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Rafael Cortijo
Genio de la música boricua
RAFAEL CORTIJO Verdejo es una de las figuras más
innovadoras e importantes para la historiografía musical
puertorriqueña.
Su ingenio creativo marcó un hito en pleno desarrollo de
la bomba y la plena, sirviendo de punta de lanza para el
posterior surgimiento del sonido de la salsa.
Nació el 11 de diciembre de 1928, en la calle Colón de la
parada 21 de Santurce. Aprendió a dar toques de tambor en
rumbas callejeras, sin nunca realizar estudios formales en
música.
Aun así, fue un sabio de la tumbadora y desarrolló un
estilo único con destrezas nunca antes escuchadas entre los
músicos de la época.
Innovó en la creación de su combo, introduciendo dos
trompetas, dos saxofones, piano y timbales en la ejecución
de bombas y plenas, pero reteniendo su sabor tradicional y
su base rítmica.
“Fue un científico del ritmo y un hombre lleno de ideas.
Sus iniciativas (musicales) lo hicieron grande”, opina Sammy Ayala, su compadre y uno de sus primeros cantantes.
La proyección de su trabajo transportó nuestros ritmos
nacionales fuera de los arrabales para situarlos en los
mejores escenarios dentro y fuera de Puerto Rico. Sus
arreglos musicales –en gran parte trabajados por el trombonista Quito Vélez– no eran muy elaborados, en cambio su
sonoridad devolvió a la percusión el predominio que había
perdido en la industria musical a raíz de la fuerza que
adquirieron las agrupaciones estilizadas, como la orquesta
Siboney y la de Rafael Muñoz, que dominaban los bailes de
la época.
Realza valores de la negritud
Rafael Cortijo constituyó la primera orquesta formal integrada por músicos negros en Puerto Rico en la mitad del
siglo XX, rompiendo la barrera del racismo.
Entre sus grandes hazañas está haber entrado a trabajar
en los más prestigiosos hoteles de la capital, San Juan, justo
en la época en que se vetaba la comparecencia de los negros
y negras del país a esas hospederías.
Ese hecho selló un nuevo capítulo en la historia cultural
del país y, a su vez, comenzó a habilitar un nuevo terreno
que trastocó el patrón de marginación –social, racial y
política– que reinaba en la época.
Como líder de orquesta, Cortijo marcó una nueva etapa de
progreso para sus músicos –hasta entonces tratados con
indiferencia por su extracción social y racial– e insistió en
subirles el salario. Antes, cuenta Sammy Ayala, sólo se
pagaba $25 por seis noches por considerarse “músicos de la
calle y sin escuela”. Con Cortijo llegaron a cobrar hasta $12
por baile.
Su propuesta artística fue revolucionaria. Su conjunto fue
toda una atracción, puesto que sus integrantes tocaban de
pie y los cantantes no paraban de bailar en el escenario. La
formación de su banda colocó en primer plano los instrumentos de percusión, contrario a la tradición de las
grandes orquestas, en las que el sonido percusivo suele
ubicarse a la zaga del conjunto.
En los momentos de auge del famoso salón neoyorquino
El Palladium Ball Room, donde se lucían Tito Puente, Machito y sus Afro Cubans y Tito Rodríguez, las presentaciones de Cortijo hacían vibrar la sala de baile al
ritmo de sus contagiosas melodías.
Su primera presentación en el afamado salón fue en 1956,
recuerda Sammy Ayala. Pero no fue hasta el 1959 cuando la
agrupación logró una temporada de presentaciones por tres
meses, hasta principios de 1960, tocando los miércoles, viernes, sábados y domingos.
En El Palladium, la orquesta alternó con los cantantes
más solicitados de la época, entre los que figuraban Vicentico Valdés, Joe Valle, Xiomara Alfaro, Panchito Riset y
el Trío Vegabajeño. En Nueva York también se colmaron de
éxito en presentaciones en el Teatro de Puerto Rico y en el
San Nicolás Arena.
Entrada triunfal a la televisión
Cortijo y su Combo, fundado en 1954, el año en que arribó
la televisión a Puerto Rico, se colocó como la agrupación
favorita de los televidentes, sentando una fuerte presencia
en los programas “La Taberna India”, “Jueves de Bobby
Capó” y el popular “El show de las 12”, donde se presentaron por 5 años consecutivos, de lunes a viernes.
Iniciaron tocando en el club La Riviera en Puerta de
Tierra, tuvieron una actividad intensa por toda la Isla y en
la radio se hicieron escuchar en el “Show diario de Bobby
Capó”, por Radio El Mundo, además de otros programas
radiales.
Muchos eran los músicos internacionales que deseaban
grabar con esta orquesta, como fue el caso de Rolando
Laserie y Nelson Pinedo.
Entre los muchos temas que popularizaron Cortijo y su
Combo, en 25 años de carrera musical, sobresale el “El
bombón de Elena”, que fue un éxito en Francia y España, en
la voz de su compadre Ismael Rivera.
Junto a Ismael (“El Sonero Mayor”), Cortijo se convirtió
en la sensación musical de los años 50 en Puerto Rico,
Nueva York y América Latina.
El 21 de marzo de 1962, y tras una jornada exitosa, el
binomio se quebró al producirse el arresto de Ismael Rivera
por posesión de drogas, justo cuando regresaba a Puerto
Rico con el grupo de una gira musical por Venezuela y
Panamá. El Sonero Mayor cumplió 4 años de prisión en una
cárcel de Lexington, Kentucky, en Estados Unidos.
Luego de ese incidente, varios integrantes del grupo de
Cortijo se unieron a un nuevo proyecto musical capitaneado por el pianista Rafael Ithier y que se llamó El Gran
Combo de Puerto Rico. El hecho se dio en medio de la
grabación del álbum “Los Internacionales”.
Pese al impacto de la salida del grupo de Ithier, Héctor
Santos, Miguel Cruz, Quito Vélez, Eddie Pérez y Martín
Quiñones, el gran maestro Rafael Cortijo no claudicó.
De inmediato, reconstituyó su agrupación con nuevos
músicos y cuando Ismael Rivera salió de prisión se juntaron nuevamente para grabar los discos “Bienvenido”
(1966) y “Con todos los hierros” (1967), en un acuerdo con la
casa discográfica Tico Records.
Poco después, y como consecuencia de la decisión de
Ismael Rivera de irse a vivir a Nueva York, Cortijo constituyó una nueva banda, El Bonche, e incorporó a su sobrina Fé Cortijo como vocalista, junto a Che Delgado y Kiko
Fuentes.
Este nuevo experimento sonoro se inauguró con el disco
“Sorongo: Rafael Cortijo y su Bonche” (1968), seguido de “Pa'
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los caseríos” y “Cortijo y sus Champions”.
Siempre en la ruta de la innovación rítmica, el versado
músico volvió a revolucionar el ambiente armónico del país
con el álbum “La máquina del tiempo”, en 1974. Aquí expuso
su visión futurista, combinando el jazz con ritmos afroboricuas nunca antes escuchados en nuestros escenarios.
El 25 de junio de ese mismo año, la casa discográfica Coco
Records auspició un concierto en San Juan que unió a los
integrantes originales de Cortijo y su Combo, en un evento
multitudinario que sirvió para rememorar la época gloriosa del binomio.
Para entonces, Ismael Rivera estaba inmerso en su proyecto musical de Los Cachimbos, a la vez que otros instrumentistas de la “vieja época” del grupo tronaban las
pautas sonoras con El Gran Combo de Puerto Rico.
Ese reencuentro produjo el álbum “Juntos otra vez”, que
luego, en 1982, reapareció publicado con el nombre de “Ismael Rivera: Sonero Número 1”.
Dos años antes de morir, en 1980, Rafael Cortijo presentó
el disco “El sueño del maestro”, producido por Frank Ferrer,
que, al igual que el resto de sus proyectos musicales, sobresalió por su impresionante y variado contenido rítmico.
Ese trabajo fue vocalizado por Ismael Rivera, hijo, y Fé
Cortijo e incluyó los temas “Etanislao”, “Con un solo pie”,
“Ella hablaba de amor”, “Gotas de veneno”, “Elena, Elena”,
“Que no se acabe el bongó”, “Cirilo Sánchez” y “Bambolae”.
El maestro Rafael Cortijo murió el domingo 3 de octubre de
1982 víctima de cáncer en el páncreas, en el apartamento de
su hermana en el residencial “Luis Lloréns Torres”, dejando
un legado artístico insuperable en nuestra cultural.
Una trayectoria ejemplar
● A los 9 años de edad, Rafael Cortijo tocaba un bongó
hecho de lata de leche Klim fabricado por un primo suyo,
lo que se constituyó en su primer instrumento.
● Con tan sólo 14 años de edad, ya el joven aficionado
tocaba congas y bongó en las orquestas de Frank Madera,
Miguelito Miranda y Agustín Cohen. También transitó
por el Conjunto de las Hermanas Sustache, el Grupo de
Monchito Muley, la Orquesta de Parques y Recreos, la
Sonora Boricua, Miguelito Miranda, Frank Madera y el
Grupo de Mario Román.
● En 1942 se inició como músico profesional en el Conjunto
Monterrey, de Juan Palm (“Mentokín”) y en 1954 figuró
como conguero en el combo del pianista Mario Román.
● Ese mismo año, Román se fue de la Isla cediéndole al
músico de Santurce los derechos del grupo y su contrato
en el sector la Marina de San Juan, surgiendo así Cortijo
y su Combo.
● En 1955 integró al cantante oficial de la Orquesta Panamericana, su cuñado Ismael Rivera, para que le acompañara en una serie de grabaciones con el sello Seeco,
oportunidad que logró gracias a Bobby Capó.
● Los primeros vocalistas de Cortijo y su Combo fueron
Roy Rosario y Miguel Clemente. Este último fue sustituido por Sammy Ayala, quien se destacó como bolerista.
● El primer viaje del grupo fue a Curazao y Aruba, antes de
que se integrara El Sonero Mayor, quien ingresó al grupo
en 1955.
● Su primer álbum fue “Cortijo y su combo: Invites you to
dance”, en el que aparece como vocalista Nelson Pineda
cantando el tema “Zumbador” de Rafael Cepeda.
● En esa producción figuró, además, el vocalista Roy Ro-
Colección Sammy Ayala
Rafael Cortijo
sario, el sonero original del grupo, quien interpretó “Conocí a tu papá” y “Amárrala con cadena”. Junto a ellos,
Sammy Ayala e Ismael Rivera.
● El segundo disco del grupo fue “Baila con Cortijo y su
Combo” (sello Seeco) que incluyó la melodía “Lo dejé llorando”, que fue la primera composición de Sammy Ayala.
● Luego le siguieron “Cortijo en Nueva York”, “Fiesta Boricua” y “Quítate de la vía, Perico”, producciones que
cosecharon éxitos como “El bombón de Elena”, “Maquinolandera”, “El negrito bembón”, “Con la punta del
pie”, “Yo no quiero piedras en mi camino”, “El Chivo” y
“Saoco”, entre otros.
● En 1960, Roy Rosario abandonó el conjunto en Nueva
York y Rafael Cortijo integró a Roberto Roena, a quien
conocía de las rumbas callejeras y quien pasó a ser su
primer bongocero.
● Rafael Cortijo apareció junto a su grupo en la película
“Maruja”, en 1959, protagonizada por Marta Romero.
También participó en “Calypso”, con Harry Belafonte, y
en la cinta italiana “Mujeres en la noche”.
● El éxito de Cortijo y su Combo, con Ismael Rivera,
dominó el escenario musical por 7 años, provocando uno
de los momentos más importantes en nuestro desarrollo
cultural.
● El disco “Los Internacionales” refleja dos momentos en la
historia de la agrupación: antes y después de la creación
de El Gran Combo. Por eso hay temas en ese álbum
grabados por el grupo original y otros que son con
nuevos integrantes.
● En los años en que Ismael Rivera estuvo ausente del
grupo fue sustituido por las voces de Pepito Marengue,
Camilo Azuquita, Nacho y Lisedia Sanjurjo.
● En 1973, Cortijo, que fue galardonado con el premio
“Guaycaipuro de Oro” en Venezuela, grabó el disco “Ritmos y cantos callejeros” con Francisco Ángel Bastar (“Kako”). En esta producción canta Chivirico Dávila y aparece Ismael Rivera haciendo coros.
● La última presentación del maestro Rafael Cortijo en
televisión fue el 1 de agosto de 1982, en la estación Teleluz.
● Su velatorio y entierro se recuerdan como uno de los
actos más concurridos en Puerto Rico y fueron filmados
por la Cinemateca Nacional de Venezuela.
● Su retrato está en el Salón de la Fama de París, de donde
eran sus antepasados.
● Su impacto social y musical quedó presentado en los libros
“El entierro de Cortijo” de Edgardo Rodríguez Juliá y “Cortijo's Revenge / La Venganza de Cortijo” de Juan Flores.
Colección Sammy Ayala
Colección Sammy Ayala
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Colección Sammy Ayala
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revolucionó con
su Combo los
patrones
armónicos de la
música popular
puertorriqueña.