agropecuario. TLCAN, Capital humano y gestión
del riesgo. Cuadro AI-48. Organización de las
Naciones Unidas, Comisión Económica para
América Latina y el Caribe.
41. Toledo, V.M., J. Carabias, C. Toledo y
C. González. 1989. La producción rural en
México: alternativas ecológicas. Fundación
Universo Veintiuno, México.
42. Toledo, V.M., J. Carabias, C. Mapes y
C. Toledo. 1985. Ecología y autosuficiencia alimentaria. Siglo XXI, México.
43. Sagarpa. 2006. Servicio de Información
Estadística Agroalimentaria y Pesquera. Sagarpa,
México.
44. Semarnat-PNUD. 2005. Indicadores básicos de desempeño ambiental. Semarnat-PNUD,
México.
45. Chauvet, M. La ganadería en México y
su relación con el uso y manejo de la biodiversidad. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
67
46. Comisión Nacional de Pesca. 2003.
Anuario estadístico de pesca. Sagarpa, Sinaloa,
México <www.siap.sagarpa.gob.mx/integra/
Pesquero/AnPes 2003.pdf>
47. Carta Nacional Pesquera. 2000. Diario
Oficial de la Federación, t. DLXIII, núm. 20, 28
de agosto de 2000, México.
48. Quinto Informe de Gobierno. 2005.
Anexo.
49. Dirección General de Geografía, INEGI
(ed.). 2005. Conjunto de datos vectoriales de
la Carta de Uso del Suelo y Vegetación, escala
1:250 000, serie III (continuo nacional). Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, Aguascalientes.
50. Comisión Nacional Forestal. 2001. Programa Nacional Forestal 2001-2006. Semarnat,
México.
51. Semarnat. 2005. Producción forestal
maderable y no maderable nacional y por estados. Semarnat, Subsecretaría de Gestión para
la Protección Ambiental, México.
52. De la Mora, G. 2005. Balanza comercial de productos forestales comerciales 19952005. Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, A.C., documento interno,
México.
53. Torres Rojo, J.M. 2004. Estudio de tendencias y perspectivas del sector forestal en
América Latina al año 2020. FAO, Roma.
54. <www.rainforest-alliance.org/programs/
forestry/smartwood/public-summary-reports.
html> (consultada en 2006).
55. Aguilar-Contreras, A., P. Balvanera y H.
Cotler. La capacidad de los ecosistemas para
proveer servicios. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
56. CNA. 2005. Estadísticas del agua en
México. Comisión Nacional del Agua, México.
57. Carabias, J. 2002. Conservación de los
ecosistemas y el desarrollo rural sustentable en
América Latina: condiciones, limitantes y retos.
En: E. Leff, E. Ezcurra, I. Pisanty y P. Romero
Lankao (comps.), La transición hacia el desarrollo sustentable. México: INE/SEMARNAT-UAM-PNUMA.
58. Toledo, V.M., S. Guevara y J. Hernández. 1972. Un posible método para evaluar el
conocimiento ecológico de los hombres de
campo. En: V.M. Toledo et al. (eds.), Problemas biológicos de la región de Los Tuxtlas, Veracruz, UNAM-Academia Mexicana de Ciencias,
pp. 199-237.
59. Carrasco, V. 2006. Manual para la propagación de árboles con fines de restauración
en la zona de Los Tuxtlas, Ver. Tesis de maestría,
posgrado en Ciencias Biológicas, UNAM, México.
60. Dirzo, R. Tendencias de cambio en la
biodiversidad, sus servicios ambientales y las
consecuencias para el bienestar humano. (En
preparación para el Segundo Estudio de País).
68
61. INEGI. 2005. II Conteo de Población y
Vivienda. México.
62. Conapo. 2002. Proyecciones de la población de México 2000-2050. Consejo Nacional de Población y Vivienda, México <www.
conapo.gob.mx>
63. Norma Oficial Mexicana NOM-059-ECOL2001. Protección ambiental – Especies nativas
de México de flora y fauna silvestres – Categorías de riesgo y especificaciones para su inclusión, exclusión o cambio – Lista de especies
en riesgo. Diario Oficial de la Federación, segunda sección, 6 de marzo de 2002, México.
64. INEGI. 2004. Anuario estadístico por entidad federativa de los Estados Unidos Mexicanos, 1995-2003. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, México.
65. Semarnat. 2005. Informe de la situación
del medio ambiente en México. Compendio de
Estadísticas Ambientales. Semarnat, México.
66. Trejo, I. y R. Dirzo. 2000. Deforestation
of seasonally dry tropical forest: a national and
local analysis in Mexico. Biol. Cons. 94:133-142.
67. Sánchez-Colón, S. y A. Flores. Estado
de conservación de los principales ecosistemas
de México, comparando la cobertura original,
con la remanente en 1970 y 2002. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
68. Núñez-Farfán, J., C.A. Domínguez, R.
Dirzo, L.E. Eguiarte y M. Quijano. 1996. Estudio ecológico de las poblaciones de Rhizophora mangle en México. Reporte del proyecto
B007, CONABIO.
69. Reuter, A., E. Naranjo y R. Dirzo. Afectación directa a las poblaciones de flora y fauna.
(En preparación para el Segundo Estudio de País).
70. Contreras Balderas, S. Especies de peces introducidas en aguas continentales de
México. Catálogo y manuscrito. Base de datos
SNIB, CONABIO. Proyecto AE002 (en seguimiento). México.
71. <www.conafor.gob.mx/programas
_nacionales_forestales/incendios/index.html#
tendencias> (consultada en febrero de 2006).
72. Proceso de Montreal. 2003. Aplicación
de los criterios e indicadores para el manejo
forestal sustentable, Informe México.
73. Aguirre, M.A., H.A. Samaniego, G.C.
García, M.L.M. Luna, M.M. Rodríguez y F.F.
Casillas. 2004. El control y la erradicación de
fauna introducida como instrumento de restauración ambiental: historia, retos y avances
en México. Grupo de Ecología y Conservación
de Islas, A.C.-INE.
74. Bitrán-Bitrán, D. 2001. Características del
impacto socioeconómico de los principales desastres ocurridos en México en el periodo 19801999. Serie Impacto socioeconómico de los desastres en México. Cenapred-UNAM, México.
75. Maginns, S. y C. Elliott. 2005. Forests
and Natural Disasters. Arborvitae, the IUCN/
WWF Forest Conservation Newsleter 27:1-15.
76. Villers-Ruiz, L. e I. Trejo. 1997. Assessment of the vulnerability of forest ecosystems
to climate change in Mexico. Climate Research
9:87-93.
77. Lechuga-Devéze, C.H., M.L. Morquecho-Escamilla, A. Reyes-Salinas y J.R. Hernández-Alfonso. 2000. Environmental natural
disturbances at Bahía Concepción, Gulf of
California. En: M. Munawar, S.G. Lawrence,
I.F. Munawar y D.F. Malley (eds.), Aquatic
Ecosystems of Mexico. Status and Scope. Ecovision World Monograph Series, Backhuys
Publishers, Leiden, pp. 245-255.
78. Flores-Hernández, D., J. Ramos-Miranda, J. Rendón von Osten, A. Sosa-López, L.
Alpuche-Gual, R. Rosas-Vega, F. ArreguínSánchez, L. Amado-Ayala, M. González, J.
Santos, M. Memije, M. Mas y C. Canul. 2000.
Evaluación del camarón blanco (Litopenaeus
setiferus) y de las comunidades nectónicas de
la Laguna de Términos, Campeche, México:
estimación de los impactos ambientales y pesqueros. (Resumen del informe final), ConacytSisierra Grant ALIM-11-96.
3
79. Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2005. Publicado en
el Diario Oficial de la Federación el 20 de diciembre de 2004.
80. Carabias, J. y R. Landa. 2006. Agua,
medio ambiente y sociedad: hacia una política
integral de los recursos hídricos. El Colegio de
México-UNAM-Fundación Gonzalo Río Arronte,
México.
81. Instituto Nacional de la Pesca. 2006.
Pesquerías de aguas continentales, en <www.inp.
sagarpa.gob.mx/Publicaciones/sustentabilidad/
Continental/>
82. Carta nacional pesquera. 2004. Acuerdo mediante el cual se aprueba la actualización de la Carta nacional pesquera y su Anexo.
Diario Oficial de la Federación, t. DCVII, 15 de
marzo de 2004.
83. Calva, J.L. 1988. Los campesinos y su
devenir en las economías de mercado. Siglo
XXI, México.
84. Banco de México. 2006. Indicadores financieros y económicos, en <www.banxico.org.
mx/eInfoFinanciera/FSinfoFinanciera.html>
(consultada en abril de 2006).
85. Tudela, F. (coord.). 1982. La modernización forzada del trópico: el caso de Tabasco.
Proyecto integrado del Golfo. El Colegio de
México-Cinvestav-IFIAS-UNRISD, México.
86. Ewell, E. y T. Poleman. 1980. Uxpanapa:
reacomodo y desarrollo agrícola en el trópico
mexicano. INIREB, Xalapa.
87. Chauvet, M. 1999. La ganadería bovina
de carne en México: del auge a la crisis. UAM,
México.
88. Cavalotti, B. 2002. Perspectiva de la ganadería mexicana frente a su principal competidor en el mercado interno. En: B. Cavallotti y
V.H. Palacio (comps.), Situación y perspectivas
de la ganadería en México. CIESTAAM-UACH,
México, pp. 29–41.
89. Chauvet, M. Producción, importación y
consumo de diversos productos agropecuarios.
(En preparación para el Segundo Estudio de País).
90. Caballero, J. y J. Sarukhán. 1982. Opciones para la alimentación futura en México.
Primer Simposio sobre Alimentación del Futuro, PUAL-UNAM.
4
91. Bezaury-Creel, J. y J.F. Torres. En: Instrumentos de política para la protección y
uso de la biodiversidad en México: áreas naturales protegidas y otros espacios destinados
a la conservación, restauración y aprovechamiento sustentable. (En preparación).
92. Conanp. 2006. Comisión Nacional de
Áreas Naturales Protegidas
<www.conanp.
gob.mx>
93. Chape, S., J. Harrison, M. Spalding e I. Lysenko. 2005. Measuring the extent and effectiveness of protected areas as an indicator for meeting global biodiversity targets. Philosophical
Transactions of the Royal Society B 360, 443-455.
94. Conanp-FMCN. 2005. Sistema de monitoreo y evaluación del fondo para áreas naturales protegidas. Reporte anual 2004. Comisión Nacional de Áreas Naturales ProtegidasSemarnat-Fondo Mexicano para la Conservación
de la Naturaleza, A.C. (documento interno).
95. Cantú, C. Representatividad de las ANP
por elevación y tipo de vegetación. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
96. Ley General de Vida Silvestre. Diario
Oficial de la Federación, 3 de julio de 2000.
97. CONABIO-Conanp-TNC-Pronatura. Sitios
y áreas prioritarias para la conservación costera y oceánica. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
98. Ley de Bioseguridad de Organismos
Genéticamente Modificados. Diario Oficial de
la Federación, 18 de marzo de 2005.
99. Ley Forestal. 1986. Diario Oficial de la
Federación, 30 de mayo de 1986.
100. Subsecretaría de Gestión y Protección
Ambiental/Dirección General de Vida Silvestre.
2006. Superficie nacional regulada por UMA.
101. Anta, S. El manejo forestal de la empresa comunitaria de Santa Catarina Ixtepeji,
Oaxaca, México, en empresas forestales comunitarias. En: Países del trópico. Forest TrendsITTO, Washington, D.C. (En prensa).
102. Anta, S. Forest certification in Mexico. En: D. Newson (comp.), Forest Certification in Developing and Transitioning Societies:
Social, Economic and Ecological Effects. Yale
Program on Forest Certification-State University of New York at Buffalo-University of Tasmania, Australia-Rain Forest Alliance, New
Haven, Conn. (En prensa).
103. Anta, S., A. Plancarte y J.M. Barrera.
2000. Conservación y manejo comunitario de
los recursos forestales en Oaxaca. Semarnap,
Oaxaca.
104. Taylor, P. 2005. A fair trade approach to
community forest certification? A framework for
discussion. Journal of Rural Studies 21:433-447.
105. Ávila-Foucat, S. 2006. Importancia económica del uso de la vida silvestre en México.
Reporte técnico. CONABIO, México.
106. Larson, J. y L. Neyra. 2004. Recursos
biológicos colectivos. Biodiversitas 53:1-15.
107. Bray, D., L. Merino y D. Barry. 2005.
The Community Forest of Mexico. University
of Texas Press, Austin.
108. Álvarez-Torres, P., A. Díaz de LeónCorral, O. Ramírez-Flores y E. BermúdezRodríguez. 2002. National fisheries chart: a
new instrument for fisheries management in
inland waters. Reviews in Fish Biology and
Fisheries 12:317-326.
109. Chaffee, C., B. Phillips, B.D. Llunch y
A. Muhlia. 2004. An MSC Assessment of the
Red Rock Lobster Fishery Baja California, Mexico. Final Report, Doc. No. SCS.BCL.FD.042704
Scientific Certification Systems. <www.msc.
org/assets/docs/mexican_baja_lobster/Final_
%20BC%20Lobster_032704.pdf>
110. Sáenz-Arroyo, A., J. Torre, L. Bourillon y
M. Kleiberg. 2005. A community-based marine
reserve network in North-western Mexico. 2005.
En: Proceedings of the Symposium and Workshop of the North American Marine Protected
Areas Network. <www.cobi.org.mx/esp/publica
ciones/cobi01_communitybased_marine_
reserve.pdf> (consultada en marzo de 2005).
111. Escamilla, E. La agricultura orgánica
en México y el modelo del café orgánico y sustentable. (En preparación para el Segundo Estudio de País).
112. Willer, H. y M. Yussefi (eds.). 2004.
The world of organic agriculture. Statistics and
emerging trends 2004. IFOAM-FIBL-SÖL, Alemania.
113. Gómez, L. y M.A. Gómez. 2004.
Mexico Report. En: H. Willer y M. Yussefi
(eds.). The world of organic agriculture. Statistics and emerging trends 2004. IFOAM-FIBL-SÖL,
Alemania.
114. Moguel, P. y V.M. Toledo. 2004. Conservar produciendo: biodiversidad, café orgánico y jardines productivos. Biodiversitas 55:1-7.
115. Organización Mundial de Turismo
<www.world-tourism.org/> (consultada en
abril de 2006).
116. CCA. 2003. Linking coffee and palm
to biodiversity in Mexico. Documento interno.
Comisión para la Cooperación Ambiental de
América del Norte.
117. Instituto Costarricense de Turismo
<www.visitcostarica.com/ict/paginas/Tourism
Board.asp> Instituto (consultada en 1993).
118. Kenya Wildlife Service <www.kws.org>
(consultada en 1995).
119. INE. 2000. Ordenamiento Ecológico General del Territorio 2000. Semarnap, México.
120. Carabias, J. y V. Arriaga. Las políticas
de restauración en México. Boletín de la Sociedad Botánica de México. (En prensa).
5
121. Corredor Biológico Mesoamericano
<www.biomeso.net/bancoconocimiento/E/El
CorredorBiologicoMesoamericano/ElCorredor
BiologicoMesoamericano.asp> (consultada en
abril de 2006).
122. CONABIO. 2006. Corredor Biológico
Mesoamericano (mapa adaptado en mayo de
2006).
123. Comisión Nacional Forestal/CGPP/GSM
(consultado en abril de 2006).
124. Alix-García, J., A. De Janvry y E. Sadoulet. 2005. The Role of Risk in Targeting
Payments for Environmental Services. Working
Papers. Disponible en SSRN: <www.ssrn.com/
abstract=836144>
125. Muñoz-Piña, C., A. Guevara, J.M.
Torres y J. Braña. 2005. Paying for the Hydrological Services of Mexico´s Forests: Analysis,
Negotiations and Results. Instituto Nacional
de Ecología, México.
126. Chomitz, K. 2002. Baseline, leakage
and measurement issues: how do forestry and
energy projects compare? Climate Policy 2:35-39.
127. Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable. 2003. Diario Oficial de la Federación,
25 de febrero de 2003.
128. Ley de Desarrollo Rural Sustentable.
2001. Diario Oficial de la Federación, 7 de diciembre de 2001.
129. Ley General de Aguas Nacionales.
2004. Diario Oficial de la Federación, 29 de
abril de 2004.
130. Semarnat. 2005. Informe de labores
2005. Semarnat, México.
6
131. INEGI. 2005. Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas de México, 1998-2003.
INEGI, México.
132. Conanp-FMCM. 2005. Reportes del
Fondo para Áreas Naturales Protegidas al Banco Mundial (documento interno), México.
69
Participantes en el Segundo Estudio de País
COMPILADORES
Antonio Alonso Concheiro
Julia Carabias
Rodolfo Dirzo
Exequiel Ezcurra
Arturo Gómez Pompa
Renée González
Gonzalo Halffter
Jorge Llorente
Ignacio March
Javier de la Maza
Jorge Soberón
AUTORES RESPONSABLES DE CAPÍTULO
Francisca Acevedo
Alfonso Aguirre
Rogelio Aguirre
Pedro Álvarez Icaza
Salvador Anta
Laura Arriaga
Vicente Arriaga
Joaquín Arroyo
Inés Arroyo Quiroz
Alejandro de Ávila
Antonio Azuela
Patricia Balvanera
Hesiquio Benítez
Humberto Berlanga
Juan Bezaury
Eckart Boege
Miguel Ángel Cancino
Rolando Cañas
Ana Luisa Carreño
Alicia Castillo Álvarez
Gerardo Ceballos
Virginia Cervantes
Antony Challenger
Helena Cotler
Elva Escobar
David Espinosa
Rocío Esquivel
Arturo Flores Martínez
Óscar Flores
Sergio Graff
Sergio Guevara
Carlos Guichard
David Gutiérrez
Enrique Jardel
Patricia Koleff
Rubén Lara
Jorge Larson
Maité Lascurain
Rurik List
Socorro Lozano
Manuel Maass
Robert Manson
Enrique Martínez Meyer
Miguel Martínez Ramos
Rodrigo Medellín Legorreta
Roberto Mendoza
Layla Michán Aguirre
70
Óscar Moctezuma
Alejandro Mohar
Claudia Molina
Marisol Montellano
Juan José Morrone
Carlos Muñoz
María Nájera
Eduardo Naranjo
Hugo Perales
Ramón Pérez-Gil Salcido
Celia Piguerón
Daniel Piñero
Enrique Provencio
Yosu Rodríguez
Susana Rojas
Lorenzo Rosenzweig
Linda Sada
Salvador Sánchez Colón
Victoria Sosa
Francisco Takaki
Marcia Tambutti
Eduardo Vega
Alejandro Velázquez
Rosa María Vidal
AUTORES
Alberto Abreu-Grobois
Octavio Aburto Oropeza
Roxana Acosta
Claudia M. Agraz Hernández
Abigail Aguilar Contreras
Verónica Aguilar
Martha Aguilera Peña
Erika Aguirre
Rodrigo Ahuatzi Magaña
Lorena Alamilla
Martín Aluja
Fernando Álvarez
Saúl Álvarez Borrego
Porfirio Álvarez Torres
Alfredo Arellano Guillermo
Virgilio Arenas
Salvador Arias
Héctor Arita
María del Coro Arizmendi
Bertha Olivia Arredondo Vega
José Alfredo Arreola
Lorena Ashwort
Patricia Ávila
Sara Ávila
Sophie Ávila Foucat
Ricardo Ayala
Manuel A. Balcázar Lara
Ana Barahona Echeverría
Laura Barraza
Juan Carlos Barrera
Carmen Bazán
Mariana Bellot
Diana Bermúdez
Daniel Bitrán Bitrán
Segundo Blanco
Harry Brailovsky
Nora Bynum
Gabino Jesús Caballero Mellado
Alejandro Cabello Pasini
Danae Cabrera Toledo
Luis Calderón
Rafael Calderón
Carlos Candelaria Silva
César Cantú
Víctor Camacho
Teodiceldo Camargo
Julio Campo
Ernesto Campos González
Luis Canseco Márquez
José Luis Carballo
Beatriz Cárdenas González
Arturo Carranza
Eduardo Carrera
Alejandra Carrera Máynez
Juan Pablo Carricat
María de los Ángeles Carvajal
Alejandro Casas
América Castañeda
Ramón Castellanos
Amanda Castillo
Sergio Cerdeira
René Cerritos
Fernando Cervantes Reza
Luis Cervantes
Sergio Cevallos Ferriz
Omar Chassin
Michelle Chauvet
Flavio Cházaro Ramírez
Fernando Chiang
Miguel Ángel Cisneros
María Cristina Claps
Patricia Colunga
Guillermo Compeán Jiménez
Francisco Contreras
Salvador Contreras Balderas
Raúl Contreras Medina
Concepción Contreras Morales
Ana Córdova y Vázquez
Eduardo Corona-M.
Dolores Corral
Víctor Corral Verdugo
Sofía Cortina
Víctor de la Cruz
Robert Cudney Bueno
Guillermo Dávila
Alfonso Delgado Salinas
Patricia Delgado
Antonio Díaz de León Corral
Edmundo Díaz Pardo
Norma B. Díaz
Pedro Díaz
Píndaro Díaz
Victoria Díaz
Francisco Díaz-Fleischer
Nelly Diego
Jesús Dorantes
Kurt Dreckmann
Catalina Easley
Fabrice Edwards
Luis Eguiarte
Cristina Elena Canteros
Manuel Elías Gutiérrez
Ernesto Enkerlin
Carlos Escalante Sandoval
Ana E. Escalante
Esteban Escamilla
Federico Escobar
Anamaría Escofet
Ileana Espejel
Adolfo Espejo
Luis Espinosa Arrubarrena
Francisco Espinosa García
Héctor Espinosa
Bertha Espinoza
José Manuel Espinoza
Áurea Estrada
Daniel Estrada
Jorge D. Etchevers
Jorge David Fernández Medina
Idelfonso Fernández Salas
José Carlos Fernández
Fernanda Figueroa
Agnes Fleury
Francisco Flores
Hilda Flores
César Flores Coto
Sergio Flores Ramírez
Francisco Flores Verdugo
Gladys Fragoso
Rogelio Fragoso
Ricardo Frías
Patricia Fuentes Mata
Lucio Galaviz Silva
Nora Elizabeth Galindo Miranda
Felipe Galván Magaña
Artemio Gallegos
Margarita Gallegos
Federico Gama Barletti
Alfonso Neri García Aldrete
Helio García Campos
Juan Manuel García Caudillo
Francisco J. García de León
Felipe García Oliva
María de la Cruz García
Abisaí García
Gilberto Gaxiola
Adrián Ghillardi
Jordan Golubov
Michelle Gold Morgan
Patricia Gómez
Jaime González
Jorge González
Antonio González Azuara
Mario González Espinoza
Andrea González González
Jorge González González
Beatriz González Hidalgo
Everardo González Padilla
Enrique González Soriano
Jorge González Astorga
Jorge M. González
Norma Emilia González
Socorro González
Edgar González-Gaudiano
María Goreti Campos
Boris Graizbord
Martha Gual
Fernando Gual Sill
Martín Gutiérrez
Ana Fabiola Guzmán
Gastón Guzmán
Ulises Guzmán
Michel E. Hendrickx
Arturo Hernández
Diana Hernández
Roberto Hernández
Jorge Herrera
Guillermo Horta Puga
Elleli Huerta
Erick Huerta Velásquez
Leticia Huidobro
Guillermo Ibarra
Patricia Illoldi
Eduardo Íñigo
Valentina Islas
Fernando Jaramillo Monroy
Víctor Jaramillo
Raúl Jiménez
Martín Jiménez Espinosa
Roberto M. Johansen
Marianne Kleiberg
Melanie Kolb
Lydia Ladah
Miguel Ladrón de Guevara
Alberto Lafón Terrazas
Rubén Langlé
Guadalupe de la Lanza
José Rubén Lara
Miguel Lavín
Marco Lazcano
David Lazcano Villarreal
Elena Lazos Chavero
Jorge León Cortés
Gerardo Leyte Morales
Sergio Licea
Miguel Linaje
Andrés Lira
Fabiola López Barrera
Citlali López
Alejandro López Cortés
Alejandro López López
Catalina López Sagástegui
Raquel López Sagástegui
Yolanda López Vidal
Francisco Lorea
Rafael Loyola
Armando Luis
Isolda Luna Vega
Sergio Madrid
Víctor Magaña
María del Carmen Mandujano
Carlos Manterola
Fernando Martínez
Maricela Martínez Jiménez
Julia Martínez
Esperanza Martínez Romero
Angelina Martínez Yrízar
Omar Masera
Mike Maunder
Roberto de la Maza Elvira
Marisa Mazari
María Esther Meave del Castillo
Luis Medrano
Alf Meling
Eric Mellink
Elizabeth Méndez
Leticia Merino
Áurea Mojica-Guzmán
Francisco Molina Freaner
Salvador Montes Hernández
Sandra Mora
Benjamín Morales Vela
Dante J. Morán Centeno
Claudia Moreno
Elizabeth Moreno
Norma Moreno
Patricia Moreno
Lourdes Morquecho Escamilla
Mariana Munguía
Jorge Muñoz Barret
Enrique Muñoz
Alejandro Nadal
Edna Naranjo García
José Luis Navarrete-Heredia
Adolfo Navarro
Gisela Nieto
Juan Núñez Farfán
Rafael Obregón
Daniel Ocaña
Susana Ocegueda
Leticia Ochoa Ochoa
María Teresa Olivera Carrasco
Alejandro Olvera-Olivares
Francisco Ornelas
Luz María Ortiz
Sol Ortiz García
Mario Arturo Ortiz-Pérez
Ken Oyama Nakagawa
Francisco Padrón
José Guadalupe Palacios Vargas
Luisa Paré Ouellet
María Fernanda Paz
María Cristina Peñalba
Susana Peralta
Elisa Peresbarbosa
Alejandro Pérez-Arteaga
Diego Pérez-Salicrup
A.Townsend Peterson
Eduardo Pineda
Irene Pisanty
Óscar Polaco
Enrique Portilla
Silvia Purata
Mauricio Quesada
Alejandra Rabasa Salinas
Felipe Ramírez
Óscar Ramírez
Julieta Ramos-Elorduy
Jaime Rendón Von Osten
Adrián Reuter
Héctor Reyes
Javier Reyes
María del Rocío Reyes-Montes
Lourdes Rico
Emmanuel Rincón
Eduardo Ríos Jara
Marisol Rivera
Evelia Rivera Arriaga
Dawn Robinson
Alejandro Robles
María Rosalba Robles Saavedra
Guadalupe Robles
Daniel Roccatagliata
Axayácatl Rocha Olivares
Gabino Rodríguez Almaraz
Hipólito Rodríguez
Pilar Rodríguez
Gabriela Rodríguez-Arellanes
Lorenzo Rojas
Juan Carlos Romero Gil
Rafael Romero-Martínez
Roberto Romero-Ramírez
Gabriela Rubio
Ernesto Ruelas
Georgita Ruiz
Juan Rull
Jorge H Sahaza-Cardona
Rodolfo Salas Lizana
Sergio Salazar
Guillermo Salgado Maldonado
Olivia Salmerón
Araceli Samaniego
Eivin San Román
Gustavo Sánchez Benítez
José Jesús Sánchez González
Víctor Sánchez Sotomayor
Víctor Sánchez-Cordero
Enrique Sanjurjo
Eduardo Santana
Jesús Ricardo de Santiago
Laura Sarti
Enrique Scheinvar
Juan Jacobo Schmitter Soto
Yolanda Schramm Urrutia
Martha Schteingart
Edda Sciutto
Charles Scott Baker
Lourdes Segura Puertas
Carlos Sifuentes Lugo
Claudia Silva
Vivianne Solís
Francisco Solís Marín
Óscar Sosa Nishizaki
Ramón Sosa
Luis Soto
Valeria Souza
Eduardo Suárez Morales
Sri Subrahman Sarma Singaraju
Margarito Tapia
María Lucía Taylor da Cunha e Mello
Miguel Téllez Duarte
Cristian Tovilla Hernández
Juan Francisco Torres
Ana María Torres Huerta
Rosa Elena Tovar Liceaga
Brigitta Inge van Tussenbroek
Raúl Ulloa
Jorge Urbán Ramírez
Manuel Uribe Alcocer
Francisco Ursúa Guerrero
Eduardo Valdez
Juan Manuel Vargas
Alfonso Vázquez Botello
María de Jesús Vázquez Cuevas
Luis Bernardo Vázquez
Ella Vázquez Domínguez
Ignacio Vázquez Rojas
Lorenzo Vázquez Selem
Carlos H. Vergara
Heike Vibrans
José Luis Villaseñor Ríos
Pablo Vinuesa
Andrés Vovides
Ignacio Winfield
Santiago Xolalpa Molina
Alejandro Zaldívar Riverón
Luis Zambrano
Sergio Zamudio
Alba Zarco
Alfredo Zavala
Jorge Zavala
José Zertuche
Daniel Zizumbo
Xóchitl Zolueta Juan
Gerardo Zúñiga
COORDINADOR GENERAL
José Sarukhán
SECRETARIADO
Patricia Koleff
Marcia Tambutti
Georgina García Méndez
Juan Carlos López Acosta
Salvador Anta
Olivia Yáñez Ordóñez
Susana Ocegueda
Magali Santillán Ramírez
Romeo López Camacho
Gloria Espinosa
Luz María Aranda
71

Similar documents